El último psicólogo al que he acudido, entre otras cosas, me ha hecho comentarios como decirme que s
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El último psicólogo al que he acudido, entre otras cosas, me ha hecho comentarios como decirme que sonrío poco, etiquetarme como “justiciero”, hacerme reproches del tipo “has sido tú quien ha sacado el tema” y sermonearme por esperar que fuera él quien me recordara el pago.
¿Son apropiadas este tipo de intervenciones dentro de un proceso terapéutico? ¿En qué contexto podrían considerarse adecuadas y cuándo podrían estar fuera de lugar?
¿Son apropiadas este tipo de intervenciones dentro de un proceso terapéutico? ¿En qué contexto podrían considerarse adecuadas y cuándo podrían estar fuera de lugar?
¡Un saludo! Lamento mucho que hayas tenido una mala experiencia con un colega de profesión. Uno de los puntos esenciales para el buen desarrollo terapéutico es la "conexión" que se establece entre el psicólogo y el paciente. Algunos puntos básicos son el acompañamiento emocional y el establecimiento de un entorno de seguridad y confianza donde puedas mostrarte vulnerable y no ser juzgado. ¡Espero que esta mala experiencia no te desanime a probar con otro psicólogo!
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Buenas tardes. Sobre tu pregunta: depende del contexto y del tono.
Comentarios como “sonríes poco” o llamarte “justiciero” pueden formar parte de técnicas para invitarte a la reflexión sobre tu forma de actuar. Lo importante es que se expresen de manera que no te hagan sentir juzgado ni atacado. Si el comentario se percibe como reproche o despectivo, deja de ser útil y puede resultar contraproducente.
En cuanto al tema del pago: un psicólogo puede recordarlo de forma clara y neutra, pero los sermones o reproches no son apropiados; el profesional debe mantener un trato respetuoso.
Por lo que, las intervenciones son adecuadas si fomentan la reflexión sin hacerte sentir juzgado. Si notas que el tono te hace sentir atacado o incómodo, eso indica que está fuera de lugar.
Comentarios como “sonríes poco” o llamarte “justiciero” pueden formar parte de técnicas para invitarte a la reflexión sobre tu forma de actuar. Lo importante es que se expresen de manera que no te hagan sentir juzgado ni atacado. Si el comentario se percibe como reproche o despectivo, deja de ser útil y puede resultar contraproducente.
En cuanto al tema del pago: un psicólogo puede recordarlo de forma clara y neutra, pero los sermones o reproches no son apropiados; el profesional debe mantener un trato respetuoso.
Por lo que, las intervenciones son adecuadas si fomentan la reflexión sin hacerte sentir juzgado. Si notas que el tono te hace sentir atacado o incómodo, eso indica que está fuera de lugar.
Hola. Resulta difícil evaluar lo que comentas, ya que está fuera del contexto. Pero como la terapia se basa en el vínculo terapéutico, es importante sentirse cómodo en el mismo y hablar todo aquello que se interponga en dicho vínculo.
Hola
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que, en terapia, el contenido y la forma son igual de importantes.
Algunos de los comentarios que mencionas —señalar que sonríes poco o devolverte que tú sacaste un tema— podrían tener sentido clínico si se formulan con cuidado, con un objetivo claro y abriendo espacio a explorar cómo te hacen sentir. Por ejemplo, como observaciones sobre expresión emocional o sobre dinámicas relacionales. Pero siempre deben hacerse desde el respeto y la alianza terapéutica.
Sin embargo, cuando intervenciones como etiquetarte (“justiciero”), hacer reproches o sermonear generan malestar, juicio o sensación de desigualdad, es importante revisarlo. La terapia no es un espacio para corregir desde arriba, sino para comprender y trabajar juntos.
La clave es esta:
¿Te ayudaron a entenderte mejor?
¿Se explicaron dentro de un marco terapéutico claro?
¿Pudiste expresar cómo te hicieron sentir?
Si la respuesta es no y te sentiste juzgado/a o invalidado/a, es legítimo plantearlo en sesión o valorar si ese encuadre terapéutico es adecuado para ti.
