Mi hijo está sufriendo exclusión por parte de una entrenadora de fútbol en su colegio. Tiene 6 años,
7
respuestas
Mi hijo está sufriendo exclusión por parte de una entrenadora de fútbol en su colegio. Tiene 6 años, altas capacidades y sufre de apneas nocturnas. Ella repercute en el niño el odio hacia mi, su madre, por un conflicto provocado por su culpa al excluirlo a comienzo de fútbol y yo señalarlo. Desde entonces le trata como si no existe y el sufre. El centro escolar pone en duda mi relato. Pero ya no lo siento un lugar seguro.¿Cómo le protejo?
Lo que describes es una situación delicada y es importante actuar en dos planos: proteger a tu hijo emocionalmente y activar los canales formales del centro. Con él, prioriza validar cómo se siente, reforzar su autoestima y explicarle que lo que ocurre no es su responsabilidad; en niños con altas capacidades, además, suelen percibir la injusticia con mucha intensidad. A nivel práctico, te recomendaría solicitar una reunión formal con el colegio (tutor/a, orientación y dirección), dejando constancia por escrito de lo que está ocurriendo y pidiendo medidas concretas de protección y supervisión. Si no hay respuesta, podéis valorar inspección educativa. También sería útil una valoración psicológica para darle herramientas y recoger indicadores objetivos. Si el entorno no garantiza su bienestar, es legítimo plantear un cambio. Y, dado el antecedente de apneas, cuidar su descanso es clave porque influye directamente en su regulación emocional.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Yo te diría que sigas poniendo a tu hijo en primer lugar, tal y como estás haciendo. Que tenga claro que no hay nada mal en él. Refuérzale fuera de ese entorno y valora seriamente sacarle si está sufriendo. Aunque parezca que te rindes, en realidad le estás protegiendo. Desde luego que no es justo.
También sería interesante pedir una reunión formal con dirección si no lo has hecho ya. Que te den un acta de la reunión para dejar constancia de todo.
Un abrazo!
También sería interesante pedir una reunión formal con dirección si no lo has hecho ya. Que te den un acta de la reunión para dejar constancia de todo.
Un abrazo!
Estimada consultante,
Siento lo que estás viviendo, porque cuando un hijo sufre y además no se siente protegido por el entorno, la angustia es muy grande.
Más allá de quién tenga razón, aquí hay algo importante: tu hijo no se está sintiendo visto ni seguro, y eso sí necesita una respuesta clara. A su edad,y con sus características, es especialmente sensible a este tipo de dinámicas.
Protegerle implica dos cosas:
por un lado, validar lo que siente y reforzar su seguridad emocional en casa y por otro, poner límites claros al entorno, buscando vías formales dentro del centro o, si es necesario, valorando un cambio que garantice su bienestar.
Cuando la confianza con el colegio se rompe, es importante escuchar esa señal.
Si te sientes sola o cuestionada en este proceso, un acompañamiento profesional puede ayudarte a ordenar la situación, tomar decisiones con más claridad y protegerle sin desgastarte tanto.
Saludos cordiales
Siento lo que estás viviendo, porque cuando un hijo sufre y además no se siente protegido por el entorno, la angustia es muy grande.
Más allá de quién tenga razón, aquí hay algo importante: tu hijo no se está sintiendo visto ni seguro, y eso sí necesita una respuesta clara. A su edad,y con sus características, es especialmente sensible a este tipo de dinámicas.
Protegerle implica dos cosas:
por un lado, validar lo que siente y reforzar su seguridad emocional en casa y por otro, poner límites claros al entorno, buscando vías formales dentro del centro o, si es necesario, valorando un cambio que garantice su bienestar.
Cuando la confianza con el colegio se rompe, es importante escuchar esa señal.
Si te sientes sola o cuestionada en este proceso, un acompañamiento profesional puede ayudarte a ordenar la situación, tomar decisiones con más claridad y protegerle sin desgastarte tanto.
