Preguntas de pacientes (10)

  • Tengo 19 años y vivo con mis padres y hermana. Mi relación familiar es super tóxica .He tenido vario

    Tengo 19 años y vivo con mis padres y hermana. Mi relación familiar es super tóxica .He tenido varios problemas de salud mental durante toda mi adolescencia y juventud debido a ello y ahora tengo ansiedad y depresión ,vivir en casa de mis padres hace que todo empeore más, me hace mucho daño... Y aumenta mis pensamientos en lo peor pero no puedo irme de casa ( por economía y por miedo) y no sé que hacer, encima me siento egoísta por querer irme hasta en eso soy yo el problema y la egoísta.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Jaime Otero Amelivia

    Lo que estás viviendo parece estar siendo muy difícil, y hay algo importante que me gustaría señalarte: querer alejarte de un entorno que sientes que te hace daño no te convierte en una persona egoísta ni significa que tú seas el problema. A veces, cuando llevamos mucho tiempo viviendo determinadas dinámicas familiares, podemos terminar interiorizando la culpa y pensando que nuestras necesidades son una carga para los demás.

    También es comprensible que ahora mismo sientas que irte de casa no es una opción. No tienes que resolver de golpe toda tu situación. Puede ser más útil pensar en cómo protegerte y cuidar de ti mientras puedas seguir viviendo allí: buscar espacios y momentos fuera de casa en los que puedas desconectar, apoyarte en alguna persona de confianza, intentar poner límites pequeños y realistas cuando sea posible y, sobre todo, trabajar en recuperar poco a poco recursos para afrontar la situación.

    Dado que comentas que tienes ansiedad y depresión y que esta convivencia hace que aumenten tus pensamientos negativos, creo que sería recomendable que pudieras contar con el acompañamiento de un profesional de salud mental. No porque haya “algo mal” en ti, sino porque no tienes por qué afrontar esto en soledad. Un espacio terapéutico puede ayudarte a comprender cómo te está afectando esta dinámica familiar, trabajar la culpa y el miedo, desarrollar estrategias para manejar la convivencia y, si en el futuro quieres independizarte, preparar ese proceso de una manera más segura y realista.

    Y una cuestión importante: si con “pensamientos en lo peor” te refieres a pensamientos de hacerte daño, de no querer seguir viviendo o sientes que podrías perder el control, no lo afrontes sola/o. En ese caso es importante buscar ayuda urgente y comunicarle a alguien de confianza cómo te encuentras.

    Tu necesidad de estar mejor no es egoísmo. Cuidarte también es una necesidad legítima.


  • Mi pareja discute por cosas pequeñas y en todas las discusiones termina sacando a mi familia , compa

    Mi pareja discute por cosas pequeñas y en todas las discusiones termina sacando a mi familia , comparando situaciones que han pasado con lo que a el le molesta, cabe recalcar que no son situaciones graves , el siempre agranda todo , ejemplo dejar un paquete abierto de galletas o algo y reacciona de manera agresiva en palabras , yo ya no reacciono solo me quedo escuchando hasta que se aburra , ya no se que hacer me tiene agotada , sin ganas de hablar , tambien tiene a su madre en un altar y vive comparandome con ella , ( soy criada solo por mi padre , mi madre fallecio cuando era pequeña) . A veces quiero desaparecer y dejar todo , siento que una pequeñez invalida todo lo bueno que hago por el y mis hijos , ya no aguanto esta situacion , no se como abordarlo.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Jaime Otero Amelivia

    Por lo que cuentas, parece que no te está agotando únicamente una discusión concreta, sino un patrón que se repite: situaciones pequeñas terminan convirtiéndose en discusiones intensas, aparecen comparaciones con tu familia y con su madre, y tú has llegado al punto de quedarte en silencio simplemente esperando a que termine. Es comprensible que te sientas agotada y sin ganas de hablar.

    Que algo sea una pequeña equivocación —como dejar un paquete abierto— no justifica que la respuesta hacia ti sea agresiva. En una relación pueden existir molestias, desacuerdos y errores, pero debería ser posible expresarlos sin descalificaciones, comparaciones constantes ni utilizar aspectos dolorosos de la historia del otro para ganar una discusión.

    También me parece importante que no pierdas de vista algo: que tu pareja esté molesta por una cosa concreta no borra todo lo demás que haces por él, por ti misma o por tus hijos. Una relación sana no debería hacerte sentir que tienes que demostrar continuamente que eres suficientemente buena.

    Respecto a las comparaciones con su madre, es posible que haya dinámicas familiares detrás que expliquen parte de su comportamiento, pero comprender de dónde viene algo no significa que tengas que aceptarlo. Lo importante es cómo te está afectando actualmente y qué límites necesitas para protegerte.

