Al hilo de la pregunta inicial, me surge una duda. A qué puede deberse sentir que te tocan por detrá
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Al hilo de la pregunta inicial, me surge una duda. A qué puede deberse sentir que te tocan por detrás, que ponen sus manos sobre tus hombros? Me ha pasado varias veces, estando despierta, en la calle, sola y también acompañada de otras personas. Es muy real, de hecho me giro pensando que es una persona, pero no, no hay nadie. Me dicen que pueden ser seres incorpóreos que me acompañan. No sé a qué es debido, no me considero persona con desequilibrios.
Muchas gracias de antemano.
Muchas gracias de antemano.
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Lo primero que quiero transmitirte es tranquilidad. El hecho de tener este tipo de sensaciones no significa automáticamente que exista un “desequilibrio grave”, ni tampoco que estés perdiendo el contacto con la realidad. Muchas personas viven experiencias perceptivas puntuales a lo largo de su vida, especialmente en momentos de estrés, ansiedad, hipervigilancia, cansancio físico, problemas de sueño o alta sensibilidad corporal.
La sensación que describes (notar que alguien te toca, que pone las manos sobre tus hombros o sentir una presencia detrás) puede tener distintas explicaciones psicológicas y neurofisiológicas, y conviene abordarlo desde ahí antes de atribuirlo directamente a interpretaciones sobrenaturales.
El cerebro humano no percibe la realidad como una cámara objetiva. Constantemente interpreta señales corporales, sensaciones táctiles, tensiones musculares, cambios posturales, estímulos periféricos o expectativas automáticas. Y en determinadas circunstancias puede producirse una sensación muy vívida de presencia o contacto, aunque no haya nadie físicamente.
Lo importante aquí es que tú misma conservas capacidad crítica: te giras para comprobarlo, reconoces que no hay nadie y te preguntas qué puede estar ocurriendo.
Eso es muy distinto a perder completamente el juicio de realidad.
También conviene tener cuidado con ciertas explicaciones externas del tipo “son seres incorpóreos”. Entiendo que algunas personas intenten darle un significado espiritual o paranormal, pero desde un punto de vista psicológico y clínico es más prudente explorar primero causas emocionales, perceptivas, neurológicas o relacionadas con ansiedad y activación del sistema nervioso.
Hay situaciones donde este tipo de experiencias aparecen con más frecuencia: ansiedad elevada, estrés sostenido, hipervigilancia, estados de agotamiento, problemas de sueño, periodos de mucha sensibilidad emocional, experiencias traumáticas previas, somatización, o incluso tensión muscular mantenida en cuello y hombros que el cerebro interpreta de forma extraña.
A veces, cuanto más miedo o atención se pone sobre la sensación, más pendiente queda el cerebro de volver a detectarla. Y eso puede aumentar la frecuencia o intensidad subjetiva de la experiencia.
Ahora bien, también es importante no minimizarlo si: las sensaciones aumentan mucho, empiezan a ocurrir con mucha frecuencia, aparecen otras experiencias perceptivas extrañas, interfieren en tu vida diaria, o te generan angustia significativa.
En esos casos sí sería recomendable realizar una valoración profesional más completa, tanto psicológica como médica si fuese necesario.
Lo importante es no entrar rápidamente en dos extremos: ni pensar “estoy loca”, ni asumir automáticamente explicaciones paranormales como si fueran un hecho.
Entre ambos extremos hay muchas explicaciones humanas, psicológicas y fisiológicas posibles.
Y algo importante: el hecho de que una experiencia se sienta muy real no significa necesariamente que tenga un origen externo real. Nuestro cerebro puede generar percepciones intensísimas, especialmente cuando el sistema nervioso está muy activado o sensible.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Comprender mejor este tipo de experiencias perceptivas.
• Reducir ansiedad, hipervigilancia o miedo asociado.
• Explorar posibles factores emocionales o físicos implicados.
• Aprender a manejar la activación corporal y la sensibilidad nerviosa.
• Diferenciar experiencias relacionadas con estrés de otros problemas clínicos.
• Recuperar tranquilidad y sensación de seguridad interna.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Lo primero que quiero transmitirte es tranquilidad. El hecho de tener este tipo de sensaciones no significa automáticamente que exista un “desequilibrio grave”, ni tampoco que estés perdiendo el contacto con la realidad. Muchas personas viven experiencias perceptivas puntuales a lo largo de su vida, especialmente en momentos de estrés, ansiedad, hipervigilancia, cansancio físico, problemas de sueño o alta sensibilidad corporal.
