Preguntas de pacientes (16)
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Hace unos meses mi pareja empezó con una crisis existencial muy aguda que, bajo mi opinión no expert
Hace unos meses mi pareja empezó con una crisis existencial muy aguda que, bajo mi opinión no experta, estaba cerca de transitar a una depresión. Seguía haciendo las tareas "básicas" de ir a trabajar, a sus clases de deporte, etc, pero se sentía sin energía y apático de cara a organizar, por ejemplo, planes o salidas. Le costaba hablar de ello con sus amigos o familia; solo compartía este "malestar" conmigo. Tambien empezó con ayuda profesional pero no iba de manera regular. Hace 15 días me dijo que me quería muchísimo, que no dudaba de su amor hacia mí, pero que me quería dejar porque no era capaz de mantener la relación; no se veía con fuerzas, se sentía una carga para mi, e incluso las muestras de afecto a veces le hacían sentirse muy mal y tenía ganas de "huir". Fue una ruptura muy dolorosa; se fue de casa diciendo que me quería, y con mucho dolor. Dice que le gustaría "recuperarse y volver en un futuro", pero que ahora no puede. Desde ese día, seguimos manteniendo el contacto. Para mi esta situación está siendo dolorosa por varios motivos: la ruptura en sí; el no querer enfrentarme a un duelo que siento como "innecesario"; y por ver cómo la persona a la que quiero no es capaz de aceptar mi acompañamiento en este proceso. Mi pregunta es, se puede "salvar" esta relación con un proceso de acompañamiento? Puede una persona en esta situación mejorar y al mismo tiempo ser capaz de reconstruir su vida? A qué se supone que tengo que enfrentarme yo en esta situación? A una ruptura? A saber gestionar esta incertidumbre? A "insistir" en acompañarle?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que estás viviendo es especialmente doloroso porque no solo estás afrontando una ruptura, sino también la incertidumbre de no saber si es un adiós definitivo o un "hasta que pueda". Es normal que eso dificulte mucho hacer el duelo.
Por lo que cuentas, es posible que tu pareja esté atravesando una crisis emocional importante. En estos casos, algunas personas sienten que no tienen fuerzas para sostener una relación, incluso aunque sigan queriendo a la otra persona. El hecho de que te quiera no significa necesariamente que ahora pueda estar emocionalmente disponible.
¿Puede salvarse la relación? Sí, es posible si con el tiempo él mejora, se implica en su proceso terapéutico y ambos desean reconstruir la relación. Pero, por ahora, nadie puede asegurarlo.
Mi consejo es que no centres toda tu energía en intentar "salvarle" o convencerle de que se deje acompañar. Puedes hacerle saber que estás ahí, pero también necesitas cuidar de ti. Su recuperación depende de él, no de ti.
Ahora mismo, más que enfrentarte a decidir si será una ruptura definitiva o no, el reto está en aprender a convivir con la incertidumbre sin poner tu vida en pausa. Si en un futuro vuestros caminos vuelven a encontrarse, será desde un lugar más sano para ambos.
Un abrazo fuerte
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Hola. Hace unas tres semanas que mi ansiedad se me ha ido de las manos, desde que tuve angustia y ca
Hola. Hace unas tres semanas que mi ansiedad se me ha ido de las manos, desde que tuve angustia y casi un ataque de pánico un día en en trabajo. Me cuesta dormir bien porque me acuesto nerviosa y, al coger el sueño, me despierta la taquicardia, y al dormir tengo sueños muy vívidos, así que siempre estoy muy cansada y estresada. He tenido episodios de pánico y miedo a no respirar porque he tenido tensión en el pecho por la ansiedad y el miedo incluso hizo que me castañetearan los dientes. Ahora en el trabajo suelo estar bien, y animada, pero se me cuelan pensamientos intrusivos de que me dará algo durmiendo por la noche, o me desmayaré de día, o que querré hacerme daño por desesperación (cuando en realidad no quiero, el mero pensamiento me causa rechazo) y no consigo relajarme. El detonante ha sido la hipocondría por unos meses que de médicos que he tenido y que me han angustiado, aunque al final no tuviera nada grave (mi salud física está bien ahora), no soy capaz de no buscar información en internet ante cualquier mínimo síntoma y estoy hiperfocalizada en mi cuerpo y sus síntomas y cambios. ¿Qué me recomiendan para afrontar esta situación?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Antes de nada, quiero decirte que lo que describes es muy angustiante, aunque también es algo que veo con frecuencia en personas con ansiedad intensa. El hecho de que los síntomas hayan aparecido tras varios meses de preocupación por tu salud encaja mucho con un estado de hipervigilancia: tu cuerpo está en "modo alerta" y cualquier sensación la interpreta como una posible amenaza.
Los pensamientos que comentas ("¿y si me desmayo?", "¿y si me pasa algo durmiendo?", "¿y si pierdo el control y me hago daño?") son muy típicos de la ansiedad. Que aparezcan no significa que vayan a hacerse realidad. De hecho, el rechazo que sientes hacia ellos es precisamente una señal de que no deseas hacerte daño; son pensamientos intrusivos, no intenciones. Las preguntas que empiezan por "y si" frecuentemente son el inicio de un pensamiento en bucle que es recomendable cortar.
