Como hago para que mi mamá comience a soltarme? Tengo 28 años y no me deja hacer nada sola, esto com

13 respuestas
Como hago para que mi mamá comience a soltarme? Tengo 28 años y no me deja hacer nada sola, esto comienza a frustarme y no es muy cooperativa al no querer dejarme hacer cualquier cosa sola
 Pere Ferrer Franquesa
Psicólogo, Psicólogo infantil
Barcelona
Es totalmente comprensible que estés frustrada. A los 28 años es natural querer vivir con autonomía, y cuando una madre no suelta, no es porque tú no seas capaz, sino porque ella tiene miedo. Pero ese miedo no puede decidir por ti.

Lo importante es que entiendas esto:
Tu independencia no es una traición, es una etapa adulta que te corresponde.

Algunas pautas que suelen funcionar muy bien:

1. Habla desde la calma, pero con firmeza
No funciona decir “no me dejas hacer nada”.
Funciona decir:
“Mamá, te quiero, pero necesito empezar a hacer mi vida. No te estoy apartando; estoy creciendo.”

2. Cambia el “quiero que me sueltes” por cosas muy concretas
Por ejemplo:
– encargarte tú sola de tus trámites
– moverte sola por ciertos sitios
– organizar tus propios horarios
Cuando los padres ven hechos concretos, se tranquilizan antes.

3. Fija un límite sin culpa
Algo como:
“Agradezco tu preocupación, pero esta decisión la tomo yo.”
Sin enfado, sin explicaciones de más.

4. Asume tu espacio aunque ella se inquiete
A veces los padres solo aceptan el cambio cuando ven que vas en serio y eres constante.

Si aun así notas que la situación te absorbe o te resta libertad real, trabajar límites y autonomía con un profesional puede ayudarte mucho a colocarte en un lugar adulto sin sentirte culpable ni entrar en conflicto permanente.

Tú no estás rompiendo nada: estás empezando a vivir como te toca.

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Buen dia. Está claro que o quiere que crezcas, así ella no se hace mayor. Tendrás que independizarte tú y lo tendrá que asumir. Puedes conectar con algún psicologo/a y decirle que la invitan a una sesión. Desde alguien de fuera, lo entenderá mejor.
Hola, gracias por tu mensaje, por lo que cuentas parece que la relación con tu madre se ha estancado en la la dinámica mama-niña en la que la protección se ha vuelto sobreprotección. Es posible que las reacciones de tu madre no sean agradables cuando tratas de hacer algo por tu cuenta. Aprender a poner límites y ha comunicarlos de forma sana es un paso clave en la emancipación de cualquier hija. Además, es importante desarrollar la capacidad de sostener el malestar del otro cuando estamos poniendo un límite sano. Es el camino de la asertividad, es decir, el estilo de comunicación en la que decimos y hacemos aquello en lo que creemos cuando no hacemos daño a nadie, pero sin dejar de decirlo o hacerlo porque a otros no les parezca bien.
Si necesitas más apoyo, no dudes en contactar conmigo, ánimo
Entiendo que te frustre. Lo que te pasa es frecuente cuando un padre o madre tiene dificultades para aceptar la autonomía de un hijo adulto. Puedes trabajar en dos cosas: que empieces a marcar pequeños límites para ganar independencia y que prepares una manera tranquila de explicarle a tu madre cómo te sientes y qué necesitas. Ella tardará un poco en adaptarse, pero tú sí puedes empezar a dar pasos hacia tu propia autonomía.
Hola,

Es normal que te sientas frustrada. A los 28 años es completamente legítimo querer más autonomía. Cuando una madre no suelta, casi siempre tiene más que ver con sus miedos que con tu capacidad, pero esa protección excesiva termina siendo limitante.

Puedes empezar por pasos concretos:

1. Decide qué cosas quieres empezar a hacer sola. Así podrás marcar límites graduales, no de golpe.

2. Explícale cómo te afecta.
Dile que su forma de protegerte te hace sentir limitada y que eso no ayuda a tu relación.

3. Marca límites claros y mantenlos. No necesitas pedir permiso: “Esto lo haré yo”, “Esta decisión es mía”.

4. Acepta que al principio quizá no le guste.Es normal, está acostumbrada a sobreproteger, pero eso cambia con constancia.

Tú tienes derecho a construir tu vida y tu independencia. No se trata de alejarte de ella, sino de que la relación evolucione a una dinámica más adulta y sana.

Un saludo,
David
Una situación como la que describes, donde la madre sigue manteniendo un control excesivo a pesar de la edad adulta, puede ser muy frustrante, pero es más común de lo que parece y suele estar relacionada con dinámicas familiares profundas que generan inseguridad y dificultades para confiar en la autonomía de los hijos. Es fundamental entender que desear mayor independencia no es un rechazo a tu madre, sino una necesidad legítima de crecimiento personal.
Buenos días. Parece que lo que estás mencionando, aunque habría que analizarlo en profundidad, tiene bastante que ver con los límites entre vosotras y como influye en tu autonomía.
El tipo de apego que en ocasiones se desarrolla puede hacer que se sienta miedo de soltar, de dejar al otro ser el mismo/a y cometer o no, los errores propios de la vida que permiten avanzar y aprender.
El proceso de retomar tu independencia conlleva tiempo y dedicación y podría enfocarse desde un comunicación asertiva en la que poco a poco se establezcan límites en los que tu vayas siendo capaz de conocerte y desarrollarte
El cambio es difícil y seguramente conlleve movimientos emocionales pero el objetivo es que empecéis a relacionaros desde una mirada adulta, de respeto e independencia.
 Andrea Del Pozo de la Cruz
Psicólogo
Villanueva de la Serena
Es comprensible que te sientas frustrada. Cuando una madre tiene dificultades para “soltar”, no suele deberse a falta de amor, sino a miedo, inseguridad o una forma de protección aprendida. Pero aunque su intención sea cuidarte, sus límites no pueden reemplazar tu derecho a construir tu propia vida.

