Claudia Castilla
Especialista en Contenido Médico
Especialista en Contenido Médico
El mantenimiento de un peso saludable representa uno de los pilares fundamentales para la prevención de enfermedades crónicas y la promoción de una longevidad activa. En el contexto de la sociedad actual, donde los entornos tienden a favorecer el sedentarismo y el acceso a alimentos ultraprocesados, comprender los indicadores que definen el estado nutricional es una herramienta de gran valor para cualquier persona interesada en su bienestar.
A menudo, la percepción visual frente al espejo no es suficiente para determinar si el peso corporal se encuentra dentro de los márgenes recomendados por las autoridades sanitarias. Para ello, la medicina ha desarrollado diversas métricas y herramientas que permiten categorizar el peso de manera objetiva. En este artículos, explicaremos detalladamente cómo funcionan estos indicadores, especialmente el Índice de Masa Corporal (IMC), ofreciendo una visión clara sobre la situación de la salud metabólica en nuestro país.
El Índice de Masa Corporal, conocido comúnmente por sus siglas IMC (o BMI en inglés, Body Mass Index), es el indicador internacional estándar utilizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para identificar el sobrepeso y la obesidad en adultos [1].
A nivel técnico, el IMC es una medida de asociación entre la masa y la talla de un individuo. Aunque no mide la grasa corporal de forma directa, las investigaciones clínicas han demostrado que el IMC se correlaciona de manera significativa con métodos más directos para medir la grasa, como el pesaje bajo el agua o la absorciometría de rayos X de energía dual (DEXA). Debido a que es un cálculo sencillo, no invasivo y de bajo coste, se ha consolidado como la principal herramienta de cribado para profesionales de la salud en todo el mundo.
Es importante entender que el IMC se aplica de la misma manera para ambos sexos y para todas las edades de adultos. Sin embargo, debe considerarse como una guía aproximada, ya que puede no corresponder al mismo grado de gordura en diferentes individuos debido a variaciones en la composición corporal.
Calcular el IMC es un proceso matemático simple que cualquier persona puede realizar en su hogar con una báscula y una cinta métrica. La fórmula estándar utiliza el sistema métrico y se define de la siguiente manera:
IMC = Peso (kg) / [Estatura (m)]²
Para obtener el resultado, se debe dividir el peso en kilogramos (kgs) por el cuadrado de la estatura en metros.
Pasos para el cálculo manual:
En la actualidad, existen numerosas calculadoras online y aplicaciones de salud que automatizan este proceso, facilitando el seguimiento regular del peso sin necesidad de realizar operaciones manuales constantes.
El abordaje del sobrepeso en el sistema sanitario español es multidisciplinar. Para ilustrar mejor el procedimiento, consideremos un perfil promedio dentro de la población española. Imaginemos a un hombre o una mujer con una estatura de 1,70 metros y un peso actual de 82 kilogramos.
En este ejemplo, el individuo tiene un IMC de 28,37. Según las tablas que veremos a continuación, esta cifra se sitúa en el rango de “sobrepeso”, lo que sugiere revisar los hábitos alimenticios y el nivel de actividad física bajo supervisión profesional.
Una vez obtenido el número decimal del IMC, es necesario interpretarlo mediante las categorías estandarizadas por la Organización Mundial de la Salud [2]. Estas categorías permiten a los clínicos identificar rápidamente el nivel de riesgo asociado al peso del paciente.
| Clasificación | Índice de Masa Corporal (IMC) |
|---|---|
| Bajo peso | < 18,5 |
| Peso normal (saludable) | 18,5 — 24,9 |
| Sobrepeso (pre-obesidad) | 25,0 — 29,9 |
| Obesidad Grado I (Moderada) | 30,0 — 34,9 |
| Obesidad Grado II (Severa) | 35,0 — 39,9 |
| Obesidad Grado III (Mórbida) | > 40,0 |
Es fundamental destacar que el rango de “peso normal” es aquel donde se ha observado estadísticamente una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. Superar el umbral de 25,0 marca el inicio del sobrepeso, una condición que debe ser vigilada para evitar la transición hacia la obesidad.
