Últimamente estoy reflexionando sobre una creencia que he tenido desde hace muchos años y me gustarí
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Últimamente estoy reflexionando sobre una creencia que he tenido desde hace muchos años y me gustaría conocer una perspectiva psicológica al respecto.
Siempre he pensado que la edad otorga cierta autoridad o, al menos, que las personas más jóvenes deberían mostrar una consideración especial hacia quienes son mayores que ellas. Por ejemplo, tengo una hermana cuatro años menor que yo y siempre he sentido que, por ser el hermano mayor, debería reconocer de alguna manera esa diferencia de posición. Del mismo modo, cuando era pequeño entendía que había que respetar especialmente a los hermanos mayores, a los alumnos de cursos superiores o a los familiares de más edad.
También considero que el respeto básico debe ser mutuo y aplicarse a todo el mundo, independientemente de la edad. Sin embargo, reconozco que me afecta más cuando siento una falta de respeto por parte de alguien a quien percibo como más joven que yo que cuando procede de alguien de mi misma edad o mayor.
Mi duda es si esta forma de entender las relaciones responde simplemente a valores tradicionales sobre la jerarquía y la edad, o si puede haber otros factores psicológicos implicados. ¿Es habitual que algunas personas otorguen tanta importancia a la edad como criterio de autoridad o respeto? ¿Cómo se entiende esto desde la psicología actual?
Siempre he pensado que la edad otorga cierta autoridad o, al menos, que las personas más jóvenes deberían mostrar una consideración especial hacia quienes son mayores que ellas. Por ejemplo, tengo una hermana cuatro años menor que yo y siempre he sentido que, por ser el hermano mayor, debería reconocer de alguna manera esa diferencia de posición. Del mismo modo, cuando era pequeño entendía que había que respetar especialmente a los hermanos mayores, a los alumnos de cursos superiores o a los familiares de más edad.
También considero que el respeto básico debe ser mutuo y aplicarse a todo el mundo, independientemente de la edad. Sin embargo, reconozco que me afecta más cuando siento una falta de respeto por parte de alguien a quien percibo como más joven que yo que cuando procede de alguien de mi misma edad o mayor.
Mi duda es si esta forma de entender las relaciones responde simplemente a valores tradicionales sobre la jerarquía y la edad, o si puede haber otros factores psicológicos implicados. ¿Es habitual que algunas personas otorguen tanta importancia a la edad como criterio de autoridad o respeto? ¿Cómo se entiende esto desde la psicología actual?
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Lo que planteas tiene sentido desde una perspectiva psicológica. La edad ha sido tradicionalmente un criterio de jerarquía, autoridad y respeto en muchas familias, culturas y contextos educativos. En algunos entornos se ha transmitido la idea de que el hermano mayor, el alumno mayor o el familiar de más edad ocupa una posición que debe ser reconocida de alguna manera.
Eso no es necesariamente problemático. Puede formar parte de unos valores aprendidos: respeto a los mayores, reconocimiento de la experiencia, consideración hacia quienes han vivido más o hacia quienes ocuparon antes cierto lugar dentro de la familia o del grupo.
El matiz importante está en qué entiendes por respeto.
Si respeto significa trato digno, educación, consideración y límites, entonces debería aplicarse a todo el mundo, tenga la edad que tenga. Una persona joven no tiene derecho a faltar al respeto a una mayor, pero una persona mayor tampoco tiene derecho a imponerse, humillar o exigir obediencia solo por tener más edad.
Desde la psicología actual, la edad puede dar experiencia, pero no convierte automáticamente a alguien en más maduro, más justo o más competente emocionalmente. Hay personas mayores muy inmaduras y personas jóvenes con mucha capacidad de criterio. Por eso, hoy se tiende a diferenciar entre respeto básico y autoridad legítima.
El respeto básico no se gana por edad; se debe cuidar en cualquier relación.
La autoridad, en cambio, se construye por responsabilidad, coherencia, cuidado, conocimiento o función concreta.
En tu caso, parece que la edad tiene un peso emocional especial. Te afecta más que alguien más joven te falte al respeto porque quizá lo vives como una inversión del orden que esperabas: “si yo soy mayor, debería reconocerme de otra manera”. Esa reacción puede venir de valores familiares, educación tradicional, experiencias de infancia o necesidad de sentir un lugar reconocido.
