Desde hace días siento que he perdido la confianza en mi pareja. Lo que yo creía una relación sólida
Desde hace días siento que he perdido la confianza en mi pareja. Lo que yo creía una relación sólida, estable y con planes de futuro se quebró semanas atrás, cuando mi pareja acordó con un amigo suyo, casado (A) y otra amiga y ex compañera de trabajo, separada (B), salir de senderismo como han hecho otras veces. A mí no me gusta que las salidas con esa mujer sean costumbre, porque noto que a mi pareja le agrada y a su otro amigo casado también, por lo que veo ahí un juego raro y casi adolescente que a nuestras edades (+50 nosotros, ella es algo más joven) me parece hasta ridículo. Yo, aunque no me considero controladora ni celosa, ya le había comentado a mi pareja en alguna ocasión que no me gustaban las quedadas con ciertas mujeres, ni en grupo ni, por supuesto, a solas, pero nunca llegué a expresarlo de manera directa, sólo a través de la ironía y el humor. El otro día no fue excepción en mi malestar, pero no dije nada porque en las últimas salidas al campo que tuvieron los tres, volvió pronto y en todo momento estuvimos en contacto por móvil y whatsapp, así que no creí oportuno molestarme por ello. El caso es que le esperaba a comer porque había cocinado algo especial y cuando llegó cierta hora le pregunté y él me confirmó que vendría. Transcurrieron más de dos horas y ya un poco seria, le llamé para decirle que ya estaba todo preparado y frío; me contestó que sí, que venía, pero no lo hizo. De hecho me fui a caminar para disipar mi enfado, no sin cierta dificultad ya que padezco una dolorosa discopatía y estoy en rehabilitación. Supongo que su primera llamada, ya pasada media tarde, la hizo al no verme en casa, sabiendo que no puedo caminar bien. No respondí, más que nada porque con mi enfado le habría dicho algo drástico y preferí calmarme. No volvió a llamar hasta pasada una hora, no contesté, y ya, cansada y muy dolorida, volví a casa pero le pedí que no me hablase. Esa noche, finalmente, le expuse mi angustia, mi dolor y le pregunté qué pretendía de nuestra relación: seguir adelante o acabar con ella (no estamos casados, pero llevamos casi 14 años juntos). Me dijo que por supuesto, él no quería romper y que no imaginaba que eso me molestaba. Aquello pasó un domingo. No pidió perdón. El martes, me viene con que su amiga B, se ha pasado por el trabajo y se ha tomado un café con ella. El sábado queda con su amigo A, y me empieza a contar chismes sobre si su amiga B no se quiere quedar a solas con su amigo A, porque “le pone ojitos” etc. y empieza a hablarme de B, como si no pasara nada. Entonces le dije: “No la traigas. No la metas en mi casa. No la metas en medio de nuestra relación. Sé que te gusta (aquí me pone cara rara), y como ella te gusta, a mí me hace daño que quedéis. Tuya es la decisión. He perdido la confianza en ti y si quieres que sigamos adelante, merezco respeto y un trato equitativo, ya que yo, a quién también me podría gustar mucha gente, no quedo con ellos ni a solas, ni a nada, porque te he elegido a ti y cuando quedo, raras veces, tú eres el primero en saberlo y en ser presentado como mi pareja”. Tras esa charla me contestó que no sabía que eso me hiciera tanto daño y que haría por no herirme más. Pero me cuesta creer que lo diga sinceramente y ahora cualquier cosa me provoca tal desconfianza que me estoy planteando, con todo el dolor que eso me supondría, acabar con esta relación. Les anticipo las gracias por esta lectura y sus respuestas.
