Hace unos días mi hijo de 13 años me comentó que hace un par de años había tenido experiencias homos

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Hace unos días mi hijo de 13 años me comentó que hace un par de años había tenido experiencias homosexuales con algunos amigos aunque él me reitera que no le gustan los chicos sino que lo que le gustan realmente son las chicas pero no sabe por qué lo ha hecho.
El caso es que me lo ha comentado porque le está causando ahora mucha ansiedad y estrés y le anda dando vueltas lo cual no le deja dormir bien.
Conmigo tiene confianza para poderme contar todas esas cosas y yo le he comentado que si a él realmente le gustan los chicos no hay ningún problema pero me reitera que a él no le gustan y que tampoco ha sentido placer en el momento en el que ha hecho esas cosas.
Ando un poco perdida porque yo quiero ayudarle pero no sé cómo hacerlo realmente. El tema de la sexualidad es algo que lo he hablado desde bien pequeño y en cualquier momento puede confiar en mí ya que no me da vergüenza ni apuro en hablar con él ciertas cosas.
No sé cómo dirigirlo y que al preguntarle me dice que no sabe por qué lo hizo, aunque repitió,
Gracias
Entiendo tu inquietud y te felicito por la confianza que has generado con tu hijo; ese es el factor de protección más importante que tiene ahora mismo.

Te comparto estas claves breves para orientarlo:

Exploración vs. Identidad: A los 11 o 12 años, muchos niños realizan conductas exploratorias por curiosidad o imitación. Esto no define su orientación sexual. La conducta (lo que hizo) no siempre coincide con el deseo (lo que siente).

Origen de la ansiedad: Su malestar no parece ser una duda sobre su sexualidad, sino culpa o confusión por haber hecho algo que ahora, con más madurez, no le encaja. Se siente abrumado por no encontrar una "lógica" a sus actos pasados.

Validación: Si él afirma que le gustan las chicas, créele. A veces, por ser tolerantes, insistimos en la aceptación de la homosexualidad y el menor puede sentir que su palabra no tiene valor.

Normalización: Explícale que el pasado no lo define. Lo que hizo hace dos años fue una experiencia de infancia que no condiciona su futuro. Su malestar no parece ser una duda sobre su sexualidad, sino culpa o confusión por haber hecho algo que ahora, con más madurez, no le encaja. Se siente abrumado por no encontrar una "lógica" a sus actos pasados.

Si la ansiedad le impide dormir, sería ideal acudir a un psicólogo infanto-juvenil para trabajar la gestión de pensamientos intrusivos y cerrar ese ciclo de culpa.

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Hola,

Lo que relatas es una situación que puede generar mucha inquietud como madre, pero es importante saber que no es infrecuente en la adolescencia temprana y no implica necesariamente una orientación sexual definida ni un problema en sí mismo.
A los 11–13 años es habitual que exista exploración, curiosidad y conductas experimentales entre iguales, muchas veces sin deseo sexual, sin placer y sin que tenga un significado profundo en cuanto a su identidad sexual. En estas edades la sexualidad aún está en construcción y no siempre hay una motivación clara que el propio adolescente pueda explicar con palabras. El hecho de que tu hijo no haya sentido placer, no se identifique con una atracción hacia chicos y se muestre ahora preocupado indica más bien confusión y ansiedad retrospectiva, no una orientación sexual que no es capaz de reconocer.

Lo más relevante ahora no es “por qué lo hizo”, sino cómo se siente hoy respecto a ello. La ansiedad, las rumiaciones y el insomnio suelen aparecer cuando el adolescente interpreta esas experiencias como algo “grave”, “anormal” o amenazante para su identidad futura. En este sentido, tu actitud abierta y de confianza es un factor protector muy importante.

Pero, de continuar con tus dudas, el acompañamiento y orientación psicológica te puede ayudar, a él también, e incluso juntos puede ser una experiencia enriquecedora para vuestro vínculo.