    Podrías intentar hablar de ello en un momento en el que no estéis discutiendo, centrándote en el patrón y no en la última discusión: explicar cómo te sientes, qué comportamientos concretos no estás dispuesta a seguir tolerando y qué necesitas para poder continuar teniendo conversaciones respetuosas. Si cuando intentas poner límites la situación empeora, hay amenazas, intimidación o tienes miedo de su reacción, prioriza tu seguridad y busca apoyo externo antes de intentar resolverlo a solas.

    Y hay algo que no dejaría pasar: dices que a veces quieres desaparecer y dejarlo todo. Si con “desaparecer” quieres decir que estás pensando en hacerte daño, en morir o que sientes que podrías hacerlo, busca ayuda inmediata y cuéntaselo hoy mismo a una persona de confianza o a un profesional. No tienes que esperar a estar al límite para pedir ayuda.

    Aunque ahora mismo no sepas qué decisión tomar respecto a tu relación, sí puedes empezar por algo más cercano: pedir ayuda para ti. Un proceso psicológico puede ayudarte a ordenar lo que estás viviendo, recuperar claridad sobre tus necesidades y límites y valorar las distintas opciones sin tener que tomar una decisión precipitada.

    No estás obligada a aguantar una dinámica que te está dejando sin fuerzas para demostrar que quieres a tu pareja o a tu familia. También tienes derecho a estar en una relación en la que puedas sentirte escuchada y tratada con respeto.


  • He sufrido maltrato por parte de mi ex pareja. Soy hombre, asi que no sé donde acudir. El caso es

    He sufrido maltrato por parte de mi ex pareja.

    Soy hombre, asi que no sé donde acudir.

    El caso es que todos los dias tengo pesadillas, me ha aparecido un quiste junto a la carótida y me han diagnosticado un leve deterioro cognitivo.

    Me llego a decir en una sola frase que fracaso en todos mis trabajos, que si me suicido no se sentirá culpable, que ninguna mujer estará conmigo porque tengo bronquitis crónica y que no tengo amigos por mi forma de ser.

    Vino a mi casa gritandome, le dije que no siguiera porque iba a llamar a la policía, y ella me dijo que les llamara, que no me harían caso y se reiria "en mi puta cara", y asi fue.

    Me llego a amenazar con denuncias falsas, la tuve que echar del padrón de mi casa porque no se iba, utilizo tarjetas mias de puntos meses después de terminar la relación y un largo etcétera que además involucran abusos financieros y de difamación en los bares de mi entorno.

    Mi pregunta es quien atiende a los hombres cuando una mujer es la que ejerce el abuso, porque no tenemos un 016 y ninguna institución publica se hace cargo.

    Todos los sitios donde he acudido reconocen el vacío legal, y sólo te medican.

    No tenemos psicoterapia especializada en trauma relacional, nos avergüenza contarlo en nuestro entorno, las autoridades actuan con pasividad y en definitiva somos invisibles.

    Cómo recomiendan recuperarse a un hombre cuando ha sido víctima de una mujer maltratadora, ya que nadie ofrece aparentemente recursos para esto?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Jaime Otero Amelivia

    Lo que describes no debería minimizarse por el hecho de que seas hombre ni porque la persona que ejerció esas conductas fuera una mujer. Los insultos, las amenazas, la intimidación, el control o perjuicio económico, la utilización de información personal para hacer daño y la difamación pueden tener un impacto psicológico importante, independientemente del sexo de quien los ejerza.

    Además, lo que cuentas actualmente —pesadillas frecuentes, deterioro en tu funcionamiento y una sensación de haber quedado sin recursos después de la relación— merece ser atendido más allá de simplemente “tomar medicación”. Después de una relación de estas características pueden aparecer síntomas relacionados con trauma, ansiedad, depresión, hipervigilancia, problemas de sueño o una pérdida importante de confianza en uno mismo. Esto no significa que pueda diagnosticarse un trastorno concreto a partir de un mensaje, pero sí que hay motivos suficientes para pedir una valoración psicológica especializada.

    Respecto a tu pregunta de dónde acudir, hay un recurso que quizá no te hayan explicado adecuadamente: las Oficinas de Asistencia a las Víctimas del Delito. No son un recurso exclusivo para mujeres. El Estatuto de la Víctima establece el derecho de cualquier víctima a recibir asistencia y apoyo de forma gratuita y confidencial, y estas oficinas pueden ofrecer orientación jurídica, apoyo psicológico y social y ayuda para conocer y ejercer tus derechos. Además, el acceso a estos servicios no depende necesariamente de haber presentado previamente una denuncia.

    Por tanto, aunque hayas tenido experiencias frustrantes con determinadas instituciones, yo no asumiría que no existe ninguna vía de ayuda. Puedes solicitar expresamente información en la Oficina de Asistencia a las Víctimas del Delito que corresponda a tu zona y explicar desde el principio que eres un hombre víctima de violencia por parte de una expareja y que necesitas tanto orientación jurídica como atención psicológica.

