Preguntas de pacientes (5)

  • Hola, mi papá cumplió 3 meses de fallecido yo había tenido días que me estaba sintiendo un poco mejo

    Hola, mi papá cumplió 3 meses de fallecido yo había tenido días que me estaba sintiendo un poco mejor, pero en cambio otros me pongo muy muy triste, siento que lo extraño demasiado, lo pienso, necesito su compañía eramos muy cercanos era mi compañero en muchas cosas de mi vida, hay días como estos últimos que me siento muy agotada como si tuviera un peso sobre mí, apatía y ganas de quedarme en cama y solo dormir, no siento motivación con nada... lo extraño y lo pienso mucho me siento muy triste sin él...

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Alejandro Salinas

    Gracias por abrir tu corazón de esta forma tan honesta. Solo el hecho de que estés escribiendo sobre esto ya muestra una parte tuya que está intentando sostenerse en medio de un dolor inmenso. Perder a alguien tan cercano como un padre, sobre todo cuando era tu compañero, tu apoyo, tu presencia constante, deja un vacío que no se llena fácilmente. Y lo que estás sintiendo ahora, ese vaivén entre momentos de calma y otros de tristeza profunda, es parte del proceso de duelo.

    No estás mal por sentir que a veces no puedes con el peso. No estás exagerando por querer quedarte en cama o por sentirte sin motivación. Estás atravesando un duelo real, profundo, y tu cuerpo y tu mente están intentando encontrar una nueva forma de vivir sin alguien que era fundamental en tu vida.

    El duelo no es una línea recta. Hay días en los que parece que una se siente un poco mejor, que puede avanzar… y otros en los que el dolor vuelve con fuerza, sin aviso. Eso no significa que estés retrocediendo, significa que estás viviendo un proceso humano, legítimo, que toma tiempo. Mucho más del que nos gustaría.

    Lo importante en este momento es que no te exijas estar bien rápido, ni juzgues tu tristeza como si fuera una debilidad. Extrañar a tu papá, pensar en él, necesitarlo, sentir ese cansancio profundo… todo eso es amor expresado en forma de ausencia. Es el eco de lo importante que fue para ti.

    Permítete llorar cuando lo necesites. Habla de él. Escríbele si eso te ayuda. Busca espacios donde puedas nombrar lo que sientes sin tener que disfrazarlo. El dolor, cuando se acompaña con amor y cuidado, empieza poco a poco a encontrar su lugar dentro de nosotras.

    Y si ves que pasan los días y ese peso no disminuye, si sientes que la apatía y el desgano te están ganando, pedir ayuda profesional puede ser una forma de sostenerte mejor en este momento. La terapia no borra el dolor, pero sí te ayuda a transitarlo sin quedarte sola en él.

    Tu tristeza habla de un vínculo hermoso que existió y que sigue existiendo en ti. Y merece ser tratada con la misma ternura con la que él te acompañó.


  • Tengo 23 años, vivo con mi pareja, la casa en donde vivimos esta en proceso de compra, antes solía s

    Tengo 23 años, vivo con mi pareja, la casa en donde vivimos esta en proceso de compra, antes solía ser de la madre de él, ella se fue a vivir a un pueblo, pero dejo aquí un cuarto lleno de cosas de ella, el cuarto está inutilizable, (cabe aclarar que la casa es un tanto pequeña, solo cuenta con dos habitaciones, una de ella esta totalmente ocupada), además también dejo aquí a una de sus mascotas cuando yo claramente le pedí que no lo hiciera (es un perro, yo los detesto) ya que tengo gatos y un ave (pato) qué corren peligro con la presencia del otro animal en mi casa, a ella no le importó y solo hizo lo que quiso, el hermano mayor de mi pareja no vive aquí, pero los fines de semana va con mi suegra, últimamente ha tomado la decisión de venir a quedarse a dormir los días viernes (nadie lo invita a quedarse, solo llega) la verdad para mi es bastante molesto e incómodo porque se supone que vivo con mi pareja ¿Por que tengo que soportar que su familia haga lo que quiera? ¿Estoy mal por pedirle límites a su familia? ¿Tengo que aguantar que sigan tomando decisiones que me afectan aún sin preguntarme?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Alejandro Salinas

    Gracias por confiar en este espacio para expresar algo que claramente te tiene cargada emocionalmente. Lo que estás viviendo no es menor, y es completamente válido que te sientas incómoda, invadida e incluso frustrada. Estás intentando construir una vida con tu pareja, y eso implica no solo compartir un espacio físico, sino también tener voz y lugar en las decisiones que afectan ese espacio.