Un abrazo,
David
Hola. Antes que nada, quiero felicitarte por el vínculo de confianza que has construido con tu hijo. Que un adolescente de 13 años tenga la seguridad para contarte algo que le genera tanta culpa y vergüenza es el mejor factor de protección que puede tener. Estás haciendo un gran trabajo como madre.

Entiendo perfectamente tu desconcierto, pero lo que relatas es una situación mucho más común de lo que se suele hablar. Para poder ayudarlo a bajar esa ansiedad, es importante entender tres puntos clave desde la psicología del desarrollo:

1. Exploración vs. Orientación Sexual Es fundamental diferenciar una cosa de la otra. A los 10 u 11 años (hace un par de años), muchos niños entran en una fase de curiosidad y exploración del cuerpo. El juego sexual o la experimentación con amigos del mismo sexo en esa etapa es frecuente y normativa. A menudo no tiene que ver con la atracción sexual o romántica (orientación), sino con la curiosidad anatómica, la imitación o la presión de grupo ("si mi amigo lo hace, yo también"). El hecho de que haya tenido esas experiencias no define su orientación sexual. Si él te dice que le gustan las chicas, créele y valida su afirmación. Insistir en que "no pasa nada si le gustan los chicos" (aunque sea con la mejor intención de apoyo) puede generarle más ansiedad, porque él siente que su conducta pasada no encaja con quién él siente que es ahora.

2. ¿Por qué le genera ansiedad ahora? A los 13 años, el cerebro empieza a desarrollar una moralidad más rígida y una identidad más clara. Él está mirando sus actos de "niño" (hace dos años) con la mente de un "adolescente". La ansiedad y el insomnio vienen de una disonancia cognitiva: Él piensa "Yo soy heterosexual" pero ve el hecho "Tuve experiencias con chicos". Su cerebro interpreta esto como una contradicción peligrosa y se queda atrapado buscando el "porqué" para aliviar la culpa. Si no sintió placer y solo fue mecánico, es probable que fuera pura exploración o dinámica social.

3. ¿Cómo ayudarlo? (Pautas de comunicación) Dado que el problema actual no es la sexualidad, sino la culpa y la rumiación (darle vueltas al asunto), te sugiero este enfoque:

Normalizar sin etiquetar: Explícale que la sexualidad es un camino de aprendizaje. Dile algo como: "Hijo, hace dos años eras más niño, y los niños exploran por curiosidad o por seguir el juego. Eso no significa nada sobre quién eres hoy. Fue una etapa de curiosidad, ya pasó, y no te define".

Cerrar la búsqueda del "porqué": Ayúdalo a dejar de buscar una razón profunda. A veces los niños hacen cosas simplemente "por saber qué se siente" o "porque el amigo lo propuso". Dile que no necesita una gran razón, que la curiosidad es razón suficiente y que puede perdonarse a sí mismo.

Validar su presente: Refuerza su identidad actual. "Te escucho y te creo que te gustan las chicas. Esas experiencias fueron un experimento que te sirvió para confirmar qué es lo que NO te gusta y qué es lo que SÍ te gusta".

Conclusión: Si a pesar de hablarlo y normalizarlo, notas que la ansiedad persiste, que sigue sin dormir o que la culpa es obsesiva, sería muy recomendable una consulta con un psicólogo infanto-juvenil. A veces, una sola sesión donde un tercero neutral le explique que "lo que hizo es normal y no lo convierte en algo que no es", puede ser suficiente para desactivar la angustia.
Antes de nada, quiero subrayar algo muy importante: el hecho de que tu hijo haya podido contarte esto dice muchísimo de la relación que habéis construido. Que un chico de 13 años pueda hablar con su madre de sexualidad, dudas y ansiedad sin miedo al juicio es una base de confianza y seguridad enorme, y eso ya es una forma muy potente de protección.

A estas edades es completamente normal que exista curiosidad, juego y exploración, también en lo sexual. Muchos niños y preadolescentes tienen experiencias de este tipo con amigos o compañeros con los que se sienten cómodos, sin que eso tenga que ver directamente con su orientación sexual ni con un deseo definido. En la infancia y la preadolescencia, estas conductas suelen estar más relacionadas con la curiosidad, la imitación, el vínculo o el simple “probar”, que con una atracción sexual tal y como la entendemos en la edad adulta.

