Artículos 12 mayo 2025

Nutrición para la salud cerebral: Alimentos que combaten alzheimer y parkinson

Meritxell Sarrió Puig Dietista Nutricionista
Meritxell Sarrió Puig
Dietista Nutricionista

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mujer mayor desayunando bandeja plato huevo frito La salud cerebral es una parte esencial de nuestro bienestar, especialmente a medida que envejecemos.

La salud cerebral es una parte esencial de nuestro bienestar, especialmente a medida que envejecemos. Enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson afectan a millones de personas en todo el mundo, deteriorando poco a poco la memoria, el movimiento y la calidad de vida. Aunque aún no contamos con una cura definitiva, cada vez hay más evidencias de que lo que comemos puede marcar una gran diferencia.

La alimentación, junto con otros hábitos saludables, puede ayudarnos a proteger el cerebro, mantenerlo activo por más tiempo y reducir el riesgo de desarrollar este tipo de enfermedades. En este artículo te cuento cómo una dieta adecuada puede ser una gran aliada para cuidar tu mente hoy y en el futuro.

Dieta para la salud cerebral: alimentos que pueden prevenir el deterioro cognitivo

Del mismo modo que entrenamos el cuerpo, es posible fortalecer el cerebro con una alimentación que lo proteja, lo mantenga activo y retrase su envejecimiento. Lo que comemos influye directamente en nuestra capacidad de concentración, memoria y bienestar emocional, y puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo con el paso del tiempo.

Numerosos estudios respaldan el papel de ciertos alimentos ricos en antioxidantes, ácidos grasos omega-3, vitaminas del grupo B y otros compuestos bioactivos en la protección de la salud cerebral y el mantenimiento de las funciones mentales a largo plazo. Aquí te comparto algunos de los más importantes:

  • Pescados grasos (como el salmón, la sardina o el atún): son ricos en DHA, un tipo de omega-3 fundamental para la estructura de las neuronas. Diversos estudios han relacionado su consumo frecuente con una menor tasa de deterioro cognitivo.
  • Frutos rojos (arándanos, frambuesas, moras): contienen antocianinas, potentes antioxidantes que reducen la inflamación y el estrés oxidativo en el cerebro.
  • Verduras de hoja verde (espinaca, kale, acelga): ricas en folato, vitamina E, vitamina K y luteína, nutrientes que se han relacionado con una mejor salud cerebral y un menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
  • Frutos secos y semillas: especialmente nueces, que aportan ácidos grasos omega-3, antioxidantes y vitamina E. También son muy beneficiosas las almendras, avellanas y semillas de chía o lino, todas ellas contribuyen a una mejor memoria y velocidad de procesamiento mental.
  • Fibra: una dieta rica en fibra (presente en legumbres, cereales integrales, frutas y verduras) mejora la salud de la microbiota intestinal, lo que repercute positivamente en el eje intestino-cerebro, favoreciendo el equilibrio emocional y cognitivo.
  • Aceite de oliva virgen extra: base de la dieta mediterránea, contiene polifenoles y grasas saludables que favorecen la neuroprotección.
  • Selenio, vitamina C y E y carotenoides: estos antioxidantes ayudan a combatir el estrés oxidativo que daña las células cerebrales. Puedes encontrarlos en alimentos como:
    • Selenio: nueces de Brasil, mariscos, huevos y semillas de girasol.
    • Vitamina C: cítricos, kiwi, pimientos rojos y brócoli.
    • Vitamina E: aceite de oliva, aguacate, almendras y semillas.
    • Carotenoides: zanahoria, boniato, calabaza, mango y espinacas.

Incluir estos alimentos de forma regular en nuestra dieta diaria puede contribuir significativamente a mantener la función cognitiva a lo largo de los años.

mujer mayor desayunando bandeja plato huevo frito

Alimentación y alzheimer: qué dice la ciencia sobre la dieta mind

La dieta MIND (por sus siglas en inglés, Mediterranean-DASH Diet Intervention for Neurodegenerative Delay) fue diseñada con el objetivo de proteger el cerebro y reducir el riesgo de Alzheimer. Para ello, combina lo mejor de la dieta mediterránea y la dieta DASH, esta última creada originalmente para controlar la hipertensión.

Los estudios realizados por el equipo de Martha Clare Morris en la Universidad Rush de Chicago han demostrado que las personas que siguen estrictamente la dieta MIND pueden reducir su riesgo de desarrollar Alzheimer hasta en un 53%, mientras que quienes la siguen de forma moderada reducen su riesgo en aproximadamente un 35%.

La dieta MIND se centra en 10 grupos de alimentos saludables para el cerebro:

  1. Verduras de hoja verde: 6 veces por semana
  2. Frutos rojos: mínimo dos veces por semana
  3. Otras verduras y frutas: mínimo una vez al día
  4. Frutos secos: 5 veces por semana
  5. Legumbres: tres veces por semana
  6. Cereales integrales: todos los días

Y también limita el consumo de cinco grupos considerados poco saludables para el cerebro: carnes rojas y embutidos, mantequilla/margarina, queso, productos de pastelería y comida frita o rápida.