    No, no estás mal por querer poner límites. Es una necesidad legítima, y también es parte de lo que implica vivir en pareja: poder hablar de lo que nos incomoda, lo que nos hace sentir desplazadas o poco tomadas en cuenta.

    Una relación sana se construye también sobre el respeto mutuo a los espacios compartidos, y eso incluye el derecho a decir "esto no me hace bien", o "esto no lo quiero en mi casa". Cuando se vive en pareja, el hogar deja de ser solo de uno para convertirse en un espacio compartido, y todas las decisiones que afectan esa convivencia deberían hablarse y acordarse entre ambos.

    Por lo que cuentas, parece que tú estás teniendo que sostener situaciones impuestas —como la presencia del perro, la ocupación de una habitación completa por cosas ajenas, y la llegada del hermano sin previo aviso— sin que se te haya dado la oportunidad de opinar o decidir. Eso es agotador, y puede ir generando resentimiento si no se aborda a tiempo.

    Tu necesidad de poner límites no es egoísmo ni inmadurez; es parte de cuidar tu bienestar emocional y proteger tu espacio seguro. El reto aquí está en cómo comunicar esto con tu pareja de manera que no se convierta en una lucha, sino en un diálogo desde el deseo de construir juntos algo que funcione para ambos.

    Pregúntate: ¿Tu pareja es consciente del malestar que esto te genera? ¿Sabe cómo te sientes realmente, o has tenido que adaptarte en silencio? A veces damos por hecho que la otra persona debería entenderlo, pero no siempre lo ve con la misma perspectiva, y hace falta verbalizarlo con claridad, sin culpas, pero con firmeza.

    También puede ayudarte pensar en qué límites necesitas priorizar ahora: ¿es el tema del perro? ¿la habitación? ¿las visitas no pactadas? Poner todo sobre la mesa puede ser abrumador, pero comenzar por lo que más te afecta puede abrir un camino para que él también entienda que esto no es una queja puntual, sino una necesidad de construir acuerdos más justos para los dos.

    Y si ves que te cuesta hacerlo sola, que las conversaciones se traban o te sientes invalidada, recuerda que buscar la ayuda de una persona profesional puede marcar una gran diferencia. A veces tener ese espacio de acompañamiento neutral nos permite ordenar lo que sentimos y encontrar nuevas formas de comunicarnos con quienes amamos.

    Tu malestar tiene sentido, y tu deseo de cuidar tu espacio también. No estás exagerando. Estás intentando ser escuchada en un lugar donde también mereces estar cómoda.


  • Tengo 35 años, estoy casada, tengo familia, algunos amigas, tengo trabajo y hobbies, pero siento que

    Tengo 35 años, estoy casada, tengo familia, algunos amigas, tengo trabajo y hobbies, pero siento que no tengo una pasión por nada de lo hago y constantemente me siento insegura y con miedo a fracasar. Me cuesta trabajo tomar decisiones importantes, terminar proyectos propios y cursos o actividades que me brindan beneficios a largo plazo. En cuanto a actividades que me brindan beneficios en el corto, me muestro obsesiva y no quiero parar hasta conseguir un resultado que me resulte apropiado. Puedo pasar horas en ensoñaciones, mientras hago otras cosas y no presto atención al presente ¿Qué puedo hacer para cambiar mi forma de hacer las cosas? ¿Qué debería buscar en profesional de psicología?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Alejandro Salinas

    Gracias por compartir esto con tanta claridad y valentía. Lo que estás sintiendo es algo más común de lo que solemos creer, pero eso no le quita peso ni lo hace menos difícil de vivir. Estás en un momento en el que, a pesar de tener estructura y vínculos en tu vida —pareja, familia, trabajo, amistades, intereses— sientes que algo esencial falta: un sentido más profundo, una dirección que te emocione y te dé estabilidad por dentro.