El hecho de que él te diga que no le gustan los chicos, que no sintió placer y que ahora se pregunte por qué lo hizo es muy coherente con su edad. A los 13 años, la identidad sexual todavía se está formando, y no todo lo que se hace o se prueba define quién es uno o qué le va a gustar en el futuro. Haber repetido la experiencia tampoco significa que hubiera una orientación detrás; muchas veces los niños repiten porque siguen teniendo curiosidad o porque el contexto se repite, no porque haya una intención clara.

Lo que ahora parece estar generándole más malestar no es tanto lo que ocurrió, sino el miedo a lo que eso pueda significar, la duda, la rumiación y la ansiedad. Eso es algo muy habitual cuando empiezan a aparecer pensamientos del tipo “¿y si…?” o “¿qué dice esto de mí?”. En ese punto, más que buscar una explicación cerrada, suele ayudar transmitirle mensajes claros y tranquilos: que no tiene que definirse ahora, que no ha hecho nada malo, que no necesita entenderlo todo de inmediato y que puede darse tiempo.

Tu actitud, abierta y sin juicio, es la más adecuada. Quizá ahora el mayor apoyo sea no presionarle para que encuentre una respuesta, sino ayudarle a bajar la ansiedad: recordarle que no pasa nada por no saber, que su cuerpo y su identidad se irán aclarando con el tiempo, y que lo importante es cómo se siente ahora, no etiquetar el pasado.

Si ves que la ansiedad le está afectando al sueño o al día a día, hablar con un psicólogo puede ser muy buena idea, no porque haya algo “mal” en él, sino para ayudarle a ordenar sus pensamientos, normalizar lo que le ocurre y darle tranquilidad. A veces, poder hablar de esto con alguien neutral y formado reduce mucho el miedo y la rumiación.

