Preguntas de pacientes (11)
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Soy madre divorciada, tengo 48 años, de un niño de 12 años con autismo grave de grado 3, durante el
Soy madre divorciada, tengo 48 años, de un niño de 12 años con autismo grave de grado 3, durante el matrimonio con su padre sufrimos violencia tanto física como verbal, al niño y a mí nos llamaba rata, le llamaba hippie al niño en cuanto le crecía el pelo, ponía marchas militares y se ponía a cantar a gritos mientras el niño y yo dormíamos, le teníamos que pedir permiso para ducharnos y secarnos luego, me decía constantemente que yo era una vieja de la tercera edad que lo tenía todo colgando, que veía más mi culo que al niño, que yo estaba ahí sólo porque estaba el niño no porque él quisiera que estuviese, se ponía a grítar de repente cerca de mí y cuando me veía asustada se reía, un día se me acercó muy cabreado con un cuchillo y cuando estuvo a un paso de mí me dijo "¿sabes que lo hago para que reacciones así, verdad?" sonrió y se dio la vuelta y volvió a la cocina, todo lo hacía delante de mi hijo, en mi vida había pasado tanto miedo, le denuncié y le detuvieron pero el juez le soltó y no me dio orden de alejamiento y cuando volvió a casa fue peor, humillaciones, gritos, no nos dejaba dormir, nos habría la puerta del baño de golpe cuando estaba duchando a mi hijo o me duchaba yo, apagaba el calentador mientras estaba en la ducha, me decía cosas como "voy a coger una servilleta, agarra al niño o secuéstralo" le decía al niño "no Jose Antonio no puedo sacarte a la calle porque soy un pederasta" "Jose Antonio deberías estar en la calle corriendo, cortandote el pelo que pareces un hippie, a no que tienes que secuestrarme", fue un infierno, me divorcié de él , me dieron la custodia de mi hijo pero la patria potestad compartida y la casa hasta que mi hijo cumpliera 25 años, él se ha negado a las terapias del niño, a adaptar las visitas a la discapacidad del niño, a que le atiendan en la USMI al niño, el niño tuvo que ser ingresado en psiquiatría porque tenía crisis en las que se auto lesionaba arañándose , pegándose en la cabeza, golpeando la cabeza contra las paredes, cristales, espejos, las crisis con el tiempo se fueron incrementando en frecuencia y gravedad, el pasado día 3 de diciembre durante una actividad del colegio de educación especial de mi hijo se presentó mi ex marido con su padre y estuvo diciéndome que me iba a quitar al niño y dejarme en la calle y su padre, mi ex suegro, no paraba de gritar a mi padre, que me había acompañado a mí y a mi hijo para que yo me sintiera segura, "¡¡pégame, pégame!!", mi hijo se ponía muy nervioso y me clavaba las uñas y tiraba del pelo y tuvo 3 intento de fuga en los que mi padre y yo tuvimos que salir corriendo detrás de mi hijo para que no cruzase la calle, las profesoras, la orientadora y el director del colegio no hicieron nada por detenerlos ni por ayudar a mi hijo, cuando volví a casa yo estaba con ataques de ansiedad en los que no podía parar de temblar y llorar, no podía dejar de recordar su voz, lo que me decía, como me miraba, como sonreía cuando el niño me clavaba las uñas y tiraba del pelo, estuve así días, luego cuando mi abogada solicitó que autorizase las terapias del niño a las cuales yo había dado autorización, la patria potestad es compartida, él se volvió a negar, hace poco tuvieron que ingresar otra vez a mi hijo en psiquiatría del hospital por las crisis y le tenían amarrado para que no se hiciera daño, ahora está haciendo reposo en casa mientras se adapta a la nueva medicación pero me ha llegado un mensaje de la tutora a través de web familia en la que me cita para la reunión de fin de curso para hablar de la evolución del niño y mi ex marido a contestado diciendo que irá a la reunión con su padre, lo sé por que me lo ha dicho la orientadora escolar, y yo desde que sé que él va a ir a la reunión estoy aterrada, vuelvo a tener pesadillas con lo que me decía y como lo decía, me da mucho miedo su voz, su presencia, me aterroriza estar en el mismo edificio que él, me da miedo que su padre me grite otra vez o intente hacerme daño y no sé que hacer porque no puedo parar de llorar y sé que no me puedo permitir estar así porque mi hijo necesita que esté tranquila porque si estoy nerviosa o asustada mi hijo lo notará y se pondrá nervioso y volverá a tener otra crisis pero no puedo evitar tener mucho miedo
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por abrirte y compartir algo tan profundo y doloroso. Lo primero que quiero transmitirte es que tu miedo es completamente legítimo. Lo que has vivido no es simplemente una experiencia difícil o un conflicto familiar: es violencia psicológica, emocional y física prolongada. Has estado expuesta durante años a un entorno coercitivo, humillante y aterrador, no solo tú, sino también tu hijo, que además es un niño con autismo grave y por tanto especialmente vulnerable.