Algunas cosas que pueden ayudarte son:
Intenta reducir poco a poco las búsquedas en internet sobre síntomas. Aunque alivian unos minutos, suelen reforzar la ansiedad a largo plazo.
Cuando notes que tu atención se va al cuerpo, prueba a dirigirla de forma consciente hacia lo que ocurre a tu alrededor (qué ves, qué oyes, qué estás haciendo). Es una forma de salir del "escáner corporal".
No luches contra los pensamientos ni intentes convencerte de que no pasará nada. Puedes decirte: "Es un pensamiento de mi ansiedad, no una realidad. No necesito resolverlo ahora."
Prioriza rutinas que ayuden a rebajar la activación antes de dormir: reducir pantallas, respiración lenta o relajación muscular, lectura tranquila...
Si después de tres semanas la ansiedad sigue siendo tan intensa o está afectando tanto a tu descanso y a tu día a día, te recomendaría buscar ayuda psicológica. Con un tratamiento adecuado, especialmente trabajando la ansiedad y la hipocondría, este tipo de síntomas suele mejorar mucho.
Y, sobre todo, no pierdas la esperanza. Ahora mismo tu sistema nervioso está muy sensibilizado, pero eso no significa que vaya a quedarse así. Con las herramientas adecuadas, es posible recuperar la sensación de calma y volver a confiar en tu cuerpo. Te mando mucho ánimo.
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¿En qué medida es eficaz el 'mindfulness' para el tratamiento del TOC?
¿En qué medida es eficaz el 'mindfulness' para el tratamiento del TOC?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Bueno días,
Sí, el mindfulness puede ser una herramienta útil en el tratamiento del TOC, pero es importante entender que, por sí solo, no suele ser suficiente.
El objetivo del mindfulness no es eliminar las obsesiones, sino aprender a observar los pensamientos sin luchar contra ellos, sin darles credibilidad y sin responder con compulsiones. Es decir, ayuda a cambiar la relación que la persona tiene con sus pensamientos.
La terapia que ha demostrado mayor eficacia para el TOC sigue siendo la Terapia Cognitivo-Conductual, especialmente la Exposición con Prevención de Respuesta (EPR). En este contexto, el mindfulness puede complementar muy bien el tratamiento, ya que favorece la aceptación de la incertidumbre y reduce la necesidad de controlar o neutralizar las obsesiones.
Si se practica de forma guiada y dentro de un tratamiento adecuado, muchas personas con TOC experimentan una mejor gestión de los pensamientos intrusivos y una disminución del impacto que estos tienen en su vida cotidiana.
Un abrazo
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Un suceso traumático de la infancia puede olvidarse y recordarse de la nada años después? Tengo 16 a
Un suceso traumático de la infancia puede olvidarse y recordarse de la nada años después? Tengo 16 años y a partir de mis 10 he recordado cosas que me hacen sentir asco, cosas que me pasaron de pequeño, por alguna razón siento que es mi imaginación pero puedo recordar bien el ambiente o lo que sentí ese momento, incluso el olor. Es lo único que me hace creer que no fue mi imaginación. Pudo haber afectado mi manera de crecer? Ya que desde una edad temprana tengo problemas emocionales y de autoestima fuertes, pero ni siquiera recordaba que me había pasado aquello. Otra cosa que me hace creer que si sucedió es que mi cuerpo actúa con rechazo hacia la persona que me hizo pasar aquello, es como, siempre me sentí muy incómodo al estar cerca de esa persona
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola, buenos días,
Lo primero que quiero decirte es que siento mucho que estés pasando por esta situación.
Sí, es posible que algunas experiencias traumáticas de la infancia no se recuerden de forma clara durante un tiempo y que, años después, aparezcan recuerdos, sensaciones o fragmentos. Esto puede ocurrir porque, cuando somos pequeños, el cerebro a veces "guarda" experiencias muy dolorosas de una forma diferente para poder seguir adelante. Sin embargo, también es importante ser prudentes: el hecho de que aparezca un recuerdo tiempo después no permite confirmar por sí solo exactamente cómo ocurrieron los hechos.
Lo que sí parece importante en lo que cuentas es que esos recuerdos vienen acompañados de emociones muy intensas y de sensaciones corporales (como el rechazo hacia esa persona). Nuestro cuerpo también almacena experiencias, y esas reacciones merecen ser escuchadas, no ignoradas.
Respecto a si pudo influir en tu forma de crecer, una experiencia traumática sí puede afectar a la autoestima, la regulación emocional o la forma de relacionarnos, incluso aunque durante mucho tiempo no se recuerde de manera consciente.
Mi consejo es que no intentes resolver esto tú solo ni te obligues a recordar más. Lo más recomendable es que puedas hablar de ello con un psicólogo o una psicóloga que tenga experiencia en trauma. Te ayudará a explorar esos recuerdos de forma segura, sin presionarte y sin sacar conclusiones precipitadas.
