Una cirugía menor que no fue bien me tuvo 18 meses de baja médica, quedando secuelas: pérdida movili
11
respuestas
Una cirugía menor que no fue bien me tuvo 18 meses de baja médica, quedando secuelas: pérdida movilidad, síndrome dolor regional complejo o Sudeck…, creo que por negligencia médica. Durante la baja recibí llamada laboral -de quien yo apreciaba- muy desagradable e injusta y conversación posterior con responsable confirmó que me habían estado discriminado laboralmente durante más de 10 años (por ser madre, reducción jornada, agobiarme y estar saturada por sobrecarga laboral continuada, estar de baja y no pedir alta voluntaria pese a tener mal mi mano...). Recogí pruebas y me rompí al concienciarme de todo lo vivido, cogiendo depresión, Burnout, TEPT -yo creo TEPTc-, fibromialgia o fatiga crónica, entre otras patologías. A esto se unió la desatención de varias administraciones públicas (no mantuvieron recomendación psiquiátrica de mantener baja médica para mejorar, me negaron derivaciones médicas, obviaron informes médicos, me trataron de hipocondríaca, omitieron acoso laboral y otras injusticias), lo que me obligó a dejar mi trabajo con “la ayuda” de un abogado. Desde entonces llevo año y medio sin trabajar (incluso rechacé varios trabajos porque entraba en pánico solo al pensar en volver a trabajar: sudores, insomnio, angustia…) cuando realmente yo disfrutaba trabajando...
Soy PAS (y no sé si TDA/AACC) y llevo más de 3 años obsesionada con el injusto resultado de lo vivido, obsesionada por entender, informarme o averiguar: ahora sé que mi abogado fue negligente (mintió, me metió miedo para aceptar acuerdo rápido sin juicio, no me dijo que por acoso laboral yo estaba protegida en juicio, no reclamó muchas cosas… ni miró las pruebas que le di organizadas, resumidas…), junto a la falta de protección de administraciones públicas (que en algunos casos me han puesto más zancadillas y me han tratado de aprovechada o exagerada). He sufrido muchísimo por tener que aprender muchas cosas sobre derecho y medicina, por gran falta de apoyo real, y ahora quiero tomar acciones legales para tratar de reparar el daño que me han causado, no solo a mí, sino también a mis hijos y la relación con mi marido que lo ha tenido que soportar… pues creo que hasta que no lo haga no podré dejar de mirar hacia atrás. Llevo en tratamiento psiquiátrico desde 2023 y he probado varias terapias psicológicas desde 2021 hasta mediados de 2025, pero no sé si debería esperar a tener en quien delegar el tema legal, antes de buscar una nueva psicóloga/o para que sea efectivo el tratamiento… ¿Es posible que nunca vuelva a ser la persona que nunca se enfadaba, que disfrutaba con todo lo que hacía, que sonreía o que, como me dice mucha gente, tenía mucha chispa que parece haberse perdido?
Soy PAS (y no sé si TDA/AACC) y llevo más de 3 años obsesionada con el injusto resultado de lo vivido, obsesionada por entender, informarme o averiguar: ahora sé que mi abogado fue negligente (mintió, me metió miedo para aceptar acuerdo rápido sin juicio, no me dijo que por acoso laboral yo estaba protegida en juicio, no reclamó muchas cosas… ni miró las pruebas que le di organizadas, resumidas…), junto a la falta de protección de administraciones públicas (que en algunos casos me han puesto más zancadillas y me han tratado de aprovechada o exagerada). He sufrido muchísimo por tener que aprender muchas cosas sobre derecho y medicina, por gran falta de apoyo real, y ahora quiero tomar acciones legales para tratar de reparar el daño que me han causado, no solo a mí, sino también a mis hijos y la relación con mi marido que lo ha tenido que soportar… pues creo que hasta que no lo haga no podré dejar de mirar hacia atrás. Llevo en tratamiento psiquiátrico desde 2023 y he probado varias terapias psicológicas desde 2021 hasta mediados de 2025, pero no sé si debería esperar a tener en quien delegar el tema legal, antes de buscar una nueva psicóloga/o para que sea efectivo el tratamiento… ¿Es posible que nunca vuelva a ser la persona que nunca se enfadaba, que disfrutaba con todo lo que hacía, que sonreía o que, como me dice mucha gente, tenía mucha chispa que parece haberse perdido?
Gracias por explicar tu historia con tanta claridad y honestidad. Lo que relatas no es “poco”, ni exagerado, ni fruto de una sensibilidad excesiva: es una acumulación prolongada de daño físico, laboral, institucional y emocional, sostenida durante años, sin reparación ni protección suficiente. Es comprensible que tu sistema nervioso haya terminado colapsando.
