Hola. Hace unas tres semanas que mi ansiedad se me ha ido de las manos, desde que tuve angustia y ca
Hola. Hace unas tres semanas que mi ansiedad se me ha ido de las manos, desde que tuve angustia y casi un ataque de pánico un día en en trabajo. Me cuesta dormir bien porque me acuesto nerviosa y, al coger el sueño, me despierta la taquicardia, y al dormir tengo sueños muy vívidos, así que siempre estoy muy cansada y estresada. He tenido episodios de pánico y miedo a no respirar porque he tenido tensión en el pecho por la ansiedad y el miedo incluso hizo que me castañetearan los dientes. Ahora en el trabajo suelo estar bien, y animada, pero se me cuelan pensamientos intrusivos de que me dará algo durmiendo por la noche, o me desmayaré de día, o que querré hacerme daño por desesperación (cuando en realidad no quiero, el mero pensamiento me causa rechazo) y no consigo relajarme. El detonante ha sido la hipocondría por unos meses que de médicos que he tenido y que me han angustiado, aunque al final no tuviera nada grave (mi salud física está bien ahora), no soy capaz de no buscar información en internet ante cualquier mínimo síntoma y estoy hiperfocalizada en mi cuerpo y sus síntomas y cambios. ¿Qué me recomiendan para afrontar esta situación?
44 respuestas
Hola. Antes de nada, quiero decirte que lo que describes es muy angustiante, aunque también es algo que veo con frecuencia en personas con ansiedad intensa. El hecho de que los síntomas hayan aparecido tras varios meses de preocupación por tu salud encaja mucho con un estado de hipervigilancia: tu cuerpo está en "modo alerta" y cualquier sensación la interpreta como una posible amenaza. Los pensamientos que comentas ("¿y si me desmayo?", "¿y si me pasa algo durmiendo?", "¿y si pierdo el control y me hago daño?") son muy típicos de la ansiedad. Que aparezcan no significa que vayan a hacerse realidad. De hecho, el rechazo que sientes hacia ellos es precisamente una señal de que no deseas hacerte daño; son pensamientos intrusivos, no intenciones. Las preguntas que empiezan por "y si" frecuentemente son el inicio de un pensamiento en bucle que es recomendable cortar. Algunas cosas que pueden ayudarte son: Intenta reducir poco a poco las búsquedas en internet sobre síntomas. Aunque alivian unos minutos, suelen reforzar la ansiedad a largo plazo. Cuando notes que tu atención se va al cuerpo, prueba a dirigirla de forma consciente hacia lo que ocurre a tu alrededor (qué ves, qué oyes, qué estás haciendo). Es una forma de salir del "escáner corporal". No luches contra los pensamientos ni intentes convencerte de que no pasará nada. Puedes decirte: "Es un pensamiento de mi ansiedad, no una realidad. No necesito resolverlo ahora." Prioriza rutinas que ayuden a rebajar la activación antes de dormir: reducir pantallas, respiración lenta o relajación muscular, lectura tranquila... Si después de tres semanas la ansiedad sigue siendo tan intensa o está afectando tanto a tu descanso y a tu día a día, te recomendaría buscar ayuda psicológica. Con un tratamiento adecuado, especialmente trabajando la ansiedad y la hipocondría, este tipo de síntomas suele mejorar mucho. Y, sobre todo, no pierdas la esperanza. Ahora mismo tu sistema nervioso está muy sensibilizado, pero eso no significa que vaya a quedarse así. Con las herramientas adecuadas, es posible recuperar la sensación de calma y volver a confiar en tu cuerpo. Te mando mucho ánimo.
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Hola, muchas gracias por compartir tu situación para que podamos ayudarte. Lo que cuentas es un cuadro ansioso que se ve agravado por la hipocondría y foco en el cuerpo, por lo que habría que aprender estrategias para dirigir esa atención a otro lado y enseñarle a tu mente que no hay nada que temer y que puedes coger las riendas de la situación. Busca técnicas para relajarte, y trata de refugiarte en algunas aficiones que te entretengan, además deberás ganar confianza en ti misma y con estos tres pilares será más sencillo afrontar esta difícil situación que experimentas. Para que el proceso sea más llevadero y avances más rápido, lo más recomendable sería buscar ayuda profesional que te acompañe, pero si no puedes, trata de hacer lo que te comento. Un saludo.
Hola. Lo que describes parece un cuadro de ansiedad muy activado, con síntomas de pánico, hipervigilancia corporal y pensamientos intrusivos relacionados con la salud y la pérdida de control. Que tengas taquicardia al quedarte dormida, tensión en el pecho, miedo a no respirar, sueños vívidos o castañeteo de dientes puede ser muy alarmante, pero también puede aparecer en estados de ansiedad intensa. Aun así, si ya has sido valorada médicamente y te han indicado que tu salud física está bien, el foco ahora debería ponerse en romper el círculo de miedo, comprobación y búsqueda de seguridad. En la ansiedad por la salud suele ocurrir algo muy desgastante: aparece una sensación corporal, la mente la interpreta como señal de peligro, aumenta la ansiedad, el cuerpo genera más síntomas y entonces vuelves a buscar información o comprobar qué ocurre. El problema es que buscar en internet suele aliviar unos minutos, pero después aumenta la duda y refuerza la idea de que necesitas revisar cada síntoma para estar a salvo. La ansiedad por la salud puede mantenerse precisamente por la comprobación constante, la búsqueda de seguridad y la atención excesiva a las sensaciones corporales. También es importante diferenciar un pensamiento intrusivo de una intención. Pensar “¿y si me hago daño por desesperación?” y sentir rechazo o miedo ante esa idea no significa que quieras hacerlo. Puede ser una expresión de ansiedad: la mente lanza escenarios amenazantes y tú intentas neutralizarlos o asegurarte de que no ocurrirán. Cuanto más intentas obtener certeza absoluta, más atrapada quedas. ¿Qué puedes empezar a hacer? 1. **Reducir la búsqueda en internet.** No de golpe si ahora te parece imposible, pero sí con un plan: posponer la búsqueda 15 minutos, luego 30, luego una hora. El objetivo es enseñarle al cerebro que no necesita comprobar inmediatamente para estar a salvo. 2. **Dejar de escanear el cuerpo.** Observar cada latido, cada presión o cada cambio físico mantiene la alarma encendida. Cuando notes que estás comprobando, nómbralo: “Estoy escaneando mi cuerpo por ansiedad” y vuelve a una tarea concreta. 3. **Responder a los pensamientos como hipótesis ansiosas, no como emergencias.** Puedes decirte: “Estoy teniendo el pensamiento de que me puede pasar algo. No necesito resolverlo ahora”. No se trata de convencerte al 100 %, sino de no entrar en debate durante horas. 4. **Trabajar la noche de forma conductual.** Si te acuestas nerviosa, intenta crear una rutina muy predecible: bajar estimulación, evitar búsquedas médicas antes de dormir, dejar el móvil lejos, hacer una actividad neutra y levantarte si pasas mucho tiempo en la cama luchando con la ansiedad. La cama debe volver a asociarse con descanso, no con comprobación y miedo. 5. **No evitar por completo las sensaciones físicas.** En terapia se suele trabajar poco a poco con la exposición interoceptiva: aprender a tolerar taquicardia, presión, calor, mareo o respiración acelerada sin interpretarlos como peligro. Esto debería hacerse con guía profesional si ahora estás muy asustada. Dado que llevas tres semanas con afectación importante del sueño, la alimentación emocional y episodios de pánico, sería recomendable acudir a un/a psicólogo/a especializado/a en ansiedad, pánico e hipocondría o ansiedad por la salud. La terapia cognitivo-conductual es uno de los tratamientos recomendados para el pánico y la ansiedad por la salud, y puede ayudarte a reducir comprobaciones, reinterpretar sensaciones corporales y recuperar seguridad. Si el insomnio se mantiene, la ansiedad se vuelve inmanejable o no consigues comer con normalidad, también puede ser útil una valoración médica o psiquiátrica para estabilizarte mientras trabajas psicológicamente. Y si en algún momento esos pensamientos de hacerte daño dejan de sentirse intrusivos y aparecen intención, plan o sensación de no poder mantenerte a salvo, busca ayuda urgente y permanece acompañada. Ahora mismo tu tarea no es demostrarte que nunca te va a pasar nada, porque esa certeza absoluta no existe. Tu tarea es aprender a tolerar la incertidumbre normal del cuerpo sin convertir cada sensación en una amenaza.