    En cuanto a la recuperación, intentaría que el objetivo no fuese únicamente “olvidar lo ocurrido”. En terapia puede ser importante trabajar la sensación de amenaza que queda después de la relación, las pesadillas, la vergüenza, la culpa, la pérdida de autoestima y de confianza, así como reconstruir progresivamente tus relaciones y tu sensación de seguridad. Un tratamiento centrado en trauma puede ser especialmente útil cuando los síntomas persisten después de haber terminado la relación.

    Y hay algo que sí tomaría con especial seriedad. Dices que tu expareja llegó a decirte que si te suicidabas no se sentiría culpable. Si actualmente tienes pensamientos de suicidio, de hacerte daño o de que no merece la pena continuar, no esperes a que desaparezcan por sí solos. En España existe el 024, gratuito, confidencial y disponible las 24 horas, y ante un riesgo inmediato puedes acudir a Urgencias o llamar al 112.

    Por último, ser hombre y haber sufrido maltrato no hace que seas menos víctima, ni tienes que demostrar que lo ocurrido fue suficientemente grave para merecer ayuda. El hecho de que te haya costado encontrar un espacio donde contar lo sucedido también puede formar parte del problema: muchas víctimas tardan en hablar precisamente porque esperan que no se las crea, que se minimice lo ocurrido o que se cuestione su propia responsabilidad.

    Buscar ayuda psicológica no significa que seas débil. Significa que estás intentando recuperarte de algo que te ha hecho daño.


  • Buenas noches Dr. yo siento desde hace 5 o 6 meses mucha hipervigilancia, tengo el sistema nervioso

    Buenas noches Dr. yo siento desde hace 5 o 6 meses mucha hipervigilancia, tengo el sistema nervioso alterado, siento nerviosismo, insomnio, muchos pensamientos repetitivos del tema, ansiedad, estrés y cada recuerdo me impacta de forma negativa y mucha irritabilidad.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Jaime Otero Amelivia

    Buenas tardes, sería recomendable tratar los temas a los cuales tu mente suele tender, la pregunta clara seria ¿Qué cambio cinco meses atras?, o para ser mas exacto ¿Qué hace que tu mente necesite tener en la cabeza constantemente estos pensamientos? en muchas ocasiones los pensamientos tienen una función compulsiva mas que obsesiva, es decir, parece como si para sentir que tenemos el control de la situación tuviéramos que estar pensándolo una y otra vez, al menos para sentir que no nos dejamos llevar y estamos 'ocupandonos' del problema. Por supuesto, este fenómeno se acaba automatizando y reaparece incluso en momentos inesperados. Lo que se recomienda en estos casos en terapia hablarlo en voz alta, y darle forma a esos pensamientos, escucharlos y entenderlos, sobre todo, aprender a abrir el cajón y luego saber cerrarlo cuando ya se ha llegado a un punto sin retorno, sin duda se pueden ver los resultados tras un tiempo. Espero que mi comentario te sea de utilidad. Un saludo.


  • Hola buenas tardes, quería hacerles una pregunta. Resulta que desde hace muchos años, creo que desde

    Hola buenas tardes, quería hacerles una pregunta. Resulta que desde hace muchos años, creo que desde siempre, me he imaginado y he creado historias en mi cabeza. Algunas fantasiosas y otras reales, pero siempre conmigo como protagonista. Pero lo que me preocupa no son las fantasiosas si no las realistas, porque siempre tratan sobre cosas malas para mi. Me imagino en situaciones dolorosas, peligrosas o mortales. Como enfermedades, perdidas y mas cosas mucho mas fuertes. He imagino toda clase de sucesos malos que le puede pasar en la vida a alguien, a veces todos juntos. Y nunca he podido entender porque hago esto. Muchas gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Jaime Otero Amelivia

    Hola, buenas tardes. Gracias por compartir lo que te ocurre. Lo que describes suele generar mucha preocupación, pero por sí solo no significa que desees que esas cosas ocurran ni que vayan a suceder. Muchas personas experimentan pensamientos o imágenes repetitivas sobre situaciones negativas, como enfermedades, accidentes o pérdidas. En algunos casos, estas imágenes pueden estar relacionadas con la ansiedad o con una tendencia de la mente a anticipar amenazas como una forma de intentar prepararse para ellas, aunque el resultado sea precisamente un mayor malestar, también se puede deber a una búsqueda de realización, por medio de superar situaciones difíciles... podría seguir enumerando opciones pero cada persona es un mundo, y mas si hablamos de nuestro mundo interno.
    Lo más importante es valorar cómo vives estas historias: si aparecen de forma involuntaria, cuánto tiempo ocupan, si te generan una ansiedad intensa, si intentas evitarlas o neutralizarlas y hasta qué punto interfieren en tu vida diaria. Estos aspectos ayudan a comprender mejor qué está ocurriendo.Si estas imaginaciones llevan muchos años acompañándote y te generan sufrimiento o limitan tu bienestar, sería recomendable consultar con un psicólogo. En terapia se puede explorar el origen de este patrón y aprender estrategias para relacionarte con estos pensamientos de una forma que tengan cada vez menos impacto en tu vida.
    El hecho de que seas consciente de ello y te preguntes por qué ocurre ya es un primer paso importante. Con una evaluación adecuada es posible entender mejor qué función están cumpliendo estos pensamientos y trabajar para que dejen de ocupar tanto espacio en tu día a día.