13 respuestas
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Lo que está ocurriendo aquí se entiende mejor como un desajuste en la forma de entender la relación y sus límites, más que como un problema de una sola parte. Por un lado, él ha tenido conductas que pueden generan inseguridad: retrasos importantes sin avisar, dejarte esperando y no reparar después. Eso podría afecta a la confianza, independientemente de que haya o no otras intenciones. Por otro lado, tú misma señalas algo relevante: el malestar llevaba tiempo, pero no se expresó de forma directa. La ironía o el humor suelen diluir el mensaje, y eso hace que el otro no registre el límite real hasta que el problema ya está más cargado emocionalmente. A partir de aquí, el punto no es tanto quién tiene razón, sino si podéis reorganizar la dinámica de forma más clara. Qué sería útil hacer ahora: Pasar de lo implícito a lo explícito. -Definir acuerdos concretos: avisar cambios de plan, no dejar esperando, cómo manejar retrasos, y qué tipo de contacto con terceros resulta cómodo para ambos (frecuencia, formato, contexto). -Introducir la reparación: No solo explicar, sino reconocer el impacto: “entiendo que esto te afectó” y, sobre todo, qué se va a hacer diferente. -Centrarse en conductas observables. Más que interpretar si “le gusta” o no esa persona, mirar si hay coherencia, transparencia y previsibilidad en su comportamiento. Dos puntos a cuidar: -Evitar entrar en suposiciones sin evidencia, porque eso alimenta la desconfianza. -Evitar volver a callar el malestar hasta que se acumule. Idea clave: la confianza no se recupera hablando del problema, sino cambiando la forma de funcionar día a día. Si estos cambios aparecen, la relación puede reequilibrarse. Si necesitas ayuda para solventar esta situación, no dudes en decírmelo. Un saludo.
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Lo que estás sintiendo no es exagerado ni “caprichoso”. Aquí no hay sólo celos: hay una ruptura de expectativas, de acuerdos implícitos y, sobre todo, de cuidado hacia ti en un momento concreto en el que lo necesitabas. Eso es lo que realmente duele. Hay tres planos distintos en lo que cuentas, y conviene separarlos para verlo con claridad: 1. El hecho concreto (lo que pasó ese día) Tu pareja dijo que venía, no vino, no avisó y no priorizó una situación en la que tú estabas esperando (además con dolor físico). Eso, objetivamente, es una falta de consideración. No es interpretable: es un comportamiento concreto que daña la confianza. Y aquí hay un punto importante: no pidió perdón. Eso pesa más de lo que parece, porque sin reconocimiento del daño es difícil reconstruir nada. 2. El contexto relacional (la tercera persona). Más allá de si hay o no intención romántica con esa mujer, lo relevante es que: Tú ya habías mostrado incomodidad (aunque fuera indirectamente). Él no ha sido especialmente sensible a esa incomodidad. Después del conflicto, sigue hablando de ella con normalidad, sin filtrar el impacto en ti. Esto no significa automáticamente que te esté siendo infiel ni que “le guste” en un sentido claro. Pero sí indica algo importante: no está calibrando bien cómo sus decisiones afectan a la relación. 3. Tu vivencia interna (la pérdida de confianza) Aquí estás siendo muy honesta: no es sólo lo que hizo, es lo que ahora te genera. Esa sensación de “ya no me fío”, de que cualquier cosa activa sospecha. Y esto es clave: cuando aparece esa desconfianza sostenida, la relación entra en una fase crítica. Pero cuidado con una idea que puede jugar en tu contra: no todo se resuelve tomando una decisión inmediata de “seguir o romper”. A veces eso es precipitar una respuesta cuando lo que necesitas es claridad y evidencia, no sólo emociones.
Lo que estás sintiendo tiene bastante sentido si se mira con calma: no es solo la salida en sí, es la suma de varias cosas que han ido erosionando tu seguridad en la relación. Por un lado, hay un límite que para ti es importante (cierto tipo de vínculos o dinámicas con otras mujeres) que no ha sido expresado de forma directa durante mucho tiempo. Por otro, hay un episodio concreto que actúa como punto de quiebre: él dice que va a volver, no cumple, no repara después (no hay disculpa clara) y tú te quedas con la sensación de no ser prioritaria. Aquí hay tres niveles distintos que conviene diferenciar: 1. El hecho puntual: no volver cuando dijo que lo haría y dejarte esperando. Esto, más allá de con quién estuviera, ya es una falta de consideración que impacta en la confianza. 2. La dinámica con esa mujer (y el grupo): lo que te incomoda no es solo la persona, sino lo que interpretas (interés, juego, ambigüedad). Eso activa inseguridad y comparación, aunque tú no te consideres celosa. 3. La comunicación en la pareja: tú has insinuado tu malestar durante tiempo (ironía, humor), pero no lo habías puesto claramente encima de la mesa. Él, por su parte, parece no haber leído la intensidad de lo que te pasaba y, cuando aparece, responde, pero sin una reparación emocional suficiente. Es importante decir algo con claridad: pedir respeto, coherencia y consideración en una relación de 14 años no es excesivo. Pero también es clave cómo se formula y qué se espera exactamente del otro. No es lo mismo pedir “no quedes nunca con esa persona” que expresar “esto me genera inseguridad y necesito que cuidemos estos límites de forma concreta”. Ahora mismo estás en una fase de reacción emocional intensa (dolor, enfado, desconfianza), y desde ahí es fácil irse a decisiones muy drásticas. Antes de decidir si terminar o no la relación, sería más útil observar: * Si él es capaz de comprender de verdad lo que te ha dolido (no solo decir “no lo sabía”). * Si hay cambios reales en su comportamiento, no solo palabras. * Si tú puedes expresar lo que necesitas de forma clara, sin ironía ni acumulación. La confianza no se recupera con una conversación, sino con consistencia en el tiempo. Y también requiere que tú puedas salir del bucle de vigilancia constante, porque si no, aunque él cambie, tú seguirás sintiéndote insegura. Si sientes que esto te está desbordando o que no consigues ordenar bien lo que necesitas ni cómo plantearlo, puedes pedirme cita online y lo trabajamos con más profundidad, viendo tanto tu parte emocional como la dinámica de pareja y qué opciones tienes realmente.