Por lo que describes, tu reacción no es debilidad, es una respuesta humana y esperable ante:
• dolor crónico y secuelas físicas,
• discriminación y acoso laboral mantenidos,
• desprotección institucional,
• ruptura de la confianza en figuras clave (empresa, administraciones, abogado),
• y la sensación de tener que convertirte en “experta” en derecho y medicina para defenderte.
Todo eso sí puede generar depresión, burnout y sintomatología traumática compleja, independientemente de la etiqueta diagnóstica concreta. El pánico ante la idea de volver a trabajar, los síntomas físicos, la rumiación constante sobre lo ocurrido y la dificultad para soltar el pasado encajan con un sistema que sigue en modo amenaza, no con falta de voluntad ni con incapacidad personal.
Respecto a tu duda clave: no es necesario esperar a resolver lo legal para iniciar o retomar un proceso psicológico, pero sí es muy importante cómo se enfoque. Una terapia adecuada puede ayudarte a:
• estabilizarte emocionalmente mientras delegas (en la medida de lo posible) el frente legal,
• trabajar el trauma sin forzarte a “pasar página” antes de tiempo,
• reducir la rumiación sin invalidar tu necesidad de justicia,
• y reconstruir identidad, límites y sentido, más allá de lo que te hicieron.
Delegar el tema legal —cuando encuentres a la persona adecuada— puede aliviar parte de la carga, pero la herida emocional no se cierra sola con una demanda. Ambas cosas pueden y suelen trabajarse en paralelo, siempre respetando tus tiempos.
Sobre tu última pregunta, que es quizá la más dolorosa:
No, probablemente no volverás a ser exactamente la persona que nunca se enfadaba y siempre tenía chispa. Y esto es importante decirlo con honestidad. Pero eso no significa que estés condenada a vivir apagada, rota o amargada. Muchas personas, tras experiencias como la tuya, no recuperan su versión anterior… construyen una nueva, más consciente, más selectiva, con límites más claros y una alegría distinta, menos ingenua pero más sólida.
La “chispa” no siempre desaparece: a veces está protegida, esperando a que el entorno interno sea seguro otra vez.
Si lo deseas, puedes pedir cita online para valorar tu caso con calma, revisar qué tipo de acompañamiento psicológico te encajaría mejor ahora y ayudarte a decidir cómo avanzar sin volver a exigirte más de lo que tu sistema puede sostener en este momento.
Por lo que describes, tu reacción no es debilidad, es una respuesta humana y esperable ante:
• dolor crónico y secuelas físicas,
• discriminación y acoso laboral mantenidos,
• desprotección institucional,
• ruptura de la confianza en figuras clave (empresa, administraciones, abogado),
• y la sensación de tener que convertirte en “experta” en derecho y medicina para defenderte.
Todo eso sí puede generar depresión, burnout y sintomatología traumática compleja, independientemente de la etiqueta diagnóstica concreta. El pánico ante la idea de volver a trabajar, los síntomas físicos, la rumiación constante sobre lo ocurrido y la dificultad para soltar el pasado encajan con un sistema que sigue en modo amenaza, no con falta de voluntad ni con incapacidad personal.
Respecto a tu duda clave: no es necesario esperar a resolver lo legal para iniciar o retomar un proceso psicológico, pero sí es muy importante cómo se enfoque. Una terapia adecuada puede ayudarte a:
• estabilizarte emocionalmente mientras delegas (en la medida de lo posible) el frente legal,
• trabajar el trauma sin forzarte a “pasar página” antes de tiempo,
• reducir la rumiación sin invalidar tu necesidad de justicia,
• y reconstruir identidad, límites y sentido, más allá de lo que te hicieron.
Delegar el tema legal —cuando encuentres a la persona adecuada— puede aliviar parte de la carga, pero la herida emocional no se cierra sola con una demanda. Ambas cosas pueden y suelen trabajarse en paralelo, siempre respetando tus tiempos.
Sobre tu última pregunta, que es quizá la más dolorosa:
No, probablemente no volverás a ser exactamente la persona que nunca se enfadaba y siempre tenía chispa. Y esto es importante decirlo con honestidad. Pero eso no significa que estés condenada a vivir apagada, rota o amargada. Muchas personas, tras experiencias como la tuya, no recuperan su versión anterior… construyen una nueva, más consciente, más selectiva, con límites más claros y una alegría distinta, menos ingenua pero más sólida.
La “chispa” no siempre desaparece: a veces está protegida, esperando a que el entorno interno sea seguro otra vez.