  • Al inicio de nuestra relación acordamos mutuamente que el consumo de pornografía no tendría cabida e

    Al inicio de nuestra relación acordamos mutuamente que el consumo de pornografía no tendría cabida en nuestra pareja. Sin embargo, al cabo de un mes, tras una discusión en la que él pensó que la relación podía terminar, rompió ese acuerdo. Cuando se lo pregunté, me lo negó y solo lo admitió después. Aquello me causó un trauma importante que recientemente he tratado con terapia EMDR.

    Dos años después, cuando aún seguía recuperándome, descubrí una nueva traición. Mantuvo conversaciones con chicas de OnlyFans que intentaban venderle contenido. Aunque no inició esas conversaciones, no compró nada y les dijo que tenía pareja y quería ser fiel, habló con ellas durante horas, abrió sus fotografías y les hizo cumplidos sexualizados y, lo que más me dolió, volvió a ocultármelo y a mentirme cuando le pregunté. Solo reconoció la verdad cuando le mostré las pruebas. Al principio reaccionó con enfado y a la defensiva, justificándose y minimizando lo ocurrido, pero al día siguiente asumió su responsabilidad y dice estar comprometido a cambiar.

    Mi duda es si una relación puede recuperarse después de dos traiciones acompañadas de mentiras, especialmente cuando la segunda ocurre antes de haber sanado la primera. ¿Es posible reconstruir la confianza en estas circunstancias? En caso afirmativo, ¿Qué tipo de terapia y terapeuta podría ayudarnos? ¿Sería más recomendable la terapia de pareja o la terapia individual para ambos?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Jaime Otero Amelivia

    Hola. Gracias por compartir una situación tan compleja. Es comprensible que, después de haber vivido dos episodios que percibes como traiciones y, especialmente, de que ambos estuvieran acompañados de ocultaciones y mentiras, te resulte muy difícil volver a sentir seguridad en la relación. La confianza suele verse más afectada por la falta de transparencia que por el hecho concreto en sí.
    La respuesta es que sí, es posible reconstruir una relación después de una ruptura de la confianza, pero no ocurre simplemente con el paso del tiempo o con promesas de cambio. Requiere un compromiso sostenido, responsabilidad por parte de quien ha roto la confianza y un proceso de reparación en el que ambos puedan expresar lo ocurrido, comprender el impacto emocional y construir nuevas formas de relacionarse. Para ello es importante dar espacio a una comunicación libre de juicio.
    En vuestro caso también sería importante explorar qué significado tiene cada uno para ambos de conductas como el consumo de pornografía o las interacciones con otras personas, ya que el acuerdo que establecisteis al inicio de la relación convierte estos hechos en una vulneración de un límite importante para vosotros, independientemente de cómo otras parejas puedan vivirlo.
    Respecto al tratamiento, no existe una única respuesta válida. La terapia individual puede ayudarte a seguir elaborando el daño emocional y valorar qué necesitas para sentirte segura, mientras que él puede trabajar aspectos relacionados con la honestidad, la gestión de impulsos, la responsabilidad y los motivos que le llevaron a ocultar lo sucedido o al mismo acto. Si ambos desean continuar la relación y existe un compromiso real por reconstruirla, la terapia de pareja puede ser muy beneficiosa para trabajar la comunicación, la reparación de la confianza, el establecimiento de acuerdos claros y la comprensión de cada una de las partes.
    En muchos casos, la combinación de terapia individual para cada miembro y terapia de pareja ofrece mejores resultados que cualquiera de las dos por separado, ya que permite abordar tanto las dificultades personales como la dinámica de la relación.

    Más que preguntarse si es posible recuperar la confianza, quizá la cuestión sea si ambos estáis dispuestos a hacer, de forma constante y mantenida en el tiempo, lo necesario para reconstruirla. La confianza puede recuperarse, pero necesita evidencias repetidas de honestidad, coherencia y transparencia, no solo buenas intenciones. Si ese compromiso existe por ambas partes, merece la pena contar con el acompañamiento de un psicólogo.