Saludos cordiales
Hola. En este caso sería bueno acudir a una consulta de un profesional de psicología para poder tratar la situación y ayudar al niño a gestionar lo que está ocurriendo. Además sería necesario tomar datos de lo que ocurre en el entreno. Un saludo
Entiendo lo que estás sintiendo. Cuando percibimos que nuestro hijo no está siendo bien tratado, especialmente en un entorno que debería ser seguro como el colegio, es muy difícil no activarse y sentir rabia, impotencia y miedo.
Por lo que cuentas, hay varios elementos importantes. Por un lado, tu hijo es pequeño, tiene 6 años, y además presenta unas características (altas capacidades, dificultades de sueño) que pueden hacerle más sensible a ciertos entornos o dinámicas. Si además percibes que está siendo excluido o ignorado por una figura adulta de referencia, es lógico que te preocupe profundamente.
Ahora bien, aquí es importante ir con cuidado y diferenciar varias cosas. A esta edad, los niños interpretan mucho a través de lo emocional, y a veces pueden percibir rechazo o exclusión de forma más intensa, especialmente si ya hay una situación previa de tensión entre adultos. Eso no significa que no esté sufriendo, pero sí conviene explorar bien qué está ocurriendo exactamente y cómo lo está viviendo él.
También es importante tener en cuenta que cuando hay un conflicto previo entre familia y profesional, puede generarse una dinámica más compleja, donde ambas partes se sienten cuestionadas. Esto no justifica en ningún caso que un niño sea ignorado o tratado de forma inadecuada, pero sí nos da una pista de que la situación necesita ser abordada con cierta estrategia, no solo desde la emoción.
Lo más importante ahora es proteger a tu hijo, y eso pasa por varias cosas. Primero, validar cómo se siente. Que pueda contarte qué le pasa, cómo vive los entrenamientos, sin dirigirle ni anticipar respuestas. A veces, sin darnos cuenta, podemos influir en su relato porque estamos muy preocupados, y es clave escucharle de forma lo más abierta posible.
Segundo, observar cambios: si evita ir, si muestra ansiedad, si hay cambios en su conducta o en su estado de ánimo. Eso te dará información más objetiva sobre el impacto real que está teniendo en él.
Tercero, a nivel escolar, es importante dejar constancia por vías formales. Solicitar una reunión con el centro, preferiblemente con alguien más allá de la entrenadora (tutor/a, orientación, dirección), exponiendo los hechos de forma concreta, sin entrar en juicios personales. Cuanto más específico seas (situaciones, conductas observables), más fácil será que puedan intervenir.
Si el centro pone en duda tu relato y tú ya no lo sientes como un entorno seguro, eso también es un indicador importante. En ese caso, más allá de intentar resolver lo ocurrido, puede ser necesario valorar alternativas que garanticen el bienestar de tu hijo.
Y por último, algo importante: es normal que sientas que tienes que protegerle, pero intenta que esa protección no pase por transmitirle directamente el conflicto con la entrenadora o el centro. Él necesita seguir sintiendo que los adultos pueden cuidarle, no cargar con una tensión que no le corresponde.
Si lo necesitas, acudir a un profesional puede ayudaros a ordenar todo esto: tanto para valorar el impacto en tu hijo como para orientarte a ti en cómo manejar la situación con el centro de la forma más efectiva posible.
Tu intuición como madre es importante, pero también lo es poder apoyarla en observación y en pasos concretos que realmente ayuden a tu hijo a estar mejor.
Por lo que cuentas, hay varios elementos importantes. Por un lado, tu hijo es pequeño, tiene 6 años, y además presenta unas características (altas capacidades, dificultades de sueño) que pueden hacerle más sensible a ciertos entornos o dinámicas. Si además percibes que está siendo excluido o ignorado por una figura adulta de referencia, es lógico que te preocupe profundamente.
Ahora bien, aquí es importante ir con cuidado y diferenciar varias cosas. A esta edad, los niños interpretan mucho a través de lo emocional, y a veces pueden percibir rechazo o exclusión de forma más intensa, especialmente si ya hay una situación previa de tensión entre adultos. Eso no significa que no esté sufriendo, pero sí conviene explorar bien qué está ocurriendo exactamente y cómo lo está viviendo él.
