Hola, llevo un mes con ansiedad la cual me ha dado mareos provocado por contracturas musculares, y o
Hola, llevo un mes con ansiedad la cual me ha dado mareos provocado por contracturas musculares, y opresión en el pecho. La doctora me ha hecho pruebas y está todo bien, me ha dicho que es ansiedad. De solo pensar que es ansiedad me da más fuerte, yo antes estaba bien pero fue empezar las vacaciones y me vinieron todos estos sintomas, ¿alguna pauta para poder recuperar mi vida sin miedo? (Aclarar que sigo haciendo mi vida a pesar de lo mucho que me cuesta) (Llevo un mes justo con ello y a pesar de todo he viajado e ido a los sitios que me generan ansiedad)
42 respuestas
Estimado/a paciente, Entiendo perfectamente esa sensación de que el propio diagnóstico te genera más ansiedad, y es algo muy frecuente. Lo que te ocurre puede tener una explicación clara: las vacaciones han roto la rutina y el cuerpo, al liberar la tensión acumulada durante mucho tiempo, ha empezado a manifestar el estrés en forma de síntomas físicos. Los mareos por contracturas, la opresión en el pecho y el miedo a que sea algo grave pueden ser la forma que tiene tu sistema nervioso de informarte acerca de problemas que hay que escuchar y comprender, aunque lo haga de una manera muy incómoda. El hecho de que sigas haciendo tu vida, viajando y enfrentándote a esas situaciones a pesar del miedo, es un dato fundamental, porque significa que no estás evitando, y eso ya te sitúa en una posición muy ventajosa para la recuperación con un buen plan de actuación. Desde las terapias de tercera generación, podemos diseñar juntos un plan personalizado para que esos síntomas dejen de ser el centro de tu atención y aprendas a vivir con ellos sin que limiten tu día a día. En mi web josepsychology.com explico con más detalle cómo abordamos este tipo de casos y cómo podemos empezar a trabajar si deseas contactarnos. Un abrazo y mucho ánimo, José González, PhD
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Lo primero que quiero decirte es que lo que estás haciendo tiene muchísimo mérito. Seguir viajando y haciendo tu vida a pesar del malestar demuestra una fuerza enorme, y ese es el primer paso para salir de esto. Es supercomún que la ansiedad dé la cara justo al empezar las vacaciones. Cuando el cuerpo lleva meses acumulando tensión en silencio y de repente paras, 'suelta' todo de golpe en forma de contracturas, mareos y opresión. El problema es que, al asustarte por lo que sientes, generas más tensión y el síntoma se multiplica. Es un círculo vicioso muy molesto, pero la buena noticia es que no es peligroso y lleva muy poco tiempo contigo, por lo que se puede reconducir rápido. Para romper ese bucle no basta con 'intentar no pensar en ello', hace falta entender qué carga estabas sosteniendo antes de las vacaciones y reentrenar a tu cuerpo para que vuelva a sentirse seguro. Si te apetece que lo trabajemos juntos en consulta y te acompañe a recuperar tu tranquilidad, estaré encantada de ayudarte.
Gracias por compartir esto con tanta claridad, y quiero empezar por algo importante: el hecho de que haya seguido viajando y enfrentando las situaciones que le generan ansiedad, incluso sintiéndose mal, es una señal de fortaleza, no de debilidad. Eso no todos lo logran. Lo que describe tiene una explicación coherente. Cuando el cuerpo interpreta una señal física (un mareo, una opresión) como peligro, se activa una alarma que produce más tensión muscular, más síntomas y, con ello, más miedo a que algo esté mal. Es un círculo que se retroalimenta: el pensamiento "esto es ansiedad" termina generando la propia ansiedad. A esto se le llama miedo al miedo, y es muy tratable cuando se aborda de forma específica. Algunas pautas generales que pueden ayudarle mientras tanto: 1. No luchar contra la sensación. Pelear contra el mareo o la opresión suele aumentar la tensión. Permitir que la sensación esté, sin intentar controlarla de inmediato, reduce su intensidad con el tiempo. 2. Revisar la respiración. La opresión en el pecho y los mareos suelen relacionarse con una respiración alta y rápida. Practicar una respiración lenta y diafragmática, varias veces al día (no solo en el momento de crisis), reeduca al sistema nervioso. 3. Mantener la exposición que ya está haciendo. Seguir yendo a los lugares que le generan ansiedad, como ya lo ha hecho, es exactamente el camino correcto. Evitar sería contraproducente. 4. Cuidar el descanso y la actividad física. El inicio en vacaciones no es casual: los cambios de rutina, aunque sean positivos, también son una forma de estrés para el sistema nervioso. Estas pautas ayudan a manejar el síntoma, pero para resolver la causa de fondo, entender por qué el sistema se activó justo ahora y romper el círculo del miedo al miedo de forma definitiva, es necesario un trabajo más profundo y personalizado. En sesión podemos identificar exactamente qué está manteniendo activa esta alarma y trabajar con herramientas específicas para que usted recupere el control, sin miedo, no solo en unas vacaciones, sino en su día a día. Atiendo de forma presencial en Alcobendas (Madrid), a domicilio en la zona de Madrid Norte, y también en línea, así que tiene varias opciones para dar este paso cuando lo considere.
Hola, efectivamente la ansiedad se puede manifestar mediante síntomas físicos como los que describes, además si te han hecho pruebas médicas y está todo bien, lo más probable es que sea ansiedad. Cuando se manifiesta así nos asustamos más porque pensamos que nos está pasando algo malo, aunque la ansiedad cuando viene, suele intentar avisarnos de algo. Normalmente los mareos son producidos por la tensión que estas teniendo en la parte alta de la espalda y hombros (lo cual hace que puedas tener contracturas en la zona vertical) o debido a la respiración superficial que hacemos cuando tenemos ansiedad (el cuerpo entiende que estás ante un peligro y te prepara para huir, luchar/defenderte o bloquearte, por lo que respira de forma superficial o inspirando más de lo que exhalas). Por lo que cuentas si también sientes opresión en el pecho, suele ser por apretar mucho los músculos de esa zona al crear tensión. En tu caso para destensar el cuerpo te vendría bien ejercicios de relajación muscular como la relajación progresiva de jacobson (en youtube puedes encontrar algunas guiadas) y también implementar técnicas de respiración para activar el sistema nervioso parasimpático (respiración diafragmática). Está genial que sigas haciendo cosas a pesar de que te generen ansiedad, pero quizá te ayude el ir poco a poco exponiéndote, no de golpe y implementando técnicas de regulación que te ayuden afrontar esos momentos de ansiedad para sentir que estás en un lugar seguro. Igualmente en un proceso terapéutico podrías analizar con un profesional qué es lo que ha podido detonar esa ansiedad y incorporar pautas y estrategias por si hay algo que tengas que atender más profundamente. Espero que te haya ayudado, un saludo!