Tu relato muestra las secuelas típicas de una exposición constante al maltrato: miedo paralizante, hipervigilancia, ansiedad intensa, pensamientos intrusivos, dificultad para regular las emociones… Y no es para menos. Lo que estás experimentando ahora, ese temblor, esa imposibilidad de dormir, las pesadillas, el llanto que no se detiene, son síntomas comunes en personas que han vivido situaciones de abuso severo. Se trata de una herida traumática, y es normal que el simple hecho de saber que vas a compartir un espacio con tu agresor (y con quien lo secunda) dispare todo ese dolor.
Pero también quiero decirte algo muy importante: has hecho cosas muy valientes. Denunciaste, saliste del vínculo, sigues cuidando a tu hijo cada día, gestionando ingresos, adaptaciones, médicos… con todo en contra. Eso no lo hace cualquiera. Aunque sientas que te derrumbas por dentro, tú no estás fallando. Estás haciendo lo que puede hacer una madre que ha sobrevivido a una violencia devastadora y sigue adelante, aunque muchas veces sea a costa de su propio bienestar.
Ahora mismo, tu miedo vuelve a activarse porque sientes que vas a estar desprotegida en un contexto donde ya sabes que puede haber hostilidad y amenazas. Es fundamental que no enfrentes esto sola. Puedes pedir acompañamiento a alguien de confianza, solicitar en el propio centro educativo que se garantice un entorno seguro (la ley obliga a ello) y que, si el padre va a estar presente en la reunión, se tomen las medidas necesarias para evitar el contacto directo o cualquier tipo de agresión o situación que altere tu bienestar o el de tu hijo.
Además, sería importante que valores el acompañamiento psicológico especializado, tanto por todo el daño acumulado como por el impacto que sigue teniendo en tu vida presente. No es debilidad pedir ayuda; es una forma de seguir protegiéndote a ti y a tu hijo. También sería recomendable revisar con tu abogada la posibilidad de solicitar una modificación de medidas, especialmente en lo relativo al ejercicio de la patria potestad, si está generando un perjuicio constante para el niño y para ti.
Tienes todo el derecho del mundo a estar a salvo. Nadie debería exigirte que enfrentes sola a alguien que te ha hecho daño y que sigue mostrando comportamientos amenazantes. Y no estás exagerando ni siendo “demasiado sensible”; estás respondiendo al dolor de muchas heridas que no han cicatrizado porque siguen siendo tocadas.
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Tenía una relación de 7 años, termine con él ya que me fue infiel, él culpa a las drogas y al alcoho
Tenía una relación de 7 años, termine con él ya que me fue infiel, él culpa a las drogas y al alcohol, dice ser otra persona cuando edts con aquellos efectos, es tan real no sepa las consecuencias de sus hechos ?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir lo que estás viviendo. Es completamente válido que te sientas confundida y dolida después de una situación como esta. Cuando una persona a la que quieres te traiciona, y luego intenta justificarlo por el consumo de drogas o alcohol, es normal preguntarse si realmente era consciente de lo que hacía, o si “no era él” en ese momento. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el hecho de que haya una falta de control de impulsos o de reflexión por el consumo no borra el daño que te ha causado. Puede ayudar a entender por qué pasó, pero no lo hace menos doloroso, ni lo justifica.
