Como puedo superar un Fracaso en una entrevista Laboral . Me preparé durante varios días y trate de

Como puedo superar un Fracaso en una entrevista Laboral . Me preparé durante varios días y trate de mentalizarme para ser yo misma sin intentar mostrar algo que no soy. Partiendo de qué no pierdo nada con intentarlo y que debía dar ese paso para empezar a perder el miedo . Pero al encontrarme en el espacio frente al entrevistador los nervios me ganaron . Me vi tan bloqueda que no supe cómo gestionar las preguntas y eso me tiene un poco bajoneada porque estoy recién graduada y debo tener la capacidad de saber desenvolverme en estos momentos . Me siento mal por ello

18 respuestas


Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Lo que te ha pasado en esa entrevista no significa que hayas fracasado. Significa que te enfrentaste a una situación nueva, exigente y emocionalmente importante, y tu sistema nervioso respondió con bloqueo. Cuando una persona está recién graduada, muchas veces siente que ya debería saber desenvolverse con seguridad, responder bien, mostrarse competente y no fallar. Pero una entrevista laboral no evalúa solo conocimientos. También activa miedo al juicio, deseo de causar buena impresión, inseguridad, presión por el futuro y temor a no estar a la altura. Prepararte durante días y aun así bloquearte puede doler mucho, porque una parte de ti probablemente piensa: “con todo lo que me preparé, debería haberlo hecho mejor”. Pero la ansiedad no siempre responde a la preparación racional. Puedes saber qué quieres decir y, aun así, quedarte en blanco cuando te sientes evaluada. Eso no habla de falta de capacidad. Habla de falta de entrenamiento emocional en situaciones de exposición. Las entrevistas también se aprenden. Igual que se aprende una profesión, se aprende a estar delante de un entrevistador, tolerar nervios, responder sin buscar perfección y recuperarse cuando una pregunta te descoloca. El error sería convertir esta experiencia en una sentencia sobre ti: “no sirvo”, "no estoy preparada”, “no sé desenvolverme" o “siempre me va a pasar”. Esa lectura te puede hacer más daño que la entrevista en sí. Una forma más justa de verlo sería: “he tenido mi primera experiencia difícil en una entrevista y ahora sé qué necesito entrenar”. Eso cambia el lugar desde el que te miras. Ya no eres alguien incapaz, sino alguien que necesita práctica y herramientas para manejar la ansiedad. Para próximas entrevistas, puede ayudarte preparar respuestas breves a preguntas frecuentes, practicar en voz alta con otra persona, hacer simulaciones y tener frases de rescate si te bloqueas. Por ejemplo: “Déjeme pensarlo un momento.” “Me gustaría ordenar la respuesta.” “Esa pregunta me parece interesante; lo enfocaría así…” “Ahora mismo estoy un poco nerviosa, pero puedo explicarlo.” Reconocer un pequeño nervio no te invalida. A veces incluso transmite honestidad y humanidad. También sería útil revisar cómo te hablas después de equivocarte. Si cada error se convierte en una prueba de insuficiencia, la ansiedad crecerá en la siguiente oportunidad. La clave está en aprender de la experiencia sin castigarte. Has hecho algo valioso: te presentaste, intentaste ser tú misma y diste un paso hacia algo que te daba miedo. Que no saliera como esperabas no borra ese avance. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Manejar ansiedad ante entrevistas, exámenes o situaciones de evaluación. • Trabajar bloqueo, miedo al juicio y baja confianza profesional. • Reducir autocrítica después de errores o experiencias difíciles. • Aprender técnicas de regulación antes y durante una entrevista. • Fortalecer autoestima en una etapa de inicio laboral. • Prepararte emocionalmente para nuevas oportunidades sin vivirlas como una amenaza. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Jesús Seijas Queral