Hola, entiendo perfectamente tu malestar; lo que has vivido puede afectar directamente a la confianza. Has sido muy valiente y muy responsable con tus emociones al expresar claramente lo que sientes y necesitas, y has puesto límites. Por lo que cuentas, tu pareja ha reaccionado sin invalidarte y se ha comprometido a no hacerte daño. Eso es un buen inicio, pero ahora lo importante será ver si ese compromiso se traduce en hechos, en cambios sostenidos en el tiempo. Aquí puede ser clave que te observes con un poco más de amplitud: ver si este malestar nace solo de esta situación concreta o si hay otras cosas en la relación —pequeños gestos, actitudes, dinámicas— que ya venían generándote incomodidad, inseguridad o sensación de no ser prioridad. Para ayudarte a ordenar lo que sientes, puedes preguntarte: ¿Qué necesitarías ver en él para recuperar la confianza? ¿Te sientes cuidada y en cuenta en general? Si persiste el malestar no dudes en pedir ayuda terapéutica para explorar con mayor profundidad tu malestar. Un saludo No se trata de decidir rápido, sino de observar con calma y seguir escuchándote, como ya has empezado a hacer.
Lo que estás sintiendo tiene mucho sentido. Cuando en una relación importante aparece una grieta en la confianza, no solo duele lo ocurrido, sino todo lo que representa: sentirte desplazada, no priorizada o poco tenida en cuenta. Por lo que explicas, hay algo importante a diferenciar. Por un lado está la situación concreta, como la salida, el retraso o el no cumplir lo acordado. Pero por otro, y quizá más profundo, está cómo eso conecta con algo que ya venías sintiendo desde hace tiempo: incomodidad, inseguridad o malestar con determinadas dinámicas que no habías podido expresar de forma del todo directa. Cuando lo que sentimos se comunica desde la ironía o el humor, es fácil que la otra persona no llegue a captar la intensidad real. Y entonces ocurre algo como lo que describes: para ti era importante, pero para él parece haber sido algo que no sabía que dolía tanto. Esto no invalida en absoluto tu dolor, pero sí señala que ha habido un desajuste en la forma de comunicarlo. También es muy comprensible que lo que más haya pesado no sea solo la salida en sí, sino la sensación de que no se respetó un plan contigo, que no se te avisó adecuadamente y, sobre todo, que no hubo después una reparación emocional clara. Sin ese gesto de reconocimiento o disculpa, es normal que la desconfianza crezca y que ahora todo se mire con más inquietud. En este momento estás muy dolida, y desde ahí es fácil que la mente se vaya a posiciones más extremas, como plantearte directamente romper la relación. Antes de tomar una decisión así, puede ser importante darte un espacio para aclarar qué necesitas realmente para sentirte tranquila, y si tu pareja está dispuesta a ofrecerlo no solo con palabras, sino con hechos. No se trata tanto de controlar lo que el otro hace, sino de poder expresar con claridad lo que te duele, lo que necesitas y cuáles son tus límites dentro de la relación. Cuando esto se pone sobre la mesa de forma directa, es más fácil ver si hay posibilidad de reconstruir la confianza o si, por el contrario, las necesidades de ambos no están alineadas. Si te parece, podemos trabajar todo esto con más calma y profundidad en consulta, para ayudarte a ordenar lo que sientes, entender mejor lo que está pasando y tomar una decisión más serena y coherente contigo. Atiendo en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), también en formato online o a domicilio en la zona norte de Madrid.
