Buenos días. Llevo 6 meses con mi novio y siempre nos hemos llevado muy bien. Hubo un punto hace dos

Buenos días. Llevo 6 meses con mi novio y siempre nos hemos llevado muy bien. Hubo un punto hace dos meses en que yo empecé con una racha de apego ansioso que ya había sufrido en otras relaciones. Desde entonces poco ha cambiado pero si es cierto que cuanto más detrás suyo voy más se agobia porque necesita su espacio. Lo que más me preocupa es que antes cuando le quería comentar algo que me molestaba o me dolía siempre me escuchaba las veces que hiciera falta, pedía perdón a la mínima y se solucionaba todo bastante fácil. Últimamente todas las discusiones que tenemos no es por ningún tema en concreto sino por cómo nos hablamos: él se exalta y empieza q poner caras o gestos que a mí me hacen sentir mal y yo insisto en que vea que eso no está bien y él se agobia y se aleja. Estoy haciendo mucho esfuerzo en trabajar que no todo es urgente y en respetar que él también tiene sus momentos de agobio y que no es necesario hablarlo todo ya. Pero me duele mucho cada vez que hablamos y pone los ojos en blanco, o hablamos y resopla. Ayer lo único que le pedí fue que cuando necesitase espacio o que parase necesitaba que me lo dijera tal cual, y que si se había enterado. Y ya empezó a alargar las frases como “siiiiii”, “vaaaaale”. O me preguntaba como cansado “venga vale cuéntameloo…” cuando lo que tenía que contarle era algo que debía incumbirnos q ambos.

14 respuestas


Hola, gracias por compartir tu vivencia. Por lo que describes, parece que has identificado un patrón que ya había aparecido en relaciones anteriores: cuando percibes cierta distancia o cambios en la disponibilidad de tu pareja, se activan la inseguridad, la necesidad de certeza y la tendencia a buscar reafirmación. Cuanto mayor es la ansiedad, más necesidad aparece de comprobar que todo sigue bien; sin embargo, esa búsqueda de tranquilidad suele proporcionar alivio solo a corto plazo y puede acabar generando más tensión en la relación. Otro punto que considero importante es que, cuando observas los hechos con cierta perspectiva, reconoces que tienes evidencias de que la relación sigue funcionando y de que tu pareja continúa mostrándote afecto, aunque quizá de una forma menos intensa o frecuente que al inicio. Esto muestra que eres capaz de discernir entre la ansiedad y la realidad. También comentas que tu pareja está atravesando una etapa de bastante presión académica y laboral. En este sentido, puede ser de gran ayuda hablar con él sobre cómo está viviendo este momento y sobre si ese contexto está influyendo en la forma en que expresa el afecto o se relaciona contigo. A veces percibimos cambios reales en la otra persona, pero el significado que les atribuimos no siempre coincide con lo que realmente está ocurriendo. Para terminar, me parece muy interesante que podáis hablar sobre las necesidades que tiene cada uno en este momento e intentéis llegar a acuerdos con los que ambos os sintáis cómodos. Este tipo de conversaciones no solo ayudan a reducir el malestar de ambos, sino también a conocerse mejor y fortalecer el vínculo. Te abrazo.