  • Desde pequeña he vivido el machismo verbal por mi padre y manipulación por mi madre, aunque mi madre

    Desde pequeña he vivido el machismo verbal por mi padre y manipulación por mi madre, aunque mi madre me tapaba cuando llegaba tarde a casa nunca a sido una madre cariñosa he crecido entre el tu no puedes, tú no vales y me he sentido como que jamás se me ha tenido en cuenta mientras que mis hermanos parecía que la cosa no iba con ellos, cuando murió mi padre cuando yo tenía 22 mi tío ya llevaba tiempo en casa con nosotros, mi madre al poco tiempo se fue a vivir con una pareja y ahora era mi tio quien llegaba dia si y día también borracho y con su vocabulario machista, mis hermanos ya uno casado fuera y el otro no vio o no quería ver, un día mi hermano lo echó , y me quedé sola en casa con mi madre...hasta el día de hoy que tengo 47, el caso que sigo sintiendo rechazo, mis hermanos uno ni aparece y el otro algunos ratitos al mes pero yo soy la que está siempre, las peleas como con mi madre son casi diarias, siempre el tú no sabes, tú hermano mediano está cansado de trabajar, etc hasta un día me reconoció que es su ojito derecho, por mucho que me cueste ahí la odie, todo mi esfuerzos años perdidos pendiente de ella para seguir no valiendo nada, de tener que pedirle un beso o un abrazo de tener ansiedad generalizada y nadie darle importancia ni preguntarme cómo estoy, cada día puedo controlar más mi rabia cuando veo que mi madre no escucha, no piensa que estoy al límite aunque lo he hablado varias veces con ella es como hablar con la pared, no sé si puede ser principios de alzheimer, si es porque no atiende pero yo pongo límites y después no puedo mantenerlos porque me siento culpable y también porque creo que necesito tenerla porque es mi zona segura no lo sé el caso que soy sociosanitaria y después en mi casa cuidadora, he estado en algunos profesionales pero no ha funcionado del todo y ahora todo esto me causó problemas digestivos , más ansiedad y ya no sé cómo abordarlo o dejar de tener tanta dependencia por no estar sola quizás es eso lo que me pasa, gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Jaime Otero Amelivia

    Gracias por contar algo tan personal. Lo que describes no suena a un conflicto puntual, sino a una historia de muchos años en la que has recibido mensajes repetidos de desvalorización, falta de afecto y una carga de cuidados muy grande. Es comprensible que todo eso haya dejado huella.
    Hay varias cosas que me llaman la atención de lo que cuentas:

    Para empezar creciste escuchando mensajes como "tú no puedes", "tú no vales". Cuando un niño oye eso de forma repetida por parte de quienes deberían darle seguridad, muchas veces acaba incorporando esas voces como propias. Aunque racionalmente sepas que no son ciertas, emocionalmente siguen teniendo fuerza.
    También, parece que has ocupado durante mucho tiempo el papel de la que sostiene a los demás. Fuiste testigo del machismo de tu padre, luego conviviste con un tío que repetía ese patrón, y ahora eres la cuidadora de tu madre mientras también trabajas como sociosanitaria. Es una carga enorme. Cuidar todo el día, dentro y fuera de casa, puede acabar produciendo agotamiento emocional.
    Me ha llamado la atención una frase que escribiste:"Pongo límites y después no puedo mantenerlos porque me siento culpable."
    Eso les ocurre a muchas personas que han crecido sintiendo que su valor dependía de atender las necesidades de otros. El límite no genera culpa porque sea incorrecto; genera culpa porque durante años aprendiste que decir "no" podía significar dejar de ser querida o provocar conflicto.
    Y hay otra frase muy importante:"Creo que necesito tenerla porque es mi zona segura."

    Puede parecer contradictorio, pero no lo es. Una persona puede ser, al mismo tiempo, quien más dolor le ha causado y la figura a la que está más vinculada emocionalmente. Nuestro cerebro no siempre diferencia entre "lo conocido" y "lo seguro". A veces se aferra a lo conocido, incluso cuando hace daño, porque es lo que ha existido toda la vida.
    Respecto a tu madre, comentas que no sabes si puede haber un principio de Alzheimer o si simplemente no escucha. Es imposible saberlo solo con lo que cuentas. Si notas olvidos importantes, desorientación, cambios llamativos en su comportamiento o dificultades para manejar tareas que antes hacía bien, sería conveniente que un médico la valorara. Pero también existe la posibilidad de que ella tenga una forma de relacionarse muy estable desde hace décadas y que no vaya a cambiar aunque tú se lo expliques una y otra vez. El ser humano a partir de los 25, su cerebro termina de formarse por completo, y a partir de los 30 cada vez es mas difícil cambiar estas creencias que tienen arraigadas.
    Y ahí hay algo doloroso que muchas personas acaban descubriendo: explicar una y otra vez el daño que sienten no siempre consigue que el otro cambie. No porque el dolor no sea real, sino porque la otra persona puede no tener la capacidad o la disposición para verlo.