En resumen: lo que cuentas entra dentro de la normalidad del desarrollo, tu hijo no ha hecho nada incorrecto, y el vínculo que tenéis es un recurso enorme. Seguir transmitiéndole calma, disponibilidad y aceptación —sea cual sea su proceso— es, probablemente, la mejor forma de ayudarle ahora.
Es muy positivo que tu hijo tenga esa confianza contigo; ese es el factor de protección más importante que tiene ahora mismo. Lo que describes es una situación frecuente en la adolescencia que en psicología llamamos conductas exploratorias, y el malestar que siente tiene una explicación técnica que puede ayudarte a guiarlo. lo que le pasa a tu hijo es mucho más común de lo que parece a esa edad.
1. ¿Por qué lo hizo?
A los 11 o 12 años, muchos niños hacen cosas por curiosidad o por juego, simplemente porque otros amigos lo hacen o por "ver qué se siente". No lo hizo porque le gustaran los chicos, sino por experimentar. El hecho de que no sintiera placer confirma que fue solo curiosidad, no deseo.
2. ¿Por qué está tan ansioso ahora?
A veces, después de hacer algo que nos parece confuso o que no entendemos del todo, la cabeza empieza a dar vueltas. Él sabe lo que le gusta, pero como hizo algo diferente, su mente puede estar preguntándole: "¿Significa eso algo que no quiero?". Es esa duda la que no le deja tranquilo.
3. ¿Cómo puedes ayudarle?
Dile que no es gran cosa: Ayúdale a ver que lo que pasó fue una algo puntual de cuando era más pequeño y que todos hacemos cosas por curiosidad a esa edad que luego no repetimos.
Un momento no lo define: Explícale que lo que hizo en un momento no cambia quién es él ahora ni lo que siente hoy. Lo importante es cómo se siente y lo que le gusta ahora.
No siempre hay una razón grande: A veces, cuando somos niños, hacemos cosas sin pensarlas mucho, solo por el momento. Dile que está bien si no sabe exactamente por qué lo hizo en ese entonces.
En resumen: Lo más seguro es que tu hijo no tenga un problema con quién le gusta, sino con los pensamientos que le dan vueltas en la cabeza. Puedes ayudarle diciéndole que confías en él, que lo que hizo antes no es lo importante y que puede estar tranquilo, porque el pasado no cambia la persona que es hoy.
Si le cuesta mucho dejar de darle vueltas a las cosas y no puede dormir bien, hablar con alguien que sepa de cómo manejar esos pensamientos, como un consejero escolar o un psicólogo, podría ser de gran ayuda.
Lo primero es decirte que lo estás haciendo muy bien: tu hijo confía en ti y eso es fundamental.
A estas edades es bastante común que haya experiencias exploratorias entre iguales que no tienen que ver con la orientación sexual ni con el deseo, sino con la curiosidad y la inmadurez propia del momento.
Si él tiene claro que le gustan las chicas y no sintió placer, no hay motivo para etiquetarlo ni preocuparse por eso. Ahora lo que necesita es entender que no ha hecho nada malo y bajar la ansiedad que le está generando darle vueltas.
Si ves que el malestar le afecta al sueño o al día a día, un psicólogo infantil o juvenil puede ayudarle mucho en pocas sesiones, simplemente para normalizar y ordenar todo esto. Un saludo.
 Judit León
Psicólogo
Barcelona
Hola!
Antes que nada enhorabuena por esa relación de confianza que has cultivado con tu hijo!
Es normal que sienta esos sentimientos si no entiende porque lo hizo. Quizá le puedes explicar que a esas edades existen conductas exploratorias sin que eso signifique que es homosexual.
Te recomiendo que tu hijo pueda tener un espacio terapéutico donde pueda trabajar estas preocupaciones y así sentirse cómodo y confiado con sus experiencias y con su sexualidad.
Mucho ánimo!
Gracias por compartirlo con tanta claridad y cuidado. Lo primero que quiero transmitirte es algo importante: lo que te ha contado tu hijo, tal como lo describes, no es raro ni alarmante en la adolescencia, y el hecho de que te lo haya contado habla muy bien del vínculo y de la confianza que habéis construido.

Voy por partes para ayudarte a ordenar ideas y saber cómo acompañarle.

Sobre las experiencias que tuvo
En la preadolescencia y adolescencia temprana pueden darse conductas exploratorias con iguales que no tienen que ver necesariamente con la orientación sexual. A veces responden a curiosidad, juego o imitación, búsqueda de sensaciones nuevas, influencia del grupo o falta de comprensión clara de lo que se está haciendo.

El dato clave en lo que cuentas es que él no se siente atraído por chicos, no experimentó placer, no se identifica con esas conductas y el malestar aparece después, en forma de ansiedad y rumiación. Esto apunta mucho más a confusión y ansiedad, no a una orientación sexual encubierta ni a algo que él no quiera reconocer.

Por qué ahora le genera ansiedad
A los 13 años el pensamiento se vuelve más reflexivo y autocrítico. Es frecuente que el adolescente revise el pasado con ojos nuevos y empiece a preguntarse qué significa esto, si dice algo de él o si hizo algo mal. Cuando no encuentra una respuesta clara, aparece la ansiedad, el insomnio y la rumiación. El problema no es lo que ocurrió, sino el significado que ahora intenta darle.

Qué es importante que tú hagas y qué evitar
Lo que ya estás haciendo es muy adecuado.

Qué ayuda
Validar su malestar: “Entiendo que esto te esté angustiando ahora”.
Normalizar la exploración sin etiquetar: “Hacer algo no define quién eres ni lo que te gusta”.
Dejar claro que no tiene que saberlo todo ahora: “No pasa nada por no entenderlo del todo”.

Qué conviene evitar
Insistir demasiado en buscar una explicación. A veces no hay un porqué claro y forzarlo aumenta la ansiedad.
Repetir constantemente el tema de la orientación sexual, ya que puede reforzar la duda.

