Tengo una adicción a la comida. Es lo único que me hace feliz y me ayuda. Entonces cuando llevo tiem

Tengo una adicción a la comida. Es lo único que me hace feliz y me ayuda. Entonces cuando llevo tiempo pensando en eso que me dará alivio cuando no hay o algo cambia respecto a la comida entro en crisis y me cabreo y lloro.

49 respuestas


Buenos días, gracias por compartir tu problemática. Haría falta más información, pero quizá la comida esté cumpliendo una función reguladora para ti. Es decir, la comida como fuente de placer puede ayudarnos a calmar nuestra emociones, a desconectar de nuestro problemas y a sentirnos plenos (aunque solo sea a nivel físico). Puede que un trabajo terapéutico centrado en gestión emocional te ayude a descentralizar la ingesta de alimentos como herramienta de gestión emocional, además de incorporar otras nuevas. Así, podrás seguir disfrutando de la comida pero teniendo una relación más sana con este placer tan humano. Un abrazo!

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Por lo que cuentas, parece que la comida está cumpliendo una función mucho más importante que simplemente alimentarte: se ha convertido en una forma de encontrar alivio, bienestar y regular emociones difíciles. Por eso, cuando anticipas ese momento y finalmente no puedes comer lo que esperabas o algo cambia, la reacción emocional puede ser muy intensa. En estos casos, el objetivo no suele ser simplemente “tener más fuerza de voluntad” o prohibirse determinados alimentos, sino entender qué necesidad está cubriendo la comida y aprender otras formas de manejar esas emociones sin depender exclusivamente de ella. Esto se puede trabajar en terapia. Si sientes que la comida se ha convertido en tu principal fuente de bienestar y que está condicionando tu estado de ánimo o tu día a día, sería recomendable consultarlo con un profesional con experiencia en conducta alimentaria y adicciones.


Lo que contás muestra cuánto lugar está ocupando la comida como forma de alivio y regulación emocional. Cuando sentimos que es “lo único que nos hace bien”, cualquier cambio puede vivirse con mucha angustia. Puede ayudarte empezar a observar qué sentís o qué necesitás justo antes de comer, sin juzgarte. Y sería importante trabajarlo en terapia, para que poco a poco puedas encontrar otras formas de calmarte y sentir bienestar, sin que todo dependa de la comida.

Camila Hayd

Camila Hayd

Psicólogo

Cornellà de Llobregat

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Hola! Lo que describes puede ser muy angustiante, especialmente cuando sientes que la comida es prácticamente lo único que consigue hacerte sentir bien o aliviarte en determinados momentos. Más que hablar directamente de una “adicción a la comida”, sería importante entender qué función está cumpliendo la comida para ti. Cuando recurrimos a ella para calmarnos, desconectar, sentir placer o aliviar emociones difíciles, es posible que poco a poco se convierta en nuestra principal estrategia para encontrarnos mejor. Por eso, cuando algo cambia o no puedes acceder a aquello que esperabas, la frustración puede sentirse desproporcionadamente intensa y aparecer el enfado, el llanto o incluso una sensación de crisis. Esto no significa que te falte fuerza de voluntad. Al contrario, probablemente la comida está intentando ayudarte a gestionar algo que ahora mismo te resulta difícil sostener de otra manera. En terapia sería importante explorar qué ocurre justo antes de estas crisis, qué emociones aparecen, qué necesitas en esos momentos y qué papel ha ido adquiriendo la comida en tu vida. El objetivo no sería simplemente “controlar lo que comes”, sino ayudarte a desarrollar otras formas de regularte y encontrar bienestar, para que la comida deje de ser tu único recurso. Si sientes que esta relación con la comida está empezando a limitarte o que por ti misma no consigues romper este patrón, podemos trabajarlo juntas. En consulta acompaño con frecuencia a personas que viven una relación parecida con la comida, y una de las cosas que trabajamos es precisamente entender qué necesidad está intentando cubrir la comida en esos momentos. A veces, entender qué hay detrás es el primer paso para empezar a relacionarte con la comida de una forma mucho más libre y tranquila.


Hola!! Cuando pasamos por un momento donde la comida es nuestro refugio debemos considerar qué estamos intentando tapar o evitar a través de esos momentos donde la comida te da el alivio. A veces son carencias emocionales, a veces problemas que no estamos gestionando. Esto siempre debe tratarse de manera concreta e individualizada porque tu problema puede ser muy diferente al que tenga otra persona, pero es algo más común de lo que creemos :) Reconocerlo ya es un paso enorme


Hola buenos días, Entiendo que para ti la comida esté teniendo ahora mismo una función muy importante. Parece que no solo se trata de comer, sino de que la comida se ha convertido en una fuente de alivio, seguridad y bienestar cuando estás mal. Por eso, cuando anticipas que no podrás tener aquello que esperabas o algo cambia, tu malestar puede sentirse muy intenso y aparecer la rabia, el llanto o incluso una sensación de crisis. Desde una perspectiva cognitivo-conductual, podríamos intentar comprender qué ocurre justo antes de esos momentos: qué estás pensando, qué emociones aparecen, qué sensaciones físicas notas y qué haces después. Por ejemplo, podría aparecer un pensamiento como «esto es lo único que me va a hacer sentir mejor» o «si no puedo comer esto, no voy a poder soportarlo», y esos pensamientos pueden aumentar todavía más la angustia. No se trata de quitarte de golpe algo que ahora mismo te está ayudando, ni de juzgarte por sentirte así. Se trata de entender qué necesidad está cubriendo la comida y, poco a poco, ir encontrando otras formas de regular ese malestar para que no tengas que depender únicamente de ella para sentir alivio. También sería importante valorar hasta qué punto estas crisis, la relación con la comida o la sensación de pérdida de control están afectando a tu vida. Podemos ir trabajándolo paso a paso, sin culpabilizarte. Quedo para lo que necesites Saludos cordiales Alejandro


