Siento muchos mareos, corazón acelerado, se me duerme los brazos, dolor en el pecho, cabeza, musculo

Siento muchos mareos, corazón acelerado, se me duerme los brazos, dolor en el pecho, cabeza, musculos super tensos, me duele el cuello la mandibula y el brazo, a veces siento que pierdo el control de mi cuerpo y que me voy a desmayar. Incluso he llegado a sentir como que me undo en la cama, es muy raro. Todo el tiempo pienso que tengo algo grave fisicamente me han hecho pruebas medicas y no dan con nada. Dicen que es ansiedad catrostrifica pero a veces estoy tranquila y me pasa igual. Estoy desesperada no se que hacer para sentirme mejor. Cuando me dan las crisis me da un golpe de calor horrible y siento que voy a morir. He llegado a pensar lo peor, que tengo un derrame cerebral, que me va a dar un infarto, que voy a convulsionar, etc… todo esto me vino de golpe de un dia para otro y no se va. Realmente estoy desesperada… empecé terapia pero de momento no noto cambios, ya no se si algo mental o fisico realmente. Quiero estar normal y disfrutar la vida 😭

16 respuestas


Hola. Si te encuentras en terapia, ello debe ir ayudando a aliviar los síntomas. Son cuadros de ansiedad que debes poder aprender a manejar, trabajando sobre tus miedos y pensamientos.

Laura Monaco

Laura Monaco

Psicólogo

Premià de Mar

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Hola. Lo que describes puede resultar aterrador porque las sensaciones son completamente físicas y muy intensas. Mareo, taquicardia, hormigueo o adormecimiento, tensión muscular, sensación de desmayo, calor intenso, opresión y la percepción de perder el control pueden aparecer durante estados intensos de ansiedad o pánico. Que tengan un origen ansioso no significa que las estés imaginando: las sensaciones corporales son reales. Ahora bien, dolor en el pecho, brazo, mandíbula o síntomas neurológicos no deberían atribuirse automáticamente a ansiedad sin valoración médica. Si aparece un dolor torácico nuevo o especialmente intenso, dificultad importante para respirar, pérdida de conocimiento, debilidad o adormecimiento claramente de un solo lado, alteraciones del habla u otros síntomas diferentes de los que ya han sido estudiados, debes solicitar atención médica urgente. Dicho esto, cuentas algo fundamental: te han realizado pruebas y no encuentran una causa física que explique estas crisis, pero tú continúas comprobando mentalmente si podría tratarse de un infarto, un derrame, una convulsión, etc. Ahí puede haberse creado un círculo muy potente: aparece una sensación, la interpretas como señal de una catástrofe, aumenta el miedo, el organismo se activa todavía más y esa activación genera nuevas sensaciones que parecen confirmar que realmente está ocurriendo algo grave. El miedo termina alimentando aquello que utiliza como prueba. Y sí, puede ocurrirte estando aparentemente tranquila. La ansiedad no necesita que estés conscientemente preocupada justo antes de cada episodio. Además, cuando llevamos tiempo vigilando nuestro cuerpo, podemos desarrollar una enorme sensibilidad hacia cualquier cambio fisiológico. Intentar comprobar continuamente el pulso, analizar cada sensación, buscar síntomas en internet, pedir repetidamente garantías de que no tienes nada o evitar actividades por miedo a que aparezca una crisis puede proporcionar alivio momentáneo, pero también enseñar progresivamente a tu cerebro que esas sensaciones son peligrosas y necesitan vigilancia. Es precisamente ese mecanismo el que conviene trabajar en terapia. No abandones la terapia porque todavía no notes cambios. Explícale a tu terapeuta exactamente qué haces cuando aparece una sensación y qué haces también para prevenirla. En los problemas de pánico e hipervigilancia corporal, identificar y modificar esas respuestas es especialmente importante. Tu objetivo no debería ser conseguir inmediatamente no volver a sentir ninguna sensación extraña. Primero necesitamos conseguir que cada sensación deje de convertirse automáticamente en la señal de que estás a punto de morir. Cuando cambia esa relación con las sensaciones, suele empezar a romperse el círculo del miedo. Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente estas crisis de pánico, el miedo a padecer una enfermedad y la vigilancia constante de las sensaciones corporales, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.