Y quiero decirte algo más: independientemente de cómo encajen finalmente esos recuerdos, el malestar que sientes es real y merece ser atendido. No tienes que cargar con ello tú solo. Hay ayuda y es posible comprender lo que te está pasando para que deje de tener tanto peso en tu vida. Te mando un abrazo.
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Hola. Tengo 29 años y desde hace un tiempo me siento muy perdida con mi vida laboral. No es que no
Hola. Tengo 29 años y desde hace un tiempo me siento muy perdida con mi vida laboral.
No es que no quiera trabajar, sino que siento que todavía no encontré un trabajo o una profesión que realmente me haga sentir realizada. Mi trabajo actual es muy repetitivo y me genera mucha desmotivación porque siento que no estoy creciendo ni aprovechando mis capacidades.
Tengo muchos intereses y habilidades en áreas muy diferentes, lo que hace que me cueste todavía más decidir qué camino seguir. A veces pienso en cambiar completamente de profesión, otras veces en emprender, y otras siento que simplemente estoy confundida y no sé qué quiero hacer con mi vida.
Mi pregunta es: ¿cómo puedo descubrir cuál es mi verdadera vocación? ¿Es algo que se puede trabajar con un psicólogo? ¿Cómo diferenciar si el problema es que todavía no encontré el trabajo adecuado o si hay algo en mí, como el miedo a equivocarme o la ansiedad, que me impide tomar una decisión y comprometerme con un camino?
Muchas gracias.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola! Es completamente comprensible lo que explicas y, de hecho, es una situación mucho más frecuente de lo que parece. Muchas personas llegan a un momento de su vida en el que sienten que el trabajo que desempeñan ya no les representa o no les permite desarrollar todo su potencial. Esa sensación de estar "perdida" no significa necesariamente que no tengas vocación; a veces es el punto de partida para empezar a descubrirla.
La vocación rara vez aparece como una certeza repentina. En la mayoría de los casos se va construyendo a través del autoconocimiento, la experimentación y la reflexión sobre las propias experiencias. Por eso, sí, es un aspecto que puede trabajarse en terapia.
En un proceso psicológico no solo exploramos qué profesiones podrían encajar contigo, sino también cuestiones más profundas: cuáles son tus valores, qué actividades te hacen sentir motivada, qué fortalezas tienes, qué tipo de entorno laboral necesitas para sentirte bien y qué miedos pueden estar influyendo en tus decisiones. A veces descubrimos que el problema no es haber elegido "mal", sino que existe un perfeccionismo elevado, miedo a equivocarse o ansiedad ante la incertidumbre, lo que dificulta comprometerse con un camino. Otras veces, simplemente el trabajo actual ya no encaja con la persona en la que nos hemos convertido.
Existen además herramientas de orientación profesional que pueden resultar muy útiles como punto de partida. Una de las más utilizadas y con mayor respaldo científico es el O*NET Interest Profiler, basado en el modelo RIASEC de John Holland. Este tipo de cuestionarios no "dicen cuál es tu profesión ideal", pero sí ayudan a identificar los tipos de actividades y entornos laborales con los que probablemente te sentirás más satisfecha y pueden abrir nuevas posibilidades para explorar.
Mi recomendación sería no plantearte la pregunta "¿cuál es mi verdadera vocación?", sino empezar por otras más concretas: ¿qué tipo de trabajo me hace sentir útil?, ¿qué tareas disfruto tanto que el tiempo pasa rápido?, ¿qué valores quiero que mi profesión refleje?, ¿cómo quiero sentirme cuando termine mi jornada laboral? Las respuestas a estas preguntas suelen acercarnos mucho más a una decisión que la búsqueda de una única profesión "perfecta".
Te animo a que no interpretes esta etapa como un fracaso, sino como una oportunidad para conocerte mejor. Con el acompañamiento adecuado es posible diferenciar si necesitas un cambio profesional, desarrollar más confianza para tomar decisiones o ambas cosas a la vez. Y, sobre todo, recordar que cambiar de rumbo a los 29 años no es llegar tarde: puede ser el momento perfecto para construir una trayectoria laboral más coherente con quien eres hoy. Muchas gracias
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Buenas tardes. Tengo que realizar un vuelo de una hora y media, nunca he subido a un avión, tengo cl
Buenas tardes. Tengo que realizar un vuelo de una hora y media, nunca he subido a un avión, tengo claustrofobia. En autobús viajo sin problemas. Mi fobia es a espacios cerrados pequeños, como un ascensor.Que me aconsejan? Muchas gracias de ante mano. Un saludo.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Buenas tardes! Es muy comprensible que estés nerviosa si es tu primer vuelo y, además, convives con claustrofobia. El hecho de que puedas viajar en autobús sin problemas ya nos da una pista importante: no todos los espacios cerrados te generan la misma reacción, y eso significa que tu miedo tiene matices.