    Ese sentimiento de "hacer cosas pero no apasionarme por ninguna" puede ser muy desconcertante, sobre todo cuando desde fuera todo parece estar "bien". Pero por dentro, algo sigue inquieto, dudoso, inseguro. Y esa sensación de inseguridad sostenida, mezclada con dificultad para sostener procesos a largo plazo y una hiperfocalización en los resultados inmediatos, puede hablar de una autoexigencia muy alta, una dificultad para confiar en tus propios ritmos… y quizás también una desconexión de lo que realmente te hace bien.

    La mente a veces responde a esa sensación de vacío o inseguridad refugiándose en el control, en las ensoñaciones, o en dejar cosas a medias por miedo a no hacerlas perfectas. Y eso no es flojera ni desinterés. Es una forma de protección. De fondo, puede haber miedo a fallar, a decepcionar, o a no estar a la altura. Pero te prometo que es posible deshacer ese nudo con tiempo, paciencia y acompañamiento adecuado.

    Lo que puedes hacer para empezar a cambiar esta forma de estar es abrir un espacio contigo misma para empezar a entenderte, no a corregirte. Dejar de preguntarte “¿por qué no puedo con esto?” y empezar a preguntarte “¿qué estoy necesitando realmente que aún no he podido nombrar?”. Esa diferencia es clave.

    Y en cuanto a qué buscar en una o un profesional de la psicología: busca a alguien que te haga sentir segura, escuchada, sin juicios. Alguien que no te diga “esto está mal en ti”, sino que te acompañe a descubrir por qué haces lo que haces, para que puedas elegir nuevos caminos desde la comprensión, no desde la culpa. Puede ser especialmente útil alguien con enfoque en autoestima, gestión emocional, procesos de bloqueo o perfeccionismo, y, si se da el caso, trabajo con propósito vital.

    El simple hecho de que te estés haciendo estas preguntas ya muestra que estás lista para dar pasos hacia ti misma. No necesitas tener todas las respuestas antes de pedir ayuda. A veces, el primer paso es solo eso: decir “quiero entenderme mejor”.


  • Mi pareja y yo tenemos menos de un año de relación y discutimos como si tuviéramos años juntos. Toda

    Mi pareja y yo tenemos menos de un año de relación y discutimos como si tuviéramos años juntos. Toda esta situación me está consumiendo mentalmente al punto de distraerme de mis estudios. Siento que hagamos lo que hagamos, no nos podemos comprender y yo cada que discutimos siento que me apago con respecto a la relación. A veces quiero que podamos entendernos y llevar una relación sana pero cada vez surgen malentendidos y no sabemos sobrellevar la situación. Mis amistades me dicen que aunque haya más cosas buenas, si no hay entendimiento no hay comunicación y si no hay comunicación, no hay relación sana, que es mejor que lo deje ir. Pero yo quiero intentar cambiar para mejorar la relación, tengo esperanza en que podemos superar esto, pero me está costando mucho. ¿Qué puedo hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Alejandro Salinas

    Gracias por compartir tu historia. Estás viviendo una etapa muy confusa y dolorosa, donde el corazón quiere luchar por una relación en la que aún hay esperanza, pero al mismo tiempo tu mente y tu cuerpo te están diciendo que algo no está bien, que te estás agotando. Y eso merece ser atendido con cuidado y con mucha compasión hacia ti misma.

    Cuando una relación es muy reciente pero ya se siente tan pesada, con discusiones frecuentes, malentendidos constantes y una sensación de desgaste emocional, es normal que surjan dudas: ¿vale la pena seguir? ¿es algo que se puede trabajar? ¿o estoy forzando algo que no fluye?

    Tú misma describes algo muy importante: cada discusión te apaga un poco más. Y eso es una señal a la que hay que prestar atención. Una relación, incluso con sus momentos difíciles, debería ser un lugar donde ambas personas se sientan escuchadas, sostenidas y con espacio para ser. Si lo que predomina es la tensión, la incomprensión y el agotamiento emocional, es muy difícil que florezca lo que realmente estás buscando: una relación sana y estable.

    Tu deseo de intentar cambiar para mejorar la relación habla de tu compromiso, de tu capacidad de amar y de tu esperanza. Pero es importante preguntarte: ¿estás intentando cambiar solo tú? ¿O hay un esfuerzo real y compartido de ambas partes por comunicarse mejor, por comprenderse, por crecer juntos? Porque no puedes sostener una relación tú sola.