Un saludo,
Pilar Rapela .
"Tu psicóloga amiga"
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que, en terapia, el contenido y la forma son igual de importantes.
Algunos de los comentarios que mencionas —señalar que sonríes poco o devolverte que tú sacaste un tema— podrían tener sentido clínico si se formulan con cuidado, con un objetivo claro y abriendo espacio a explorar cómo te hacen sentir. Por ejemplo, como observaciones sobre expresión emocional o sobre dinámicas relacionales. Pero siempre deben hacerse desde el respeto y la alianza terapéutica.
Sin embargo, cuando intervenciones como etiquetarte (“justiciero”), hacer reproches o sermonear generan malestar, juicio o sensación de desigualdad, es importante revisarlo. La terapia no es un espacio para corregir desde arriba, sino para comprender y trabajar juntos.
La clave es esta:
¿Te ayudaron a entenderte mejor?
¿Se explicaron dentro de un marco terapéutico claro?
¿Pudiste expresar cómo te hicieron sentir?
Si la respuesta es no y te sentiste juzgado/a o invalidado/a, es legítimo plantearlo en sesión o valorar si ese encuadre terapéutico es adecuado para ti.
Un saludo,
Pilar Rapela .
"Tu psicóloga amiga"
En terapia, el modo en que se realizan las intervenciones es tan importante como el contenido de las mismas.
Algunos comentarios como señalar que sonríes poco o explorar ciertos rasgos pueden tener sentido clínico si se formulan con intención exploratoria, respeto y dentro de un contexto de confianza. Sin embargo, cuando una intervención se percibe como etiquetadora, reprochante o moralizante, es comprensible que genere malestar y rompa la alianza terapéutica.
Respecto a cuestiones como el pago, es responsabilidad del profesional establecer un encuadre claro desde el inicio. Recordatorios o aclaraciones deben manejarse de forma neutral y profesional, sin carga recriminatoria.
En terapia es fundamental que te sientas escuchado y seguro. Si determinadas intervenciones te hicieron sentir juzgado o incómodo, eso es algo válido y merece ser tenido en cuenta. La relación terapéutica debe basarse en el respeto, la claridad y la colaboración.
Algunos comentarios como señalar que sonríes poco o explorar ciertos rasgos pueden tener sentido clínico si se formulan con intención exploratoria, respeto y dentro de un contexto de confianza. Sin embargo, cuando una intervención se percibe como etiquetadora, reprochante o moralizante, es comprensible que genere malestar y rompa la alianza terapéutica.
Respecto a cuestiones como el pago, es responsabilidad del profesional establecer un encuadre claro desde el inicio. Recordatorios o aclaraciones deben manejarse de forma neutral y profesional, sin carga recriminatoria.
En terapia es fundamental que te sientas escuchado y seguro. Si determinadas intervenciones te hicieron sentir juzgado o incómodo, eso es algo válido y merece ser tenido en cuenta. La relación terapéutica debe basarse en el respeto, la claridad y la colaboración.
Hola, tu pregunta es muy pertinente. En terapia, el modo en que el profesional interviene es tan importante como el contenido de lo que dice.
Comentarios como señalar que sonríes poco o hacerte notar que tú sacaste un tema pueden, en determinados contextos, formar parte de una intervención clínica si se hacen con una intención exploratoria y en un marco de respeto. Por ejemplo, un terapeuta podría señalar cambios en la expresión emocional para invitar a profundizar, o devolver una dinámica para fomentar la responsabilidad personal.
Sin embargo, el tono, el momento y la alianza terapéutica lo son todo. Si esas intervenciones se perciben como críticas, reproches, etiquetas rígidas o sermones, pueden generar vergüenza, incomodidad o ruptura de confianza. Etiquetar a un paciente como “justiciero” sin un encuadre claro y consensuado puede resultar reduccionista. Del mismo modo, un reproche por el tema del pago puede abordarse desde el encuadre profesional, pero no desde una posición moralizante.