Si lo deseas, puedes pedir cita online para valorar tu caso con calma, revisar qué tipo de acompañamiento psicológico te encajaría mejor ahora y ayudarte a decidir cómo avanzar sin volver a exigirte más de lo que tu sistema puede sostener en este momento.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Sí. Lo que describes es compatible con un trauma complejo tras una combinación de daño físico, laboral e institucional prolongado. La rumiación, el bloqueo ante la idea de volver a trabajar, el pánico, la pérdida de vitalidad y los síntomas físicos no indican debilidad, sino un sistema nervioso atrapado en modo amenaza.
No es imprescindible “resolver” antes lo legal para retomar terapia, pero sí es clave que el/la profesional sea especialista en trauma complejo y victimización laboral/institucional. Una terapia no adecuada puede resultar invalidante y poco eficaz.
No volverás a ser exactamente la persona de antes, pero eso no significa que estés perdida: con tratamiento bien enfocado y cierta reparación (interna y/o externa), es posible recuperar disfrute, energía y sentido, aunque desde otro lugar más consciente y protegido.
No es imprescindible “resolver” antes lo legal para retomar terapia, pero sí es clave que el/la profesional sea especialista en trauma complejo y victimización laboral/institucional. Una terapia no adecuada puede resultar invalidante y poco eficaz.
No volverás a ser exactamente la persona de antes, pero eso no significa que estés perdida: con tratamiento bien enfocado y cierta reparación (interna y/o externa), es posible recuperar disfrute, energía y sentido, aunque desde otro lugar más consciente y protegido.
Hola. Tu cuerpo ha sufrido un trauma físico y psíquico. Ello ha afectado tu vida en general. Y lo laboral agravó tu estado. Hay que recomponer diferentes áreas de tu vida. Pero deberás continuar con apoyo médico y psicológico para fortalecerte y tomar decisiones con claridad. Y aprender a convivir con lo sucedido, sin tener que padecerlo.
Hola , gracias por compartir todo esto con tanta claridad y valentía.
Lo que relatas es una experiencia prolongada de daño físico, emocional e institucional, y es comprensible que haya tenido un impacto tan profundo en tu identidad, tu salud y tu forma de relacionarte con el trabajo y la vida. No hablamos de un único evento, sino de una acumulación de pérdidas, injusticias, desprotección y traiciones que pueden generar cuadros complejos de trauma, agotamiento extremo y bloqueo emocional, como el que describes. Que te sientas atrapada mirando hacia atrás, con rabia, tristeza y necesidad de reparación, no es un fallo tuyo, sino una respuesta humana ante lo vivido.
Respecto a tu duda, es habitual preguntarse si es mejor resolver antes lo legal para poder avanzar emocionalmente; en muchos casos, el trabajo terapéutico puede ayudarte precisamente a sostener ese proceso, ordenar el impacto del daño, recuperar sensación de control y cuidar tu salud mientras decides cómo y cuándo delegar lo jurídico. Y sobre tu miedo a “no volver a ser la de antes”, es importante decirte que el objetivo no siempre es volver a quien eras, sino reconstruirte de una forma nueva, con sentido, límites y cuidado, sin que eso signifique perder tu esencia ni tu capacidad de disfrutar.
Puedo acompañarte en una primera sesión para valorar tu situación con calma y ver qué tipo de abordaje puede ayudarte en este momento, ya sea en consulta presencial en Madrid Norte (zona Chamartín, cerca del metro Colombia L8/L9 y Pío XII L9), online o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más seguro y cómodo. Si quieres, dime qué modalidad prefieres y tu disponibilidad, y lo vemos sin prisa.
Lo que relatas es una experiencia prolongada de daño físico, emocional e institucional, y es comprensible que haya tenido un impacto tan profundo en tu identidad, tu salud y tu forma de relacionarte con el trabajo y la vida. No hablamos de un único evento, sino de una acumulación de pérdidas, injusticias, desprotección y traiciones que pueden generar cuadros complejos de trauma, agotamiento extremo y bloqueo emocional, como el que describes. Que te sientas atrapada mirando hacia atrás, con rabia, tristeza y necesidad de reparación, no es un fallo tuyo, sino una respuesta humana ante lo vivido.
Respecto a tu duda, es habitual preguntarse si es mejor resolver antes lo legal para poder avanzar emocionalmente; en muchos casos, el trabajo terapéutico puede ayudarte precisamente a sostener ese proceso, ordenar el impacto del daño, recuperar sensación de control y cuidar tu salud mientras decides cómo y cuándo delegar lo jurídico. Y sobre tu miedo a “no volver a ser la de antes”, es importante decirte que el objetivo no siempre es volver a quien eras, sino reconstruirte de una forma nueva, con sentido, límites y cuidado, sin que eso signifique perder tu esencia ni tu capacidad de disfrutar.