Un mensaje clave para él
Puedes transmitirle algo como:
“Las conductas no siempre dicen quién eres. Lo que define lo que te gusta es lo que sientes ahora, no algo que hiciste hace tiempo. Y aunque algún día cambiaras, tampoco pasaría nada.”

Cuándo pedir ayuda profesional
Dado que ya hay ansiedad persistente, dificultad para dormir y pensamientos repetitivos que no puede parar, sería recomendable una valoración psicológica infantil o juvenil. No porque haya algo grave, sino para ayudarle a entender lo que le pasa, trabajar la ansiedad y evitar que se cronifique.

Un último punto
El hecho de que haya repetido la conducta en su momento no invalida lo que siente ahora. Repetir no siempre implica deseo; a veces implica confusión, presión del grupo o dificultad para poner límites.

No estás haciendo nada mal como madre. Estás siendo un lugar seguro, y eso es un factor muy protector en esta etapa.

Si quieres, puedo ayudarte a poner todo esto en palabras más sencillas para él o orientarte sobre qué tipo de apoyo psicológico podría venirle mejor.
Gracias por compartir una situación tan delicada. Se nota el cariño, la apertura y la preocupación genuina que tienes por tu hijo, y eso ya es un pilar muy importante para su bienestar. Que haya podido hablar contigo con sinceridad dice mucho del vínculo de confianza que han construido.

En la adolescencia es común que aparezcan experiencias, dudas o conductas que luego generan confusión o malestar, y esto no significa necesariamente que definan quién es o qué le gusta. Lo más importante ahora es ayudarle a entender lo que siente, aliviar la ansiedad que le está afectando y que pueda hablar de todo ello sin miedo ni culpa.

Desde nuestro servicio de psicología podemos acompañar a su hijo en un espacio seguro, cercano y sin juicios, donde pueda expresar lo que le preocupa y encontrar calma. También podemos apoyarte a ti como madre, para que te sientas más tranquila y con herramientas para acompañarlo en este proceso. No tienes que hacerlo sola, estamos aquí para ayudarles.
Un saludo
Gracias por tu consulta. Lo que describes (exploración sexual en la adolescencia y ansiedad posterior por no entenderla) es relativamente frecuente. Durante la adolescencia, es común experimentar curiosidad o conductas exploratorias, incluso si no reflejan una orientación sexual definitiva. El hecho de que tu hijo exprese que le gustan las chicas y no haya sentido placer en esas experiencias sugiere que está explorando sin que esto necesariamente defina su sexualidad.

Es muy positivo que tenga confianza para hablar contigo, y que tú puedas mantener un espacio seguro, libre de juicio y de presión. Para acompañarlo puedes:

* Escuchar y validar sus emociones sin forzar explicaciones sobre por qué sucedió.
* Reafirmar que sus sentimientos y preferencias son válidos y respetables, y que la exploración forma parte de su desarrollo.
* Apoyarlo a manejar la ansiedad y el estrés que esto le genera, por ejemplo enseñándole técnicas de respiración o relajación antes de dormir.

Si la ansiedad persiste o interfiere con su sueño y bienestar, la intervención psicológica con un especialista en adolescentes puede ayudarlo a entender sus emociones, reducir la culpa o preocupación, y promover confianza en su desarrollo sexual y emocional.

Ofrezco atención presencial en Madrid capital y Tres Cantos, así como en línea y a domicilio en Madrid Norte, para acompañarlo de manera segura y personalizada en este proceso.
Hola. En la adolescencia es frecuente experimentar conductas exploratorias sin que definan la orientación sexual ni estén asociadas al deseo o al placer. El problema quizás no es lo que ocurrió, sino la interpretación (dudas, miedo, rumiación) actual que podéis estar haciendo. Puedes ayudarle normalizando la exploración, reforzando que no tiene que etiquetarse ni entenderlo todo ahora, y enseñándole a no darle vueltas constantes a los pensamientos. Es importante que mantengas tu actitud abierta y calmada. Si el problema persiste si que sería recomendable pedir consulta con un psicólogo profesional.

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