Muchas personas con claustrofobia vuelan, incluso aunque antes pensaran que no serían capaces. En un avión puedes levantarte cuando el cinturón esté desabrochado, mirar por la ventanilla si eso te ayuda o centrar la atención en algo que te distraiga. También suele ser útil recordar que, aunque la ansiedad pueda ser muy intensa, las sensaciones van disminuyendo si les damos tiempo y no intentamos luchar contra ellas.
Si ves que la preocupación es muy elevada, preparar el vuelo con antelación y aprender algunas estrategias para manejar la ansiedad puede marcar una gran diferencia.
Y, si notas que este miedo limita tu vida o hace que evites situaciones importantes, merece la pena consultarlo con alguna psicólogo/a. Con un acompañamiento adecuado se pueden trabajar este tipo de fobias de forma muy eficaz y, en muchas ocasiones, los avances llegan antes de lo que la persona imagina.
Deseo que tu primer vuelo vaya muy bien. Un saludo.
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desde que empezó el curso llevo teniendo pesadillas, pero antes era como que tenía la pesadilla y ya
desde que empezó el curso llevo teniendo pesadillas, pero antes era como que tenía la pesadilla y ya, pero ahora últimamente me estoy despertando llorando e hiperventilando y no sé qué significa
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Buenos días,
Lo que cuentas puede ser una señal de que tu mente está procesando un nivel de estrés o de preocupación mayor del que quizás percibes durante el día. Las pesadillas son una forma que tiene nuestro cerebro de elaborar emociones, experiencias y tensiones, por lo que no suelen tener un significado literal o premonitorio, sino más bien emocional.
El hecho de que desde que empezó el curso hayan aparecido y que ahora te despiertes llorando e hiperventilando sugiere que la intensidad de ese malestar ha aumentado. A veces, cuando acumulamos ansiedad, presión o preocupaciones, el cuerpo encuentra durante el sueño una vía para expresar todo eso.
Como primera medida, puede ayudarte intentar mantener una rutina de sueño regular, evitar irte a la cama justo después de estar con pantallas o estudiando y dedicar unos minutos antes de dormir a hacer alguna actividad que te ayude a relajarte, como una respiración tranquila, leer o escribir cómo te has sentido ese día.
Dicho esto, si las pesadillas son frecuentes, te despiertan con tanta intensidad o notas que están afectando a tu descanso y a tu bienestar, sería recomendable hablarlo con un psicólogo. En terapia no solo se trabaja la pesadilla en sí, sino también aquello que puede estar alimentando ese nivel de ansiedad o estrés. Comprender qué está ocurriendo y aprender herramientas para gestionarlo suele hacer que este tipo de síntomas disminuyan.
No tienes por qué acostumbrarte a vivir así. Es algo que merece atención y que, con ayuda, suele mejorar.
Un abrazo
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No sé qué me pasa, hace un tiempo tenía una ansiedad muy fuerte que me impedía hasta salir de mi cas
No sé qué me pasa, hace un tiempo tenía una ansiedad muy fuerte que me impedía hasta salir de mi casa, desapareció sola con el tiempo y hice mi vida normal ahora después de años vuelvo peor, tuve muchas taquicardias fui hasta a urgencias por el dolor de pecho, brazo y pulsaciones elevadas en las que se me diagnosticó ansiedad ya que el electro estaba bien, no puedo apenas salir a la calle, estoy todo el día mareada, si me subo a un autobús me mareo me dan sudoraciones y no lo aguanto, me duele el pecho y me es imposible dormir ya que por la noche es peor, me dieron lorazepam y sertralina, solo tomé lorazepam para dormir ya que si no , no podría y la sertralina me dio miedo porque si ya me siento mal con eso ya no sé qué decir, no sé qué hacer me siento muy perdida y llevo un mes así.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Entiendo lo perdida que te sientes, de verdad. Lo que te está pasando asusta muchísimo, sobre todo porque los síntomas son físicos y muy intensos: el corazón acelerado, el dolor en el pecho, los mareos… hacen que parezca algo grave, aunque te hayan dicho que es ansiedad. No estás exagerando, tu cuerpo está reaccionando así de fuerte.
Por lo que cuentas, parece que tu sistema de alarma se ha vuelto a activar después de años tranquilo. A veces la ansiedad no desaparece del todo, sino que queda “dormida” y puede reaparecer cuando el cuerpo o la mente están más vulnerables, incluso sin una causa clara. Y cuando vuelve, puede hacerlo con más intensidad porque ahora le tienes más miedo a las sensaciones.
Hay algo importante aquí: los síntomas que sientes son reales, pero no son peligrosos. Esa taquicardia, el mareo o la opresión en el pecho son respuestas del cuerpo al miedo. El problema es que cuanto más te asustan, más se alimenta el ciclo: notas el síntoma → te preocupas → el cuerpo se activa más → el síntoma empeora.
Lo del autobús, salir a la calle o no poder dormir también encaja con eso: tu cuerpo está en estado de alerta constante, como si hubiera una amenaza, aunque no la haya realmente.
