Buenos dias. Llevo una relación de 2 años y medio con un hombre con el cual soy feliz, sin embargo e

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Buenos dias. Llevo una relación de 2 años y medio con un hombre con el cual soy feliz, sin embargo está separado y vive con sus hijos. El principio de la relación ya fue complicado, pues, aparte de que en mi vida aparecian 2 hijos, los cuales nunca he querido tener, eataba tambien su ex constantemente en medio "solo por el tema de los hijos" pero que con la excusa su presenciaera omnipresente. Al principio yo traté de entender y de adaptarme a la situación, sin embargo, a los dos meses, ya no pude más con la actitud permisiva de él hacia su ex y le dije que o pasaba página o esto se acababa. Desde entonces él ya cambió su actitud y en este aspecto todo fue mejor, pues yo sentía que era su amante dentro de su familia, Ahora ya siento mi espacio mas claro. Sin embargo, ayer me pidió de irme a vivir con ellos y la verdad, sentí una tremenda angustia porque no me siento preparada. Él vive en Barcelona y yo en un pueblo cerca, convivimos 3 o 4 dias de la semana juntos, pero yo necesito salir de ahí el resto; ya no sólo por el tema familiar, sino porque ya tengo que ir a Barcelona a trabajar x obligación y se me hace imprescindible el fin de semana alejarme de la gran ciudad. Necesito mi propio espacio y en su casa no lo tengo, para cuatro es pequeña. Aparte yo soy arquitecta y necesito mi propio espacio para trabajar, cosa que alli no tengo. Del pasado vengo de una relación larga que acabó muy dramáticamente y de la cual me costó años recuperme a mi misma, lo que ahora me frena a la hora de atarme de nuevo a alguien además con gran carga añadida.
Siento estar en un bucle con esta relación, pues él me pide que me adapte a su vida y yo no quiero, querría si solo estuviesemos los dos, pero esto a futuro a saber cuando viene...pueden pasar años hasta que sus hijos se independicen, y si lo
hacen....pues hoy en dia parece cada vez más difícil. Mi problema es que siento que yo tengo que ceder y adaptarme mucho mas que él, pues yo soy mas libre que el, sin embargo también considero mi libertad por encima de todo y si ahora desapareciera, creo que todo se iría al garete.
 Beatriz Castro
Psicólogo
Las Palmas de Gran Canaria
Hola! En primer lugar, te diría que es normal asustarse ante el nivel de compromiso que supone formalizar aún más la relación, teniendo en cuenta que hay hijos por medio. En un primer momento, diste el paso para pedir que él te incluyera aún más en su vida y, ahora parece que es él el que quiere dar el siguiente paso. Es importante que valores que tipo de relación quieres, porque una cosa es lo ideal (los dos solos sin hijos) y otra cosa es la realidad. Tu experiencia en tu relación anterior, también está suponiendo un freno para avanzar, pero es importante no olvidarse que estás en una relación diferente.
Creo que estás exponiendo todos tus miedos, dudas y justificaciones, que son completamente normales, ante su petición de avanzar en la relación. Creo que lo importante es que, como pareja, se comuniquen, negocien y avancen en la relación, llegando a acuerdos, en los que ambos, inevitablemente necesitarán ceder y adaptarse. Él está pidiendo un tipo de compromiso mayor, de lo que se trata es de si tú también estás dispuesta a avanzar, evidentemente, como decía antes, siempre llegando a acuerdos. Evidentemente es un reto en la relación y en lo personal también.
En todo caso, siempre puedes buscar un profesional que te ayude a orientarte en la decisión y poder avanzar. Espero que vaya todo bien. Saludos!