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Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Lo que describes parece una dinámica bastante típica entre apego ansioso y necesidad de espacio. Tú, cuando sientes inseguridad, necesitas hablar, aclarar, reparar y sentir que todo queda bien. Él, cuando se siente presionado o saturado, necesita distancia, pausa o menos intensidad. El problema es que cuanto más intentas acercarte para calmarte, más puede agobiarse él; y cuanto más se aleja o responde con gestos de cansancio, más se activa tu ansiedad. Ahí se crea un bucle muy desgastante. Es importante que estés trabajando algo que señalas con mucha claridad... no todo tiene que hablarse de forma urgente. En relaciones con apego ansioso, la urgencia emocional puede sentirse como necesidad de resolver “ya”, porque si no se resuelve aparece miedo, inseguridad o sensación de abandono. Aprender a posponer una conversación, respirar y no perseguir la reparación inmediata es un avance importante. Pero también hay otra parte que no conviene minimizar... poner los ojos en blanco, resoplar, alargar frases con tono de burla o responder desde el cansancio puede doler y deteriorar mucho la comunicación. Que él necesite espacio no significa que tenga derecho a tratarte con desprecio o con gestos que te hacen sentir pequeña. La clave sería diferenciar dos cosas: • Tu ansiedad y tu tendencia a insistir cuando necesitas seguridad. • Su forma de expresar agobio con gestos o tonos que resultan hirientes. Ambas partes necesitan trabajo. Si todo se coloca en “yo soy ansiosa y tengo que aprender a no molestar”, corres el riesgo de tragarte cosas que también importan. Y si todo se coloca en “él me habla mal y tiene que cambiar”, quizá no miras cómo la insistencia puede estar aumentando su saturación. La conversación útil no debería centrarse en discutir cada gesto, porque eso puede convertirse en otra pelea. Sería mejor hablarlo en un momento tranquilo y plantearlo como una dinámica: “Me estoy dando cuenta de que cuando me activo necesito hablarlo todo rápido, y eso puede agobiarte. Estoy intentando trabajarlo. Pero también necesito que, cuando te sientas saturado, me lo digas de forma clara y respetuosa, sin gestos de desprecio o impaciencia, porque eso me hace mucho daño.” Después conviene acordar un protocolo concreto. Por ejemplo: “Si uno de los dos se agobia, puede pedir pausa. Pero la pausa tiene que tener una frase clara y un tiempo aproximado para retomar.” Algo como: “Ahora estoy saturado y necesito parar. Hablamos en una hora.” “Te quiero escuchar, pero ahora no puedo hacerlo bien. Lo retomamos esta tarde.” “No quiero seguir en este tono. Necesito un descanso y luego volvemos.” Eso es muy distinto a resoplar, poner caras o contestar con fastidio. También sería bueno que tú aprendas a no pedir confirmación muchas veces seguidas. Por ejemplo, si le dices “necesito que cuando quieras espacio me lo digas claramente”, y él responde que sí, quizá tu ansiedad te pide comprobar si lo ha entendido, volver a explicarlo y asegurarte. Pero esa repetición puede hacer que él sienta que no hay salida y se irrite más. Ahí tu tarea sería tolerar la incomodidad de no dejarlo todo perfectamente cerrado. Una relación sana necesita dos movimientos, tú aprender a regular tu urgencia, y él aprender a expresar límites sin desprecio. Si solo trabaja una parte, el bucle seguirá. También conviene observar si estos gestos son algo puntual de una etapa de tensión o si empiezan a convertirse en un patrón estable. En una relación de seis meses, ya estáis viendo cómo gestionáis el conflicto. Eso es importante. El cariño no se mide solo cuando todo va bien, sino también en cómo se trata cada uno cuando aparece el agobio. La terapia psicológica puede ayudarte a: • Trabajar apego ansioso, miedo al rechazo y necesidad urgente de reparación. • Aprender a regularte antes de hablar desde la ansiedad. • Diferenciar una necesidad legítima de una demanda impulsiva. • Mejorar la comunicación de pareja sin entrar en bucles. • Poner límites ante gestos o tonos que resultan hirientes. • Construir una relación con más seguridad, respeto y espacio para ambos. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Jesús Seijas Queral

Jesús Seijas Queral

Psicólogo

Pozuelo de Alarcón

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Primero darte las gracias por animarte a consultar sobre algo tan intimo e importante para ti e intentar buscar respuestas para estar mejor. Lo que describes parece mostrar una dinámica vincular que se está repitiendo y que os genera sufrimiento a ambos: cuanto más insegura o angustiada te sientes, más necesitas hablar, aclarar o reparar; y cuanto más intentas acercarte desde esa urgencia, más parece agobiarse él y tomar distancia. Esa distancia, a su vez, puede activar todavía más tu ansiedad. Ahora bien, que tú puedas reconocer tu apego ansioso y estés haciendo un trabajo para no vivirlo todo como urgente es muy valioso. Pero eso no significa que tengas que aceptar cualquier forma de respuesta. Que tu pareja necesite espacio puede ser legítimo; que lo pida con gestos de desprecio, ironía, resoplidos o poniendo los ojos en blanco, puede resultar muy doloroso e invalidante. Desde una mirada psicológica, sería importante no reducirlo solo a “yo soy ansiosa y él necesita espacio”. La pregunta también sería: ¿qué se despierta en ti cuando él se aleja o responde con fastidio?, ¿qué lugar ocupas tú en ese momento?, ¿sientes que tienes que insistir para que tu malestar exista para el otro? Y también: ¿qué le ocurre a él cuando siente que se le demanda una respuesta emocional inmediata? En una relación sana no se trata de hablarlo todo en el instante, pero tampoco de dejar al otro sintiéndose ridiculizado o pesado por necesitar hablar. Podría ser útil construir acuerdos muy concretos, por ejemplo: “si uno de los dos se satura, puede pedir una pausa, pero debe decir cuándo se retomará la conversación”. Algo como: “ahora estoy agobiado, necesito parar, pero lo hablamos esta tarde” es muy distinto a responder con desgana o burla. También sería importante que puedas diferenciar cuándo estás pidiendo algo legítimo y cuándo la ansiedad te lleva a buscar una confirmación inmediata que quizás nunca calma del todo. Esa diferencia no es para culparte, sino para que puedas cuidarte mejor y no quedar atrapada en la persecución del otro. Trabajar esto en terapia puede ayudarte a comprender qué heridas o temores se activan en el vínculo, cómo se repiten en tus relaciones y cómo empezar a construir una forma de pedir, esperar y poner límites que no te deje ni sometida al malestar ni atrapada en la urgencia. Cuidar una relación también implica cuidar la forma en la que se habla cuando algo duele. Si estas dispuesta comenzar un espacio terapeutico, puedes contar conmigo. Un abrazo!