Sobre la medicación, es normal que tengas miedo. La sertralina no es para empeorar cómo te sientes, sino para estabilizar esa base de ansiedad a medio plazo. El lorazepam te ayuda más a corto plazo, como estás haciendo para dormir.
Aun así, no tienes que forzarte sin apoyo: sería muy importante que esto lo hables con tu médico o un psicólogo, para que te acompañen en el proceso y ajustes el tratamiento con seguridad.
Y sobre todo: esto ya te pasó antes y saliste de ahí. Eso es muy importante. Aunque ahora se sienta más intenso, tu cuerpo también sabe volver a regularse.
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Me da un poco (o un mucho) de vergüenza tener que consultar por esto. Tengo 47 años, tengo 2 hijos y
Me da un poco (o un mucho) de vergüenza tener que consultar por esto. Tengo 47 años, tengo 2 hijos ya adultos y un esposo que me trata como si fuera mi padre (excepto en lo sexual, claro). No tengo trabajo y siento que estoy viviendo igual que cuando tenía 15 años, que a mi padre le disgustaba mucho cuando yo deseaba o necesitaba salir y sólo me quería tener todo el día en casa en donde sólo era útil para lavar trastes, cuidar a mi hermano e ir a la escuela, de ser posible sin causar ningún problema y sin derecho a quejarme de nada. Siempre me tildaba de mentirosa y creía que cuando salía era para irme "de loca", decía él. Cuando decidía pasar un ratito más con amigas después de la escuela, se súper enojaba, me gritaba, me insultaba por llegar tarde y me ordenaba que la próxima vez las mandara al diablo. Ah, y cero privacidad, no se me permitía cerrar mi cuarto más que para cambiarme de ropa, y si me tardaba un poco más de lo que él consideraba tiempo suficiente, iba a gritarme y a tirar la puerta a porrazos para hacerme salir ya. Y aunque mi esposo no llega para nada a ese nivel (no lo necesita), me siento como un parásito viviendo a sus costillas, como una mocosa que tiene que pedir permiso para todo, sólo con el título adicional de "ama de casa". Me siento limitada en el uso del dinero porque no es "mi dinero", es dinero de mi esposo, y es horrible, frustrante tener que estar dando explicaciones de por qué gasté en esto o aquello o por qué se me acabó antes de terminar la semana. Estoy exhausta de seguir en lo mismo después de tantísimos años: lavando trastes y haciendo comida sin ningún otro objetivo. Siento una necesidad imperiosa de buscarme un trabajo (el que sea), con tal de no depender más de él y estar fuera de la casa, quisiera, si fuera posible, vivir sola un tiempo, lejos de su tutela y de su control. No quiero volver a vivir con mi madre porque sé que con ella va a ser casi lo mismo, puesto que a mi edad a veces me sigue tratando como niña y a veces emite juicios muy duros. Ni ella ni mi padre permitían que yo trabajara cuando vivía con ellos, hacían circo, maroma y teatro para impedir a toda costa que yo trabajara, al punto de que infundieron tal miedo, tal falta de autoconfianza, tal baja autoestima, que ya ni siquiera necesitaban negarme nada porque yo ya no tenía voluntad de pedir permisos, poner límites ni buscar nada para mí. No tengo idea de cómo o por qué permitieron que empezara una relación con el que ahora es mi esposo. Hoy día parece que a ella le sigue aterrorizando que yo busque independencia, aún cuando sabe en qué condiciones psicológicas y emocionales vivo con él. Entiendo que ya estoy bastante mayor como para seguir llevando esta vida, y peor aún, para estar aquí preguntando lo obvio. Entiendo que tengo capacidad de decidir lo que tengo qué hacer (y sé lo que tengo qué hacer), pero me sigue causando conflicto y miedo dar el paso. Hace años ya trabajé una temporada, pero lo dejé voluntariamente porque deseaba cuidar a mis hijos que aún eran niños... y a pesar de eso aún tengo miedo, y siento que esto mismo ya me hizo caer en una zona de confort que me está asfixiando, pero deseo, necesito y me debo a mí misma, salir de esto.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por confiar y poner en palabras algo tan íntimo. No hay nada de qué avergonzarse aquí: lo que describes tiene sentido psicológico y no habla de debilidad, sino de una historia larga de control, desvalorización y miedo aprendido.
1. Lo que viviste no fue “normal” ni inofensivo
Tu relato de la infancia describe control excesivo, invasión de la privacidad, descalificación constante y miedo. Eso no es solo “educación estricta”: es una forma de violencia psicológica.
Cuando una niña crece:sin derecho a decidir,sin privacidad,siendo acusada de mentir,con castigos emocionales por desear autonomía,aprende algo muy profundo:
“Desear, pedir, salir, decidir… es peligroso.”
Eso no se borra solo porque una persona crezca o se case.
2. No es casualidad que hoy te sientas como a los 15 años
Psicológicamente, no estás viviendo una regresión, sino una repetición.
Tu esposo no necesita gritar ni golpear puertas porque el control ahora es: económico ,simbólico, internalizado.
