Preguntas de pacientes (10)
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¡Hola, lindísimo día! Lo que pasa es esto. ¿Por qué cuando llego aún lugar, ya sea red social, tr
¡Hola, lindísimo día!
Lo que pasa es esto.
¿Por qué cuando llego aún lugar, ya sea red social, trasmisiones o más, Me siento que seré la más guapa y que me tendrán en lo alto o que habrá algún que otro enamorado de mí, cuando realmente no es así? Y cuando algo no sale como lo pensé, mi mente cambia completamente y decido no creer más en nada y nadie, cuando realmente la idea y quien llego con esas expectativas, fui yo?RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que comentas suele estar relacionado con expectativas que nuestra mente crea antes de una situación social. A veces imaginamos escenarios muy positivos (ser muy admirados, gustar mucho, recibir atención), y eso puede tener que ver con necesidades normales de reconocimiento, validación o autoestima. El problema aparece cuando esas expectativas son muy altas y la realidad no coincide con lo que imaginamos.
Cuando eso ocurre, es común que aparezca una reacción emocional fuerte, pasando de la ilusión a la decepción o incluso a pensar que “nada merece la pena” o que “nadie es confiable”. En psicología esto se parece a un pensamiento polarizado (pasar de todo muy bien a todo muy mal).
Puede ayudar intentar ajustar las expectativas y observar los pensamientos antes de llegar a esas situaciones, recordando que lo que imaginamos no siempre será lo que ocurra, y eso no significa que algo esté mal contigo o con los demás.
Si este patrón te genera malestar frecuente, hablarlo con un psicólogo puede ayudarte a entender mejor de dónde vienen esas expectativas y aprender estrategias para gestionarlas de una forma más equilibrada.
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Hola! Tengo 29 años y hace ya varios años no logro concentrarme ni retener información y olvido cosa
Hola! Tengo 29 años y hace ya varios años no logro concentrarme ni retener información y olvido cosas al igual que información, como lo hacía antes cuando estaba en mi principios de mi 20´s. Es muy frustrante para mí, porque sé que soy muy buena estudiante e inteligente, pero al momento de prestar atención en clase o hacer algún trabajo o tarea no logro concentrarme ni mantener mi mente enfocada en la tarea que estoy tratando de hacer, mi mente recuerda escenarios pasados, problemas, miedos o pensar que no soy lo suficientemente buena para eso. Hay momentos en los que paso dando vueltas por varias horas y al final cuando ya estoy con el tiempo ajustado recién puedo completar el trabajo o enfocarme un poco. Me han llegado a decir que puedo tener TDAH pero nada diagnosticado. Yo creo que tal vez tiene que ver una relación muy tóxica que solo bloquee todo. ¿Es normal que me pase eso? ¿Es solo porque soy floja o no me enfoco? ¿Acaso es mi capacidad cognitiva que solo se esta perdiendo? ¿Qué puedo hacer?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir algo tan profundo. Esta experiencia que estás viviendo no es signo de flojera ni de que estés perdiendo tu capacidad cognitiva. Al contrario: la forma en que lo explicás muestra un alto nivel de autoconciencia y sensibilidad. Vamos por partes y con mucha calma:
¿Es normal lo que te pasa? Sí, es más común de lo que parece, sobre todo en personas que han pasado por estrés prolongado, experiencias emocionales fuertes (como una relación tóxica), o que tienen una exigencia interna alta. La mente no es un robot. Si ha vivido mucho desgaste emocional o ha estado en un modo de "alerta constante", es natural que: Le cueste enfocarse, Salten recuerdos o miedos automáticamente, Tenga la sensación de no rendir como antes, Aparezca una fuerte autocrítica interna ("no soy suficiente", "debería poder"), etc.
¿Podría ser TDAH? Podría ser, pero también podría ser otra cosa. El TDAH en adultos, especialmente en mujeres, muchas veces no se detecta de pequeñas y recién se empieza a notar cuando hay más demanda cognitiva y emocional (trabajo, estudio, vida personal). Pero también puede haber otros factores: Ansiedad generalizada, Secuelas emocionales de relaciones traumáticas o abusivas, Síndrome del impostor (muy común en personas muy inteligentes y autoexigentes), Cansancio mental crónico, etc.