Hola. Antes que nada, agradecer que comportas algo tan íntimo y que puede llevar tanto sufrimiento. Esto que te pasa aunque parezca un "defecto" realmente es un mecanismo de supervivencia que en algún momento aprendiste. La comida puede funcionar como un mecanismo de evitación, cada vez que nos sentimos mal y nos echamos a la boca esa comida que tanto disfrutamos parece que los problemas desaparecen de nuestra cabeza por instante, aunque sepamos que al terminar van a seguir ahí. Entendiendo la función que cumple para ti la comida, es totalmente lógico que al intentar quitarte esta "herramienta" te sientas desbordado/a y lleguen los cabreos y el llanto. Dentro de la terapia psicológica la idea no es hacer una "dieta" ni algo similar, sino conseguir cambiar esa relación que tienes con la comida, proporcionándote herramientas para que seas capaz de actuar de una forma que se acerque más al tipo de vida que quieres llevar. Además, es importante cultivar otras áreas de la vida que nos proporcionen satisfacción, de manera que la comida no sea la única pata de tu mesa. Si decides dar el paso, te animo a reservar una cita conmigo o con cualquier otro psicólogo para que podamos evaluar tu caso con calma y empezar a trabajar en ello. Un abrazo.


Hola. Sería bueno pensar por qué esta adicción que genera placer inmediato es tu único interés de satisfacción.

Laura Monaco

Laura Monaco

Psicólogo

Premià de Mar

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Buenas tardes. Gracias por confiar esto, no es fácil poner en palabras algo tan íntimo como la relación que cada uno tiene con la comida, y menos aún reconocer que se ha convertido en la principal fuente de alivio. Lo que describe apunta a un patrón en el que la comida ha pasado a cumplir una función emocional muy concreta: calmar, sostener, dar respiro. Cuando esa vía se bloquea o cambia, aparece la crisis, porque el sistema se queda sin su recurso habitual de regulación. Esto es algo que se trabaja con frecuencia en consulta y que tiene mucho recorrido de mejora, entendiendo qué necesidad está cubriendo realmente la comida y construyendo otras formas de sostener esos momentos. Es importante abordarlo con acompañamiento profesional, ya que la relación entre alimentación y estado emocional puede ser compleja y conviene trabajarla con cuidado y sin prisa. Le propongo iniciar una valoración para entender mejor su caso y empezar a trabajar en ello. Atiendo de forma presencial en Alcobendas (Madrid), a domicilio en la zona de Madrid Norte, y también en línea.


Entiendo lo que describes, y quiero que sepas que no estás solo. La comida en este caso se ha convertido en la principal fuente de alivio, no estamos hablando solo de "gustar comer" si no que se ha convertido en una herramienta para regular tus emociones como el malestar, ansiedad o vacío. Has aprendido a asociar la calma con la comida, pero el lado bueno es que igual que o has aprendido se puede desaprender y aprender otras herramientas para estos casos. Además creo que te sería de mucha ayuda saber que emociones están detrás de esa necesidad. Si lo deseas puedo ayudarte a entender tu caso con mas detalle y a buscar las soluciones que mas se adapten a ti.


Lo que cuentas tiene sentido si la comida se ha convertido en una de las principales cosas que te hacen sentir bien o que te ayudan a aliviar lo que estás sintiendo. Cuando llevas tiempo pensando en ese momento de alivio y algo cambia o no puedes tener aquello que esperabas, es comprensible que aparezca mucha frustración y que la emoción termine desbordándose. Más que intentar luchar contra esas ganas o exigirte tener más control, sería importante entender qué papel está teniendo la comida en tu bienestar y qué ocurre en esos momentos en los que sientes que la necesitas tanto. Cuando utilizamos la comida de forma habitual para aliviar emociones desagradables, podemos acabar dependiendo de ella para sentirnos mejor y tener cada vez menos recursos para afrontar ese malestar de otras maneras. Por eso, en terapia sería importante trabajar no solo la relación con la comida, sino también aprender a tolerar y gestionar esas emociones y encontrar otras vías para sentir bienestar y obtener alivio sin que la comida sea la única opción.

Sofia Pedrerol Serrado

Sofia Pedrerol Serrado

Psicólogo

Palma de Mallorca

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Gracias por compartir algo tan íntimo y difícil. Lo que describes es más habitual de lo que parece: cuando la comida se convierte en la principal fuente de alivio y bienestar, deja de ser solo alimento y pasa a funcionar como un regulador emocional. Por eso, cuando no está disponible o algo cambia, el cuerpo y la mente entran en crisis (enfado, llanto): no es que "te falte voluntad", es que la comida está sosteniendo un malestar que aún no se ha podido atender de otra forma. Precisamente por mi doble especialidad (psicología y nutrición), puedo ayudarte a trabajar las dos caras del problema: la parte emocional (qué hay detrás del alivio que buscas en la comida y cómo regular el malestar sin depender solo de ella) y la parte nutricional (reconstruir una relación más flexible y saludable con la alimentación, sin culpa y sin prohibiciones extremas). Esto tiene tratamiento y se puede trabajar. Si quieres, te propongo una primera consulta para valorar tu caso con calma y sin juicios. Un saludo.


