Buenos días. Lo primero feliz año a todos. Mi consulta es la siguiente: Llevo dos años saliendo

12 respuestas
Buenos días. Lo primero feliz año a todos.
Mi consulta es la siguiente:
Llevo dos años saliendo con mi pareja, en junio nos casamos. En mi familia somos muy de juntarnos cuando es un cumpleaños, fechas especiales como Navidad, Año Nuevo o alguna comida durante el año. Mi pareja no quiere juntarse con mi familia porque dice que no se siente cómodo, no quiere sentirse juzgado (solo ha estado con mi hermnos una vez y no se sintio para nada jusgado), dice que le da igual que si cae bien a mi familia o no. Yo no sé qué hacer porque cuando llegue el día de nuestra boda nos cansaremos sin que el conozca apenas a mis hermanos y ellos cada vez que nos juntamos y el no viene tengo que poner alguna excusa que no lo ponga en mala situación para que no vean que es que no quiere juntarse, y mid hermanos también cada vez que hacemos algo protestan porque nunca viene a nada, sin embargo yo a su casa si qie voy porque me gusta relacionarme con su familia.

Cabe decir que es una persona muy vergonzosa, tímida y no le gusta nada relacionarse con la gente, pero tampoco intenta trabajar en eso para mejorarlo porque dice que así como está está bien pero no entiende como me siento yo.

Espero que podáis ayudarme a darle un poco de claridad a esto, porque la verdad es que entiendo que, debido a que sea vergonzoso, le cueste relacionarse con la gente, pero no entiende que es importante para mí que cuando nos juntemos el este presente.
Hola,

Gracias por compartir lo que estás viviendo. Es comprensible que te genere malestar esta situación, porque no solo afecta a tus reuniones familiares, sino también a cómo te imaginas vuestro proyecto en común. Que tú sí te relaciones con su familia mientras él evita a la tuya puede hacerte sentir poco acompañada y restarle importancia a algo que para ti es valioso: compartir espacios con quienes quieres.
Por lo que cuentas, parece que su timidez y su incomodidad social están presentes, pero también hay una resistencia a trabajarlo o buscar alternativas. Ahí es donde suele aparecer el conflicto de pareja: no tanto por lo que cuesta, sino por la falta de disposición a encontrar un punto intermedio. Sería importante que puedas explicarle cómo te afecta a nivel emocional y de vínculo (no solo “porque debe venir”, sino qué significa para ti su ausencia) y plantearlo como algo de ambos, no como un problema solo tuyo.
Si él no puede o no quiere afrontarlo solo, puede ser muy útil trabajar esto en terapia de pareja o individual, para entender qué hay debajo de esa negativa y buscar formas de que pueda ir dando pasos graduales sin sentirse forzado, pero también respetando tus necesidades. Las relaciones se fortalecen cuando ambos están dispuestos a ceder un poco y cuidar lo que es importante para el otro.

Un saludo,
David

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.

Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
 Ana Rodríguez Molina
Psicólogo, Psicólogo infantil
Alicante
Lo que planteas es un problema de toma de decisiones. Desde el centro "Arrels" te podemos ayudar a que tengas las herramientas adecuadas para poder tomar la solución.
Buenos días, y feliz año. Gracias por expresar la situación con tanta claridad, porque lo que planteas es muy importante y muy legítimo. Desde una mirada psicológica, aquí no estamos ante un problema de “familia sí o familia no”, sino ante un choque de necesidades emocionales y relacionales que, si no se aborda ahora, puede generar mucho desgaste a largo plazo, especialmente estando a punto de casaros.

Por un lado, tu necesidad es clara y sana: para ti la familia es un eje central de pertenencia, celebración y vínculo, y que tu pareja esté presente en esos momentos no es un capricho, sino una forma de sentirte acompañada, elegida y respaldada en algo que forma parte de tu identidad. El hecho de que tengas que poner excusas, protegerle frente a tus hermanos y cargar tú sola con esa incomodidad te coloca en una posición injusta: estás sosteniendo una situación que no has creado tú y que, además, te genera culpa, tensión y tristeza. Eso, emocionalmente, acaba pasando factura.