    También mencionas la ansiedad generalizada y los problemas digestivos. Es bastante frecuente que el estrés mantenido durante años termine manifestándose físicamente. El cuerpo acaba expresando una tensión que lleva mucho tiempo acumulándose.
    Hay algo que me gustaría devolverte con mucho cuidado.
    Dices que has ido a varios profesionales y "no ha funcionado del todo". Eso no significa que no haya tratamiento para ti ni que tú no tengas solución. A veces simplemente no se encuentra el enfoque o el profesional con el que uno conecta. Cuando hay una historia larga de desvalorización familiar, dependencia emocional y ansiedad, el trabajo terapéutico suele necesitar tiempo y una relación de confianza.
    Mientras tanto, quizá podrías empezar a hacer un cambio muy pequeño. No un cambio enorme como dejar de cuidar de tu madre de un día para otro, sino algo más realista:
    Preguntarte cada día: "¿Qué necesito yo hoy?" aunque sean diez minutos para caminar, leer o descansar.Observar cuándo aparece la culpa después de poner un límite y recordar que sentir culpa no significa que estés haciendo algo malo.Intentar construir poco a poco espacios donde tu identidad no sea solo la de hija o cuidadora: una amistad, una actividad, un grupo o algo que sea únicamente para ti.
    Quiero terminar diciéndote algo que no depende de que yo te conozca personalmente, sino de lo que has escrito.
    No leo a una mujer que "no vale". Leo a una mujer que ha soportado muchos años de críticas, poca validación afectiva y mucha responsabilidad. Que hayas llegado a los 47 años sintiendo tanta rabia, tristeza, ansiedad y necesidad de afecto no me parece una señal de debilidad; me parece una reacción humana a una historia muy difícil.Me gustaría hacerte una pregunta, porque creo que puede ser importante para entender dónde estás ahora.


  • Yo cuando tenía como 10 casi 11 años mi tío me tocaba y me enseñó porno pero no me sentía cómoda y m

    Yo cuando tenía como 10 casi 11 años mi tío me tocaba y me enseñó porno pero no me sentía cómoda y me amenazó diciendo que iba a matar a mi mamá y hermanos y por eso deje que me tocara pero nada más el tiene esposa y hijos entonces en mi cumpleaños mi mamá y yo fuimos a comprar un pastel con mi hermano pequeño y dejamos a mi hermana con mi tío, cuando llegamos mi hermana estaba llorando y estaba escondida y mi tío estaba en la cocina mi mamá le pregunto a mi hermana que le pasó mi hermana le dijo que mi tío la trató de tocar mi mamá se enojo y lo hecho de la casa y después me preguntó a mi yo le conté todo y ella me consoló y nunca volví a ver a mi tío . Ahora casi con 15 años tengo un novio es cariñoso conmigo pero no sé pasa de límites pero no me gusta que me abrace mucho ni me gusta que trate de consolarme ni que trate de decir apodos románticos cuando estamos juntos solo me gusta escribir en WhatsApp y decirle cosas lindas pero en persona no tampoco me gusta que mi padrastro me toque el pelo me siento incómoda con los hombres me e sentido atraídas por las mujeres me gusta abrazarlas decirle cosas lindasme siento confundida. No le e dicho a mi mamá que tengo novio por qué se que me puede tratar.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Jaime Otero Amelivia

    Lo que te ocurrió cuando eras niña no fue culpa tuya. Que tu tío te amenazara con hacer daño a tu madre y a tus hermanos y que tú cedieras por miedo no significa que lo consintieras. Al igual que estas interferencias que sientes para poder entender que sientes.

    También es comprensible que actualmente algunas formas de contacto físico te produzcan incomodidad. Después de una experiencia de abuso, algunas personas pueden sentirse especialmente incómodas cuando alguien las toca, las abraza, intenta consolarlas o utiliza determinadas expresiones de afecto, mas cuando estas expresiones de afecto anteriormente han sido objeto de repulsión. No significa que estés “mal” ni que tengas que obligarte a aceptar ese contacto para demostrar cariño.

    Con tu novio tienes derecho a marcar tus propios límites. Puedes quererle y, al mismo tiempo, no querer que te abrace, te ponga determinados apodos o tenga contacto físico contigo. Puedes explicarle algo tan sencillo como: “Me gustas y me gusta hablar contigo, pero no me siento cómoda con mucho contacto físico. Necesito que respetes ese límite”. Una persona que te quiere debería poder escucharlo y respetarlo. No tienes que hacer nada físico para demostrarle que le quieres.

    Respecto a que te sientas atraída por chicas, tampoco necesitas resolver ahora mismo si eso significa que eres lesbiana, bisexual o cualquier otra cosa. Puedes sentir atracción por quien la sientas y darte tiempo para conocerte. Y es importante no concluir que esa atracción se debe al abuso que sufriste: una experiencia de abuso no determina por sí misma la orientación sexual de una persona. Dicho esto, si quieres trabajar en ello y conocer que es lo que realmente te atrae, no te atrae, sientes curiosidad, tienes más preguntas... Sería positivo tener un espacio de terapia en el que puedas hablarlo abiertamente con un profesional ajeno a tu circulo.

    o que sí creo que sería importante es que no tengas que afrontar sola las consecuencias de lo que viviste. Ya hiciste algo muy importante cuando pudiste contárselo a tu madre, y por lo que cuentas ella te creyó, te consoló y alejó a tu tío. Si tienes la posibilidad, sería recomendable hablar con ella sobre cómo te estás sintiendo actualmente y pedirle ayuda para encontrar un/a psicólogo/a con experiencia en trauma y abuso sexual infantil. No necesitas contar todos los detalles de golpe; puedes empezar diciendo simplemente que lo que ocurrió todavía te afecta y que necesitas ayuda para sentirte más segura con el contacto y las relaciones.

