Preguntas de pacientes (5)

  • hola mi madre fallecio recientemente por un ictus y yo estaba con ella, y desde entonces, tengo una

    hola mi madre fallecio recientemente por un ictus y yo estaba con ella, y desde entonces, tengo una sensacion de desasosiego, inseguridad, inquietud, de espera a no saber que de vacio y de estar perdido, que me esta suponiendo un bloqueo total en mi trabajo, no me puedo concentrar, no estoy cumpliendo cpn mis obligaciones, todo me da igual, absolutamente todo, como si buscara que todo se rompiera... mi cabeza pasa de acordarme de ella y ponerme a llorar a estado en blanco, de vacio mental... no se si esto es normal

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Carmen Martín-Gómez

    Siento mucho el fallecimiento de tu madre y el dolor que te acompaña, especialmente tras haber vivido un momento tan difícil a su lado.

    Lo que describes (esa sensación de vacío, el bloqueo laboral y el pasar del llanto a la mente en blanco) es una respuesta normal y esperable ante un impacto emocional de esta magnitud. Tu mente y tu cuerpo están intentando procesar un evento traumático y, sencillamente, no tienen energía disponible para la productividad o la concentración.

    Ese "desear que todo se rompa" es a menudo un reflejo del agotamiento profundo y de la necesidad de que el mundo se detenga para que tú puedas transitar tu duelo.

    Date permiso para no llegar a todo ahora mismo. Si ves que el bloqueo te sobrepasa o el malestar se vuelve inmanejable, te sugiero buscar un espacio de terapia, que puede ayudarte a integrar lo ocurrido y a recuperar tu equilibrio poco a poco, a tu ritmo y sin presiones.

    Si lo consideras, estoy disponible para ti en mi consulta presencial en Sevilla o en modalidad online.

    Mucho ánimo en este proceso.


  • Hola, mi pareja viene de una relación cuando era niño con su padre de gritos entre otras cosas. Tene

    Hola, mi pareja viene de una relación cuando era niño con su padre de gritos entre otras cosas. Tenemos una hija de 4 años con posible TEA leve. Está últimamente algo intensa desde la llegada de un hermano pequeño. Mi marido alguna vez ha regañado más de la cuenta a nuestra hija. Es decir, de forma desproporcionada teniendo en cuenta el mal que ésta había hecho. Es peor cuando ella se ríe mientras se le regaña. Él, en lugar de tomárselo como un acto automático de nerviosismo de la niña se lo toma como una burla. Lo que le hace explotar más. Hoy explotó más de lo habitual, y le derramó el agua en la cara a nuestra hija. Yo salté. Normalmente le suelo decir en privado t me ha parecido exagerada su reacción, pero esta vez no pude contenerme. Nuestra hija como es de esperar entró en llanto desconsolado y nervioso. Él no se ha disculpado, ni lo va a hacer. Se justifica diciendo que ha llegado a su limite y que ya no quiere participar en su educación ya que yo no le apoyo. Repite que su padre era peor con él. Yo le he dicho que necesita terapia y no solo ir una vez y dejarlo.¿ Qué más puedo hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Carmen Martín-Gómez

    Hola,

    Leí tu mensaje y quiero validarte completamente: tu intervención fue necesaria y adecuada. Ante un acto de agresividad (como arrojar agua a la cara) o descontrol de un adulto, la prioridad absoluta es la protección de la menor, independientemente de la "unidad" de la pareja.

    Para ayudarte a procesar esto, me gustaría ofrecerte un análisis profesional de lo que está ocurriendo, para que puedas tomar decisiones con mayor claridad y menos culpa:

    1. Sobre la responsabilidad del adulto. Es importante diferenciar entre explicación y justificación. Que tu marido tenga traumas infantiles explica su conducta, pero no le da derecho a ejercerla sobre su hija. Como adulto, la gestión de sus impulsos y su sanación son responsabilidad exclusiva de él. No es tu tarea hacer de terapeuta, ni convencerle de que cambie, ni "reeducarle" mientras tú misma atraviesas un posparto (entiendo que estás en este periodo por que hablas de un bebé recién llegado) y crías a tu hijo y a tu hija.

    2. La dinámica de "retirarse" de la educación. Cuando él dice que "deja de participar porque no le apoyas", está trasladando la culpa hacia ti. Desde fuera, esto se analiza no como una falta de apoyo tuya, sino como una dificultad de él para aceptar límites sanos. Proteger a tu hija de una humillación no es desautorizarle, es ejercer de madre. Si él decide apartarse, es una decisión suya ante su falta de herramientas, no una consecuencia de tus actos.

    3. El contexto de la niña y el tuyo. Tienes una situación exigente: una niña con posible neurodivergencia que, además, está manifestando celos y cambios normales por la llegada del hermanito (esa intensidad es esperable, no es maldad). A esto se suma tu propia situación (posible posparto, etapa que requiere de mucho apoyo del entorno, cansancio físico). Es injusto esperar que tú sostengas emocionalmente a toda la familia.