Por otro lado, es importante reconocer que su vergüenza y timidez pueden ser reales y generar un malestar auténtico en contextos sociales. Sin embargo, aquí aparece un punto clave: entender no es lo mismo que justificarlo todo. Que a él le cueste relacionarse es comprensible; que no esté dispuesto a hacer ningún movimiento para cuidarte a ti en algo que sabes que es importante, ya no lo es tanto. Cuando él dice “yo estoy bien así” pero al mismo tiempo no valida cómo te sientes tú, se está priorizando su comodidad por encima del equilibrio de la relación.

En pareja sana, especialmente antes de una boda, no se trata de que uno renuncie a quien es, sino de negociar mínimos compartidos. Nadie le está pidiendo que sea extrovertido ni que disfrute esas reuniones, sino que pueda estar presente de forma puntual, aunque sea un rato, como gesto de compromiso contigo. El problema de fondo no es que no vaya a todas las comidas, sino que no haya un intento, una flexibilidad o una corresponsabilidad emocional.

Hay una pregunta muy importante que quizá conviene que te hagas y que también conviene poner sobre la mesa con él:
¿Qué pasará dentro de 5, 10 o 20 años si esto no cambia?
Porque la boda no va a “arreglar” este conflicto; al contrario, suele hacerlo más visible.

Mi recomendación como psicóloga es que tengas una conversación muy clara y calmada con él, no desde el reproche, sino desde el impacto emocional: explicarle cómo te sientes tú, qué te duele, qué necesitas y qué no estás pidiendo (no que cambie su forma de ser, sino que haga un pequeño esfuerzo por el vínculo). Y observa no solo lo que dice, sino su disposición real a entenderte y a moverse un poco. Si no hay apertura, quizá sea muy valioso plantear una terapia de pareja antes de la boda, no porque estéis mal, sino porque este es un tema estructural de la relación.

Lo que sientes es coherente. No estás exagerando ni siendo egoísta. Estás intentando que vuestra vida en común tenga espacio para ambos, y eso merece ser escuchado y cuidado.
Estimada paciente:

La esencia de tu pregunta ya aparece reflejada en tu última frase. Aunque él sea tímido, es fundamental que pueda comprender lo importante que es para ti que esté presente en las reuniones familiares.

Algunas preguntas que podrían ayudarte a explorar la situación son:

¿Es consciente de lo que significa para ti su participación?

¿Ha intentado de manera visible adaptarse a lo que pronto será su familia política?

Reflexionar sobre estas cuestiones puede abrir un espacio para la comunicación y el entendimiento mutuo, y ayudarte a identificar cómo expresar tus necesidades de manera clara y afectuosa.
 Laura Serrano Filgueiras
Psicólogo
A Coruña
Lo que te está pasando no tiene que ver solo con que tu pareja sea tímida o vergonzosa, sino con que tú estás asumiendo sola el costo emocional de esa dificultad .

Entender que a él le cueste relacionarse no significa que tengas que resignarte a que nunca esté presente en algo que para ti es importante. Una cosa es respetar su forma de ser y otra muy distinta es que tú tengas que justificarlo, dar excusas y sentirte dividido cada vez que hay un encuentro familiar.

El problema no es que él sea introvertido, sino que no reconoce cómo te hace sentir a ti su ausencia . Cuando una persona dice “yo soy así y estoy bien así”, está hablando de sí misma, pero en una relación también es necesario preguntarse: ¿cómo afecta esto a mi pareja?

Que tú sí te integras en su familia y él no esté dispuesto a hacer un mínimo intento con la tuya genera un desequilibrio. Y ese desequilibrio, si no se habla ahora, suele hacerse más grande con el tiempo, no más pequeño.

No se trata de obligarle a estar en todas las reuniones, sino de que podéis encontrar un punto intermedio: presencias puntuales, tiempos limitados, acuerdos claros. Pero para eso es imprescindible que él entienda que no es un capricho tuyo , sino una necesidad emocional.

Antes de la boda, esta conversación es clave. No para discutir, sino para ver si ambos estáis dispuestos a cuidar también lo importante del otro, aunque no os resulte cómodo.

Pregúntate con honestidad:
¿Podrías convivir a largo plazo con esta situación si nada cambia?
La respuesta a esa pregunta te dará mucha más claridad que seguir justificando lo que te duele.
 María Ángeles Vicente Martínez
Psicólogo, Terapeuta complementario
Torredembarra
Buenos días y feliz año para ti también.

