Preguntas de pacientes (18)

  • Buenas. Tuve una relación con un chico que se drogaba de adolescente (porros a diario y más cosas co

    Buenas. Tuve una relación con un chico que se drogaba de adolescente (porros a diario y más cosas como cocaína de fiesta). Durante el año que estuvimos juntos lo dejó todo y me dijo que fue cuando más feliz estuvo. El caso es que ha vuelto a consumir de fiesta y en uno de los bajones después (cocaína, tussi, speed, alcohol…) de repente me dijo que me dejaba, y eso que me decía que me quería y dos semanas antes estábamos buscando piso, pero me dijo que era por mi bien, porque estaba volviendo al pozo (también ha tenido depresión) y no me quería arrastrar.
    Algún consejo?
    Gracias!

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Entiendo perfectamente que te sientas confundida. Cuando alguien a quien quieres te dice que te ama, hace planes de futuro contigo y de repente rompe la relación en medio de una recaída, es normal buscar explicaciones y pensar si podrías haber hecho algo diferente.

    Pero hay algo importante que necesitas tener claro: su recuperación no depende de ti. Puede que durante un tiempo tu presencia le ayudara a estar mejor o a mantenerse alejado del consumo, pero eso no significa que tú fueras la causa real de su recuperación. Muchas veces, las personas con problemas de adicción depositan su estabilidad emocional en la pareja, y eso puede dar una sensación de mejora temporal, pero el verdadero proceso de recuperación solo funciona cuando nace de uno mismo y se sostiene con trabajo personal y ayuda adecuada.

    También es bastante común que, cuando alguien vuelve a consumir y entra en ese “pozo” emocional, aparezcan decisiones impulsivas, culpa, aislamiento o la idea de alejar a las personas que quiere. Eso no significa necesariamente que dejara de quererte, sino que probablemente ahora mismo no tiene herramientas sanas para sostener una relación ni para sostenerse a sí mismo.

    Y aunque duela, tú no puedes rescatarlo ni cargar con la responsabilidad de salvarlo. De hecho, intentar hacerlo muchas veces termina generando codependencia y acaba arrastrando también a la otra persona emocionalmente.

    Lo más sano para ti ahora es centrarte en tu propio proceso, cuidar tu estabilidad emocional y, si puedes, iniciar un acompañamiento psicológico para entender todo lo vivido y poner límites sanos. Él tendrá que hacerse responsable de su recuperación cuando realmente esté preparado para ello. A veces, lamentablemente, las personas necesitan tocar fondo para decidir pedir ayuda de verdad.

    Cuídate mucho y no te olvides de que querer a alguien no significa tener que salvarlo.


  • Mi esposo me dijo que ya no me ama pero que aún me quiere pero q no sabe si estar solo que quiere un

    Mi esposo me dijo que ya no me ama pero que aún me quiere pero q no sabe si estar solo que quiere un tiempo para saber sus sentimientos pero q no quiere q me vaya de la casa ...y hoy me dijo q terminamos nuestra relación pero que seguiremos juntos hasta que nazca la bebé y el me seguirá brindando su apoyo que quiere q dejemos que el tiempo coloque las cosas en su lugar que el no quiere decidir pero que tampoco quiere darme falsas esperanzas si las cosas no funcionan que porque me quiere no me engaña que mientras estemos aún casados seguirá viendo por mi... Yo quisiera saber que le sucede si ya de verdad no me ama o solo tiene un bloqueo porq en la relación yo lo trate muy mal y siempre le dije q me iría y q no lo quería y ahora le me reclamo eso q el pedido ese amor porque lo trate así y q porq antes si me daba todo no lo quería y q ahora ya es tarde pero me pidió q mientras estemos juntos hasta que nazca la BB que son dos meses q nos quedan quiere darme abrazos q le permita eso y q cuidarme y dormir conmigo abrazada sin necesidad de tener sexo

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Lo que estás viviendo es una situación emocionalmente compleja y ambivalente, donde tu pareja expresa sentimientos mezclados y decisiones poco claras, lo cual es comprensible que genere confusión, ansiedad e incertidumbre en ti.

    Desde una mirada terapéutica, es importante distinguir dos cosas:
    por un lado, lo que él siente o no siente (lo cual no es completamente controlable ni siempre estable o coherente), y por otro lado, el impacto que esta situación tiene en ti y en tus necesidades emocionales actuales.

    Es posible que él esté experimentando ambivalencia afectiva: puede haber afecto, apego, culpa, miedo a la separación o dificultad para tomar una decisión definitiva. Sin embargo, intentar “explicar con certeza” si te ama o no, puede llevarte a un lugar de mucha rumiación y sufrimiento, porque los estados emocionales de otra persona no siempre son claros ni estables.

    En este momento, lo más importante desde el cuidado psicológico no es resolver con exactitud qué le sucede a él, sino preguntarte:

    ¿Qué tipo de vínculo me hace bien en este momento de mi vida?
    ¿Qué necesito emocionalmente para sentirme en calma y cuidada durante el embarazo?
    ¿Qué límites necesito para no aumentar mi dolor o confusión?

    También es importante reconocer algo central: tú tienes derecho a aceptar o no el tipo de dinámica que él propone. Aunque él exprese cariño o cuidado, si al mismo tiempo no hay claridad sobre la relación, es válido que eso te genere ambivalencia o malestar.

    Desde un enfoque de aceptación y compromiso (ACT), el objetivo no es forzar certezas sobre lo que él siente, sino actuar en función de tus valores: estabilidad emocional, respeto, cuidado propio y bienestar de tu hija.

    Respecto a los abrazos, la convivencia o el dormir juntos, no hay una respuesta “correcta” universal; lo importante es evaluar cómo te afecta a ti. Si esa cercanía te aporta calma, podría ser válido. Pero si te genera confusión, apego o esperanza no correspondida, también es válido establecer límites.

    En resumen: no necesitas resolver hoy si él te ama o no. Lo clínicamente más relevante es cómo decides cuidarte tú en medio de esta incertidumbre, y qué tipo de relación te permite atravesar este proceso con mayor equilibrio emocional.


  • Hola a todos, necesito ayuda. Hace un tiempo tuve un accidente por conducir bajo los efectos del

    Hola a todos, necesito ayuda.