Hola. Has entrado en un círculo que te cuesta controlar. Los síntomas se desatan como consecuencia de los pensamientos irracionales. Son manifestaciones de la angustia que no se tramita bien y por ende tiene modos diferentes de salir. Te sugiero ayuda psicológica para modificar estos patrones de pensamiento y revisar tus temores asociados.
Hola. Antes que nada, quiero decirte que lamento que estés pasando por un momento tan angustiante. Lo que describes puede llegar a ser muy intenso y agotador, especialmente cuando la ansiedad empieza a ocupar tanto espacio en el día como en la noche. Por lo que cuentas, parece que se ha generado un círculo que se retroalimenta: una experiencia de ansiedad intensa o un ataque de pánico hace que el cuerpo quede en un estado de alerta, esa alerta aumenta la atención sobre cualquier sensación física, las sensaciones se interpretan como una posible amenaza, aparece más miedo y el organismo responde con más ansiedad. Con el tiempo, esto puede hacer que incluso el momento de ir a dormir, que debería ser de descanso, se convierta en una fuente de preocupación. También me parece importante destacar algo que mencionas: los pensamientos de "¿y si me pasa algo?", "¿y si me desmayo?" o incluso "¿y si pierdo el control y me hago daño?", aunque resulten muy impactantes, no significan que desees que ocurran. De hecho, explicas que esos pensamientos te generan rechazo, y ese dato suele indicar que se viven como pensamientos intrusivos, no como deseos reales. Muchas personas con ansiedad intensa experimentan este tipo de pensamientos precisamente porque les asustan. Respecto a la hipocondría o ansiedad por la salud, buscar información constantemente en Internet suele proporcionar un alivio muy breve, pero a largo plazo mantiene el problema, ya que el cerebro aprende que necesita comprobar una y otra vez para sentirse seguro. Poco a poco, termina interpretando cualquier sensación corporal como una posible señal de peligro. Mi recomendación sería que no afrontes esto sola. La ansiedad que describes está teniendo un impacto importante en tu descanso, en tu tranquilidad y en tu calidad de vida, y un proceso terapéutico puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo, reducir esa sensación de amenaza constante y recuperar la confianza en tu cuerpo. Existen tratamientos con muy buena evidencia para la ansiedad, los ataques de pánico y la ansiedad por la salud. Mientras tanto, intenta recordar que el objetivo no suele ser eliminar por completo los pensamientos o las sensaciones, sino aprender a relacionarte con ellos de una forma diferente, sin que sean ellos quienes dirijan tu vida. Es un proceso que requiere tiempo, pero es posible salir de ese estado de alerta permanente. Y, por último, si en algún momento esos pensamientos dejaran de ser únicamente intrusivos y sintieras que existe un riesgo real de hacerte daño o de perder el control sobre tu seguridad, sería importante pedir ayuda de forma inmediata a un familiar, a tu profesional de referencia o acudir a un servicio de urgencias. Por lo que explicas, no parece ser esa la situación ahora mismo, pero considero importante mencionarlo para que sepas cuándo buscar apoyo urgente. No estás sola en esto, y aunque ahora parezca difícil de creer, este tipo de problemas tiene tratamiento y muchas personas consiguen recuperar una vida tranquila con la ayuda adecuada.
Por la intensidad y el tiempo que llevas (tres semanas, con impacto claro en sueño y funcionamiento), te recomiendo buscar apoyo profesional con un psicólogo. Si el malestar sigue siendo muy incapacitante, también puede ser útil una valoración con psiquiatría por si un apoyo farmacológico puntual ayuda mientras haces terapia. Es un momento duro y es normal que te sientas agotada. Que quede claro que estos pensamientos que te generan rechazo no reflejan lo que realmente quieres. Un abrazo!
La ansiedad es una emoción que aparece cuando percibimos un peligro o una amenaza. Así que, la primera pregunta que te plantearía para poder empezar a afrontar esta situación sería: ¿qué es lo que te está dando tanto miedo? A partir de ahí, trataría de afrontar el origen de todo este malestar y las formas en las que aparece en la actualidad. La ansiedad en sí, tiene muchas formas de manifestarse: síntomas físicos (como la tensión en el pecho, el castañeo de dientes, dificultades para respirar, ...), pensamientos intrusivos negativos, otras emociones o conductas (como buscar información en internet). La ansiedad, en el fondo, no es mala; nos da muchísima información sobre aquellas cosas que son importantes para nosotros. Para trabajar la ansiedad, te recomendaría terapia cognitivo-conductual, validando siempre tus emociones. Aprenderías a entender tu ansiedad, identificar y cambiar los pensamientos que te están generando malestar y afrontar las situaciones de una forma diferente. ¡Espero que todo vaya a mejor y estoy aquí para todo lo que necesites! ¡Muchísimos ánimos!
¡Hola! Siento mucho lo que estás viviendo, es un muy duro y desgastante. Te recomiendo comenzar terapia, ya que tu sintomatología suele requerir unos meses para remitir y acompañamiento profesional. Un abrazo.
Hola. Por lo que describe, parece que todos los síntomas comenzaron a partir de un episodio intenso de ansiedad o de un ataque de pánico. A partir de ese momento, es frecuente que la preocupación deje de centrarse únicamente en aquel episodio y pase a dirigirse hacia cualquier sensación corporal que pueda interpretarse como una señal de peligro. Es decir, la ansiedad deja de aparecer solo en determinadas situaciones y empieza a mantenerse por el miedo a que vuelva a aparecer. Muchas personas empiezan entonces a vigilar continuamente su respiración, el ritmo cardíaco, el pecho, los mareos o cualquier cambio físico. Además, buscan información en Internet o necesitan comprobar repetidamente que no padecen una enfermedad grave. Aunque estas conductas proporcionan tranquilidad durante unos minutos, terminan reforzando el problema, porque el cerebro interpreta que realmente existía un peligro del que había que protegerse. También comenta que le asustan pensamientos como "¿y si me desmayo?", "¿y si dejo de respirar?" o incluso "¿y si acabo haciéndome daño?". Este último aspecto suele generar muchísimo miedo, pero es importante saber que los pensamientos intrusivos son un fenómeno muy frecuente en los trastornos de ansiedad. El hecho de que le produzcan rechazo y angustia precisamente indica que no reflejan un deseo real ni una intención de actuar en esa dirección. Afortunadamente, todo este conjunto de síntomas tiene un tratamiento psicológico muy bien estudiado. La terapia cognitivo-conductual trabaja sobre los mecanismos que mantienen la ansiedad: la hipervigilancia corporal, las interpretaciones catastróficas, la necesidad constante de buscar tranquilidad y las conductas de evitación. El objetivo no es eliminar todas las sensaciones físicas, sino conseguir que dejen de interpretarse como una amenaza. Mi recomendación sería que solicitara una valoración psicológica cuanto antes. Cuanto más tiempo se mantiene este círculo de miedo, comprobación y alivio temporal, más tiende a consolidarse. Sin embargo, cuando se interviene de forma adecuada, la evolución suele ser muy favorable. En esta primera entrevista se evaluaría en profundida qué tipo de problema presenta en concreto, cómo ha aparecido y se está manteniendo actualmente, así como darle unas primeras pautas, normalmente de psicoeducación y posteriormente algunos ejercicios específicos. Le envío un cordial saludo.
