Artículos 08 junio 2026

Apnea del sueño: Cómo detectar sus síntomas y tratamiento

Claudia Castilla Especialista en Contenido Médico
Claudia Castilla
Especialista en Contenido Médico
Ideas clave de este artículo
  • Las complicaciones cardiovasculares y metabólicas son riesgos graves para quienes sufren apnea del sueño sin un tratamiento médico adecuado.
  • Ronquidos intensos y fatiga durante el día son indicadores clave de que la respiración se interrumpe durante el sueño profundo.
  • El uso de equipos de presión positiva como el CPAP es el tratamiento más eficaz para mantener abiertas las vías respiratorias al dormir.
  • Dormir de lado y mantener un peso saludable son cambios en el estilo de vida que reducen significativamente la gravedad de la apnea.
  • La apnea infantil se relaciona con amígdalas grandes y suele manifestarse mediante problemas de conducta o bajo rendimiento escolar.

La apnea del sueño es una de las alteraciones del sueño más comunes, tratándose de un trastorno respiratorio caracterizado por la interrupción temporal de la respiración durante las horas de descanso nocturno. Este fenómeno ocurre cuando las vías respiratorias se estrechan o se bloquean parcialmente, o cuando el cerebro no envía las señales correctas a los músculos encargados de la respiración. Como consecuencia, el flujo de oxígeno disminuye de manera recurrente, lo que obliga al organismo a realizar microdespertares para reanudar el ciclo respiratorio. Aunque estos despertares suelen ser tan breves que la persona no los recuerda, alteran significativamente la arquitectura del sueño, impidiendo que el paciente alcance las fases profundas y reparadoras necesarias para un funcionamiento diurno óptimo.

¿Qué es la apnea del sueño?

Este trastorno se define formalmente como una afección común en la que la respiración se detiene repetidamente o se vuelve muy superficial durante el sueño. Estas pausas, denominadas apneas, pueden durar desde unos pocos segundos hasta minutos y pueden ocurrir 30 veces o más por hora. La mecánica de estas interrupciones suele estar ligada a la relajación excesiva de los tejidos blandos en la parte posterior de la garganta, lo que genera un colapso físico de la vía aérea.

El impacto inmediato de la apnea del sueño es una fragmentación del descanso. Cada vez que la respiración se detiene, el nivel de oxígeno en la sangre desciende, lo que activa una respuesta de alerta en el sistema nervioso central. Este estado de estrés fisiológico constante durante la noche no solo deriva en un cansancio extremo al día siguiente, sino que también somete al sistema cardiovascular a una presión innecesaria, afectando la salud integral a largo plazo.

Tipos de apnea del sueño

Existen tres categorías principales de este trastorno, clasificadas según el origen de la interrupción respiratoria:

  1. Apnea obstructiva del sueño (AOS): es la forma más prevalente. Ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan de forma intermitente y bloquean físicamente el paso del aire. Es común en personas con ciertos rasgos anatómicos o factores de riesgo como la obesidad.
  2. Apnea central del sueño: a diferencia de la obstructiva, en este caso no existe un bloqueo físico. El problema reside en el sistema nervioso, específicamente cuando el cerebro no transmite las señales adecuadas a los músculos que controlan la respiración. Puede estar asociada a otras condiciones médicas como la insuficiencia cardíaca o enfermedades neurológicas.
  3. Síndrome de apnea del sueño compleja: también conocido como apnea central emergente del tratamiento, se presenta cuando una persona diagnosticada inicialmente con apnea obstructiva desarrolla episodios de apnea central mientras recibe tratamiento con dispositivos de presión positiva.

Estadísticas y prevalencia

La situación epidemiológica actual refleja una preocupación creciente para las autoridades sanitarias a nivel global. Se estima que entre el 5% y el 7% de la población padece un cuadro clínico de apnea del sueño relevante, lo que equivale a millones de personas. Sin embargo, el dato más alarmante es que más del 80% de los casos permanecen sin diagnosticar.

El perfil del paciente medio ha evolucionado en las últimas décadas. Aunque tradicionalmente se asociaba a varones de edad avanzada con sobrepeso, actualmente se observa un incremento de diagnósticos en mujeres postmenopáusicas y en adultos jóvenes con hábitos de vida sedentarios. La falta de diagnóstico no solo afecta la calidad de vida individual, sino que supone una carga económica para los sistemas de salud debido a las complicaciones secundarias y a la mayor tasa de accidentes laborales y de tráfico relacionados con la somnolencia excesiva.

Síntomas y señales de alerta

Identificar la apnea del sueño requiere prestar atención tanto a los eventos que ocurren durante la noche como a las repercusiones observadas durante el día.

Síntomas nocturnos

Las manifestaciones durante el sueño suelen ser advertidas primero por la pareja o convivientes del paciente. Los indicadores más frecuentes incluyen:

  • Ronquidos fuertes y persistentes: aunque no todas las personas que roncan tienen apnea, los ronquidos de gran intensidad son un síntoma primario de la variante obstructiva.
  • Episodios de asfixia o jadeos: el paciente puede despertarse repentinamente con la sensación de falta de aire o realizar sonidos de atragantamiento durante el sueño.
  • Pausas respiratorias observadas: la interrupción clara de la respiración seguida de un esfuerzo por inhalar es una de las señales más determinantes.
  • Sudoración nocturna y necesidad frecuente de orinar: el esfuerzo respiratorio y la fragmentación del sueño alteran los ritmos circadianos hormonales.