    Hace un tiempo tuve un accidente por conducir bajo los efectos del alcohol. Por suerte solo hubo daños materiales, pero creo que ahí empezó todo. Como no recordaba bien lo ocurrido, empecé a tener dudas constantes, incluso a pensar que podía haber atropellado a alguien aunque la policía me dijera que no. No me creía nada. Llegué a obsesionarme tanto que pensaba cosas irracionales, como haber escondido a alguien en el maletero. Esto me generó muchísimo miedo y ansiedad, hasta el punto de acabar en urgencias, donde me diagnosticaron ansiedad generalizada.

    Durante casi un año viví con ese miedo. Cambié mucho mi forma de ser, evitando cualquier situación en la que pudiera hacer daño a alguien. Incluso imaginaba situaciones de trabajos (como ser mecánico) y me daba miedo cometer errores que perjudicaran a otros. Con el tiempo se calmo.

    Después conocí a una chica. Al principio todo bien, pero de repente empecé a tener pensamientos intrusivos de hacerle daño, especialmente en la cocina. Me generaban pánico, ansiedad constante y malestar físico (nudo en el estómago, nervios). Llegó un punto en que no pude más y lo dejamos. Tras dejarlo, esos miedos desaparecieron.

    Tiempo después empecé otra relación. Al principio volvió a pasar lo mismo: miedo a hacerle daño, ansiedad e impulsos de dejar la relación. Lo dejamos, pero a la semana, lo arreglamos y pude explicarle lo que me pasaba. Eso me dio cierta tranquilidad, aunque a veces siguen apareciendo esos pensamientos cuando estoy con algo mas de estres.

    Actualmente llevo más de 2 años con la misma persona pero un año con una lucha interna constante: si la quiero o no, si debería dejarla, si el hecho de dudar significa que no la quiero, o si no la dejo por miedo a hacerle daño. Entro en un bucle continuo de análisis: qué siento cuando me abraza, cuando me besa, etc. En cuanto aparecen los pensamientos, me genera ansiedad muy fuerte (nudo en el estómago, ardor en el pecho) y la urgencia de dejarlo, todo esto me viene de repente, alomejor estoy bien y de golpe y porrazo viene.

    Es la primera vez que estoy con alguien con quien tengo confianza, puedo hablar de todo y estoy a gusto cuando no estoy en ese estado de ansiedad. Pero estos pensamientos son constantes y muy agotadores.

    Actualmente estoy yendo a un psicólogo, pero no sé si es el enfoque adecuado para mí. Siento que busco una certeza absoluta sobre si la quiero o no, y eso me está volviendo loco porque sé que no se puede tener esa seguridad al 100%.

    ¿Qué tipo de profesional o enfoque terapéutico me podría ayudar? Estoy pasándolo realmente mal.

    Gracias por leerme.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Hola, gracias por compartir algo tan personal. Se nota que llevas mucho tiempo lidiando con pensamientos muy intensos y desgastantes, y es completamente comprensible que te sientas así.
    Quiero decirte algo importante: lo que describes no habla de que seas una mala persona ni de que realmente quieras hacer daño a alguien. Al contrario, el hecho de que estos pensamientos te generen tanta ansiedad y rechazo suele indicar justo lo opuesto: hay una gran sensibilidad y una necesidad profunda de no dañar.
    Muchas veces, cuando aparece consumo de sustancias o conductas como la que comentas del alcohol en aquel momento, no es porque la persona “quiera” eso, sino porque intenta anestesiar algo que duele por dentro: ansiedad, miedo, presión interna, pensamientos que no se pueden parar… El problema es que esa “anestesia” suele ser temporal y, a largo plazo, acaba aumentando el malestar.
    También es bastante común que lo que vemos (la ansiedad, los pensamientos intrusivos, las dudas constantes en la relación) sea solo la punta de la pirámide. Debajo suele haber un funcionamiento más profundo: una mente muy exigente, necesidad de control o de certeza absoluta, miedo a perder el control o a hacer daño. Y ahí es donde realmente merece la pena trabajar en terapia.
    Por lo que cuentas, encaja mucho con un patrón de pensamientos obsesivos y ansiedad (ese bucle de “¿y si…?”, la necesidad de certeza, el análisis constante de lo que sientes). Y algo clave: intentar resolverlo pensando más, analizando más o buscando seguridad total suele alimentar el problema, no resolverlo.
    Sobre tu duda del enfoque, es muy buena pregunta. En estos casos suele ayudar especialmente un enfoque que trabaje directamente con:
    • pensamientos intrusivos
    • tolerancia a la incertidumbre
    • manejo de la ansiedad sin evitarla
    • y la relación que tienes con tus propios pensamientos
    Terapias como la cognitivo-conductual con técnicas específicas para obsesiones (por ejemplo, exposición con prevención de respuesta) o enfoques más actuales como la terapia de aceptación y compromiso (ACT) suelen ser muy efectivas para lo que describes.
    Si sientes que tu proceso actual no te está ayudando del todo, no significa que la terapia no funcione para ti, sino que quizá necesitas un enfoque más específico o un profesional con experiencia en este tipo de dificultades.
    Si te resuena lo que te estoy diciendo, podemos trabajar juntos en entender qué está pasando en tu caso concreto y darte herramientas claras para salir de ese bucle sin tener que luchar constantemente contra tu mente. La idea no es eliminar los pensamientos a la fuerza, sino que dejen de tener ese poder sobre ti.
    No tienes que seguir viviendo así, de verdad hay formas de salir de este ciclo.
    Si quieres, cuéntame qué es lo que sientes que no te está funcionando de tu terapia actual y lo vemos juntos.


  • tengo un hijo de 20 años que duerme mucho, estudia poco, va retrasado en la facultad, no sé si le gu

    tengo un hijo de 20 años que duerme mucho, estudia poco, va retrasado en la facultad, no sé si le gusta lo que hace y no parece gustarle nada más, salvó las historietas y algunas películas de cómics. Es apático. Habla solamente cuando querés conversar con el y generalmente responde con monosílabos. Duerme todo el tiempo con uno de los perritos, lo cual hace que me preocupe por su salud e higiene. No quiere realizar estudios, ni consultar a un psicólogo.
    ¿Cómo puedo ayudarlo?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Es comprensible tu preocupación, y también es valioso que estés buscando maneras de ayudar a tu hijo. Desde la perspectiva de la psicoterapia, partimos de una idea clave: ninguna conducta humana surge de la nada. Lo que hoy observás en él "apatía, desmotivación, aislamiento" probablemente tenga una función o esté relacionado con cómo se siente, cómo interpreta su realidad o qué recursos tiene disponibles para afrontar lo que le pasa.