Amador Manero Moreno

Amador Manero Moreno

Psicólogo

Sant Andreu de la Barca

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Hola, lo que describes puede aparecer en cuadros de ansiedad intensa o ataques de pánico: mareo, taquicardia, sensación de desmayo o miedo a perder el control...Y que ocurra cuando estás aparentemente tranquila no significa que no pueda estar relacionado con la ansiedad; al final nuestro sistema de alarma puede activarse aunque conscientemente no identifiquemos ningún peligro. Es importante que los síntomas físicos hayan sido valorados previamente por un médico y una vez descartadas las causas orgánicas, la terapia puede ayudarte no solo a reducir las crisis e identificar los detonantes; sino también a perder progresivamente el miedo a que vuelvan a aparecer esas sensaciones corporales. Si acabas de empezar terapia, date algo de tiempo para comprender qué ocurre y aprender a dejar de interpretar esas sensaciones de las que hablamos como una amenaza constante. Espero haberte arrojado algo de luz, un abrazo muy grande.

Eva Ortiz

Eva Ortiz

Psicólogo

Valencia

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Entiendo perfectamente el nivel de desesperación y agotamiento en el que te encuentras. Experimentar síntomas físicos tan intensos y alarmantes, como la opresión, el adormecimiento, la sensación de no controlar tu cuerpo o las oleadas de calor, genera un miedo totalmente real. Es completamente lógico que pienses que hay algo grave latiendo detrás, cuando el cuerpo se activa de esa manera, la sensación de amenaza no es simulada, se siente real. Esa duda constante de "¿y si realmente es algo físico?" es precisamente uno de los motores principales de la angustia. Sobre todo cuando el malestar aparece "de la nada", incluso en momentos en los que sientes que estás tranquila. ¿Por qué parece que las pruebas no dan con nada? Que los exámenes médicos salgan normales no significa que "no tengas nada" o que te lo estés inventando. Significa que tu estructura orgánica está sana, pero tu sistema de regulación del estrés está hiperactivado y desregulado. La tensión muscular sostenida, por ejemplo, es real y produce dolor físico en mandíbula, cuello y pecho, pero su origen es funcional, no una lesión o enfermedad degenerativa. Es posible volver a recuperar la "normalidad" y disfrutar de la vida, y en estos casos la ayuda de profesionales de la psicología sería una muy buena opción. Un abrazo. Laura Ramírez Sánchez. Psicóloga General Sanitaria M-38705 Especialista en ansiedad y gestión del estrés.


Hola. Entiendo lo desesperante que debe ser sentir tantas cosas en tu cuerpo y no poder confiar en que estás bien, incluso después de que las pruebas médicas no hayan encontrado una causa que explique lo que te ocurre. Contás que estás muy pendiente de tus sensaciones y que rápidamente aparecen pensamientos como “me va a dar un infarto”, “voy a tener un derrame” o “voy a morir”. Ese miedo puede llevarte a observar todavía más tu cuerpo, aumentando la ansiedad y haciendo que cualquier sensación se vuelva aún más alarmante. También me llamó la atención que decís que todo comenzó de golpe. Quizás sería interesante explorar qué estaba ocurriendo en tu vida en ese momento. ¿Había algún cambio importante, una situación que te exigiera especialmente, alguna pérdida o algo que tuvieras mucho miedo de perder? A veces el cuerpo expresa una sensación de amenaza que todavía no conseguimos relacionar con lo que estamos viviendo. Ya empezaste terapia y creo que es un buen espacio para explorar todo esto. Más que intentar conseguir la certeza absoluta de que ninguna sensación es peligrosa, quizás el trabajo pueda ayudarte a comprender qué te está pasando y a recuperar poco a poco la confianza en tu cuerpo y en tu vida. Creo que así queda más cercana a tu mirada: no se queda solamente en “tenés ansiedad y esto funciona así”, sino que se pregunta por qué esta ansiedad apareció en esta persona, de esta manera y precisamente en este momento.