Para descartar o confirmar un diagnóstico, lo mejor es consultar con un profesional especializado en neuropsicología o psiquiatría con experiencia en TDAH adulto y salud mental femenina.
¿Qué podés hacer mientras tanto?
1. Rutina de inicio suave: Antes de estudiar o trabajar, prepará un “ritual” corto: 5 minutos de respiración, música suave o escribir tus pensamientos en un cuaderno. Eso ayuda a decirle al cerebro: “Ahora cambiamos de modo”.
2. Técnica del Pomodoro (25/5)
Trabajá 25 minutos totalmente concentrada (sin multitasking) y luego hacé 5 minutos de pausa. Repite este ciclo 3 o 4 veces. Es ideal para mentes que se dispersan rápido.
3. Drenaje mental previo: Si al empezar aparecen pensamientos intrusivos (como recuerdos, miedos o críticas), tomá una hoja y escribe durante 3 minutos todo lo que tengas en la cabeza, sin filtro. Sacar eso ayuda a liberar espacio mental.
4. Detectá tu voz crítica: Esa voz que dice “no soy suficiente” no eres tu. Es algo aprendido. En vez de pelearte con ella, tratá de responderle con autocompasión: “Estoy haciendo lo mejor que puedo en este momento. No tengo que rendir como antes. Estoy en otro momento y eso está bien.”
5. Apoyos externos: Usá listas de tareas pequeñas, alarmas, recordatorios visibles. No es trampa, es adaptar el entorno a cómo funciona tu mente ahora.
Sobre todo No estás rota. No estás sola. No estás siendo floja. Estás cansada, sobreestimulada, y quizá un poco herida. Pero todo eso se puede trabajar. Y lo importante es que sigas buscando entenderte, no juzgarte.
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Fui a mi primera cita con la psicóloga y cuando le hable sobre mis pensamientos suicidas me dijo que
Fui a mi primera cita con la psicóloga y cuando le hable sobre mis pensamientos suicidas me dijo que a mis 21 años lo mejor que podía hacer era conseguirme un trabajo por qué ya estoy viejo y ya no debería estarme quejando de eso, no sé si es normal, me hizo sentir muy mal por qué es algo que yo ya había pensado.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir algo tan delicado.
Primero, es importante decir que tus pensamientos y tu malestar merecen ser escuchados con respeto y seriedad. Tener pensamientos suicidas no es algo trivial ni algo que deba minimizarse. En una consulta psicológica lo habitual es que el profesional escuche, valide lo que estás sintiendo y trate de comprender el contexto, no que lo reduzca a “consigue un trabajo” o que te diga que eres “viejo” con 21 años.
Puede ocurrir que a veces no haya buena conexión con un profesional, o que el estilo de intervención no sea el adecuado para ti. Si saliste de la sesión sintiéndote peor o juzgado, es totalmente válido buscar otra psicóloga o psicólogo con quien te sientas más comprendido y seguro para hablar. La relación terapéutica es una parte muy importante del proceso.
Además, si los pensamientos suicidas están presentes, no tienes que afrontarlo solo. Hablar con otro profesional de salud mental, con alguien de confianza o con servicios de apoyo puede ser un paso importante. Tu bienestar y tu vida son valiosos, y mereces recibir ayuda adecuada y un espacio donde te escuchen sin juzgarte.
Si en algún momento sientes que el riesgo aumenta o que podrías hacerte daño, busca ayuda inmediata en servicios de emergencia o líneas de apoyo en tu país. Hay personas preparadas para acompañarte en esos momentos.