Puedo acompañarte en una primera sesión para valorar tu situación con calma y ver qué tipo de abordaje puede ayudarte en este momento, ya sea en consulta presencial en Madrid Norte (zona Chamartín, cerca del metro Colombia L8/L9 y Pío XII L9), online o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más seguro y cómodo. Si quieres, dime qué modalidad prefieres y tu disponibilidad, y lo vemos sin prisa.
¡Hola! acabo de leer tu caso y todo lo que te ha pasado. Entiendo que estes muy preocupada y es normal sentirte así. Siento que hayas dado con personas negligentes y todas esas personas que han puesto obstáculos a nivel laboral y que no te hayan tratado bien. Creo que una parte fundamental es que comprendas por qué te sientes así (sentir que ya no eres la de antes, o que no sonríes, o haber perdido esa chispa…etc), los síntomas depresivos hacen que sientas todas esas cosas. La depresión y la ansiedad es de lo más estudiado en psicología y puedes volver a recuperar esas sensaciones, con trabajo obviamente, pero sí se puede. Y ser una persona que nunca se enfada tampoco es sano. Igual el que ahora estes enfada tiene sentido por todas las injusticias que has vivido. Pero eso no significa que vayas a vivir de hoy en adelante sintiéndote así. Puedes trabajar para ayudarte a gestionar esta situación de la mejor manera posible y recuperar tu bienestar. Te mando muchísimo ánimo y aquí estoy por si me necesitas. Un saludo. Anabella Gabriela Ciotti
Gracias por compartir una historia tan dura y tan compleja. Lo que relatas no es una reacción exagerada ni una “debilidad personal”, sino una respuesta humana y esperable ante traumas prolongados, acumulativos y sin reparación, tanto físicos como relacionales e institucionales.
Desde un marco clínico informado en trauma, es coherente pensar en trauma complejo (TEPT-C): no por un único evento, sino por la suma de daño corporal, trato injusto, desprotección repetida y pérdida de seguridad. Cuando esto ocurre, el sistema nervioso puede quedar atrapado en modo supervivencia, y aparecen síntomas como hipervigilancia, pánico ante el trabajo, rumiación obsesiva sobre la injusticia, apagamiento emocional o pérdida de la “chispa”. No es que esa persona haya desaparecido: está protegida, no rota.
Sobre tus dudas concretas:
Sí es posible seguir un proceso terapéutico aunque el tema legal no esté cerrado, siempre que la terapia no te obligue a “pasar página” antes de tiempo. A veces el trabajo terapéutico consiste precisamente en sostener, ordenar y dosificar ese frente abierto sin que te consuma por dentro.
La sensación de “no volver a ser quien eras” es muy frecuente en trauma complejo. La evidencia clínica muestra que no se vuelve atrás, pero sí se puede avanzar hacia una versión más integrada, con disfrute, energía y sentido, cuando el cuerpo recupera seguridad.
Mi recomendación es buscar un/a profesional especializado/a en trauma complejo, con enfoque progresivo y respetuoso con los tiempos (no solo “hablar”, ni solo técnicas), y que pueda coordinarse con el abordaje psiquiátrico. En Raíces Marinas solemos decirlo así: cuando la marea ha sido demasiado fuerte, primero hay que ayudar al cuerpo a sentir que ya no se ahoga; lo demás viene después.
Desde un marco clínico informado en trauma, es coherente pensar en trauma complejo (TEPT-C): no por un único evento, sino por la suma de daño corporal, trato injusto, desprotección repetida y pérdida de seguridad. Cuando esto ocurre, el sistema nervioso puede quedar atrapado en modo supervivencia, y aparecen síntomas como hipervigilancia, pánico ante el trabajo, rumiación obsesiva sobre la injusticia, apagamiento emocional o pérdida de la “chispa”. No es que esa persona haya desaparecido: está protegida, no rota.
Sobre tus dudas concretas:
Sí es posible seguir un proceso terapéutico aunque el tema legal no esté cerrado, siempre que la terapia no te obligue a “pasar página” antes de tiempo. A veces el trabajo terapéutico consiste precisamente en sostener, ordenar y dosificar ese frente abierto sin que te consuma por dentro.
La sensación de “no volver a ser quien eras” es muy frecuente en trauma complejo. La evidencia clínica muestra que no se vuelve atrás, pero sí se puede avanzar hacia una versión más integrada, con disfrute, energía y sentido, cuando el cuerpo recupera seguridad.