La prevalencia del exceso de peso en España es una cuestión de salud pública de primer orden. Según los datos más recientes de la Encuesta Europea de Salud en España (EESE), coordinada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las cifras revelan una tendencia preocupante.
Este panorama epidemiológico subraya la necesidad de que los ciudadanos conozcan su IMC y comprendan los riesgos asociados a una composición corporal no equilibrada. El sistema sanitario español pone un gran énfasis en la prevención primaria, ya que el tratamiento de las complicaciones derivadas de la obesidad supone un coste elevado y una reducción notable en la calidad de vida de los pacientes.
Aunque a menudo se utilizan como sinónimos en el lenguaje coloquial, el sobrepeso y la obesidad son estados clínicos con implicaciones distintas. El sobrepeso se considera un estado de “pre-obesidad” o una señal de advertencia. En este punto, el exceso de grasa acumulada empieza a ejercer una presión adicional sobre las articulaciones y el sistema circulatorio, pero el riesgo de complicaciones metabólicas graves es aún manejable mediante cambios en el estilo de vida.
Sin embargo, cuando el IMC cruza el umbral de 30, entramos en el terreno de la obesidad. En este estado, el tejido adiposo deja de ser un simple reservorio de energía para convertirse en un órgano endocrino activo que segrega sustancias inflamatorias. Estas sustancias pueden alterar el metabolismo de la glucosa y la función de los vasos sanguíneos, elevando drásticamente el riesgo de:
La medicina en la actualidad clasifica la obesidad en grados para determinar el nivel de intervención necesario:
A pesar de su utilidad como estándar global, el IMC presenta limitaciones significativas que los pacientes deben conocer para no malinterpretar sus resultados. El principal inconveniente es que el IMC no distingue entre la masa muscular (tejido magro) y la masa grasa.
Para complementar la información proporcionada por el IMC, los especialistas en nutrición y medicina interna en España utilizan otros métodos de medición que ofrecen una visión más precisa de la salud metabólica.
Esta medida es de gran relevancia para evaluar el riesgo cardiovascular. Para realizarla, se debe colocar una cinta métrica a la altura del ombligo, con el abdomen relajado y tras una exhalación suave.
Algunos estudios sugieren que dividir el perímetro de la cintura por la altura es un predictor de riesgo cardíaco más preciso que el IMC. La recomendación general es que el perímetro de la cintura no supere la mitad de la estatura de la persona (un ratio menor a 0,5).
Este método es común en clínicas de nutrición y farmacias especializadas. Consiste en una báscula que envía una corriente eléctrica imperceptible a través del cuerpo. Como el agua, el músculo y la grasa conducen la electricidad de forma distinta, el dispositivo puede calcular el porcentaje real de grasa corporal, agua y masa ósea. Es una herramienta excelente para monitorizar si una pérdida de peso se debe a la eliminación de grasa o a la pérdida indeseada de músculo.
Determinar si el peso es un problema de salud no debe recaer únicamente en el autodiagnóstico. Se recomienda buscar asesoramiento profesional cuando:
El abordaje del sobrepeso en el sistema sanitario español es multidisciplinar. Dependiendo del grado de afectación y las necesidades del paciente, las opciones incluyen:
Es fundamental evitar las denominadas “dietas milagro” o productos de venta libre que prometen resultados rápidos sin base científica, ya que pueden provocar un efecto rebote o comprometer la salud renal y hepática.
Saber si tienes sobrepeso es el primer paso de un camino hacia una versión más saludable y enérgica de ti mismo. Aunque el Índice de Masa Corporal (IMC) es una herramienta excelente para darnos una idea general, siempre debe ser complementada con otras medidas como el perímetro de cintura y, por supuesto, la valoración de un nutricionista o endocrino.
[1] Organización Mundial de la Salud (OMS). Obesidad y sobrepeso. Hoja informativa. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight
[2] World Health Assembly. Acceleration plan to stop obesity. Annex 4. World Health Organization. https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA75-REC1/A75_REC1_Interactive_en.pdf#page=222
[3] Instituto Nacional de Estadística (INE). Encuesta Europea de Salud en España (EESE). Determinantes de salud (peso, actividad física, consumo de alimentos).
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