    Muchas veces, este tipo de conductas pueden estar asociadas a estados emocionales como desánimo, ansiedad, frustración o incluso dificultades para encontrar sentido o dirección. El hecho de que muestre interés por las historietas o ciertas películas no es menor: habla de que aún hay áreas donde conecta, y eso puede ser un punto de entrada importante.

    Entiendo que preocupe que no quiera consultar con un profesional. Sin embargo, cuando una persona no está dispuesta a recibir ayuda, insistir directamente suele generar más resistencia. En estos casos, una alternativa valiosa es que quienes están cerca "como tu su familia directa" puedan iniciar un espacio terapéutico propio. Esto no implica que “el problema” esté en ti o en todos los miembros de la casa, sino que puede brindarles herramientas concretas para comprender mejor la situación, comunicarse de manera más efectiva y generar cambios en el entorno que faciliten, a largo plazo, una apertura en él.

    Algunas líneas que pueden trabajarse son:

    Cómo acercarse sin que él lo perciba como presión o juicio.
    Cómo validar lo que le pasa, incluso si no lo expresa claramente.
    Cómo establecer límites y acuerdos sin escalar el conflicto.
    Cómo detectar pequeñas señales de cambio y reforzarlas.

    Acompañar a un hijo adolescente o joven adulto en este momento requiere equilibrio entre el respeto por su autonomía y la presencia disponible. No siempre el cambio empieza por quien más preocupa; a veces comienza en el entorno, generando condiciones más favorables para que ese cambio sea posible.

    Si lo que te comparto te hace sentido y realmente te interesa profundizar en este enfoque, podés contactarme para que te acompañe de manera personalizada, ya sea de forma presencial o a través de sesiones online.


  • Hola, soy extranjera y llevo viviendo casi 5 años con mi pareja en su país y en casa de su madre. He

    Hola, soy extranjera y llevo viviendo casi 5 años con mi pareja en su país y en casa de su madre. Hemos tenido varias discusiones y yo le he manifestado mi incomodidad y mis ganas de vivir sola con él. A finales del año pasado yo decidí ir a vivir sola, días despues me entero que estoy embarazada. Pase sola el primer y segundo mes con todos los sintomas, me diagnosticaron desprendimiento y me mandaron reposo absoluto a lo que mi pareja me trae nuevamente a vivir con su madre.
    Pero no veo que tenga intenciones de querer formar familia lejos de ella, y hasta ya se hacen de la idea que van a tenerme viviendo aqui a mi y a mi bebé. Yo toda mi familia la tengo en mi país, pero el hecho es que yo quiero hacer familia con mi pareja, ambos tenemos trabajo estable, podemos arrendar pero el no quiere dejar su casa, su madre tiene 64 años, es una mujer que tambien trabaja, es sana y jovial, pero me siento responsable porque yo prefiero volver a mi país, estar tranquila y compartir con mi familia ya que siento que tanto mi bebé y mis inquietudes no son escuchadas. Pero me siento mal y responsable por querer separar a mi bebé de su padre.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Lo que estás viviendo no es sencillo, y es completamente válido que te sientas confundida, ansiosa y con culpa. Estás tomando decisiones importantes en un momento de mucha vulnerabilidad, como es el embarazo, y necesitas sentirte acompañada y escuchada.

    Desde una mirada profesional, hay varios puntos importantes a considerar:

    Primero, tus necesidades son legítimas. El deseo de formar tu propio hogar, tener intimidad como pareja y criar a tu bebé en un espacio donde te sientas cómoda y contenida no es egoísta ni exagerado. Es una necesidad emocional básica. Además, el embarazo suele intensificar la sensibilidad y la necesidad de seguridad, por lo que es natural que ahora esto te pese más.

    Segundo, lo que estás sintiendo también puede estar relacionado con la ansiedad que generan los cambios importantes de vida. Estás lejos de tu red de apoyo, en un entorno que no sientes completamente propio, y con la sensación de que tus decisiones no están siendo escuchadas. Todo esto puede generar una sensación de desbordamiento y urgencia por “resolver” la situación.

    Tercero, es importante que puedas ver esto con claridad:
    tú no estás separando a tu bebé de su padre. Estás intentando construir un entorno emocionalmente saludable para ti y para tu hijo/a. La responsabilidad de cómo se configure ese vínculo también recae en tu pareja y en su disposición a implicarse, negociar y priorizar la nueva familia que están formando.

    Aquí hay una cuestión clave de pareja: hay una diferencia entre ser hijo y ser pareja/padre. Para que una relación crezca, muchas veces es necesario establecer límites con la familia de origen y construir un espacio propio. Si tu pareja no está pudiendo dar ese paso, es algo que necesita ser hablado de forma clara y honesta.

    Algunas recomendaciones prácticas:

    Intenta tener una conversación calmada pero firme con tu pareja, expresando no solo lo que no quieres, sino lo que necesitas emocionalmente.
    Evita plantearlo como un “o esto o me voy”, y enfócalo más en “esto es lo que necesito para estar bien y para que podamos funcionar como familia”.
    Pregúntale directamente cuáles son sus miedos o razones para no independizarse.
    Valora también qué necesitas tú a corto plazo: ¿priorizar tu bienestar emocional durante el embarazo? ¿tener red de apoyo?

    Volver a tu país no es un fracaso ni una traición. Puede ser una decisión de autocuidado si sientes que allí tendrás más sostén emocional en este momento tan importante.

    Por último, sería muy recomendable que puedas contar con un espacio terapéutico donde acompañar este proceso. No solo para tomar decisiones, sino para gestionar la ansiedad, la culpa y el miedo que están apareciendo.

    Si lo que te comparto resuena contigo, estaré encantada de acompañarte en este proceso. Puedes conocer más sobre mi trabajo en mi perfil.