Hola, buenos días. Lo que describes puede encajar con un ciclo de ansiedad por la salud y pánico: vigilancia constante del cuerpo, interpretación alarmante de sensaciones normales, búsquedas en internet y miedo anticipatorio a que ocurra algo. Estas comprobaciones alivian durante unos minutos, pero suelen aumentar la preocupación y la atención a los síntomas. Los pensamientos intrusivos sobre hacerte daño, cuando aparecen de forma involuntaria, te asustan y no deseas realizarlos, no significan por sí mismos que quieras hacerlo. Aun así, conviene valorarlos directamente en consulta y pedir ayuda urgente si en algún momento aparece intención, planificación o dudas sobre tu capacidad para mantenerte a salvo. Te recomendaría una valoración psicológica y terapia cognitivo-conductual para trabajar el pánico, la hipervigilancia corporal, las comprobaciones y el insomnio. Es uno de los tratamientos recomendados para los problemas de pánico y ansiedad. Mientras tanto, intenta reducir progresivamente las búsquedas médicas, no comprobar continuamente la respiración o el pulso y mantener horarios regulares de sueño. Puedes solicitar una cita conmigo desde mi perfil para realizar una primera valoración y plantear un tratamiento adaptado. Un saludo.
Hola. Lo que describes, esa ansiedad que se dispara, la taquicardia al dormir, los pensamientos intrusivos sobre desmayarte o que "te dará algo", es agotador, y tiene mucho sentido que tras esos episodios de pánico tu cuerpo y tu mente se hayan quedado en alerta constante. La hiperfocalización en síntomas y la búsqueda de información en internet suelen alimentar el círculo: cuanto más te observas, más señales "encuentras", y más se retroalimenta el miedo. Lo importante: ya has confirmado que tu salud física está bien, así que ahora el trabajo es con la ansiedad, no con el cuerpo. Puede ayudarte mucho reducir la búsqueda de síntomas en internet, aprender técnicas de respiración y regulación para los momentos de pánico, y trabajar esos pensamientos intrusivos sabiendo que un pensamiento no es una intención ni una premonición, aunque asuste. Te recomiendo buscar apoyo con un/a psicólogo/a especializado en ansiedad y, si el componente de hipocondría persiste, en TOC o ansiedad por la salud. Con el abordaje adecuado esto mejora bastante, y no tienes que esperar a tocar fondo para pedir ayuda: cuanto antes empieces, antes vas a dormir tranquila otra vez.
Gracias por explicarlo con tanto detalle; ayuda a entender bien lo que estás viviendo. Antes de nada, una aclaración importante: no puedo diagnosticar ni sustituir una valoración presencial, pero sí puedo darte información general y algunas orientaciones que suelen ser útiles en cuadros como el que describes. Sobre lo que cuentas Lo que relatas —el detonante de una hiperfocalización en el cuerpo tras un periodo de preocupación por temas médicos, el aumento de la atención a cualquier síntoma físico, la búsqueda repetida de información en internet, y los pensamientos catastrofistas sobre lo que podría pasarte de noche o de día— encaja con un patrón muy conocido y bien descrito: la ansiedad por la salud (a veces llamada hipocondría), que suele mantenerse precisamente por esos mecanismos que mencionas: la hipervigilancia corporal y la búsqueda de información o tranquilidad ("Dr. Google"), que a corto plazo alivia pero a medio plazo refuerza el problema. Los pensamientos intrusivos que describes sobre hacerte daño, y que tú misma identificas como algo que rechazas y no deseas, son un fenómeno distinto de la ideación suicida: se conocen como pensamientos intrusivos egodistónicos (es decir, contrarios a lo que realmente quieres o sientes), y son muy frecuentes en cuadros de ansiedad. Que te generen rechazo en lugar de deseo es, de hecho, un dato relevante y tranquilizador desde el punto de vista clínico. Aun así, dado que los describes con intensidad, es importante que se lo comentes explícitamente a un profesional que pueda valorarlo de forma directa. Qué suele ayudar Reducir progresivamente la búsqueda de información y las comprobaciones corporales, aunque genere ansiedad a corto plazo: es lo que mantiene vivo el círculo del miedo. Trabajar la relación con las sensaciones físicas (taquicardia, tensión) en lugar de intentar eliminarlas o controlarlas, ya que la lucha contra ellas suele intensificarlas. Cuidar la higiene del sueño, aunque en tu caso probablemente no sea suficiente por sí sola mientras el componente ansioso esté tan activado. Sobre todo, buscar apoyo profesional presencial cuanto antes: por la intensidad de los síntomas (episodios de pánico, temblor por miedo, alteración importante del sueño y del descanso), esto va más allá de lo que se puede resolver solo con pautas generales, y un abordaje especializado —en mi caso trabajo con un enfoque de Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)— puede ayudarte a cortar el círculo antes de que se cronifique. Si en algún momento esos pensamientos intrusivos cambiaran de naturaleza (por ejemplo, si dejaran de generarte rechazo o empezaras a sentir un deseo real de hacerte daño), es fundamental que lo comuniques de inmediato a un profesional o a los servicios de emergencia; por lo que describes no parece ser el caso, pero es importante que lo tengas presente.
Buenas! Yo veo que hay un sistema nervioso que se ha quedado enganchado en modo alarma después de todo ese proceso de miedo con la salud y del episodio en el trabajo. Ahora tu cabeza está intentando protegerte, pero lo está haciendo de una forma que te agota: revisando el cuerpo, buscando síntomas, anticipando que por la noche puede pasar algo, comprobando en internet… y cada comprobación te calma un momento, pero luego vuelve a alimentar el miedo. Los pensamientos de hacerte daño, tal y como los cuentas, suenan más a pensamientos intrusivos de ansiedad que a deseo real. Precisamente te asustan porque no quieres hacerlo. El problema es que cuanto más intentas demostrarte que no va a pasar, más atrapada te quedas en el bucle. Yo en consulta empezaría por bajar esa activación del cuerpo y cortar poco a poco la hipervigilancia: menos búsqueda en internet, menos comprobación de síntomas y más aprender a estar con una sensación sin convertirla en amenaza. También trabajaría el momento en el que tu cuerpo aprendió “esto es peligroso”, porque muchas veces después de un susto de pánico el sistema se queda reaccionando como si pudiera repetirse en cualquier momento, incluso al dormir. Ahí EMDR puede ayudar si hay un episodio que se quedó muy marcado, y la parte somática también es importante porque no basta con convencer a la mente, hay que enseñarle al cuerpo que ahora no está en peligro. Mientras tanto, intentaría hacer algo muy concreto: no buscar síntomas en internet y no pelearte con cada sensación. Si aparece taquicardia o presión en el pecho, recordarte: “mi cuerpo está activado, pero esto no significa que me vaya a pasar algo”. Un saludo.