Y lo más importante: la sensación de ser una niña incapaz ya no viene solo de afuera, vive dentro, porque fue instalada durante años (se llama indefensión aprendida)
Por eso, pedir dinero duele, justificar gastos humilla, sentirte “parásito” aparece,y el miedo surge incluso cuando sabes racionalmente que puedes decidir.
Eso no es flojera ni comodidad: es condicionamiento psicológico.
3. El miedo que sientes no contradice tu lucidez
Dices algo muy importante:
“Sé lo que tengo que hacer… pero me da miedo dar el paso.”
Eso es clave.
Tienes claridad adulta, pero tu sistema emocional sigue reaccionando como alguien que aprendió que independizarse trae castigo, rechazo o abandono.
El miedo no significa que estés equivocada.
Significa que estás intentando salir de un patrón que te mantuvo “segura” a costa de ti misma.
4. No estás en una “zona de confort”, estás en una zona de supervivencia
La “zona de confort” implica placer o tranquilidad.
Lo que describes es: asfixia, vacío, agotamiento, sensación de inutilidad, pérdida de sentido.
Eso es una zona de adaptación al control, no de comodidad.
Tu deseo de trabajar, de salir, incluso de vivir sola un tiempo, no es egoísmo ni locura: es una necesidad psicológica de individuación que fue postergada durante décadas.
5. Algo muy importante: tu deseo de independencia es sano
Desear independencia a los 47 años no es tarde, no es ridículo y no es obvio.
Es profundamente reparador.
Tampoco es necesario que hoy tomes decisiones drásticas. Psicológicamente, el proceso suele ser con pasos pequeños (sentir que puedes, tener ingresos propios, aunque sean modestos,
construir un espacio interno de permiso, luego, decidir qué hacer con la relación y la convivencia.
Cada paso rompe un eslabón del control aprendido.
6. Lo más delicado: no confundas miedo con incapacidad
Tu historia te enseñó a dudar de ti, no a carecer de recursos.
Has podido hacer cosas tan importantes como: criado hijos, sostenido una casa, tomado decisiones difíciles, trabajado antes.
Nada de eso lo hace una “niña incapaz”.
El miedo que sientes no predice fracaso sino que predice que estás desafiando un mandato interno muy antiguo.
necesitas aprender —quizá por primera vez— que tu deseo no es peligroso.
Si puedes, un proceso terapéutico enfocado en: trauma relacional, dependencia emocional, autonomía tardía y límites sería muy valioso. No porque estés “mal”, sino porque has vivido demasiado tiempo sin permiso para ser tú.
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Hace casi dos años se suicidó mi hijo. Mi pareja con la que estoy hace tres años falleció hace tres
Hace casi dos años se suicidó mi hijo. Mi pareja con la que estoy hace tres años falleció hace tres días, de un cáncer que se lo llevó muy rápido
Siento que no tengo más fuerzas, no lo puedo creer. Me siento muy sola sin mi puntal amoroso. Él me ayudó a sobrevivirRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lamento muchísimo todo lo que has vivido. Perder a un hijo y, poco después, a tu pareja son experiencias profundamente dolorosas y desestabilizadoras. Es completamente comprensible que te sientas sin fuerzas y con una sensación de soledad abrumadora; tu pareja era un apoyo vital y ahora falta ese sostén.
Quiero que sepas algo importante: lo que sientes no es señal de debilidad, sino una reacción humana ante pérdidas tan significativas. El duelo puede sentirse como un peso insoportable, y en momentos así es normal que aparezca la sensación de “no puedo más”.
Algunas ideas que pueden ayudarte a atravesar este momento:
Permítete sentir: No intentes apresurar el proceso ni juzgarte por lo que sientes. El dolor necesita espacio y ser procesado.
Busca apoyo externo: Aunque ahora todo parezca vacío, hablar con alguien que pueda sostenerte (un terapeuta, un grupo de duelo, personas de confianza) puede marcar una diferencia.
Pequeños pasos: No pienses en “salir adelante” como algo enorme. Concéntrate en lo inmediato: comer, descansar, pedir ayuda cuando lo necesites.
No estás sola: Aunque ahora se sienta así, hay personas y recursos que pueden acompañarte en este camino.
Un abrazo siempre fuerte,
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Llevo años padeciendo etapas con trastorno depresivo (diagnosticado). Una vez que sentía que mejorab
Llevo años padeciendo etapas con trastorno depresivo (diagnosticado). Una vez que sentía que mejoraba mi estado, volvía a tener recaídas. Sin embargo, desde hace tres años nacieron pensamientos suicidas como única solución y con terapia pude reconducirme a buscar razones (aunque sean pequeñas) para vivir. Asistí a terapia durante un tiempo y finales de septiembre dejé de ir a terapia (había mejorado mi ánimo significativamente de manera prolongada) por cuestiones económicas y meses después tuve una recaída muy fuerte a la que no encuentro ninguna razón o desencadenante. Simplemente el sentimiento de tristeza y dolor es tan fuerte que es imposible no pensar en suicidarme, añadiendo que mis antidepresivos han dejado de surgir efecto, he dejado de tener fuerzas para esto. Quiero intentar por última vez ir a terapia para tener la consciencia tranquila de que ya lo he intentado todo. No veo que mi futuro sea diferente de lo que he ido experimentando, reiteradas veces y no soporto más, a pesar de ser bastante joven. ¿Es descabellado pensar que hay personas que no estamos psicológicamente hechos para soportar vivir una vida?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Entiendo que estás atravesando un momento muy difícil, con pensamientos muy duros y sentimientos de desesperanza que parecen abrumadores. No obstante, no siempre has tenido estos pensamientos. A menudo creemos todo lo que pensamos sin tener en cuenta si hay diferentes opciones.