Jesús Seijas Queral

Psicólogo

Pozuelo de Alarcón

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Lo que te ocurrió es mucho más común de lo que imaginas, especialmente cuando estás empezando tu camino laboral. Que los nervios te hayan bloqueado no significa que no seas capaz, sino que estabas enfrentándote a una situación importante para ti y con mucha presión interna. Haber ido, pese al miedo, ya fue un paso muy valiente. Las entrevistas también se aprenden con práctica; no nacemos sabiendo manejarlas. En lugar de verlo como un fracaso personal, intenta verlo como una experiencia que te muestra qué necesitas fortalecer: manejo de ansiedad, confianza y experiencia en exposición. No te castigues por no haber respondido “perfecto”. Eres recién graduada y estás en proceso de crecimiento. Lo importante es que no dejes que este momento defina tu valor ni te haga renunciar a seguir intentándolo.


Lo que te ha pasado es mucho más frecuente de lo que parece, especialmente cuando uno está empezando en el mundo laboral o se enfrenta a situaciones de evaluación como una entrevista. Haber estudiado, preparado respuestas y aun así quedarse en blanco por los nervios no significa que no estés capacitada, sino que tu sistema de ansiedad se activó en un momento de alta presión. En este tipo de situaciones, el cuerpo puede reaccionar con bloqueo, mente en blanco o dificultad para expresarse, aunque racionalmente sepas lo que quieres decir. No es un problema de capacidad, sino de cómo se gestiona la activación emocional en ese contexto. Aun así, lo que comentas de fondo sí es importante: este tipo de bloqueos no se trabajan únicamente con consejos puntuales o con “pensar en positivo”. Cuando hay miedo a la evaluación, inseguridad al exponerse o ansiedad en situaciones sociales, suele ser necesario un trabajo más profundo en terapia psicológica. En terapia se puede trabajar tanto el origen de ese miedo como el descondicionamiento progresivo de la respuesta de ansiedad, además de herramientas prácticas para mejorar la seguridad al comunicarte y manejar mejor la activación en situaciones como entrevistas. También puede ser útil revisar si esta reacción te recuerda a otras experiencias previas en las que te hayas sentido evaluada, expuesta o bloqueada al comunicarte, ya que muchas veces estas respuestas no aparecen de la nada, sino que están conectadas con aprendizajes anteriores. En cualquier caso, un episodio así no define tu valía profesional ni tu potencial. Es una dificultad que se puede trabajar y mejorar con acompañamiento adecuado. Si en algún momento decides buscar ayuda profesional para trabajar todo esto y mejorar el malestar que te genera, estaré encantada de acompañarte en el proceso. Un abrazo.

Lorena Parrondo Mesa

Lorena Parrondo Mesa

Psicólogo

Cangas de Onis

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¡Hola! Aunque es un tema que te recomiendo tratar con ayuda profesional, puedo decirte algunas cosas que quizás te hacen poder ver mejor que pudo "fallar" en tu planificación. Por lo que cuentas, parece que lo que intentaste modificar fue tu perspectiva sobre la situación. Eso está bien, pero en muchas ocasiones es insuficiente, ya que la emoción realmente se manifiesta a nivel fisiológico y tener únicamente en cuenta la respuesta cognitiva (es decir, el pensamiento) no suele dar resultado para controlar un pico emocional. Para trabajar sobe ello, primero habría que validar la emoción. Es decir, entender de donde viene según tus creencias internas y tu historia de aprendizaje. Las emociones no vienen a estorbarnos, sino a protegernos o informarnos, así que no se trata de "llevar la contraria" a lo que sentimos, sino ayudar al cuerpo a conectar con un estado de seguridad una vez que se ha entendido qué le genera estar así. Después, si hay un componente de trauma se puede reprocesar con EMDR o se puede hacer una exposición a la situación habiendo entrenado previamente con técnicas que permitan a tu sistema nervioso regularse en situaciones ansiógenas. Por último, también me sale decirte que quizás no se trate de un fracaso, sino de una oportunidad de aprender a tener un mayor control sobre ti mismo y tus emociones. Y por lo tanto, una mejor calidad de vida. ¡Espero haberte ayudado! =)