Hola. Lo primero, creo que es importante que reconozcas que a pesar de la ansiedad, no has dejado de hacer tu vida. Has viajado, has ido a sitios que te generan miedo y has seguido adelante aunque te haya costado. Eso es precisamente lo que te va a ayudar a recuperar la confianza. Cuando el médico ya ha descartado un problema físico, es muy habitual que empecemos a asustarnos de las propias sensaciones: notas un mareo o presión en el pecho, piensas “¿y si me pasa algo?”, aumenta la ansiedad y los síntomas se hacen todavía más intensos. Se crea un círculo. La idea no está en conseguir que no aparezca ninguna sensación, sino en dejar de interpretarla como un peligro constante. Cuando aparezca, intenta no luchar contra ella ni comprobar constantemente si estás bien. Puedes decirte: Es ansiedad, es desagradable, pero ya la conozco y puedo continuar con lo que estaba haciendo. Llevas solo un mes con esto. Dale tiempo y, si ves que el miedo a las sensaciones físicas sigue ocupando mucho espacio, trabajar estos aspectos en terapia puede ayudarte a romper ese círculo.
Buenos días! En primer lugar, transmitirte tranquilidad porque trabajando en el origen conseguirás lidiar con estos síntomas tan desagradables. Lo bueno es que ya tienes identificado lo que ocurre, por lo que te dice tu médico esas contracturas y presión en el pecho no tienen un diagnóstico fisiológico, si no que viene derivado de la ansiedad. Esto quiere decir que tu cuerpo te está lanzando señales de que hay algo que revisar en tu vida. Sería bueno generar pautas para aliviar la ansiedad en tu presente, pero antes es clave observar que está originando esa ansiedad y desde cuando. ¿Sientes alguna preocupación últimamente?, ¿Sientes sobrecarga en el trabajo o a nivel personal?, ¿Sientes miedo o incertidumbre por algo que podría ocurrir?, ¿Has tenido algún cambio en tu vida o alguna experiencia difícil hace poco?… Es fundamental revisar el origen de esa ansiedad para poder mirar de frente qué está provocando realmente esos síntomas físicos y ahí los síntomas podrían reducirse. Tras ese trabajo personal, podríamos generar pautas para lidiar con síntomas de ansiedad ya más leves. Aún así, te dejo tres pautas básicas generales para lidiar con ella en momentos ansiosos, ya sea leve, moderada o grave: + Respiración lenta. Aunque no me gusta estipular segundos, puedes tener la referencia de inhalar durante 4sgs y exhalar durante 6sgs. Sin embargo, creo que es más importante lanzarle a tu cuerpo la orden de ir respirando más despacio para regular tu sistema nervioso, sin necesidad de ser tan matemático, + Para un momento e identifica ; 5 cosas que veas, 4 que puedas tocar, 3 que oigas, 2 que puedas oler y 1 que puedas sentir en tu cuerpo y/o saborear. + Lánzate un mensaje amable, realista y objetivo. “La ansiedad es incómoda, pero no peligrosa, no me va a pasar nada, puedo atravesarla. Ahora no es momento de interpretar o pensar” Ten en cuenta que a cada persona le sirve una fórmula o una estrategia diferente y lo bueno será personalizar la ideal para ti en un proceso terapéutico. Aún si, prueba a aplicar estas tres en el orden que necesites. Espero que te sirva de ayuda, pero no olvides revisar de dónde viene y escuchar a tu cuerpo. Un abrazo
Hola. Lo primero que destacaría de lo que cuentas es precisamente lo último: aunque tienes miedo, sigues haciendo tu vida, has viajado y has acudido a lugares que te generan ansiedad. Esto es muy importante, porque estás evitando que la ansiedad empiece a reducir progresivamente tu libertad. Si médicamente ya han valorado los síntomas y las pruebas son normales, puede haberse creado un círculo bastante habitual. Notas un mareo o presión en el pecho, aparece el pensamiento “otra vez la ansiedad”, empiezas a observar qué está ocurriendo en tu cuerpo y esa vigilancia aumenta todavía más la activación. Entonces las sensaciones se intensifican y parecen confirmar que algo va mal. Por eso intentaría no convertir tu cuerpo en un instrumento que tengas que comprobar constantemente. Preguntarte repetidamente si estás mareado, controlar la respiración, comprobar la presión del pecho o analizar si la ansiedad está subiendo o bajando puede proporcionar cierta sensación de control, pero también mantiene tu atención permanentemente orientada hacia aquello que temes. También cambiaría la manera de medir tu recuperación. No la midas preguntándote cada mañana “¿hoy tengo ansiedad?”. Si utilizas como criterio estar completamente libre de sensaciones, cualquier episodio parecerá un retroceso. Mídela mejor por lo que consigues hacer a pesar de ellas. Si aparece ansiedad y aun así continúas con tu actividad, eso no es retroceder. Hay además algo aparentemente paradójico: cuanto más intentamos eliminar inmediatamente una sensación de ansiedad, más importante y amenazante puede volverse. El objetivo no sería luchar para que desaparezca cuanto antes, sino conseguir que su presencia deje de determinar tu comportamiento. Cuando deja de recibir tanta vigilancia, lucha y evitación, suele empezar a perder fuerza. Llevas solamente un mes y ya estás haciendo algo especialmente útil: no estás dejando que el miedo organice tu vida. Mantendría esa dirección y, si ves que las sensaciones persisten, aumentan las evitaciones o empiezas a necesitar continuamente comprobaciones y tranquilidad externa, sería buen momento para trabajarlo psicológicamente. Naturalmente, si aparecieran síntomas nuevos, claramente diferentes o especialmente intensos, deberías volver a consultarlos médicamente y no atribuir automáticamente cualquier síntoma a la ansiedad. Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente el miedo a las sensaciones corporales y evitar que este episodio termine convirtiéndose en un problema más limitante, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es
Hola, te recomendaría que empezaras terapia para aprender a manejar esa ansiedad y poder vivir mejor. Hay varias técnicas dependiendo en que situaciones te de la ansiedad que puedes aprender a utilizar pero que habría de explorar primero porque depende de la situación y de tu forma de aprender y aplicar hay varias formulas y ejercicios. Gracias
¡Hola! Primero de todo felicitarte por, aún teniendo ansiedad, seguir viajando y sobre todo no evitar esos lugares que te generan ansiedad. Es uno de los pasos fundamentales para superar este problema. Te preguntaría qué es lo que haces durante estos episodios, qué piensas, qué sientes, si intentas acabar con los síntomas de forma rápida... Darte una pauta aquí en concreto es muy complicado y si el problema persiste, quizás la solución que estás intentando (evitar o eliminar la ansiedad o pensamientos suele ser lo común) no funcione, será mejor que acudas un profesional de salud mental y que se pueda profundizar más tu caso. Espero que pueda ayudarte y que vaya todo bien. Un saludo, Jesús
Creo que seria bueno que provaras ejercicios de respiración que te ayudaran a conectar con tu cuerpo y con el presente, puesto que la la ansiedad tiene que ver con un miedo no definido sobre el futuro, ya sea consciente o no. A través de la conexión con el presente y con ayuda profesional indagar qué hay bajo ese miedo descontrolado que se manifiesta en tu cuerpo. Es importante trabajar no sólo con el síntoma, sinó también con lo que te ha llevado ahí y qué hace que se mantega. Ése es para mi realmente el trabajo psicoterapéutico que te ayudaría no sólo a que no te suceda sinó también a mejorar otras cosas de fondo que hay en tu vida y que te generan malestar a través de la ansiedad.