Hola, es una respuesta emocional muy común y a la vez puede llegar a ser muy incomoda y acarrearnos problemas de salud físicos y mentales mas importantes. Normalmente viene dad por una asociación errónea desde pequeños en la que asociamos saciedad con bienestar emocional y en parte es así pero cuando generalizamos el buscar un bienestar con esa saciedad lo que hacemos es no utilizar otras herramientas para manejar el estrés, ansiedad o otras emociones que son mucho mas saludables y ademas no dependen exclusivamente de la ingesta de comida. Si quieres puedo ayudarte a encontrar esas otras herramientas que te ayuden a descentralizar el buscar bienestar solo con la comida y que te liberen de esa necesidad.


Hola, La adicción a la comida tiene una base de ansiedad y estado emocional negativo que se canaliza por esa vía. Hay que ver primero el foco y la raíz de porque y cuando aparece esa conducta, y a partir de aquí, tratarlo, buscando alternativas.


Es comprensible que hayas encontrado en la comida una especie de "refugio" o fuente de alivio, especialmente si en determinados momentos te ayuda a regular cómo te sientes. Sin embargo, resulta interesante mirar un poco más allá de la comida y preguntarnos qué función está cumpliendo para ti y de qué te está ayudando a refugiarte. Como tú misma identificas, cuando la comida no está disponible o algo cambia respecto a lo que esperabas, aparece una sensación de crisis, enfado y malestar. Esto puede indicar que la comida se ha convertido en una estrategia muy importante para gestionar determinadas emociones o situaciones difíciles. Por ello, más que centrarnos únicamente en controlar la relación con la comida, sería importante comprender qué sensaciones, emociones o necesidades te llevan a buscarla como regulador emocional y cuándo comenzó a adquirir ese papel. Si esta forma de relacionarte con la comida se ha mantenido en el tiempo, probablemente es porque en algún momento cumplió, y quizá todavía cumple, una función para ti. Explorar esa función y desarrollar otras formas de afrontar el malestar puede ayudarte progresivamente a que la comida deje de ser tu única fuente de alivio. Si sientes que esta relación está interfiriendo en tu bienestar o que te resulta difícil manejarla por ti misma, sería recomendable trabajarlo.


Hola, gracias por compartir esto. Lo que describes es bastante común: cuando la comida se convierte en la única fuente de alivio, suele ser porque cumple una función de regulación emocional, no solo nutricional. Por eso, cuando no está disponible o algo cambia, aparecen la angustia, el enfado o el llanto: es la reacción del cuerpo ante la pérdida de su principal recurso para calmarse. No es falta de voluntad, y se puede trabajar. Te recomiendo consultar con un psicólogo/a para entender qué función cumple la comida en tu caso y empezar a construir otras formas de manejar el malestar.

Rocio Cerra

Rocio Cerra

Psicólogo

Barcelona

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En las relaciones de dependencia, ya sea respecto a una persona o a un acto, como comer, el objetivo es la regulación de las emociones. Nuestro cuerpo ha aprendido que necesitamos la comida para calmar las emociones desagradables, hasta el punto de generarse sintomatología ansiosa cuando no está presente el objeto ansiolítico. Aunque se produce un alivio inmediato de el enfado, la frustración, el estrés al comer, a largo plazo se refuerza esta relación no saludable con la comida, por lo que el trabajo terapéutico irá dirigido a reencajar la función de alimentación en la propia vida y a gestionar las propias emociones a mediante otros modos.


Estimado/a consultante, Entiendo que la comida se haya convertido en tu principal fuente de alivio y placer, y también que cuando falla o no está disponible, todo el sistema emocional se desmorona. Esa dependencia no es un capricho ni falta de voluntad, sino una estrategia que tu cuerpo y tu mente han aprendido para regular el malestar. El problema no es que recurras a la comida, sino que se haya convertido en el único recurso, y cuando ese mecanismo se tambalea, la crisis es inevitable porque no hay otras herramientas. Lo que describes podría encajar en un patrón de adicción conductual donde el alivio inmediato se convierte en el centro de la vida emocional. Desde un enfoque de terapias de tercera generación, el trabajo no consiste en prohibirte comer o en castigarte por hacerlo, sino en identificar qué necesita realmente ese momento de crisis y en ampliar tu repertorio de recursos para que la comida deje de ser la única salida. Se trata de aprender a tolerar la incomodidad sin tener que recurrir a ella, y de ir recuperando el placer por otras cosas que no sean el alimento. Si quieres conocer cómo se aborda este tipo de adicción desde una perspectiva profesional y sin juicios, en mi web josepsychology.com explico mi enfoque de trabajo y cómo podemos empezar a construir alternativas reales a ese alivio inmediato. Un afectuoso saludo, José González, PhD


Hola. Lo que cuentas es importante, porque parece que la comida se ha convertido en una de tus principales formas de regular cómo te sientes y encontrar alivio. Cuando llevas tiempo pensando en ella y después algo cambia o no puedes acceder a lo que esperabas, es comprensible que aparezca mucha frustración, enfado o tristeza. Más que juzgarte por ello, sería interesante entender qué necesidad está cubriendo la comida en esos momentos, qué estás sintiendo antes, qué esperas conseguir al comer y cómo te sientes después. Esto nos puede ayudar a encontrar otras formas de conseguir ese alivio sin que toda la regulación emocional dependa de la comida. No significa que te falte fuerza de voluntad ni que simplemente tengas que “controlarte”. Si estas situaciones son frecuentes o sientes que la relación con la comida está fuera de tu control, te recomendaría trabajarlo con una psicóloga especializada en conducta alimentaria. Se puede mejorar, y el objetivo no es quitarte la comida como fuente de placer, sino que deje de ser tu único recurso para sentirte bien. Un abrazo

Sofia Catarineu

Sofia Catarineu

Psicólogo

Barcelona

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¡Buenas! Te recomendaría buscar cosas alternativas que te resulten placenteras. Crear ese espacio para otros placeres puede ser todo un proceso de auto-descubrimiento muy bonito. ¡Ánimo!