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Dudo y me cuesta creer los halagos que me dicen, esto me lleva a no creerme nada cuando me lo suelen
Dudo y me cuesta creer los halagos que me dicen, esto me lleva a no creerme nada cuando me lo suelen decir externamente y a problemas con mi pareja ya que siento que no lo dice con sinceridad. No me siento bien conmigo misma y eso hace que me compare con chicas totalmente opuestas a mis rasgos y machacarme constantemente con ese pensamiento negativo. Crea depresiones constantes a lo largo del día y bajones repentinos.... Intento engañar a mi cabeza con afirmaciones positivas diariamente pero me es imposible frenar la negatividad con la que habla mi cabeza, a veces me recuerda a mí misma el por qué no le gustaría a nadie y eso crea situaciones que no se me van ni en días. Me cuesta aceptarme a mí misma y ya no se cómo hacerlo. Gracias
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes suele estar relacionado con una autocrítica muy fuerte y una autoestima frágil, donde la mente tiende a dar más peso a los pensamientos negativos que a la información positiva que recibes de los demás. Por eso, aunque te hagan halagos, tu mente los cuestiona o los invalida (“lo dicen por compromiso”, “no es sincero”). Este patrón puede hacer que entres en un círculo de comparación, inseguridad y pensamientos negativos recurrentes.
También es bastante común que, cuando aparece ese diálogo interno crítico, la mente empiece a buscar “pruebas” que confirmen esa idea negativa, lo que intensifica los bajones emocionales durante el día. Las afirmaciones positivas a veces no funcionan si el pensamiento negativo es muy fuerte, porque el cerebro las percibe como poco creíbles. En esos casos suele ser más útil trabajar en cuestionar esos pensamientos y observarlos con más distancia, en lugar de intentar simplemente reemplazarlos.
El hecho de que estos pensamientos te generen bajones frecuentes y afecten a tu relación de pareja indica que sería muy positivo trabajarlo con un profesional. En terapia se puede aprender a identificar ese diálogo interno crítico, reducir las comparaciones y construir una autoestima más estable y realista.
Mientras tanto, intenta recordar que lo que tu mente dice sobre ti no siempre es un reflejo objetivo de la realidad, sino muchas veces una interpretación influida por inseguridades o experiencias previas. Y ese tipo de patrones mentales sí se pueden trabajar y mejorar con ayuda adecuada.
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Hola… Cuando me veo en el espejo, me gusta lo que veo, me siento una mujer guapa, tengo pretendient
Hola…
Cuando me veo en el espejo, me gusta lo que veo, me siento una mujer guapa, tengo pretendientes, salgo de mi casa y recibo halagos de lo “hermosa” que soy… pero últimamente he tenido pensamientos de inseguridad. Es como si tuviera que verme nuevamente al espejo para ver lo guapa que soy, siento que soy una mujer valiosa por dentro, pero me siento insegura.
Si soy honesta, Hace unos días salí con unos chicos que apenas conocí, y aunque fueron muy atentos, uno de ellos hizo un comentario que me pegó, creo en mi ego, me dijo que tenía una belleza “exótica”. Después de eso, he sentido una inseguridad absurda.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes es algo bastante común. A veces podemos sentirnos seguros con nuestra apariencia y con quiénes somos, pero un comentario puntual —sobre todo de alguien externo— puede activar dudas o inseguridades que antes no estaban tan presentes. Nuestro cerebro tiende a dar más peso a los comentarios que percibimos como críticos o ambiguos, incluso si normalmente recibimos muchos mensajes positivos.
El comentario sobre una “belleza exótica” puede haberse interpretado de distintas maneras. Aunque algunas personas lo dicen como un halago, si para ti sonó a etiqueta, rareza o comparación, es normal que haya tocado algo sensible en tu autoestima o en tu imagen personal.
También es posible que, después de ese momento, hayas empezado a buscar más confirmación externa (mirarte más al espejo o necesitar reafirmar que eres guapa). Esto suele ocurrir cuando una pequeña duda aparece en la autoimagen.
Puede ser útil intentar volver a conectar con cómo te percibías antes de ese comentario, recordando que tu valor —tanto físico como personal— no depende de una opinión aislada. Si notas que la inseguridad persiste o aumenta, trabajarlo con un profesional puede ayudarte a fortalecer una autoestima más estable, menos dependiente de lo que digan los demás.