También puede haber un componente de herida narcisista o de estatus, entendida sin sentido peyorativo: cuando alguien más joven nos trata con desconsideración, podemos sentir que nuestro lugar, nuestra experiencia o nuestra identidad quedan rebajados. No duele solo el comentario; duele la sensación de no ser reconocido en una posición que para nosotros tiene significado.
La pregunta útil sería: “¿Estoy pidiendo respeto o estoy pidiendo reconocimiento de jerarquía?”
Son cosas distintas.
Pedir respeto es sano. Pedir que alguien más joven no te humille, no te hable mal o no te trate con desprecio es completamente legítimo.
Pedir que alguien te trate de forma especial solo por ser mayor puede generar frustración, porque no todo el mundo comparte esa misma escala de valores. Algunas personas se relacionan de forma más horizontal y no interpretan la edad como un criterio de posición.
En el caso de tu hermana, por ejemplo, quizá para ti ser el hermano mayor tiene un significado emocional claro. Pero puede que para ella la relación se viva desde una lógica más igualitaria. Si tú esperas deferencia y ella espera horizontalidad, puede aparecer conflicto aunque ninguno quiera necesariamente faltar al respeto.
Trabajarlo psicológicamente implicaría revisar qué se activa en ti cuando alguien más joven no te reconoce como esperas. Puede haber enfado, humillación, sensación de injusticia, pérdida de lugar o miedo a no ser tomado en serio. Al entenderlo, puedes decidir mejor cómo responder.
Una frase interna útil podría ser: “Puedo pedir respeto sin necesitar que la otra persona reconozca una jerarquía.”
Eso te permite sostener tu dignidad sin quedar atrapado en que los demás compartan exactamente tu visión de la edad.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Comprender por qué la edad tiene tanto peso emocional en tus relaciones.
• Diferenciar respeto, autoridad, jerarquía y reconocimiento.
• Trabajar el malestar cuando alguien más joven te trata de forma desconsiderada.
• Revisar valores familiares o educativos que siguen influyendo en tu presente.
• Poner límites sin exigir una posición de superioridad.
• Construir relaciones más seguras, adultas y menos dependientes del lugar que otros te concedan.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Lo que planteas tiene sentido desde una perspectiva psicológica. La edad ha sido tradicionalmente un criterio de jerarquía, autoridad y respeto en muchas familias, culturas y contextos educativos. En algunos entornos se ha transmitido la idea de que el hermano mayor, el alumno mayor o el familiar de más edad ocupa una posición que debe ser reconocida de alguna manera.
Eso no es necesariamente problemático. Puede formar parte de unos valores aprendidos: respeto a los mayores, reconocimiento de la experiencia, consideración hacia quienes han vivido más o hacia quienes ocuparon antes cierto lugar dentro de la familia o del grupo.
El matiz importante está en qué entiendes por respeto.
Si respeto significa trato digno, educación, consideración y límites, entonces debería aplicarse a todo el mundo, tenga la edad que tenga. Una persona joven no tiene derecho a faltar al respeto a una mayor, pero una persona mayor tampoco tiene derecho a imponerse, humillar o exigir obediencia solo por tener más edad.
Desde la psicología actual, la edad puede dar experiencia, pero no convierte automáticamente a alguien en más maduro, más justo o más competente emocionalmente. Hay personas mayores muy inmaduras y personas jóvenes con mucha capacidad de criterio. Por eso, hoy se tiende a diferenciar entre respeto básico y autoridad legítima.
El respeto básico no se gana por edad; se debe cuidar en cualquier relación.
La autoridad, en cambio, se construye por responsabilidad, coherencia, cuidado, conocimiento o función concreta.
En tu caso, parece que la edad tiene un peso emocional especial. Te afecta más que alguien más joven te falte al respeto porque quizá lo vives como una inversión del orden que esperabas: “si yo soy mayor, debería reconocerme de otra manera”. Esa reacción puede venir de valores familiares, educación tradicional, experiencias de infancia o necesidad de sentir un lugar reconocido.
También puede haber un componente de herida narcisista o de estatus, entendida sin sentido peyorativo: cuando alguien más joven nos trata con desconsideración, podemos sentir que nuestro lugar, nuestra experiencia o nuestra identidad quedan rebajados. No duele solo el comentario; duele la sensación de no ser reconocido en una posición que para nosotros tiene significado.