    Un abrazo,
    María Enriqueta Valadés
    Psicóloga – Terapia presencial y online


  • Hola, tengo 19 años y llevo como dos meses sin poder dormir bien porque no paro de darle vueltas a l

    Hola, tengo 19 años y llevo como dos meses sin poder dormir bien porque no paro de darle vueltas a la cabeza pensando en cómo voy a vivir cuando fallezca mi abuelo, él ahora está bien, no tenemos ningún problema médico en casa, pero me asusta mucho pensar que va a llegar ese día, solo de pensar que se hace mayor lo paso fatal y no sé por qué ahora mismo me está pasando esto. Yo no se lo he dicho a nadie ni a mis padres ni nada porque no quiero que se preocupen, siempre estoy pensando cómo voy a seguir haciendo mi vida cuando no esté. No sé si es normal pensar en esas cosas pero siento que es un poco complicado

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    o que estás sintiendo, aunque te resulte confuso o incluso preocupante, es más común de lo que imaginas.

    Muchas veces la ansiedad se presenta justamente así: a través de pensamientos repetitivos sobre el futuro, especialmente relacionados con la pérdida de personas importantes. Aunque tu abuelo esté bien ahora, el simple hecho de pensar que algún día no estará puede generarte mucha angustia. Esto ocurre, en parte, porque los abuelos suelen ocupar un lugar emocional muy especial, a veces incluso más cercano en lo afectivo o en los cuidados que otras figuras familiares. Por eso, imaginar su ausencia puede movilizar tanto.

    Desde la psicología, a este tipo de proceso se le conoce como “duelo anticipatorio”. Es una forma inconsciente de intentar prepararse para una pérdida futura, creyendo —de manera errónea— que al imaginar una y otra vez esos escenarios, será más fácil afrontarlos cuando ocurran. Sin embargo, lo que realmente sucede es que estás sufriendo por adelantado, generándote un malestar innecesario en el presente.

    También es importante considerar que, en tu etapa vital, pueden aparecer miedos más profundos relacionados con el crecimiento, los cambios y el paso hacia la vida adulta. A veces, el temor a perder a alguien importante también conecta con el miedo a sostener la vida por uno mismo.

    La buena noticia es que todo esto se puede trabajar. Desde la psicoterapia existen estrategias muy efectivas para gestionar la ansiedad, aprender a relacionarte de otra manera con estos pensamientos y transitar de forma más saludable los miedos asociados a la pérdida y al futuro.

    Si lo que te comparto resuena contigo, te animo a buscar un espacio donde puedas hablar de esto con tranquilidad. Y si sientes que puedo acompañarte en este proceso, estaré encantada de que puedas conocer más sobre mi trabajo en mi perfil.

    Un abrazo,
    María Enriqueta Valadés
    Psicóloga – Terapia presencial y online


  • Podrían aconsejarme cómo poder sobrellevar el espacio y tiempo que me solicitó mi pareja a causa del

    Podrían aconsejarme cómo poder sobrellevar el espacio y tiempo que me solicitó mi pareja a causa del duelo que está pasando por la pérdida de su papá y cómo poder apoyarle

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Respetar el espacio que tu pareja necesita durante su duelo también es una forma de amor y apoyo. Darle tiempo no significa desaparecer de su vida, sino acompañar con empatía, comprensión y paciencia, sin presionarle a hablar o retomar la relación como antes.

    El duelo requiere tiempo para procesar la pérdida, y cada persona necesita un ritmo distinto para hacerlo. Si la distancia te genera ansiedad, miedo o inseguridad, es importante reconocerlo y, si lo consideras necesario, buscar apoyo profesional para manejar esas emociones. De este modo, podrás sostenerte emocionalmente y evitar que tu malestar interfiera en el proceso de tu pareja.

    El acompañamiento más valioso en estos momentos proviene de la calma, la escucha y la presencia genuina, más que de los consejos o las acciones concretas. Hacerle saber que estás disponible cuando lo necesite ya es, en sí mismo, una forma profunda de apoyo.


  • Es normal dudar si quiero a alguien? Llevo conociendo a un amigo desde hace años. Empecé a sentirme

    Es normal dudar si quiero a alguien?
    Llevo conociendo a un amigo desde hace años. Empecé a sentirme muy atraída por el y quería estar siempre con el, aunque yo tenía pareja. Cuando lo dejamos, comencé a tener relaciones con mi amigo, además de tratarnos como pareja, tras un año dejamos de tener relaciones y empezamos a tener un trato más apropiado a unos amigos. Un año después, un día en mi cumpleaños senti la necesidad de besarlo y otra vez volvimos a la dinámica anterior. Ahora el me ha confesado que está enamorado de mi, a mí me recorren las dudas. Muchas veces pienso que podría estar enamorada de el puesto que, me he imaginado una vida juntos a el, suelo querer verle, hablarle, estar con el me da mucha paz, etc. Pero muchas otras siento que no estoy enamorada porque dudo demasiado, no siento mariposas, no siento esa intensidad que senti con mi ex pareja, estoy abierta a conocer a más gente. Necesito aclararme para que ambos dejemos de sufrir.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Es común confundir ansiedad o peligro, con euforia o atracción, cuando existe una historia de vínculos  intensos y dolorosos desde la infancia, la mente para protegernos nos lleva a creer que eso es tolerable, se acostumbre al efecto adrenalina por la ansiedad o el riego y mientras tanto uno termina concluyendo que eso es atracción.  Los vínculos postraumatraumáticos generan mucha confusión frente nuevas posibles relaciones,  y es completamente normal tener dudas en temas del amor, especialmente cuando hay historia compartida, vínculos afectivos fuertes y etapas de relación tan entrelazadas como la que describes.  

    Dudar no significa necesariamente que no quieras a la otra persona; a veces las dudas aparecen cuando estamos intentando diferenciar entre el cariño profundo, la costumbre, la atracción y el enamoramiento.

    Sentir paz, conexión, deseo de compartir momentos, pero a la vez no experimentar la misma intensidad o “mariposas” que en el pasado puede reflejar una relación más madura, más estable emocionalmente… o bien, que el vínculo actual responde más al afecto y la seguridad emocional que al enamoramiento romántico. Es positivo observar tus emociones sin forzarlas, así como también poder ser honesta y comentarlo a la persona. A veces, más que decidir rápido, se trata de entender desde qué lugar estás vinculándote.

