Soy Leticia Martín Enjuto, psicóloga, y entiendo la terapia como un espacio de encuentro, confianza y acompañamiento. Cuando una persona llega a consulta, no llega solamente con un problema: llega con su historia, sus emociones, sus preocupaciones, sus miedos y también con muchas cosas que quizá todavía no sabe cómo expresar. Por eso, para mí es fundamental escuchar sin juzgar y conocer a cada persona antes de decidir cómo acompañarla.
Mi forma de trabajar parte de una mirada cercana, humana y personalizada. No creo en terapias que sirven igual para todo el mundo, porque cada persona tiene unas circunstancias, una forma de sentir y una historia diferente. Mi objetivo es que puedas sentirte cómodo desde el primer momento, encontrar un espacio donde puedas hablar con libertad y empezar a comprender qué te está ocurriendo y por qué te está afectando de esa manera.
Durante el proceso terapéutico, trabajo para que puedas entender mejor tus emociones, pensamientos y comportamientos, pero también para que puedas aprender herramientas que te ayuden en tu día a día. En ocasiones necesitamos aprender a gestionar la ansiedad, afrontar una etapa de cambios, mejorar nuestras relaciones, recuperar la autoestima o simplemente entender por qué no nos estamos sintiendo como antes. Cada proceso es diferente y se adapta a las necesidades de la persona que tengo delante.
También acompaño a niños, adolescentes y familias, teniendo siempre en cuenta que trabajar con población infantojuvenil requiere una mirada especialmente sensible. En estas etapas pueden aparecer dificultades emocionales, escolares, familiares o sociales que no siempre son fáciles de identificar o expresar. Por eso, considero esencial crear un vínculo de confianza y adaptar la intervención a la edad, personalidad y circunstancias de cada niño o adolescente.
Para mí, acudir a terapia no significa que haya algo “mal” en una persona. Muchas veces significa simplemente que algo está siendo difícil de gestionar en ese momento y que necesitamos ayuda para poder afrontarlo de otra manera. Pedir ayuda requiere valentía, y creo que sentirse acompañado durante ese proceso puede marcar una gran diferencia.
Me gusta que mis pacientes sientan que la consulta es un lugar en el que pueden ser ellos mismos, sin tener que aparentar que todo está bien. Un espacio donde puedan hablar de aquello que les preocupa, incluso de lo que nunca antes se han atrevido a contar, sabiendo que serán escuchados desde el respeto y la comprensión.
Si estás atravesando un momento complicado, sientes que algo te está desbordando o simplemente quieres conocerte mejor y cuidar de tu bienestar emocional, estaré encantada de acompañarte. Dar el primer paso puede dar miedo, pero no tienes que hacerlo todo de golpe.
A veces, empezar hablando con alguien puede ser precisamente el comienzo del cambio que necesitas.