Es completamente comprensible que te sientas agotado y que hayas llegado a pensar en que quizás no estás hecho para soportar vivir, pero quiero recordarte que, incluso en los momentos más oscuros, hay posibilidades de encontrar apoyo, comprensión y cambios positivos. La decisión de volver a terapia es muy valiente y un paso importante. La terapia puede ofrecerte un espacio seguro para explorar estos nuevos sentimientos, entenderlos mejor y encontrar nuevas estrategias para afrontar la situación.
También es importante que hables con tu psiquiatra de referencia, especialmente si los antidepresivos ya no parecen hacer efecto. Puede ser necesario revisar tu tratamiento, explorar otras opciones o incluso considerar un seguimiento más cercano, en caso de que estés en riesgo.
En momentos que te sientas desbordado te recomiendo llamar al 024 o al 112 dónde encontraras ayuda las 24 horas de especialistas psicólogos o ir al hospital más cercano.
Recuerda que tu vida tiene valor, y aunque ahora no puedas ver un camino claro. No dudes en buscar ayuda y en expresar todo lo que sientes.
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Hola, querría hacerme una idea de qué puedo padecer, (no pido un diagnóstico serio). Desde pequeñ
Hola, querría hacerme una idea de qué puedo padecer, (no pido un diagnóstico serio).
Desde pequeño, casi desde los 2 años, he tenido una gran carencia de lo que algunos consideran “empatía u emociones”, personalmente no me preocupa.
Además soy una persona un tanto rebelde, básicamente estando en contra de las normas cuasi por naturaleza. Tengo una actitud en su mayoría, una falsa amabilidad y una gran capacidad de comunicar “chistes o en su defecto insultos”, pero he de aclarar que me desagrada socializar si no es con un fin.
Además me comunican algunas personas alrededor que siempre me salgo con la mía, o no asumo las consecuencias, por mi alta habilidad de desviar problemas.
Yo odio la rutina y me gustan las experiencias de alto riesgo mental, como estar bajo presión o vivir “chutes de adrenalina”.
(Estoy siendo lo más imparcial posible, extrayendo datos de lo que opina la gente de mi).
Gracias.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola, buenas tardes. Lo que describes sugiere que tienes características que podrían estar relacionadas con ciertos rasgos de personalidad o estilos de afrontamiento. La falta de empatía o emociones que mencionas, junto con tu actitud rebelde y tu preferencia por experiencias de alto riesgo, podrían estar asociados a un patrón de comportamiento que busca independencia y autonomía, quizás con una tendencia a desafiar las normas sociales.
Es importante recordar que no estás solicitando un diagnóstico formal, y eso está muy bien. Sin embargo, si estas características te generan dificultades en tu vida cotidiana o en tus relaciones, podría ser útil explorar estas cuestiones con un profesional de la salud mental como un psicólogo. En terapia podemos ayudarte a entender mejor estos aspectos y a encontrar formas saludables de gestionar tus emociones y comportamientos, si así lo deseas.
Por ahora, lo más importante es que te sientas cómodo con quién eres y que puedas tener una vida plena y satisfactoria. Si en algún momento sientes que estas características te generan malestar o dificultades, no dudes en buscar apoyo.
Estoy aquí para acompañarte en lo que necesites. Muchas gracias
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Hola, necesito saber que tengo, se que puede parecer tonto, pero desde hace un año, me imagino histo
Hola, necesito saber que tengo, se que puede parecer tonto, pero desde hace un año, me imagino historias de mi con otras personas que no conozco, y se que todo esta en mi mente, pero ya son muy recurrentes estas imaginaciones, las tengo todo a los dias y hasta hago gestos o me rio, estando yo sola ¿eso es normal?, repito, se que todo esta en mi mente, pero aun así, siento que no es normal.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Gracias por compartir algo tan personal; entiendo que puede generar preocupación. Lo que describes —imaginar historias con personas desconocidas, reírte o hacer gestos estando sola— no necesariamente indica algo “anormal” por sí mismo. Muchas personas fantasean o crean escenarios en su mente como una forma de entretenimiento, regulación emocional o incluso para aliviar el estrés.
Sin embargo, hay algunos puntos importantes a considerar:
-Frecuencia e impacto: Si estas imaginaciones son muy recurrentes y empiezan a interferir con tu vida diaria, tus relaciones o tu concentración, es señal de que conviene explorarlo más.