    Si ves que esta confusión te hace sufrir o se repite con frecuencia, podrías beneficiarte de iniciar psicoterapia. Con gusto puedo ayudarte si así lo deseas en este proceso.  Saludos. 


  • Hola tengo trastornos de a ansiedad generalizada. Me mandó quetiapina para dormir 100mg baje la dosi

    Hola tengo trastornos de a ansiedad generalizada. Me mandó quetiapina para dormir 100mg baje la dosis muy lentamente estoy con 12mg y estoy sintiendo ansiedad es normal

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Hola, te coparto mi opinio como psicóloga clínica, y entiendo que dicha situación pueda generar incomodidad y dudas.

    La respuesta es "Sí", lo que describes puede ser algo esperable en algunas personas. En algunas ocaciones y en algunas personas, La quetiapina (Seroquel) tiene efectos sedantes y ansiolíticos, especialmente a dosis bajas. Cuando la dosis se reduce (incluso gradualmente), el cuerpo puede reajustarse a la ausencia del efecto calmante, lo que puede producir síntomas como: resistencia a poder lograr el sueño inmediato generarndo un leve aumento de la ansiedad o nerviosismo, por ende, insomnio o dificultad para dormir, irritabilidad o inquietud, pero no tendría que genrar algo grave

    Estos síntomas no siempre significan una recaída del trastorno de ansiedad, sino que pueden ser parte de un síndrome de retirada o adaptación del sistema nervioso.

    Solo no suspendas ni modifiques más la dosis sin hablar con tu médico o psiquiatra. A veces es necesario mantener una dosis un poco más alta durante un tiempo antes de seguir bajando.

    Comenta lo que sientes con tu médico; puede ayudarte ajustando la pauta (por ejemplo, bajadas más lentas o usando apoyo con otra medicación temporal). Y si estas asistiendi a psicoterapia pidele a tu psicólogo técnicas de atención plena, para bajar la ansiedad y lograr una mejor entrada del sueño.

    Espero que esto sea una guía útil para ti, y estoy a tus órdenes, saludos!


  • Últimamente tengo pensamientos y comportamientos que siento que no controlo. Me pasa sobre todo con

    Últimamente tengo pensamientos y comportamientos que siento que no controlo. Me pasa sobre todo con los hombres: intento no mirar la zona de la cremallera, pero mi mente me empuja a hacerlo sin que quiera. No me produce placer ni atracción, simplemente ocurre de forma automática y después me siento muy mal, con culpa y ansiedad.

    Es como si mi mente me obligara a fijarme justo en lo que no quiero mirar. Cuanto más intento evitarlo, más miedo tengo de hacerlo, y al final acabo mirando sin querer. Me agobia pensar que esto signifique algo sobre mí o sobre mi relación, aunque sé que no lo hago por deseo.

    Siento que es más bien una obsesión o un pensamiento intrusivo que no puedo controlar, y quiero aprender a gestionarlo para no sentir tanta culpa ni ansiedad cada vez que ocurre

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Comprendiendo que falta un montón de información y no sé nada de tu historia de vida, mi comentario se ve limitado exclusivamente a una opinión profesional con un cierto límite, pero te diré lo siguiente: Sería importante destacar que experimentar pensamientos intrusivos es algo común y no define quién eres ni tu valor personal. Desde un enfoque psicoterapéutico, te comparto algunas reflexiones e indicaciones que podrían posiblemente ser útiles:

    Inicia para reconocer y aceptar: Es un primer paso reconocer que estos pensamientos son intrusivos y no reflejan tus verdaderos deseos o intenciones. Saber que no eres a la única persona a la que le pasa, esto puede reducir la angustia que sientes. No importa que no conozcas a nadie como tú, yo como terapeuta con 20 años de experiencia te digo: si existe, no es un caso único el tuyo.

    Trata de separar tu juicio de la culpa: La culpa y la ansiedad pueden intensificar el ciclo de los pensamientos intrusivos. Trata de recordar que no tener control sobre un pensamiento no significa que tenga un significado profundo sobre ti como persona.

    Practicar mindfulness, o como también se le conoce atención en el presente, puede ayudarte a observar los pensamientos sin juzgarlos y a redirigir tu atención de manera consciente. Ejercicios de respiración o meditación pueden ser útiles.

    Enfrentarse de manera controlada y gradual a la situación dentro de la terapia te ayudará un montón, ya que puede disminuir la ansiedad y el impulso asociado.

    No te limites solo a mandar un mensaje, llévalo a un segundo nivel hablándolo con un profesional. Ya diste el primer paso y te felicito, ahora da otro. Verás que eso será muy positivo para ti. Considera un psicólogo o psicóloga especializado en trastornos de ansiedad o terapia cognitiva conductual (TCC). Este tipo de psicoterapia puede proporcionarte herramientas específicas para manejar los pensamientos intrusivos y reducir su impacto.
    Te deseo el mejor de los progresos para tu vida y a tus órdenes, saludos.


  • Fui a mi primera cita con la psicóloga y cuando le hable sobre mis pensamientos suicidas me dijo que

    Fui a mi primera cita con la psicóloga y cuando le hable sobre mis pensamientos suicidas me dijo que a mis 21 años lo mejor que podía hacer era conseguirme un trabajo por qué ya estoy viejo y ya no debería estarme quejando de eso, no sé si es normal, me hizo sentir muy mal por qué es algo que yo ya había pensado.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Lo primero que quiero decirte con claridad es que lo que viviste en esa consulta no es una respuesta terapéutica adecuada, especialmente cuando una persona habla de pensamientos suicidas. Es completamente comprensible que te hayas sentido mal; necesitabas contención, escucha y comprensión, no juicio.

    Tener pensamientos suicidas no tiene que ver con ser “débil” ni con la edad, ni se soluciona simplemente “ocupándose” o trabajando. Generalmente están relacionados con un nivel alto de sufrimiento emocional, ansiedad, desesperanza o sensación de no encontrar salida. Y eso merece ser atendido con respeto y profesionalismo.