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Hola. Entiendo que esta relación, tal como va, no es lo que esperabas cuando empezásteis. Es normal que esto te frustre porque te ves en una situación difícil de controlar dados los vínculos que tiene tu pareja con sus hijos (y, si estos son pequeños o adolescentes, también con su ex-mujer). Lo primero a mirar es qué dice el acuerdo de separación de tu pareja en relación a los hijos: el régimen de visitas, qué ocurre si él empieza a vivir contigo, etc. Porque esto marca la toma de decisiones. Luego creo que es importante que tu y él habléis de cuál debe ser tu relación con sus hijos, para estar de acuerdo en este aspecto crucial. Y, por supuesto, si tu tienes claro que no quieres irte a vivir con él pero quieres mantener la relación, decírselo. Fíjate que hay un elemento en común en todo esto: ¿estáis seguros de que ambos vais por el mismo camino? ¿de que ambos tenéis el mismo concepto de vuestra relación? Porque, si no, conviene hablarlo y decidir qué hacer. Esto lo expongo de forma breve, porque para hacerlo más pormenorizado tendría que conocer més detalles. Si lo necesitas, podemos hacer alguna visita para hablarlo con calma. ¡Gracias!
 Mónica Mascarell Bataller
Psicólogo, Terapeuta complementario
Gandía
Hola, quizá no sea todo blanco o negro. Según explicas, y aconvivis varios días a la semana, que parece que para ti son suficientes, pero no tanto para él.
La verdad que pienso que lo mejor es que se lo plantees de una forma sincera, como te sientes tu ante esta presión de vivir juntos los 7 días de la semana y que tu necesitas un poco de espacio para tu proyecto.
En una relación, los dos ceden, está claro, pero parece que te sientes como que eres tu la que más renuncias a tu vida, y eso a la larga puede traer problemas y reproches.
Mi opinión sincera es que hables con él y le expongas el tema, tal y como te preocupa, y seguir un poco más como estais hasta que te veas más preparada para dar ese paso.
Espero haberte ayudado
Un abrazo
Buenos días,
Gracias por compartir tu situación con tanta claridad. Lo que describes refleja un conflicto muy comprensible entre el deseo de mantener la relación y la necesidad de preservar tu propio espacio, libertad y bienestar emocional. Es natural que te sientas dividida: por un lado, valoras el vínculo y la estabilidad que has construido con él; por otro, percibes que el ritmo y las circunstancias familiares te exigen una adaptación que podría ir en contra de tus propias necesidades.

Tu angustia ante la idea de convivir no es un signo de desamor, sino una señal de que necesitas tiempo, límites claros y equilibrio entre tu vida personal y la de pareja. En terapia podríamos trabajar cómo comunicar estos límites de forma asertiva, explorar tus temores a “ceder demasiado” y ayudarte a tomar decisiones desde la serenidad, sin culpa ni presión.

Si lo deseas, podemos agendar una primera sesión para profundizar en lo que estás viviendo y orientarte con mayor precisión
Bien vamos por partes, lo que estas explicando desde luego muestra una gran lucidez emocional, o claridad, es decir que sabes muy bien como te sientes y lo que quieres y eso es bueno. Pero sientes ese conflicto interno entre amor y libertad.

Sentir angustia ante la idea de convivir no significa que no quieras a tu pareja.
Significa que tu sistema interno percibe una amenaza a tu equilibrio, a esa autonomía que tanto te costó reconstruir después de una relación difícil.
Tu cuerpo y tu mente te están diciendo: “No quiero volver a perderme en la vida de otro.”
Y eso no es egoísmo. Es autocuidado. Así que es bueno.

Tú lo has expresado muy bien: él tiene una vida estructurada (hijos, casa, ciudad, responsabilidades) y tú has de “encajar” en ella.
Eso genera una asimetría emocional y logística: él no puede moverse tanto, pero tú sí, y por tanto la adaptación recae sobre ti, no es muy justo que tengas esa carga, es una elección.
Si él te pide mudarte a su casa, lo hace desde su necesidad de unión, pero sin considerar del todo tu necesidad de independencia.
Y en una relación sana, las necesidades de ambos deben tener el mismo peso.

Y tienes muy claro lo que necesitas, tu espacio de trabajo y desconexión, salir de la ciudad para respirar y por supuesto no convivir con hijos que no son tuyos (y a los que no has elegido). Eso no es “raro” ni “frío”; es una definición honesta de tu modo de vida.
Forzarte a vivir con él y sus hijos sería violentar tu propio ritmo y acabaría generando resentimiento.

Es lógico que sientas que, si no cambias algo, te quedarás girando en círculo. Él te pide más implicación y tú necesitas mantener distancia. Ese punto medio no se va a resolver con “amor suficiente”, sino con una negociación clara de límites y tiempos.
Como posibles opciones, ya que no solo hay dos opciones (irse a vivir con él o dejarlo). Puedes plantear alternativas intermedias, como mantener la relación tal como está, pero consolidar acuerdos de respeto al espacio (no insistir en la convivencia). Si hay una separación, los niños estarán una semana con el padre y una semana con la madre, ahí si que podrías tener mas flexibilidad para disfrutar esos días. Y en un futuro es aconsejable tener un espacio neutral, no en su casa ni en la tuya, si realmente ambos lo deseáis y lo podéis costear. Si el está abierto revisar juntos la relación con la ayuda de un terapeuta de pareja, sobre todo por la presencia de los hijos y la ex, que generan dinámicas complejas.

Pero tu misma lo has dicho, no estás preparada para convivir, y eso no es malo, es una decisión.De hecho, tu claridad es tu mayor fortaleza. El riesgo no es perder la relación, sino perderte a ti misma de nuevo.

