Tuve 2 conductas de niña que me averguenzan
Tuve 2 conductas sexuales cuando era una niña, muy graves, de pronto me llega ese recuerdo y me atormenta.
6 respuestas
Hola. La curiosidad y la sexualidad infantil forman parte de una etapa de exploración y sensaciones que no están asociadas a lo genital. Es posible que esos juegos formen parte de esa etapa de descubrimientos.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Hola. Comprendo que recordar estas situaciones ahora, con la mirada y los criterios de una mujer adulta de 32 años, pueda generarte una culpa enorme. Pero hay un aspecto fundamental: no puedes juzgar a la niña que eras utilizando la conciencia, la sexualidad y la capacidad de comprensión que tienes actualmente como adulta. Lo que ocurrió con tu hermana cuando ambas teníais aproximadamente entre 5 y 7 años debe situarse en el contexto de dos niñas de edades similares. En la infancia pueden aparecer conductas de exploración, imitación o curiosidad corporal. El hecho de que hoy las consideres inapropiadas no significa que aquella niña tuviera la comprensión o las intenciones sexuales que tendría un adulto realizando esas mismas conductas. El episodio con tu prima merece una consideración diferente porque existía una diferencia importante de edad, aproximadamente 11 y 4 años. No sería adecuado que yo determinase a distancia, únicamente a partir de este relato y de un recuerdo de hace más de veinte años, exactamente cómo debe clasificarse aquel episodio. Pero tampoco te ayudaría convertir automáticamente a la niña de 11 años que eras en la persona adulta que hoy imaginas cuando utilizas la palabra «abuso». A los 11 años seguías siendo una menor y tu capacidad para comprender plenamente la sexualidad, los límites y las consecuencias no era la que tienes ahora. Además, cuentas algo muy relevante: ocurrió una vez, no volvió a repetirse y ahora, más de veinte años después, el recuerdo aparece y te atormenta. Por eso me interesaría mucho saber qué haces actualmente cuando aparece. Si reconstruyes una y otra vez la escena intentando recordar exactamente qué pensabas, buscas determinar si sentiste curiosidad o deseo, necesitas decidir definitivamente si aquello te convierte en una mala persona o buscas constantemente una respuesta que te absuelva, puedes quedar atrapada en un mecanismo obsesivo de culpa. La memoria tampoco funciona como una grabación perfecta. Intentar recuperar una certeza absoluta sobre cuál fue tu intención a los 11 años probablemente no te proporcionará la paz que buscas. Cada respuesta puede generar inmediatamente otra pregunta. No se trata de decir que «no pasó nada» ni de justificar cualquier conducta infantil. Se trata de colocar lo sucedido en su contexto y, sobre todo, evitar que un comportamiento aislado realizado siendo menor se convierta, veinte años después, en una sentencia sobre quién eres actualmente. Si estos recuerdos aparecen repetidamente, necesitas repasarlos, confesarlos, comprobar qué significan o buscar constantemente tranquilidad, te recomendaría trabajar específicamente la culpa y el posible mecanismo obsesivo que se ha construido alrededor de ellos. El objetivo no sería borrar tu pasado, sino conseguir que puedas mirarlo con responsabilidad sin condenar indefinidamente a la adulta por aquello que hizo una niña. Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar estos recuerdos, la culpa y la necesidad de encontrar una certeza sobre lo sucedido, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
Hola, Gracias por compartirlo. Entiendo que recuperar estos recuerdos siendo adulta pueda generarte muchísima culpa y hacer que los mires con los ojos y los valores que tienes hoy. Pero es importante no juzgar automáticamente las conductas de una niña con los mismos criterios con los que valoraríamos la conducta de un adulto. En la infancia pueden aparecer conductas de exploración, curiosidad o imitación relacionadas con la sexualidad. En el primer caso que describes, además, hablas de dos niñas de edades similares. En el segundo sí existía una diferencia de edad mayor y sería importante conocer mejor qué ocurrió, pero con un recuerdo aislado y tantos años después no sería adecuado concluir directamente que fuiste una abusadora. Me preocuparía más el sufrimiento que estos recuerdos te están provocando actualmente. Si aparecen de manera repetitiva, necesitas repasarlos mentalmente para determinar qué significan sobre ti o sientes una culpa que no consigues resolver, creo que sería muy recomendable trabajarlo en terapia. No para justificar lo ocurrido, sino para poder comprenderlo dentro del momento evolutivo en el que sucedió y dejar de juzgar a la niña que eras desde la perspectiva de la mujer de 32 años que eres hoy. Un abrazo, David
Hola. Se percibe cuánto sufrimiento y culpa te generan hoy estos recuerdos. Me parece importante que puedas mirarlos teniendo en cuenta algo fundamental: estás evaluando desde tus conocimientos y valores de adulta conductas que ocurrieron cuando vos también eras una niña. A esas edades todavía estamos desarrollando la comprensión de la sexualidad, los límites y las consecuencias de nuestros actos. Además, mencionás algo que me parece importante explorar: recordás haber estado expuesta a contenidos sexuales que después imitaban. Quizás hubo información o experiencias a una edad en la que todavía no contabas con los recursos necesarios para comprenderlas y procesarlas. Entiendo especialmente que el recuerdo de tu prima te genere más angustia por la diferencia de edad. No creo que sea conveniente intentar determinar a partir de unas pocas líneas qué significado tuvo aquella conducta. Sí creo que merece ser pensada con mucha sensibilidad y dentro del contexto de quién eras y qué comprendías a los 11 años. Quizás hoy no necesites juzgar con mayor dureza a aquella niña, sino comprenderla. Si estos recuerdos aparecen de manera recurrente y te atormentan, un espacio terapéutico podría ayudarte a explorar qué ocurrió, qué significan hoy para vos y por qué han adquirido tanta fuerza en este momento de tu vida.