Muchas gracias por compartir y siento muchísimo el miedo y el agotamiento que estás viviendo. Los mareos, las palpitaciones, el hormigueo, el calor, la sensación de desmayo o de perder el control pueden aparecer durante una crisis de pánico; estas crisis también pueden surgir cuando aparentemente estás tranquila. Sin embargo, que tengas ansiedad no significa que deban atribuirse automáticamente a ella todos los síntomas. Como mencionas dolor en el pecho, el brazo y la mandíbula, si esas molestias están ocurriendo ahora, son intensas o diferentes a las habituales, duran varios minutos o se acompañan de dificultad para respirar, desmayo, sudor frío, debilidad en un lado del cuerpo o dificultad para hablar, llama a emergencias o acude a urgencias. Estos síntomas necesitan una valoración presencial, aunque otras pruebas anteriores hayan sido normales. Si ya te han valorado y los episodios se repiten de la misma manera, pide una cita de seguimiento para revisar qué exploraciones te han realizado, qué causas se han descartado y qué señales indicarían volver a urgencias. No es necesario elegir entre “físico” y “mental”: la ansiedad produce respuestas físicas reales, pero esa conclusión debe establecerla un profesional después de evaluarte. Cuando reconozcas una crisis habitual y se haya descartado una urgencia, intenta apoyar los pies en el suelo, mirar lentamente a tu alrededor y nombrar lo que ves, y respirar sin forzar, alargando suavemente la exhalación. Recuérdate: “Esta sensación es muy intensa, pero ya la he atravesado antes; no tengo que resolverla ahora mismo”. Evita comprobar continuamente el pulso o buscar enfermedades en internet, porque suele alimentar el círculo de miedo y síntomas. Coméntale a tu terapeuta con detalle la frecuencia, duración y pensamientos que acompañan a las crisis. Empezar terapia no suele producir cambios inmediatos; quizá necesitéis trabajar específicamente el miedo a las sensaciones corporales y acordar un plan para manejarlas. No estás inventando nada ni estás perdiendo la razón: tu sufrimiento es real y merece atención médica y psicológica coordinada. Es posible recuperar poco a poco la seguridad y volver a disfrutar de tu vida. Un abrazo, Elbire Arana Iturrarte Psicóloga General Sanitaria Colegiada M-42807


Lo que describes puede ser muy angustiante. Los síntomas físicos que mencionas son compatibles con crisis de ansiedad/pánico y, cuando existe hipervigilancia corporal, pueden sentirse como una amenaza real aunque las pruebas médicas sean normales. Es importante continuar el seguimiento médico y trabajar en terapia específicamente el miedo a las sensaciones corporales y las interpretaciones catastróficas. Que todavía no notes cambios no significa que no puedas mejorar; este proceso suele requerir tiempo y un abordaje específico.


Los procesos terapéuticos son largos, y no son fáciles, confía en el proceso. Si tras varias sesiones con tu terapeuta, no ves mejoría, habla con el y expón todo lo que te ocurre. Seguro que juntos encontráis el camino.


Leo lo que cuentas y puedo imaginar lo agotador y aterrador que debe ser vivir así, sin saber qué te está pasando ni cuándo va a parar. Quiero que sepas algo importante: te creo. Lo que sientes es completamente real, tu cuerpo lo está viviendo de verdad, aunque el origen no sea una enfermedad física. Por lo que describes —la taquicardia, los mareos, la tensión muscular, el calor repentino, esa sensación de perder el control o de "hundirte en la cama", el miedo intenso a morir— encaja mucho con lo que llamamos crisis de pánico, dentro de un cuadro de ansiedad catastrófica o hipocondria. El cuerpo entra en un estado de alarma extrema, como si hubiera un peligro real, aunque no lo haya. Y por eso pasa incluso cuando estás tranquila: el sistema nervioso a veces se dispara solo, sin que haya un pensamiento consciente que lo provoque primero. Sé que da mucho miedo no tener pruebas médicas que expliquen lo que sientes, pero en realidad es una noticia importante: significa que a nivel físico tu cuerpo está bien. Esa sensación extraña de "hundirte" tiene también un nombre: desrealización, y es muy habitual en estados de ansiedad muy intensa. Desconcierta mucho, pero no es peligrosa: es el cerebro poniéndose en modo protección ante un nivel de activación muy alto. Algo que quiero que entiendas es cómo funciona el círculo: el miedo a que estos síntomas signifiquen algo grave hace que tu cuerpo se active todavía más, y esa activación genera más síntomas, que a su vez te dan más miedo. Es el miedo al miedo, y es agotador, pero también es la razón por la que esto se puede tratar. En terapia ayudo a las personas a identificar cuáles son los disparadores de las crisis: a veces es una sensación corporal que se malinterpreta, otras es un pensamiento en el que nos enganchamos en bucle. De esta forma podemos empezar a observarlos con un poco más de distancia y consciencia, aprendiendo a reaccionar diferente ante ellos. Que no notes cambios todavía en terapia no significa que no vaya a funcionar. Este tipo de crisis suelen necesitar un trabajo específico —no solo hablar de lo que te pasa, sino técnicas concretas para el pánico y para que tu sistema nervioso vaya "reaprendiendo" que está a salvo—, y eso lleva su proceso, sobre todo si llevas ya un tiempo así. Sé que ahora mismo sientes que esto no tiene fin, pero no es así. Lo que describes es tratable, y mereces sentirte bien y volver a disfrutar de tu vida. ¡Te mando mucha fuerza para tu proceso!