Síntomas diurnos

Debido a que el sueño no es reparador, el cuerpo manifiesta signos de agotamiento durante la jornada:

  • Somnolencia excesiva durante el día: una necesidad imperiosa de dormir en situaciones inapropiadas, como durante el trabajo o al conducir.
  • Cefaleas matutinas: el aumento de dióxido de carbono en la sangre debido a las pausas respiratorias suele provocar dolores de cabeza al despertar.
  • Irritabilidad y cambios de humor: la privación crónica de sueño afecta la regulación emocional, pudiendo derivar en síntomas de ansiedad o depresión.
  • Dificultad de concentración: se observa una disminución en la memoria a corto plazo y una reducción en la capacidad para realizar tareas cognitivas complejas.
mujer morena asiatica tumbada tubos cara apnea sueño Para pacientes que tienen dificultades para exhalar contra la presión constante del CPAP, existe el dispositivo BiPAP, que ofrece dos niveles de presión.
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Causas y factores de riesgo

La aparición de la apnea del sueño suele ser multifactorial, involucrando tanto la predisposición biológica como los hábitos de vida.

Factores anatómicos y de salud

La estructura de las vías respiratorias superiores es determinante. Un cuello ancho o una mandíbula pequeña pueden reducir el espacio disponible para el flujo de aire. Asimismo, la acumulación de tejido graso alrededor del cuello ejerce una presión externa que favorece el colapso de la faringe durante el sueño.

Clasificación de riesgo según antropometría

Categoría de riesgo
Perímetro del cuello (aprox.)
Rango de imc (índice de masa corporal)
Riesgo bajo
Menor a 37 cm (mujeres) / 40 cm (hombres)
Menor a 25 (peso normal)
Riesgo moderado
37 - 40 cm (mujeres) / 40 - 43 cm (hombres)
25 - 29.9 (sobrepeso)
Riesgo alto
Mayor a 40 cm (mujeres) / 43 cm (hombres)
Mayor a 30 (obesidad)

Otros factores relevantes incluyen el consumo de alcohol y sedantes, ya que estas sustancias relajan excesivamente los músculos de la garganta, y el tabaquismo, que aumenta la inflamación y la retención de líquidos en las vías respiratorias.

Diagnóstico: pruebas y exámenes médicos

Para confirmar la presencia de apnea del sueño y determinar su gravedad, los profesionales de la salud emplean diversos métodos de evaluación clínica. El proceso suele iniciarse con una entrevista detallada sobre los hábitos de sueño y una exploración física de la nariz, boca y garganta.

La polisomnografía (Estudio del sueño)

Esta es considerada la prueba de referencia o estándar de oro para el diagnóstico. Se realiza en una unidad del sueño especializada, donde el paciente pasa la noche monitorizado por diversos sensores. Durante la polisomnografía se registran de forma simultánea:

  • Actividad cerebral (EEG): para identificar las fases del sueño y los microdespertares.
  • Movimientos oculares y actividad muscular: para detectar el paso entre el sueño REM y no REM.
  • Ritmo cardíaco y niveles de oxígeno: para evaluar el estrés cardiovascular y las desaturaciones.
  • Flujo de aire y esfuerzo respiratorio: para diferenciar entre apnea obstructiva y central.

Pruebas de sueño en el hogar

En casos seleccionados, especialmente cuando existe una alta sospecha de apnea obstructiva moderada o grave, se pueden utilizar dispositivos de poligrafía respiratoria domiciliaria. Estos equipos son más sencillos y permiten al paciente realizar la prueba en su propia cama. Aunque miden menos parámetros que la polisomnografía completa, son eficaces para detectar el flujo de aire y los niveles de oxígeno, facilitando el acceso al diagnóstico de forma más cómoda.

Tratamientos para la apnea del sueño

El objetivo primordial del tratamiento es mantener las vías respiratorias abiertas durante la noche para normalizar los niveles de oxígeno y restaurar la calidad del sueño.

Terapia de presión positiva (CPAP y BiPAP)

El dispositivo CPAP (Presión Positiva Continua en la Vía Aérea) es el tratamiento más eficaz para la apnea obstructiva. Funciona mediante una mascarilla conectada a una máquina que bombea aire a una presión constante, actuando como una férula neumática que impide el colapso de los tejidos de la garganta.

Para pacientes que tienen dificultades para exhalar contra la presión constante del CPAP, existe el dispositivo BiPAP, que ofrece dos niveles de presión: una más alta para la inhalación y una más baja para la exhalación, lo que facilita el confort respiratorio en ciertos perfiles clínicos.

Dispositivos orales y de retención lingual

Para casos leves o moderados, o para pacientes que no toleran la presión positiva, se utilizan dispositivos de avance mandibular. Estas férulas, diseñadas por especialistas en odontología del sueño, posicionan la mandíbula inferior hacia adelante de forma suave, aumentando el espacio en la parte posterior de la faringe.