La sensación que describes (notar que alguien te toca, que pone las manos sobre tus hombros o sentir una presencia detrás) puede tener distintas explicaciones psicológicas y neurofisiológicas, y conviene abordarlo desde ahí antes de atribuirlo directamente a interpretaciones sobrenaturales.
El cerebro humano no percibe la realidad como una cámara objetiva. Constantemente interpreta señales corporales, sensaciones táctiles, tensiones musculares, cambios posturales, estímulos periféricos o expectativas automáticas. Y en determinadas circunstancias puede producirse una sensación muy vívida de presencia o contacto, aunque no haya nadie físicamente.
Lo importante aquí es que tú misma conservas capacidad crítica: te giras para comprobarlo, reconoces que no hay nadie y te preguntas qué puede estar ocurriendo.
Eso es muy distinto a perder completamente el juicio de realidad.
También conviene tener cuidado con ciertas explicaciones externas del tipo “son seres incorpóreos”. Entiendo que algunas personas intenten darle un significado espiritual o paranormal, pero desde un punto de vista psicológico y clínico es más prudente explorar primero causas emocionales, perceptivas, neurológicas o relacionadas con ansiedad y activación del sistema nervioso.
Hay situaciones donde este tipo de experiencias aparecen con más frecuencia: ansiedad elevada, estrés sostenido, hipervigilancia, estados de agotamiento, problemas de sueño, periodos de mucha sensibilidad emocional, experiencias traumáticas previas, somatización, o incluso tensión muscular mantenida en cuello y hombros que el cerebro interpreta de forma extraña.
A veces, cuanto más miedo o atención se pone sobre la sensación, más pendiente queda el cerebro de volver a detectarla. Y eso puede aumentar la frecuencia o intensidad subjetiva de la experiencia.
Ahora bien, también es importante no minimizarlo si: las sensaciones aumentan mucho, empiezan a ocurrir con mucha frecuencia, aparecen otras experiencias perceptivas extrañas, interfieren en tu vida diaria, o te generan angustia significativa.
En esos casos sí sería recomendable realizar una valoración profesional más completa, tanto psicológica como médica si fuese necesario.
Lo importante es no entrar rápidamente en dos extremos: ni pensar “estoy loca”, ni asumir automáticamente explicaciones paranormales como si fueran un hecho.
Entre ambos extremos hay muchas explicaciones humanas, psicológicas y fisiológicas posibles.
Y algo importante: el hecho de que una experiencia se sienta muy real no significa necesariamente que tenga un origen externo real. Nuestro cerebro puede generar percepciones intensísimas, especialmente cuando el sistema nervioso está muy activado o sensible.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Comprender mejor este tipo de experiencias perceptivas.
• Reducir ansiedad, hipervigilancia o miedo asociado.
• Explorar posibles factores emocionales o físicos implicados.
• Aprender a manejar la activación corporal y la sensibilidad nerviosa.
• Diferenciar experiencias relacionadas con estrés de otros problemas clínicos.
• Recuperar tranquilidad y sensación de seguridad interna.
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Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
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Hola, gracias por explicarlo con tanta claridad. Lo primero que conviene decir es que sentir algo de forma muy real no significa necesariamente que haya una presencia externa ni tampoco que exista un “desequilibrio” psicológico. Hay fenómenos corporales y perceptivos que pueden sentirse con muchísima nitidez y, aun así, tener una explicación fisiológica, neurológica o psicológica.
La sensación de que alguien te toca por detrás, te pone una mano en el hombro o hay una presencia cercana puede aparecer por distintos motivos. A veces se relaciona con estados de estrés, hipervigilancia, ansiedad mantenida, cansancio, falta de sueño o momentos en los que el sistema nervioso está más sensible de lo habitual. Cuando estamos en alerta, el cerebro puede interpretar pequeñas sensaciones corporales, tensión muscular, cambios posturales, roces de la ropa, contracciones o estímulos mínimos como si vinieran de fuera.