Mi recomendación es buscar un/a profesional especializado/a en trauma complejo, con enfoque progresivo y respetuoso con los tiempos (no solo “hablar”, ni solo técnicas), y que pueda coordinarse con el abordaje psiquiátrico. En Raíces Marinas solemos decirlo así: cuando la marea ha sido demasiado fuerte, primero hay que ayudar al cuerpo a sentir que ya no se ahoga; lo demás viene después.
Por lo que relatas, lo que te ha ocurrido no puede entenderse como una suma de “problemas” aislados, sino como una experiencia prolongada de daño físico, injusticia y desprotección que ha ido impactando en tu cuerpo, tu mente y tu identidad. Una cirugía que no salió bien y te dejó secuelas ya es, de por sí, un golpe importante; pero cuando a eso se añade una baja médica larga, un trato laboral humillante y discriminatorio, la confirmación de que durante años se te había tratado de forma injusta, y más tarde la falta de apoyo real por parte de las administraciones públicas y del sistema legal, el efecto psicológico se multiplica. No solo duele lo que pasó, sino también quién lo hizo y desde dónde: personas e instituciones que se suponía que debían cuidarte, protegerte o al menos actuar con justicia. Desde la psicología, esto encaja mucho más con un trauma complejo que con una simple depresión o un problema de ansiedad. El trauma complejo aparece cuando una persona vive situaciones dañinas de forma repetida o prolongada, sin posibilidad real de defenderse o escapar, y sintiéndose además cuestionada, culpabilizada o ignorada. En ese contexto, el sistema nervioso se mantiene en alerta constante y la mente intenta una y otra vez entender lo ocurrido, ponerle nombre, encontrar responsables y buscar reparación. Esa “obsesión” que describes por informarte, revisar pruebas o aprender de derecho y medicina no es un fallo tuyo ni una incapacidad para pasar página: es un intento legítimo de tu psiquismo por restaurar el sentido, la justicia y la seguridad que te fueron arrebatadas.
El hecho de que ahora entres en pánico solo al pensar en volver a trabajar tampoco significa que hayas perdido las ganas de trabajar o que ya no seas la persona que disfrutaba con su profesión. Lo que ocurre es que tu cuerpo ha asociado el trabajo con peligro, humillación, daño y abandono. Por eso aparecen los sudores, el insomnio y la angustia: no es una decisión consciente, es una respuesta automática de supervivencia. Hasta que esa sensación profunda de amenaza no se calme, forzarte a “volver a la normalidad” suele empeorar el sufrimiento.
Respecto a la terapia, tu duda es muy comprensible. Cuando una persona está inmersa en procesos legales complejos y siente que todo el peso recae sobre ella, iniciar una terapia profunda orientada a “cerrar etapas” puede resultar poco eficaz o incluso doloroso. Sin embargo, sí puede ser útil un acompañamiento psicológico que no tenga como objetivo inmediato resolverlo todo, sino ayudarte a sostenerte, regular el impacto emocional, entender tus reacciones y no desbordarte mientras intentas delegar o encauzar la parte legal. No se trata de elegir entre terapia o acciones legales, sino de encontrar el momento y el enfoque adecuados.
En cuanto a tu miedo de no volver a ser la persona que eras antes, es importante ser honesta y a la vez cuidadosa. Es probable que no vuelvas a ser exactamente la misma: las experiencias traumáticas profundas cambian a las personas. Se pierde cierta ingenuidad, cierta ligereza y una confianza espontánea en los demás y en los sistemas. Eso implica un duelo real, y tiene derecho a doler. Pero cambiar no significa estar rota. Muchas personas, con el tiempo y el acompañamiento adecuado, recuperan la capacidad de disfrutar, de conectar con los demás y de sentir esa “chispa”, aunque ya no sea idéntica a la de antes, sino más consciente, más protegida y con límites más claros. A menudo lo que no vuelve es la facilidad para sonreír cuando algo es injusto, y eso no es una pérdida inútil, sino una señal de que ahora sabes cuidarte mejor. Nada de lo que describes indica debilidad, exageración ni incapacidad para soltar. Indica que has tenido que soportar demasiado durante demasiado tiempo y, en gran medida, sola. Tu malestar no es el problema: es la consecuencia lógica de una historia en la que el daño no fue reconocido ni reparado cuando debía haberlo sido.
El hecho de que ahora entres en pánico solo al pensar en volver a trabajar tampoco significa que hayas perdido las ganas de trabajar o que ya no seas la persona que disfrutaba con su profesión. Lo que ocurre es que tu cuerpo ha asociado el trabajo con peligro, humillación, daño y abandono. Por eso aparecen los sudores, el insomnio y la angustia: no es una decisión consciente, es una respuesta automática de supervivencia. Hasta que esa sensación profunda de amenaza no se calme, forzarte a “volver a la normalidad” suele empeorar el sufrimiento.