En cualquier tipo de relación, debe haber un intercambio para que sea igualitaria y los miembros se sientan en armonía. Si una parte toma decisiones sin contar nunca con la otra parte, esto realmente es un punto importante a profundizar, porque eso a la larga hace mella. No se trata de obligar a nadie hacer lo que una desea, no es eso. Pero sí de valorar a la persona con la que uno se va a casar, por lo que deberías tener una conversación profunda con él y que te explique realmente las razones por las que no quiere ir, porque solo por ser vergonzoso, no es. Espero y deseo que se abra y te explique lo que ocurre realmente, sino te recomiendo que hagáis una Terapia de pareja breve para trabajar este tema. ¡Saludos!
Buenos días, gracias por tu mensaje y feliz año también para ti.
Tu pareja parece tener una gran timidez o ansiedad social, y eso puede hacer que los encuentros familiares los viva como muy incómodos o amenazantes, aunque no haya habido experiencias negativas reales. Evitar esas situaciones suele ser una forma de protegerse del malestar, no necesariamente una falta de interés por ti o tu familia.

Al mismo tiempo, tu necesidad es totalmente válida. Para ti la familia es importante y compartir ese espacio con tu pareja forma parte de sentirte acompañada. Tener que dar explicaciones o excusas y sentirte “en medio” genera desgaste emocional, y es lógico que te duela.

Aquí no se trata de obligar, pero tampoco de ignorar lo que tú sientes. Ambas necesidades cuentan. Es importante hablar desde el “esto es importante para mí” y buscar acuerdos intermedios (se pueden pactar encuentros más breves, con menos personas, o en momentos concretos. La presencia no tiene que ser constante, pero sí suficiente para que tú no te sientas sola). Tal vez él no quiere ir porque no puede manejar el malestar que le genera. Explorar esto desde la empatía puede abrir una conversación distinta: no desde el reproche, sino desde el “quiero entender qué te pasa y también necesito que entiendas cómo me siento yo”.
Si el malestar persiste, la terapia individual o de pareja puede ser un espacio seguro para entenderse mejor y encontrar un equilibrio antes de una etapa tan significativa como el matrimonio.
Hola. Entiendo tu malestar. Es importante que distingas entre aceptar cómo es tu pareja y renunciar a una necesidad legítima. Su timidez explica su dificultad, pero no justifica que el problema recaiga solo en ti ni que tengas que mentir o cargar con la tensión familiar. Aquí el foco no está en obligarle a cambiar su personalidad, sino en negociar conductas concretas y graduales (por ejemplo, acuerdos mínimos de presencia en ciertos eventos clave, tiempos limitados o encuentros más pequeños) y en expresar con claridad que para ti la familia es un valor central del proyecto de vida en común; al mismo tiempo, conviene que dejes de protegerle con excusas, porque eso mantiene el problema y aumenta tu resentimiento, y que pongas límites claros explicando que esta situación te genera desgaste y dudas de cara al matrimonio; si él decide no trabajar su evitación, es una elección válida, pero tú también debes preguntarte si puedes convivir a largo plazo con esa elección sin traicionarte, y esa reflexión es fundamental antes de casaros.
Hola, gracias por escribir y feliz año también. Lo que planteas es una situación muy comprensible y dolorosa, porque no es solo timidez, sino un choque entre necesidades relacionales distintas justo antes de un compromiso importante como el matrimonio.

Es importante diferenciar dos cosas: que tu pareja sea vergonzosa y se sienta incómoda en contextos familiares es entendible; pero que no intente en absoluto acercarse a algo que para ti es muy importante ya no es solo timidez, sino una falta de ajuste a la relación. En una pareja sana no se trata de que uno “se anule”, pero sí de que ambos hagan pequeños movimientos para cuidar lo que el otro valora.

Ahora mismo tú estás cargando con el malestar: das explicaciones, te sientes dividida entre él y tu familia, y tus necesidades quedan en segundo plano. Esto, mantenido en el tiempo, suele generar resentimiento. Antes de la boda sería muy importante hablar no solo de su incomodidad, sino de cómo te hace sentir a ti esta situación y de qué mínimos necesitas para sentirte acompañada (por ejemplo, presencia en algunas fechas concretas, no en todas).