Lo que estás sintiendo no es exagerado ni mucho menos irracional; es una reacción comprensible cuando se combinan varios factores: inseguridad no expresada a tiempo, límites poco claros y, sobre todo, una ruptura de expectativas importantes (te dijo que vendría, no cumplió y no reparó después). Ahí no sólo duele la posible presencia de esa mujer, sino algo más profundo: la sensación de no ser prioridad y de no haber sido tenida en cuenta. Hay varios puntos que debemos desglosar para ordenar con calma todo lo que estás atravesando: 1. No es sólo celos, es confianza dañada. Tu malestar no nace únicamente de que él quede con otra mujer, sino de un patrón: tú habías insinuado incomodidad (aunque no de forma directa), él no lo registró o no lo tomó en serio, y luego ocurrió un episodio concreto donde te sentiste desatendida. La confianza suele romperse más por estos “micro-incumplimientos” (prometer llegar, no hacerlo, no disculparse) que por grandes traiciones. 2. La comunicación ha sido indirecta… hasta que ya era tarde. Tú misma señalas algo importante: usabas la ironía y el humor para expresar algo que en realidad era un límite. Eso suele generar ambigüedad. Él puede no haber entendido la magnitud de lo que sentías. Pero ahora ya lo has expresado con claridad, y eso cambia el escenario: a partir de aquí sí es legítimo observar si hay cambios reales. 3. Falta de reparación emocional. Un elemento especialmente relevante es que, tras verte afectada, no pidió perdón de forma clara. En una relación larga, la capacidad de reparar (reconocer el daño, validar, mostrar intención de cambio) es más importante que no equivocarse nunca. Aquí hay un déficit que explica por qué tu desconfianza sigue activa. 4. Tu planteamiento es legítimo, pero necesita matices. Cuando dices: yo no quedo con nadie que me pueda gustar, estás hablando desde tu forma de entender el compromiso. Eso es válido, pero no necesariamente universal. El punto no debería ser prohibir o comparar conductas, sino acordar límites compartidos: ¿qué es respetuoso para ambos? ¿qué situaciones generan seguridad o inseguridad? 5. Ahora mismo estás en fase de hipervigilancia. Es normal: cuando la confianza se resiente, la mente busca señales constantemente. Pero tomar una decisión definitiva desde ese estado suele llevar a conclusiones más reactivas que reflexivas. ¿Qué sería sano hacer ahora? Observa hechos, no sólo palabras. Él ha dicho que no quiere hacerte daño. Bien. Ahora la pregunta es: ¿cambia conductas? ¿es más transparente? ¿repara cuando se equivoca? Define límites claros y concretos. No desde la amenaza (o ella o yo), sino desde la necesidad: *“Para sentirme tranquila necesito que si haces planes me lo comuniques claramente, que cumplas horarios o avises, y que cuides cómo hablas de esta persona conmigo.”* Pide reparación explícita. No como reproche, sino como necesidad emocional: Aún me duele lo del domingo. Necesito que entiendas por qué me afectó y que lo reconozcas. Evita compararte moralmente (yo sí lo hago bien, tú no). Eso suele cerrar al otro. Es más efectivo hablar desde el impacto emocional que desde la norma. Date un margen de observación. No tienes que decidir ahora si romper o no. Puedes darte unas semanas para ver si hay coherencia entre lo que dice y lo que hace. Una pregunta importante para ti es... Más allá de esta mujer en concreto: ¿Te sientes elegida, cuidada y priorizada en general en la relación, o este episodio ha destapado algo que ya venía faltando? Si lo segundo es cierto, entonces el problema no es “B”, sino un desequilibrio más profundo. Termino con algo claro: No estás obligada a aceptar una dinámica que te hace daño, pero tampoco necesitas tomar una decisión definitiva desde el dolor más reciente. Entre aguantar y romper, hay un espacio intermedio: <<<<poner límites, pedir cambios y observar si la relación responde.<<<<
Gracias por compartir esto con tanta claridad y honestidad. Se nota que has reflexionado mucho antes de escribir. Lo primero que quiero señalar: el problema central aquí no es la amiga B. Es la comunicación. Llevas tiempo expresando tu malestar a través de la ironía y el humor, sin decirlo directamente, y él ha podido ignorarlo cómodamente. Ahora que finalmente lo dijiste de frente, él dice que "no sabía". Eso merece una pregunta incómoda: ¿no lo sabía, o le convenía no saberlo? Hay algo que describes con mucha precisión: tú te autorregulas, lo eliges a él, lo priorizas. Él no hace lo mismo de forma espontánea, sino solo cuando la situación ya escaló. Esa asimetría, después de 14 años, es agotadora. Lo que más me llama la atención clínicamente es que caminaste con una discopatía dolorosa para calmar un enfado que él generó y ni siquiera volvió a llamar. Eso dice algo sobre el lugar que cada uno ocupa en este vínculo. La desconfianza que sentís ahora no es irracional. Es información. La pregunta no es si acabar o no con la relación, sino si este vínculo puede sostenerse con honestidad y reciprocidad reales, no solo cuando vos llegás al límite. Un espacio terapéutico, individual o de pareja, puede ayudaros a responder esa pregunta con más claridad.
