Preguntas de pacientes (5)

  • Hola My hija tiene 8 años y esta en tercero de primaria ,le cuesta entender lo que lee y no memori

    Hola
    My hija tiene 8 años y esta en tercero de primaria ,le cuesta entender lo que lee y no memoriza
    No presta atencion cuando le hablamos y hay que repetirle muchas veces lo mismo
    Necesita una consulta con algun especialista ?Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Mayca Figueroa Remón

    Lo que describes podría estar dentro del rango normal del desarrollo, pero también podría ser una señal de que tu hija necesita apoyo adicional. Si tiene dificultades para comprender lo que lee, retener información o mantener la atención, es importante observar más de cerca y, si es necesario, buscar ayuda.

    Antes de acudir a un especialista, podrías hablar con su maestro. Aunque no sea un especialista, es quien trabaja con ella a diario y puede darte una perspectiva valiosa sobre cómo se desenvuelve en clase. Si el colegio cuenta con un psicólogo, también sería una buena idea consultarlo para obtener orientación inicial.

    Si después de estas conversaciones aún tienes dudas o las dificultades persisten, un psicólogo infantil o un neuropsicólogo sería el profesional indicado para realizar una evaluación más detallada. Llevar informes escolares o notas del maestro puede ser muy útil para que el especialista tenga una visión completa. Con este enfoque, podrás asegurarte de que tu hija reciba el apoyo que necesita para avanzar.


  • Hola Resulta que soy inconstante en todo, de toda la vida, aunque hubo una época que me centré tant

    Hola
    Resulta que soy inconstante en todo, de toda la vida, aunque hubo una época que me centré tanto en ser constante que lo logré, pero de eso ha llovido mucho.
    La cosa es que en estos momentos, cuando vuelvo del trabajo ni me apetece estudiar oposiciones ni entrenar solo quiero descansar, cosa que ambas cosas me gustan (el temario de oposiciones específico sí y la gimnasia artística también), pero aunque me he creado un montón de horarios no ha habido manera y ahora que al fin tengo horario fijo, creo que sería el momento ideal para poder conseguir esa constancia por mi bienestar, porque me he fijado que es y ha sido mi mayor problema.
    Cuando he sido constante he perdido kilos (quiero adelgazar) y he estudiado más, pero después de un tiempo lo corto de cuajo y vuelta a empezar, no se como no cortarlo, porque cuando lo hago me siento mal y no me ayuda, pero siempre lo hago...no sé que me pasa. ¿Algún consejo? Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Mayca Figueroa Remón


    ¡Hola! Lo que describes es muy común y, sobre todo, humano. A veces, la inconstancia no es falta de voluntad, sino una señal de que nos estamos exigiendo demasiado o de una forma que no nos beneficia. La clave no está en hacer todo perfecto, sino en encontrar un ritmo que se ajuste a tus necesidades reales.

    Empieza con pequeños pasos: dedica 15-20 minutos al estudio o un entrenamiento breve, y felicítate por cumplirlo, aunque sea poco. Así evitas que la meta se sienta abrumadora. También es importante que te hables con amabilidad cuando no sigas el plan. En lugar de culparte, pregúntate: “¿Qué me faltó hoy? ¿Cómo puedo ajustarlo para mañana?”

    Recuerda que la constancia no significa no fallar nunca, sino aprender a retomar sin castigarte. Cada pequeño esfuerzo suma, y con paciencia puedes construir hábitos más sólidos.


  • mi sobrino de 2 años y 2 meses aletea mucho las manos aun no habla camina como encorvado y en puntil

    mi sobrino de 2 años y 2 meses aletea mucho las manos aun no habla camina como encorvado y en puntillas cuando le das ordenes no hace caso

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Mayca Figueroa Remón

    ¡Hola! Es natural que estés preocupado por lo que notas en tu sobrino. Los comportamientos que mencionas pueden formar parte de su desarrollo individual, pero también podrían indicar que sería útil que un especialista evalúe su situación. Un psicólogo, preferiblemente con formación en neuropsicología infantil, sería el profesional más indicado para orientarte.

    Antes de esa consulta, sería útil reunir cualquier información relevante que puedas aportar: informes médicos previos, observaciones de sus cuidadores o maestros si asiste a la guardería, e incluso notas sobre situaciones específicas donde has notado estas conductas. Todo esto puede ayudar al especialista a tener una visión más completa.

    Para la primera visita, es importante que los padres o cuidadores estén preparados para responder preguntas sobre su desarrollo desde el nacimiento, como hitos del desarrollo motor, lenguaje y socialización. También será útil describir con ejemplos concretos las situaciones que generan preocupación y cualquier patrón que hayan observado. Esto facilitará que el psicólogo pueda realizar una evaluación adecuada y dar las recomendaciones necesarias.

    Lo más importante es abordar esto desde la calma y el cariño, sabiendo que están dando un paso positivo para asegurar el mejor desarrollo y bienestar del niño.


  • Hola tengo un nietecito de un año tres meses que se enfada y se arquea hacia atras golpeandose la ca

    Hola tengo un nietecito de un año tres meses que se enfada y se arquea hacia atras golpeandose la cabeza, y no se como ayudarlo, ya lo reportaron en la guarderia y cuando me ha tocado cuidarlo, me ha pasado, hasta donde es normal esto? como puedo ayudarlo.
    Amo a mi nietecito y quiero ayudarlo.
    Muy agradecida, espero sus comentarios.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Mayca Figueroa Remón


    Hola, entiendo tu preocupación y el cariño que tienes por tu nieto. Lo que describes podría ser algo común en niños de su edad, ya que a menudo expresan su frustración de formas intensas porque aún no tienen las palabras o habilidades para comunicarse. Sin embargo, todo dependería de la frecuencia, intensidad y si hay otros signos asociados, como retrasos en el desarrollo o dificultad para interactuar.