Lo que estás viviendo es extremadamente angustiante, pero encaja de forma muy clara con un cuadro de ansiedad catastrófica con crisis de pánico y somatización intensa. Los síntomas que describes —mareos, corazón acelerado, hormigueo en brazos, tensión muscular, dolor en pecho y mandíbula, sensación de desmayo, golpes de calor, la impresión de “hundirte” en la cama— son muy típicos cuando el sistema nervioso entra en un estado de alarma tan elevado que interpreta cualquier sensación corporal como una amenaza grave. Es importante que sepas que estos síntomas pueden aparecer incluso cuando estás aparentemente tranquila. No significa que tengas algo físico grave, sino que tu cuerpo está funcionando como si estuviera en emergencia constante. Cuando la ansiedad se vuelve tan intensa, el cerebro activa respuestas automáticas que generan sensaciones muy reales y muy desagradables, y eso alimenta el miedo a que ocurra algo grave como un infarto, un derrame o una convulsión. Este miedo es parte del cuadro, no una señal de peligro real. Que las pruebas médicas no hayan encontrado nada grave es coherente con lo que cuentas. En estos casos, el problema no está en el corazón, ni en el cerebro, ni en los músculos: está en cómo la ansiedad interpreta y amplifica cada sensación física. Eso no significa que “sea solo emocional”, sino que tu cuerpo está reaccionando de forma desbordada y necesita ayuda para volver a regularse. También es normal que al empezar terapia aún no notes cambios. Cuando la ansiedad lleva tiempo instalada, el proceso de recuperación requiere comprender el origen del malestar, desmontar la interpretación catastrófica de los síntomas y aprender a regular el sistema nervioso para que deje de reaccionar como si estuvieras en peligro. En consulta acompaño a muchas personas que viven exactamente lo que tú describes: síntomas físicos intensos, miedo a morir, sensación de perder el control y desesperación por volver a sentirse “normal”. Con el enfoque adecuado, estos cuadros mejoran y la vida vuelve a sentirse manejable. Si lo deseas, puedes reservar una consulta psicológica online conmigo. En ese espacio podremos analizar tu caso con calma, identificar qué está sosteniendo estas crisis y ayudarte a recuperar estabilidad, seguridad y calidad de vida. Estoy aquí para acompañarte en este proceso.


Usted ya sabe que las pruebas médicas no encuentran nada "orgánico". Eso no significa que no sea real: el cuerpo está hablando un idioma que la medicina no traduce. La pregunta no es "¿qué tengo?", porque los médicos ya le han dicho que no tienen respuesta. La pregunta es ¿qué es lo que su cuerpo está diciendo con estos golpes de calor, esta tensión, esta sensación de muerte inminente? Su cuerpo está en guerra. Pero esa guerra tiene un sentido, aunque ahora no lo vea. En consulta podemos empezar a traducir ese idioma. Presencial u online....


Hola, siento leer tu situación, la verdad es que todo parece si se ha descartado problema medico que sean ataques de pánico, que son muy dolorosos emocionalmente y muy incapacitares. Creo que estas en el buen camino acudiendo a terapia y la terapia es un proceso de aprendizaje que tiene sus tiempos pero estoy convencida que si sigues trabajando y con el profesional adecuado notaras mejoría, gracias.


Hola. Siento que estés pasando por algo así. Muchos de los síntomas que describes pueden aparecer en cuadros de ansiedad o crisis de pánico, incluso cuando aparentemente estás tranquila. A menudo se genera un círculo: aparece una sensación corporal, pensamos que puede ser algo grave, aumenta el miedo y el cuerpo se activa todavía más. Además, es habitual empezar a vigilar el cuerpo, comprobar síntomas o buscar constantemente la seguridad de que no ocurre nada grave, lo que termina manteniendo la ansiedad. Si las pruebas médicas han sido normales, puede ser muy útil trabajar en terapia tanto el miedo a las sensaciones físicas como estas comprobaciones y las interpretaciones catastróficas.