    Desde el enfoque del manejo de la ansiedad, es importante entender que estos pensamientos muchas veces aparecen cuando la mente está saturada, intentando escapar de un malestar que se siente muy intenso o constante. No significan necesariamente que quieras morir, sino que necesitas aliviar lo que estás sintiendo.

    Algunas ideas iniciales que pueden ayudarte:

    No te lo guardes: hablar con alguien de confianza puede aliviar mucho la carga.
    Busca otro profesional: tienes todo el derecho a encontrar un/a psicólogo/a con quien te sientas seguro/a y validado/a. La relación terapéutica es clave.
    Aprende a observar tus pensamientos sin juzgarte: que aparezcan no te define, y se pueden trabajar.
    En momentos de mayor intensidad, intenta centrarte en lo inmediato (respirar profundo, conectar con tu entorno, posponer decisiones).

    Es muy importante que no te quedes solo/a con esto. Hay formas de trabajar lo que te está pasando y de sentirte mejor, aunque ahora mismo no lo parezca.

    Si lo que te comparto resuena contigo, estaré encantada de acompañarte en este proceso. Puedes conocer más sobre mi trabajo en mi perfil.

    Un abrazo,
    María Enriqueta Valadés
    Psicóloga – Terapia presencial y online


  • ¿pueden las personas con trastornos de ansiedad, depresión, traumas y otros trastornos experimentar

    ¿pueden las personas con trastornos de ansiedad, depresión, traumas y otros trastornos experimentar hiperfijaciones sin tener autismo o TDAH? o las hiperfijaciones son solo exclusivas del autismo y el TDAH?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Hola te comento:
    Sí, las “hiperfijaciones” no son exclusivas del autismo o del TDAH, aunque es cierto que en estos cuadros son más características y frecuentes.

    En términos generales, una hiperfijación se refiere a un foco de atención muy intenso y sostenido en un tema, actividad o pensamiento. Esto puede aparecer en diferentes contextos psicológicos, no solo en el autismo o el TDAH.

    Por ejemplo:

    En los trastornos de ansiedad, es común que la mente se “enganche” repetidamente a preocupaciones o temas específicos (rumiación).
    En la depresión, pueden aparecer pensamientos persistentes y difíciles de soltar, generalmente de contenido negativo.
    En personas con trauma, la atención puede quedar muy fijada en recuerdos, sensaciones o situaciones relacionadas con la experiencia vivida.

    La diferencia principal está en cómo y por qué ocurre esa fijación:

    En el autismo o el TDAH, suele estar más relacionada con el funcionamiento neurocognitivo (intereses intensos, dificultad para cambiar el foco atencional).
    En ansiedad, depresión o trauma, suele estar más vinculada a estados emocionales (miedo, tristeza, necesidad de control o de procesamiento de una experiencia).

    Además, no todas las fijaciones son problemáticas. En algunos casos pueden ser incluso adaptativas (por ejemplo, concentrarse mucho en un proyecto que te gusta). Se vuelven relevantes clínicamente cuando generan malestar, interfieren con la vida diaria o son difíciles de regular.
    Si lo que te comparto resuena contigo, estaré encantada de acompañarte en este proceso. Puedes conocer más sobre mi trabajo en mi perfil.

    Un abrazo,
    María Enriqueta Valadés
    Psicóloga – Terapia presencial y online


  • Buenos días. Hace 16 años me diagnosticaron Síndrome de Asperger. Algunas personas me han dicho que

    Buenos días. Hace 16 años me diagnosticaron Síndrome de Asperger. Algunas personas me han dicho que cada vez que hablo utilizo un vocabulario demasiado formal y elaborado. En cambio a mí me produce mucha angustia y me resulta muy desagradable el hecho de que alguien se dirija a mí utilizando una jerga muy coloquial, incluso hace que desconfíe de él, especialmente si es un adolescente. Es normal que esto me ocurra? Las pocas amistades que tengo tienen en común que todas ellas no utilizan la jerga coloquial e incluso sin que ellas padezcan el mismo trastorno que yo.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Buenos días,
    En relación con lo que comentas, es importante señalar que, dentro del espectro autista, puede ser completamente normal presentar un estilo de comunicación más formal o elaborado. Cada persona en el espectro desarrolla formas propias de expresarse y de procesar el lenguaje, y en algunos casos esto se traduce en una preferencia por un vocabulario más preciso o estructurado.

    Por ejemplo, hay personas que se sienten más cómodas utilizando un lenguaje claro, técnico o formal porque les resulta más predecible y menos ambiguo. Del mismo modo, la jerga coloquial que suele ser más flexible, cambiante o incluso imprecisa, puede generar incomodidad o desconfianza, tal como tú describes. Esto no es extraño ni inadecuado; simplemente refleja la manera particular de percibir y procesar la comunicación social.

    También es relevante actualizar la terminología: actualmente ya no se emplea el término “Síndrome de Asperger” de forma clínica. En su lugar, se utiliza el concepto de “trastorno del espectro autista”, que engloba diferentes perfiles y niveles de funcionamiento dentro de un mismo continuo.

    Por último, si en algún momento deseas profundizar en estas cuestiones, trabajar la ansiedad asociada o desarrollar estrategias que le resulten útiles en su día a día, puede contar conmigo para realizar un proceso de psicoterapia, ya sea en modalidad online o presencial.

    Saludos! y quedo a tu disposición.


  • Tengo 42 años y llevo 10 meses haciendo una terapia EMDR. Durante este proceso mi psicólogo ha descu

    Tengo 42 años y llevo 10 meses haciendo una terapia EMDR. Durante este proceso mi psicólogo ha descubierto que mi madre tiene TLP. El diagnóstico, aún sin haberla tratado a ella, lo tiene clarísimo. Yo tengo absoluta confianza en él y he hecho bastantes lecturas rigurosas sobre el tema. Mi terapia está a punto de concluir, me siento renacida, pero me queda un obstáculo, que mi madre sepa también lo que le pasa y que esté dispuesta a tratarse. Mi psicólogo cree que hasta que esto no suceda ella seguirá condicionando mi vida. Pero yo soy la única que tiene el diagnóstico y no me atrevo a comunicárselo, no me siento legitimada y tengo miedo a su reacción. Que puedo hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Estás cerrando un proceso terapéutico muy importante, con grandes avances personales, y es natural que aparezca esta inquietud respecto a tu madre.