Gracias por compartir lo que estas viviendo. Por lo que describes, parece que la comida esta cumpliendo una función que va mas allá del hambre: se ha convertido en una forma de encontrar alivio, bienestar o regular emociones difíciles. Cuando esa expectativa no puede cumplirse y aparece tanta frustración, enfado o llanto, puede ser importante explorar que necesidades emocionales están quedando vinculadas a la comida. Más que centrarse únicamente en controlar lo que comes, en psicoterapia seria importante comprender que ocurre antes de esos momentos, qué emociones aparecen y qué función esta teniendo la comida para ti. A partir de ahí pueden construirse otras formas de regulación emocional y autocuidado. Te recomendaría una valoración psicológica individual para poder comprender tu situación con mayor profundidad y, si fuera necesario, trabajar de manera coordinada con otros profesionales.


Es importante buscar ayuda, desde doctoralia, estaremos encantados de ayudarte para que te sientas mejor. Un saludo


Lo que describes es una vivencia muy agotadora y dolorosa, pero quiero transmitirte algo muy importante: no es un fallo de carácter ni una falta de voluntad. Cuando la comida se convierte en la principal o única vía para obtener alivio, calma o felicidad, cualquier imprevisto respecto a ella se siente como una amenaza directa a tu bienestar. Por eso es completamente comprensible que aparezcan la frustración, el enfado o el llanto descontrolado. Esta relación con la alimentación suele ocultar una búsqueda de regulación emocional: la comida activa circuitos de recompensa en el cerebro que consiguen "anestesiar" el malestar o llenar un vacío de forma rápida, aunque después genere culpa y más sufrimiento. Para empezar a suavizar ese impacto cuando los planes con la comida fallan, te sugiero dar estos primeros pasos: Valida tu emoción sin juzgarte: En lugar de enfadarte contigo por reaccionar así, reconoce lo que sientes: "Estoy teniendo una crisis porque mi única fuente de alivio ha fallado, es normal que me siente desbordado/a". Quitar la culpa reduce un piso de intensidad al malestar. Introduce pequeños colchones de pausa: Entre el pensamiento de comer y el acto (o la crisis al no haber comida), intenta meter un margen de un par de minutos para respirar o cambiar de espacio. No para prohibirte comer, sino para darle aire a la emoción. Amplía la caja de herramientas: Poco a poco, el objetivo no es quitarte la comida sin más, sino descubrir otras vías (sensoriales, creativas, relacionales o de autocuidado) que también le aporten calma y satisfacción a tu sistema nervioso. Superar la adicción a la comida y la ingesta emocional es un proceso profundo que requiere comprensión, estrategia y mucho acompañamiento, no prohibiciones ni restricciones drásticas. Si deseas empezar a trabajar en esto para recuperar el control y encontrar otras fuentes de calma en tu vida, quedo a tu entera disposición a través de mi perfil para acompañarte en consulta. Te envío un abrazo muy cálido y mucho ánimo.


Hola, te entiendo. Y creo que en vez de pensar únicamente en “tengo una adicción a la comida”, habría que mirar qué está haciendo la comida por ti. Ahora mismo parece que es una de las pocas cosas que te proporciona alivio, placer o sensación de seguridad, y por eso cuando esa posibilidad desaparece o cambia, sientes que te quedas sin tu principal recurso para encontrarte mejor. Eso puede explicar que aparezca tanta rabia, frustración y tristeza. No es que estés exagerando, es que estás perdiendo algo que tu mente ha aprendido a utilizar para regular cómo te sientes. El objetivo no sería simplemente quitarte la comida, sino ir consiguiendo poco a poco más fuentes de bienestar y herramientas para manejar el malestar, para que la comida no tenga que cargar con todo ese peso. Y creo que merece la pena trabajar en terapia especialmente ese momento en el que empiezas a pensar “esto es lo único que me va a hacer sentir bien”. Puede ser una pista muy importante.

Mª Esther Chicharro Huertas

Mª Esther Chicharro Huertas

Psicólogo

Alcalá de Henares

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Hola, gracias por expresarlo con tanta claridad. Lo que cuentas no habla de “falta de voluntad”, sino de una relación con la comida que parece estar cumpliendo una función emocional muy importante: aliviar, calmar, acompañar o darte una sensación de bienestar cuando otras cosas no lo hacen. Cuando una conducta se convierte en la principal fuente de regulación emocional, es comprensible que aparezca mucha angustia, enfado o llanto si esa posibilidad cambia o no está disponible. No es solo “querer comer”; muchas veces detrás hay ansiedad, tristeza, vacío, tensión acumulada o dificultad para tolerar ciertas emociones. La buena noticia es que esto se puede trabajar. En terapia no se trata únicamente de controlar la comida, sino de entender qué necesidad está cubriendo, aprender otras formas de regularte y reducir esa sensación de dependencia. Sería recomendable pedir ayuda profesional, especialmente si sientes que pierdes el control o te genera mucho sufrimiento. Puede trabajarse presencialmente en Sevilla u online, con buenos resultados.