Marta Blanco González

Marta Blanco González

Psicólogo

Colmenar Viejo

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Lo que te ocurrió es mucho más frecuente de lo que imaginas, especialmente cuando hay mucha presión interna, expectativas y ganas de hacerlo bien. El hecho de haberte preparado, exponerte a la entrevista y dar ese paso ya habla de valentía y de una gran capacidad de afrontamiento, aunque ahora mismo te cueste verlo. Muchas veces, en este tipo de situaciones, no falla la capacidad profesional de la persona, sino que el sistema nervioso entra en “modo amenaza”: aparecen los nervios, el bloqueo, la autoexigencia y la sensación de quedarse en blanco. Y cuanto más importante sentimos que es el momento, más fácil es que ocurra. Este tipo de malestar puede trabajarse muy bien en terapia mediante técnicas cognitivo-conductuales (TCC), manejo de ansiedad, resolución de problemas, regulación emocional y ensayo conductual de entrevistas para ganar seguridad y confianza progresivamente. La práctica guiada ayuda mucho a reducir el miedo al juicio y aprender a desenvolverte con más calma sin dejar de ser tú misma. No interpretes esta experiencia como un fracaso definitivo, sino como una primera exposición que puede ayudarte a crecer muchísimo a nivel personal y profesional. Si lo deseas, estaré encantada de acompañarte en ese proceso y trabajar juntas esa seguridad que ahora mismo sientes tan frágil. Un saludo.

Yolanda López Barea

Yolanda López Barea

Psicólogo

Roda de Bara

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Lamento mucho esta primera mala experiencia... Lo primero que hay que tener en cuenta es algo que tú misma señalas: sabías lo que querías decir, pero los nervios te bloquearon. Y es que lo que te ocurrió no tiene que ver con falta de conocimientos ni con falta de preparación, sino que se trata de una respuesta fisiológica común cuando estamos siendo evaluados en un contexto que nos importa. Ese bloqueo no pone en duda tu capacidad profesional, pero nos muestra que tu sistema nervioso se activó más de lo que podías gestionar en ese momento. ¡Lo positivo es que lo que te ha pasado es trabajable! Podemos entrenar cómo regular los nervios antes y durante la entrevista y sostener la incomodidad sin que determine tus respuestas. También es interesante la idea de “debo estar preparada para esto”. Es una exigencia muy habitual en personas recién graduadas, pero la realidad es que las primeras entrevistas suelen ser las más difíciles precisamente porque todavía no tienes experiencia en manejar ese tipo de presión. La habilidad de desenvolverse en entrevistas no viene de fábrica, se aprende con práctica, exposición y herramientas de regulación emocional. No es un “debería saber hacerlo ya”, sino un “voy a ir aprendiendo a hacerlo”. Sentirte mal ahora es comprensible, pero no es una señal de incapacidad permanente. Es simplemente la consecuencia de exponerte a algo nuevo y exigente. ¡No es un fracaso, sino el primer paso de un proceso en el que aún estás aprendiendo!

