Hay aspectos de mí mismo que me cuesta entender. A veces siento que una parte de mí evita determinad

7 respuestas
Hay aspectos de mí mismo que me cuesta entender. A veces siento que una parte de mí evita determinadas situaciones o no pone todo de su parte para afrontar ciertos miedos, incluso cuando sé que hacerlo podría ayudarme.

No sé si esto tiene que ver con la ansiedad, con mecanismos de evitación, con falta de motivación o con algún otro factor psicológico. ¿Cómo puedo entender mejor por qué actúo de esta manera y qué estrategias pueden ayudarme a cambiarlo?
 Joan Herrera Reyné
Psicólogo
Lloret de Mar
Lo que describes es algo bastante frecuente y no necesariamente significa que te falte voluntad o interés por cambiar. En muchas ocasiones existe una parte de nosotros que intenta protegernos del malestar emocional y que, sin darnos cuenta, nos lleva a posponer, evitar o afrontar solo parcialmente determinadas situaciones que percibimos como difíciles o amenazantes.

A veces la explicación está relacionada con la ansiedad y el miedo a lo que podría ocurrir, otras con experiencias previas que nos han hecho asociar ciertas situaciones al malestar, y en otras ocasiones intervienen factores como la inseguridad, la baja confianza en uno mismo, el perfeccionismo o incluso el cansancio emocional. Por eso suele ser más útil intentar comprender qué función cumple esa conducta que juzgarla como una falta de esfuerzo.

Para entender mejor qué te ocurre, puede ayudarte observar qué pensamientos aparecen cuando te planteas afrontar esa situación, qué emociones despierta y qué ventaja obtienes al evitarla, aunque sea solo un alivio temporal. También es importante preguntarte qué consecuencias tiene esa evitación a medio y largo plazo, ya que muchas veces ahí encontramos pistas valiosas sobre el problema.

Respecto al cambio, suele resultar más eficaz avanzar poco a poco que esperar a sentirte completamente preparado. En muchas ocasiones la confianza y la motivación aparecen después de actuar, no antes. Dar pasos pequeños pero constantes, aceptar cierto grado de incomodidad y reconocer los avances suele ser una estrategia más útil que intentar eliminar por completo el miedo antes de actuar.

Si te apetece, podemos analizar alguna situación concreta en la que te ocurra esto para comprender mejor qué factores pueden estar influyendo en tu caso.

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.

Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola, lo que describes puede tener mucho que ver con la ansiedad y con mecanismos de evitación. Muchas veces no es falta de voluntad, sino una forma que tiene la mente de protegerte de algo que interpreta como peligroso o demasiado incómodo. La evitación alivia a corto plazo, pero a largo plazo suele mantener el miedo. Por eso puedes saber racionalmente que afrontar algo te ayudaría, pero sentir que algo dentro de ti te frena.
Para entenderlo mejor, conviene observar qué emoción aparece, qué pensamiento hay detrás, qué estás intentando evitar sentir y qué consecuencias tiene esa evitación en tu vida. A partir de ahí, el trabajo suele ir por exponerte poco a poco, con pasos pequeños y realistas, aprendiendo a tolerar la incomodidad sin dejar que el miedo decida por ti. En terapia se puede trabajar muy bien este tipo de patrón, entendiendo la función de la evitación y construyendo estrategias más sanas para afrontar lo que ahora se siente difícil. Un saludo
Lo que refieres es algo muy normal. Nuestra mente trata de protegernos, y muchas veces su mejor solución es evitar aquello que cree que puede hacerle daño.
Como bien sugieres, es un mecanismo de evitación. Respondiendo a tu pregunta, el primer paso para cambiarlo ya lo has dado: te has dado cuenta de esa estrategia de tu mente.
A partir de ahí, es importante que te hagas las siguientes preguntas:
1. Después de evitar esas situaciones, ¿me siento mejor o peor?
2.¿Qué costes estoy pagando por evitar dichas situaciones?
3. ¿Esa conducta me ayuda a la hora de llevar el proyecto de vida que he decidido vivir?

La respuesta a las preguntas 1 y 2 te ayudará a descubrir cómo de funcional es tu evitación. La respuesta a la tercera pregunta te permitirá saber cómo encaja la evitación de esas situaciones en tu proyecto de vida.

Si después de responderte te das cuenta de que esa conducta te aleja de la vida que quieres llevar, deberías empezar por descubrir tus valores para centrar tus esfuerzos en lo que te importa y determinar la importancia que le das a tus pensamientos y emociones.
Hola,

Lo que describes es una experiencia bastante frecuente y puede estar relacionado con distintos factores, como la ansiedad, el miedo al malestar, patrones de evitación aprendidos o incluso conflictos internos de los que no siempre somos conscientes. Muchas veces, aunque racionalmente sepamos qué nos ayudaría, emocionalmente puede haber una parte de nosotros que intenta protegernos de aquello que percibe como una amenaza o sufrimiento.

Comprender por qué ocurre requiere explorar no solo las situaciones que evitas, sino también los pensamientos, emociones y experiencias que aparecen alrededor de ellas. Identificar estos patrones suele ser el primer paso para generar cambios.

Algunas estrategias que pueden ayudar son observar cuándo surge la evitación, registrar los pensamientos asociados y afrontar gradualmente aquellas situaciones que generan miedo o incomodidad, siempre respetando tu ritmo.

Si esta situación te está limitando o te genera malestar, la terapia puede ayudarte a comprender mejor qué está ocurriendo y a desarrollar herramientas más eficaces para poder afrontarlo sin desbordarte.