Lo primero que quiero transmitirte es que lo que describes encaja con un problema de ansiedad que se ha ido alimentando con el tiempo. Es muy frecuente que, tras un episodio intenso de angustia o un ataque de pánico, aparezca el miedo a que vuelva a ocurrir. A partir de ahí, muchas personas empiezan a estar en "alerta constante", pendientes de cualquier sensación corporal, interpretándola como una señal de peligro. En tu caso, además, parece que la preocupación por la salud ha contribuido a mantener ese estado de hipervigilancia. Cuanto más revisamos el cuerpo, buscamos información en internet o intentamos asegurarnos de que "no pasa nada", más atención damos a las sensaciones físicas y más intensas terminan pareciendo. Es un círculo que acaba reforzando la ansiedad. También comentas algo que suele generar mucho miedo: los pensamientos de "¿y si me hago daño?". Cuando estos pensamientos aparecen y te producen rechazo, miedo y malestar, no significan que quieras hacerlo. Son pensamientos intrusivos, muy frecuentes en los trastornos de ansiedad y en el TOC, y precisamente el hecho de que te angustien tanto indica que van en contra de tus deseos y valores. Mi recomendación sería que no intentes luchar contra cada pensamiento o cada sensación física. En lugar de buscar la certeza absoluta de que no ocurrirá nada, trabaja en aceptar que la ansiedad puede estar presente sin que eso signifique que exista un peligro real. Al mismo tiempo, intenta reducir poco a poco las comprobaciones corporales y las búsquedas en internet, ya que, aunque alivian de forma momentánea, mantienen el problema a largo plazo. Dado que esta situación está afectando a tu descanso, a tu bienestar y a tu día a día desde hace varias semanas, considero que sería muy recomendable iniciar un proceso de terapia psicológica. Con un tratamiento adecuado es posible aprender a manejar la ansiedad, romper el círculo de la hipervigilancia y recuperar la sensación de seguridad. La buena noticia es que este tipo de problemas responde muy bien a una intervención basada en la evidencia y no tienes por qué afrontarlo sola.
Hola. Por lo que describes, parece que has entrado en un círculo muy frecuente en la ansiedad: una experiencia intensa (el episodio de pánico) hace que empieces a vigilar constantemente tu cuerpo y tus pensamientos. Cuanto más intentas asegurarte de que no va a ocurrir nada, más atención les prestas y más crecen el miedo y la ansiedad. Desde la terapia de aceptación y compromiso trabajamos precisamente en aprender a relacionarnos de otra manera con esas sensaciones y pensamientos, sin luchar contra ellos ni tomarlos como si fueran hechos. Un pensamiento como "¿y si me pasa algo esta noche?" es solo un pensamiento, no una predicción. Mi recomendación sería evitar, en la medida de lo posible, las comprobaciones constantes y la búsqueda de información en Internet, ya que suelen aliviar a corto plazo, pero mantienen el problema a largo plazo. Con ayuda psicológica es posible salir de este círculo y recuperar poco a poco la sensación de seguridad y libertad en tu día a día. Te envío mucho ánimo.
Antes de nada, quiero decirle que lo que describe es una experiencia muy angustiante, pero también bastante frecuente en los problemas de ansiedad. Por lo que explicas, parece que se ha generado un círculo en el que la preocupación por la salud, la hipervigilancia hacia las sensaciones corporales y el miedo a que ocurra algo grave hacen que su sistema de alarma permanezca constantemente activado. Esto favorece síntomas como taquicardia, tensión en el pecho, despertares nocturnos, sueños intensos y pensamientos intrusivos, que a su vez aumentan la ansiedad. Es importante destacar un aspecto que comentas: esos pensamientos sobre "hacerse daño" te generan rechazo y no representan un deseo real. En los trastornos de ansiedad son relativamente frecuentes los pensamientos intrusivos de este tipo; precisamente resultan tan perturbadores porque van en contra de los propios valores y deseos (egodistónicos). Tener un pensamiento no significa que vayas a actuar en consecuencia. En cuanto a la búsqueda constante de información en internet, aunque proporciona un alivio momentáneo, la evidencia científica muestra que suele mantener e intensificar la ansiedad por la salud a medio y largo plazo. Reducir gradualmente estas comprobaciones y aprender a tolerar la incertidumbre suele formar parte del tratamiento. Dado que lleva varias semanas con un nivel elevado de ansiedad y ya está afectando a su descanso, sería recomendable que solicitara una valoración por un psicólogo sanitario. La terapia cognitivo-conductual, especialmente cuando incorpora técnicas de exposición a las sensaciones corporales, manejo de pensamientos intrusivos y reducción de conductas de comprobación, cuenta con una sólida evidencia científica para este tipo de dificultades. Mientras tanto, procura mantener horarios regulares de sueño, limitar las búsquedas sobre síntomas en internet, reducir el consumo de cafeína si la toma y reservar cada día unos minutos para realizar ejercicios de respiración o relajación, no con el objetivo de eliminar la ansiedad de inmediato, sino de aprender a relacionarse con ella de una forma diferente. Si en algún momento esos pensamientos dejaran de ser únicamente intrusivos y pasaran a convertirse en deseos reales o sintiera que existe riesgo de hacerse daño, sería importante buscar ayuda profesional de forma inmediata o acudir a un servicio de urgencias. Con el tratamiento adecuado, este tipo de problemas suele mejorar de forma significativa. Haber identificado lo que le está ocurriendo y pedir ayuda ya es un primer paso muy importante.