Si lo deseas, puedo ayudarte a clarificar tus límites, ordenar esta conversación y decidir desde un lugar más tranquilo, tanto en modalidad online como a domicilio en Madrid Norte.
Buenos días, feliz año, y gracias por exponer tu situación con tanta claridad.

Lo que describes no es un conflicto menor, y es comprensible que te genere malestar y confusión, especialmente estando tan cerca de la boda. Aquí no se trata solo de timidez o de preferencias personales, sino de una diferencia importante en la forma de entender el vínculo, la familia y la vida en común.

Es legítimo que tu pareja sea vergonzosa, tímida o poco sociable. Eso forma parte de su carácter y no es algo que haya que “cambiar” a la fuerza. Sin embargo, también es legítimo que para ti la presencia en tu familia sea un valor importante, algo que te hace sentir acompañada, validada y coherente con tu forma de vivir las relaciones. El problema aparece cuando una de las dos partes queda sistemáticamente relegada.

Hay varios aspectos relevantes en lo que cuentas:
• Tu pareja no solo evita los encuentros, sino que no muestra interés en intentarlo, ni siquiera de forma gradual, y además minimiza la importancia que esto tiene para ti.
• Tú estás asumiendo un papel incómodo: dar explicaciones, poner excusas, proteger su imagen y, al mismo tiempo, soportar las quejas de tus hermanos.
• Existe una asimetría clara: tú sí te relacionas con su familia porque lo consideras importante, aunque no sea lo que más te apetece, y él no hace ese esfuerzo por ti.
• La boda introduce un elemento clave: estás a punto de formalizar un proyecto de vida con alguien que apenas conoce (ni quiere conocer) a personas fundamentales en tu vida.

La timidez explica la dificultad, pero no justifica la falta de empatía hacia lo que tú sientes. Decir “yo soy así y estoy bien así” es válido para uno mismo, pero en una relación de pareja implica también hacerse cargo del impacto que eso tiene en el otro. El malestar no viene solo de que no vaya, sino de que no valida tu necesidad ni muestra disposición a encontrar un punto intermedio.

A largo plazo, este tipo de diferencias, si no se trabajan, suelen generar:
• Resentimiento.
• Sensación de soledad dentro de la pareja.
• Conflictos recurrentes con la familia extensa.
• Dudas sobre si se está construyendo un proyecto verdaderamente compartido.

Antes de casaros, sería muy importante poder hablar de esto de forma profunda y honesta, no para obligarle a ser alguien que no es, sino para ver si existe un mínimo de flexibilidad, compromiso y comprensión mutua. A veces no se trata de grandes reuniones, sino de pequeños gestos sostenidos que demuestran “esto es importante para ti, y por tanto también lo es para mí”.