Comparativa de opciones terapéuticas

Método
Ventajas principales
Perfil de usuario ideal
CPAP / BiPAP
Máxima eficacia y reducción de riesgos
Apnea moderada a grave
Dispositivos orales
Cómodos, silenciosos y portátiles
Apnea leve o intolerancia a CPAP
Terapia posicional
Sencilla y no invasiva
Apnea que solo ocurre al dormir boca arriba

Intervenciones quirúrgicas

La cirugía se considera cuando los tratamientos no invasivos han fracasado o cuando existe una anomalía anatómica corregible de forma clara. Los procedimientos pueden incluir la uvulopalatofaringoplastia (remodelación del tejido del paladar), la amigdalectomía (extracción de amígdalas hipertróficas) o, en casos muy específicos, la cirugía de avance maxilomandibular para expandir el espacio de la vía aérea.

Complicaciones de la apnea no tratada

Ignorar los síntomas de la apnea del sueño puede acarrear consecuencias graves para la salud sistémica, ya que el organismo se ve sometido a un estado de hipoxia intermitente y estrés oxidativo.

Riesgos cardiovasculares

Existe una relación directa y documentada entre la apnea del sueño y diversas patologías del corazón. Las caídas bruscas en los niveles de oxígeno aumentan la presión arterial y sobrecargan el sistema cardiovascular. Esto contribuye al desarrollo de:

Impacto metabólico y cognitivo

A nivel metabólico, la apnea del sueño se asocia con una mayor resistencia a la insulina, lo que incrementa el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. En el ámbito cognitivo, la fatiga crónica eleva exponencialmente el riesgo de errores operativos y accidentes de tráfico, afectando también la capacidad de aprendizaje y la estabilidad emocional del individuo.

Apnea del sueño en niños

En la población infantil, la apnea del sueño suele manifestarse de forma distinta a la de los adultos. La causa principal suele ser la hipertrofia (crecimiento excesivo) de las amígdalas y las adenoides. Un niño con apnea puede presentar:

  • Ronquidos y respiración bucal frecuente.
  • Posiciones inusuales para dormir (como el cuello muy extendido).
  • Enuresis nocturna (mojar la cama) de aparición reciente.
  • Problemas de conducta: hiperactividad, falta de atención o bajo rendimiento escolar que en ocasiones se confunde con el TDAH.

El diagnóstico temprano en niños es fundamental para asegurar un crecimiento adecuado y prevenir problemas de desarrollo cognitivo y cardiovascular a futuro.

Prevención y cambios en el estilo de vida

Aunque algunos factores son anatómicos, el estilo de vida desempeña un papel determinante en la severidad del trastorno.

Recomendaciones posturales y hábitos

Adoptar ciertas rutinas puede contribuir a mejorar el flujo respiratorio nocturno:

  • Dormir de lado: la posición supina (boca arriba) favorece que la lengua y el paladar blando se desplacen hacia atrás por efecto de la gravedad, obstruyendo la vía aérea.
  • Gestión del peso corporal: una reducción moderada del peso puede disminuir significativamente el número de apneas por hora en pacientes con obesidad.
  • Higiene del sueño: mantener horarios regulares y evitar el uso de pantallas antes de dormir mejora la estabilidad de las fases del sueño.
  • Evitar tóxicos: la eliminación del alcohol y el tabaco reduce la inflamación de los tejidos respiratorios y mejora el tono muscular durante la noche.

Mitos y realidades sobre la apnea del sueño

Es común creer que la apnea del sueño afecta únicamente a hombres con obesidad que roncan ruidosamente. Sin embargo, la realidad clínica es distinta:

  • Mito: si no roncas, no tienes apnea. Realidad: aunque el ronquido es frecuente, existen pacientes (especialmente con apnea central) que no roncan.
  • Mito: la apnea del sueño es solo un problema de cansancio. Realidad: es una enfermedad sistémica con repercusiones graves en el corazón y el metabolismo.
  • Mito: las personas delgadas no tienen apnea. Realidad: la estructura ósea de la cara y el cuello puede predisponer a personas delgadas a sufrir este trastorno.

La comprensión precisa de esta patología permite una detección precoz y un abordaje más efectivo, mejorando no solo el descanso, sino la esperanza y calidad de vida de quienes la padecen.

Para obtener una evaluación personalizada de la calidad del descanso y descartar trastornos respiratorios, es fundamental acudir a un especialista en medicina del sueño o a un neumólogo, quienes podrán diseñar el plan diagnóstico y terapéutico más adecuado para cada situación clínica.

Referencias

  1. National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI). Apnea del sueño
  2. Mayo Clinic. Apnea del sueño: síntomas y causas
  3. MedlinePlus. Apnea del sueño
  4. MedlinePlus Enciclopedia Médica. Apnea obstructiva del sueño
  5. KidsHealth. Estudio del sueño (Polisomnografía)
  6. HealthyChildren.org. Detección de la apnea del sueño en niños

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