Hola, Que te hayan confirmado que estas bien, y que todo ese cuadro orgánico son síntomas psicosomáticas, lo que indica es que con entrenamiento y paciencia podrás manejarlo y mejorar. Es normal que durante las vacaciones estos síntomas se hayan exacerbado. Se abandonan las rutinas diarias, y el foco que se tiene en el trabajo, tareas,.etc, desaparece. La atención se centra en uno mismo no hay enfoque de atención, hay más tiempo libre, por lo que se crea un entorno favorable para la ansiedad, aunque parezca lo contrario. Respecto a tu pregunta de que pautas necesitas, ya estás haciendo algo muy importante y es visitar lugares que te resultan incómodos y te generan ansiedad. Tu mente necesita plantarle cara a la ansiedad para ver que "no ocurre nada", solo es incómodo. La exposición es muy importante, date refuerzo positivo cada vez que enfrentes algo incomodo "lo he logrado...!". También es muy importante que apliques técnicas de respiración y relajación, te ayudaran con la activación fisiológica que desencadena la ansiedad. Las técnicas de mindfullnes también son muy útiles, te enseñan a estar presente en el AQUI y AHORA. Con frecuencia la ansiedad se genera por que anticipamos hechos que la mayoría de veces no suceden nunca, pero mientras tanto, esta anticipación provoca un gran malestar inutil e innecesario. Debes seguir haciendo vida normal, salir, viajar, quedar con amigos, etc. Es algo así como "siento ansiedad y miedo...pero me da igual yo sigo adelante..." Saludos!
Que sigas viajando y yendo a los sitios que te generan ansiedad, con todo lo que cuesta, dice mucho de tu recorrido hasta ahora. Eso no es poco. Lo que describes es un patrón muy habitual: el pensamiento "es ansiedad" se convierte en sí mismo en un disparador, y entonces el cuerpo reacciona a la idea casi tanto como reaccionó a los síntomas originales. Las pruebas médicas normales son un dato importante, pero la mente necesita algo más que ese dato para relajarse. Puede ayudarte practicar la atención plena a los síntomas: en vez de luchar contra el mareo o la opresión, observarlos con curiosidad, sin etiquetarlos de inmediato como peligro. También ayuda diferenciar tres capas que se mezclan: el pensamiento ("me va a pasar algo"), la emoción (miedo) y el acto (seguir con el plan, como ya haces). Nombrarlas por separado, aunque estén presentes a la vez, quita fusión entre ellas. Suele aliviar. Que empezara justo con las vacaciones no es casual: a veces el cuerpo baja la guardia y ahí aparece lo que llevaba tiempo acumulado. Espero que estas pautas te puedan ayudar a recuperar tu vida sin ese miedo de fondo.
Hola. Hay algo muy importante en lo que cuentas: aunque tengas miedo y aparezcan síntomas, sigues viajando, saliendo y acudiendo a lugares que te generan ansiedad. Precisamente eso ayuda a evitar que el miedo vaya reduciendo progresivamente tu vida. A veces sorprende que la ansiedad aparezca justo al comenzar las vacaciones. Sin embargo, puede ocurrir después de periodos prolongados de estrés: mientras estamos funcionando y atendiendo obligaciones mantenemos un determinado nivel de activación y, cuando finalmente paramos, empezamos a percibir con mayor intensidad tanto el cansancio acumulado como determinadas sensaciones corporales. Además, parece que ahora se ha añadido un segundo miedo: el miedo a la propia ansiedad. Notas un mareo, una contractura o presión en el pecho y aparece rápidamente el pensamiento «otra vez la ansiedad», lo que aumenta tu preocupación, la tensión muscular y la vigilancia sobre tu cuerpo. De esta manera puede mantenerse un círculo de síntomas → miedo → mayor atención al cuerpo → más ansiedad → más síntomas. Como las pruebas médicas han sido normales y tu doctora ya ha valorado estos síntomas, intenta continuar haciendo tu vida sin esperar a encontrarte completamente bien para hacer las cosas. También procura reducir las comprobaciones corporales, no analizar constantemente si estás mareado o si notas el pecho y evitar buscar continuamente la tranquilidad de que «no pasa nada». Paradójicamente, cuanto más necesitamos comprobar que estamos bien, más pendientes permanecemos de las sensaciones. Y algo importante: que aparezca ansiedad mientras haces una actividad no significa que esa actividad haya salido mal. Puedes sentir ansiedad y, aun así, continuar. De hecho, cada experiencia en la que compruebas que puedes seguir adelante a pesar de las sensaciones contribuye a que poco a poco vayan perdiendo importancia. Si ves que el miedo persiste o empieza a condicionarte demasiado, puedes pedirme una cita online y podemos trabajar específicamente el miedo a las sensaciones físicas y ayudarte a recuperar progresivamente la tranquilidad con la que hacías tu vida anteriormente.
Buenos días, Anónimo: Lo primero que destacaría es algo que quizá ahora te cuesta valorar: a pesar del miedo y de las sensaciones físicas, estás siguiendo haciendo tu vida, viajando y exponiéndote a situaciones que te generan ansiedad. Eso es importante, porque evita que el miedo vaya ganando terreno y tu vida se haga cada vez más pequeña. También es bastante frecuente que la ansiedad aparezca precisamente cuando llega un periodo de descanso. Durante etapas de estrés o mucha exigencia podemos funcionar “tirando hacia delante”, y cuando por fin bajamos el ritmo el cuerpo empieza a mostrar una activación que antes quedaba más contenida. A partir de ahí puede instalarse un círculo muy incómodo: noto una sensación física, me asusto, empiezo a vigilarla, aumenta mi activación y la sensación se intensifica, lo que confirma todavía más mi miedo. Si médicamente ya han descartado causas físicas relevantes, una pauta importante sería intentar no convertir la desaparición inmediata de los síntomas en el objetivo. Paradójicamente, cuanto más comprobamos si siguen ahí, intentamos controlarlos o necesitamos asegurarnos de que no volverán, más espacio ocupa la ansiedad. El objetivo sería aprender a tolerar esas sensaciones sin interpretarlas automáticamente como una amenaza y seguir haciendo, como ya estás haciendo, aquello que es importante para ti. Aun así, cuando la ansiedad se mantiene durante semanas y empieza a condicionar mucho cómo vivimos, puede ser muy útil trabajarla en terapia para entender qué ha podido activarla, reducir el miedo a las propias sensaciones corporales y evitar que termine cronificándose. Si te encaja mi forma de trabajar, puedes pedir una sesión conmigo y podemos valorar juntos qué está manteniendo ese círculo de ansiedad y cómo recuperar progresivamente la sensación de seguridad en tu día a día.