En resumen, una intervención puede ser técnicamente defendible en teoría, pero inadecuada si no está bien contextualizada, si no se explica su intención clínica o si no se sostiene desde el respeto y la alianza terapéutica. La pregunta clave es: ¿te ayudaron esas intervenciones a comprenderte mejor o te hicieron sentir juzgado?
Si en un proceso terapéutico te sientes constantemente evaluado o invalidado, es legítimo revisarlo, hablarlo con el profesional o incluso plantearte cambiar de terapeuta. La terapia debe ser un espacio seguro donde puedas explorar sin sentirte atacado.
Si quieres, podemos analizar con más detalle lo que ocurrió y ayudarte a clarificar si fue una intervención técnica mal recibida o un estilo terapéutico que no encaja contigo. Atiendo en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte y también online.
Tu incomodidad merece ser escuchada.
Comentarios como señalar que sonríes poco o hacerte notar que tú sacaste un tema pueden, en determinados contextos, formar parte de una intervención clínica si se hacen con una intención exploratoria y en un marco de respeto. Por ejemplo, un terapeuta podría señalar cambios en la expresión emocional para invitar a profundizar, o devolver una dinámica para fomentar la responsabilidad personal.
Sin embargo, el tono, el momento y la alianza terapéutica lo son todo. Si esas intervenciones se perciben como críticas, reproches, etiquetas rígidas o sermones, pueden generar vergüenza, incomodidad o ruptura de confianza. Etiquetar a un paciente como “justiciero” sin un encuadre claro y consensuado puede resultar reduccionista. Del mismo modo, un reproche por el tema del pago puede abordarse desde el encuadre profesional, pero no desde una posición moralizante.
En resumen, una intervención puede ser técnicamente defendible en teoría, pero inadecuada si no está bien contextualizada, si no se explica su intención clínica o si no se sostiene desde el respeto y la alianza terapéutica. La pregunta clave es: ¿te ayudaron esas intervenciones a comprenderte mejor o te hicieron sentir juzgado?
Si en un proceso terapéutico te sientes constantemente evaluado o invalidado, es legítimo revisarlo, hablarlo con el profesional o incluso plantearte cambiar de terapeuta. La terapia debe ser un espacio seguro donde puedas explorar sin sentirte atacado.
Si quieres, podemos analizar con más detalle lo que ocurrió y ayudarte a clarificar si fue una intervención técnica mal recibida o un estilo terapéutico que no encaja contigo. Atiendo en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte y también online.
Tu incomodidad merece ser escuchada.
Tu pregunta es muy pertinente. En terapia no solo importa qué se dice, sino cómo, para qué y en qué momento se dice.
Señalar que “sonríes poco” puede ser apropiado si se hace como una observación clínica neutral, vinculada a explorar tu estado emocional o tu forma de expresar afecto, y formulada desde la curiosidad, por ejemplo preguntando qué significa eso para ti. Puede estar fuera de lugar si suena a crítica o juicio, si no está conectado con un objetivo terapéutico claro o si se dice sin comprobar cómo lo recibes. La diferencia clave está en si es una invitación a explorar o una valoración personal.
Etiquetarte como “justiciero” es más delicado. En terapia pueden señalarse patrones, como una sensibilidad especial ante la injusticia o cierta rigidez, pero usar una etiqueta puede simplificar en exceso tu complejidad y activar defensividad. Solo podría considerarse útil si se explica bien qué significa, se vincula a conductas concretas, se trabaja contigo el impacto de ese rasgo y se explora cómo te resuena. Si se lanza como una definición cerrada, puede sentirse invalidante.
Decirte “has sido tú quien ha sacado el tema” puede ser técnicamente correcto si la intención es devolverte responsabilidad o ayudarte a ver un patrón. Es adecuado cuando se formula sin reproche y con una finalidad clara de reflexión. Está fuera de lugar si suena defensivo, si te hace sentir culpable por traer algo a sesión o si parece una manera de cerrar el tema.
