Buenos días. Lo primero feliz año a todos. Mi consulta es la siguiente: Llevo dos años saliendo
4
respuestas
Buenos días. Lo primero feliz año a todos.
Mi consulta es la siguiente:
Llevo dos años saliendo con mi pareja, en junio nos casamos. En mi familia somos muy de juntarnos cuando es un cumpleaños, fechas especiales como Navidad, Año Nuevo o alguna comida durante el año. Mi pareja no quiere juntarse con mi familia porque dice que no se siente cómodo, no quiere sentirse juzgado (solo ha estado con mi hermnos una vez y no se sintio para nada jusgado), dice que le da igual que si cae bien a mi familia o no. Yo no sé qué hacer porque cuando llegue el día de nuestra boda nos cansaremos sin que el conozca apenas a mis hermanos y ellos cada vez que nos juntamos y el no viene tengo que poner alguna excusa que no lo ponga en mala situación para que no vean que es que no quiere juntarse, y mid hermanos también cada vez que hacemos algo protestan porque nunca viene a nada, sin embargo yo a su casa si qie voy porque me gusta relacionarme con su familia.
Cabe decir que es una persona muy vergonzosa, tímida y no le gusta nada relacionarse con la gente, pero tampoco intenta trabajar en eso para mejorarlo porque dice que así como está está bien pero no entiende como me siento yo.
Espero que podáis ayudarme a darle un poco de claridad a esto, porque la verdad es que entiendo que, debido a que sea vergonzoso, le cueste relacionarse con la gente, pero no entiende que es importante para mí que cuando nos juntemos el este presente.
Mi consulta es la siguiente:
Llevo dos años saliendo con mi pareja, en junio nos casamos. En mi familia somos muy de juntarnos cuando es un cumpleaños, fechas especiales como Navidad, Año Nuevo o alguna comida durante el año. Mi pareja no quiere juntarse con mi familia porque dice que no se siente cómodo, no quiere sentirse juzgado (solo ha estado con mi hermnos una vez y no se sintio para nada jusgado), dice que le da igual que si cae bien a mi familia o no. Yo no sé qué hacer porque cuando llegue el día de nuestra boda nos cansaremos sin que el conozca apenas a mis hermanos y ellos cada vez que nos juntamos y el no viene tengo que poner alguna excusa que no lo ponga en mala situación para que no vean que es que no quiere juntarse, y mid hermanos también cada vez que hacemos algo protestan porque nunca viene a nada, sin embargo yo a su casa si qie voy porque me gusta relacionarme con su familia.
Cabe decir que es una persona muy vergonzosa, tímida y no le gusta nada relacionarse con la gente, pero tampoco intenta trabajar en eso para mejorarlo porque dice que así como está está bien pero no entiende como me siento yo.
Espero que podáis ayudarme a darle un poco de claridad a esto, porque la verdad es que entiendo que, debido a que sea vergonzoso, le cueste relacionarse con la gente, pero no entiende que es importante para mí que cuando nos juntemos el este presente.
Hola,
Gracias por compartir lo que estás viviendo. Es comprensible que te genere malestar esta situación, porque no solo afecta a tus reuniones familiares, sino también a cómo te imaginas vuestro proyecto en común. Que tú sí te relaciones con su familia mientras él evita a la tuya puede hacerte sentir poco acompañada y restarle importancia a algo que para ti es valioso: compartir espacios con quienes quieres.
Por lo que cuentas, parece que su timidez y su incomodidad social están presentes, pero también hay una resistencia a trabajarlo o buscar alternativas. Ahí es donde suele aparecer el conflicto de pareja: no tanto por lo que cuesta, sino por la falta de disposición a encontrar un punto intermedio. Sería importante que puedas explicarle cómo te afecta a nivel emocional y de vínculo (no solo “porque debe venir”, sino qué significa para ti su ausencia) y plantearlo como algo de ambos, no como un problema solo tuyo.
Si él no puede o no quiere afrontarlo solo, puede ser muy útil trabajar esto en terapia de pareja o individual, para entender qué hay debajo de esa negativa y buscar formas de que pueda ir dando pasos graduales sin sentirse forzado, pero también respetando tus necesidades. Las relaciones se fortalecen cuando ambos están dispuestos a ceder un poco y cuidar lo que es importante para el otro.