Buenos días, debe de ser horrible tener que convivir con todas esas dolencias corporales que describes y con esa sensación de amenaza de muerte de la que hablas. Has comentado que te han hecho todo tipo de pruebas médicas y que han descartado que se trate de algo físico. A mi parecer y escuchando todo lo que comentas yo creo que existen muchas probabilidades de que se trate de un trastorno psicosomática, es decir en tu pasado probablemente viviste una situación traumática que te hizo pasar mucho miedo(accidente, operación, robo, abuso físico o sexual etc. ) y que hizo que se activaran en tu cuerpo todos esos mecanismos de defensa que has mencionado como los mareos, corazón acelerado, músculos y mandíbula en tensión etc., tu cuerpo es sabio y por ello decidió activar todos esos mecanismos pues de alguna forma se sintió amenazado, lo que ocurre es que la lucecita de alarma continua encendida y por eso sigues presentando la sintomatología que dices. La terapia gestáltica que estas recibiendo te irá genial para poder liberar esa energía que quedó atrapada en tu cuerpo y para ayudarte a expresar y a poner palabras a todo lo que no pudiste decir en su día. Si te han quedado dudas tu terapeuta te lo puede explicar usando algún gráfico o algún dibujo para que lo puedas entender mejor. Saludos


Lo que estás viviendo puede resultar realmente agotador y entiendo que, cuando las sensaciones físicas son tan intensas, aparezca el temor de que exista algo grave detrás. En la ansiedad pueden aparecer manifestaciones físicas muy intensas: aceleración cardíaca, mareo, sensación de desmayo, hormigueos, tensión muscular, opresión torácica, sensación de calor o incluso una extraña sensación de pérdida de control del cuerpo. Sin embargo, que una sensación sea muy intensa no significa necesariamente que sea peligrosa. También es importante saber que puedes experimentar estos síntomas incluso cuando conscientemente te encuentras tranquila. El sistema de alarma del organismo no siempre se activa porque exista un peligro real o porque estés pensando conscientemente en algo que te preocupa. Después de un periodo de ansiedad intensa, puede existir una elevada vigilancia sobre el propio cuerpo y una mayor sensibilidad a sensaciones que anteriormente pasaban desapercibidas. Y hay algo especialmente importante respecto a lo que comentas de la terapia; comenzar un proceso psicológico no significa comenzar a sentirme bien de manera inmediata. La terapia es un proceso y, especialmente cuando existe mucho miedo a las sensaciones corporales y preocupación por la salud, puede ser necesario el tiempo para comprender y modificar los mecanismos que están sosteniendo estos síntomas. Por otro lado, muchas personas no son capaces de reconocer sus propios avances porque están esperando el momento en que, de repente, vuelvan a sentirse completamente bien. Pero avanzar también puede significar cosas mucho más pequeñas: identificar antes lo que estás sintiendo, comprender que una sensación no equivale necesariamente a peligro, tardar menos en recuperarte de una crisis, dejar de comprobar tu cuerpo durante unos minutos, continuar con una actividad aunque aparezca ansiedad o necesitar menos conductas de seguridad. Te animo a que de la mano de tu psicóloga/o puedas identificar algunas de ellas. Continúa con tu proceso terapéutico y habla abiertamente sobre esta sensación de desesperación y sobre el miedo constante a que exista una enfermedad física, puede ser especialmente útil al proceso. Ahora recuerda que ya has dado un paso importante: has comenzado terapia. Ahora toca darle tiempo al proceso y aprender a reconocer también esos pequeños avances que quizá hoy te están pasando desapercibidos. Saludos.


Hola, gracias por explicar lo que estás viviendo. Los síntomas que describes pueden aparecer durante crisis intensas de ansiedad o pánico, incluso cuando previamente te sentías tranquila. Esto no significa que sean imaginarios: la aceleración cardíaca, la tensión muscular, el hormigueo, el mareo y la sensación de perder el control se experimentan físicamente y pueden resultar aterradores. Sin embargo, un dolor torácico nuevo, intenso o persistente, especialmente si se extiende al brazo, cuello o mandíbula y se acompaña de sudoración, dificultad para respirar, desmayo o debilidad repentina, debe valorarse de urgencia llamando al 112. Las pruebas anteriores normales son un dato tranquilizador, pero no permiten atribuir automáticamente cualquier episodio futuro a la ansiedad. Si médicamente se han descartado otras causas, en terapia puede trabajarse el círculo formado por la sensación corporal, la interpretación catastrófica —«voy a morir», «tendré un infarto»—, el aumento del miedo y la intensificación de los síntomas. También conviene reducir progresivamente la vigilancia y las comprobaciones corporales. No notar cambios al comienzo de la terapia no significa que no pueda ayudarte; comenta con tu profesional qué enfoque estáis siguiendo y acordad objetivos concretos. Por el nivel de desesperación que expresas, si aparecen pensamientos de hacerte daño o de no querer vivir, no te quedes sola y solicita ayuda urgente. Gracias por tu consulta. Un saludo.

Eva psicología

Eva psicología

Psicólogo

Vilafranca del Penedès

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