    Sobre tu novio y el miedo a que tu madre reaccione mal, no tienes obligación de contarle todo de una vez si crees que hacerlo podría ponerte en una situación difícil. Puedes buscar primero el apoyo de un adulto de confianza y pensar con esa persona cuál sería la manera más segura de hablarlo.


  • Hola. Tengo 29 años y desde hace un tiempo me siento muy perdida con mi vida laboral. No es que no

    Hola. Tengo 29 años y desde hace un tiempo me siento muy perdida con mi vida laboral.

    No es que no quiera trabajar, sino que siento que todavía no encontré un trabajo o una profesión que realmente me haga sentir realizada. Mi trabajo actual es muy repetitivo y me genera mucha desmotivación porque siento que no estoy creciendo ni aprovechando mis capacidades.

    Tengo muchos intereses y habilidades en áreas muy diferentes, lo que hace que me cueste todavía más decidir qué camino seguir. A veces pienso en cambiar completamente de profesión, otras veces en emprender, y otras siento que simplemente estoy confundida y no sé qué quiero hacer con mi vida.

    Mi pregunta es: ¿cómo puedo descubrir cuál es mi verdadera vocación? ¿Es algo que se puede trabajar con un psicólogo? ¿Cómo diferenciar si el problema es que todavía no encontré el trabajo adecuado o si hay algo en mí, como el miedo a equivocarme o la ansiedad, que me impide tomar una decisión y comprometerme con un camino?

    Muchas gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Jaime Otero Amelivia

    Hola. Lo que describes es una situación muy común, especialmente en personas que tienen intereses variados y que buscan que su trabajo tenga un significado más allá del sueldo. Y, aunque ahora se sienta muy angustiante, el hecho de que no tengas clara tu vocación a los 29 años es muy común, creo que deberías sentirte orgullosa de tener la valentía de buscarla.
    Hay una idea que puede aliviar un poco la presión: muchas personas no descubren una vocación que "estaba ahí esperándolas". Más bien la van construyendo a través de la experiencia. Es decir, a veces la claridad llega después de probar, no antes.
    Respecto a tus preguntas:

    ¿Cómo descubrir cuál es tu verdadera vocación?
    Más que buscar una única respuesta, suele ser útil explorar varias dimensiones:
    ¿Qué actividades hacen que pierdas la noción del tiempo?
    ¿Qué problemas disfrutas resolver?
    ¿Qué tipo de entorno necesitas para sentirte bien (trabajo en equipo, autonomía, creatividad, estabilidad...)?
    ¿Qué valores son importantes para ti? Por ejemplo, ayudar a otros, aprender constantemente, seguridad económica, independencia, impacto social o creatividad.
    La vocación suele surgir donde coinciden tus intereses, tus habilidades, tus valores y las oportunidades reales que tienes a tu alcance.

    ¿Se puede trabajar con un psicólogo?
    Sí, y de hecho puede ser muy útil. Un psicólogo no te va a decir cuál es tu profesión ideal, pero puede ayudarte a identificar los factores que están influyendo en tu decisión.
    Por ejemplo:
    Clarificar qué es realmente importante para ti.
    Detectar creencias que te bloquean ("si elijo mal, arruinaré mi futuro", "debería tenerlo claro a esta edad"...).
    Trabajar la ansiedad asociada a tomar decisiones.
    Desarrollar estrategias para experimentar opciones sin sentir que cada decisión es definitiva.
    Y sobre todo, dejarte claro que tu eres la que crea tu camino, es al andar cuando uno empieza a saber a donde va.

    ¿Cómo diferenciar si el problema es el trabajo o el miedo?
    Esa es una muy buena pregunta. A veces es una cosa, otras veces la otra y, con frecuencia, una combinación de ambas.
    Puedes fijarte en algunas señales:
    Si cada trabajo pierde interés rápidamente, incluso cuando al principio te ilusionaba, puede ser útil explorar si hay perfeccionismo, miedo al compromiso o expectativas muy altas sobre lo que un trabajo debería aportar.
    Si llevas tiempo en un entorno con pocas oportunidades de aprender, crecer o asumir nuevos retos, es posible que el problema sea realmente el puesto y no tú.
    Si tienes varias opciones que te atraen pero ninguna te parece "lo suficientemente perfecta" como para decidirte, el miedo a equivocarte puede estar teniendo un peso importante.