Respecto a la terapia, tu duda es muy comprensible. Cuando una persona está inmersa en procesos legales complejos y siente que todo el peso recae sobre ella, iniciar una terapia profunda orientada a “cerrar etapas” puede resultar poco eficaz o incluso doloroso. Sin embargo, sí puede ser útil un acompañamiento psicológico que no tenga como objetivo inmediato resolverlo todo, sino ayudarte a sostenerte, regular el impacto emocional, entender tus reacciones y no desbordarte mientras intentas delegar o encauzar la parte legal. No se trata de elegir entre terapia o acciones legales, sino de encontrar el momento y el enfoque adecuados.
En cuanto a tu miedo de no volver a ser la persona que eras antes, es importante ser honesta y a la vez cuidadosa. Es probable que no vuelvas a ser exactamente la misma: las experiencias traumáticas profundas cambian a las personas. Se pierde cierta ingenuidad, cierta ligereza y una confianza espontánea en los demás y en los sistemas. Eso implica un duelo real, y tiene derecho a doler. Pero cambiar no significa estar rota. Muchas personas, con el tiempo y el acompañamiento adecuado, recuperan la capacidad de disfrutar, de conectar con los demás y de sentir esa “chispa”, aunque ya no sea idéntica a la de antes, sino más consciente, más protegida y con límites más claros. A menudo lo que no vuelve es la facilidad para sonreír cuando algo es injusto, y eso no es una pérdida inútil, sino una señal de que ahora sabes cuidarte mejor. Nada de lo que describes indica debilidad, exageración ni incapacidad para soltar. Indica que has tenido que soportar demasiado durante demasiado tiempo y, en gran medida, sola. Tu malestar no es el problema: es la consecuencia lógica de una historia en la que el daño no fue reconocido ni reparado cuando debía haberlo sido.
Espero que tu proceso te lleve a buen puerto. Por lo que escribes, has debido de sufrir mucho durante mucho tiempo, a un nivel físico, psicológico y vital. Creo que parte de ese proceso implica cerrar esta etapa de tu vida, ya sea reclamando aquello que te corresponde o de la forma que creas conveniente. Pero algo de ti se ha dañado en lo más hondo y sería conveniente repararlo, es más urgente que cualquier medida legal.
Ojalá que encuentres el profesional (o ayuda) que te permita curar y cicatrizar las heridas. Ánimo!
Ojalá que encuentres el profesional (o ayuda) que te permita curar y cicatrizar las heridas. Ánimo!
Gracias por compartir tu experiencia con tanta claridad y detalle. Por lo que cuentas, has atravesado una combinación de traumas médicos, laborales y administrativos, con secuelas físicas, emocionales y sociales profundas. Es completamente comprensible que te sientas sobrecargada, angustiada y que estés luchando por recuperar tu vida anterior. Lo que estás viviendo no es una pérdida de “chispa” por debilidad, sino una respuesta humana ante experiencias prolongadas de injusticia, dolor y desamparo.
Algunos puntos importantes desde un enfoque profesional:
Recuperación emocional y psicológica:
No hay un “timer” fijo para volver a ser como eras antes. Es posible que la persona que eras antes del trauma no sea exactamente la misma, pero sí puedes reconstruir una versión de ti que recupere alegría, disfrute y confianza.
El tratamiento psicológico puede enfocarse en procesar la injusticia vivida, reducir la rumiación y la obsesión por lo pasado, y reconstruir la vida presente y futura, incluso mientras tramitas acciones legales.
Terapia y acciones legales:
No es necesario esperar a tener resuelto el tema legal para retomar o continuar la terapia. De hecho, un buen terapeuta puede ayudarte a manejar la ansiedad, rabia y obsesión vinculadas al proceso legal, evitando que interfiera con tu recuperación.
Delegar la parte legal a un abogado competente puede reducir la carga emocional, pero la terapia sigue siendo efectiva y necesaria para trabajar sobre el trauma, Burnout, TEPTc o fibromialgia que mencionas.
Recuperar disfrute y energía:
Esto requiere paciencia, acompañamiento profesional y autoempatía. Muchos supervivientes de situaciones de abuso, negligencia o acoso prolongado sienten que “han perdido su chispa”, pero con tiempo y estrategias adecuadas, pueden reencontrarse con su motivación, placer y confianza.
Estrategias prácticas incluyen: pasos pequeños de exposición a actividades que antes disfrutabas, manejo de la fatiga crónica y dolor físico, y trabajo emocional para diferenciar la ira justa del trauma de la vida presente.