Jose Capote

Jose Capote

Psicólogo

San Juan de Aznalfarache

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Hola, gracias por compartir lo que te está ocurriendo. Por lo que explicas, parece que la comida se ha convertido en una fuente muy importante de alivio y bienestar emocional. Cuando ese alivio no está disponible o algo no sucede como esperabas, aparece una reacción intensa de enfado, llanto y desesperación. Esto no significa necesariamente que tengas una adicción; sería importante valorar si existe alimentación emocional, sensación de pérdida de control, atracones o alguna otra dificultad relacionada con la comida. También habría que explorar qué emociones o situaciones hacen que necesites ese alivio. Un profesional especializado puede ayudarte a comprender esta relación con la comida y a desarrollar otras formas de regular el malestar, sin culpabilizarte ni imponerte simplemente que dejes de comer. Te recomendaría solicitar una valoración psicológica. Gracias por tu consulta. Un saludo.

Eva psicología

Eva psicología

Psicólogo

Vilafranca del Penedès

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Hola. Parece que la comida se ha convertido en tu principal forma de obtener alivio y regular emociones difíciles. Esto no significa necesariamente que tengas una “adicción”, pero sí indica que ahora mismo dependes mucho de ella para sentirte mejor. Por eso, cuando no está disponible o cambia lo que esperabas, no solo pierdes una comida: pierdes la estrategia con la que estabas intentando calmarte. No se trata de prohibirte alimentos ni de controlarte más, porque eso podría aumentar la ansiedad. Conviene comprender qué ocurre antes de esas crisis: qué estabas sintiendo, qué esperabas obtener de la comida y qué necesidad había detrás. A partir de ahí se pueden incorporar, poco a poco, otras formas de alivio evitar que toda tu regulación emocional dependa de una sola opción. Salir a dar un paseo o hacer algo de gimnasia en casa en el momento que sientes ese impulso por comer, suele ser un buen aliado. Te recomendaría consultar con un profesional de la psicología con experiencia en conducta alimentaria. Si existen atracones, sensación de pérdida de control, restricciones, vómitos u otras conductas compensatorias, es especialmente importante realizar una valoración específica.

Adriana Sandrigo

Adriana Sandrigo

Psicólogo

Esplugues de Llobregat

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¡Hola! ¿Conoces el experimento rat park? En los 60 se hizo un experimento en el que se ofrecía agua con droga a unas ratas encerradas en jaulas, estas ratas estaban aisladas y no tenían estímulos, así que consumían el agua hasta morir de sobredosis. Este experimento concluyó que las sustancias son adictivas porque sí. Más adelante, se replico el experimento, pero una vez las ratas eran ''adictas'' se las pasaba al rat park: un lugar ideal rico en naturaleza, donde podían pasear libremente, cazar, jugar y relacionarse con otras ratas. En dicho parque también había agua con droga. Lo interesante de esto es que las ratas que eran adictas pasaban a ignorar el agua con droga ya que el entorno ofrecía reforzadores naturales para ellas. ¿Qué te vengo a decir con esto? Que no es que tengas adicción a la comida como tal, si no que como bien indicas ahora mismo la comida es el único reforzador del que dispones. Trabajar en ti para lograr un entorno estimulante sería algo que te ayudaría muchísimo a la hora de cambiar tu relación con la comida. Te animo mucho a comenzar terapia. ¡Un abrazo!


En lo que describes parece que la comida ha adquirido una función que va mucho más allá de alimentarte: se ha convertido en una de tus principales formas de obtener alivio, placer o regulación emocional. Por eso, cuando anticipas durante un tiempo ese momento y finalmente no puedes comer lo que esperabas o el plan cambia, no solo aparece frustración; puedes sentir que te han quitado aquello con lo que contabas para encontrarte mejor, y la reacción emocional puede ser muy intensa. Esto no significa necesariamente que exista una “adicción a la comida”. Habría que valorar con más detalle qué ocurre: qué emociones suelen aparecer antes de pensar en comer, cuánto espacio ocupa la comida en tus pensamientos, si existe sensación de pérdida de control y qué sucede emocionalmente después. En terapia podemos trabajar precisamente en comprender qué función está cumpliendo la comida y qué hay detrás de esa necesidad de recurrir a ella para sentirte mejor. El objetivo no sería simplemente controlar lo que comes o exigirte más fuerza de voluntad, sino ayudarte a desarrollar otras formas de obtener bienestar y regular el malestar para que la comida deje de tener tanto peso emocional en tu vida. Si quieres, puedes pedirme cita online a través de Doctoralia y podemos valorar tu caso de manera más individualizada.


Hola, Por lo que cuentas, parece que la comida se ha convertido en una de tus principales formas de encontrar alivio y sentirte bien. Por eso, cuando llevas tiempo esperando ese momento y finalmente no puedes comer lo que habías pensado o algo cambia, no estás perdiendo únicamente una comida que te apetecía: también estás perdiendo aquello que esperabas que te ayudara a sentirte mejor. Y eso puede explicar que la reacción emocional sea tan intensa. Más que quedarnos únicamente con la idea de «tengo una adicción», creo que sería importante entender qué estás intentando regular a través de la comida. Puede haber ansiedad, tristeza, aburrimiento, sensación de vacío u otras emociones detrás, y habría que conocer mejor tu situación para saber qué está ocurriendo. Si la comida se ha convertido prácticamente en tu única fuente de bienestar y sientes que dependes de ella para poder encontrarte bien, sí te recomendaría trabajarlo con un profesional. En terapia se puede aprender a regular esas emociones de otras maneras y conseguir que la comida siga siendo algo que puedas disfrutar, pero que no tenga que cargar con todo el peso de hacerte sentir bien. Un saludo, David