El uso de sustancias puede ciertamente alterar el juicio y la conducta de una persona, pero eso no significa que todo lo que haga bajo sus efectos esté fuera de su responsabilidad. Al final, él eligió consumir esas sustancias. Y si sabe que eso lo lleva a hacer cosas que dañan a los demás, lo responsable sería tomar medidas para evitar que eso vuelva a suceder.
Ahora, más allá de lo que él haga o deje de hacer, es momento de que tú te plantees qué es lo mejor para tu futuro emocional y personal. Una relación sana se basa en la confianza, en el respeto y en el compromiso mutuo. Si esa confianza se ha roto, y si para ti el dolor es demasiado grande, es totalmente válido no querer continuar aunque él diga que va a cambiar.
Él puede iniciar terapia, trabajar en su recuperación, dejar las drogas, e incluso mejorar como persona… pero eso no garantiza que tú puedas volver a sentirte segura o feliz a su lado. La pregunta que necesitas hacerte es: ¿aunque él cambie, quiero volver a estar ahí? ¿Puedo volver a confiar? ¿Eso sería justo conmigo misma?
Pensar en ti, en lo que necesitas, en cómo quieres vivir tus relaciones, no es egoísmo, es cuidado propio. Nadie más que tú puede decidir qué merece tu energía, tu tiempo y tu amor. Si sientes que este vínculo ya no te da paz, no tienes que justificarte por querer seguir adelante por tu cuenta. Sanar también significa poner límites donde antes hubo daño.
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Hola, tengo 26 años y hace unos meses tengo novio, vivo con mi mamá (soy universitaria) resulta que
Hola, tengo 26 años y hace unos meses tengo novio, vivo con mi mamá (soy universitaria) resulta que a mi mamá no le parece que duerma con èl, no es algo que quiera que sea siempre pero de vez en cuando si quisiera y ella no me deja, le pido permiso pero me dice que èl no es mi marido como para dormir juntos y que no estoy en edad. Como puedo abordarla porfavor.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola, gracias por compartir tu situación. Lo que estás viviendo es bastante común en la etapa de transición entre la juventud y la adultez, especialmente cuando una persona adulta todavía convive con sus padres. Es natural que desees compartir momentos más íntimos con tu pareja, como dormir juntos de vez en cuando. Esa necesidad no solo es válida, sino también parte del desarrollo afectivo y relacional adulto.
Sin embargo, también es comprensible que tu madre tenga dificultades para aceptar esto. Su reacción probablemente viene de una mezcla de valores tradicionales, preocupación por tu bienestar y la percepción de que, al vivir aún bajo su techo, se siguen aplicando ciertas normas que ella considera apropiadas.
Es importante que sepas que, a tus 26 años, tienes derecho a tomar decisiones sobre tu vida afectiva y sexual, siempre que estas sean responsables y respetuosas. Pero también es cierto que, mientras vivas en casa de tu madre, necesitarás negociar ciertas reglas de convivencia. Esto no significa ceder tu autonomía, sino buscar acuerdos que permitan una convivencia sana.
Te recomiendo que hables con ella desde el respeto y la madurez, sin entrar en confrontaciones. Puedes explicarle que no estás pidiendo cambiar todas las reglas ni faltar a su confianza, sino simplemente que, como mujer adulta, deseas tener cierto espacio para vivir tu relación de forma natural. La clave está en mostrarle que tu petición no es rebeldía ni falta de respeto, sino parte de tu crecimiento personal.
Ofrece, si es necesario, algunos límites o acuerdos (como que solo ocurra ciertos días, o que se hable con anticipación), y pregúntale qué necesitaría ella para sentirse más tranquila. Mostrar disposición al diálogo, en lugar de exigir, suele ser la vía más efectiva para generar cambios en este tipo de dinámicas familiares.
Por último, si con el tiempo sientes que tu desarrollo personal o relacional se ve limitado por normas que no compartes, puede ser señal de que estás preparada para planificar tu independencia. No como una forma de romper el vínculo con tu madre, sino como parte natural de tu proceso de maduración.
Estoy seguro de que, si hablas con calma, claridad y respeto, puedes abrir una conversación constructiva con ella.