Primero de todo, enhorabuena por tu valentía. A pesar del malestar tan intenso que sientes, no te has parado: has viajado, sigues saliendo y te enfrentas al miedo día a día. Eso demuestra una fortaleza enorme y es la clave principal para tu recuperación. Lo que te ocurre es un clásico del sistema nervioso: tras una época de alta exigencia o estrés sostenido, el cuerpo aprovecha la bajada de guardia de las vacaciones para "soltar" toda la tensión acumulada. Las contracturas musculares generan mareos reales y la opresión en el pecho intensifica la alerta. El problema surge cuando la mente interpreta la etiqueta de "ansiedad" como un enemigo peligroso o algo fuera de control, creando un bucle: sientes síntomas, te asustas por sentir ansiedad y la ansiedad se multiplica. Para empezar a perderle el miedo y recuperar la tranquilidad, te sugiero aplicar estas pautas: Cambia la relación con el síntoma: Cuando sientas la opresión o el mareo, no luches contra ello ni intentes que desaparezca al instante. Háblate con calma: "Es solo mi cuerpo liberando la tensión acumulada, no estoy en peligro y las pruebas médicas están bien". Reinterpreta la etiqueta: La ansiedad no es una enfermedad ni un fallo tuyo; es simplemente una respuesta de protección de tu sistema nervioso que se ha quedado "encendida". No le tengas miedo al término. Desvincula la tensión física: Trata las contracturas en el cuello y la espalda (fisioterapia, calor local, estiramientos suave). Reducir el malestar físico directo disminuye la señal de alarma que llega al cerebro. Valora el proceso: Exponerte a los sitios que te dan miedo es el camino correcto, pero hazlo con amabilidad. No te juzgues si en alguno te cuesta más o tienes un pico de agobio; las fluctuaciones son completamente normales. Estás haciendo un trabajo increíble al no aislarte ni frenar tu vida. Con las herramientas adecuadas para desactivar esa hipervigilancia, volverás a sentir la seguridad de antes. Si deseas profundizar en este proceso y contar con un acompañamiento profesionalizado para guiarte paso a paso, quedo a tu entera disposición a través de mi perfil para agendar una cita. Un saludo cordial y mucho ánimo.
Hola, entiendo perfectamente esa sensación de que "solo pensar que es ansiedad" ya dispara más ansiedad: es un mecanismo muy común llamado miedo al miedo. El cuerpo interpreta cualquier sensación física (el mareo, la opresión) como una señal de peligro, y el hecho de saber que "es ansiedad" no siempre calma, porque la mente sigue preguntándose "¿y si esta vez es otra cosa?". Es agotador, y es comprensible que te dé rabia o angustia. Algunas pautas generales que pueden orientarte: Recuerda que la ansiedad, aunque desagradable, no es peligrosa: es una activación del cuerpo pensada para protegerte, aunque en este caso se dispare sin una amenaza real delante. Sigue haciendo lo que ya estás haciendo viajar, exponerte a los lugares que te generan miedo porque es la estrategia con más evidencia para recuperar la confianza en tu cuerpo. Evitar esas situaciones, aunque dé alivio a corto plazo, alimenta el miedo a largo plazo. Intenta no luchar contra la sensación cuando aparece; en vez de preguntarte "¿por qué me pasa esto otra vez?", puedes decirte "esto es ansiedad, ya la conozco, va a bajar sola". Cuida las bases: descanso, alimentación regular y algo de actividad física ayudan a bajar el nivel general de activación del sistema nervioso. Que sigas haciendo tu vida a pesar del malestar es en sí mismo un indicador muy bueno. Un proceso terapéutico te va a ayudar a acortar estos episodios y, sobre todo, a recuperar la confianza de que tu cuerpo no te va a fallar.
Hola, gracias por compartirlo. Lo que describes encaja con un círculo muy frecuente en la ansiedad: aparece una sensación física, te asusta, empiezas a vigilarla más y esa vigilancia hace que el síntoma aumente. Que las pruebas médicas estén bien es importante, aunque entiendo que la tranquilidad racional no siempre elimina el miedo. También es muy positivo que, pese al malestar, sigas viajando y acudiendo a lugares que te generan ansiedad. Eso ayuda a que tu cerebro aprenda poco a poco que esas sensaciones son incómodas, pero no peligrosas. Como pauta general, intenta no comprobar constantemente cómo estás, mantén rutinas, reduce la evitación, practica una respiración lenta y céntrate en lo que estás haciendo más que en analizar cada síntoma. No se trata de “quitar la ansiedad ya”, sino de recuperar seguridad mientras aparece y desaparece. Si notas que te limita o se mantiene, la terapia psicológica puede ayudarte mucho. Puede trabajarse presencialmente en Sevilla u online, con buenos resultados.
Hola, gracias por explicarlo. Lo primero que destacaría es que, aunque estás sintiendo mucho miedo, no has dejado de hacer tu vida: has viajado y has seguido acudiendo a los lugares que te generan ansiedad. Eso es muy importante, porque estás evitando que el miedo vaya limitando cada vez más tu vida. Cuando aparecen sensaciones como mareo, tensión u opresión y nos asustamos, empezamos a vigilar más el cuerpo. Esa vigilancia aumenta la activación y hace que las sensaciones se intensifiquen, formando un círculo de miedo. El objetivo no es obligarte a que desaparezcan inmediatamente, sino aprender a sentirlas sin interpretarlas automáticamente como un peligro. Como primeras pautas, puedes intentar: * Continuar con tus actividades, ajustando el ritmo si lo necesitas, pero sin abandonarlas por miedo. * Respirar de manera lenta y suave, procurando que la espiración sea algo más larga que la inspiración, sin forzar respiraciones profundas. * Evitar comprobar constantemente tus sensaciones, buscar síntomas en internet o pedir tranquilidad repetidamente. * Cuando aparezca el miedo, recordarte: “Es una sensación desagradable, pero ya me han valorado y puedo dejar que disminuya sin luchar contra ella”. * Anotar qué ocurre antes del episodio, qué piensas, qué sientes y qué haces después. Esto ayuda a comprender qué mantiene el círculo. Como llevas un mes y te está costando mucho, también sería recomendable trabajarlo con un profesional de la psicología. Con acompañamiento podrás entender por qué apareció al empezar las vacaciones y recuperar progresivamente la seguridad. Aunque las pruebas hayan sido normales, si la opresión cambia, es intensa o persistente, o aparece acompañada de dificultad respiratoria importante, desmayo, sudoración o dolor que se extiende al brazo, espalda, cuello o mandíbula, debes volver a solicitar atención médica urgente.
Hola. El hecho de que sigas viajando y acudiendo a los lugares que te generan ansiedad, aunque te cueste, es importante: estás evitando que el miedo vaya limitando cada vez más tu vida. Tras descartar causas médicas, puede ayudarte entender el círculo que mantiene la ansiedad: aparece una sensación física, la interpretas como una amenaza, aumenta la vigilancia sobre el cuerpo y la propia alarma intensifica los síntomas. El objetivo no es conseguir que desaparezcan inmediatamente, sino aprender a sentirlos sin comprobar constantemente el cuerpo, anticipar lo peor o abandonar lo que estabas haciendo. Intenta mantener tus actividades, pero sin exigirte funcionar como si no ocurriera nada; reduce la tensión con respiración lenta, descanso y actividad física suave, y evita buscar repetidamente explicaciones o garantías sobre cada sensación. También puede ser útil registrar qué sucede antes de los episodios, qué piensas y cómo reaccionas. Si continúa interfiriendo en tu vida, la terapia cognitivo-conductual puede ayudarte a trabajar la ansiedad y el miedo a las sensaciones físicas. Y, aunque las pruebas hayan sido normales, consulta de nuevo si los síntomas cambian claramente, empeoran o aparecen signos nuevos.