David García Díaz

David García Díaz

Psicólogo

Vall de Uxó

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Lo que describes parece tener una función afectiva. La comida te da placer y te calma


Hola, creo que la solución no solo debe estar centrada en reconciliarte con tu relación con la comida, si no en buscar la felicidad fuera de ella, cuando encuentres la felicidad en otros lugares será más sencillo no abusar de la comida, todos necesitamos sentirnos felices y realizados; si llevas años así es normal que tu solx no llegues a imaginar cual es el camino. psicologosamuelruiz.es

Samuel Ruiz

Samuel Ruiz

Psicólogo

Castellón de la Plana

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Muchas gracias por compartir. Cuando dices que la comida es lo único que te hace feliz y te ayuda, parece que se ha convertido en tu principal refugio frente al malestar. Por eso, cuando llevas tiempo esperando ese momento de alivio y finalmente la comida no está disponible o algo cambia, no solo pierdes un alimento o un plan: sientes que te quedas sin aquello que iba a sostenerte. Es comprensible que entonces aparezcan el enfado, el llanto y la sensación de crisis. No sería adecuado confirmar desde aquí que se trata de una adicción. Sería importante explorar si existen atracones, sensación de pérdida de control, restricciones o compensaciones, pero también comprender qué emociones, carencias o situaciones estás intentando aliviar mediante la comida. La comida no es el enemigo; el problema es que haya terminado soportando casi todo el peso de tu bienestar emocional. Cuando aparezca esa crisis, intenta no reprimirla ni exigirte que te tranquilices inmediatamente. Puedes parar un momento y reconocer: “Estoy muy enfadada y angustiada porque esperaba encontrar alivio aquí”. Observa dónde notas esa emoción en el cuerpo y permítele estar presente sin juzgarla. Acogerla no significa dejar que decida por ti, sino darle espacio para que pueda expresarse sin tener que luchar contra ella. Al dejar de empujarla hacia fuera, su intensidad puede ir cambiando por sí misma. Después, pregúntate con amabilidad: “Además de comida, ¿qué necesitaría ahora mismo: descanso, compañía, consuelo, distraerme, descargar tensión o sentirme cuidada?”. No se trata de sustituir la comida de manera perfecta ni de prohibírtela, sino de empezar a construir otras pequeñas fuentes de alivio: hablar con alguien, salir unos minutos, ducharte, escuchar música, escribir, descansar o realizar alguna actividad que conecte con algo importante para ti. Procura también mantener una alimentación regular y evitar castigos o restricciones después de comer, porque llegar con demasiada hambre física o emocional puede intensificar el ciclo. Si ya cuentas con terapeuta, sería importante hablarle de esta dependencia emocional de la comida y de cómo reaccionas cuando cambia lo esperado. Si no tienes acompañamiento, sería recomendable buscar un profesional que pueda comprender tanto tu relación con la comida como el malestar emocional que hay detrás. Que ahora la comida sea lo único que te proporciona felicidad también merece atención. No para quitártela, sino para ayudarte a recuperar poco a poco otros lugares de bienestar, vínculo y sentido. No necesitas renunciar a ese refugio de golpe; necesitas dejar de depender de uno solo. Un abrazo muy grande, Elbire Arana Psicóloga General Sanitaria Colegiada M-42807


¡Hola! Lo que los pacientes describen como adicción a la comida puede ser una estrategia desadaptativa de afrontamiento emocional o de los problemas, con lo que es recomendable que pidas ayuda psicológica para que evalúen en tu caso particular de qué forma puedes trabajar ese síntoma. Espero haberte ayudado :)


Hola. Lo que describes parece reflejar una relación con la comida en la que esta se ha convertido en una de tus principales fuentes de alivio emocional. Por eso, cuando algo cambia o no puedes acceder a aquello que esperabas comer, aparece tanta frustración y malestar. Más que intentar controlar la comida únicamente con fuerza de voluntad, sería recomendable trabajarlo con un terapeuta especializado en dificultades de la conducta alimentaria. Podrá ayudarte a entender qué emociones estás intentando aliviar mediante la comida y a desarrollar otras estrategias de regulación emocional, al mismo tiempo que se trabaja una relación más flexible y saludable con la alimentación. El objetivo no sería quitarte la comida como fuente de placer, sino conseguir que no sea tu única forma de sentirte bien o afrontar el malestar. Un saludo


Hola Más que pensar solo en “adicción a la comida”, me parece importante entender qué función está cumpliendo para ti. Por lo que cuentas, parece haberse convertido en una de tus principales formas de sentir alivio, placer o consuelo, así que cuando esperas ese momento y algo cambia, no pierdes solo una comida: pierdes también esa vía de regulación. Por eso no lo abordaría desde la culpa ni desde “tener más fuerza de voluntad”, sino explorando qué ocurre antes, qué emociones estás intentando regular y cómo ampliar poco a poco otras formas de obtener alivio y bienestar para que la comida no tenga que cumplir ella sola esa función. Yo trabajo este tipo de dificultades desde un enfoque integrador y de regulación emocional. En algunos casos también puede valorarse la hipnosis clínica como herramienta complementaria, pero primero habría que conocer bien tu caso y ver si realmente sería adecuada para ti. Si te animas a fijar una primera sesión conmigo para conocernos y comenzar a abordarlo, estaré encantada de atenderte.