Silvina Ozuna

Silvina Ozuna

Psicólogo

Palma de Mallorca

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Buenos días, gracias por compartirlo. Lo que contás muestra una dinámica bastante frecuente en vínculos donde se activa el apego ansioso: una persona necesita hablar, aclarar y reparar rápido para sentirse segura, y la otra se siente presionada, se agobia y se aleja. El problema es que cuanto más se aleja uno, más ansiedad aparece en el otro, y así se arma un círculo difícil. Ahora bien, entender que él necesita espacio no significa que tengas que aceptar gestos que te duelen, como resoplar, poner los ojos en blanco o responder con ironía. La forma de hablar también cuida o lastima el vínculo. Me preguntaría: ¿podés esperar un poco antes de hablar sin sentir que la relación está en riesgo?, ¿él puede pedir espacio sin descalificarte?, ¿ambos están pudiendo escuchar lo que necesita el otro o solo están reaccionando desde el agobio y la ansiedad? Quizás ayude acordar una frase concreta para pausar: “necesito parar, pero lo hablamos más tarde”. Eso calma más que desaparecer o responder con fastidio. En terapia se puede trabajar mucho el apego ansioso, la regulación emocional y la forma de comunicar necesidades sin entrar en persecución o retirada. En mi consulta acompaño estos procesos vinculares, tanto individuales como de pareja, para entender qué se activa en cada uno y cómo construir una comunicación más segura. Si sentís que esto te está generando mucho malestar, podés solicitar un turno y lo vemos con calma. Un saludo cálido.


Está claro que debieras trabajar tu patrón de vinculo ansioso porque antes o después va a resultar en un cierto rechazo, despertando reacciones evitativas en tus parejas, ya que si no logramos trabajar la seguridad en nosotr@s y la confianza en el otr@, dándoles espacio y tiempo para que nos echen de menos y busquen nuestra cercanía, cosecharemos justo lo contrario ( lejanía o rechazo). Parece que se está instaurando una dinamica de push & pull , y en tu mano está aprender conductas alternativas al insisitir, perseguir, etc, porque solo funcionan en una fase muy incipiente de una relación. Para aprender más, te animo a que reserves cita, ya sea individual o en pareja, y poder ayudarte/aros. Mucho Ánimo !!