Si él te quiere de verdad, debería poder respetar ese ritmo, aunque le cueste entenderlo.

Mucha suerte.

Un abrazo.
Hola, gracias por compartir tu situación con tanta claridad. Lo que describes refleja un conflicto muy comprensible entre el cariño que sientes por tu pareja y la necesidad de preservar tu propio espacio, tu independencia y tu bienestar emocional.
Has hecho un gran esfuerzo por adaptarte a una relación que ya venía con dinámicas y responsabilidades previas, y es natural que ahora te sientas en una especie de “bucle”, entre lo que deseas y lo que temes perder.

No se trata de egoísmo, sino de reconocer tus límites y lo que realmente necesitas para sentirte en equilibrio. A veces, entender por qué cuesta dar ciertos pasos y cómo cuidar la relación sin perderte a ti misma requiere un espacio de reflexión personal.

Si lo deseas, podemos comentarlo con calma en una cita y explorar cómo encontrar ese punto intermedio donde tu bienestar no quede relegado.
Gracias por compartir tu experiencia con tanta honestidad. Lo que describes refleja una situación donde se entrecruzan varios niveles de conflicto: el vínculo de pareja, los límites personales, la convivencia con una familia ya establecida y la necesidad de preservar tu propio espacio y libertad.

Es natural que aparezcan sentimientos de angustia o ambivalencia cuando sientes que para sostener la relación tienes que renunciar a partes importantes de ti o a tu autonomía. En estos casos, más que buscar “quién debe adaptarse”, puede ser útil explorar qué tipo de vínculo deseas construir, qué espacio emocional necesitas para sentirte en equilibrio y cómo comunicarlo desde el respeto mutuo.

Un acompañamiento terapéutico puede ayudarte a clarificar tus propios límites, a comprender qué se activa de tu historia previa en esta relación y a tomar decisiones más conscientes, sin culpa ni miedo...
Hola, efectivamente tienes que escucharte, tenerte en cuenta y hablarlo con tu pareja. Primero porque indicas que no estás preparada para asumir un cambio de voda, con hijos y en otra ubicación. Y segundo porque parece que estarías echando de menos un espacio propio que necesitas para tí y tu trabajo.
Hola,

Gracias por compartir algo tan personal y complejo. Lo que estás viviendo tiene mucho sentido y no es extraño que te genere angustia. Estás en una situación en la que el amor y el deseo de cuidar el vínculo se mezclan con la sensación de estar renunciando a partes muy valiosas de ti: tu espacio, tu libertad, tu forma de vivir. Es comprensible que no te sientas preparada para dar un paso tan grande cuando sientes que la balanza se inclina más hacia la adaptación que hacia la reciprocidad.

A veces, en relaciones donde uno de los miembros tiene responsabilidades previas —como hijos, convivencia o una ex pareja presente—, el otro acaba sintiendo que debe encajar en una vida ya estructurada, y eso puede generar una sensación de pérdida de identidad o autonomía.

Quizá ahora el foco no deba estar tanto en decidir si convivir o no, sino en reflexionar qué necesitas tú para sentirte en equilibrio dentro de esta relación, y qué límites te permitirían seguir siendo fiel a ti misma sin desconectarte del vínculo.

Si sientes que estás atrapada entre el amor y el miedo a perderte, trabajarlo en un espacio terapéutico puede ayudarte a aclarar qué dirección te permitirá cuidar tanto tu bienestar como tu relación. Estaría encantado de acompañarte en ese proceso, con la calma y el respeto que este momento requiere.