Hola, Es muy comprensible cómo te estás sintiendo. Cuando en una relación aparece la desconfianza y la sensación de no ser priorizada, el malestar que se genera es muy profundo, sobre todo después de tantos años compartidos. Por lo que cuentas, no es solo una situación puntual, sino cómo esto te ha hecho sentir a ti: poco escuchada, poco tenida en cuenta y con una angustia que va creciendo. Y eso merece ser atendido con calma. Antes de tomar decisiones desde el dolor del momento, es importante poder ordenar lo que estás sintiendo, entender qué necesitas realmente y ver con claridad qué límites son necesarios para que puedas sentirte tranquila y respetada. En consulta trabajo precisamente este tipo de situaciones: podría ayudarte a recuperar claridad emocional, gestionar la ansiedad que genera la desconfianza y acompañarte a tomar decisiones desde la calma, no desde la herida. Estaré encantada de acompañarte si así lo sientes.
Hola, gracias por compartirlo con tanto detalle. Se percibe cuánto te ha dolido lo ocurrido y cómo ha impactado en tu confianza. Por lo que contás, no es solo el tema de esa mujer en sí, sino varias cosas que se fueron acumulando: que algo te incomodaba y no terminaba de ponerse en palabras claras, que ese día no cumpliera lo acordado ni registrara tu espera, y que después no haya habido un reconocimiento explícito de lo que te dolió. Todo eso puede hacer que algo que antes parecía sólido se tambalee. También es importante notar algo: vos misma decís que muchas veces lo expresabas desde la ironía o el humor. A veces eso hace que el otro no dimensione del todo el malestar hasta que aparece más fuerte, como en este caso. Quizás más que centrarte en “si pasa algo con ella”, pueda ayudarte mirar: - ¿Qué necesito yo para sentirme respetada y tranquila en esta relación? - ¿Estoy pudiendo expresarlo de forma directa y clara? Y observar algo clave ahora: - ¿Hay gestos concretos de su parte para cuidar lo que te duele? No solo lo que dice, sino lo que hace después de que lo hablaste. Porque la confianza no vuelve solo con explicaciones, sino con coherencia en el tiempo. También puede ser útil que puedas plantearlo desde tu vivencia, no desde la acusación: - “Más allá de quién es ella, lo que me pasa es que me sentí poco tenida en cuenta y eso me hizo perder seguridad”. No estás exagerando: estás registrando un cambio en cómo te sentís dentro del vínculo. La pregunta quizás no es aún si terminar o no, sino si hay condiciones reales para reconstruir esa confianza. Y eso se va viendo con el tiempo y con los hechos.
Lo que estás viviendo no es un simple episodio de celos, ni una reacción exagerada. Es una señal de que algo en la dinámica de tu relación se movió, te dolió y te dejó sin suelo. Y tu cuerpo lo está registrando antes que tu mente: desconfianza, tensión, hipervigilancia, miedo a que él no vea lo que para vos es evidente. Tu relato muestra tres cosas muy claras: No es la primera vez que esta mujer aparece como foco de incomodidad. Tu pareja minimiza tu malestar, no por maldad, sino porque no entiende la profundidad del impacto. necesitas seguridad emocional, no explicaciones superficiales ni promesas vagas. Y ahora estás en un punto donde la confianza se quebró, y necesitás pasos concretos para reconstruirla o para tomar decisiones desde la claridad, no desde la herida.