    Conclusión: Tu marido necesita ayuda profesional, pero esa iniciativa debe nacer de su voluntad de ejercer una paternidad sana. Mientras eso no ocurra, tu prioridad es tu bienestar y el de tus hijos/as. Intenta no cargarte con la culpa de que él se enfade, estás poniendo los diques de contención necesarios ante la violencia.

    Si consideras que puedo ayudarte, quedo disponible para atenderte online o en mi consulta presencial en Sevilla.

    Mucho ánimo.


  • Hola mi hermana tiene 19 años y estos 3 últimos años ,ha cambiado demasiado llora por cualquier cosa

    Hola mi hermana tiene 19 años y estos 3 últimos años ,ha cambiado demasiado llora por cualquier cosa ,se imagina cosas y empieza a llorar
    Como podria afrontar esto?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Carmen Martín-Gómez

    Hola. Entiendo tu preocupación. Dado que este malestar persiste desde hace 3 años y afecta su vida diaria, es fundamental realizar una evaluación profesional lo antes posible.

    Para saber cómo ayudarla, primero necesitamos distinguir a qué te refieres con "imaginarse cosas". Si son pensamientos negativos catastróficos (ej: "todo saldrá mal"), podría tratarse de un cuadro de ansiedad o depresión. O si por el contrario, percibe cosas que no existen o tiene creencias fuera de la realidad, podría ser un inicio de una patología más compleja que requiere atención sanitaria urgente.
    ¿Cómo puedes afrontarlo tú? Lo más importante es validar su emoción sin juzgarla. Escúchala con calma y anímala a pedir ayuda especializada, ya que es difícil que esto se resuelva solo con el tiempo.
    Si decidís dar el paso, quedo a vuestra entera disposición para realizar esa valoración y tratamiento presencialmente en mi consulta en Sevilla o de forma online desde cualquier lugar.



  • Estoy en una situación en la que no puedo más. Mi familia y mis hermanos no me comprenden. Ahora ten

    Estoy en una situación en la que no puedo más. Mi familia y mis hermanos no me comprenden. Ahora tengo 30 años. Sufrí acoso escolar. Lo que me ha dejado una autoestima por los suelos. Además de no tener amigos ni ganas para vivir. Tengo un trabajo en el que gano muy poco y no me puedo independizar. Mi relación con mi madre es mala. A veces va muy bien. Y otras veces mal. Muchas veces discutimos que siempre tengo que ser yo el que pide perdón. Ya le he dicho a mi madre que no se me olvidan los cosas. Como un día que me dijo que soy el causante de todos sus males. Bueno. Uno de ellos. Para a posterior decir que nunca me ha dicho eso. Que si yo soy el único de sus hijos que le habla mal. Cosas así. Que si no hago cosas en casa. Porque yo pienso. Que no se lo merece. Y ya estoy harto de cuando viene cualquiera de mis hermanos el pequeño (que no hace nada en casa nada más que ensuciar y decirme que no hablo en casa. O como ayer que si me hago la víctima) o el mayor (que por lo menos hace la comida. y no hago más que pelearme con el. Este es el que con 16 años me cogía del cuello y me daba empujones. El novio de mi madre que encima en ese entonces era sargento de la guardia civil cuando yo le decía que iba a denunciar a mi hermano se me río y me dijo. Tu que vas a denunciar a tu hermano) Igual que cuando mi madre me quitaba el ordenador y yo no hacía otra cosa que llorar. Esto con 20 años. Hasta los 25. Que ya le decía yo a mi madre. A quien le cuente lo de que me quitas el ordenador. Va a flipar. Luego me dice mi madre. Que en eso me refiero a la parte donde dice que si soy el causante de todos sus males. Que yo no me dejo ayudar y que quiere lo mejor para mí como su madre. Que si me dice las cosas así. Es que me quiere ayudar. ¿Pero eso es normal decirle a tu hijo eso? Igual que he pensado muchas veces en denunciar a mi madre o cortar lazos con mi familia. El problema es que me quedaría más solo de lo que estoy. Yo solo se que cada día que pasa no quiero vivir más. Estoy harto de todo. De la vida. Harto de esperar que halla algo bueno en mi vida que jamás va a venir. Me gustaría volver a ser niño donde veía el mundo diferente y no tenía preocupaciones. Quería desahogarme aquí.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Carmen Martín-Gómez

    Hola.

    He leído con mucha atención cada palabra de lo que has escrito. Lo primero que quiero transmitirte es que lamento profundamente el dolor que estás sintiendo. Se nota el agotamiento vital y la desesperanza en tu mensaje, y quiero agradecerte la valentía que has tenido al compartirlo y desahogarte aquí. Eso es un paso enorme.

    Lo que describes tiene nombre. No eres "tú haciéndote la víctima". Estás describiendo un entorno de invalidación emocional continua y de violencia física en el pasado. Esto podemos verlo en diferentes situaciones de las que has explicado:

    - Cuando tu madre te dice cosas hirientes ("eres el causante de mis males") y luego niega haberlo dicho, está ejerciendo un tipo de abuso psicológico que te hace dudar de tu propia cordura. Es normal que sientas confusión o rabia. No es tu memoria la que falla, aquí hay una dinámica real y dañina. Este tipo de maltrato se llama “luz de gas” (gaslighting en inglés).