La pregunta útil sería: “¿Estoy pidiendo respeto o estoy pidiendo reconocimiento de jerarquía?”
Son cosas distintas.
Pedir respeto es sano. Pedir que alguien más joven no te humille, no te hable mal o no te trate con desprecio es completamente legítimo.
Pedir que alguien te trate de forma especial solo por ser mayor puede generar frustración, porque no todo el mundo comparte esa misma escala de valores. Algunas personas se relacionan de forma más horizontal y no interpretan la edad como un criterio de posición.
En el caso de tu hermana, por ejemplo, quizá para ti ser el hermano mayor tiene un significado emocional claro. Pero puede que para ella la relación se viva desde una lógica más igualitaria. Si tú esperas deferencia y ella espera horizontalidad, puede aparecer conflicto aunque ninguno quiera necesariamente faltar al respeto.
Trabajarlo psicológicamente implicaría revisar qué se activa en ti cuando alguien más joven no te reconoce como esperas. Puede haber enfado, humillación, sensación de injusticia, pérdida de lugar o miedo a no ser tomado en serio. Al entenderlo, puedes decidir mejor cómo responder.
Una frase interna útil podría ser: “Puedo pedir respeto sin necesitar que la otra persona reconozca una jerarquía.”
Eso te permite sostener tu dignidad sin quedar atrapado en que los demás compartan exactamente tu visión de la edad.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Comprender por qué la edad tiene tanto peso emocional en tus relaciones.
• Diferenciar respeto, autoridad, jerarquía y reconocimiento.
• Trabajar el malestar cuando alguien más joven te trata de forma desconsiderada.
• Revisar valores familiares o educativos que siguen influyendo en tu presente.
• Poner límites sin exigir una posición de superioridad.
• Construir relaciones más seguras, adultas y menos dependientes del lugar que otros te concedan.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
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Lo que describes es una forma de entender las relaciones que ha estado muy presente en muchas familias y culturas. Tradicionalmente, la edad se ha asociado a experiencia, conocimiento y autoridad, por lo que era habitual esperar que las personas más jóvenes mostraran una consideración especial hacia quienes eran mayores. En ese sentido, no es extraño que hayas interiorizado esta idea desde pequeño.
Desde la psicología, estas creencias suelen entenderse como parte de los valores y normas que aprendemos durante la socialización. Es decir, no nacemos pensando que la edad deba otorgar un estatus determinado, sino que vamos incorporando esas expectativas a través de la familia, la escuela y el entorno cultural.
Además, cuando una persona ha otorgado durante años un significado importante a la edad como criterio de posición o jerarquía, es comprensible que perciba como especialmente molesta una conducta que interpreta como irrespetuosa por parte de alguien más joven. En estos casos, el malestar no suele deberse únicamente al comportamiento concreto, sino también a la sensación de que se está incumpliendo una norma relacional que la persona considera importante. Por otro lado, la psicología actual tiende a diferenciar entre respeto y jerarquía. El respeto básico se considera algo que merece cualquier persona independientemente de su edad, mientras que la autoridad suele vincularse más a factores como la competencia, la responsabilidad, la experiencia o el rol desempeñado. Esto no significa que valorar la edad sea incorrecto, sino que en las sociedades actuales conviven modelos más tradicionales, donde la edad tiene un peso importante, con modelos más igualitarios, donde se da menos relevancia a este criterio. Por tanto, lo que planteas es relativamente habitual y no implica necesariamente ningún problema psicológico. Más bien parece reflejar un conjunto de valores y expectativas sobre cómo deberían organizarse las relaciones entre personas de distintas edades. La reflexión interesante puede ser analizar hasta qué punto esas expectativas siguen encajando con tus valores actuales y con la forma en que deseas relacionarte con los demás. Un abrazo!
Desde la psicología, estas creencias suelen entenderse como parte de los valores y normas que aprendemos durante la socialización. Es decir, no nacemos pensando que la edad deba otorgar un estatus determinado, sino que vamos incorporando esas expectativas a través de la familia, la escuela y el entorno cultural.