Juan Carlos Pérez Hinojosa

Juan Carlos Pérez Hinojosa

Psicólogo

Villanueva del Rio y M

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Hola. Hay algo importante que me gustaría señalar porque creo que puede ayudarte a entender mejor lo que está ocurriendo. Por lo que cuentas, da la sensación de que ahora mismo conviven dos problemas distintos: 1. Tu ansiedad y tu necesidad de hablar, aclarar y resolver las cosas. 2. La forma en que él está reaccionando cuando se siente saturado. Y es importante no mezclar ambos. Por una parte, parece que estás haciendo un esfuerzo consciente por reconocer que no todo es urgente, por respetar sus tiempos y por no dejarte llevar siempre por la necesidad de reafirmación. Eso es un trabajo importante y valioso. Pero, por otra parte, el hecho de que estés trabajando tu ansiedad no significa que tengas que aceptar cualquier forma de comunicación. Porque una cosa es que alguien necesite espacio. Y otra distinta es que responda con resoplidos, ojos en blanco, tono de hastío o expresiones que transmiten desprecio o desinterés. De hecho, me llama la atención que la conversación que describes no parece especialmente exigente ni invasiva. Tú no le estabas pidiendo una declaración de amor ni una solución inmediata a un conflicto complejo. Le estabas pidiendo algo bastante concreto: “Si necesitas espacio, dímelo claramente.” Y, sin embargo, lo que te dolió no fue que necesitara espacio, sino la forma en que respondió. Por eso creo que merece la pena que te preguntes algo: ¿Te duele que necesite distancia o te duele sentir que cuando expresas algo importante para ti lo recibe con cansancio o fastidio? Porque son cosas diferentes. También es posible que estéis entrando en una dinámica bastante habitual: * Tú detectas distancia. * Te sientes insegura. * Buscas conexión o aclaración. * Él se siente presionado. * Responde con impaciencia o se aleja. * Tú te sientes todavía más insegura. Y así ambos acabáis reforzando el malestar del otro. Ahora bien, aunque exista esa dinámica, eso no convierte automáticamente todas tus necesidades en excesivas ni todas sus reacciones en adecuadas. Una relación sana necesita espacio para ambas cosas: * Para que una persona pueda decir: “Necesito un rato para mí.” * Y para que la otra pueda decir: “No me gusta que me hables de esa manera.” Me parece especialmente importante que observes una cuestión: Si él necesita espacio, ¿es capaz de pedirlo de forma respetuosa? Porque una persona puede estar cansada, saturada o agobiada y seguir comunicándolo sin sarcasmo, sin desprecio y sin invalidar al otro. Y tú, al mismo tiempo, puedes seguir trabajando para no convertir cada malestar en una conversación urgente. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez. Mi impresión es que ahora mismo estás muy centrada en preguntarte si estás siendo demasiado intensa o demasiado insistente, cuando quizá también convendría preguntarte: “¿Me estoy sintiendo escuchada y tratada con respeto cuando intento expresar algo importante para mí?” Porque el hecho de tener apego ansioso no significa que todas tus percepciones sean erróneas. Mi recomendación sería que intentes seguir trabajando en tolerar la incertidumbre y en no buscar tranquilidad inmediata cada vez que aparezca una duda. Pero, al mismo tiempo, no minimices el efecto que tienen sobre ti determinadas formas de comunicación. No todo lo que te duele es necesariamente ansiedad. Si observas que esta dinámica continúa o va aumentando, podría ser muy útil trabajarlo en terapia para ayudarte a diferenciar qué parte pertenece al apego ansioso y qué parte corresponde a necesidades legítimas dentro de la relación. Si lo deseas, puedes pedirme cita online y trabajaremos juntas para entender mejor lo que está ocurriendo y cómo afrontarlo de una manera que cuide tanto la relación como tu bienestar emocional. Un saludo.


Hola. Por lo que describes, parece que se ha generado una dinámica en la que cuanto más necesitas sentirte escuchada y validada, más se agobia él y toma distancia. Esto suele generar mucho sufrimiento porque ambas personas intentan cubrir sus necesidades, pero de formas que terminan chocando entre sí. Entiendo que estés haciendo un esfuerzo por respetar sus espacios, pero también es importante que no normalices conductas que te hacen sentir menospreciada o invalidada. Que una persona necesite tiempo o espacio no implica que deba comunicarse mediante resoplidos, gestos de desprecio o respuestas que te hagan sentir que tus necesidades son una carga. Además, da la sensación de que gran parte de tu bienestar emocional está dependiendo de cómo responde él en esos momentos. Trabajar la autoestima, la seguridad emocional y los límites saludables puede ayudarte a expresar lo que necesitas con más claridad, sin sentir que tu valor depende de la reacción de la otra persona. La terapia puede ser un espacio muy útil para comprender estas dinámicas y aprender a construir relaciones más equilibradas, donde puedas cuidar del vínculo sin dejarte de lado a ti misma.