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Me he vuelto muy desconfiada con la gente debido a experiencias que he tenido durante estos últimos
Me he vuelto muy desconfiada con la gente debido a experiencias que he tenido durante estos últimos 8 años, incluyendo experiencias familiares. Durante mi vida profesional he sido víctima de estafas y engaños y por eso ya no confío en casi nadie que me ofrezca un trabajo, no me hago ilusiones de que me vaya bien. No me gusta que se acerquen algunas personas en la calle porque en mi entorno hay mucha inseguridad. No confío en llamadas telefónicas o mensajes de extraños. Siempre tengo miedo de que hasta la persona más intachable me dé una sorpresa desagradable. Solo confío en mi madre y en unos pocos familiares y amigos. Del resto, nunca estoy segura de qué esperar porque me ha pasado y he visto muchos casos donde personas que se muestran amables y correctas después terminan "sacándose la careta". Estoy tratando de superar esto, pero se me hace cuesta arriba.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir tu experiencia de forma tan honesta. Lo que estás viviendo no es simplemente un problema de desconfianza, sino una reacción emocional comprensible ante una serie de experiencias dolorosas y repetidas que han dejado huella. Cuando una persona ha sido víctima de estafas, engaños o traiciones es natural que su sistema emocional active mecanismos de protección para evitar volver a ser herida. Esa barrera que sientes hacia los demás, esa sensación de que cualquiera podría “sacarse la careta” en cualquier momento, es una forma de defensa que tu mente ha desarrollado para protegerte. No es un fallo, es una adaptación.
Sin embargo, vivir en ese estado constante de alerta termina teniendo un precio alto: el aislamiento, la desconfianza generalizada y la dificultad para abrirse incluso ante situaciones o personas que no han mostrado señales de riesgo. Con el tiempo, este tipo de hipervigilancia puede volverse muy rígida, impidiendo que se establezcan vínculos genuinos o que se reconozcan oportunidades reales. Esto no quiere decir que debas confiar ciegamente en todo el mundo, sino que es necesario aprender a distinguir entre precaución saludable y desconfianza paralizante. Una cosa es protegerse, y otra muy distinta es vivir atrapada en el miedo de que cualquier vínculo nuevo terminará siendo una amenaza.
Es un proceso difícil, y muchas veces se siente cuesta arriba, como tú misma dices. Pero también es posible. Reaprender a confiar implica trabajar con cuidado en las heridas que te dejaron esas experiencias, cuestionar las generalizaciones que se formaron a partir del dolor y darte la oportunidad de poner a prueba, poco a poco, que no todas las personas son iguales ni todos los contextos son inseguros. Es un camino que se puede recorrer, especialmente si cuentas con apoyo terapéutico, donde puedas hablar de todo esto sin ser juzgada y con herramientas que te permitan avanzar paso a paso. No estás rota. Estás protegiéndote. Pero mereces vivir desde un lugar donde la protección no sea sinónimo de encierro. Estoy seguro de que, con tiempo, acompañamiento y cuidado, podrás recuperar la confianza sin renunciar a tu seguridad emocional. Y si en algún momento decides dar ese paso, recuerda que no estás sola.
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Hola, desde que deje de trabajar en diciembre del 2024 empecé con mareos y dolor de cabeza. Fui a ur
Hola, desde que deje de trabajar en diciembre del 2024 empecé con mareos y dolor de cabeza. Fui a urgencias y me dijeron que no era nada grave pero que seguramente será por estrés y ansiedad. Han pasado 5 meses y todavía sigo con los mismos síntomas y con dolores de espalda y cansancio y con la vista un poco mal y no sé qué puedo hacer porque estoy yendo al fisio y al psicólogo.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola, gracias por contar cómo te sientes. Lo que describes son síntomas que muchas veces aparecen cuando el cuerpo lleva tiempo en tensión. Aunque hayas dejado de trabajar hace meses, es posible que el estrés acumulado siga haciendo efecto.
Es importante que sepas que esto le ocurre a más personas de lo que parece, y que no es raro que los síntomas físicos tarden en desaparecer, incluso cuando ya no hay una situación estresante evidente. El cuerpo no siempre “se apaga” cuando termina el motivo del estrés, a veces necesita tiempo y nuevas formas de manejar lo que sentimos y pensamos.