Además, cuando una persona ha otorgado durante años un significado importante a la edad como criterio de posición o jerarquía, es comprensible que perciba como especialmente molesta una conducta que interpreta como irrespetuosa por parte de alguien más joven. En estos casos, el malestar no suele deberse únicamente al comportamiento concreto, sino también a la sensación de que se está incumpliendo una norma relacional que la persona considera importante. Por otro lado, la psicología actual tiende a diferenciar entre respeto y jerarquía. El respeto básico se considera algo que merece cualquier persona independientemente de su edad, mientras que la autoridad suele vincularse más a factores como la competencia, la responsabilidad, la experiencia o el rol desempeñado. Esto no significa que valorar la edad sea incorrecto, sino que en las sociedades actuales conviven modelos más tradicionales, donde la edad tiene un peso importante, con modelos más igualitarios, donde se da menos relevancia a este criterio. Por tanto, lo que planteas es relativamente habitual y no implica necesariamente ningún problema psicológico. Más bien parece reflejar un conjunto de valores y expectativas sobre cómo deberían organizarse las relaciones entre personas de distintas edades. La reflexión interesante puede ser analizar hasta qué punto esas expectativas siguen encajando con tus valores actuales y con la forma en que deseas relacionarte con los demás. Un abrazo!
Es una reflexión muy interesante, y además bastante más común de lo que parece.
Por un lado, lo que planteas tiene una base cultural clara. Muchas personas hemos crecido en entornos donde la edad se asociaba a autoridad, experiencia o incluso a una posición “natural” de respeto. Esa idea se internaliza pronto y suele mantenerse de forma bastante estable en la forma en que interpretamos las relaciones.
Ahora bien, más allá de lo cultural, también suele haber factores psicológicos implicados. A veces, la edad no solo representa experiencia, sino también una expectativa de reconocimiento: “mi lugar debería ser tenido en cuenta”. Cuando esa expectativa no se cumple —por ejemplo, con alguien más joven— puede vivirse no solo como una falta de respeto, sino como algo que toca una sensibilidad más profunda.
Por eso comentas algo clave: no te afecta igual si viene de alguien mayor o de tu misma edad. Ahí ya no hablamos solo de normas sociales, sino de cómo cada uno organiza internamente las jerarquías, la autoridad y el propio valor dentro de la relación.
Desde la psicología actual entendemos que estas posiciones no son “correctas” o “incorrectas” en sí mismas, sino formas de dar sentido a los vínculos. El punto importante es observar hasta qué punto esa creencia te ayuda o, por el contrario, te genera malestar o conflictos en tus relaciones.
Cuando esa sensibilidad es alta —como parece en tu caso— suele ser útil explorar de dónde viene, qué significado tiene para ti “ser el mayor”, qué esperas del otro en esa posición y qué ocurre emocionalmente cuando no se cumple. Ese trabajo permite flexibilizar la forma de vivir estas situaciones, sin necesidad de renunciar a tus valores.
Si te interesa entenderlo mejor y que deje de afectarte tanto en el día a día, en terapia podemos trabajarlo con más profundidad y adaptarlo a tu forma de relacionarte.
Si lo deseas, puedes contactarme y lo vemos con calma en consulta.
Por un lado, lo que planteas tiene una base cultural clara. Muchas personas hemos crecido en entornos donde la edad se asociaba a autoridad, experiencia o incluso a una posición “natural” de respeto. Esa idea se internaliza pronto y suele mantenerse de forma bastante estable en la forma en que interpretamos las relaciones.
Ahora bien, más allá de lo cultural, también suele haber factores psicológicos implicados. A veces, la edad no solo representa experiencia, sino también una expectativa de reconocimiento: “mi lugar debería ser tenido en cuenta”. Cuando esa expectativa no se cumple —por ejemplo, con alguien más joven— puede vivirse no solo como una falta de respeto, sino como algo que toca una sensibilidad más profunda.
Por eso comentas algo clave: no te afecta igual si viene de alguien mayor o de tu misma edad. Ahí ya no hablamos solo de normas sociales, sino de cómo cada uno organiza internamente las jerarquías, la autoridad y el propio valor dentro de la relación.
Desde la psicología actual entendemos que estas posiciones no son “correctas” o “incorrectas” en sí mismas, sino formas de dar sentido a los vínculos. El punto importante es observar hasta qué punto esa creencia te ayuda o, por el contrario, te genera malestar o conflictos en tus relaciones.
Cuando esa sensibilidad es alta —como parece en tu caso— suele ser útil explorar de dónde viene, qué significado tiene para ti “ser el mayor”, qué esperas del otro en esa posición y qué ocurre emocionalmente cuando no se cumple. Ese trabajo permite flexibilizar la forma de vivir estas situaciones, sin necesidad de renunciar a tus valores.