Hola, muchas gracias por compartir. Siento que estés atravesando estas semanas de tanta angustia y agotamiento. Lo que describes, la hipervigilancia hacia el cuerpo, la búsqueda constante de información, el miedo anticipatorio, las dificultades para dormir y las crisis de pánico, puede formar un círculo muy intenso: cuanto más compruebas si ocurre algo, más sensible te vuelves a cualquier sensación y mayor es la alarma. También es importante diferenciar un pensamiento intrusivo de una intención. Que aparezca la idea de hacerte daño, te resulte indeseada y te cause miedo o rechazo no significa que quieras hacerlo ni que vayas a hacerlo. Aun así, conviene que puedas hablarlo abiertamente con un profesional para valorar cómo te encuentras y acompañarte con seguridad. Te recomendaría solicitar pronto una consulta con un psicólogo o psicóloga sanitaria con experiencia en ansiedad, pánico e hipocondría. No es necesario esperar a encontrarte peor para pedir ayuda. La terapia cognitivo-conductual puede ser muy útil para trabajar la interpretación de las sensaciones físicas, la exposición gradual a la incertidumbre y la reducción de las comprobaciones y búsquedas en internet. También pueden resultar valiosos otros enfoques. El mindfulness puede ayudarte a relacionarte de otra manera con las sensaciones y los pensamientos, observándolos sin tener que analizarlos, combatirlos o darles una respuesta inmediata. Desde el modelo IFS, Sistemas de Familia Interna, se puede explorar con curiosidad y compasión esa parte de ti que permanece tan pendiente del cuerpo y anticipa peligros, entendiendo que probablemente está intentando protegerte, aunque ahora lo haga de una forma que te genera mucho sufrimiento. Mientras tanto, puedes intentar retrasar progresivamente las búsquedas de síntomas y observar qué emoción o miedo intentas aliviar al realizarlas. Trata también de reducir la comprobación continua del pulso, la respiración u otras sensaciones corporales. Ante una oleada de ansiedad, puedes recordarte: «Esto es una respuesta de alarma, es muy desagradable, pero no necesito resolverla ahora», intentando dejar que disminuya sin luchar contra ella. También puede ayudarte mantener horarios regulares, reducir los estimulantes y reservar un momento durante el día para escribir tus preocupaciones, evitando analizarlas en la cama. Si puedes, comparte lo que estás viviendo con alguien de confianza para no tener que sostenerlo sola. Aunque estas sensaciones puedan estar relacionadas con la ansiedad, cualquier síntoma físico nuevo, intenso o diferente debe ser valorado por un profesional médico. Si esos pensamientos dejaran de ser involuntarios y aparecieran una intención o un plan, miedo a perder el control o la sensación de no poder mantenerte a salvo, busca ayuda urgente y procura permanecer acompañada. No estás fallando ni volviéndote loca. Parece que estás atrapada en un sistema de alarma que lleva demasiado tiempo sobreactivado después de varios meses difíciles. Con una valoración adecuada y un acompañamiento adaptado a ti, puedes recuperar gradualmente la sensación de seguridad y tranquilidad. Como psicoterapeuta integradora, trabajo combinando diferentes enfoques en función de las necesidades y el momento de cada persona. Si sientes que mi manera de trabajar puede encajarte, estaré encantada de acompañarte en este proceso. En cualquier caso, lo importante es que encuentres un espacio profesional en el que te sientas comprendida, segura y respetada. Elbire Arana Iturrarte Psicóloga general sanitaria Colegiada M-42807
Hola! Siento mucho que estés pasando por esta situación, entiendo que debe de ser agotador convivir con este malestar. Lo que comentas, me resuena a una problemática ansioso-obsesiva, que se podría resolver de manera muy eficaz con la Terapia Cognitivo-Conductual. Para estos casos, la Terapia de Exposición y Prevención de Respuesta, es muy útil, ya que consiste en tolerar la incertidumbre sin realizar comprobaciones o cualquier cosa que genere un alivio a corto plazo, ya que son las que mantienen y agravan la ansiedad. Esto, te permitiría progresivamente, afrontar estos miedos para que no interfieran en tu día a día. Espero que encuentres la ayuda que necesitas, un saludo.
Hola. Lo que describís suena muy angustiante, y es comprensible que te sientas desbordada después de varias semanas viviendo con ese nivel de ansiedad. Por lo que contás, da la impresión de que se ha generado un círculo en el que la preocupación por tu salud aumenta la ansiedad, la ansiedad produce síntomas físicos intensos y esos síntomas vuelven a alimentar el miedo. Además, los pensamientos que aparecen —como el temor a desmayarte o a hacerte daño— parecen resultarte muy desagradables y no reflejan un deseo real, sino que son una fuente más de angustia. En estos casos, buscar constantemente información en internet suele ofrecer un alivio momentáneo, pero a largo plazo mantiene la preocupación y la hipervigilancia sobre el cuerpo. Mi recomendación sería que busques apoyo psicológico cuanto antes. Un tratamiento psicológico puede ayudarte a comprender qué está manteniendo este círculo y a desarrollar herramientas para relacionarte de otra manera con la ansiedad y con esos pensamientos, sin que dirijan tu día a día. Mientras tanto, intentá recordar que, aunque las sensaciones físicas sean muy intensas, ya has comprobado que la ansiedad puede producir síntomas muy reales. El objetivo no es eliminar cada pensamiento o sensación, sino que poco a poco dejen de tener tanto poder sobre vos. No significa que vayas a sentirte así para siempre. Con el acompañamiento adecuado, es posible volver a recuperar la calma y la confianza en vos misma.
Lo primero que me transmite tu mensaje es el enorme estado de alerta en el que parece encontrarse tu sistema nervioso. Cuando la ansiedad alcanza esa intensidad, deja de afectar solo a las emociones y empieza a influir en la forma en que interpretamos las sensaciones corporales y los propios pensamientos. Hay un aspecto que me parece especialmente importante. Comentas que tus pruebas médicas han sido tranquilizadoras, pero aun así sientes la necesidad de comprobar constantemente tu cuerpo o buscar información en Internet. Aunque hacerlo pueda aliviarte durante unos minutos, a medio y largo plazo suele mantener el problema. Cada búsqueda envía a tu cerebro el mensaje de que existe un peligro que necesita ser comprobado, haciendo que la ansiedad vuelva con más fuerza. También mencionas pensamientos como "¿y si dejo de respirar?" o "¿y si acabo haciéndome daño?". Este tipo de pensamientos intrusivos pueden aparecer en los trastornos de ansiedad y suelen generar tanto rechazo porque son incompatibles con lo que la persona realmente desea. Tener un pensamiento no significa querer llevarlo a cabo ni aumenta la probabilidad de que ocurra. Más que intentar eliminar la ansiedad cuanto antes, el objetivo terapéutico suele ser modificar la relación que mantenemos con ella. Cuando dejamos de interpretar cada sensación física como una amenaza y reducimos las conductas de comprobación y búsqueda de seguridad, el sistema nervioso tiene la oportunidad de volver, poco a poco, a un estado de calma. Dada la intensidad y el impacto que está teniendo en tu descanso y en tu día a día, creo que sería recomendable que buscaras apoyo psicológico. Cuanto antes se interviene, más fácil suele ser romper ese círculo de miedo, comprobación y ansiedad.
Hola. Lo primero que quiero decirte es que te entiendo perfectamente. Todo lo que describes —las taquicardias al despertar, la hipervigilancia en tu cuerpo y esos pensamientos intrusivos que tanto te asustan— no significa que estés en peligro ni perdiendo el control. Tu sistema de alarma simplemente se ha quedado "atascado" en modo alerta tras meses de incertidumbre médica. Buscar en Internet e intentar controlar cada síntoma para tranquilizarte es una reacción totalmente humana, pero paradójicamente es lo que mantiene la alarma encendida. Es como luchar en arenas movedizas: cuanto más te agitas y peleas por eliminar la ansiedad, más te hundes en ella. El problema no es lo que sientes, sino la batalla constante por intentar que desaparezca. Para cortar este bucle de raíz (especialmente ante esos pensamientos nocturnos que te causan tanto rechazo), utilizamos un ejercicio de "desenganche mental" muy específico. Te enseña a desactivar el impacto de las sensaciones y pensamientos feos en cuestión de segundos, sin discutir con ellos. Por espacio aquí no me cabe explicártelo al detalle, así que escríbeme un mensaje privado a Instagram a @juanjosepsicologo pidiéndome el "ejercicio de desenganche". Te enviaré encantado la plantilla y un audio explicativo para que lo pruebes esta misma noche. Un abrazo fuerte, Juan José | @juanjosepsicologo
Hola. Lo primero que quiero transmitirte es que lo que describes es compatible con un problema de ansiedad intensa y no significa, por sí mismo, que estés perdiendo el control o que desees hacerte daño. De hecho, comentas algo muy importante: esos pensamientos te generan rechazo. Eso es precisamente lo que suele ocurrir con los pensamientos intrusivos; aparecen de forma involuntaria, son muy angustiantes y la persona no quiere que sucedan. Además, parece que se ha creado un círculo que se retroalimenta: tras el episodio de pánico comenzaste a estar más pendiente de tu cuerpo, interpretas cualquier sensación como una posible amenaza, buscas información en internet para tranquilizarte y, aunque eso alivie la ansiedad durante un rato, acaba aumentando la hipervigilancia y haciendo que aparezcan más síntomas y más miedo. Mi recomendación sería intentar romper ese círculo. Algunas pautas que suelen ayudar son: * Reducir progresivamente la búsqueda de información médica en internet, ya que suele mantener la ansiedad en lugar de resolverla. * No intentar eliminar los pensamientos intrusivos. Cuanto más luchamos contra ellos o intentamos demostrar que “no van a pasar”, más fuerza suelen adquirir. * Recuperar hábitos que favorezcan el descanso (horarios regulares, limitar pantallas antes de dormir y evitar estimulantes si te aumentan la ansiedad). * Practicar técnicas de regulación fisiológica, como la respiración diafragmática o la relajación muscular, no para impedir que aparezca la ansiedad, sino para ayudar a tu sistema nervioso a recuperar un estado de calma. * Buscar ayuda psicológica cuanto antes. Cuanto antes se interviene sobre este tipo de ansiedad, más fácil suele ser evitar que se cronifique. La terapia cognitivo-conductual, especialmente cuando incluye exposición a las sensaciones físicas y al manejo de la ansiedad por la salud, cuenta con una sólida evidencia científica para este tipo de problemas. También es importante valorar si, por la intensidad de los síntomas o las dificultades para dormir, sería conveniente una evaluación médica para determinar si necesitas apoyo farmacológico temporal. Si en algún momento esos pensamientos dejaran de producirte rechazo o apareciera una intención real de hacerte daño, sería importante pedir ayuda de forma inmediata. Pero, por lo que explicas, no parece ser esa la situación, sino pensamientos intrusivos propios de la ansiedad, que generan precisamente el efecto contrario: miedo a perder el control. Si lo deseas, puedes pedirme cita online. Estaré encantada de ayudarte a comprender qué está manteniendo esta ansiedad y a trabajar para que puedas volver a sentirte segura y recuperar tu tranquilidad.