    Es cierto que podría ser muy positivo para ella contar con ayuda profesional, y también puede influir de manera favorable en vuestro vínculo. Sin embargo, hay algo clave que necesitas tener siempre presente: tú puedes hacerte responsable de lo que comunicas, pero no de cómo ella reaccione. Esa parte no está bajo tu control.

    Si sientes que decirle directamente un posible diagnóstico es demasiado para ti, puedes optar por una vía más cuidadosa y respetuosa: facilitarle información. Por ejemplo, compartirle algún vídeo o contenido riguroso sobre el tema, desde un lugar de preocupación y acompañamiento, no de juicio. Puedes expresarle algo como que has encontrado información que te ha ayudado a entender mejor ciertas dinámicas y que crees que también podría serle útil.

    Como especialista en este ámbito, también quiero que sepas que uno de los mayores temores en las personas con este tipo de dificultades es el abandono. Por eso, si decides acercarte a ella, puede ser importante transmitirle que tu intención no es etiquetarla ni alejarte, sino todo lo contrario: encontrar una manera más sana de acompañaros.

    Al mismo tiempo, es importante tener prudencia: todos tenemos rasgos de diferentes características psicológicas, y sin una evaluación directa no podemos afirmar un diagnóstico con total certeza. Lo que sí es un hecho es que ciertas dinámicas generan en los familiares un estado continuo de alerta, miedo o incluso codependencia. Y en ese sentido, tu proceso es fundamental.

    Por eso, independientemente de lo que ella decida hacer, te animo a que no abandones tu propio cuidado. Aunque tu terapia esté finalizando, puede ser muy beneficioso que, cada cierto tiempo, tengas un espacio terapéutico de revisión y sostén.

    Si lo que te comparto resuena contigo y sientes que puede ayudarte seguir profundizando en este camino, estaré encantada de acompañarte. Puedes conocer más sobre mi trabajo en mi perfil.

    Un abrazo,
    María Enriqueta Valadés
    Psicóloga – Terapia presencial y online


  • Hace algunos años encontraron que mi hijo mediano tenía altas capacidades. Mi hija mayor es dislèxic

    Hace algunos años encontraron que mi hijo mediano tenía altas capacidades. Mi hija mayor es dislèxica, al igual que mi madre. La cuestión es que después de devorar toda la información posible, llegué a la conclusión de que es probable de que yo también lo sea. Me he sentido dolorosamente identificada con las características de los adultos superdotados no diagnosticados. Paralelamente a esto, muy recientemente, me he planteado la posibilidad de sufrir alguna clase de TOC (con el orden sobretodo) y definitivamente me he propuesto ir a un profesional para que me guíe al respecto de todo lo explicado. Pero la gran duda es; ¿qué tipo de psicólogo? La psicología clínica siempre se me ha quedado corta, Lo cognitivo conductual me satura, siento que no me entienden y que pierdo el tiempo. He estado haciendo psicoterapia por ansiedades varias y lo he acabado dejando por esto mismo. ¿Alguna idea que pudiera abarcar de manera más integral todas estas particularidades?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Comprendo que el hecho de plantear esta pregunta de esta forma suele venir acompañado de un cierto agotamiento, y muy probablemente de sentirse movilizada y sobrepasada por todo lo que has estado pensando y sintiendo. Por ello, intentaré explicártelo de la manera más simple, clara y humana posible.

    Lo que planteas tiene mucho sentido: cuando empiezas a reconocer patrones en tus hijos y en tu historia familiar, es natural mirarte a ti misma con otros ojos y preguntarte qué hay ahí que quizás no fue visto o comprendido en su momento.

    La sospecha de altas capacidades en la adultez, junto con rasgos que podrían encajar con un TOC o con una necesidad elevada de orden y control, puede generar bastante confusión interna. No solo por las características en sí, sino porque muchas veces vienen acompañadas de una sensación de “no encajar”, de sentir que los espacios terapéuticos previos no han logrado comprender del todo tu manera de pensar, sentir o procesar el mundo.

    Respecto a tu duda sobre qué tipo de psicólogo buscar, más que una etiqueta específica (clínico, cognitivo-conductual, etc.), lo realmente importante es encontrar un profesional que pueda ofrecerte una mirada integradora y personalizada. Existen enfoques terapéuticos más amplios (como los enfoques integrativos, humanistas o psicodinámicos) que no se centran únicamente en el síntoma, sino que tratan de comprender a la persona en su totalidad: su historia, su forma de procesar la información, su mundo emocional y sus particularidades cognitivas.

    También es importante validar algo que mencionas: cuando una terapia “se queda corta” o se siente saturante, no necesariamente significa que haya algo “mal” en ti o que no quieras trabajar en tu proceso. En muchas ocasiones, lo que puede haber faltado es una buena alianza terapéutica: es decir, una relación basada en la confianza, la empatía, la comprensión profunda y un trato genuinamente humano. Sin ese vínculo, incluso la mejor técnica pierde efectividad.

    Por eso, además del enfoque, te sugeriría prestar especial atención a cómo te sientes con el profesional: si te sientes escuchada, comprendida, respetada en tu ritmo y en tu forma de ser. Ese “encaje” es fundamental, especialmente cuando hablamos de perfiles que pueden ser más complejos o menos normativos.

    Un proceso terapéutico adecuado podría ayudarte no solo a explorar la posible alta capacidad en ti, sino también a entender mejor tus patrones de pensamiento, tus niveles de exigencia, la ansiedad y esos rasgos de orden o control, integrándolo todo de una manera más clara y amable contigo misma.

    Si esta respuesta te hace sentido y así lo deseas, puedes iniciar un proceso de psicoterapia conmigo, ya sea de forma presencial o vía online desde cualquier parte de España o del mundo. Y te invito a mirar mi perfil. Saludos y que todo marche para un bien mayor en tu vida!

    Atentamente,
    Psicóloga María Enriqueta Valadés Rabasa


  • ¿Un duelo complicado o duelo no superado puede provocar somatización?