Un saludo
Hola, gracias por compartirlo.
Lo que describes puede tener que ver con ansiedad, evitación, miedo al malestar o con formas aprendidas de protegerte ante situaciones que tu mente interpreta como difíciles o amenazantes. No siempre evitamos porque “no queramos” o porque nos falte motivación; muchas veces evitamos porque una parte de nosotros intenta reducir el malestar en ese momento.
El problema es que la evitación suele aliviar a corto plazo, pero a largo plazo puede hacer que el miedo se mantenga, aumente la inseguridad y cada vez cueste más afrontar determinadas situaciones.
Para entender mejor qué te ocurre, puede ayudarte observar: qué situaciones evitas, qué emoción aparece antes, qué pensamientos se activan y qué temes que pueda pasar si afrontas esa situación. Preguntas como “¿qué estoy intentando evitar sentir?”, “¿qué necesito para dar un paso pequeño?” o “qué parte de mí se siente en peligro?” pueden darte mucha información.
Las estrategias suelen ir orientadas a avanzar de forma gradual: pequeños pasos, exposición progresiva, regulación emocional, trabajo con los pensamientos que bloquean y una mirada más compasiva hacia ti mismo. No se trata de forzarte de golpe, sino de aprender a acompañarte mientras te acercas poco a poco a aquello que ahora te cuesta.
Si sientes que este patrón se repite, te limita o no consigues cambiarlo por ti mismo, trabajarlo en terapia puede ayudarte a comprender qué hay debajo de esa evitación y a construir una forma más segura de afrontarlo.
Hola! Lo que planteas es muy interesante porque muestra algo que el psicoanálisis conoce bien: no siempre somos dueños de nuestras decisiones de la manera en que creemos. Hay una distancia entre lo que uno sabe conscientemente y aquello que, sin saberlo del todo, lo hace actuar.
A veces pensamos que evitamos una situación simplemente por miedo o falta de voluntad. Sin embargo, conviene preguntarse qué función cumple esa evitación en tu vida. Dicho de otro modo: ¿qué es lo que esa dificultad viene a proteger, a evitar o a mantener?
Quizás esto no sea solo un obstáculo del que habría que librarse inmediatamente y la pregunta no sea solo ¿Cómo hago para cambiar? sino también ¿Qué me está diciendo esta dificultad acerca de mi?
Lo que describes es más frecuente de lo que parece. Muchas personas experimentan una especie de conflicto interno: una parte sabe racionalmente que afrontar una situación podría ayudarle, mientras que otra parte intenta evitarla o posponerla.

Desde fuera puede parecer falta de voluntad, pero a menudo no lo es. En muchos casos la evitación cumple una función de protección. Tu mente aprende que determinadas situaciones generan ansiedad, malestar, incertidumbre, vergüenza o miedo al fracaso, y trata de alejarte de ellas para reducir ese malestar. El problema es que el alivio que se obtiene al evitar suele ser inmediato, mientras que los beneficios de afrontar llegan más tarde. Por eso el cerebro acaba reforzando la evitación.

También es importante tener en cuenta que no toda evitación es ansiedad. A veces intervienen otros factores: miedo a decepcionar, perfeccionismo, baja confianza en uno mismo, experiencias previas negativas, agotamiento emocional o incluso una depresión que reduce la energía y la motivación.

Una forma útil de entender mejor lo que te ocurre es preguntarte qué pasa justo antes de evitar algo. Por ejemplo:

* ¿Qué pensamientos aparecen?
* ¿Qué emoción predomina (miedo, vergüenza, tristeza, inseguridad, frustración)?
* ¿Qué crees que podría ocurrir si afrontaras la situación?
* ¿Qué beneficio obtienes al evitarla, aunque sea temporalmente?

Muchas veces la clave no está en la conducta de evitar, sino en la función que esa conducta está cumpliendo.

Respecto al cambio, suele ser más eficaz trabajar con pasos pequeños y concretos que intentar forzarte a hacerlo todo de golpe. Esperar a sentirte completamente preparado puede convertirse en una trampa, porque la sensación de preparación muchas veces aparece después de actuar, no antes.

Además, puede ser útil sustituir la pregunta “¿por qué soy así?” por “¿qué está intentando proteger esta parte de mí?”. Ese cambio de perspectiva suele generar más comprensión y menos lucha interna.

Si observas que este patrón se repite en distintas áreas de tu vida o te limita de forma importante, merece la pena explorarlo en profundidad en terapia, porque detrás de una misma conducta de evitación pueden existir causas muy diferentes.

Si lo deseas, puedes pedirme una cita online. Puedo ayudarte a identificar qué está manteniendo ese patrón en tu caso concreto y enseñarte estrategias para afrontar los miedos de forma gradual y sostenible.

Preguntas relacionadas

¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!

  • Tu pregunta se publicará de forma anónima.
  • Intenta que tu consulta médica sea clara y breve.
  • La pregunta irá dirigida a todos los especialistas de Doctoralia, no a uno específico.
  • Este servicio no sustituye a una consulta con un profesional de la salud. Si tienes un problema o una urgencia, acude a tu médico o a los servicios de urgencia.
  • No se permiten preguntas sobre casos específicos o segundas opiniones.
  • Por cuestiones de salud, no se publicarán cantidades ni dosis de medicamentos.

Este valor es demasiado corto. Debe contener __LIMIT__ o más caracteres.


Elige la especialidad de los médicos a los que quieres preguntar
Lo utilizaremos para notificarte la respuesta (en ningún momento aparecerá en Doctoralia)

¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.