Hola, gracias por compartirlo. Después de un episodio de desmayo y de haber recibido inicialmente una información médica que te asustó, es posible que hayas quedado más pendiente de las sensaciones de tu cuerpo y que cualquier síntoma active de nuevo el miedo. Mientras esperas de nuevo cita médica, yo estaria encanta de acompañarte en este proceso emocional, puedes ponerte en contacto conmigo y valoramos tu caso. Un abrazo
Hola! Lo primero que quiero señalarte es algo que quizá ahora mismo no estás valorando lo suficiente: a pesar de lo mal que lo estás pasando, no has dejado de hacer tu vida. Llevas un mes con estos síntomas y has seguido viajando, saliendo y yendo a lugares que te generan ansiedad. Eso es importante, porque significa que, aunque tengas miedo, no estás dejando que ese miedo decida por ti. Entiendo que el hecho de que la doctora te haya dicho que es ansiedad pueda generarte todavía más angustia. Cuando aparecen síntomas físicos como mareos u opresión en el pecho, es muy fácil empezar a estar pendiente del cuerpo y preguntarte constantemente qué estás sintiendo. Y ahí puede empezar un círculo: notas una sensación → te asustas → aumenta la ansiedad → la sensación se intensifica → vuelves a interpretarla como algo peligroso. Por eso, el objetivo no debería ser conseguir que no vuelvas a sentir ansiedad ni intentar controlar cada sensación que aparece. Cuanto más intentamos comprobar que estamos bien, más atención ponemos en nuestro cuerpo y más fácilmente detectamos cualquier pequeño cambio. Cuando aparezcan los síntomas, intenta no convertirlos en una emergencia. Puedes reconocer lo que está ocurriendo y continuar con aquello que estabas haciendo, aunque la ansiedad esté presente. No necesitas esperar a que desaparezca para seguir adelante. Y esto es especialmente importante en tu caso: ya estás comprobando que puedes sentir ansiedad y, aun así, viajar, salir y estar en lugares que te dan miedo. Cada vez que haces eso, estás enseñándole a tu cerebro que una sensación desagradable no significa que tengas que escapar o dejar de hacer tu vida. No necesitas volver a ser la persona que eras antes de la ansiedad de un día para otro. Necesitas ir recuperando la confianza en que puedes sentirte incómoda y seguir viviendo. Si notas que el miedo a los síntomas está empezando a ocupar demasiado espacio o que estás constantemente pendiente de cómo te encuentras, trabajarlo en terapia puede ayudarte a romper ese círculo y a recuperar poco a poco la tranquilidad y la confianza en tu cuerpo. Si sientes que necesitas acompañamiento en este proceso, estaré encantada de ayudarte.
¡Hola! Siento mucho leer que llevas un mes encontrándote con esta ansiedad tan fuerte. Es cierto que la ansiedad puede provocar síntomas físicos muy intensos, como mareos, contracturas u opresión en el pecho, pero me alegra saber que las pruebas médicas han salido bien, eso es tranquilizador. También es muy habitual que, cuando empiezas a pensar “esto es ansiedad”, estés mucho más pendiente de tu cuerpo. Entonces detectas sensaciones que probablemente ya aparecían en tu día a día, pero a las que antes no prestabas atención. Al interpretarlas como una señal de peligro, aumenta el miedo y, con él, la ansiedad. Por otra parte, es súper importante que no dejes de hacer cosas a pesar de la ansiedad. La evitación es la mejor manera de consolidar un miedo. Ahora bien, después de un mes así, creo que merece la pena que no tengas que enfrentarte a esto sola. Sería interesante explorar qué ha podido ocurrir para que tu ansiedad aparezca ahora, qué está haciendo que se mantenga y cómo puedes recuperar progresivamente la sensación de seguridad y confianza en tu cuerpo. La ansiedad se puede trabajar y no tienes por qué resignarte a vivir con este miedo. Un proceso terapéutico puede ayudarte a entender lo que te está pasando y a recuperar tu vida con mayor tranquilidad.
¡Hola! Está genial que hayas realizado pruebas médicas para descartar causa orgánica de esos síntomas de ansiedad que manifiestas, sin embargo, es importante que sepas que la ansiedad es una señal de alarma, un síntoma, de que algo no va bien. Cuando nos referimos a que algo no va bien podría ser algo en tu vida que te está provocando esa ansiedad, bien esté en el estilo de vida, estresores, problemas personales o relacionales, estilos de afrontamiento... etc. Con ello te quiero decir que lo ideal es que consultes con un profesional de la psicología que pueda evaluar con detalle tu caso para poder aprender de dónde viene tu ansiedad y poder diseñar un tratamiento individualizado para tu caso particular. Espero haberte podido ayudar.
Hola. Es muy positivo que, a pesar de la ansiedad, hayas seguido viajando y haciendo aquellas cosas que te generan miedo. Eso es una señal de fortaleza y de que la ansiedad no está consiguiendo limitar completamente tu vida. Ahora sería recomendable trabajar estas sensaciones con un terapeuta, aprendiendo pautas concretas para manejar la ansiedad, comprender cómo se mantiene el miedo a los síntomas físicos y reducir progresivamente la preocupación. No se trata de conseguir que la ansiedad desaparezca de inmediato, sino de aprender a relacionarte con ella de una manera diferente y recuperar poco a poco la sensación de seguridad. Un mes puede parecer mucho cuando se está sufriendo, pero es todavía un periodo relativamente corto. Con el acompañamiento adecuado, es posible mejorar. Un saludo
Buenas tardes, ¿cómo estás? A veces puede ocurrir que, después de un periodo de exigencias, obligaciones o estrés que hemos ido acumulando sin ser plenamente conscientes de ello, al disminuir el ritmo y permitirnos parar, aparezcan de forma más evidente determinadas sensaciones físicas y emocionales. Cuando aparecen síntomas físicos relacionados con la ansiedad, como los mareos, la tensión muscular o la opresión en el pecho, estas sensaciones pueden resultar muy desagradables y generar miedo. Es comprensible que, ante ello, intentemos evitarlas o prevenir que vuelvan a aparecer. Sin embargo, podemos entrar fácilmente en un círculo en el que cuanto más pendientes estamos de nuestro cuerpo y de si aparecerán nuevamente los síntomas, más alerta permanece nuestro sistema nervioso y mayor puede ser la ansiedad. En este sentido, hay algo especialmente positivo en lo que explicas: a pesar del miedo y del malestar, has seguido viajando y realizando actividades que te generan ansiedad. Esto es muy importante, porque aprender que podemos experimentar determinadas sensaciones sin que estas tengan que impedirnos continuar con nuestra vida ayuda progresivamente a reducir el miedo asociado a ellas. El objetivo, por tanto, no tendría que ser conseguir que desaparezca cualquier sensación de ansiedad antes de hacer vida normal, sino ir recuperando la confianza en que puedes continuar con tus actividades aunque aparezcan momentos de ansiedad o malestar. Con el tiempo, esto puede ayudar a que esas sensaciones pierdan importancia y frecuencia. Si estos síntomas persisten o el miedo empieza a limitar significativamente tu vida, sería recomendable trabajar estos aspectos con un profesional.