    También está el hecho de que esta situación está interfiriendo con tus estudios y tu salud mental. Y eso ya es un límite que merece ser escuchado con seriedad. Amar a alguien no debería costarte el bienestar ni el equilibrio personal.

    A veces, cuando estamos dentro de una relación complicada, es fácil pensar que si nos esforzamos un poco más, si hablamos mejor, si somos más pacientes, todo puede mejorar. Pero no todo depende de ti. El vínculo se construye de a dos, y si ambos no tienen herramientas emocionales o capacidad de diálogo en este momento, puede que no estén listos para la relación que desean, aunque el cariño exista.

    Buscar ayuda profesional —ya sea individual o de pareja— puede darte claridad sobre lo que estás sintiendo y ayudarte a tomar decisiones desde un lugar más firme y menos herido. La terapia no te dice qué hacer, pero sí te ayuda a entenderte mejor, a ver con más nitidez lo que hoy está nublado por el cansancio emocional.

    Estás intentando hacer lo mejor que puedes con lo que tienes. No estás equivocada por tener esperanza, pero tampoco estás mal por sentir que esto te está superando.


  • me siento muy nervioso en mi trabajo, sobre pienso mucho todas las actividades que hago y me sobre c

    me siento muy nervioso en mi trabajo, sobre pienso mucho todas las actividades que hago y me sobre cuestiono de si las hice bien o si están mal hechas me tiembla la cara y algunas partes de mi cuerpo en las mañanas amanezco con nauseas bien fuertes, me hecho revisar y no tengo nada fisico pero no avanzo a ratos estos síntomas que son bien feos

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Alejandro Salinas

    Gracias por abrirte con tanta honestidad. Lo que estás sintiendo es real, y es importante que no te sientas solo en ello. Vivir con esa sensación constante de tensión, dudas y síntomas físicos tan intensos como las náuseas o los temblores puede ser muy desgastante, sobre todo cuando uno no entiende del todo por qué ocurre o cómo salir de ahí.

    Lo primero que quiero decirte es que no estás loco, ni estás fallando. Lo que describes suena mucho a una respuesta de ansiedad sostenida, especialmente si ya descartaste causas físicas. Cuando nuestro cuerpo empieza a reaccionar con ese nivel de intensidad —como las náuseas matutinas, el temblor, el sobrepensamiento, o la inseguridad constante— es porque algo dentro de ti está pidiendo atención, no castigo.

    La autoexigencia, el miedo a equivocarte, o la sensación de que todo lo que haces podría estar mal son señales de que quizás estás enfrentando una carga emocional muy fuerte. Y no necesariamente se trata de que el trabajo sea demasiado difícil, sino de cómo lo estás viviendo internamente: tal vez con mucha presión, con miedo al juicio, con la sensación de que tienes que hacerlo todo perfecto para estar bien. Y eso cansa. Mucho.

    Nadie nos enseña a lidiar con la ansiedad cuando se cuela en nuestra rutina, y por eso a veces parece que se apodera de todo sin que sepamos cómo pararla. Pero la buena noticia es que se puede trabajar. Se puede aprender a identificar lo que la dispara, entender qué mensajes está tratando de mandarte tu cuerpo, y desarrollar herramientas que te devuelvan la calma.

    Lo que estás sintiendo no es debilidad, es una señal. Y esa señal merece ser escuchada con respeto y sin juicio.

    Mi recomendación clara es que no enfrentes esto solo. La ansiedad sostenida, cuando no se acompaña a tiempo, puede hacer que cada día se vuelva más difícil. Un proceso terapéutico puede ayudarte muchísimo a recuperar la estabilidad, a reconectar con tu seguridad personal y a dejar de vivir desde el miedo constante al error.

    Pedir ayuda no es un signo de fracaso. Es una forma de cuidado profundo hacia ti. Y tú mereces vivir desde un lugar donde las mañanas no empiecen con angustia, sino con tranquilidad.

    Si alguna vez sientes que no sabes por dónde empezar, puedes dar el primer paso simplemente hablando con alguien que sepa acompañarte sin juzgarte.


Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.