Buenas tardes, cómo estás? Tal y como describes, parece que la comida está actuando como un mecanismo para aliviar el malestar emocional. Es decir, se ha convertido en una estrategia que utilizas para afrontar determinadas situaciones o emociones desagradables. Si esto ocurriera de manera puntual, en un momento concreto de estrés o malestar, no tendría necesariamente mayor trascendencia. Sin embargo, cuando la comida se convierte en uno de los principales recursos para escapar o aliviar el malestar, podemos entrar en un círculo que proporciona una solución a corto plazo, pero puede convertirse en un problema a medio plazo. A corto plazo, comer puede producir alivio, distracción o incluso placer. El problema es que ese alivio no necesariamente resuelve aquello que está generando el malestar de fondo. Además, si cada vez dependemos más de la comida para sentirnos mejor, podemos terminar sintiendo que no disponemos de otras herramientas para afrontar determinadas emociones y situaciones. Por eso, más que centrarnos únicamente en intentar controlar la comida, sería importante comprender qué función está cumpliendo en tu vida y qué emociones, situaciones o necesidades aparecen antes de esa necesidad de comer. A partir de ahí, se pueden desarrollar otras estrategias para afrontar ese malestar sin que la comida tenga que ser la única fuente de alivio.


Hola. Más que asumir de entrada que tienes una “adicción a la comida”, intentaría comprender qué función está cumpliendo la comida en tu vida. Por lo que describes, parece haberse convertido en una de tus principales —quizá la principal— fuentes de alivio, placer y regulación emocional. Por eso, cuando llevas tiempo anticipando que vas a comer algo que te hará sentir mejor y finalmente no puedes hacerlo, no pierdes solamente “esa comida”: pierdes también la estrategia con la que esperabas calmarte. Eso puede explicar que aparezcan rabia, llanto o una sensación de crisis. El problema no es simplemente que te guste mucho comer. Sería importante explorar si existen episodios de pérdida de control, atracones, comer sin hambre física, necesidad de cantidades cada vez mayores, sentimientos intensos de culpa posteriores, restricciones o intentos de compensar lo comido. También preguntaría qué ocurre antes de necesitar comer: tristeza, aburrimiento, soledad, ansiedad, enfado, sensación de vacío, estrés… Muchas veces trabajar únicamente sobre “comer menos” fracasa porque se intenta eliminar una conducta sin ofrecer otras formas de responder a aquello que la estaba haciendo necesaria. Por eso no te recomendaría empezar castigándote, prohibiéndote alimentos ni imponiendo restricciones muy rígidas. Eso puede intensificar todavía más la preocupación por la comida y el ciclo de pérdida de control. Sería recomendable valorarlo con un/a psicólogo/a con experiencia en conducta alimentaria y, si fuera necesario, conjuntamente con un profesional de nutrición especializado en trastornos de la conducta alimentaria. El objetivo no debería ser quitarte una de las pocas cosas que actualmente te producen bienestar, sino ayudarte a que la comida deje de tener que cargar ella sola con la tarea de hacerte sentir bien. Quizá una buena pregunta para empezar sea: “Cuando necesito desesperadamente esa comida, ¿qué estoy necesitando emocionalmente además de comer?”.


Lo que describes puede ser muy angustiante, especialmente cuando la comida se ha convertido en una de las principales fuentes de alivio o bienestar emocional. En estas situaciones, el problema no suele ser simplemente “tener poca fuerza de voluntad”, sino que pueden existir dificultades para regular las emociones y una asociación cada vez más intensa entre comer y sentirse mejor. El hecho de que puedas pasar mucho tiempo pensando en la comida y que los cambios o imprevistos relacionados con ella desencadenen enfado, llanto o una sensación de crisis merece ser explorado con calma. Esto puede aparecer en diferentes problemas relacionados con la alimentación y no necesariamente significa que exista una “adicción a la comida” como tal. Te recomendaría consultar con un profesional especializado en psicología y conducta alimentaria para comprender qué función está cumpliendo la comida en tu caso y trabajar otras formas de afrontar el malestar sin necesidad de recurrir exclusivamente a ella. Y, sobre todo, no te juzgues por lo que te está ocurriendo. Que la comida sea ahora mismo una fuente importante de alivio no significa que vaya a ser así para siempre.


Siento mucho que estés pasando por esto; usar la comida como único refugio emocional genera una carga enorme de angustia y frustración. No es falta de voluntad, sino un mecanismo de defensa para anestesiar emociones que tu cerebro ya no sabe cómo gestionar de otra forma. Salir de este ciclo requiere aprender a regular lo que sientes sin castigarte. Iniciar un proceso de terapia te dará las herramientas para sanar tu relación con la comida y recuperar el control.

Lola Inchaurralde

Lola Inchaurralde

Psicólogo

Donostia-San Sebastián

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Cuando la comida genera un patrón de comportamiento adictivo, es importante poder identificar qué es aquello que tratas de aliviar a través de la ingesta. Lo que refieres de la comida probablemente sea la punta del iceberg del problema. Lo llamamos el síntoma. Y es importante tratarlo, pero sin obviar que cumple una función y debemos sobre todo entender qué lo está manteniendo. Espero haberte ayudado. Un saludo


Muy buenas. Tiene que ser bastante duro sentir que la comida es prácticamente lo único que te proporciona alivio o bienestar, porque cuando algo que cumple una función tan importante desaparece o cambia, es comprensible que aparezcan mucha frustración, enfado o incluso llanto. Más que centrarnos únicamente en “quitar” la comida, sería importante entender qué función está cumpliendo para ti: si te ayuda a calmar ansiedad, tristeza, vacío, aburrimiento, soledad, etc. Cuando se convierte en la principal forma de regularte emocionalmente, es fácil que acabes dependiendo cada vez más de ella para encontrarte mejor. También habría que explorar algo importante: qué otras cosas podrían empezar a darte bienestar, calma o sensación de recompensa, aunque al principio no tengan la misma intensidad que la comida. El objetivo no sería prohibirte comer ni quitarte algo que ahora mismo te ayuda, sino ampliar poco a poco tus recursos para que tu bienestar no dependa únicamente de eso. Si cuando no puedes comer lo que esperabas aparecen crisis intensas, mucho malestar o esto está interfiriendo en tu vida cotidiana, sería recomendable trabajarlo en terapia. Ahí podríamos valorar con más detalle qué está manteniendo este patrón y buscar alternativas que te permitan regularte de una forma más flexible.