¡Hola! Considero que has empezado con muy buen pie al comenzar acudiendo al médico para descartar que lo que estás experimentando pueda deberse a algún otro problema de salud. La ansiedad es controvertida, en ocasiones los síntomas pueden parecer más intensos simplemente porque somos más conscientes de ellos. También es posible que notes un aumento de las sensaciones durante las vacaciones o en momentos de descanso. Esto puede ocurrir porque, al disminuir nuestro nivel de alerta y tener menos cosas en las que centrarnos, prestamos más atención a cómo nos sentimos y podemos percibir con mayor intensidad las sensaciones incómodas. Otro aspecto positivo es que continúas con tu vida diaria y que has sido capaz de enfrentarte a situaciones en las que aparece la ansiedad. Seguir haciendo tus actividades y no evitar aquello que te genera malestar puede ser un paso importante. En cualquier caso, siempre es recomendable acudir a un profesional de la salud que pueda ayudarte a manejar la situación que estás viviendo y profundizar en qué puede estar provocándola. Mientras tanto, puede ser útil que observes cuándo aparecen con más frecuencia esas sensaciones de ansiedad. Por ejemplo, puedes fijarte en si aparecen más en determinados momentos del día, si disminuyen cuando realizas alguna actividad concreta o si aumentan en determinados lugares o situaciones. Esto puede ayudarte a comprender mejor cómo se manifiesta la ansiedad en tu caso.
Muchas gracias por compartir. Después de un periodo de tensión, a veces los síntomas aparecen precisamente cuando llega el descanso y disminuye el ritmo. El cuerpo puede seguir funcionando en estado de alerta aunque aparentemente ya no exista una situación estresante. Además, una contractura puede aumentar las molestias y hacer que prestemos todavía más atención al mareo, la inestabilidad o la opresión. Es comprensible que saber que se trata de ansiedad te genere aún más ansiedad. Puede aparecer un círculo como este: notas una sensación, piensas que no debería estar ocurriendo, intentas controlarla y tu cuerpo se activa todavía más. Aunque las pruebas médicas hayan sido tranquilizadoras, la sensación continúa siendo real y desagradable. Hay algo muy importante en lo que cuentas: llevas un mes con estos síntomas y, a pesar de lo mucho que te cuesta, has seguido haciendo tu vida, has viajado y has acudido a lugares que te generan ansiedad. Esto no es retroceder. Recuperar tu vida no significa necesariamente dejar de sentir ansiedad de inmediato, sino comprobar poco a poco que puedes continuar con ella presente sin que decida por ti. Cuando aparezcan las sensaciones, intenta no luchar para expulsarlas ni comprobar continuamente si ya han desaparecido. Puedes reconocer: “Ahora mismo hay mareo, tensión y miedo”. Respira de manera natural, apoya los pies en el suelo y lleva la atención hacia lo que ves, escuchas y estás haciendo. No se trata de utilizar estos recursos para obligar a la ansiedad a marcharse, sino de permitirle estar mientras tú sigues conectado con el momento presente. Acoger la ansiedad no significa resignarte ni exponerte de forma brusca. Significa dejar de tratar cada sensación como una emergencia. Cuando dejamos de reprimirla y le damos espacio, puede expresarse y disminuir gradualmente por sí misma. En ocasiones tardará más, pero no necesitas esperar a sentirte completamente bien para continuar con algo que sea importante para ti. Procura mantener rutinas básicas de descanso, alimentación, hidratación y movimiento suave, sin convertirlas en obligaciones perfectas. También puede ayudarte reducir las búsquedas de síntomas, las comprobaciones corporales y la necesidad de evaluar después de cada salida si “lo has hecho bien”. El valor de salir no depende de haber estado tranquilo, sino de haber elegido vivir a pesar del miedo. Si ya cuentas con acompañamiento psicológico, coméntale este ciclo y cómo respondes ante las sensaciones. Si no lo tienes, podría ayudarte iniciar un proceso para comprender qué estaba ocurriendo antes de las vacaciones, trabajar la relación con el miedo y recuperar confianza en tu cuerpo. Como tu doctora ya ha realizado pruebas, puedes apoyarte en esa valoración. No obstante, si los síntomas cambian claramente, empeoran o aparece una opresión intensa y persistente, un nuevo desmayo o dificultad para respirar, conviene volver a consultarlo. No estás empezando desde cero: cada viaje, cada salida y cada ocasión en la que sigues con tu vida, incluso acompañado por la ansiedad, ya es parte del camino de recuperación. Un abrazo grande Elbire Arana Psicóloga General Sanitaria Colegiada M-42807
Buen día! Antes que nada quiero destacar que seguir haciendo tu vida, viajar, ir a esos lugares que te dan ansiedad, aunque te cueste, ya dice mucho de vos. Lo que contas tiene bastante lógica dentro de la ansiedad: los mareos, las contracturas, la opresión en el pecho, son síntomas físicos clásicos. Lo que mejor funciona en estos casos suele ser terapia cognitivo-conductual, para trabajar esos pensamientos y creencias de fondo que están alimentando y sosteniendo la ansiedad, junto con exposición gradual a las situaciones que te generan miedo (algo que vos ya estás haciendo, pero de forma más ordenada y con un objetivo claro va a ser más eficaz), y técnicas de respiración o relajación para bajar la tensión del cuerpo. Si te decidís a buscar un psicólogo, te digo un par de cosas que pueden ayudarte a elegir: que tenga experiencia trabajando con ansiedad y esté formado en TCC o técnicas de exposición, que son las que mejor suelen funcionar para lo que contas. Cualquier duda que te surja en el proceso, quedo a disposición. Un abrazo.