-Conciencia de realidad: El hecho de que sepas que todo está en tu mente es positivo; indica que mantienes el contacto con la realidad.
-Función de las fantasías: A veces, estas historias cumplen una función (compañía, escape, manejo de emociones). Entender qué te aportan puede ser clave.
Es conveniente consultar a un profesional si las fantasías son tan frecuentes que interfieren con tu vida diaria, sientes que no puedes controlarlas, te generan ansiedad o empiezas a perder contacto con la realidad.
Hay técnicas que te pueden ayudar a reducir la frecuencia o a manejarlas.
Una abrazo fuerte,
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Mi hija de 13 años tiene una compañera en clase de danza que tiene cortes en los antebrazos. Mi hija
Mi hija de 13 años tiene una compañera en clase de danza que tiene cortes en los antebrazos. Mi hija cree que acaba de empezar a autolesionarse. Es una niña bastante tímida y retraida. Yo no conozco a la niña, ni a los padres, mi hija tampoco tiene mucha confianza con ella... Le pregunto por los arañazos pero ella no quiso hablar del tema.
Creo que debería llamar a los padres de la chica por si no están al tanto de la situación. Como puedo abordar el tema y\o la conversación con los padres? Mi hija está muy preocupada y me lo contó ayer llorando al salir de clase.
Saludos y muchas graciasRESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Buenas tardes. La autolesión en adolescentes puede ser un signo de que están atravesando dificultades emocionales o mentales, y es importante abordarlo con sensibilidad y cuidado.
Primero, es positivo que quieras actuar con responsabilidad y buscar apoyo. Será muy conveniente que pudieras hablar con los padres de la compañera. Te sugiero hacerlo de manera respetuosa y sin juzgar. Puedes expresar que te has preocupado por la salud y bienestar de su hija, mencionando que tu hija ha notado algunos cortes y que, como madre, te preocupa que puedan ser indicios de que la niña está atravesando un momento difícil. Es importante que la conversación sea empática y que no hagas suposiciones, sino que simplemente compartas tu observación y tu preocupación.
En cuanto a cómo abordar el tema con la niña, dado que es una menor, lo más recomendable sería que los padres o un profesional de la salud mental sean quienes intervengan en su apoyo.
Por último, si tu hija sigue preocupada o si notas que ella también está atravesando dificultades emocionales, sería recomendable que reciba apoyo psicológico para poder expresar sus sentimientos y aprender a manejar sus preocupaciones de manera saludable.
Si en cualquier momento necesitáis más apoyo no dudes en contactarme.
Muchas gracias
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que le puedo decir a mi amiga si me cuenta que se autolesiona
que le puedo decir a mi amiga si me cuenta que se autolesiona
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Si tu amiga te cuenta que se autolesiona, lo más importante es responder desde la calma, la empatía y sin juzgar.
Es importante que si quiere hablar escuches sin interrumpir, evita minimizar o dramatizar la situación. Muestra tu disponibilidad y apoyo y , sobre todo, anímala a buscar ayuda profesional.
Si hay riesgo inmediato, no la dejes sola y busca ayuda urgente como en los servicios de emergencia (nº de teléfonos 112, 024, teléfono de la Esperanza...)
Un abrazo fuerte,,
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Es normal que me tome mucho tiempo imaginando situaciones? Me distraigo muy rápido imaginando histor
Es normal que me tome mucho tiempo imaginando situaciones? Me distraigo muy rápido imaginando historias, a veces felices otras tan tristes que me hacen llorar, en situaciones extremas termino con dolor de cabeza, por ejemplo he imaginado muchas veces mi muerte, etc.
Esto me ha traído muchos problemas en mi vida, porque aunque puedo diferenciar entre lo que es real y no, no puedo dejar de hacerlo y no he podido alcanzar muchas metas que tenía planificadas.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Es relativamente normal imaginar situaciones y crear historias en la mente. La imaginación es una capacidad útil para procesar emociones y anticipar escenarios. Sin embargo, cuando estas fantasías ocupan mucho tiempo, generan malestar y dificultan alcanzar metas, conviene prestarles atención.
Por lo que describes, parece que tus ensoñaciones son muy intensas y absorbentes. Aunque distingues claramente entre la realidad y la imaginación, sientes que no puedes controlarlas. Esto puede ocurrir en personas con ansiedad, estrés, soledad o dificultades emocionales.
El hecho de que algunas historias te hagan llorar o te provoquen dolor de cabeza indica que las vives con mucha intensidad emocional. Imaginar tu propia muerte no significa necesariamente que quieras morir, aunque sí refleja preocupaciones profundas que sería importante explorar.
Existe un fenómeno llamado ensoñación excesiva o maladaptive daydreaming, en el que la persona dedica gran parte del tiempo a fantasías complejas y siente dificultad para detenerlas.
La psicoterapia puede ayudarte a comprender qué función cumplen estas fantasías, regular tus emociones y recuperar el control sobre tu atención y tus objetivos personales. Buscar ayuda profesional puede ser un paso muy útil para mejorar tu bienestar.
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