Un saludo,
David
Gracias por compartir lo que estás viviendo. Es comprensible que te genere malestar esta situación, porque no solo afecta a tus reuniones familiares, sino también a cómo te imaginas vuestro proyecto en común. Que tú sí te relaciones con su familia mientras él evita a la tuya puede hacerte sentir poco acompañada y restarle importancia a algo que para ti es valioso: compartir espacios con quienes quieres.
Por lo que cuentas, parece que su timidez y su incomodidad social están presentes, pero también hay una resistencia a trabajarlo o buscar alternativas. Ahí es donde suele aparecer el conflicto de pareja: no tanto por lo que cuesta, sino por la falta de disposición a encontrar un punto intermedio. Sería importante que puedas explicarle cómo te afecta a nivel emocional y de vínculo (no solo “porque debe venir”, sino qué significa para ti su ausencia) y plantearlo como algo de ambos, no como un problema solo tuyo.
Si él no puede o no quiere afrontarlo solo, puede ser muy útil trabajar esto en terapia de pareja o individual, para entender qué hay debajo de esa negativa y buscar formas de que pueda ir dando pasos graduales sin sentirse forzado, pero también respetando tus necesidades. Las relaciones se fortalecen cuando ambos están dispuestos a ceder un poco y cuidar lo que es importante para el otro.
Un saludo,
David
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Lo que planteas es un problema de toma de decisiones. Desde el centro "Arrels" te podemos ayudar a que tengas las herramientas adecuadas para poder tomar la solución.
Buenos días, y feliz año. Gracias por expresar la situación con tanta claridad, porque lo que planteas es muy importante y muy legítimo. Desde una mirada psicológica, aquí no estamos ante un problema de “familia sí o familia no”, sino ante un choque de necesidades emocionales y relacionales que, si no se aborda ahora, puede generar mucho desgaste a largo plazo, especialmente estando a punto de casaros.
Por un lado, tu necesidad es clara y sana: para ti la familia es un eje central de pertenencia, celebración y vínculo, y que tu pareja esté presente en esos momentos no es un capricho, sino una forma de sentirte acompañada, elegida y respaldada en algo que forma parte de tu identidad. El hecho de que tengas que poner excusas, protegerle frente a tus hermanos y cargar tú sola con esa incomodidad te coloca en una posición injusta: estás sosteniendo una situación que no has creado tú y que, además, te genera culpa, tensión y tristeza. Eso, emocionalmente, acaba pasando factura.
Por otro lado, es importante reconocer que su vergüenza y timidez pueden ser reales y generar un malestar auténtico en contextos sociales. Sin embargo, aquí aparece un punto clave: entender no es lo mismo que justificarlo todo. Que a él le cueste relacionarse es comprensible; que no esté dispuesto a hacer ningún movimiento para cuidarte a ti en algo que sabes que es importante, ya no lo es tanto. Cuando él dice “yo estoy bien así” pero al mismo tiempo no valida cómo te sientes tú, se está priorizando su comodidad por encima del equilibrio de la relación.
En pareja sana, especialmente antes de una boda, no se trata de que uno renuncie a quien es, sino de negociar mínimos compartidos. Nadie le está pidiendo que sea extrovertido ni que disfrute esas reuniones, sino que pueda estar presente de forma puntual, aunque sea un rato, como gesto de compromiso contigo. El problema de fondo no es que no vaya a todas las comidas, sino que no haya un intento, una flexibilidad o una corresponsabilidad emocional.
Hay una pregunta muy importante que quizá conviene que te hagas y que también conviene poner sobre la mesa con él:
¿Qué pasará dentro de 5, 10 o 20 años si esto no cambia?
Porque la boda no va a “arreglar” este conflicto; al contrario, suele hacerlo más visible.
Mi recomendación como psicóloga es que tengas una conversación muy clara y calmada con él, no desde el reproche, sino desde el impacto emocional: explicarle cómo te sientes tú, qué te duele, qué necesitas y qué no estás pidiendo (no que cambie su forma de ser, sino que haga un pequeño esfuerzo por el vínculo). Y observa no solo lo que dice, sino su disposición real a entenderte y a moverse un poco. Si no hay apertura, quizá sea muy valioso plantear una terapia de pareja antes de la boda, no porque estéis mal, sino porque este es un tema estructural de la relación.