    ¿Un duelo complicado o duelo no superado puede provocar somatización?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Sí, un duelo complicado o no elaborado puede dar lugar a procesos de somatización. Cuando atravesamos una pérdida significativa y, por distintas razones, no logramos procesar emocionalmente lo ocurrido, ese dolor puede quedarse “bloqueado” y manifestarse a través del cuerpo. Es relativamente frecuente que aparezcan síntomas físicos como cansancio persistente, dolores musculares, cefaleas, molestias digestivas o sensación de opresión, sin que exista una causa médica clara que los explique.

    Esto no significa que los síntomas no sean reales; al contrario, son una forma en la que el organismo expresa un malestar emocional profundo. La mente y el cuerpo están estrechamente conectados, y cuando las emociones no encuentran un espacio para ser reconocidas, elaboradas y expresadas, el cuerpo puede convertirse en ese canal de expresión.

    En estos casos, trabajar el duelo en un espacio terapéutico puede ser de gran ayuda. Permite ir dando sentido a la pérdida, procesar las emociones asociadas (como tristeza, culpa, enfado o incluso alivio), y poco a poco integrar la experiencia de una manera más saludable, lo que suele repercutir también en una disminución de los síntomas físicos.

    Si esta respuesta te hace sentido y así lo deseas, puedes iniciar un proceso de psicoterapia conmigo, ya sea de forma presencial o vía online desde cualquier parte de España o del mundo.

    Atentamente,
    Psicóloga Enriqueta Valadés


  • Estoy atravesando un duelo por la perdida de mi padre hace casi cinco años ¿Qué tipo de terapia es l

    Estoy atravesando un duelo por la perdida de mi padre hace casi cinco años ¿Qué tipo de terapia es la más indicada y en cuanto tiempo se logra superar?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Hola, espero que el día de hoy te encuentres lo mejor posible.

    En relación a tu pregunta, es importante saber que el tiempo del duelo es profundamente personal. No existe un plazo “correcto” para superarlo, ya que depende en gran medida del tipo de relación que hayas tenido con tu padre, de lo que significaba para ti, de lo que quedó pendiente y de cómo has podido (o no) ir elaborando esa pérdida a lo largo del tiempo. Cada duelo tiene su propio ritmo, y compararlo con el de otras personas suele generar más confusión que claridad.

    Respecto al tipo de terapia, en un inicio enfoques como la logoterapia pueden ser de ayuda, ya que trabajan el sentido de la pérdida y la reconstrucción del significado vital. Sin embargo, cuando han pasado varios años, más que el enfoque en sí, lo que realmente marca la diferencia es la calidad del vínculo terapéutico que logres establecer. Es decir, la “química”, la confianza, la sensación de ser comprendido y acompañado de manera genuina por el terapeuta.

    La alianza terapéutica (sentirte escuchado, respetado y acogido emocionalmente) es, en muchos casos, más importante que la técnica específica que se utilice. Por eso, en un proceso tan íntimo y personal como el duelo, no es en absoluto incorrecto (ni poco adecuado) visitar a uno o incluso a dos terapeutas antes de decidir con quién te sientes más cómodo para iniciar el proceso. Elegir bien ese acompañamiento puede marcar una gran diferencia.

    El duelo no siempre se trata de “superar” en el sentido de olvidar o dejar atrás, sino de poder integrar la pérdida en tu vida de una forma más serena, que te permita recordar sin tanto dolor y seguir avanzando sin sentirte bloqueado.

    Si esta respuesta te hace sentido y así lo deseas, puedes iniciar un proceso de psicoterapia conmigo, ya sea de forma presencial o vía online desde cualquier parte de España. También te invito a visitar mi perfil para conocer más sobre mi forma de trabajo.

    Atentamente,
    Psicóloga Enriqueta Valadés Rabasa


  • Hola. Me gustaría saber al médico que debo acudir en mi caso: mi problema es que por momentos me da

    Hola. Me gustaría saber al médico que debo acudir en mi caso: mi problema es que por momentos me da por comer mucho, similar a atracones, aunque no tenga hambre y aunque realmente no me apetezca; y después me siento mal a nivel de ir a quemarlo al gimnasio o cualquier cosa que me haga contrarrestarlo. El problema es que no sé por qué me da por comer, no entiendo la causa; por eso no sé a qué médico debería acudir?
    Muchas gracias!

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     María Enriqueta Valadés Rabasa

    Hola, espero te encuntre lo mejorposible eldía de hoy. Te comento, el hecho de que lo expreses así ya habla de que hay una parte de ti que quiere entenderse y sentirse mejor, aunque ahora mismo pueda resultar confuso e incluso frustrante no encontrar una explicación clara.

    Lo que describes (comer en momentos en los que no hay hambre real, sentir que es difícil parar y después experimentar malestar o la necesidad de “compensarlo”) es algo que le ocurre a muchas personas, y suele estar más relacionado con lo emocional que con lo puramente físico. A veces estos episodios aparecen como una forma de regular emociones, aliviar tensión, llenar un vacío o desconectar momentáneamente de algo que cuesta sostener. Por eso, aunque desde fuera parezca solo una cuestión de conducta alimentaria, en el fondo suele haber algo más que merece ser comprendido con calma y sin juicio.

    En cuanto a a qué profesional acudir, podría ser útil descartar primero con un médico (como un médico de cabecera o endocrino) si hay algún factor físico implicado. Sin embargo, por lo que describes, lo más recomendable sería acudir a un psicólogo con experiencia en conducta alimentaria y gestión emocional. No tanto para “controlar” la conducta, sino para entender qué hay detrás de esos momentos, qué los activa y qué función están cumpliendo en tu vida.

    Es importante también que sepas que no se trata de falta de voluntad. Este tipo de patrones no se resuelven simplemente “poniendo más control”, sino comprendiendo el origen y encontrando formas más amables y sostenibles de relacionarte contigo misma, con la comida y con lo que sientes.

    Un proceso terapéutico puede ayudarte a identificar esos desencadenantes, a entender mejor tus emociones y a ir construyendo alternativas que no pasen por el ciclo de comer y compensar, sino por un mayor equilibrio interno.

    Si esta respuesta te hace sentido y así lo deseas, puedes iniciar un proceso de psicoterapia conmigo, ya sea de forma presencial o vía online desde cualquier parte de España.

    Atentamente,
    Psicóloga María Enriqueta Valadés


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