Este enfoque muestra cómo pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden tener un impacto notable en la prevención del Alzheimer.

Alimentación y parkinson: nutrientes clave para la protección neuromotora

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa caracterizada por la pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas en una región del cerebro llamada sustancia negra. Esto provoca síntomas como temblores, rigidez y lentitud de movimientos. Aunque su causa exacta no se conoce completamente, el estrés oxidativo, la inflamación crónica y ciertos factores ambientales parecen estar involucrados en su desarrollo. En este contexto, la alimentación puede jugar un papel relevante tanto en la prevención como en el manejo de los síntomas.

Nutrientes y alimentos con potencial protector:

  • Antioxidantes: ayudan a reducir el daño celular causado por radicales libres.
    • Fuentes: arándanos, granadas, cítricos, zanahorias, espinacas, brócoli (ricos en flavonoides, carotenoides y vitamina C).
  • Vitamina E: protege las membranas neuronales frente al deterioro oxidativo.
    • Fuentes: nueces, almendras, semillas y aceite de oliva virgen.
    • Fuentes: pescados grasos (salmón, sardina, caballa), semillas de chía y lino y aguacate.
  • Nutrientes implicados en la síntesis de dopamina:
    • Vitamina B6: presente en plátanos, patatas, pollo y pescado.
    • Tirosina: aminoácido precursor de dopamina, abundante en legumbres, productos lácteos, pavo y huevos.
    • Magnesio: mineral que apoya la función neuromuscular y está presente en espinacas, aguacate, frutos secos, pipas de calabaza y legumbres.

Eje intestino-cerebro y microbiota:

Un aspecto menos conocido del Parkinson es su relación con el sistema digestivo. Muchas personas con esta enfermedad experimentan estreñimiento crónico, que puede aparecer incluso años antes del diagnóstico. Se ha observado que una
microbiota intestinal alterada puede empeorar los síntomas motores y no motores de la enfermedad, posiblemente debido a su influencia en la inflamación y en la comunicación entre intestino y cerebro.

Por eso, es clave favorecer una microbiota intestinal saludable mediante:

  • Una dieta rica en fibra (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales).
  • Alimentos fermentados como el kéfir, el yogur natural, el chucrut o el miso.
  • Reducción del consumo de ultraprocesados, azúcares y grasas saturadas.

En resumen, una alimentación basada en productos frescos, antioxidantes, grasas saludables, fibra y alimentos que cuiden la microbiota puede no solo contribuir a reducir el riesgo de Parkinson, sino también mejorar la evolución de los síntomas y la calidad de vida en quienes ya lo padecen.

Cómo los antioxidantes pueden proteger contra enfermedades neurodegenerativas

Los antioxidantes son compuestos que ayudan a proteger las células del cuerpo frente al daño causado por los radicales libres, unas moléculas inestables que pueden acelerar el envejecimiento celular y contribuir al desarrollo de enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson.

Las frutas y verduras son las principales fuentes dietéticas de antioxidantes. Colores intensos como el rojo, morado, verde oscuro o naranja indican una alta presencia de compuestos beneficiosos como flavonoides, carotenoides, vitamina C y vitamina E. Consumir una buena variedad de estos alimentos a diario es fundamental para apoyar la salud cerebral y reducir el impacto del estrés oxidativo.

Cuanto más colorido sea tu plato, mejor. Incorporar una amplia gama de colores no solo hace que tus comidas sean más atractivas, sino que también te asegura una mayor diversidad de antioxidantes que trabajan juntos para proteger la salud celular y potenciar la función cognitiva.

Además de frutas y verduras, también encontramos antioxidantes en otros alimentos saludables que conviene incluir con regularidad:

  • Frutos secos y semillas (como nueces, almendras, lino o chía)
  • Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Especias y hierbas (cúrcuma, orégano, canela, clavo)
  • Té verde, café y chocolate negro (mínimo 70%)

Una dieta rica y variada en antioxidantes no solo protege al cerebro, sino que también promueve un envejecimiento más saludable y activo.

La nutrición es una herramienta poderosa en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. Aunque no existe una dieta milagrosa, las evidencias científicas respaldan que ciertos patrones alimentarios, como la dieta MIND o la dieta mediterránea, pueden reducir significativamente el riesgo de deterioro cognitivo. Alimentos ricos en antioxidantes, grasas saludables y compuestos antiinflamatorios ayudan a proteger el cerebro frente al daño oxidativo y a mantener la función neuronal.

Adoptar una alimentación saludable no solo mejora nuestra calidad de vida en el presente, sino que también constituye una inversión en la salud cerebral a largo plazo. Incorporar estos alimentos y hábitos de manera constante, incluso desde edades tempranas, puede tener un impacto significativo en la prevención de enfermedades neurodegenerativas a medida que envejecemos.

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