Ya estás haciendo cosas muy valiosas: ir al fisio, ir al psicólogo, cuidar de ti. Pero si sientes que no mejoras, puede que haya algo más que trabajar:
Quizás sigues muy pendiente de los síntomas, preguntándote cuándo se irán. Esa preocupación constante alimenta el malestar.
Puede que estés pensando cosas como “esto no se me va a pasar”, “ya han pasado cinco meses y sigo igual”, y eso te genera más ansiedad y tensión corporal.
A lo mejor también ha cambiado tu rutina diaria desde que dejaste el trabajo, y eso afecta a tu energía, tu motivación y tu estado de ánimo.
¿Qué puedes hacer?
Intenta no centrarte tanto en los síntomas: Cuanto más los observamos, más intensos parecen. Intenta no comprobar constantemente cómo te sientes o buscar explicaciones todo el tiempo.
Revisa tu día a día: Tener una rutina con actividades que te den estructura (aunque sean pequeñas: pasear, leer, hacer algo manual) ayuda mucho a estabilizar cuerpo y mente.
Sigue con la terapia, pero habla con tu psicólogo/a de cómo te estás sintiendo. A veces conviene ajustar el tipo de trabajo, incorporar técnicas de relajación, o centrarse más en cómo responder ante el malestar.
Cuida el diálogo contigo misma: En lugar de pensar “esto no se me pasa”, puedes decirte “me cuesta, pero estoy haciendo todo lo posible por mejorar”. No se trata de ser positiva a la fuerza, sino de no añadir presión mental al malestar físico.
Tu cuerpo está intentando adaptarse, y con paciencia, cambios en tu forma de vivir el día a día y algo de confianza, es muy probable que vayas mejorando.
Si quieres, puedo ayudarte a revisar ejercicios o técnicas que te puedan servir para avanzar.
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Por qué me vengo con el oral Y no con la penetración?
Por qué me vengo con el oral
Y no con la penetración?RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Es completamente normal que algunas personas se sientan más excitadas o lleguen al orgasmo con ciertas prácticas sexuales y no con otras. El cuerpo y la mente responden de manera diferente según el tipo de estimulación, las sensaciones, y también cómo te sientes en cada situación.
En el caso del sexo oral, la estimulación suele ser más directa y concentrada en zonas muy sensibles, lo que puede facilitar alcanzar el orgasmo. En cambio, la penetración puede requerir otro tipo de estímulos o puede que necesites más tiempo, confianza o relajación para llegar al clímax.
También influye mucho cómo te sientes emocionalmente: confianza con la pareja, nivel de estrés, concentración en las sensaciones y no en preocupaciones externas. Cada persona es única y no hay una forma “correcta” o “normal” de experimentar el placer.
Si quieres, puedes explorar qué te gusta más, comunicarlo con tu pareja y poco a poco ir conociendo tu cuerpo y cómo responde en cada situación.
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Buenas noches, Tengo 24 años, de los cuales llevo desde los 18 años estudiando una carrera de sei
Buenas noches,
Tengo 24 años, de los cuales llevo desde los 18 años estudiando una carrera de seis años de duración (debería haber acabado), pero me he dado cuenta de que ahora mismo no soy capaz de afrontarla por severos problemas derivados de depresión (insomnio, ansiedad, somatización, etc.)
Me queda un año o dos para terminarla, pero me siento un completo fracasado porque veo a mi alrededor a todos los de mi generación que han podido sacarla.
También achaco al comienzo de la carrera una situación de índole personal que considero traumática, que creo que puede ser el desencadenante.
¿Qué se podría hacer? Llevo ocho años con tratamiento farmacológico y psicoterapia; sin resultado aparente y con declive conforme pasa el tiempo.
Muchas gracias a todos/as por sus respuestas.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir algo tan difícil. Estás atravesando una situación muy dolorosa, y es importante reconocer el enorme esfuerzo que implica seguir adelante, incluso cuando sientes que no avanzas.