También puede ocurrir en personas que no tienen ningún trastorno psicológico. El cerebro no es una cámara que registra la realidad de forma neutra; interpreta constantemente. A veces interpreta bien y a veces completa información de manera automática. Por eso una sensación corporal interna puede vivirse como un contacto externo. Que sea muy real no la convierte automáticamente en peligrosa ni en patológica.
Dicho esto, cuando una sensación se repite varias veces estando despierta, en la calle, sola o acompañada, conviene no explicarlo demasiado rápido como algo espiritual ni tampoco asustarse pensando en algo grave. Lo prudente es hacer una valoración médica básica, especialmente si el fenómeno aumenta, aparece con otras sensaciones extrañas, mareos, alteraciones visuales, dolor de cabeza intenso, cambios en el sueño, consumo de sustancias, medicación nueva, ansiedad elevada o sensación de pérdida de control. En algunos casos, sensaciones táctiles sin estímulo externo pueden estar relacionadas con el sistema nervioso, migrañas, tensión muscular, alteraciones del sueño, estrés intenso, efectos de medicación o fenómenos perceptivos aislados.
Sobre lo que te han dicho de “seres incorpóreos”, yo sería cuidadoso. No porque haya que ridiculizar esa explicación, sino porque si una persona está preocupada por una sensación, darle una explicación misteriosa puede aumentar la atención, el miedo y la interpretación de amenaza. Y cuanto más se observa una sensación, más presencia gana. La mente empieza a buscar señales, el cuerpo se vuelve más vigilado y el fenómeno puede repetirse más.
Una forma útil de manejarlo sería registrar durante unos días cuándo ocurre: hora, lugar, nivel de cansancio, estrés, sueño, postura corporal, si estabas preocupada, si llevabas bolso o ropa que pudiera rozar, si había frío, tensión en cuello u hombros, y qué hiciste después. No para obsesionarte, sino para ver si hay un patrón.
Cuando ocurra, intenta no entrar en comprobaciones repetidas ni en interpretaciones catastróficas. Puedes girarte una vez, comprobar la realidad y, si no hay nadie, decirte: “He sentido algo, pero no tengo que convertirlo en una explicación amenazante”. Después vuelve a lo que estabas haciendo. Si cada vez que ocurre lo analizas durante mucho rato, preguntas, buscas señales o intentas encontrar un significado oculto, es más fácil que el fenómeno se fije.
En resumen: puede deberse a una interpretación corporal del sistema nervioso, estrés, hipervigilancia, cansancio, tensión muscular o fenómenos perceptivos aislados. No implica por sí solo que tengas un problema psicológico grave. Pero si se repite, te preocupa o va acompañado de otros síntomas, lo recomendable es comentarlo con un médico para descartar causas físicas y, si todo está bien, trabajarlo desde la ansiedad, la atención corporal y la interpretación que le estás dando.
Desde PSYAMM podemos ayudarte a ordenar esta experiencia sin alarmismo, diferenciando lo que pertenece al cuerpo, a la percepción y al miedo que puede aparecer después. Si quieres profundizarlo terapéuticamente, puedes consultarnos a través de Doctoralia.es.
La sensación de que alguien te toca por detrás, te pone una mano en el hombro o hay una presencia cercana puede aparecer por distintos motivos. A veces se relaciona con estados de estrés, hipervigilancia, ansiedad mantenida, cansancio, falta de sueño o momentos en los que el sistema nervioso está más sensible de lo habitual. Cuando estamos en alerta, el cerebro puede interpretar pequeñas sensaciones corporales, tensión muscular, cambios posturales, roces de la ropa, contracciones o estímulos mínimos como si vinieran de fuera.
También puede ocurrir en personas que no tienen ningún trastorno psicológico. El cerebro no es una cámara que registra la realidad de forma neutra; interpreta constantemente. A veces interpreta bien y a veces completa información de manera automática. Por eso una sensación corporal interna puede vivirse como un contacto externo. Que sea muy real no la convierte automáticamente en peligrosa ni en patológica.
Dicho esto, cuando una sensación se repite varias veces estando despierta, en la calle, sola o acompañada, conviene no explicarlo demasiado rápido como algo espiritual ni tampoco asustarse pensando en algo grave. Lo prudente es hacer una valoración médica básica, especialmente si el fenómeno aumenta, aparece con otras sensaciones extrañas, mareos, alteraciones visuales, dolor de cabeza intenso, cambios en el sueño, consumo de sustancias, medicación nueva, ansiedad elevada o sensación de pérdida de control. En algunos casos, sensaciones táctiles sin estímulo externo pueden estar relacionadas con el sistema nervioso, migrañas, tensión muscular, alteraciones del sueño, estrés intenso, efectos de medicación o fenómenos perceptivos aislados.
