Más allá de mi trabajo...
Si tuviera que describirme en pocas palabras, diría que soy una persona que valora el esfuerzo, la constancia y el compromiso. Quizá porque sé bien que las cosas importantes rara vez llegan de un día para otro.
Gran parte de mi tiempo libre gira en torno al deporte. Soy corredora amateur y disfruto especialmente del trail running. Me gusta porque me recuerda algo que veo cada día en mi trabajo: que no siempre importa ir más rápido, sino seguir avanzando, incluso cuando el camino se pone cuesta arriba.
Hace unos años también incorporé el ciclismo de carretera. No porque se me diera especialmente bien, sino precisamente porque me sacaba de mi zona de confort. Y porque me gusta descubrir que, detrás de muchos esfuerzos que parecen imposibles al principio, suelen aparecer aprendizajes y satisfacciones que merecen la pena.
Son espacios donde desconecto del ruido, conecto conmigo misma y recuerdo la importancia de avanzar paso a paso, incluso cuando el camino se pone difícil.
También disfruto leyendo, cuidando mi alimentación, cocinando de forma sencilla y dedicando tiempo a mantener esos espacios cotidianos que nos hacen sentir bien. Me gusta el orden, el cuidado de los pequeños detalles y las cosas hechas con cariño.
Y junto a todo eso, hay pequeñas cosas que para mí tienen un valor enorme: las comidas en familia, las conversaciones largas con amigas, las risas compartidas, la música, bailar aunque no sepa hacerlo, el mar, el olor a tierra mojada después de la lluvia, el pueblo y esa sensación de hogar que encontramos en determinados lugares, personas o momentos.
Creo que todas estas cosas forman parte de quién soy y también de cómo acompaño a las personas. Porque, al final, tanto en la vida como en los procesos de cambio, he aprendido que avanzar no consiste en ser perfecto. Consiste en seguir caminando, cuidando lo importante y encontrando motivos para disfrutar del camino.
05/06/2026