En resumen: sí es posible recuperar bienestar, alegría y confianza, pero probablemente no sea idéntico al pasado; será una reconstrucción más consciente, resiliente y empoderada. No dejes de buscar un/a psicólogo/a con experiencia en trauma complejo, acoso laboral y Burnout, aunque también estés en trámites legales; ambas cosas pueden coexistir y complementarse.
Algunos puntos importantes desde un enfoque profesional:
Recuperación emocional y psicológica:
No hay un “timer” fijo para volver a ser como eras antes. Es posible que la persona que eras antes del trauma no sea exactamente la misma, pero sí puedes reconstruir una versión de ti que recupere alegría, disfrute y confianza.
El tratamiento psicológico puede enfocarse en procesar la injusticia vivida, reducir la rumiación y la obsesión por lo pasado, y reconstruir la vida presente y futura, incluso mientras tramitas acciones legales.
Terapia y acciones legales:
No es necesario esperar a tener resuelto el tema legal para retomar o continuar la terapia. De hecho, un buen terapeuta puede ayudarte a manejar la ansiedad, rabia y obsesión vinculadas al proceso legal, evitando que interfiera con tu recuperación.
Delegar la parte legal a un abogado competente puede reducir la carga emocional, pero la terapia sigue siendo efectiva y necesaria para trabajar sobre el trauma, Burnout, TEPTc o fibromialgia que mencionas.
Recuperar disfrute y energía:
Esto requiere paciencia, acompañamiento profesional y autoempatía. Muchos supervivientes de situaciones de abuso, negligencia o acoso prolongado sienten que “han perdido su chispa”, pero con tiempo y estrategias adecuadas, pueden reencontrarse con su motivación, placer y confianza.
Estrategias prácticas incluyen: pasos pequeños de exposición a actividades que antes disfrutabas, manejo de la fatiga crónica y dolor físico, y trabajo emocional para diferenciar la ira justa del trauma de la vida presente.
En resumen: sí es posible recuperar bienestar, alegría y confianza, pero probablemente no sea idéntico al pasado; será una reconstrucción más consciente, resiliente y empoderada. No dejes de buscar un/a psicólogo/a con experiencia en trauma complejo, acoso laboral y Burnout, aunque también estés en trámites legales; ambas cosas pueden coexistir y complementarse.
Buenas noches, No te desanimes que verás que encuentras tu camino. Para ver secuelas psicológicas tanto tuyas como de tu familia puedes pedir que te realicen un informe forense psicológico. Primero busca un abogado que sea especialista de tu caso, ya que tienes un acuerdo por lo que he entendido por parte de tu trabajo. Una vez que tengas el enfoque de la demanda, tienes que demostrar las secuelas psicológicas que se puede hacer a través del informe que te he referido. Y después tendrás que hacer terapia psicológica para poder volver a ser la que eras ya que lo que te ha pasado son factores que se juntaron y te ha dañado, pero no te desanimes ya que se puede cambiar. Se positiva y no te rindas. Si tu tienes ganas para solucionar lo poco a poco lo conseguirás. Tenemos que aceptar la vida como nos llega pero con la visión de que la vamos a transformar y coger las riendas nosotros. Animo y paciencia.
Saludos
Saludos
Hola, gracias por la confianza y por expresar con tanta claridad y valentía todo lo que has vivido. Al leerte se percibe la magnitud del daño sufrido y también el enorme esfuerzo que has hecho para sostenerte cuando las instituciones y las personas que debían protegerte no lo hicieron.
Lo que relatas no es “exageración” ni hipocondría, sino una sucesión de experiencias traumáticas prolongadas: daño físico con secuelas, sensación de indefensión, injusticia mantenida en el tiempo, pérdida de seguridad laboral, traición de figuras de confianza y ausencia de reparación. En ese contexto, que aparezcan depresión, burnout, síntomas de TEPT o incluso un perfil compatible con trauma complejo es una reacción humana y comprensible, no un fallo personal.
La obsesión por entender lo ocurrido, revisar pruebas, buscar explicaciones y querer reparación no habla de rumiación “patológica” sin más, sino de un sistema nervioso que sigue buscando justicia, coherencia y cierre. Cuando el daño no es reconocido ni reparado, la mente se queda atrapada intentando resolverlo. Esto es muy habitual en personas que han sufrido acoso laboral, negligencias médicas o institucionales.
Respecto a tu duda sobre la terapia: no es necesario “esperar a que lo legal esté resuelto” para empezar un proceso psicológico efectivo, pero sí es importante que la o el terapeuta tenga experiencia en trauma complejo, acoso laboral y daño moral**. Un buen proceso terapéutico puede ayudarte a:
* Regular los síntomas de hipervigilancia, pánico y agotamiento.
* Diferenciar el trabajo emocional del trabajo legal, para que este último no te consuma por completo.