Sobre lo que te han dicho de “seres incorpóreos”, yo sería cuidadoso. No porque haya que ridiculizar esa explicación, sino porque si una persona está preocupada por una sensación, darle una explicación misteriosa puede aumentar la atención, el miedo y la interpretación de amenaza. Y cuanto más se observa una sensación, más presencia gana. La mente empieza a buscar señales, el cuerpo se vuelve más vigilado y el fenómeno puede repetirse más.
Una forma útil de manejarlo sería registrar durante unos días cuándo ocurre: hora, lugar, nivel de cansancio, estrés, sueño, postura corporal, si estabas preocupada, si llevabas bolso o ropa que pudiera rozar, si había frío, tensión en cuello u hombros, y qué hiciste después. No para obsesionarte, sino para ver si hay un patrón.
Cuando ocurra, intenta no entrar en comprobaciones repetidas ni en interpretaciones catastróficas. Puedes girarte una vez, comprobar la realidad y, si no hay nadie, decirte: “He sentido algo, pero no tengo que convertirlo en una explicación amenazante”. Después vuelve a lo que estabas haciendo. Si cada vez que ocurre lo analizas durante mucho rato, preguntas, buscas señales o intentas encontrar un significado oculto, es más fácil que el fenómeno se fije.
En resumen: puede deberse a una interpretación corporal del sistema nervioso, estrés, hipervigilancia, cansancio, tensión muscular o fenómenos perceptivos aislados. No implica por sí solo que tengas un problema psicológico grave. Pero si se repite, te preocupa o va acompañado de otros síntomas, lo recomendable es comentarlo con un médico para descartar causas físicas y, si todo está bien, trabajarlo desde la ansiedad, la atención corporal y la interpretación que le estás dando.
Desde PSYAMM podemos ayudarte a ordenar esta experiencia sin alarmismo, diferenciando lo que pertenece al cuerpo, a la percepción y al miedo que puede aparecer después. Si quieres profundizarlo terapéuticamente, puedes consultarnos a través de Doctoralia.es.
Lo que describes puede resultar muy impactante o inquietante, pero no significa automáticamente que tengas “desequilibrios” ni tampoco que necesariamente haya una explicación paranormal detrás. El cerebro humano puede generar sensaciones corporales muy reales sin que exista un estímulo físico externo, especialmente en momentos de estrés, hipervigilancia, ansiedad, cansancio, tensión emocional o incluso alta sensibilidad corporal.
A veces ocurre algo parecido a una “confusión” en la interpretación de las sensaciones físicas: una corriente de aire, una tensión muscular, un cambio postural o una activación del sistema nervioso pueden sentirse como una presencia, una mano o un contacto. Y cuando la sensación sorprende, el cerebro busca rápidamente una explicación, por eso es tan habitual girarse convencido de que había alguien detrás.
También influye mucho la sugestión. Si alrededor te dicen que son “seres incorpóreos”, es posible que tu mente empiece a interpretar esas experiencias desde ese marco y eso aumente todavía más la atención sobre ellas. Cuando algo nos inquieta, el cerebro se vuelve más vigilante y las sensaciones pueden intensificarse o repetirse más.
Eso no significa invalidar lo que sientes. La sensación puede ser completamente real para ti aunque no haya una persona tocándote físicamente. La diferencia importante está en entender que sentir algo no siempre implica que exista externamente tal y como lo interpretamos en ese momento.
Si estas experiencias son ocasionales y no van acompañadas de pérdida de contacto con la realidad, confusión importante, miedo intenso o interferencia en tu vida diaria, no necesariamente indican un problema grave. Aun así, si se vuelven frecuentes, aumentan o te generan angustia, sería recomendable explorarlo con un profesional para entender mejor en qué momentos aparecen, cómo te encuentras emocionalmente y qué factores pueden estar influyendo.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y trabajarlo con más profundidad y tranquilidad.