Buenos días. Por lo que explica, parece que se ha generado una dinámica en la que ambos están intentando gestionar el malestar de formas diferentes: usted busca hablar y resolver para recuperar la tranquilidad, mientras que su pareja parece necesitar tomar distancia cuando se siente sobrepasado. Este patrón es relativamente frecuente y, si no se comprende, puede hacer que ambos acaben sintiéndose incomprendidos. Es positivo que esté trabajando en respetar los tiempos de su pareja y en no sentir que todo debe resolverse de inmediato. Sin embargo, eso no significa que tenga que normalizar conductas que le hacen daño. Gestos como poner los ojos en blanco, resoplar o responder con un tono despectivo pueden hacer que la otra persona se sienta invalidada, aunque la intención no sea esa. Más que centrarse en quién tiene la razón, puede ser útil que ambos comprendan qué ocurre en esos momentos: qué emociones aparecen, qué necesidades intenta proteger cada uno y cómo pueden comunicarlas de una forma que no aumente el conflicto. Pedir que su pareja le diga claramente cuándo necesita un espacio es una petición razonable y puede favorecer una comunicación más clara. Si esta dinámica se mantiene en el tiempo y sienten que cada conversación acaba convirtiéndose en una discusión sobre la propia discusión, puede ser beneficioso acudir a terapia de pareja o realizar un proceso terapéutico individual. Trabajar los patrones de apego, la regulación emocional y las habilidades de comunicación suele ayudar a romper este tipo de ciclos y a construir una relación más segura y satisfactoria para ambos.


Hola. Si sientes que esto se repite en tus relaciones, sería bueno trabajar tus temores y necesidades asociados al vínculo. A veces recreamos en el presente situaciones del pasado, y ponemos en riesgo nuestros vínculos actuales.

Laura Monaco

Laura Monaco

Psicólogo

Premià de Mar

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Hola. Lo que describes parece una dinámica bastante frecuente cuando se junta apego ansioso, necesidad de hablar para calmarse y una pareja que, ante la presión o el conflicto, tiende a agobiarse y tomar distancia. No significa necesariamente que no os queráis, pero sí que la forma en la que estáis gestionando el malestar puede estar empezando a desgastar la relación. Es positivo que estés intentando revisar tu parte: entender que no todo es urgente, respetar sus tiempos y no buscar resolverlo todo en el mismo momento. Eso es importante, especialmente si notas que cuando sientes inseguridad tiendes a insistir más, pedir más explicaciones o necesitar una respuesta inmediata para poder calmarte. Pero también es importante decir algo con claridad: que tú tengas apego ansioso o necesidad de hablar no justifica que él te hable con desprecio, ponga los ojos en blanco, resople o use tonos que te hacen sentir ridiculizada o poco importante. Una cosa es que él necesite espacio, y otra distinta es que lo exprese de una forma hiriente. Ambas partes tienen responsabilidad: tú en aprender a regular la urgencia, y él en aprender a poner límites sin invalidarte ni tratarte con gestos de fastidio. Puede ayudarte separar dos temas. El primero es el contenido: qué te dolió, qué necesitas hablar o qué acuerdo queréis tomar. El segundo es la forma: cómo os habláis cuando hay tensión. Si discutís cada vez más por la forma y menos por el tema original, probablemente necesitáis acordar reglas básicas para comunicaros cuando alguno se activa emocionalmente. Podrías expresarlo de forma muy clara y no acusatoria: “Estoy trabajando mi ansiedad y sé que a veces puedo insistir demasiado. Pero cuando pones los ojos en blanco, resoplas o me respondes como si fuera una carga, me siento herida y me cuesta confiar. Necesito que si estás saturado me lo digas directamente, sin gestos de desprecio, y que podamos hablarlo más tarde”. Es importante que observes no solo si él necesita espacio, sino qué hace con ese espacio. No es lo mismo una persona que se toma un rato para calmarse y luego vuelve a hablar con respeto, que una persona que se aleja, evita cualquier conversación incómoda y además te hace sentir culpable por necesitar expresar algo. A la vez, también sería útil que sigas trabajando tu apego ansioso a nivel individual: aprender a calmarte antes de hablar, distinguir entre una urgencia emocional y una necesidad real, no buscar seguridad a través de repetir la misma conversación y fortalecer tu autoestima fuera de la relación. Cuando la ansiedad baja, puedes comunicarte con más claridad y menos miedo. Si ambos queréis cuidar la relación, sería recomendable que habléis de esta dinámica cuando estéis tranquilos, no en medio de una discusión. Podéis preguntaros: ¿cómo pedimos espacio?, ¿cuándo retomamos las conversaciones?, ¿qué gestos o tonos no vamos a aceptar?, ¿cómo nos avisamos de que estamos saturados sin dañarnos?