Lo que sientes es coherente. No estás exagerando ni siendo egoísta. Estás intentando que vuestra vida en común tenga espacio para ambos, y eso merece ser escuchado y cuidado.
Por un lado, tu necesidad es clara y sana: para ti la familia es un eje central de pertenencia, celebración y vínculo, y que tu pareja esté presente en esos momentos no es un capricho, sino una forma de sentirte acompañada, elegida y respaldada en algo que forma parte de tu identidad. El hecho de que tengas que poner excusas, protegerle frente a tus hermanos y cargar tú sola con esa incomodidad te coloca en una posición injusta: estás sosteniendo una situación que no has creado tú y que, además, te genera culpa, tensión y tristeza. Eso, emocionalmente, acaba pasando factura.
Por otro lado, es importante reconocer que su vergüenza y timidez pueden ser reales y generar un malestar auténtico en contextos sociales. Sin embargo, aquí aparece un punto clave: entender no es lo mismo que justificarlo todo. Que a él le cueste relacionarse es comprensible; que no esté dispuesto a hacer ningún movimiento para cuidarte a ti en algo que sabes que es importante, ya no lo es tanto. Cuando él dice “yo estoy bien así” pero al mismo tiempo no valida cómo te sientes tú, se está priorizando su comodidad por encima del equilibrio de la relación.
En pareja sana, especialmente antes de una boda, no se trata de que uno renuncie a quien es, sino de negociar mínimos compartidos. Nadie le está pidiendo que sea extrovertido ni que disfrute esas reuniones, sino que pueda estar presente de forma puntual, aunque sea un rato, como gesto de compromiso contigo. El problema de fondo no es que no vaya a todas las comidas, sino que no haya un intento, una flexibilidad o una corresponsabilidad emocional.
Hay una pregunta muy importante que quizá conviene que te hagas y que también conviene poner sobre la mesa con él:
¿Qué pasará dentro de 5, 10 o 20 años si esto no cambia?
Porque la boda no va a “arreglar” este conflicto; al contrario, suele hacerlo más visible.
Mi recomendación como psicóloga es que tengas una conversación muy clara y calmada con él, no desde el reproche, sino desde el impacto emocional: explicarle cómo te sientes tú, qué te duele, qué necesitas y qué no estás pidiendo (no que cambie su forma de ser, sino que haga un pequeño esfuerzo por el vínculo). Y observa no solo lo que dice, sino su disposición real a entenderte y a moverse un poco. Si no hay apertura, quizá sea muy valioso plantear una terapia de pareja antes de la boda, no porque estéis mal, sino porque este es un tema estructural de la relación.
Lo que sientes es coherente. No estás exagerando ni siendo egoísta. Estás intentando que vuestra vida en común tenga espacio para ambos, y eso merece ser escuchado y cuidado.
Estimada paciente:
La esencia de tu pregunta ya aparece reflejada en tu última frase. Aunque él sea tímido, es fundamental que pueda comprender lo importante que es para ti que esté presente en las reuniones familiares.
Algunas preguntas que podrían ayudarte a explorar la situación son:
¿Es consciente de lo que significa para ti su participación?
¿Ha intentado de manera visible adaptarse a lo que pronto será su familia política?
Reflexionar sobre estas cuestiones puede abrir un espacio para la comunicación y el entendimiento mutuo, y ayudarte a identificar cómo expresar tus necesidades de manera clara y afectuosa.
La esencia de tu pregunta ya aparece reflejada en tu última frase. Aunque él sea tímido, es fundamental que pueda comprender lo importante que es para ti que esté presente en las reuniones familiares.
Algunas preguntas que podrían ayudarte a explorar la situación son:
¿Es consciente de lo que significa para ti su participación?
¿Ha intentado de manera visible adaptarse a lo que pronto será su familia política?
Reflexionar sobre estas cuestiones puede abrir un espacio para la comunicación y el entendimiento mutuo, y ayudarte a identificar cómo expresar tus necesidades de manera clara y afectuosa.
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.