Trabajar este tema en terapia, incluso de forma breve y focalizada, puede ayudaros a aclarar expectativas, límites y necesidades antes de dar un paso tan importante. Si lo deseas, te recomiendo que pidas cita online para poder valorar la situación con calma y ayudarte a ganar claridad y seguridad en este momento tan decisivo.
¡Feliz año 2026 para ti también! Es una consulta muy oportuna, especialmente tras las fiestas navideñas, que es cuando estas diferencias en la dinámica familiar suelen hacerse más evidentes y dolorosas.
Lo que estás viviendo es un conflicto de valores y expectativas sobre la vida conyugal. A pocos meses de la boda, es fundamental que abordéis esto con total honestidad, ya que después del "sí, quiero", estos problemas tienden a intensificarse si no hay acuerdos previos.
Aquí te doy algunas claves para ganar claridad y manejar la situación:
1. El concepto de "Casarse con la familia"
Aunque uno se casa con la persona, en culturas latinas y mediterráneas, la integración familiar es un pilar emocional. Tu pareja está viendo las reuniones como un evento social opcional, mientras que para ti son un valor de unidad. Esa desconexión es lo que te hace sentir sola y obligada a mentir (poner excusas).
2. La trampa de las "excusas"
Al poner excusas por él, estás asumiendo una responsabilidad que no te corresponde y estás protegiéndolo de las consecuencias de sus actos. Esto genera dos problemas:
Tus hermanos empiezan a resentir su ausencia (y con razón).
Tu pareja no siente la necesidad de cambiar porque tú "le cubres las espaldas".
3. Timidez vs. Falta de compromiso emocional
Es comprensible que sea tímido, pero la timidez es una explicación, no una excusa para ignorar algo que es vital para su futura esposa. En una relación, a veces hacemos cosas que no nos encantan (como ir a una comida familiar) porque valoramos la felicidad de nuestra pareja. El hecho de que diga que "así está bien" y no quiera trabajarlo indica una falta de empatía hacia tu necesidad de integración.
Pasos recomendados para estos meses antes de la boda:
Establecer el "Mínimo Viable": No le pidas que vaya a todas las comidas, pero pactad un calendario. Por ejemplo: "De las 5 reuniones importantes al año, necesito que vengas al menos a 3. Elige tú cuáles, pero en esas 3 cuento contigo al 100%".
Comunicación sin excusas: Deja de inventar motivos por los que no va. Si él decide no ir, dile a tu familia con calma: "Él prefiere quedarse en casa hoy". Al principio será incómodo, pero es la única forma de que él se haga cargo de su imagen ante tu familia y de que tú dejes de cargar con esa angustia.
Terapia de Pareja Prematrimonial: En 2026, muchas parejas acuden a terapia antes de casarse para negociar estos "puntos ciegos". Un mediador puede ayudarle a entender que no se trata de que "le guste" ir, sino de apoyar tu bienestar. Puedes buscar especialistas en MundoPsicólogos o plataformas similares.
La "Prueba de la Boda": Háblale seriamente sobre el día del enlace. ¿Cómo se sentirá él siendo el centro de atención ante personas que apenas conoce? Hazle ver que conocerlos ahora es una inversión para que ese día él mismo se sienta más cómodo.
Pregunta para reflexionar: Si dentro de 5 años nada ha cambiado y sigues yendo sola a casa de tus padres y hermanos, ¿cómo te sentirías? Si la respuesta es "infeliz o resentida", es el momento de poner límites claros antes de junio.
 Lola Ceraso
Psicólogo
Palma de Mallorca
Buenos días, gracias por compartir tu situación. Lo que planteas es muy importante, sobre todo estando cerca de la boda. Es comprensible que para ti sea significativo que tu pareja forme parte de los encuentros familiares, ya que la familia es un valor central para ti, y también es lógico que te duela sentir que esa parte de tu vida no está siendo tenida en cuenta.

Por lo que cuentas, tu pareja parece tener mucha incomodidad en situaciones sociales y posiblemente ansiedad social, lo cual puede explicar que evite estos encuentros. Sin embargo, que algo le cueste no significa que no tenga impacto en ti ni que no sea un tema a trabajar dentro de la relación. En pareja no se trata solo de lo que cada uno puede o no puede, sino de cómo se buscan acuerdos que cuiden a ambos.

Que tú sí participes en su entorno familiar y él no en el tuyo genera además un desequilibrio que, con el tiempo, puede convertirse en resentimiento si no se aborda. Más que forzarle a ir a todas las reuniones, quizá el punto sea encontrar un término medio: encuentros más cortos, con menos gente, o con mayor preparación emocional para él, pero también con el compromiso de que haga el intento.

Antes de casaros, sería muy importante que podáis hablar de esto con profundidad, no desde el reproche, sino desde cómo te hace sentir a ti esta situación y qué necesitas de él para sentirte acompañada. Si sentís que solos no lográis avanzar, la terapia de pareja o el acompañamiento individual pueden ayudar mucho a trabajar la ansiedad social, la comunicación y los acuerdos en la relación.
Trabajo este tipo de dificultades de pareja en terapia online, y podéis encontrar más información en mi perfil si queréis solicitar una consulta.

¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!

  • Tu pregunta se publicará de forma anónima.
  • Intenta que tu consulta médica sea clara y breve.
  • La pregunta irá dirigida a todos los especialistas de Doctoralia, no a uno específico.
  • Este servicio no sustituye a una consulta con un profesional de la salud. Si tienes un problema o una urgencia, acude a tu médico o a los servicios de urgencia.
  • No se permiten preguntas sobre casos específicos o segundas opiniones.
  • Por cuestiones de salud, no se publicarán cantidades ni dosis de medicamentos.

Este valor es demasiado corto. Debe contener __LIMIT__ o más caracteres.


Elige la especialidad de los médicos a los que quieres preguntar
Lo utilizaremos para notificarte la respuesta (en ningún momento aparecerá en Doctoralia)

¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.