A veces ocurre algo parecido a una “confusión” en la interpretación de las sensaciones físicas: una corriente de aire, una tensión muscular, un cambio postural o una activación del sistema nervioso pueden sentirse como una presencia, una mano o un contacto. Y cuando la sensación sorprende, el cerebro busca rápidamente una explicación, por eso es tan habitual girarse convencido de que había alguien detrás.
También influye mucho la sugestión. Si alrededor te dicen que son “seres incorpóreos”, es posible que tu mente empiece a interpretar esas experiencias desde ese marco y eso aumente todavía más la atención sobre ellas. Cuando algo nos inquieta, el cerebro se vuelve más vigilante y las sensaciones pueden intensificarse o repetirse más.
Eso no significa invalidar lo que sientes. La sensación puede ser completamente real para ti aunque no haya una persona tocándote físicamente. La diferencia importante está en entender que sentir algo no siempre implica que exista externamente tal y como lo interpretamos en ese momento.
Si estas experiencias son ocasionales y no van acompañadas de pérdida de contacto con la realidad, confusión importante, miedo intenso o interferencia en tu vida diaria, no necesariamente indican un problema grave. Aun así, si se vuelven frecuentes, aumentan o te generan angustia, sería recomendable explorarlo con un profesional para entender mejor en qué momentos aparecen, cómo te encuentras emocionalmente y qué factores pueden estar influyendo.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y trabajarlo con más profundidad y tranquilidad.
Hola, lo que describes tiene una explicación psicológica y neurológica bien documentada. Se llama alucinación táctil o haptica, y consiste en percibir sensaciones físicas reales, en este caso tacto, sin que haya un estímulo externo que las provoque. El hecho de que ocurra estando despierta y en contextos variados no lo hace inexplicable, sino que orienta hacia algunas causas frecuentes: estrés elevado o fatiga acumulada, estados de hipervigilancia, ciertos patrones de ansiedad, o simplemente una mayor sensibilidad del sistema nervioso en determinados momentos.
Que la sensación sea muy real es parte de su naturaleza. No es imaginación ni invención. El cerebro genera la experiencia de forma genuina, por eso resulta tan convincente.
La explicación de los "seres incorpóreos" es una interpretación cultural de algo que tiene una base neurológica. No es la más útil si lo que buscas es entender qué ocurre realmente en tu cuerpo y tu mente.
Lo que sí merece atención es la frecuencia y el impacto que tiene en ti. No porque indique un "desequilibrio grave", sino porque explorar el contexto en que aparece, qué hay en tu vida en esos momentos, puede dar mucha información valiosa.
Si quieres entenderlo mejor, puedo acompañarte en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte, o en formato online.
Que la sensación sea muy real es parte de su naturaleza. No es imaginación ni invención. El cerebro genera la experiencia de forma genuina, por eso resulta tan convincente.
La explicación de los "seres incorpóreos" es una interpretación cultural de algo que tiene una base neurológica. No es la más útil si lo que buscas es entender qué ocurre realmente en tu cuerpo y tu mente.
Lo que sí merece atención es la frecuencia y el impacto que tiene en ti. No porque indique un "desequilibrio grave", sino porque explorar el contexto en que aparece, qué hay en tu vida en esos momentos, puede dar mucha información valiosa.
Si quieres entenderlo mejor, puedo acompañarte en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte, o en formato online.
Hola. Lo primero que me gustaría decirte es que el hecho de experimentar algo así no significa automáticamente que seas una persona “desequilibrada”. Muchas personas viven experiencias perceptivas o sensaciones corporales extrañas en determinados momentos de su vida y eso puede tener explicaciones muy diversas.
A veces, aunque uno sienta que está “tranquilo” o no identifique claramente un malestar emocional, el sistema nervioso puede encontrarse en un estado de hiperactivación debido al estrés, la ansiedad, experiencias vitales difíciles o una sobrecarga emocional mantenida. En esos estados, algunas personas pueden experimentar sensaciones físicas muy reales, como notar presencias, sentir que les tocan o percibir determinadas sensaciones corporales sin que haya realmente un estímulo externo.
Esto no significa necesariamente que haya una causa paranormal ni tampoco se puede sacar una conclusión clara únicamente a partir de un mensaje, ya que sería importante conocer mejor tu historia, el contexto en el que ocurre y cómo te encuentras emocionalmente y físicamente en general.
Lo más importante es no alarmarse, pero sí prestar atención a cómo te sientes y buscar valoración profesional si estas experiencias aumentan, te generan miedo o interfieren en tu bienestar diario.