Nelly Vera Mosquera

Nelly Vera Mosquera

Psicólogo

Mairena del Aljarafe

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Lo primero que me gustaría decirte es que, por lo que cuentas, no veo un fracaso, sino una experiencia difícil y frustrante en un momento para el que todavía estás adquiriendo experiencia. Hay algo que me ha llamado la atención de tu mensaje: dices que te preparaste, que intentaste ser tú misma, que asumiste que debías dar el paso y que querías empezar a perder el miedo. Todo eso son cosas que hiciste bien. El problema es que ahora parece que estás evaluando el resultado únicamente por cómo te sentiste durante la entrevista. Cuando estamos nerviosos tendemos a pensar que los demás perciben nuestro bloqueo mucho más de lo que realmente lo hacen. Además, muchas personas recién graduadas llegan a una entrevista creyendo que deberían desenvolverse con soltura desde el primer momento, cuando en realidad las habilidades para entrevistar también se entrenan. Piensa que nadie nace sabiendo afrontar entrevistas laborales. Igual que no se aprende a conducir leyendo un manual, tampoco se aprende a gestionar la presión de una entrevista solo preparándola en casa. Una parte importante del aprendizaje ocurre precisamente al exponerse a ellas. Por otra parte, los nervios tienen una característica muy engañosa: cuando aparecen, solemos interpretarlos como una señal de incapacidad. Sin embargo, muchas veces simplemente indican que aquello nos importa. Que estuvieras nerviosa no significa que no valgas para el puesto ni que no tengas capacidades profesionales. También te animaría a revisar una idea que aparece en tu mensaje: “debo tener la capacidad de saber desenvolverme en estos momentos”. ¿Por qué deberías tenerla ya? Acabas de graduarte. Precisamente estás en la etapa en la que se aprende a desenvolverse en estos contextos. Exigirte actuar como alguien que lleva años pasando procesos de selección puede ser una meta poco realista y bastante injusta contigo misma. Quizá una forma más útil de valorar esta experiencia sea preguntarte: * ¿Qué cosas hice bien? * ¿Qué preguntas me bloquearon más? * ¿Qué me gustaría responder de otra manera la próxima vez? * ¿Qué he aprendido para futuras entrevistas? Si conviertes esta experiencia en información, deja de ser un fracaso y pasa a ser parte del entrenamiento. Y recuerda algo importante: muchas personas consiguen el trabajo después de varias entrevistas complicadas. No porque desaparezcan los nervios de repente, sino porque aprenden que pueden seguir adelante incluso sintiéndolos. Permítete estar decepcionada unos días si lo necesitas, pero intenta no convertir una entrevista difícil en una conclusión sobre tu valía profesional. Una entrevista evalúa cómo te desenvolviste en una situación concreta; no determina quién eres ni todo lo que eres capaz de aportar. Si esta inseguridad laboral o el miedo a las entrevistas te está afectando mucho, puedes pedirme cita online y trabajaremos juntas estrategias para gestionar los nervios y ganar confianza en este tipo de situaciones.