Si te interesa entenderlo mejor y que deje de afectarte tanto en el día a día, en terapia podemos trabajarlo con más profundidad y adaptarlo a tu forma de relacionarte.
Si lo deseas, puedes contactarme y lo vemos con calma en consulta.
Gracias por una reflexión tan cuidada. Plantea usted una pregunta que en realidad tiene dos capas, y lo interesante es que ambas conviven: no hay que elegir entre "valores tradicionales" y "factores psicológicos", porque operan a la vez.
La primera capa es cultural, y es muy real. La idea de que la edad confiere una posición —respeto al hermano mayor, al de un curso superior, al familiar de más años— está presente en muchísimas culturas y tiene raíces profundas. No es un capricho suyo ni una rareza: es un esquema heredado que organiza las relaciones y que, durante mucho tiempo, cumplió una función ordenadora. Que usted lo lleve dentro es esperable; lo absorbió igual que se absorbe la lengua materna.
La segunda capa es más personal, y es la que creo que da sentido a su duda. Fíjese en el detalle que usted mismo señala con honestidad: le afecta más una falta de respeto cuando viene de alguien más joven que de un igual o un mayor. Eso ya no es solo el valor cultural —el respeto mutuo que usted defiende para todos—, sino algo emocional. Cuando un valor que sostenemos con firmeza se ve contradicho desde el lugar donde menos lo esperamos, duele más. Es como si esa falta no solo le faltara a usted, sino que negara un orden que para usted tiene sentido y valor. Por eso escuece distinto.
Desde la psicología actual, esto se entiende bien: convivimos con esquemas heredados (cómo "deberían" ser las cosas) y con reacciones emocionales que se activan cuando esos esquemas se vulneran. Lo valioso de su reflexión es que usted ya distingue lo uno de lo otro: defiende el respeto universal con la cabeza, y a la vez nota que la edad le toca una fibra particular. Esa lucidez es justamente el punto de partida para decidir, con libertad, qué parte de ese esquema quiere conservar porque le representa, y qué parte quizá le pesa más de lo que le sirve.
Respondiendo a su pregunta directa: sí, es muy habitual otorgar importancia a la edad como criterio de respeto, y no tiene nada de patológico. La pregunta interesante no es si está "bien" o "mal", sino qué función cumple para usted y si, en algún caso, le genera más malestar del que querría.
La primera capa es cultural, y es muy real. La idea de que la edad confiere una posición —respeto al hermano mayor, al de un curso superior, al familiar de más años— está presente en muchísimas culturas y tiene raíces profundas. No es un capricho suyo ni una rareza: es un esquema heredado que organiza las relaciones y que, durante mucho tiempo, cumplió una función ordenadora. Que usted lo lleve dentro es esperable; lo absorbió igual que se absorbe la lengua materna.
La segunda capa es más personal, y es la que creo que da sentido a su duda. Fíjese en el detalle que usted mismo señala con honestidad: le afecta más una falta de respeto cuando viene de alguien más joven que de un igual o un mayor. Eso ya no es solo el valor cultural —el respeto mutuo que usted defiende para todos—, sino algo emocional. Cuando un valor que sostenemos con firmeza se ve contradicho desde el lugar donde menos lo esperamos, duele más. Es como si esa falta no solo le faltara a usted, sino que negara un orden que para usted tiene sentido y valor. Por eso escuece distinto.
Desde la psicología actual, esto se entiende bien: convivimos con esquemas heredados (cómo "deberían" ser las cosas) y con reacciones emocionales que se activan cuando esos esquemas se vulneran. Lo valioso de su reflexión es que usted ya distingue lo uno de lo otro: defiende el respeto universal con la cabeza, y a la vez nota que la edad le toca una fibra particular. Esa lucidez es justamente el punto de partida para decidir, con libertad, qué parte de ese esquema quiere conservar porque le representa, y qué parte quizá le pesa más de lo que le sirve.
Respondiendo a su pregunta directa: sí, es muy habitual otorgar importancia a la edad como criterio de respeto, y no tiene nada de patológico. La pregunta interesante no es si está "bien" o "mal", sino qué función cumple para usted y si, en algún caso, le genera más malestar del que querría.
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