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Cuando me acuesto comienzo a pensar en ciertas cosas de manera "consciente", se generan escenarios,
Cuando me acuesto comienzo a pensar en ciertas cosas de manera "consciente", se generan escenarios, diálogos, etc. Sin embargo, de un momento a otro se me olvida por completo lo que estaba pensando hace unos instantes, ¿Esto es normal?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes es muy común. Cuando nos vamos quedando dormidos, entramos en un estado donde la mente sigue activa pero la conciencia empieza a apagarse. En ese momento, pueden aparecer pensamientos o escenas muy vívidas, pero como no estamos plenamente despiertos, el cerebro no guarda esa información, y por eso al poco rato ya no la recordamos. Es como si pasaras por un sueño sin llegar a soñarlo del todo.
1- Si el problema es que los pensamientos se vuelven repetitivos o difíciles de parar: Cuando notes que estás enganchado/a a un pensamiento, simplemente di mentalmente ‘esto puede esperar’ y vuelve tu atención a tu respiración. No se trata de luchar contra el pensamiento, sino de dejarlo pasar, como si fuera una nube en el cielo.
También intenta una hora antes de dormir, evitar pantallas y haz cosas que inviten a desconectar: leer algo ligero, ducharte con agua templada, escuchar música suave o hacer una meditación guiada. Así ayudas al cerebro a soltar el modo activo.
2- Si el problema es intentar acordarse de estos pensamientos: Dedica 5-10 minutos antes de dormir a escribir lo que tengas en la cabeza, sin filtro. Ideas, preocupaciones, diálogos, todo. Así sacas de la mente ese contenido y no necesitas recrearlo mentalmente al acostarte.
3- Si el cuerpo está tenso o hay ansiedad latente, puede haber más pensamientos incontrolables: Haz respiraciones profundas contando 4 segundos al inhalar, retén 7 segundos y exhala en 8. Esto activa el sistema nervioso parasimpático y facilita el sueño. Puedes combinarlo con imaginar que tu cuerpo se va apagando como una lámpara, de pies a cabeza.
Sin embargo es natural que la mente cree escenas o diálogos al dormir. No es un problema en sí, salvo que te moleste o impida descansar. Si no es así, podés simplemente observar esos pensamientos como si fueran una película que pasa sin que vos tengas que intervenir.
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La mayoría del tiempo me siento fea, mi cuerpo si me gusta mucho, pero mi cara no. Aunque la gente m
La mayoría del tiempo me siento fea, mi cuerpo si me gusta mucho, pero mi cara no. Aunque la gente me dice que soy guapa, yo no lo acabo de ver, pienso que me lo dicen por cumplir. Si que me gustan mis facciones por separado pero siento que todas juntas no encanjan, no veo la simetría que veo en otras chicas y esto me lleva a problemas de inseguridad, de compararme y pensar que mi pareja va a ver a chicas más guapas que yo y esto me aterra. Hablo mucho con él sobre este tema y él siempre me da la seguridad que necesito, pero me sigue dando mucho miedo. Quizás soy demasiado autoexigente, pero es que me deprimo cada vez que me veo en una foto y no me veo como se ven otras chicas.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes le ocurre a muchas personas. A veces nuestra percepción de la propia imagen es más dura que la forma en que realmente nos ven los demás. Aunque recibas comentarios positivos, tu mente puede interpretarlos como “por compromiso”, especialmente si ya existe una creencia previa de que “no soy lo suficientemente guapa”.
También es muy común que la comparación constante (con otras chicas, fotos en redes, ideales de belleza) aumente la inseguridad. Cuando nos comparamos, solemos fijarnos solo en aquello que creemos que nos falta y dejamos de ver el conjunto o nuestras propias cualidades. Además, las fotos pueden distorsionar bastante la percepción (ángulo, iluminación, gesto…), y no siempre reflejan cómo nos vemos o cómo nos perciben en la vida real.
El hecho de que hables con tu pareja y él te dé seguridad es algo positivo, pero cuando la tranquilidad depende mucho de la validación externa, la inseguridad suele volver. Por eso suele ser útil trabajar la relación que tienes con tu propia imagen y con las expectativas que te impones. Muchas veces hay autoexigencia o un ideal de belleza muy rígido detrás de este tipo de pensamientos.