A veces, aunque uno sienta que está “tranquilo” o no identifique claramente un malestar emocional, el sistema nervioso puede encontrarse en un estado de hiperactivación debido al estrés, la ansiedad, experiencias vitales difíciles o una sobrecarga emocional mantenida. En esos estados, algunas personas pueden experimentar sensaciones físicas muy reales, como notar presencias, sentir que les tocan o percibir determinadas sensaciones corporales sin que haya realmente un estímulo externo.
Esto no significa necesariamente que haya una causa paranormal ni tampoco se puede sacar una conclusión clara únicamente a partir de un mensaje, ya que sería importante conocer mejor tu historia, el contexto en el que ocurre y cómo te encuentras emocionalmente y físicamente en general.
Lo más importante es no alarmarse, pero sí prestar atención a cómo te sientes y buscar valoración profesional si estas experiencias aumentan, te generan miedo o interfieren en tu bienestar diario.
Hola. En este caso sería bueno acudir a un profesional de la psicología para poder analizar el caso e interpretar de donde viene esto. Un saludo
Hola,
desde la psicología o la neurología se puede explicar desde varios puntos de vista. En psicología, existen las llamadas alucinaciones táctiles, que se pueden deber a uno o varios motivos: ansiedad muy intensa, falta de sueño, consumo o abstinencia de sustancias o algo más grave como un brote psicótico.
Desde la neurología, existen varios trastornos que lo explican, pero no podría explicártelos con exactitud, ya que no es mi especialidad.
Espero haberte ayudado,
un saludo.
desde la psicología o la neurología se puede explicar desde varios puntos de vista. En psicología, existen las llamadas alucinaciones táctiles, que se pueden deber a uno o varios motivos: ansiedad muy intensa, falta de sueño, consumo o abstinencia de sustancias o algo más grave como un brote psicótico.
Desde la neurología, existen varios trastornos que lo explican, pero no podría explicártelos con exactitud, ya que no es mi especialidad.
Espero haberte ayudado,
un saludo.
Que la sensación se perciba como muy real no significa necesariamente que exista una causa sobrenatural ni que tengas un “desequilibrio”. El cerebro humano, especialmente en estados de cansancio, estrés, hipervigilancia, ansiedad o elevada sugestión, puede generar percepciones táctiles muy vívidas. De hecho, este tipo de fenómenos pueden ocurrir en personas completamente funcionales y sin patología grave.
A veces el cerebro interpreta estímulos corporales ambiguos (tensión muscular, cambios posturales, roce de ropa, activación nerviosa, etc.) como si provinieran del exterior, y por eso la reacción automática es girarse pensando que hay alguien.
Lo importante no es tanto “sentirlo” alguna vez, sino el contexto y la frecuencia. Si ocurre de manera muy esporádica y mantienes buen funcionamiento general, probablemente no tenga mayor relevancia clínica. En cambio, si aumenta, genera miedo intenso, aparecen otras percepciones extrañas o interfiere en tu vida cotidiana, entonces sí sería recomendable valorarlo con un profesional de salud.
Entiendo que otras personas lo interpreten desde creencias espirituales, pero desde la psicología y la neurociencia existen explicaciones mucho más frecuentes y prudentes para este tipo de experiencias.
A veces el cerebro interpreta estímulos corporales ambiguos (tensión muscular, cambios posturales, roce de ropa, activación nerviosa, etc.) como si provinieran del exterior, y por eso la reacción automática es girarse pensando que hay alguien.
Lo importante no es tanto “sentirlo” alguna vez, sino el contexto y la frecuencia. Si ocurre de manera muy esporádica y mantienes buen funcionamiento general, probablemente no tenga mayor relevancia clínica. En cambio, si aumenta, genera miedo intenso, aparecen otras percepciones extrañas o interfiere en tu vida cotidiana, entonces sí sería recomendable valorarlo con un profesional de salud.
Entiendo que otras personas lo interpreten desde creencias espirituales, pero desde la psicología y la neurociencia existen explicaciones mucho más frecuentes y prudentes para este tipo de experiencias.
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- Operado de próstata (láser verde) en 2012, 82 años, PSA en 2025 = 2,362, PSA en 2026 = 3,066 /PSA LIBRE = 1,807. Está bién?
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