Estimada paciente, Entiendo que esos recuerdos te generen ahora una angustia muy profunda, y es algo que sucede con frecuencia: el adulto juzga con una dureza extrema aquellas conductas que tuvo en la infancia, como si el niño de entonces hubiera tenido la misma conciencia y responsabilidad que tiene ahora. Los juegos sexuales entre niños de edades cercanas, como los que describes con tu hermana, son exploraciones relativamente habituales que nacen de la curiosidad y del ensayo de lo que se ve o se escucha, y no definen quién eres hoy ni tu brújula moral. En cuanto a lo que sucedió con tu prima, aunque la diferencia de edad te pese enormemente, es importante recordar que tú también eras una niña de 11 años, no una adulta con intención ni malicia; fue un acto puntual, no repetido, y probablemente guiado por la misma curiosidad infantil, sin que entonces pudieras comprender el significado que le otorgas ahora. Lo que realmente te atormenta no es tanto el hecho en sí, sino la culpa que estás proyectando con la mirada de tu yo adulto, que juzga aquellas escenas como si las hubiera realizado una persona mayor. Existen estrategias concretas, como algunas de las que trabajo en consulta, que ayudan a desactivar esa carga emocional y a recolocar esos recuerdos en su justo lugar, sin que sigan generando ese malestar que te paraliza. En mi web josepsychology.com te explico con más detalle cómo abordo este tipo de procesos, y podrás ver si encaja con lo que necesitas en este momento y contactarme sin compromiso si quieres que hablemos. Un cordial saludo, José González
Lo que estás recordando ahora, tantos años después, es algo que genera mucha angustia, pero es importante entenderlo desde un marco clínico adecuado. Las conductas sexuales entre niños pequeños —como las que mencionas con tu hermana, cuando ambas tenían entre 5 y 7 años— suelen ser comportamientos exploratorios, imitativos y sin comprensión real de lo que significan. A esas edades no existe intención sexual adulta, ni conciencia de daño, ni capacidad para entender límites como lo hacemos de adultos. Son conductas que pueden resultar inapropiadas vistas desde la mirada adulta, pero que en la infancia se explican por curiosidad, imitación y falta de desarrollo emocional. El segundo recuerdo, cuando tú tenías alrededor de 11 años y tu prima 4, también debe analizarse desde el desarrollo infantil. A los 11 años no se tiene una comprensión madura de la sexualidad, y muchas conductas surgen desde la curiosidad, la confusión o la imitación de cosas vistas sin entenderlas. Que haya ocurrido una sola vez, que no se repitiera y que no existiera una intención de daño es clínicamente relevante. Lo que estás sintiendo ahora —culpa, vergüenza, miedo a que aquello “signifique” algo sobre ti— es una reacción adulta ante conductas que, en su momento, no fueron vividas desde una lógica adulta. Es muy frecuente que estos recuerdos aparezcan en la vida adulta acompañados de culpa intensa, especialmente en personas con ansiedad, pensamientos intrusivos o tendencia a revisar el pasado con una mirada muy dura hacia sí mismas. El malestar que sientes hoy no proviene de lo que ocurrió entonces, sino de cómo estás interpretando esos recuerdos ahora, desde una perspectiva adulta que no corresponde a la etapa en la que sucedieron. En consulta suelo acompañar a personas que viven exactamente este tipo de angustia: recuerdos infantiles que resurgen, miedo a haber hecho daño, dudas sobre la propia moralidad y una sensación de vergüenza que se vuelve muy pesada. Trabajar el origen del malestar, entender el contexto evolutivo y desmontar la interpretación catastrófica es fundamental para que puedas recuperar tranquilidad y dejar de castigarte por algo que no define quién eres hoy. Si lo deseas, puedes reservar una consulta psicológica online conmigo. En ese espacio podremos analizar tu caso con calma, comprender por qué estos recuerdos han aparecido ahora y ayudarte a procesarlos desde una mirada clínica, compasiva y ajustada a la realidad. Estoy aquí para acompañarte en este proceso.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.