Lo primero que quiero decirte es que no eres un fracasado. Estás luchando desde hace años contra algo que no se ve, pero que pesa mucho: una depresión que te ha acompañado durante una etapa vital clave. Que sigas intentándolo, que sigas preguntando qué hacer, es ya una muestra de fortaleza.
Dicho esto, lo que cuentas sugiere que tal vez sea el momento de replantear el enfoque terapéutico. A veces no se trata solo de seguir, sino de revisar si lo que estás haciendo realmente se ajusta a tus necesidades actuales.
Algunas posibilidades a considerar:
Una nueva valoración diagnóstica y Abordajes terapéuticos distinto: Es posible que el diagnóstico necesite una revisión, para ver sus motivos reales. Muchas problemáticas enmascaran su motivo de mantenimiento, lo que provoca que con la mejor de las intenciones el terapeuta no consiga atinar con el tratamiento.
Una pausa legítima y cuidada: a veces tomarse un tiempo sin culpa, enfocado en sanar, puede ser más productivo que forzarse a terminar algo desde el agotamiento.
Compararte con los demás solo añade presión a un sistema que ya está sobrecargado. No estás atrasado: estás haciendo tu propio camino, en circunstancias muy diferentes. Y eso merece respeto, no culpa.
Si sientes que tu tratamiento actual no está dando frutos, te animo a buscar una segunda opinión o explorar nuevas opciones. No estás solo. Lo que te ocurre tiene sentido, tiene causas, y también puede tener salida.
Estoy aquí si quieres seguir hablando de esto.
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Con mi pareja sufrimos problemas de desconfianza, por culpa de mentiras mías q nacen por no tener la
Con mi pareja sufrimos problemas de desconfianza, por culpa de mentiras mías q nacen por no tener la confianza de poder contarle las cosas a mi pareja. Con esto me refiero a que, en ocasiones, me han pasado cosas con mujeres, las cuales no fueron a mayores, siendo ellas quienes causaban el problema, pero mi pareja en cada una de esas ocasiones reaccionaba en mi contra, como si fuera q fue mi culpa, mientras que yo siempre se lo conté como para que sepa la verdad. Agradecería la ayuda para saber de que manera poder llevar esto
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir lo que estás viviendo. Las situaciones como la que describes son complejas y generan mucho malestar en la pareja. Por lo que cuentas, parece que hay dos focos principales de conflicto:
1. La aparición de mentiras como forma de evitar conflictos.
2. Las reacciones de celos y culpabilización por parte de tu pareja.
Aunque las mentiras no hayan tenido mala intención, su repetición puede minar profundamente la confianza. Y, al mismo tiempo, si expresar la verdad genera una respuesta de desconfianza o acusación, se vuelve muy difícil construir un espacio seguro para la sinceridad.
Recuperar la confianza requiere trabajo de ambas partes. Sería útil que tú pudieras comprometerte con la transparencia, y que tu pareja, por su parte, trabaje en comprender y gestionar sus reacciones para no responder desde la sospecha o la culpa. A veces, el acompañamiento profesional en pareja puede facilitar mucho este proceso, ya que ayuda a abrir canales de comunicación más sanos y seguros para ambos.
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Te explico ayer en el cole canviamos de mesa y yo le dije a mi mejor amiga de ir juntas pero me dejo
Te explico ayer en el cole canviamos de mesa y yo le dije a mi mejor amiga de ir juntas pero me dejo de lado y se fue con su supuesta mejor amiga y se van a contar todo y me van ha dejar de lado,y me ha tocado con una niña que me cae bien pero no para estar en la mesa o ser mejores amigas y encima a la niña que era mi mejor amiga y su supuesta mejor amiga le ha tocado con la niña más divertida de lado clase y me intentan dar envidia.Que hago?? Ayúdame
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola, gracias por contar lo que te ha pasado. Se nota que te ha dolido y que te sientes preocupada por cómo están cambiando las cosas con tu amiga. Vamos a ver cómo podemos entender lo que sientes y qué puedes hacer para sentirte mejor.
Primero, quiero decirte algo importante: lo que sientes es completamente normal. Cuando una amistad cambia o sentimos que nos dejan de lado, es muy común sentir tristeza, enfado o incluso celos. Las emociones no son ni buenas ni malas, simplemente nos dan información sobre lo que nos importa. Y en tu caso, se nota que valoras mucho la amistad.