Entiendo que te hayas quedado bajoneada, porque no era solo una entrevista: para ti también significaba animarte, exponerte y empezar a enfrentar ese miedo. Y cuando una se prepara, intenta hacerlo bien y aun así se bloquea, es normal que aparezca frustración, vergüenza o esa sensación de “debería haber podido”. Pero creo que es importante no convertir esta experiencia en una sentencia sobre tu capacidad. Que te hayas puesto nerviosa no significa que no sirvas, ni que no estés preparada, ni que hayas fracasado. Significa que estabas en una situación que te importaba, con presión, siendo evaluada y en una etapa nueva para ti. También hay algo valioso: fuiste. Diste el paso. Aunque no haya salido como esperabas, no evitaste la situación. Y eso ya forma parte del proceso de ir perdiendo el miedo. A veces una espera que superar algo sea hacerlo perfecto, pero muchas veces empieza por atravesarlo con nervios, con bloqueo, con incomodidad, y aun así seguir intentándolo. Un proceso terapéutico podría ayudarte justamente a trabajar lo que se activa en esos momentos: qué pensamientos aparecen cuando te sientes evaluada, cómo responde tu cuerpo ante la presión, qué miedo hay detrás del bloqueo y cómo empezar a regularlo sin exigirte hacerlo perfecto. También puede ayudarte a construir una forma más amable y realista de mirarte cuando algo no sale como esperabas. Ser recién graduada no significa que tengas que saber desenvolverte con total seguridad en una entrevista. Eso también se aprende. No se trata de no sentir nervios nunca más, sino de ir ganando recursos para que esos nervios no te paralicen ni definan lo que piensas de ti. Quizás esta experiencia, más que verla como un fracaso, puede ser un punto de partida: te mostró qué necesitas fortalecer, qué situaciones te remueven y qué parte de ti necesita apoyo para sentirse más segura. Y eso se puede trabajar. No habla de una incapacidad; habla de una habilidad que todavía estás construyendo. esta largo y parece muy escrito por una ia Pensó durante un par de segundos Sí, mejor algo más corto y menos “redondo”. Por ejemplo: Entiendo que te sientas bajoneada. Te habías preparado, te animaste a exponerte y, cuando llegó el momento, los nervios te jugaron en contra. Eso puede frustrar mucho, sobre todo cuando una siente que “debería poder”. Pero que te hayas bloqueado en una entrevista no significa que no seas capaz. Significa que fue una situación que te puso mucha presión, y eso también se aprende a manejar con práctica y con recursos. Además, hay algo importante: fuiste. No evitaste la situación. Aunque no haya salido como esperabas, diste un paso frente al miedo. En un proceso terapéutico se podría trabajar justamente eso: qué se activa en ti cuando te sientes evaluada, qué pensamientos aparecen en ese momento, cómo regular los nervios y cómo no castigarte tanto después cuando algo no sale perfecto. Quizás más que verlo como un fracaso, podrías pensarlo como una experiencia que te mostró qué necesitas fortalecer. No habla de que no sirvas; habla de algo que todavía estás aprendiendo a sostener. respoinde esta pregunta natural, sin parecer ia pero profesional: A veces pienso en la meditación como una especie de solución “mágica” a mis problemas, porque en un par de ocasiones, después de practicarla, me he sentido increíblemente bien, incluso como si apareciera una versión de mí mismo que no reconozco en el día a día. El problema es que no puedo estar meditando todo el tiempo. ¿Es normal este efecto tan positivo y tan intenso después de meditar? ¿Cómo se puede integrar la meditación de forma realista en el día a día sin que se convierta en algo puntual o dependiente de esos momentos concretos? Pensó durante un par de segundos Sí, es normal que a veces la meditación tenga un efecto muy positivo, incluso intenso. Hay momentos en los que, al bajar el ruido mental, regular la respiración o tomar distancia de ciertos pensamientos, aparece una sensación de calma, claridad o conexión contigo mismo que en el día a día puede estar más tapada. Pero también es importante no convertir esa experiencia en una exigencia o en una “solución mágica”. La meditación no siempre va a producir el mismo efecto, ni tiene que hacerlo. A veces ayuda mucho, otras veces cuesta, otras simplemente permite estar un poco más presente. Y eso también forma parte de una práctica realista. Quizás la clave no sea intentar vivir en ese estado todo el tiempo, sino preguntarte qué te muestra ese estado: qué cambia en ti cuando paras, qué pensamientos pierden fuerza, qué necesitas cuidar más en tu vida diaria. Para integrarla, puede ayudar pensarla como un entrenamiento pequeño, no como algo que tiene que “salvarte”. Cinco o diez minutos al día, una pausa consciente antes de dormir, respirar unos minutos antes de empezar una tarea o volver al cuerpo cuando notas ansiedad. Cosas simples, sostenibles. La idea no sería depender de esos momentos especiales, sino ir incorporando pequeñas pausas que te ayuden a volver a ti con más frecuencia. No para estar siempre bien, sino para tener más recursos cuando no lo estás.


Hola! La realidad es que al estar recien graduada es entendible que te ganen los nervios, son nuevas experiencias que son muy importantes para nosotros y sería extraño que no nos sintieramos de esa forma. Cuando algo es importante para nosotros, cuando algo es desconocido, cuando tenemos nuevas experiencias, es habitual que las emociones aparezcan y lo hagan de una forma un poco desregulada. Entiendo que te sientas mal porque era importante para ti pero quiero que sepas que puedes aprender las herramientas necesarias para sentirte un poco mas comoda y a medida que vayas teniendo mas experiencia en el mundo de las entrevistas te irás sintiendo mejor pero las emociones no dejaran de aparecer. Animos que seguro pronto encontrarás tu trabajo!!