* Acompañarte mientras decides hasta dónde y cómo seguir con las acciones legales, cuidando tu salud.
Delegar lo legal en alguien de confianza, cuando sea posible, suele ser un alivio importante, pero la terapia puede ser precisamente el espacio que te ayude a prepararte emocionalmente para hacerlo.
Sobre la pregunta que más duele:
> “¿Es posible que nunca vuelva a ser la persona que era?”
No, probablemente no vuelvas a ser exactamente la misma persona, y eso no es una condena. El trauma cambia, pero también no anula. Muchas personas no recuperan la versión previa “ingenua, siempre sonriente o incansable”, pero sí logran construir una versión más consciente, más protegida, más enraizada en sus límites y valores. La chispa no siempre se pierde: a veces queda apagada por el cansancio, la rabia no elaborada y la falta de reparación.
El enfado que ahora sientes no es un defecto; es una emoción legítima que aparece cuando ha habido vulneración de derechos. El trabajo terapéutico no busca eliminarlo, sino integrarlo y que no te domine.
Has soportado demasiado tiempo sola algo que era objetivamente injusto. Con el acompañamiento adecuado —psiquiátrico, psicológico y legal— es posible reducir el sufrimiento, recuperar sentido y volver a disfrutar, aunque sea de una forma distinta a la de antes.
No estás rota. Estás herida, cansada y sobrecargada. Y eso, aunque ahora no lo parezca, sí tiene abordaje y posibilidad de mejora. Yo tengo experiencia en esta tipología de casos, si sientes que te encaja, estaría encantada de acompañarte.
Un abrazo,
Elbire Arana
Psicóloga general Sanitaria
Colegiada M-42807
Lo que relatas no es “exageración” ni hipocondría, sino una sucesión de experiencias traumáticas prolongadas: daño físico con secuelas, sensación de indefensión, injusticia mantenida en el tiempo, pérdida de seguridad laboral, traición de figuras de confianza y ausencia de reparación. En ese contexto, que aparezcan depresión, burnout, síntomas de TEPT o incluso un perfil compatible con trauma complejo es una reacción humana y comprensible, no un fallo personal.
La obsesión por entender lo ocurrido, revisar pruebas, buscar explicaciones y querer reparación no habla de rumiación “patológica” sin más, sino de un sistema nervioso que sigue buscando justicia, coherencia y cierre. Cuando el daño no es reconocido ni reparado, la mente se queda atrapada intentando resolverlo. Esto es muy habitual en personas que han sufrido acoso laboral, negligencias médicas o institucionales.
Respecto a tu duda sobre la terapia: no es necesario “esperar a que lo legal esté resuelto” para empezar un proceso psicológico efectivo, pero sí es importante que la o el terapeuta tenga experiencia en trauma complejo, acoso laboral y daño moral**. Un buen proceso terapéutico puede ayudarte a:
* Regular los síntomas de hipervigilancia, pánico y agotamiento.
* Diferenciar el trabajo emocional del trabajo legal, para que este último no te consuma por completo.
* Acompañarte mientras decides hasta dónde y cómo seguir con las acciones legales, cuidando tu salud.
Delegar lo legal en alguien de confianza, cuando sea posible, suele ser un alivio importante, pero la terapia puede ser precisamente el espacio que te ayude a prepararte emocionalmente para hacerlo.
Sobre la pregunta que más duele:
> “¿Es posible que nunca vuelva a ser la persona que era?”
No, probablemente no vuelvas a ser exactamente la misma persona, y eso no es una condena. El trauma cambia, pero también no anula. Muchas personas no recuperan la versión previa “ingenua, siempre sonriente o incansable”, pero sí logran construir una versión más consciente, más protegida, más enraizada en sus límites y valores. La chispa no siempre se pierde: a veces queda apagada por el cansancio, la rabia no elaborada y la falta de reparación.
El enfado que ahora sientes no es un defecto; es una emoción legítima que aparece cuando ha habido vulneración de derechos. El trabajo terapéutico no busca eliminarlo, sino integrarlo y que no te domine.
Has soportado demasiado tiempo sola algo que era objetivamente injusto. Con el acompañamiento adecuado —psiquiátrico, psicológico y legal— es posible reducir el sufrimiento, recuperar sentido y volver a disfrutar, aunque sea de una forma distinta a la de antes.
No estás rota. Estás herida, cansada y sobrecargada. Y eso, aunque ahora no lo parezca, sí tiene abordaje y posibilidad de mejora. Yo tengo experiencia en esta tipología de casos, si sientes que te encaja, estaría encantada de acompañarte.
Un abrazo,
Elbire Arana
Psicóloga general Sanitaria
Colegiada M-42807
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.