    Una pregunta que suele aportar mucha información es esta:
    Si supieras con certeza que no puedes equivocarte, ¿qué camino probarías primero?
    La respuesta no tiene por qué ser tu vocación definitiva, pero puede señalar la dirección hacia la que sientes curiosidad.
    Por último, te animaría a cambiar el enfoque de "encontrar mi verdadera vocación" por "hacer el siguiente experimento". En lugar de intentar resolver el resto de tu vida, piensa en qué puedes explorar durante los próximos tres o seis meses: un curso, hablar con personas que trabajen en un sector que te interese, colaborar en un proyecto o probar una actividad nueva. Las decisiones profesionales suelen aclararse más con la acción que con la reflexión infinita.
    No tienes que encontrar el trabajo perfecto para siempre. Solo necesitas dar el siguiente paso con la información que tienes hoy. Con el tiempo, esa experiencia te ayudará a tomar decisiones cada vez más alineadas contigo.


  • Hola a todos. Busco orientación profesional sobre cómo abordar el siguiente caso: ​A los 7 u 8 años

    Hola a todos. Busco orientación profesional sobre cómo abordar el siguiente caso:
    ​A los 7 u 8 años sufrí tocamientos y besos por parte de mis primos. En ese momento normalicé la conducta. Mis padres lo descubrieron y me lo señalaron, pero la experiencia me generó curiosidad y me llevó a consumir pornografía a temprana edad.
    ​Como consecuencia, desarrollé una fuerte resistencia a la proximidad física con hombres (evito contacto estrecho o sentarme en sus piernas). Actualmente tengo una relación de pareja estable, amo mucho a mi novio, pero me cuesta mantener relaciones sexuales y me genera mucha incomodidad y rechazo que se recueste sobre mí o busque contacto físico.

    Me es difícil porque yo le quiero... Pero obvio le hago daño por eso que viví ya que inconscientemente, no se si ese sea el motivo por el cual yo me paralizó... Y pregunto porque pues quiero ir a un psicólogo y quiero saber como abordar el tema

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Jaime Otero Amelivia

    ntes que nada, siento que hayas vivido esa experiencia. Lo que describes cuando tenías 7 u 8 años fue una forma de abuso sexual infantil. Que en ese momento lo normalizaras o sintieras curiosidad después no significa que lo hubieras querido ni que fueras responsable. Los niños no tienen la capacidad de comprender o consentir ese tipo de situaciones.

    Por lo que cuentas, es posible que algunas de las dificultades actuales estén relacionadas con esa experiencia. Muchas personas que han sufrido abuso en la infancia desarrollan respuestas de protección que, años después, pueden aparecer en la intimidad con una pareja, incluso cuando se sienten seguras y enamoradas.

    No significa necesariamente que ese sea el único motivo de lo que te ocurre, pero sí es una posibilidad importante que merece ser explorada con un profesional.

    Respecto a cómo abordar el tema con un psicólogo, puedes hacerlo de una forma muy sencilla. No necesitas llegar con todo organizado ni saber explicarlo perfectamente, es mas, conforme vayas hablando te surgirán nuevos pensamientos, puede que te vayas por las ramas, toques otros puntos... todo es parte del proceso, es importante ser fiel a uno mismo y no tratar de decir lo correcto, sino lo que te sale en ese momento.

    Si es posible, busca un psicólogo con experiencia en trauma y abuso sexual infantil, y si además tiene formación en terapia sexual, puede ser especialmente útil porque podrá trabajar tanto el impacto emocional como las dificultades que aparecen en la intimidad.

    Es importante que sepas que una buena terapia no consiste en forzarte a tener contacto físico ni en exponerte antes de tiempo. El trabajo suele centrarse en ayudarte a:

    Comprender cómo esa experiencia pudo influir en tu forma de sentirte segura.
    Diferenciar el peligro del pasado de la seguridad del presente.
    Aprender a identificar las señales de tu cuerpo sin juzgarlas.
    Recuperar la sensación de control sobre la intimidad, respetando siempre tus tiempos.
    Si lo deseas, integrar gradualmente a tu pareja en el proceso para que ambos comprendan lo que ocurre y encuentren formas de vivir la cercanía que no resulten abrumadoras.

    También me llamó la atención que escribieras: "Le hago daño por eso que viví." Es comprensible que te preocupe cómo esto afecta a tu novio, pero procura no cargar además con la culpa. Tú no elegiste que eso ocurriera cuando eras niña, y las reacciones que tienes hoy no son un rechazo deliberado hacia él. Son respuestas que tu mente y tu cuerpo pudieron desarrollar para protegerte.

    El hecho de que quieras buscar ayuda y entender lo que te ocurre es una muy buena señal. Muchas personas con experiencias similares consiguen reducir el miedo, sentirse más seguras en la intimidad y construir una vida sexual satisfactoria, aunque el proceso requiera tiempo y un espacio terapéutico donde se sientan comprendidas.

    Te animo a dar ese paso. No tienes que afrontar esta historia sola, y no necesitas esperar a que el problema empeore para pedir ayuda.


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