Entiendo que te sientas mal. Cuando uno se prepara durante días, pone ilusión, esfuerzo y además reúne el valor para enfrentarse a algo que le da miedo, es normal que duela cuando las cosas no salen como esperaba. Pero hay algo que me llama la atención de lo que cuentas: antes de la entrevista parecías tener un objetivo muy sano. No era "hacer una entrevista perfecta", sino "dar el paso" y "ser yo misma". Si ese era el objetivo, en realidad lo has cumplido. Te presentaste, te expusiste a una situación que te imponía respeto y lo intentaste. La entrevista no ha sido sólo una evaluación laboral; también ha sido una práctica. Y las primeras prácticas suelen ser incómodas. Muchas personas recién graduadas creen que deberían saber desenvolverse perfectamente en una entrevista, cuando precisamente esas habilidades se desarrollan pasando por entrevistas, bloqueos, silencios incómodos y errores. Además, cuando los nervios aparecen, no significan que no estés preparada. Muchas veces significan que la situación es importante para ti. El problema surge cuando, al notar los nervios, empiezas a luchar contra ellos o a pensar que no deberías sentirlos. Ahí es cuando el bloqueo suele aumentar. Quizá ahora mismo estés interpretando la experiencia como un fracaso. Yo la veo más como una exposición difícil que no salió como te habría gustado. Y eso es muy distinto. Un fracaso es "no valgo para esto". Una experiencia de aprendizaje es "todavía estoy aprendiendo esto". La prueba de que tienes capacidad para desenvolverte no será que nunca vuelvas a ponerte nerviosa. Será que, aunque vuelvan los nervios, sigas presentándote a entrevistas.


Hola. Antes que nada, me gustaría decirte que el hecho de haber ido a la entrevista ya fue un paso importante. Por lo que contás, no evitaste la situación a pesar del miedo, y eso habla de un deseo de crecer y enfrentarte a algo que te resultaba difícil. También me llamó la atención que, después de una sola entrevista, pareciera que estás concluyendo que "deberías tener la capacidad de desenvolverte mejor". Sin embargo, estás recién graduada y es esperable que las primeras entrevistas generen muchos nervios y que no salgan como uno esperaba. Quizás, más que pensar en esta experiencia como un fracaso, podrías verla como parte del aprendizaje. Cada entrevista suele dar información valiosa sobre qué necesitás practicar, cómo reaccionás bajo presión y qué recursos podés ir desarrollando. Intentá no evaluar tu valor profesional por un único momento de nervios. Si este miedo se repite o sentís que te bloquea con frecuencia, un espacio terapéutico también puede ayudarte a comprender qué se activa en esas situaciones y a afrontarlas con mayor confianza.


Siento mucho que te sientas así. Lo que te ha pasado es mucho más frecuente de lo que imaginas. Muchas personas viven sus primeras entrevistas con mucho nerviosismo y sienten que no han podido mostrar todo lo que realmente son. Creo que sería importante revisar las expectativas y el nivel de exigencia que te estás poniendo. Cuanto más altas son las expectativas, más fácil es que la ansiedad aparezca y termine bloqueándonos. Pero también quiero que no pierdas de vista algo importante: hiciste todo lo que estaba en tu mano. Te preparaste, te implicaste y, sobre todo, decidiste dar el paso, a pesar del miedo. Recuerda que cada entrevista es también una oportunidad de aprendizaje. La seguridad no suele aparecer antes de hacerlo, sino después de acumular experiencias. Intenta no interpretar esta entrevista como un fracaso, sino como parte del proceso de crecimiento profesional y personal. Estoy convencida de que, con práctica, irás ganando confianza y desenvolviéndote cada vez mejor.


Buenas noches, es normal sentir nervios las primeras veces que nos enfrentamos a una entrevista de trabajo. A través de la exposición a estas situaciones te irás habituando paulatinamente. En internet puedes encontrar diferentes tips para este tipo de situaciones, pero sobre todo ten siempre presente que tu valía como persona o profesional no depende del juicio de los encargados de selección de personal de una empresa.


Hola. Se trata de aceptar que en la vida habrá éxitos y fracasos, alegrías y tristezas. Estar fuerte emocionalmente, aprender a tolerar el fracaso, y seguir intentándolo a pesar del miedo, será lo que te ayudará a continuar.