Hola. Gracias por compartir cómo te sientes. Puedo imaginar lo agotador que debe ser vivir con esa sensación de alerta constante. Por lo que describes, parece que llevas varias semanas en un estado de mucha activación. Cuando la ansiedad se intensifica, es frecuente que aparezcan síntomas físicos como taquicardia, tensión en el pecho, dificultad para dormir o pensamientos repetitivos que alimentan aún más el miedo. Todo ello puede hacer que la persona entre en un círculo del que resulta muy difícil salir sin ayuda. Lo primero que me gustaría decirte es que, si estos síntomas continúan siendo tan intensos o aumentan, es importante que mantengas el contacto con un profesional de la salud mental y con tu médico. Ellos podrán valorar contigo el tratamiento más adecuado. Desde el enfoque con el que yo trabajo, además de aprender herramientas para gestionar las emociones, nos preguntamos algo diferente: ¿Qué está intentando expresar tu mundo emocional a través de esta ansiedad? En Bioneuroemoción entendemos que las emociones no aparecen para perjudicarnos, sino que pueden estar señalando conflictos internos, miedos o formas de interpretar la realidad que muchas veces funcionan de manera inconsciente. En tu caso, comentas que todo comenzó tras varios episodios relacionados con tu salud. Aunque hoy sabes que físicamente estás bien, tu cuerpo parece seguir funcionando como si existiera un peligro real. Esa diferencia entre lo que sabes racionalmente y lo que sientes es precisamente algo que podemos explorar. Más allá de los síntomas, podríamos preguntarnos: ¿Qué miedo profundo está intentando protegerte? ¿Qué necesidad de control se activa cuando buscas información constantemente? ¿Qué interpreta tu inconsciente que podría ocurrir? ¿Qué ha cambiado en tu vida en los últimos meses además de esos problemas médicos? En el acompañamiento no buscamos luchar contra la ansiedad, sino comprender qué información trae y ayudarte a relacionarte con ella de una forma diferente, para que poco a poco deje de dirigir tu vida. Muchas personas descubren que, cuando comprenden el origen emocional de lo que están viviendo y aprenden nuevas formas de interpretar sus experiencias, recuperan una mayor sensación de calma y confianza en sí mismas. Si sientes que este momento puede ser una oportunidad para conocerte más profundamente y entender qué hay detrás de esta ansiedad, estaré encantada de acompañarte en ese proceso. Te envío un abrazo.
Buenas, lo primero me gustaría transmitirte es compresión, los problemas asociados a la ansiedad son cuadros muy frecuentes en la sociedad, sólo hay que entender cómo funciona el sistema para aprender a gestionarlo. Por lo que comentas, parece que a raíz de esta etapa médica que describes tu sistema se ha quedado en alerta. En estos momentos es como un detector de humo que se activa ante la mínima señal de "peligro", habría que trabajar para ayudar a que tu cerebro se reajuste y de señales de alarma cuando realmente sea necesario. Sin ninguna duda te recomendaría que realices terapia psicológica ya que te puede ayudar muchísimo a gestionar los síntomas y a restaurar tu sensación de bienestar. Espero haber respondido a tu pregunta. Quedo a tu disposición para cualquier otra consulta. Un saludo.
Por lo que describes, más que un problema de salud física parece que tu sistema de alarma se ha quedado “encendido”. Cuando aparece una sensación corporal, tu mente intenta darle una explicación, aumenta la preocupación y, sin darte cuenta, acabas vigilando aún más tu cuerpo y buscando certezas. Ese intento de sentirte segura es precisamente lo que mantiene el problema. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser uno de los tratamientos más eficaces para romper este círculo. No se trata de eliminar los pensamientos o las sensaciones, sino de aprender a relacionarte con ellos de una forma diferente para que dejen de dirigir tu vida. Muchas personas sienten que “la ansiedad apareció de golpe”, cuando en realidad llevan tiempo alimentando un círculo del que no eran conscientes. Y ese círculo, afortunadamente, se puede romper.
Lo que describes es compatible con un cuadro de ansiedad intensa, donde la hipervigilancia sobre las sensaciones corporales y los pensamientos intrusivos pueden alimentar un círculo de miedo. Aunque resulte muy angustiante, el hecho de que esos pensamientos te generen rechazo es un buen indicador de que no reflejan un deseo real, sino ansiedad. Mi recomendación es que busques apoyo psicológico cuanto antes, preferiblemente con un/a psicólogo/a sanitario/a con experiencia en trastornos de ansiedad. La terapia cognitivo-conductual, y en algunos casos técnicas como EMDR si hay experiencias muy estresantes asociadas, suele ser muy eficaz. Mientras tanto, intenta reducir las búsquedas de síntomas en internet, ya que, aunque alivien a corto plazo, suelen mantener el problema. Si los síntomas siguen intensificándose o interfieren mucho en tu día a día, consulta también con tu médico para valorar si necesitas un apoyo adicional.