También es importante tener en cuenta que cuando hay un conflicto previo entre familia y profesional, puede generarse una dinámica más compleja, donde ambas partes se sienten cuestionadas. Esto no justifica en ningún caso que un niño sea ignorado o tratado de forma inadecuada, pero sí nos da una pista de que la situación necesita ser abordada con cierta estrategia, no solo desde la emoción.
Lo más importante ahora es proteger a tu hijo, y eso pasa por varias cosas. Primero, validar cómo se siente. Que pueda contarte qué le pasa, cómo vive los entrenamientos, sin dirigirle ni anticipar respuestas. A veces, sin darnos cuenta, podemos influir en su relato porque estamos muy preocupados, y es clave escucharle de forma lo más abierta posible.
Segundo, observar cambios: si evita ir, si muestra ansiedad, si hay cambios en su conducta o en su estado de ánimo. Eso te dará información más objetiva sobre el impacto real que está teniendo en él.
Tercero, a nivel escolar, es importante dejar constancia por vías formales. Solicitar una reunión con el centro, preferiblemente con alguien más allá de la entrenadora (tutor/a, orientación, dirección), exponiendo los hechos de forma concreta, sin entrar en juicios personales. Cuanto más específico seas (situaciones, conductas observables), más fácil será que puedan intervenir.
Si el centro pone en duda tu relato y tú ya no lo sientes como un entorno seguro, eso también es un indicador importante. En ese caso, más allá de intentar resolver lo ocurrido, puede ser necesario valorar alternativas que garanticen el bienestar de tu hijo.
Y por último, algo importante: es normal que sientas que tienes que protegerle, pero intenta que esa protección no pase por transmitirle directamente el conflicto con la entrenadora o el centro. Él necesita seguir sintiendo que los adultos pueden cuidarle, no cargar con una tensión que no le corresponde.
Si lo necesitas, acudir a un profesional puede ayudaros a ordenar todo esto: tanto para valorar el impacto en tu hijo como para orientarte a ti en cómo manejar la situación con el centro de la forma más efectiva posible.
Tu intuición como madre es importante, pero también lo es poder apoyarla en observación y en pasos concretos que realmente ayuden a tu hijo a estar mejor.
Lo primero es validar lo que estás sintiendo: cuando una madre percibe que su hijo no está siendo tratado de forma segura o respetuosa, es natural que aparezca preocupación, impotencia y mucha alerta emocional.
Más allá de determinar intenciones, lo importante aquí es cómo se está sintiendo tu hijo y el impacto que esta situación puede estar teniendo en su bienestar emocional y en su vivencia escolar. A los 6 años, sentirse ignorado o excluido por una figura adulta significativa puede afectar mucho su autoestima y su sensación de pertenencia.
Protegerlo implica, ante todo, seguir siendo un espacio seguro para él: escucharlo, validar sus emociones sin transmitirle odio hacia la entrenadora y ayudarle a poner palabras a lo que vive. También es importante registrar objetivamente las situaciones que observas, pedir reuniones formales con el centro y buscar canales institucionales de diálogo y protección.
Si el colegio no está pudiendo ofrecer una respuesta contenedora y tú ya no percibes el entorno como seguro, merece la pena valorar apoyos externos y revisar qué contexto sería emocionalmente más saludable para él. Y, si es posible, contar con acompañamiento psicológico puede ayudar tanto a tu hijo como a ti a atravesar esta situación con más sostén y claridad.
Más allá de determinar intenciones, lo importante aquí es cómo se está sintiendo tu hijo y el impacto que esta situación puede estar teniendo en su bienestar emocional y en su vivencia escolar. A los 6 años, sentirse ignorado o excluido por una figura adulta significativa puede afectar mucho su autoestima y su sensación de pertenencia.
Protegerlo implica, ante todo, seguir siendo un espacio seguro para él: escucharlo, validar sus emociones sin transmitirle odio hacia la entrenadora y ayudarle a poner palabras a lo que vive. También es importante registrar objetivamente las situaciones que observas, pedir reuniones formales con el centro y buscar canales institucionales de diálogo y protección.