Laura Monaco

Laura Monaco

Psicólogo

Premià de Mar

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Hola. Creo que hay una palabra de tu mensaje que convendría revisar: “fracaso”. Una entrevista en la que los nervios te han bloqueado no demuestra que hayas fracasado ni, mucho menos, que no tengas capacidad para desenvolverte profesionalmente. De hecho, hiciste algo importante: tenías miedo y acudiste igualmente. El resultado no fue el que deseabas, pero has tenido una primera experiencia real precisamente en aquello que temías. El problema puede empezar ahora si conviertes aquella entrevista en una prueba de incapacidad: “Estoy recién graduada y debería saber desenvolverme”. Ese “debería” aumenta todavía más la exigencia. En la próxima entrevista podrías entrar pensando: “Tengo que estar tranquila, tengo que responder bien y, sobre todo, no puedo volver a bloquearme”. Y cuanto más intentamos controlar que no aparezca el nerviosismo, más pendientes estamos de él y más fácil resulta bloquearse. No necesitas aprender a acudir a una entrevista sin nervios. Necesitas aprender a realizar entrevistas aunque estés nerviosa. También evitaría repasar mentalmente una y otra vez cada respuesta pensando qué deberías haber dicho. Una revisión concreta para aprender es útil; reconstruir repetidamente la entrevista para castigarte no lo es. Extrae dos o tres cosas que quieras preparar de manera diferente y después da esa entrevista por terminada. Y sigue presentándote a procesos de selección. No esperes a sentirte completamente preparada o segura para intentarlo nuevamente. La seguridad suele construirse después de acumular experiencias, no antes de tenerlas. Quizá esta entrevista no haya demostrado que “no sabes hacer entrevistas”. Quizá simplemente haya sido la primera ocasión en la que has descubierto cómo reaccionas bajo esa presión. Ahora ya tienes información que antes no tenías y puedes trabajar sobre ella. Ser recién graduada significa precisamente que hay situaciones profesionales que todavía tienes que aprender a afrontar. No deberías exigirte la soltura de quien lleva años enfrentándose a ellas. Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si ves que el miedo a bloquearte empieza a hacerte evitar nuevas entrevistas o aumenta mucho tu ansiedad anticipatoria, podemos trabajar específicamente sobre ello. Puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es

Amador Manero Moreno

Amador Manero Moreno

Psicólogo

Sant Andreu de la Barca

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u cerebro detectó la entrevista como una situación de alta amenaza y activó el modo de supervivencia (bloqueo), lo cual es una reacción humana estándar. No te exijas tener una soltura perfecta desde el inicio; la seguridad en las entrevistas es una habilidad que se entrena, no un talento con el que se nace.

Berta Rubio

Berta Rubio

Psicólogo

Gerena

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Hola, gracias por compartir tu experiencia. Siento que tengas estas situaciones. Lo que te recomendaría es poder trabajar todas estas sensaciones y la razón por la que te sientes tan incómoda en las entrevistas, para que podamos aprender a manejar estas situaciones con mayor control. Te recomendaría continuar esta conversación con una asesoría gratuita de psicoterapia. Puedes encontrar mi contacto en internet buscando mi nombre. Gracias.


Hola. Una entrevista en la que los nervios te bloquearon no define tu capacidad profesional ni todo el esfuerzo que has hecho. Es comprensible que te haya dolido, pero exigirte desenvolverte perfectamente por estar recién graduada añade mucha presión. Puede ayudarte revisar la experiencia de forma concreta: qué preguntas te costaron, qué sí pudiste hacer y qué quieres practicar para la próxima. Ensayar entrevistas con alguien de confianza y familiarizarte poco a poco con estas situaciones puede darte más seguridad. Si el bloqueo se repite o te lleva a evitar oportunidades, un psicólogo puede ayudarte a trabajar la ansiedad ante la evaluación y la autocrítica. Un saludo.

Marco Hernández Luis

Marco Hernández Luis

Psicólogo

Santa Cruz de Tenerife

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Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.