Por lo que describes, parece que se ha creado un circuito muy característico de ansiedad por la salud y miedo al propio miedo, aunque naturalmente un diagnóstico requiere una valoración profesional. Después de varios meses preocupada por cuestiones médicas, empezaste a observar cada vez más tu cuerpo. Después apareció un episodio intenso de angustia en el trabajo y, desde entonces, tu atención parece haberse quedado permanentemente dirigida hacia cualquier señal corporal. Taquicardia, tensión en el pecho, sensación de falta de aire, temblor, miedo a desmayarse y miedo a morir son síntomas frecuentes durante los episodios de pánico. El mecanismo que parece estar manteniéndolo es especialmente importante: Sientes algo en el cuerpo. Lo observas. Piensas “¿y si me ocurre algo?”. Buscas información, compruebas cómo respiras o cómo late el corazón. Encuentras momentáneamente una explicación tranquilizadora, pero poco después aparece otra sensación y necesitas volver a comprobar. Paradójicamente, cuanto más vigilas tu cuerpo para sentirte segura, más sensaciones encuentras y más insegura terminas sintiéndote. Lo mismo ocurre con internet. Buscar síntomas proporciona alivio durante unos minutos, pero después aumenta la necesidad de nuevas comprobaciones. La comprobación compulsiva y la evitación son conductas reconocidas dentro de los problemas de ansiedad. Por eso empezaría trabajando precisamente ahí. Cuando aparezca una sensación que ya ha sido médicamente valorada, intenta retrasar progresivamente la búsqueda en internet en lugar de realizarla inmediatamente. Lo mismo con tomarte el pulso, comprobar la respiración o explorar repetidamente el cuerpo si haces alguna de estas cosas. No necesitas conseguir dejar de sentir ansiedad para empezar; necesitas empezar a comportarte de manera diferente frente a ella. Respecto al pensamiento “podría hacerme daño por desesperación”, hay una diferencia importante entre tener un pensamiento intrusivo que te asusta y querer hacerlo. Tú misma señalas que no quieres hacerlo y que el pensamiento te produce rechazo. La ansiedad puede incluir pensamientos obsesivos o intrusivos. No obstante, si alguna vez ese pensamiento cambia y aparece deseo, intención o temor de no poder mantenerte a salvo, entonces sí debes solicitar ayuda urgente. También evitaría convertir la cama en un lugar donde intentar controlar si vas a dormir, respirar correctamente o tener taquicardia. Cuanto más intentamos controlar voluntariamente determinadas funciones automáticas, más conscientes nos volvemos de ellas y más extrañas pueden parecernos. Como llevas unas tres semanas con un nivel de ansiedad que está afectando significativamente al sueño y ya has tenido episodios de pánico, te recomendaría consultar con un psicólogo con experiencia específica en ansiedad, pánico e hipocondría. La terapia cognitivo-conductual dispone de evidencia sólida para el trastorno de pánico y las guías clínicas recomiendan tratamiento psicológico estructurado cuando el problema tiene una intensidad relevante. Desde Terapia Breve Estratégica trabajamos especialmente sobre esas soluciones que aparentemente deberían tranquilizarnos pero terminan alimentando el problema: comprobar, buscar certezas, evitar determinadas situaciones y escuchar continuamente el cuerpo. La meta no sería convencerte todos los días de que “no te va a pasar nada”. Eso probablemente te tranquilizaría hoy y mañana necesitarías volver a comprobarlo. El objetivo es que dejes de necesitar comprobar continuamente que estás a salvo para poder sentirte a salvo. Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente este circuito de hipocondría, pánico e hipervigilancia corporal, puedes consultarme también a través de Doctoralia.es
Lamento mucho que estés pasando por esto. La ansiedad física asusta mucho, pero lo primero que necesitas recordar es que tu cuerpo está sano. Los médicos ya lo confirmaron. Lo que te pasa no es una enfermedad del cuerpo, sino un desborde emocional en tu mente. Cuando la angustia no encuentra un canal para hablar, se expresa a través de la taquicardia y el insomnio. Un espacio terapéutico te ayudará a descifrar qué te está queriendo decir este miedo para que dejes de sufrirlo en el cuerpo. Es un proceso temporal, se cura y vas a volver a dormir en paz.
Lo primero de todo me alegro de que al final no haya sido nada grave. El problema parece que tu sistema se ha activado con estos miedos y ahora le cuesta conectar con el estar a salvo, es como si una alarma de peligro se hubiera activado y, aunque el peligro ya no esté, se ha quedado así. Algo así como cuando la nevera pita porque estamos metiendo la compra para avisarnos de que se ha quedado abierta, pero en realidad no ha sido así, solo estamos tardando un poquillo más en acabar de meter la comida, somos conscientes de que está abierta y cuando terminemos la cerraremos, la alarma es real pero el peligro no. Lo que quiero decir es que es normal que tu sistema se haya quedado activado después de toda esta tensión que comentas y ahora estás sufriendo síntomas claros de miedo a enfermar (búsquedas en internet, hipervigilancia, etc). Trabajo a menudo con pacientes con estos síntomas y tranquila que con tratamiento puedes volver a conectar con la tranquilidad y la sensación de estar a salvo, hay que trabajar con todo el trauma del proceso que pasaste y con esas conductas de seguridad que realizas ahora, entre otras técnicas que podrían ayudarte. Espero que encuentres el tratamiento adecuado y puedas recuperar esa seguridad, el cuerpo es más fuerte de lo que parece!
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Por cómo lo cuentas, parece que estás en un ciclo de ansiedad muy activado, con hipervigilancia corporal, miedo a las sensaciones físicas y pensamientos intrusivos que te asustan precisamente porque van en contra de lo que tú quieres. Que aparezca la idea de “¿y si me hago daño por desesperación?” no significa necesariamente que quieras hacerlo. En muchos cuadros de ansiedad intensa aparecen pensamientos muy desagradables, vividos con rechazo, que aumentan el miedo y la necesidad de control. El problema es que ahora tu mente está interpretando sensaciones corporales normales o propias de la ansiedad, como taquicardia, tensión en el pecho, despertares bruscos, sueños vívidos o sensación de falta de aire, como señales de peligro. Eso hace que te observes más, busques información en internet, encuentres explicaciones alarmantes, aumente la ansiedad y vuelvan los síntomas. Es un círculo muy frecuente en ansiedad por la salud. Una recomendación importante sería dejar de buscar síntomas en internet. Entiendo que lo haces para tranquilizarte, pero suele producir el efecto contrario: calma unos minutos y después aumenta la duda. También conviene no pelearte con cada sensación corporal. La tarea no sería “relajarme ya”, porque eso puede presionarte más, sino aprender a decirte “Esto es ansiedad, es desagradable, pero no necesito comprobarlo ahora”. Respecto al sueño, puede ayudarte crear una rutina sencilla y repetida... reducir pantallas y búsquedas médicas antes de dormir, no acostarte intentando vigilar si respiras bien, levantarte unos minutos si entras en pánico en la cama, respirar de forma lenta sin usarlo como comprobación y volver a la cama cuando el cuerpo baje algo de activación. Si el insomnio, las crisis de pánico o el miedo a perder el control siguen aumentando, sería recomendable pedir ayuda profesional cuanto antes. También sería conveniente trabajar esto con un psicólogo con experiencia en ansiedad, pánico, hipocondría o pensamientos intrusivos. En algunos casos, cuando el descanso está muy afectado o las crisis son muy intensas, puede ser útil consultar también con un médico o psiquiatra para valorar apoyo adicional. No modifiques ni tomes medicación por tu cuenta. Si en algún momento esos pensamientos de hacerte daño dejan de sentirse como intrusivos y empiezan a convertirse en intención, impulso, plan o sensación de no poder mantenerte segura, pide ayuda urgente, habla con una persona de confianza, acude a urgencias o llama a emergencias. La terapia psicológica, puede ayudarte a entender el ciclo de ansiedad y comprobación, reducir la búsqueda compulsiva de información médica, manejar los pensamientos intrusivos sin asustarte tanto, regular las crisis de pánico, recuperar el sueño y volver a confiar poco a poco en tu cuerpo sin vivir pendiente de cada síntoma. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Siento mucho que estés teniendo que lidiar con todo ese malestar. A menudo lo más doloroso de la ansiedad no es un episodio en sí, sino todo lo que se desencadena después. Por lo que describes, pasaste unos meses de mucha incertidumbre en relación con tu salud, y ese es un contexto en el que es casi inevitable que aparezca la ansiedad y que en un momento dado pueda desembocar en un episodio como el que viviste en el trabajo. Una experiencia así asusta mucho, y es muy habitual que a partir de ahí el miedo a que vuelva a suceder ocupe cada vez más espacio y que tu energía se dirija cada vez más a intentar prevenirlo, evitarlo, controlarlo. Tu organismo intenta protegerte y para ello utiliza las herramientas de las que dispone: atender constantemente a tus estados internos para detectar posibles síntomas o indicios de que se está iniciando un episodio, pensamientos anticipatorios, intentar controlar o eliminar reacciones o sensaciones corporales, o tal vez conductas que minimicen la posibilidad de que la ansiedad aparezca. Todos estos mecanismos tienen una función: ponerte a salvo. Pero, paradójicamente, esos intentos por eliminar, controlar y evitar la ansiedad acaban convirtiéndose en el problema. Esto sucede porque la ansiedad es una respuesta natural del organismo, cuya función es protegernos cuando interpreta que existe una amenaza. No podemos decidir directamente cuándo aparece o desaparece, igual que no podemos decidir dejar de hacer la digestión. En estos casos, es fundamental aprender cómo funciona, por qué está ahí, y sobre todo entender que, aunque sea muy muy intimidante, no es peligrosa. Iniciar un proceso terapéutico puede ofrecerte las herramientas necesarias para entenderla, aprender otras formas de relacionarte con ella, y que poco a poco vaya devolviéndote terreno para que tu vida vuelva a estar centrada en aquellas cosas que son importantes para ti, y no en esa lucha constante.