Un saludo,
David
Gracias por compartir tu experiencia.
Lo primero que se percibe con claridad en tu relato es que ya has desarrollado una buena capacidad para poner límites y comunicarte de manera asertiva, y eso ha sido clave para que la relación haya podido sostenerse hasta ahora. En su momento, pudiste expresar lo que necesitabas y establecer una frontera clara, y eso tuvo un efecto positivo: él respondió, hizo cambios y la dinámica mejoró.
Esa experiencia demuestra que la comunicación entre vosotros sí puede funcionar cuando se plantea desde la honestidad y la claridad emocional, y eso es algo que puedes volver a utilizar ahora.
Lo que estás viviendo actualmente tiene mucho sentido: la angustia ante la idea de irte a vivir con él no es un signo de falta de amor, sino de autoconocimiento y de respeto por tus propios ritmos y necesidades. Vienes de una relación larga y dolorosa, de la que te costó recuperar tu identidad, y ahora has logrado construir una vida en la que valoras tu independencia, tu espacio y tu equilibrio. Eso no debe interpretarse como resistencia o egoísmo, sino como una expresión de madurez emocional: sabes lo que necesitas para mantenerte bien.
También es importante reconocer que la relación con alguien que tiene hijos y responsabilidades familiares implica una asimetría inevitable en cuanto a libertad y disponibilidad. No es que uno deba adaptarse al otro completamente, sino que ambos deben buscar un punto medio que permita seguir nutriendo el vínculo sin que ninguno pierda su esencia. Si tú sientes que en este momento tendrías que ceder mucho más de lo que él podría hacerlo, eso ya es una señal de que necesitas hablarlo y renegociar el equilibrio.
Tu necesidad de tener tu propio espacio físico y mental es legítima y saludable. Desde una perspectiva terapéutica, sería recomendable que ambos pudierais abrir un diálogo honesto sobre los ritmos, las expectativas y los miedos que tiene cada uno. Recordarle que la comunicación ha sido una fortaleza en la relación puede ayudarte a introducir el tema sin generar conflicto.
Hola gracias por tus palabras. Lo primero que percibo es que te ves arrinconada en una relación en la que sólo sientes que tengas un lugar para ti si cedes en todo. Sin embargo, relatas que en el pasado él sí que pudo ceder en algunas cosas. Esto es bueno que se lo cuentes a esa parte tuya que ve que el presente no puede cambiar. Sin duda, la relación con alguien con hijos de una relación previa introduce elementos que complican la dinámica. Esto se debe conjugar con la máxima que dice que para que una relación sea sana, las partes debe sentir que están en igualdad de condiciones. En este caso, esa igualdad de condiciones debe ser precisada y estructurada con más detalle, pues hay hijos de por medio y la relación con la ex en lo tocante a la coordinación de la crianza.
Una parte de ti quiere irse a un futuro más despejado en el que todo sea más fácil porque los hijos ya se fueron, pero rápidamente aparece una parte desesperanzada que ve que ni con esas, pues ahora está casi imposible emanciparse.
Muchos de los problemas en las relaciones proceden de conflictos en la comunicación, falta de límites sanos y asertividad. En tu caso, la propuesta de tu pareja de vivir juntos ha activado una sensación de amenaza en ti. Mucho de lo que relatas indica que tu estilo de vida se vería muy complicado. Esto es algo que debes hacerle entender y transmitirle que eso que se percibe como un avance en vuestra relación: el vivir juntos de forma estable; en realidad podría poner en riesgo la relación.
A partir de ahí, el objetivo sería diseñar un proyecto de vida en común que tenga en cuenta todo esto, sin que las presiones, prisas o la sensación de culpa sean las que tomen el mando de las decisiones.

Espero que te hayan servido estas palabras, si necesitas hablar más o quieres un espacio para expresarte con calma, puedes contar conmigo
 Lali García
Psicólogo
San Cristóbal de la Laguna
Hola gracias por compartir-te, me parece que se trasluce que tienes las cosas más claras de lo que crees, que lo que te hace dudar es poner la mirada en el otro y es verdad que en las relaciones de pareja hay que ceder en ciertas cosas por ambas partes, pero por lo que cuentas parece que ahora mismo para ti el costo es demasiado grande. En las relaciones no existen varitas mágicas ni una manera única de hacer las cosas. Lo que sí que es imprescindible es que en ese ceder ninguno de los dos se pierda a sí mismo. Yo te recomiendo que lo hables abierta y honestamente con tu pareja, y si aún no estás preparada que puedan esperar el momento para ello. Los cambios siempre dan vértigo, pero seguro sentirás cuándo es el momento para ello. Espero que encuentres tus propias respuestas. Un abrazo.
 Ariadna Castellà Sociats
Psicólogo
Tarroja de Segarra
Gracias por compartir algo tan personal. Lo que estás viviendo tiene mucho sentido y merece ser escuchado sin prisa. No es solo una duda sobre la convivencia, sino una tensión entre dos necesidades legítimas: la de amar y la de conservar tu propio espacio y libertad.

Cuando en una relación una de las partes ya tiene una estructura familiar previa, a veces el vínculo se organiza en torno a ese sistema, y la otra persona queda intentando encontrar su lugar entre los huecos. Eso puede generar cansancio, sensación de adaptación constante o incluso la angustia que describes.

No estás haciendo nada mal. Estás intentando cuidar de ti, sostener lo que sientes y no perderte dentro de una historia que te importa, pero que también te exige mucho. Escuchar esa parte tuya que pide aire no es egoísmo, es una forma de respeto hacia ti misma.

La terapia puede ser un buen espacio para mirar todo esto con calma: no para decidir rápido, sino para entender qué necesitas, qué te mueve y qué te pesa. A veces, cuando nos damos ese espacio, las respuestas empiezan a aparecer con más claridad y menos miedo.

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