María Villalba López

María Villalba López

Psicólogo

Alcalá de Henares

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Hola! Lo que cuentas tiene mucho sentido. Que estés trabajando en no actuar desde la urgencia, respetar sus espacios y aprender a regularte es muy positivo, pero eso no significa que tengas que dejar de expresar aquello que te duele o aceptar cualquier forma de comunicación por parte de tu pareja. Parece que se han mezclado dos cuestiones diferentes. Por un lado, tú has identificado una tendencia a buscar más cercanía y más seguridad cuando sientes incertidumbre, y estás intentando trabajarla. Por otro, está la manera en la que él está respondiendo actualmente cuando aparecen conversaciones difíciles. Que necesite espacio es completamente legítimo, lo importante es cómo se comunica ese espacio y cómo se mantiene el respeto mientras lo pide. Por ejemplo, no es lo mismo decir “ahora mismo estoy saturado, necesito parar y hablamos esta noche” que responder con gestos de desprecio, resoplidos, poner los ojos en blanco o utilizar un tono que te haga sentir que estás molestando. No podemos saber qué está sintiendo él internamente, pero sí podemos hablar de cómo determinadas formas de comunicarse afectan a la relación. También creo que estás haciendo algo muy importante cuando intentas diferenciar entre “esto me molesta y necesito hablarlo inmediatamente” y “esto me molesta, pero puedo esperar a estar más tranquila”. Aprender a regular esa urgencia puede ayudarte muchísimo. Pero cuidado con llevarlo al extremo contrario: regularte no significa silenciarte. En una relación sana debería existir espacio para que los dos podáis decir “esto me ha dolido” sin que automáticamente se convierta en una persecución por tu parte o en un alejamiento por la suya. El objetivo no es que tú tengas que aprender a necesitar menos para que él se agobie menos, sino que ambos podáis aprender a relacionaros de una manera en la que haya espacio para las necesidades de los dos. Yo intentaría plantearle la cuestión desde ahí, evitando entrar en una discusión en el momento en que alguno de los dos está activado. Algo como: “Estoy trabajando mucho en respetar tus momentos de espacio y en no sentir que todo tenemos que solucionarlo inmediatamente. A cambio, necesito que cuando hablemos de algo importante podamos hacerlo desde el respeto. Si ahora no puedes hablar, prefiero que me digas que necesitas parar y acordemos cuándo retomarlo” Y observa también algo importante: no solamente cómo reacciona cuando tú estás ansiosa, sino qué ocurre cuando tú consigues expresarte con calma y respetando sus tiempos. Porque ahí podrás tener más información sobre si el problema está principalmente en la dinámica que se ha creado entre ambos o si existe además una dificultad para afrontar conversaciones emocionales por su parte. No necesitas hacerlo todo perfecto para que una relación funcione. Puedes trabajar tu apego ansioso, aprender a tolerar mejor la incertidumbre y reducir la necesidad de resolverlo todo inmediatamente, pero al mismo tiempo puedes mantener unas necesidades y unos límites completamente legítimos. Si ves que esta dinámica se está repitiendo y que cada vez tienes más miedo de expresar algo para no provocar que él se aleje, sería importante trabajarlo. La terapia puede ayudarte precisamente a diferenciar qué parte corresponde a tu propia inseguridad y qué parte tiene que ver con una dinámica de pareja que necesitáis revisar. Si quieres, puedes escribirme y podemos trabajar juntas ese apego ansioso, pero también aprender a expresar tus necesidades sin sentir que estás siendo “demasiado” y sin tener que renunciar a aquello que necesitas para sentirte respetada y segura en una relación.