Hola. Por lo que cuentas, parece que la comida se ha convertido en una de tus principales formas de encontrar alivio y sentirte mejor cuando algo te desborda. Por eso, cuando esperas ese momento y finalmente no puedes comer lo que tenías pensado o algo cambia, pueden aparecer emociones muy intensas como enfado, frustración o tristeza. Más que verlo únicamente como una “adicción”, sería importante entender qué función está cumpliendo la comida para ti, qué emociones aparecen antes de recurrir a ella y empezar a desarrollar otras formas de regularlas sin que tu bienestar dependa tanto de comer. Es algo que se puede trabajar en terapia y sobre lo que podríamos profundizar si decides buscar acompañamiento. No se trata simplemente de tener más fuerza de voluntad, sino de comprender qué hay detrás de esa necesidad. Un abrazo.

Eva Naranjo

Eva Naranjo

Psicólogo

Valencia

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Entiendo lo angustioso que debe ser sentir que la comida es lo único que te proporciona bienestar y que, cuando no puedes recurrir a ella, aparezcan el enfado, el llanto y la sensación de perder el control. Quizá la comida se ha convertido en una forma de encontrar alivio cuando emocionalmente lo necesitas. No se trata de juzgar tu relación con la comida ni de quitarte aquello que ahora mismo te ayuda, sino de comprender qué necesidad emocional está cubriendo. Sería importante explorar qué sientes antes de comer, qué ocurre cuando no puedes hacerlo y qué otras formas de bienestar podríamos incorporar a tu vida. Un acompañamiento psicológico especializado puede ayudarte a comprender lo que te está ocurriendo y encontrar otras maneras de cuidar de ti. No tienes que enfrentarte a esto desde la culpa ni la exigencia. Un abrazo. Dolo Boix Psicóloga Sanitaria · CV-18993


Siento mucho por lo que estás pasando. Por lo que describes, para que la comida está cumpliendo una función emocional muy importante para ti. Sería importante ver que necesidades reales está intentando cubrir la comida y explorarlas. Para ello te animo a que vengas a consulta y poder valorar tu situación con mayor profundidad.


Hola. Lo que cuentas suena a un vínculo muy fuerte entre la comida y el alivio emocional, y tiene sentido que, sin ella, aparezcan el enfado y el llanto — el cuerpo ha aprendido que ahí encuentra descanso cuando todo pesa demasiado. Cuando la comida se convierte en la principal fuente de bienestar, suele cumplir una función muy concreta: calma, distrae, llena un vacío puntual. Reconocer eso no te hace culpable de nada, es información valiosa sobre lo que necesitas regular. Puede ayudarte observar, sin juzgarte, qué sientes justo antes de que aparezca esa crisis —cansancio, soledad, tensión— y anotarlo, para ir viendo el patrón con más claridad según pase el tiempo. Dado que hablas de una necesidad tan central y de reacciones tan intensas cuando algo cambia en torno a la comida, esto se trabaja mejor de forma guiada, en consulta individual, donde se pueda mirar con calma qué papel cumple para ti y qué otros recursos pueden ir sumándose. Espero que estas palabras te puedan acompañar.


Hola. Siento mucho que estés pasando por este dolor tan profundo; es muy valiente reconocer que la comida se ha convertido en tu único refugio. Cuando algo nos da tanto alivio, es natural sentir desesperación y rabia si ese alivio se ve amenazado. Lo que estás viviendo es una forma de "automedicación" emocional: tu cuerpo busca en la comida la calma que te falta en otro lugar. Una pequeña solución para empezar es la técnica de la pausa de 5 minutos: cuando sientas esa urgencia o crisis por la comida, intenta hacer algo diferente durante solo 5 minutos (escuchar una canción, caminar un poco o respirar profundo). El objetivo no es dejar de comer, sino empezar a enseñarle a tu cerebro, poco a poco, que existen otras formas de calmar el dolor emocional.

David Bisetto Pons

David Bisetto Pons

Psicólogo

San Juan de Alicante

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Hola! Me gustaría que reflexionaras si realmente te hace feliz o bien alivia un malestar, que no es lo mismo. ¿Como para sentirme bien o como para no sentirme mal? Probablemente haya otros aspectos que te cueste gestionar, emociones que no puedes manejar y que tratas de evitar a través de esta compulsión.


Hola! Por lo que describes, parece que la comida se ha convertido en una de tus principales fuentes de bienestar y alivio emocional. Cuando esto ocurre, es posible que anticipar ese momento genere una gran expectativa y que, si finalmente no se cumple, aparezcan sentimientos intensos de frustración, tristeza o enfado. Esto puede estar relacionado con lo que llamamos "alimentación emocional", aunque sería necesario explorar con más detalle tu relación con la comida antes de poder dar cualquier diagnóstico. Dado que comentas que es lo único que te hace feliz y que su ausencia te genera un malestar tan intenso, sería recomendable realizar una valoración psicológica para comprender qué función está cumpliendo la alimentación en tu vida y trabajar otras estrategias de regulación emocional. Un saludo!

Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.