En cuanto a sermonearte por esperar que recordara el pago, es legítimo que el terapeuta marque normas claras sobre el encuadre y los pagos. Lo que no es adecuado es hacerlo desde el sermón, la humillación o la superioridad. El encuadre debe ser firme y claro, pero respetuoso y profesional, no moralizante.
En general, en terapia pueden hacerse intervenciones confrontativas y a veces son necesarias. Pero deben estar al servicio del proceso, no del ego del terapeuta, deben estar contextualizadas y deben dejar espacio para que tú expreses cómo te impactan. La señal más importante no es solo si la intervención era técnicamente válida, sino cómo te hizo sentir y si fortaleció o debilitó la alianza terapéutica. Sin seguridad psicológica, el proceso se resiente.
Si quieres, podemos analizar con más detalle el contexto en el que ocurrieron estas intervenciones y ver qué encaja clínicamente y qué no. Puedes pedirme cita online cuando lo necesites.
Señalar que “sonríes poco” puede ser apropiado si se hace como una observación clínica neutral, vinculada a explorar tu estado emocional o tu forma de expresar afecto, y formulada desde la curiosidad, por ejemplo preguntando qué significa eso para ti. Puede estar fuera de lugar si suena a crítica o juicio, si no está conectado con un objetivo terapéutico claro o si se dice sin comprobar cómo lo recibes. La diferencia clave está en si es una invitación a explorar o una valoración personal.
Etiquetarte como “justiciero” es más delicado. En terapia pueden señalarse patrones, como una sensibilidad especial ante la injusticia o cierta rigidez, pero usar una etiqueta puede simplificar en exceso tu complejidad y activar defensividad. Solo podría considerarse útil si se explica bien qué significa, se vincula a conductas concretas, se trabaja contigo el impacto de ese rasgo y se explora cómo te resuena. Si se lanza como una definición cerrada, puede sentirse invalidante.
Decirte “has sido tú quien ha sacado el tema” puede ser técnicamente correcto si la intención es devolverte responsabilidad o ayudarte a ver un patrón. Es adecuado cuando se formula sin reproche y con una finalidad clara de reflexión. Está fuera de lugar si suena defensivo, si te hace sentir culpable por traer algo a sesión o si parece una manera de cerrar el tema.
En cuanto a sermonearte por esperar que recordara el pago, es legítimo que el terapeuta marque normas claras sobre el encuadre y los pagos. Lo que no es adecuado es hacerlo desde el sermón, la humillación o la superioridad. El encuadre debe ser firme y claro, pero respetuoso y profesional, no moralizante.
En general, en terapia pueden hacerse intervenciones confrontativas y a veces son necesarias. Pero deben estar al servicio del proceso, no del ego del terapeuta, deben estar contextualizadas y deben dejar espacio para que tú expreses cómo te impactan. La señal más importante no es solo si la intervención era técnicamente válida, sino cómo te hizo sentir y si fortaleció o debilitó la alianza terapéutica. Sin seguridad psicológica, el proceso se resiente.
Si quieres, podemos analizar con más detalle el contexto en el que ocurrieron estas intervenciones y ver qué encaja clínicamente y qué no. Puedes pedirme cita online cuando lo necesites.
Hola! ante todo, gracias por compartir tu experiencia. Lamento mucho que te hayas sentido. Sin dudas, lo que se debe buscar como profesional, es generar para el paciente un espacio seguro, cómodo, en el que no sienta que lo juzgan o critican. A veces algunas intervenciones pueden señalar alguna conducta o confrontar al paciente, pero siempre tiene que ser explicitado por el profesional y en el marco de una intervención respetuosa, no deben hacerte sentir incómodo o invalidado. Por lo que cuentas, en primera instancia podrías hablarlo con el profesional para explicitarle lo que te hizo sentir y en función de eso, considerar cambiar de profesional. Espero que una mala experiencia no haga que pierdas la motivación para hacer algo tan enriquecedor como la terapia personal.
Si no estas contento con tu psicólogo/a porque te genera incomodidad debes de cambiarlo o hablarlo con él/ella puesto que es muy importante la relación de confianza entre los dos.
Espero haberte podido ayudar.
Espero haberte podido ayudar.
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