Hola. Lo primero que destacaría de lo que cuentas es que, a pesar del malestar, estás haciendo algo muy importante: sigues haciendo tu vida. Has viajado, has acudido a lugares que te generan ansiedad y no estás dejando que el miedo a los síntomas determine completamente lo que haces. Cuando aparecen síntomas físicos como mareo, tensión muscular u opresión en el pecho y las pruebas médicas descartan una causa orgánica relevante, puede establecerse fácilmente un círculo: aparece una sensación corporal, nos preocupa, empezamos a vigilarla y pensamos «¿y si vuelve?» o «¿y si me ocurre algo?». Esa preocupación aumenta la activación y hace que las sensaciones se intensifiquen, lo que parece confirmar que realmente había algo de lo que preocuparse. Por eso, paradójicamente, intentar comprobar constantemente si el mareo o la opresión han desaparecido puede mantener el problema. El objetivo no debería ser «tengo que conseguir que no aparezca ansiedad para volver a hacer mi vida», sino algo más parecido a «aunque aparezca ansiedad, voy a continuar haciendo mi vida». Con el tiempo, el cerebro va aprendiendo que esas sensaciones son desagradables, pero no necesariamente peligrosas. En este sentido, lo que ya estás haciendo va en buena dirección: procura mantener tus actividades habituales, evita abandonar lugares o situaciones únicamente para conseguir alivio inmediato y reduce en lo posible conductas como comprobar continuamente tus sensaciones, buscar explicaciones sobre los síntomas o anticipar cómo vas a encontrarte antes de salir. También es importante recordar que llevas aproximadamente un mes así. Cuando estamos dentro del problema puede parecernos muchísimo tiempo, pero todavía estamos hablando de un periodo relativamente reciente y no significa que la ansiedad vaya a convertirse en tu estado permanente. Si ves que durante las próximas semanas el malestar continúa siendo muy intenso, aumenta o empieza a limitar significativamente tu vida, sería recomendable consultar con un psicólogo para trabajar específicamente este círculo de ansiedad, atención a las sensaciones corporales y miedo a que vuelvan a aparecer. Y, aunque ya hayas sido valorado médicamente, si apareciera un síntoma nuevo, claramente diferente o especialmente intenso, conviene volver a consultarlo con tu médico en lugar de atribuir automáticamente cualquier síntoma físico a la ansiedad.
El hecho de que sigas haciendo tu vida, viajando y acudiendo a lugares que te generan ansiedad es muy positivo. Aunque resulte difícil, evitar esas situaciones suele reforzar el miedo a largo plazo. Intenta no luchar constantemente por eliminar las sensaciones ni comprobar si siguen ahí. Cuando aparezcan, recuerda que ya han sido valoradas médicamente y trata de continuar con lo que estabas haciendo, dejando que la ansiedad disminuya progresivamente. Recuperarse no significa dejar de sentir ansiedad de un día para otro, sino ir perdiéndole el miedo y comprobando que puedes continuar con tu vida aunque aparezca.
Hola. Por lo que cuentas, hay algo muy importante que ya estás haciendo bien: aunque tienes miedo y los síntomas te resultan muy desagradables, sigues viajando, saliendo y acudiendo a lugares que te generan ansiedad. Eso ayuda a evitar que el miedo vaya reduciendo progresivamente tu vida. Después de un periodo de estrés intenso puede ocurrir que el cuerpo empiece a manifestar tensión muscular, sensación de mareo, opresión, palpitaciones u otras sensaciones. Y entonces puede aparecer un segundo problema: el miedo a la propia ansiedad. “Noto algo” → “otra vez la ansiedad” → “¿y si empeoro?” → aumento de vigilancia corporal → más tensión y más síntomas. Por eso, paradójicamente, intentar comprobar constantemente si “ya se ha ido” puede mantenerla activa. Durante estas semanas intentaría trabajar sobre algunas pautas sencillas: * Mantén tu rutina y continúa haciendo actividades, como ya estás haciendo, sin esperar a sentirte completamente tranquilo/a para realizarlas. * Cuando aparezca una sensación, intenta no luchar inmediatamente contra ella. Puedes pensar: “sé qué es esta sensación, es incómoda pero puedo seguir con lo que estaba haciendo mientras disminuye”. * Evita comprobar repetidamente el pulso, la respiración, el mareo o la presión en el pecho, y limita las búsquedas médicas en internet si notas que aumentan tu ansiedad. * Presta atención a la tensión corporal acumulada: hombros, mandíbula, cuello y respiración. Respirar despacio y relajarlos puede ayudar, pero sin convertirlo en una obligación para conseguir que el síntoma desaparezca. * Mantén sueño, alimentación, ejercicio y horarios lo más regulares posible. También intentaría cambiar una idea: recuperarte no significa “no volver a sentir ansiedad”. Significa comprobar progresivamente que puedes sentirla sin que determine lo que haces. Que un día tengas más mareo u opresión tampoco significa necesariamente que estés retrocediendo. La evolución suele tener días mejores y peores. Si tu doctora ha descartado causas médicas relevantes y considera que el cuadro está relacionado con ansiedad, trabajar esto con un/a psicólogo/a puede ayudarte mucho, especialmente desde enfoques que trabajen la ansiedad, las sensaciones corporales y la exposición. Y mientras tanto, fíjate en un dato objetivo: llevas un mes sintiendo miedo y, aun así, has viajado, has salido y has seguido haciendo tu vida. La ansiedad está presente, pero no está consiguiendo detenerte. Ese también es progreso.
Hola, entiendo lo agotador que debe ser experimentar estas sensaciones físicas y sentir que, cuanto más intentas comprenderlas o controlarlas, más aumenta tu ansiedad. Después de un periodo de mucho estrés, es posible que nuestro cuerpo siga en estado de alerta incluso cuando empezamos a descansar. El miedo a que los síntomas vuelvan a aparecer puede hacer que estemos constantemente pendientes de ellos, aumentando todavía más el malestar. Quiero destacar algo importante: a pesar del miedo, sigues haciendo tu vida, viajando y enfrentándote a situaciones que te generan ansiedad. Eso es un paso muy valioso. Intenta no exigirte estar bien inmediatamente ni comprobar constantemente si los síntomas han desaparecido. Respeta tus tiempos de descanso y continúa con tus actividades a tu propio ritmo, sin forzarte. Si los síntomas cambian o empeoran, vuelve a consultar con tu médica. También sería recomendable contar con acompañamiento psicológico para comprender qué está manteniendo esa ansiedad y recuperar progresivamente la confianza en tu cuerpo. No necesitas esperar a que desaparezca todo el miedo para empezar a recuperar tu tranquilidad. Un abrazo. Dolo Boix Psicóloga Sanitaria · CV-18993
Entiendo por lo que estas pasando, quizá te iría muy bien ir a un psicólogo para que te explique bien el ciclo de la ansiedad y te pueda dar pautas mas concretas. Yo te diría ahora que cuando aparezca te digas lo siguiente: Vale, aquí está otra vez. No me gusta sentir esto, pero ya conozco esta sensación. Mi médica me ha valorado y puedo dejar que mi cuerpo haga lo que tenga que hacer. No necesito comprobar nada ni escapar. Puedo seguir con lo que estaba haciendo aunque esté incómoda/o.
Hola. La ansiedad suele formar un círculo: aparece una sensación física, la interpretamos como peligrosa y ese miedo aumenta la activación y los síntomas. Que sigas viajando y haciendo tu vida, aunque te cueste, es un paso muy positivo. Intenta mantener tus rutinas, reducir la cafeína, practicar una respiración lenta y evitar comprobar constantemente si los síntomas han desaparecido. Cuando aparezcan, prueba a recordarte: «Es desagradable, pero puedo continuar mientras disminuye». Si el malestar persiste, aumenta o condiciona cada vez más tu vida, sería recomendable una valoración psicológica. Y si los síntomas físicos cambian o empeoran, vuelve a consultarlo con tu médica.