A los 28 años necesitas autonomía, experiencias propias y espacio para decidir. Lo importante es hablar con ella desde la calma, explicarle cómo te afecta y qué necesitas ahora como adulta. También es clave que tú puedas sostener tus decisiones sin culpa, incluso si a ella le cuesta aceptarlo al principio.

Si esta dinámica se repite desde hace años, la ayuda psicológica puede acompañarte a poner límites sanos y a fortalecer tu propio criterio. Crecer no es alejarse: es aprender a relacionarse desde un lugar más libre y equilibrado para ambas.
Es comprensible que te sientas frustrada. Cuando una madre mantiene un nivel de control elevado incluso cuando la hija es adulta, suele tener más que ver con sus propios miedos que con una falta de capacidad por tu parte. Aun así, esa dinámica puede volverse muy limitante y afectar a tu autonomía.

Hay varios aspectos que pueden ayudarte a empezar a marcar límites de manera más sana:

1. Explicar lo que necesitas sin confrontación.
A veces las madres controladoras reaccionan peor cuando sienten que “pierden” algo. Puedes comunicarle que quieres asumir más decisiones porque es importante para tu crecimiento personal, no porque quieras alejarte de ella.

2. Empezar por cambios pequeños pero firmes.
El límite no tiene que ser radical al principio. Elige una o dos áreas donde quieras ser más independiente (gestiones, actividades, desplazamientos…) y mantente constante.

3. Tolerar su incomodidad sin ceder.
Es probable que ella se muestre preocupada o molesta cuando empieces a tomar más espacio. Esa reacción no significa que estés haciendo algo malo: es parte del proceso.

4. Diferenciar cariño de control.
Puedes quererla y cuidarla sin renunciar a tu libertad. La autonomía no es una amenaza para la relación; al contrario, ayuda a que sea más adulta y equilibrada.

5. Si la convivencia lo hace más difícil, también conviene revisar los roles.
A veces vivir juntas prolonga dinámicas infantiles. Aun así, incluso conviviendo, se pueden poner límites claros.

Si necesitas orientación personalizada para aprender a marcar límites sin culpa y manejar sus reacciones, puedes pedirme una cita online y lo trabajamos con más profundidad.
 María Inmaculada Muñoz Delgado
Psicólogo, Psicólogo infantil
Badajoz
Buenas;
Creo entender que buscas más autonomía, independencia en tu quehacer.
Es deseable que no enfoques la solución sobre en qué está dispuesta tu madre a hacer o como es, sino en qué hacer tú en consonancia a tus deseos. Haz lo que deseas hacer si estás en tu derecho, y tienes capacidad para hacerlo. No hay que darle más vuelta. Puedes. Saludos cordiales.
Raquel, aquí tienes un mensaje que suena cercano, profesional y que invita directamente a pedir cita, sin presión pero con claridad



Hola,
Gracias por escribirme y contarme cómo te sientes. Lo que describes —esa dificultad para que tu madre te permita más autonomía con 28 años— suele generar mucha frustración, y es algo que conviene trabajar de forma personalizada.

Para poder ayudarte de verdad, necesitamos verlo en sesión: entender vuestra dinámica, qué te está limitando y cómo podemos construir un plan concreto para que empieces a ganar espacio propio sin conflicto ni culpa.

Si quieres, pide cita y comenzamos a trabajar este proceso paso a paso.
ChatGPT Plus

Lo que estás sintiendo es muy común cuando hay una relación con límites poco claros entre madre e hijo adulto. Es normal que quieras autonomía y que tu mamá sienta miedo o ansiedad de “soltarte”, pero eso no puede impedir tu crecimiento personal.

Una estrategia es ir estableciendo límites claros, de manera gradual y respetuosa: explicarle qué cosas quieres hacer por ti mismo, cómo planeas manejarlas y cómo seguirán en contacto. También es importante que ella comprenda que tu independencia no significa que la quieres menos, sino que estás construyendo tu propia vida.

Si quieres, podemos trabajar juntas en un plan para que puedas ganar autonomía sin generar conflictos, fortaleciendo tu confianza y la comunicación con tu mamá. Puedo atenderte a domicilio en Madrid norte o por videollamada para guiarte paso a paso.
Cuando mencionas que no te deja hacer nada sola, la pregunta importante es: ¿cómo reaccionas tú?

Es decir, cuando ella no te suelta, ¿cuál es tu comportamiento? Muchas veces el problema no está sólo en lo que hace la otra persona, sino en lo que hacemos nosotros frente a eso.

Si tú quieres que te suelte pero tu comportamiento no marca un límite claro, es difícil que la dinámica cambie.

Existen diferentes formas de establecer límites: verbalmente, explicándolo; siendo más contundente con tus decisiones; o incluso dejando de entrar en determinadas dinámicas.

Revisar cómo estás actuando actualmente puede darte pistas sobre qué modificar.

Si quieres explorar la manera concreta de hacerlo en tu caso, puedes entrar en mi perfil y reservar una reunión de valoración de 15/20 minutos. Es gratuita y sin compromiso.

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