Desde la psicología cognitivo-conductual, trabajamos observando qué pensamientos te están afectando y cómo puedes responder de manera más saludable. Vamos a pensar juntos:
¿Qué estás pensando?
Parece que piensas: “Me están dejando de lado”, “Me quieren dar envidia”, “Ya no voy a ser su amiga”. Esos pensamientos hacen que te sientas triste, sola y quizás incluso con rabia.
Pero a veces los pensamientos no son 100% ciertos, aunque se sientan muy reales. ¿Tenemos pruebas claras de que tu amiga quiere hacerte daño o darte envidia? ¿O podría ser que también esté confundida, nerviosa o queriendo probar otras amistades sin dejar de valorarte?
¿Qué puedes hacer con esos pensamientos?
Podrías intentar cambiar esos pensamientos por otros más útiles, como:
“Me ha dolido lo que ha pasado, pero eso no significa que nuestra amistad haya terminado.”
“Puedo hablar con ella y decirle cómo me siento sin enfadarme.”
“Puedo conocer mejor a mi nueva compañera de mesa, aunque no sea mi mejor amiga.”
¿Qué puedes hacer ahora?
Aquí van algunas ideas que podrían ayudarte:
Habla con tu amiga: Cuando estés tranquila, puedes decirle cómo te has sentido, sin acusarla. Por ejemplo: “Me puse triste cuando te fuiste con ella, porque pensaba que íbamos a estar juntas. Me gustaría saber si ha pasado algo.”
Dale una oportunidad a tu nueva compañera de mesa: A veces, las personas nos sorprenden. No tiene que ser tu mejor amiga, pero quizás puedas pasarlo bien con ella también.
Cuida de ti misma: Haz cosas que te gusten, habla con otras personas, recuerda que tu valor no depende de una sola amistad.
En la vida, las amistades cambian y eso puede doler, pero también nos ayudan a crecer y a conocernos mejor. No estás sola, y poco a poco puedes encontrar la manera de sentirte bien, ya sea con esa amiga, con otras, o contigo misma.
Estoy aquí para ayudarte cuando quieras.
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Hola, este agosto cumpliremos 9 años con mi pareja. Hemos estado de viaje el mes pasado en nuestro p
Hola, este agosto cumpliremos 9 años con mi pareja. Hemos estado de viaje el mes pasado en nuestro país de origen, pero en ciudades diferentes, por lo cual nos tuvimos que separar por una semana. En esa semana, ella se encontró con su ex de hace 9 años, ex que solo estuvo con ella 3 meses, pero que cada vez que tiene oportunidad le escribe y le.dice que le ama Ella le había bloqueado y todo, pero se reencontraron en este viaje y han estado juntos, según mi pareja, un par de horas en un hotel. Me admitió que se besaron y que fueron sólo toqueteos pero sexo en si no, que ella en el momento se arrepintió y yo no se si creer ahira que hemos vuelto a nuestra casa nuestra vida ella me pidió que la perdonara; que se arrepentía mucho; que sentía mucha vergüenza. Yo la quiero, pero cada… Cada vez que me acuerdo le tengo mucha rabia. Hay días que estoy bien y otros días no. Me propuso que fuéramos a hacer terapia de pareja, que me quiere y quiere seguir conmigo, y no sabe por qué ha estado con esa persona en ese momento. La verdad, no sé qué hacer, no sé cómo llevar la situación. Nunca hemos tenido problemas de infidelidad.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Encantado,
siento mucho la situación, primero de todo. Muchas veces nos planteamos dar soluciones tanto desde el ámbito profesional, como desde la amistad sin reparar en qué emociones está sintiendo la persona que se expresa.
Esta ambivalencia o balanceo emocional, entre estar bien y estar mal es normal. Has vivido una situación estresante, en la cual has perdido confianza con tu pareja. Esto no ha eliminado muchas de las cosas buenas de tu vida, o de vuestra relación, pero ha dejado una mancha que te está siguiendo, un recuerdo negativo que no sabes dónde irá.