    Quizás podrías ayudarlo manteniéndote tranquila cuando ocurra, ya que los niños suelen reaccionar a las emociones de los adultos. Podrías intentar prevenir estos episodios asegurándote de que tenga sus necesidades básicas cubiertas, como sueño y alimentación, y ofreciéndole opciones simples para que se sienta más en control. Si se arquea o intenta golpearse, tal vez sería útil sostenerlo suavemente para evitar que se lastime, siempre validando lo que parece sentir con frases como: "Veo que estás molesto, yo te ayudo."

    Si estos comportamientos persisten o aumentan, podría ser recomendable consultar con un pediatra o psicólogo infantil para evaluar si todo está dentro de lo esperado para su edad. Es maravilloso que estés tan atenta y dispuesta a apoyarlo; tu amor es una gran base para ayudarlo a manejar sus emociones mientras crece.


  • Hace años sufrí problemas de ansiedad, y creo que nunca los he resuelto del todo. Ante determinadas

    Hace años sufrí problemas de ansiedad, y creo que nunca los he resuelto del todo. Ante determinadas situaciones en las que llevo aparejado un esfuerzo físico, comienzo a observar de manera obsesiva mi respiración y empiezo a notar un agobio, preocupación y nerviosismos, por notar que no respiro bien o que no respiro lo suficiente, el miedo a que me pase algo se apodera de mi, y me empiezo a encontrar muy mal. Puedo parar el esfuerzo, pero las sensaciones y los síntomas ya se quedan el resto del día, y durante ese tiempo lo único que hago es pensar y estar pendiente de mi respiración, y eso hace que me agobie si veo que me falta el aliento o que respiro muy rápido o cualquier cosa relacionada con ella. Yo soy asmático, y desde muy pequeño he lidiado con ataques de asma, pero nunca me han agobiado. Me tomaba el inhalador y listo. Pero de un tiempo aquí ante algunos esfuerzos que requieran una aceleración de la respiración se me disparan este tipo de pensamientos y esto tiene un reflejo físico con molestias y malestar que pueden durar horas o incluso varios días. He ido al neumólogo para revisar mi asma y el estado de mis pulmones y me dices que todo está perfecto. Tengo la sensación de que todo tiene que ver con un miedo desproporcionado e irracional que surge cuando mi cuerpo reacciona a un esfuerzo y empiezan pensamientos del tipo “no respiro bien y me va a dar algo” “te va a dar un infarto y te vas a desplomar aquí. Mismo” “no respiras bien y te vas a desmayar”…. Es raro, porque voy al gimnasio tres o cuatro veces a la semana y en el gimnasio, en un entorno controlado y haciendo las pautas y ejercicios habituales esto no me pasa, pero si un día me tengo que echar una carrera para coger el autobús, o si de repente me tengo que subir tres pisos de escaleras…. Ante el aumento de la frecuencia respiratoria y cardiaca empiezan esos pensamientos que no logro controlar y enseguida surgen los malestares físicos que siempre son los mismos. Tengo la sensación que todo es un tema mental, relacionado con ansiedad e incluso una especie de obsesión con que me pueda dar un infarto ante un esfuerzo o que me pueda pasar algo…. No sé, lo que está claro es que cada vez me limita más porque tiendo a evitar hacer un montón de cosas por no verme expuesto a tener esas sensaciones, y eso a la vez me esta deprimiendo mucho.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Mayca Figueroa Remón

    Hola, lo que estás viviendo suena muy difícil, pero también es algo que tiene solución. Por lo que describes, parece que tu mente ha asociado el aumento de la frecuencia respiratoria y cardíaca con una señal de peligro, aunque tu cuerpo esté bien físicamente. Esto puede estar relacionado con la ansiedad y con cómo interpretas las sensaciones de tu cuerpo, especialmente en situaciones inesperadas.
    Es interesante que en el gimnasio no te pase. Eso muestra que, en un entorno que sientes seguro, tu cuerpo y tu mente no reaccionan igual. Pero en otros contextos, donde hay más incertidumbre, tu mente parece activar una alarma exacerbada, y eso genera los síntomas físicos y el malestar.
    Si, tras un análisis extenso, este fuera la clave de tu problema, habría que trabajar en manejar esos pensamientos automáticos y a reinterpretar las sensaciones de tu cuerpo de forma más tranquila. También sería útil practicar ejercicios de respiración y relajación para que puedas afrontar esos momentos con más calma.
    Paralelamente, otro objetivo sería el de no castigarte por sentirte así. Tu mente está intentando protegerte, aunque lo haga de una forma desproporcionada. En vez de luchar contra esos pensamientos o sensaciones, podrías empezar a observarlos con más amabilidad, como si fueran una reacción de alguien asustado que necesita calma, no juicio.
    Por ejemplo, en esos momentos de agobio, podrías recordarte que es normal que tu cuerpo reaccione al esfuerzo y que esas sensaciones no son peligrosas. Hablarte con más comprensión, como lo harías con un amigo que está pasando por lo mismo, puede ayudarte a calmarte. Practicar pequeños momentos de pausa, respiración y autocompasión también puede reducir el impacto de esos episodios y ayudarte a conectar con la seguridad de que estás bien.
    Esto no tiene por qué seguir limitándote. Poco a poco, con apoyo y las herramientas adecuadas, puedes recuperar la confianza en tu cuerpo y en ti mismo.


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