Si notas que estas preocupaciones afectan a tu autoestima o a tu estado de ánimo con frecuencia, hablarlo con un psicólogo puede ayudarte a trabajar la autoimagen, reducir las comparaciones y desarrollar una autoestima más estable y amable contigo misma. Tu valor personal va mucho más allá de cumplir o no con un ideal estético.
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Buenas, soy mujer de 25 años. Cuando estoy en una situación de conflicto (sea cual sea) y debo expre
Buenas, soy mujer de 25 años. Cuando estoy en una situación de conflicto (sea cual sea) y debo expresar mis sentimientos o siento que he hecho algo mal o me acusan erróneamente; internamente tengo un pensamiento muy racional, pero externamente no puedo evitar llorar y sentir el nudo que no me deja hablar adecuadamente. Generalmente la sensación que tengo durante estas situaciones es de frustración y añadido la sensación constante de no poder afrontar la situación de una manera más calmada y serena, ya que luego de un tiempo llorando, puedo expresar mis sentimientos o pensamientos racionales. ¿Existe algún ejercicio que me pueda ayudar a ir enfrentando estas situaciones más calmadamente? Agradezco sus respuestas.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola, gracias por compartir algo tan íntimo y tan real. Lo que estás describiendo no es raro, de hecho, le pasa a muchas personas sensibles, empáticas y con una fuerte vida emocional interna. Llorar en situaciones de conflicto no es debilidad ni inmadurez, es una respuesta del cuerpo que a veces se activa cuando hay tensión emocional acumulada, incluso cuando tu mente racional sabe perfectamente lo que quiere decir.
Lo importante es que sí puedes entrenar la forma en que reaccionas, para poder expresarte antes de llegar al llanto o al bloqueo. Te dejo algunas claves y ejercicios que puedes comenzar a practicar:
1. Entrenar la respuesta fisiológica (el cuerpo antes que la mente)
Ese nudo en la garganta, el llanto repentino, la sensación de no poder hablar… son signos de que tu sistema nervioso entra en modo amenaza (aunque racionalmente no lo sea).
Ejercicio: Anclaje corporal antes del conflicto
Antes de hablar o responder en una situación emocional, puedes hacer lo siguiente: Apreta ligeramente los dedos de una mano entre sí (esto ancla tu atención en el cuerpo). Haz 2 respiraciones lentas, exhalando más largo que la inhalación (por ejemplo, inhalás 4 seg, exhalás 6). Puedes repetirte mentalmente: “Puedo sentir y hablar al mismo tiempo. No tengo que elegir entre uno u otro.”
Esto puede llegar a reducir la activación del llanto y permite hablar más claro.
2. Normalizar tu emocionalidad sin juzgarla
Lo que te pasa no es un error. Es una forma natural de reacción ante situaciones que tu cuerpo interpreta como amenazantes (como sentirte acusada, incomprendida o con culpa).
“Llorar antes de poder hablar no significa que no sepas lo que piensas. Significa que tu cuerpo necesita seguridad antes de expresarse.”
Con el tiempo, este enfoque reduce la frustración que te genera llorar, y eso, paradójicamente, hace que llores menos.
3. Preparar frases puente
Muchas personas que se sienten como tu, se quedan atrapadas entre el llanto y la idea de que “tengo que explicar ya todo perfectamente”. Pero puedes usar frases puente para ganar tiempo y bajar la intensidad emocional:
Algunas frases que puedes practicar: “Necesito un momento antes de responder, estoy muy movilizada.” “Estoy sintiendo muchas cosas y quiero poder decirlas bien, dame un minuto.” “No quiero responder desde el llanto, pero tampoco quiero callarme.”
Estas frases muestran fortaleza emocional, no debilidad.
4. Después del conflicto: espacio de integración
Luego de vivir una situación así, es clave reforzar tu aprendizaje y no entrar en auto-reproche.