Hay una cosa que te puedes ir volviendo a replantear, según la necesidad, de nuevo. Pero que es bueno que sepas decantarte. ¿Lo que ha pasado ha roto tanto confianza que crees que no se podrá arreglar? O, ¿Quieres luchar por tu relación e ir hacia un punto donde volváis a tener confianza mutua?
Si es esta segunda opción, es bueno que habléis de qué sientes y entendáis ambos qué podéis hacer para "arreglarlo".
Debe haber un compromiso por las dos partes para recuperar la confianza, y a la vez que ambos tengáis unas garantías para poderlo hacer sin sentiros presionado en exceso.
El simple hecho de vivir el día a día con normalidad os puede ayudar, a que esto quede atrás, pudiendo dejar a un lado esta situación excepcional. Pero, también es posible que no sea suficiente. Cada pareja necesitará unas cosas distintas.
Aun así, es un buen momento para plantearos hablar de vuestros miedos y de qué sentís, sin buscar culpar a nadie, sino con responsabilidades compartidas.
Discutir opciones para aquellas situaciones que te hacen ahora mismo sentir inseguro, sean un poco más a menas temporalmente, es una gran opción.
Dicho todo esto, es una situación compleja con muchas aristas, en la cual necesitáis llegar a nuevos consensos. Un profesional os puede ayudar a crear un espacio equilibrado donde discutirlo, pero no es la única opción.
En Resumen, espero que podáis llegar, dialogando, a una situación más cómoda dónde recuperes la confianza con tu pareja. Un fuerte abrazo. ;)
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Buenas tardes soy maria Para consultar mi hijo tiene 4 años Y legua coger insecto como avenidas
Buenas tardes soy maria
Para consultar mi hijo tiene 4 años
Y legua coger insecto como avenidas muertas, cucarachas, lombrices y hay veces que ve una animal y le dice aúno qué la mate para el comerlas
Y el me dice que le gustan por que quiere jugar con ellos
Ypor que ellos está sólitos
Y cuando tiene michas muertas aveces
Las estrípa a todos
Y le gusta matar las ormiguitas y congelas
Yo le digo que no debe hacer eso que los animalitos nose matan y nose sacan de su abitaRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola, María. Gracias por compartir tu preocupación. Es muy valioso que observes de cerca las conductas de tu hijo y te tomes el tiempo para entenderlas.
A los 4 años, los niños están en una etapa de mucha curiosidad y exploración del mundo que los rodea. Es común que se interesen por los insectos y los animales pequeños porque son seres que pueden observar, manipular y que responden a su entorno. Esta curiosidad no siempre está acompañada aún de empatía, ya que la capacidad para comprender que los animales también sienten dolor o merecen respeto se desarrolla poco a poco, con ayuda de la educación y el ejemplo de los adultos.
Sin embargo, hay algunos aspectos que conviene observar más de cerca:
La insistencia en matar o dañar animales de forma repetitiva y por placer (como estriparlos o congelarlos), especialmente si parece disfrutar del sufrimiento del animal, puede ser señal de una dificultad para empatizar o de una forma de expresar otras emociones internas.
El lenguaje que usa tu hijo (“quiero que lo maten para comérmelo” o que “están solitos”) sugiere una mezcla de imaginación infantil y posiblemente una búsqueda de control o atención. A veces los niños expresan necesidades emocionales a través del juego con animales o cosas vivas.
Tu intervención como madre es adecuada: explicarle que los animales no se deben matar y que tienen su lugar en la naturaleza es una buena forma de ir educando su empatía y su respeto por la vida.
Recomendaciones:
Habla con él con calma sobre cómo se sienten los animales. Puedes usar cuentos, dibujos animados o juegos que fomenten la empatía.
Ofrece alternativas a ese tipo de juego. Por ejemplo, jugar con plastilina, construir con bloques, cuidar plantas o juegos de imitación donde pueda canalizar su curiosidad y necesidad de explorar.
Observa si estas conductas se acompañan de otros signos como dificultad para relacionarse con otros niños, agresividad frecuente, o falta de respuesta emocional ante el sufrimiento de otros (personas o animales). Si fuera así, convendría consultar con un psicólogo infantil para valorar más a fondo.
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