Hola, desde hace unas semanas tengo episodios de ansiedad con mareo (contractura), sensación de ines
Hola, desde hace unas semanas tengo episodios de ansiedad con mareo (contractura), sensación de inestabilidad y opresión en el pecho. Todo ello empezó tras empezar mis vacaciones, después de un periodo de mucho estrés y un desmayo en público (cosa que sé que fue por pasar muchas horas sin comer y tener una contractura la cual forcé al estar muchas horas de pie). Mi doctora me asustó un poco diciéndome una cosa, la cual posteriormente me dijo que ese diagnóstico era erróneo y había sido un error, pero mi cerebro se quedó parado en ese pensamiento. Me hicieron unas pruebas por mis síntomas y estaba todo bien. A pesar de los síntomas, sigo saliendo y haciendo vida normal y recientemente he vuelto a trabajar, aunque a veces aparecen los síntomas y siento que estoy retrocediendo. Quería consultar cómo puedo manejar este miedo y la ansiedad mientras espero mi cita con una psicóloga. Gracias.
4 respuestas
Habría que explorar en un primer momento si estamos hablando de una ansiedad hacia un objeto específico (p.ej: ¿y si me vuelvo a desmayar?, ¿y si se hace realidad lo que me dijo mi doctora?) o una ansiedad más bien generalizada. Para este tipo de casos funciona muy bien registrar en qué momento del día has tenido ansiedad, haciendo hincapié en qué ocurrió justo antes y cómo te comportaste en consecuencia. Recomiendo revisarlo con un terapeuta. Por otra parte, debemos entender que el cerebro ansioso procesa la información de forma diferente a cómo lo haría un cerebro seguro, de manera que si en un episodio de ansiedad me transmiten una información peligrosa, mi cuerpo crea una alerta mucho más intensa, puesto que da mucho valor de realidad a esta información. Por lo tanto, aprender cuándo nuestro cerebro está en modo ansioso y cuándo no, nos puede ayudar a cuestionar la importancia de los acontecimientos. Otro tip es dejar de ver las recaídas como un retroceso en el proceso terapéutico. Ningún proceso psicológico es lineal y los síntomas pueden reaparecer aunque haya una mejora sustancial respecto al estado anterior. Las herramientas y aprendizajes adquiridos nos van ayudando a prevenir episodios de alteración emocional, así como a gestionarlos de forma más funcional cuando aparezcan.
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Lo que estás viviendo es muy habitual después de una etapa de mucho estrés y un susto como ese desmayo. Aunque las pruebas médicas hayan salido bien, el cuerpo puede quedarse “en alerta” y la mente puede engancharse a ese diagnóstico erróneo que te dieron, como si aún existiera un peligro. Esa combinación hace que aparezcan mareos, sensación de inestabilidad, opresión en el pecho y miedo a que todo vuelva a repetirse. Que a veces notes los síntomas no significa que estés retrocediendo. Significa que tu sistema nervioso todavía está sensible y reacciona rápido, especialmente cuando has pasado por una experiencia que te asustó. Esto es muy común y se puede trabajar. Mientras esperas tu cita, puede ayudarte: Recordar que los síntomas son molestos, pero no peligrosos. Tu cuerpo está reaccionando al miedo, no a una enfermedad. No evitar tu vida diaria. Que sigas saliendo y trabajando es positivo, aunque a veces aparezca la ansiedad. Bajar la atención al cuerpo. Cuando uno está pendiente de cada sensación, estas se intensifican. Cuestionar ese pensamiento que se quedó “atascado”. Fue un error médico, y tus pruebas están bien. Tu mente necesita tiempo para actualizar esa información. Con acompañamiento psicológico, este tipo de ansiedad suele mejorar mucho. Se trabaja el miedo, las sensaciones físicas y la forma en que tu mente interpreta lo que te ocurre, para que puedas recuperar tranquilidad y confianza. Si lo deseas, puedo ayudarte a valorar tu caso con más detalle y orientarte sobre cómo empezar a manejarlo.
Gracias por explicarlo con tanto detalle, ayuda mucho a entender lo que está viviendo. Y quiero señalar algo antes de nada: seguir saliendo, haciendo vida normal y haber retomado el trabajo mientras carga con estos síntomas es un logro real, aunque usted lo sienta como un retroceso. Lo que describe encaja con un patrón muy conocido en ansiedad: un evento físico real, el desmayo, explicable por no comer y una contractura, se convirtió en una alarma para su sistema nervioso. Cuando además una figura de autoridad médica menciona un diagnóstico alarmante, aunque luego se corrija, el cerebro puede quedarse atascado en esa idea, porque el miedo deja una huella más fuerte que la corrección posterior. A partir de ahí, cualquier sensación física parecida, un mareo, una opresión, se interpreta como peligro, y es esa interpretación la que dispara la ansiedad, no la sensación en sí misma. Que los síntomas reaparezcan de vez en cuando, incluso estando ya mejor, no significa que esté retrocediendo. La ansiedad no mejora en línea recta, mejora con altibajos, y esos días con más síntomas suelen coincidir con más cansancio o más exigencia, simplemente el cuerpo recordando la alarma. No es un fracaso, es parte del proceso. Mientras espera su cita, le puede ayudar recordarse activamente, cuando aparezca el mareo o la opresión, que ya tiene pruebas de que su cuerpo está bien y que lo que siente es el sistema nervioso reaccionando, no una señal de alarma real. También conviene cuidar las bases físicas, comer con regularidad, evitar pasar muchas horas de pie sin pausas y dormir lo suficiente, para que el cuerpo no genere señales que el cerebro pueda malinterpretar. Practicar una respiración diafragmática de forma preventiva, no solo en el momento del síntoma sino un par de veces al día, ayuda a bajar el nivel general de activación. Y, sobre todo, seguir exponiéndose como ya lo hace, manteniendo el trabajo y la vida social, es exactamente el camino correcto, aunque algunos días cueste más. Anotar cuándo aparecen los episodios, con qué contexto y qué había pasado antes, también le dará información muy valiosa para su primera sesión. Estas pautas pueden aliviar el día a día, pero para resolver la raíz del problema, esa huella que dejó el episodio médico y el desmayo, y evitar que el miedo se instale a largo plazo, el trabajo en sesión con un profesional es fundamental. Cuanto antes se aborde, más fácil es romper el círculo antes de que se convierta en un hábito de pensamiento. Mientras llega esa cita, si lo desea, también ofrezco atención presencial en Alcobendas (Madrid), a domicilio en la zona de Madrid Norte, y en línea, por si prefiere adelantar el proceso.
Hola. Por lo que cuentas, has pasado por una etapa de bastante estrés y además tuviste una experiencia que pudo asustarte mucho, especialmente después de que tu doctora mencionara inicialmente un diagnóstico que después se confirmó que había sido un error. Es bastante comprensible que tu cerebro se haya quedado “enganchado” a ese pensamiento y que ahora estés más pendiente de cualquier sensación corporal. Algo importante es que aparezcan síntomas no significa que estés retrocediendo. La recuperación de la ansiedad no es lineal. Puedes tener días buenos y otros en los que vuelvan el mareo, la opresión o la sensación de inestabilidad. Mientras esperas a tu cita, intenta no luchar constantemente contra las sensaciones ni comprobar si han desaparecido. Cuando aparezcan, puedes recordarte: Ya me han valorado y las pruebas han salido bien. Esto es incómodo, pero puedo continuar con lo que estaba haciendo. Y sobre todo, ten paciencia contigo. Tener algún episodio de ansiedad no borra todo lo que ya has avanzado.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.