Hola. Lo que cuentas encaja bastante con el ciclo de ansiedad: aparece una sensación física, te asusta, la vigilas más y eso aumenta todavía más la activación. Que las pruebas hayan salido bien es tranquilizador, aunque el malestar sea real. Lo más importante es que ya estás haciendo algo muy útil: seguir con tu vida y no dejar de ir a sitios por miedo. Intenta mantener esa línea, reducir la comprobación constante de síntomas, cuidar sueño y actividad física, y practicar respiración lenta o relajación muscular cuando notes mucha activación. Si en unas semanas no mejora o interfiere mucho, sería buena idea trabajarla con un profesional. Si la opresión en el pecho cambia claramente, empeora o aparece con otros síntomas nuevos, vuelve a consultar a tu médico por favor. Espero haberte ayudado. Saludos!
Hola. Es tranquilizador que las pruebas médicas hayan sido normales, y es importante reconocer el esfuerzo que estás haciendo al continuar con tu vida pese a la ansiedad. Si esta situación está interfiriendo de forma significativa en tu día a día, puede ser recomendable realizar una valoración psicológica. Esto permitiría identificar los factores que están manteniendo el problema y establecer estrategias específicas y adaptadas a tu caso.
Hola, primero que nada, quiero felicitarte por la increíble fortaleza que estás demostrando; el hecho de que sigas haciendo tu vida y viajando a pesar del miedo es un paso gigante hacia tu recuperación. Es muy común que, al ponerle el nombre de 'ansiedad' a lo que sientes, tu cerebro se asuste más y la intensidad aumente. Una pequeña pauta para ti es intentar quitarle la etiqueta: cuando sientas la opresión o el mareo, en lugar de decirte 'tengo ansiedad', intenta decirte: "Siento una tensión física en el pecho y un mareo, es una sensación incómoda pero pasajera". Al dejar de llamarlo "ansiedad", le quitas poder al miedo y permites que tu cuerpo se relaje más rápido. ¡Vas por muy buen camino!
Antes de todo, la ansiedad es una respuesta natural a algo que nos preocupa o nos genera estrés (ya sea algo real o percibido). La ansiedad nos activa (taquicardias, sudoración...) y genera una serie de sensaciones incómodas que nos ponen en alerta. Sin embargo, la ansiedad tiene su fin y esas activaciones se irán disminuyendo y no son para siempre. Primero, no vamos a dejar de sentir eso de un dia para otro. Por lo que le animo a intentar averiguar de dónde viene esa ansiedad y para qué está acompañandonos. ¿Algo le preocupa, le da miedo, rechazo, malestar? Si ves que es algo que solo le es difícil llegar a la conclusión, busque un profesional que le ayude en el proceso.
El miedo a la sensación física es lo que realmente mantiene el círculo vicioso en el que te encuentras, ya que la propia preocupación por los síntomas activa la alerta y los mantiene. Te recomiendo que consultes con un psicólogo para gestionar el miedo y las sensaciones corporales.
Hola, lo primero que me gustaría decirte es que me parece muy positivo que, a pesar de lo mal que lo estás pasando, sigas haciendo tu vida y no estés dejando que el miedo decida por ti. A veces, cuando llevamos una temporada de mucho estrés, es precisamente al parar cuando empezamos a notar ese malestar que antes no habíamos sentido. También ocurre que empezamos a tener miedo de nuestras propias sensaciones físicas, y ese miedo termina generándonos todavía más ansiedad. Te animaría a que siguieras haciendo esas cosas que son importantes para ti, sin exigirte encontrarte bien todo el tiempo. Al fin y al cabo, no se trata tanto de conseguir que desaparezca la ansiedad como de aprender a convivir con ella sin que condicione tu vida. Por cierto, ¿recuerdas si antes de las vacaciones estabas pasando por alguna situación especialmente estresante? Quizás aquí puedas encontrar alguna respuesta, pues en ocasiones, la ansiedad suele ser difusa y propagarse a otras áreas que poco tienen que ver con el origen de la misma.
Hola, En primer lugar, me gustaría destacar algo positivo: a pesar del malestar que estás experimentando, sigues realizando tus actividades cotidianas, viajando y enfrentándote a situaciones que te generan ansiedad. Esto es importante, ya que evitar estas situaciones puede acabar reforzando el miedo. Lo que describes podría estar relacionado con lo que conocemos como «miedo al miedo»: cuando empezamos a temer las propias sensaciones de ansiedad, aumenta nuestra atención hacia ellas y podemos entrar en un círculo de preocupación y síntomas físicos. Algunas pautas que pueden ayudarte son mantener tus rutinas, practicar técnicas de respiración lenta y relajación muscular, reducir la comprobación constante de tus síntomas y continuar realizando actividades de manera progresiva, sin exigirte sentirte bien inmediatamente. También es importante recordar que el objetivo no es eliminar cualquier sensación de ansiedad, sino aprender a experimentarla sin interpretarla automáticamente como una amenaza. Si los síntomas persisten o siguen interfiriendo en tu bienestar, la terapia cognitivo-conductual puede ayudarte a trabajar estos mecanismos. Por supuesto, cualquier síntoma físico nuevo o que empeore debe valorarse médicamente. Estás haciendo algo importante: no permitir que el miedo determine todas tus decisiones. Date tiempo, la recuperación suele ser progresiva. Un saludo!
Hola, gracias por compartir tu experiencia. Hay algo que me gustaría que reconocieras: a pesar del miedo y de lo desagradables que son estos síntomas, sigues saliendo, viajando y haciendo tu vida. Eso también cuenta, aunque todavía no te sientas bien. A veces, cuando atravesamos un periodo de mucho estrés, nuestro cuerpo puede seguir en alerta incluso cuando las circunstancias empiezan a cambiar. Y, cuando aparece una sensación física que nos asusta, podemos entrar en un círculo en el que el miedo a sentir ansiedad aumenta todavía más nuestra preocupación. Por eso, quizá ahora el objetivo no tenga que ser conseguir que desaparezca cada síntoma para recuperar tu vida, sino ir recuperando la confianza poco a poco, sin exigirte estar bien todo el tiempo ni interpretar cada día difícil como un retroceso. Puedes empezar por mantener tus rutinas de forma gradual, descansar y comer con regularidad, hacer pausas tranquilas y observar qué pensamientos aparecen cuando notas los síntomas, sin luchar constantemente contra ellos. Y recuerda que no tienes que demostrarte nada: avanzar también significa respetar tus límites. Aunque las pruebas hayan sido tranquilizadoras, si la opresión en el pecho o los mareos persisten o cambian, consulta de nuevo con tu médica. Si aparece dolor intenso o nuevo en el pecho, dificultad para respirar o un desmayo, busca atención urgente. Me gustaría preguntarte algo: cuando notas que aparece un síntoma, ¿qué es lo que más te asusta en ese momento? ¿La sensación física en sí o pensar que la ansiedad va a quedarse contigo y que no vas a recuperar tu vida de antes? Entender ese miedo puede ser un primer paso para empezar a relacionarte con lo que estás viviendo de una forma diferente. Un abrazo.
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