Ejercicio: Diario de gestión emocional
Después de cada conflicto, escribe: ¿Qué sentí en el momento? ¿Qué me hubiese gustado poder decir? ¿Qué aprendí sobre mí misma esta vez? ¿Qué puedo probar distinto la próxima?
Esto entrena tu cerebro a ver progreso y no solo frustración.
5. Visualización guiada de escenarios difíciles
Puedes practicar mentalmente los momentos que te cuestan (por ejemplo, una discusión o una acusación injusta), pero imaginando que te expresás desde la calma y la fuerza.
Cierra los ojos, imagina la situación, y visualizate respirando, sintiendo y diciendo lo que quieres decir con seguridad.
Esta herramienta es mejor hacerla al principio con un profesional al lado para que te vaya guiando, pero es un entrenamiento neurológico muy efectivo.
Espero haberte podido ayudar en algo!
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Buenas tardes soy un hombre de 40 años ,últimamente tengo la autoestima baja y me gustaría saber si
Buenas tardes soy un hombre de 40 años ,últimamente tengo la autoestima baja y me gustaría saber si hay algún tipo de ejercicios para subirla porque ahora mismo no me puedo costear un psicólogo,gracias y un saludo.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Buenas tardes, y gracias por abrirte con algo tan personal. Lo primero que quiero decirte es: no estás solo, y esto que estás sintiendo tiene salida. Que tengas la motivación de buscar formas de mejorar tu autoestima ya es un gran paso.
Aunque no puedas acudir ahora mismo a un psicólogo, sí existen ejercicios eficaces, gratuitos y que puedes hacer por tu cuenta para empezar a fortalecer tu autoestima poco a poco. Te comparto una serie de ellos organizados en bloques para que puedas aplicarlos de forma sencilla:
1. Entrenamiento del diálogo interno
Tu autoestima depende mucho de cómo te hablás a ti mismo. Cambiar ese diálogo no es fácil, pero sí posible con práctica.
Ejercicio: Detectá tu voz crítica
Durante 3 días, anotá frases negativas que te dices (por ej. “no valgo la pena”, “nunca hago nada bien”). Luego escribe al lado una respuesta realista y más amable (por ej. “estoy haciendo lo que puedo”, “todos cometen errores”).
Una frase que te deberías repetir es: “Estoy aprendiendo a hablarme como hablaría a alguien que quiero.”
2. Reconectar con lo que si tienes:
Cuando estamos bajos de autoestima, solemos olvidar nuestras fortalezas.
Ejercicio: “Mis logros olvidados”
Escribe 10 cosas que hayas logrado o superado en la vida, aunque sean pequeñas. Pueden ser de tu infancia, de tu trabajo, de relaciones, de momentos difíciles.
Una frase que te deberías repetir es: “Hay pruebas en mi vida de que soy capaz, aunque ahora me cueste verlo.”
3. Pequeños compromisos diarios
La autoestima crece cuando vemos que somos coherentes con lo que nos proponemos.
Ejercicio: “1 cosa por mí cada día”
Elige cada día una acción pequeña que sea solo para ti (salir a caminar, cocinar algo rico, ordenar algo, etc.). Cumplirlo, aunque sea una sola cosa, refuerza la imagen de que eres alguien que se cuida y se respeta.
Frase clave para repetir: “Hoy he hecho algo por mí. No importa lo pequeño que sea, importa que lo he hecho.”
4. Vínculos que suman
Rodearte de personas que te traten con respeto y aprecio es clave. No siempre podemos cambiar todo el entorno, pero sí podemos elegir con quién compartimos más tiempo.
Ejercicio: Revisión de relaciones
Piensa en las 5 personas con las que más interactuás.
¿Quién te hace sentir bien? ¿Quién te drena o te hace dudar de ti mismo?
Tratá de acercarte más a quienes te valoran y poner límites (aunque sean internos) con quienes no lo hacen.
5. Lectura o audios que refuercen tu proceso
A veces, una frase, un podcast o un libro pueden darnos el impulso que necesitamos.
Espero que te haya podido ayudar!