Hola. Por lo que cuentas, parece que habéis entrado en una dinámica bastante frecuente en las relaciones: cuanto más necesitas acercarte para recuperar tranquilidad y sentir que entre vosotros está todo bien, más presionado se siente él y más se distancia; cuanto más se distancia o muestra cansancio, más inseguridad sientes tú y mayor necesidad tienes de hablar y aclararlo. Así, cada uno termina provocando involuntariamente aquello que menos desea. Me parece positivo que estés aprendiendo que no todo tiene que solucionarse inmediatamente. Aplazar una conversación cuando alguno de los dos está alterado no significa ignorar el problema. Muchas veces es precisamente lo que permite hablar después de una manera diferente. Pero trabajar tu apego ansioso no significa que tengas que aceptar cualquier forma de comunicación. Poner los ojos en blanco, resoplar, contestar con un “siiiiii” o “vaaaaale” despectivo puede hacerte sentir invalidada, y tienes derecho a expresar que esa manera de hablarte te molesta. La cuestión está en cómo hacerlo. Si cada gesto suyo da lugar inmediatamente a una explicación sobre por qué está mal, seguida de una discusión hasta conseguir que reconozca que no debería hacerlo, podéis quedar atrapados nuevamente en el mismo círculo. Cuanto más intentas conseguir que comprenda tu malestar en ese momento, más se agobia; cuanto más se agobia, peor responde; y su respuesta confirma que necesitas insistir todavía más. Por eso intentaría establecer una regla sencilla entre vosotros cuando estéis tranquilos: cualquiera puede pedir detener una conversación cuando se esté saturando, pero eso no significa abandonarla indefinidamente. Se puede retomar posteriormente cuando ambos estéis en condiciones de hablar sin perseguirse ni rechazarse. También distinguiría entre dos necesidades diferentes: querer hablar de algo importante para la relación y necesitar hablar inmediatamente para disminuir tu ansiedad. Desde fuera pueden parecer iguales, pero emocionalmente funcionan de manera muy distinta. Y observaría qué sucede cuando tú empiezas a cambiar tu parte de esta dinámica. Si disminuyes la persecución, respetas razonablemente sus espacios y dejas de intentar resolverlo todo inmediatamente, pero él continúa respondiendo sistemáticamente con desprecio, desinterés o evitando cualquier conversación importante, entonces ya no estaríamos hablando solamente de tu apego ansioso. Una relación necesita que ambos puedan acercarse al otro. No tienes que elegir entre “soy demasiado intensa” y “él lo está haciendo todo mal”. Es mucho más útil comprender cómo está funcionando actualmente vuestra interacción y qué aporta cada uno, sin buscar culpables, al círculo que os está alejando. Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar sobre este patrón de apego y comunicación para aprender a acercarte sin perseguir y poner límites sin entrar en discusiones interminables, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es

Amador Manero Moreno

Amador Manero Moreno

Psicólogo

Sant Andreu de la Barca

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Hola. Lo que describe parece un ciclo de persecución y retirada: cuanto más necesita usted aclarar algo para recuperar seguridad, más se agobia y se distancia él; cuanto más se distancia o responde con gestos de cansancio, más urgente siente usted la necesidad de continuar hablando. Trabajar su apego ansioso y aprender que no todo debe resolverse inmediatamente puede ayudar, pero eso no significa que tenga que aceptar respuestas despectivas. Poner los ojos en blanco, resoplar o contestar con un tono burlón dificulta el diálogo y también debe revisarse. La responsabilidad del problema no es únicamente suya. Hablen en un momento tranquilo y acuerden una pausa concreta para cuando alguno se desborde. Por ejemplo: «Ahora necesito parar, pero retomaremos esta conversación esta tarde». El espacio no debería convertirse en desaparecer indefinidamente, y usted puede comprometerse a no perseguirlo durante ese tiempo. Cuando aparezcan gestos o tonos hirientes, puede finalizar la conversación sin discutir sobre cada gesto: «Así no puedo hablar; lo retomaremos cuando estemos más tranquilos». También conviene limitar las conversaciones circulares: explicar una vez qué necesita, escuchar su respuesta y observar posteriormente su conducta. Si ambos desean cuidar la relación, pueden aprender herramientas de comunicación o acudir a terapia de pareja. Si él mantiene una actitud de desprecio, evita sistemáticamente cualquier conversación o solo usted intenta cambiar, será importante valorar la calidad y viabilidad del vínculo, más allá del apego ansioso. Un saludo.

Eva psicología

Eva psicología

Psicólogo

Vilafranca del Penedès

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Hola, gracias por compartir, parece que describes una relación de pareja en la que por tu parte identificas un problema pero también identificas algunas situaciones que no están bien por su parte. Bueno en una relación de pareja hay cosas que se pueden trabajar y aprender para que la relación funcione mejor al estas los dos miembros mas gusto pero ademas individualmente se pueden trabajar cuestiones que parece que influyen en el buen entendimiento de la pareja y quizá no estén ayudando a que haya esa sensación de bienestar en ella. Podemos trabajar ambas cosas tanto en pareja como individualmente. Si quieres podemos hacer una asesoría gratuita para ver como te podría ayudar, puedes encontrar mi contacto buscando mi nombre en google. Gracias.

Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.