Si el colegio no está pudiendo ofrecer una respuesta contenedora y tú ya no percibes el entorno como seguro, merece la pena valorar apoyos externos y revisar qué contexto sería emocionalmente más saludable para él. Y, si es posible, contar con acompañamiento psicológico puede ayudar tanto a tu hijo como a ti a atravesar esta situación con más sostén y claridad.
Hola.
Lo primero, se nota mucho tu preocupación por proteger a tu hijo y que vuelva a sentirse seguro y valorado dentro del entorno escolar. Y cuando una madre percibe que un niño está sufriendo exclusión o rechazo por parte de un adulto de referencia, es normal que aparezca mucha angustia e impotencia.
A los 6 años, los niños son muy sensibles a cómo les miran, incluyen o responden los adultos importantes para ellos. Si tu hijo percibe rechazo, indiferencia o trato desigual, aunque sea de forma sutil, eso puede afectar a su autoestima, seguridad y sensación de pertenencia.
También es importante tener en cuenta que niños con altas capacidades o dificultades de descanso como las apneas pueden mostrar más sensibilidad emocional, cansancio, intensidad o necesidad de validación, lo que puede hacer que determinadas dinámicas les afecten todavía más.
Más allá de entrar en una lucha constante para demostrar quién tiene razón, quizá ahora mismo lo prioritario sería:
• escuchar mucho cómo se siente tu hijo,
• validar sus emociones,
• reforzar que él no tiene la culpa,
• y observar cómo está afectándole emocionalmente esta situación.
Si sentís que el entorno ha dejado de ser seguro o que no está habiendo suficiente escucha por parte del centro, también es legítimo buscar espacios de diálogo más formales o apoyo externo para valorar cómo proteger mejor su bienestar emocional.
Y algo importante:
que un niño se sienta visto, creído y acompañado por su figura de apego ya es un factor protector muy importante.
Si lo necesitáis, este tipo de situaciones también pueden trabajarse en terapia para ayudar tanto al niño como a la familia a gestionar el impacto emocional que generan este tipo de conflictos escolares.
Mucho ánimo
Lo primero, se nota mucho tu preocupación por proteger a tu hijo y que vuelva a sentirse seguro y valorado dentro del entorno escolar. Y cuando una madre percibe que un niño está sufriendo exclusión o rechazo por parte de un adulto de referencia, es normal que aparezca mucha angustia e impotencia.
A los 6 años, los niños son muy sensibles a cómo les miran, incluyen o responden los adultos importantes para ellos. Si tu hijo percibe rechazo, indiferencia o trato desigual, aunque sea de forma sutil, eso puede afectar a su autoestima, seguridad y sensación de pertenencia.
También es importante tener en cuenta que niños con altas capacidades o dificultades de descanso como las apneas pueden mostrar más sensibilidad emocional, cansancio, intensidad o necesidad de validación, lo que puede hacer que determinadas dinámicas les afecten todavía más.
Más allá de entrar en una lucha constante para demostrar quién tiene razón, quizá ahora mismo lo prioritario sería:
• escuchar mucho cómo se siente tu hijo,
• validar sus emociones,
• reforzar que él no tiene la culpa,
• y observar cómo está afectándole emocionalmente esta situación.
Si sentís que el entorno ha dejado de ser seguro o que no está habiendo suficiente escucha por parte del centro, también es legítimo buscar espacios de diálogo más formales o apoyo externo para valorar cómo proteger mejor su bienestar emocional.
Y algo importante:
que un niño se sienta visto, creído y acompañado por su figura de apego ya es un factor protector muy importante.
Si lo necesitáis, este tipo de situaciones también pueden trabajarse en terapia para ayudar tanto al niño como a la familia a gestionar el impacto emocional que generan este tipo de conflictos escolares.
Mucho ánimo
Expertos
¿Quieres enviar tu pregunta?
Nuestros expertos han respondido 1 preguntas sobre Violencia escolar
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.