    -Que te quitasen el ordenador como castigo entre los 20 y los 25 años no es una medida educativa, es una forma de control para impedirte desarrollar tu autonomía adulta, es infantilización.

    -El acoso escolar sumado al ambiente hostil en casa son factores de riesgo claros para la autoestima baja y la ideación suicida. Tu dolor es una respuesta coherente a un entorno que no te ha cuidado.

    -El episodio con tu hermano mayor (cogerte del cuello) y la reacción del novio de tu madre (un agente de la autoridad burlándose de tu intención de denunciar) es otro ejemplo de violencia. Se te enseñó que la fuerza física manda y que buscar justicia ("denunciar") es motivo de burla. Esto puede causar indefensión aprendida, es decir, la idea de que defenderte no sirve de nada. Es parte de la normalización de la violencia que hay en tu entorno.

    -Tu madre justifica su agresión diciendo que "te quiere ayudar". El amor no es control, ni insultos, ni manipulación. A veces, en las familias, se perpetúan roles donde uno carga con la culpa para que el sistema familiar siga funcionando.

    Mi sugerencia es que busques a un terapeuta que pueda acompañarte en este momento para explorar estas cuestiones, concretar tus necesidades actuales y abordarlas conjuntamente.

    Mientras tanto, te propongo algunos cambios muy sencillos que pueden ayudarte a encontrar un respiro en tu día a día.
    En el texto has mencionado que no tienes ganas de vivir en varias ocasiones, pero a menudo, cuando se dice esto, lo que quiere decir que no quieres vivir más de esta forma, bajo estas condiciones, quieres quitar de en medio el dolor, no a ti mismo. Por ello, si sientes un impulso de hacerte daño, llama al 024, que es la Línea de Atención a la Conducta Suicida en España, o acude a urgencias en el centro sanitario u hospital más cercano. Seguro que pueden ayudarte.

    Además, con tu madre y hermanos, intenta aplicar la técnica de la Piedra Gris. No discutas, no te defiendas, no pidas perdón si no es tu culpa. Responde con monosílabos, sin emoción. Si no les das reacción emocional (llanto o ira), dejas de alimentar su juego.

    Sé que la economía es un gran obstáculo hoy en día. Pero mientras estés allí, tu habitación puede ser tu santuario. Pasa el menor tiempo posible en las zonas comunes. Busca actividades fuera de casa (bibliotecas, paseos, voluntariado o alguna actividad con la que disfrutes) que no cuesten dinero pero que te saquen de ese ambiente que te daña y te permitan conocer gente nueva fuera de casa.

    Lo que te pasa no es normal, aunque haya sido tú normalidad durante 30 años. Es normal estar harto. Esa ira que sientes es en realidad una energía de vida: es la parte de ti que sabe que mereces algo mejor y que quiere luchar por ello.

    Te animo a usar esa rabia no para destruirte, sino para construir un plan de salida, paso a paso. No tienes por qué transitar este camino en soledad. Si decides buscar ese acompañamiento profesional, quedo a tu entera disposición para atenderte presencialmente en mi consulta en Sevilla o de forma online si te encuentras en cualquier otro lugar.

    Mucho ánimo.


  • Hola. Me encuentro perdida, agobiada con todo trabajo, pareja, familia. Lo último tengo una relación

    Hola. Me encuentro perdida, agobiada con todo trabajo, pareja, familia. Lo último tengo una relación por 3 años, pero aunque se que él me quiere, discutimos porque siento que él no me da mi lugar, y eso me hace desconfiar. Tengo que ir tirando de la relación, y en la última pelea decidí tomarme un tiempo. Le echo de menos, él no para de pedirme volver, pero he llegado a un punto que no sé si estoy con él por amor o por no estar sola porque no siento ilusiones. Me siento perdida y desganada por todo, no rindo en el trabajo, todo el día cansada, no se si el problema es la pareja o es el resto y lo pago con la pareja. Que me aconsejan?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Carmen Martín-Gómez

    Gracias por compartir lo que estás sintiendo.

    Cuando una persona se siente agotada y desbordada, es fácil que también se tambaleen los vínculos. Además, llevar tanto peso emocional, relacional y laboral puede nublar la percepción de lo que realmente nace de una misma y lo que viene impuesto desde fuera.

    A veces, asumimos dinámicas que nos colocan en el rol de cuidadoras o responsables de que las relaciones funcionen. Esto puede generar culpa, confusión y una desconexión con el propio deseo.

    Quizá ahora no se trate tanto de decidir, sino de darte permiso para pararte a sentir y escuchar qué necesitas tú, más allá de lo que los demás esperan. A veces, hacer espacio para esa escucha ya es un primer paso hacia el cambio.

    Mucho ánimo.


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