Hola, siento que estés pasando por esta situación. Es angustiante ver cómo la persona a la que quieres está inmerso en algo de lo que no te hace partícipe, aunque esto te esté causando daño. Desde mi punto de vista y por lo que cuentas, estás manejándolo con toda la tranquilidad que te es posible y comunicándote con tu pareja. La cuestión ahora sería ver la situación completa: cómo te estas sintiendo tú y por cuánto tiempo. Cuánto más estás dispuesta a sostener esta situación, esperando un cambio y qué límites son aquellos que ha traspasado tu pareja, que no puedes tolerar. Como ves, yo plantearía una serie de tareas antes de tomar una decisión más contundente, a no ser que lo tengas claro y eso sea lo que sientes mejor para ti. A veces las personas, aunque seamos leales a nuestras parejas, nos vemos envueltas en situaciones de este tipo y nos dejamos llevar por ellas sin darnos cuenta de cómo puede estar pasándolo nuestra pareja, que lo vive desde fuera. Con esto quiero decir que quizás tu pareja, que es quién esta dentro, lo vive como algo que no tiene repercusión en vuestra relación puesto que no está cometiendo infidelidad. Sin ver que, sin contacto íntimo, quizás puede estar causándote un daño muy similar al de una infidelidad, como es la pérdida de confianza que cuentas. Lo ideal sería que pudieras ordenar tus ideas con un psicoterapeuta, que pueda ofrecerte una visión externa y que pueda acompañarte en esto y después, tomar una decisión bien elaborada y reflexionada. Un saludo
Hola, buenos días. Por lo que describes, el problema no es únicamente que exista esa amiga, sino que tu pareja incumpliera lo acordado, dejara pasar horas sin avisarte y después no reconociera claramente el daño causado. Aun así, que le agrade su compañía no demuestra por sí solo una infidelidad. También sería importante abandonar las indirectas y hablar de forma explícita sobre qué conductas considera cada uno respetuosas, cómo deben organizarse esas salidas y qué necesitas para recuperar la confianza. Más que valorar sus palabras, observa si en las próximas semanas informa con claridad, cumple los acuerdos, tiene en cuenta tus límites y muestra una disposición real a reparar. No necesitas decidir ahora mismo si terminar. Si ambos queréis continuar, la terapia de pareja puede ayudaros a diferenciar los celos de los límites legítimos, mejorar la comunicación y establecer acuerdos concretos. Puedes solicitar una cita conmigo desde mi perfil para valorar vuestra situación. Un saludo.
Gracias por explicar la situación con tanto detalle. Creo que aquí conviene separar dos cuestiones: lo que realmente ha ocurrido y todo lo que, a partir de lo ocurrido, tu mente intenta averiguar. No podemos saber por lo que cuentas si tu pareja siente algo por esa mujer o si existe algo más entre ellos. Sin embargo, sí sabemos que aquel domingo ocurrió algo que para ti fue importante: te dijo varias veces que regresaría, le estabas esperando y finalmente no cumplió lo acordado. Y posteriormente has comprobado que vuestra manera de entender los límites respecto a terceras personas tampoco coincide completamente. Hay además algo que tú misma reconoces: anteriormente habías expresado tu malestar mediante el humor y la ironía, pero no de una manera suficientemente clara. Ahora sí lo has hecho. Le has explicado qué te hace daño, qué necesitas en una relación y qué consideras respeto y reciprocidad. Su respuesta ha sido decirte que no era consciente de hasta qué punto te afectaba y que intentará no volver a herirte. A partir de aquí, probablemente no te ayude intentar descubrir inmediatamente si lo dice sinceramente. Cuando se pierde la confianza aparece fácilmente la necesidad de observar cada gesto, conversación, horario o mensaje buscando una prueba definitiva que confirme si podemos confiar. El problema es que cuanto más buscamos esa certeza absoluta, más detalles encontramos para interpretar y más desconfiamos. Tampoco necesitas decidir ahora mismo si una relación de casi catorce años debe terminar. Has expresado claramente un límite que antes estaba expresado de manera indirecta. Ahora puedes observar qué ocurre después de haberlo hecho explícito. La confianza difícilmente se recupera mediante promesas; suele reconstruirse a través de comportamientos coherentes y mantenidos en el tiempo. Por tanto, más que preguntarte continuamente “¿puedo creerle?”, quizá sea más útil observar si existe correspondencia entre lo que te ha dicho y cómo actúa a partir de ahora. Y, paralelamente, valorar si ambos podéis construir unos límites de pareja que sean aceptables para los dos, porque un límite impuesto unilateralmente tampoco resolvería el problema de fondo. Si ves que la desconfianza empieza a dominar la relación, que necesitáis comprobaros, discutir reiteradamente sobre lo mismo o que cualquier comportamiento termina interpretándose desde la sospecha, sería un buen momento para trabajarlo antes de que ese mecanismo deteriore todavía más el vínculo. Si quieres, puedes consultarme a través de Doctoralia.es. Amador Manero Psicólogo PSYAMM
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.