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Hola,Soy una persona tímida aunque he ido desarrollando algunas habilidades con los años. Sin em
Hola,
Soy una persona tímida aunque he ido desarrollando algunas habilidades con los años. Sin embargo, este problema siempre me ha hecho sufrir mucho en determinados entornos. A nivel profesional, me incapacita cuando tengo que acudir a reuniones. Me bloqueo y me siento fatal. Creo que todo el mundo me mira y soy incapaz de aportar nada. Hace unos días me han promocionado en el trabajo, y lo estoy llevando muy mal. Todo mi entorno lo ve como un reto muy importante que premia el esfuerzo de estos años pero yo lo estoy viviendo como un auténtico drama, sobre todo por el hecho de tener que despachar con directivos y participar en reuniones de alto nivel. ¿Me podríais dar algunas pautas sobre cómo sobrellevar mejor esta situación y "disfrutar" algo más de mi ascenso"
graciasRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir lo que estás viviendo. Lo que sientes es más común de lo que piensas, especialmente en personas sensibles, responsables y con alto nivel de autoexigencia. Y lo más importante: ser tímido no es una debilidad, es una forma de estar en el mundo que puede convivir perfectamente con el liderazgo, la competencia profesional y la seguridad personal, si se trabaja desde el lugar correcto.
Vamos a ver algunas pautas para que empieces a vivir este ascenso con más calma y confianza:
1. Tu miedo no es debilidad, es señal de responsabilidad
Sentir temor o incomodidad no significa que no estés preparado. Significa que te importa hacerlo bien. Eso ya habla de tu compromiso y es una fortaleza.
Puedes repetirte antes de una reunión: “Esto que siento no es un peligro. Es energía que puedo usar para comunicar con claridad. No tengo que hacerlo perfecto, solo presente.”
2. Tu diálogo interno necesita compañía, no juicio
La idea de “todos me miran y piensan mal de mí” es una distorsión muy común. Lo que realmente ocurre es que vos estás demasiado pendiente de vos mismo/a, y eso genera ruido interno.
Practicá cambiar el foco:
“¿Qué valor puedo aportar en esta reunión?”
“¿Qué necesita el grupo que yo ya sé o puedo decir?”
3. Entrena tu mente como si entrenaras un músculo
El bloqueo en reuniones es entrenable. No se resuelve con más presión, sino con práctica guiada y segura.
Estrategias concretas:
Practicá hablar en voz alta sola/o frente a un espejo o grabarte en video. Simulá reuniones con personas de confianza, Prepará 2 o 3 frases que puedas usar cuando estés nervioso/a, por ejemplo: “Quiero sumar algo breve sobre esto…” o “Me parece interesante lo que se dijo, y agregaría…”
4. Acepta que no tienes que impresionar, solo participar
No eres menos por no dominar una sala de reuniones. Tu valor profesional no depende del volumen de tu voz, sino del contenido que aportás.
Si necesitas tiempo para entrar en calor, está bien. Tienes derecho a un estilo propio.
5. Reformula la narrativa del ascenso
Ahora tu mente lo interpreta como un drama. Pero este ascenso es un reconocimiento real a tu capacidad. Tu entorno lo ve con admiración porque saben lo que vales. Lo que estás viviendo no es una trampa: es una oportunidad para crecer dentro de tu autenticidad.
6. Tips inmediatos para reuniones
Lleva algo anotado si sabes que vas a hablar.
Usa la respiración 4-2-6 antes de entrar (4 seg. inhalar, 2 retener, 6 exhalar).
Permitite decir: “Necesito pensarlo un segundo” o “Vuelvo sobre eso luego”.
Creo que te puede ayudar mucho un acompañamiento breve en psicología del rendimiento o coaching, donde trabajes: Gestión del miedo escénico, Asertividad en ambientes jerárquicos y Reconstrucción de tu autoconcepto profesional.
Preguntas populares
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Hola, tengo una tía de entre 68-72 años, es hiperactiva, es muy nerviosa, está en tratamiento para d
Hola, gracias por comentarnos tu preocupación. Quiero compartirte algunas…