Hola. Lamento mucho el agotamiento que estás sintiendo; lo que describes es un cuadro muy claro de ansiedad con hipervigilancia corporal y pensamientos intrusivos. Tras meses de estrés médico, tu sistema nervioso se ha quedado en "alerta máxima". Al estar tan atenta a tu cuerpo, tu cerebro malinterpreta sensaciones normales (como la taquicardia) como una amenaza real, y genera pensamientos intrusivos que solo reflejan el pico de saturación de tu mente, no lo que deseas. Para afrontarlo, el primer paso clave es cortar por completo las búsquedas en internet y la comprobación constante de síntomas. Este tipo de bucles se aborda con muy buenas estrategias en terapia cognitivo-conductual, enseñándote a regular tu cuerpo, desactivar la hipervigilancia y recuperar el descanso. Si sientes que es el momento de frenar este desgaste y recuperar tu paz mental, estaré encantada de acompañarte en consulta a tu ritmo. Un saludo
Lo que describes es compatible con un problema de ansiedad en el que el miedo ha empezado a alimentarse de sí mismo. Es comprensible que, tras varias preocupaciones por la salud y un episodio de pánico, tu atención se haya centrado constantemente en las sensaciones corporales y en pensamientos como "¿y si me pasa algo?". Cuanto más intentas comprobar, buscar información o asegurarte de que estás bien, más se mantiene el ciclo de ansiedad. En terapia trabajamos para romper ese círculo, aprendiendo a relacionarte de otra forma con los pensamientos y las sensaciones físicas, reduciendo las conductas de comprobación y recuperando poco a poco la sensación de seguridad. Con un tratamiento adecuado, este tipo de problemas suele tener muy buen pronóstico.
Hola, gracias por explicarlo con tanto detalle, se nota que llevas tres semanas muy desbordada y que, aun así, sigues intentando entender qué te está pasando, lo cual ya dice mucho de ti. Todo lo que describes encaja con un cuadro de ansiedad que se ha ido retroalimentando a sí mismo: el episodio inicial de pánico en el trabajo activó tu sistema de alarma, y desde entonces tu cuerpo y tu mente han quedado en un estado de hipervigilancia constante, esperando que vuelva a pasar. Esto explica por qué, aunque en el trabajo te sientes bien, los síntomas aparecen sobre todo al dormir o en momentos de calma: es cuando bajas la guardia, tu mente aprovecha para lanzar esas alertas que ha aprendido a generar. Los pensamientos intrusivos que mencionas (miedo a desmayarte, a que te pase algo durmiendo, o esos pensamientos de hacerte daño que rechazas de inmediato) son también típicos de un sistema nervioso muy sobrecargado: no significan que vayas a actuar sobre ellos, sino que tu mente está atrapada en un bucle de anticipación constante de peligro. El origen que identificas, la hipocondría tras las visitas médicas, es muy revelador, porque ese proceso de buscar constantemente información en internet y estar pendiente de cada síntoma es precisamente lo que mantiene activo el círculo de la ansiedad: cuanto más te observas, más señales encuentra tu cuerpo, y más se confirma el miedo, aunque no haya ningún peligro real. La buena noticia es que este patrón se puede revertir. En terapia trabajaríamos, por un lado, a entender qué le está ocurriendo a tu cuerpo para que dejes de interpretar cada síntoma como una amenaza, y por otro, herramientas concretas para reducir la hipervigilancia corporal, gestionar los pensamientos intrusivos sin darles tanto peso, y recuperar un descanso reparador. Con constancia, esto mejora de forma muy significativa. Me gustaría poder acompañarte en este proceso. Te ofrezco una consulta en Alcobendas, a domicilio en Madrid Norte, u online, la opción que te resulte más cómoda.
Hola. Lo primero que me gustaría transmitirte es que lo que describes puede llegar a ser muy angustiante, pero tiene tratamiento y es posible mejorar con la ayuda adecuada. Por lo que cuentas, parece que, tras aquella experiencia de intensa ansiedad en el trabajo, has entrado en un círculo en el que el miedo a que vuelva a ocurrir hace que estés constantemente pendiente de las sensaciones de tu cuerpo. Esa hipervigilancia hace que percibas con más intensidad cualquier cambio (como la tensión en el pecho, la taquicardia o el cansancio), y cuanto más los observas e interpretas como una señal de peligro, más ansiedad generan. Es un círculo que se retroalimenta. También comentas que aparecen pensamientos muy alarmantes, como el miedo a desmayarte o a hacerte daño. El hecho de que esos pensamientos te produzcan rechazo y te generen aún más ansiedad es importante, ya que indica que los vives como algo no deseado. En muchas ocasiones, los pensamientos intrusivos funcionan precisamente así: aparecen de forma involuntaria y generan un gran malestar, pero no reflejan un deseo real de actuar. Mi recomendación sería que no afrontaras esta situación en soledad. Un proceso terapéutico puede ayudarte a comprender qué está manteniendo la ansiedad, reducir la hipervigilancia hacia las sensaciones corporales y aprender estrategias para relacionarte de una forma diferente tanto con los síntomas físicos como con esos pensamientos, sin que ocupen tanto espacio en tu día a día. Mientras tanto, intenta reducir en la medida de lo posible la búsqueda de información sobre síntomas en internet, ya que, aunque pueda aliviar la incertidumbre de forma momentánea, suele mantener e intensificar la ansiedad a largo plazo. Te mando mucho ánimo.
Hola. Por lo que explicas, parece que estás atravesando un periodo de ansiedad muy intensa, probablemente alimentada por el miedo a que vuelva a ocurrirte lo que viviste aquel día en el trabajo y por la preocupación constante por tu salud. Es frecuente que, después de una crisis de angustia o un ataque de pánico, aparezca un estado de hipervigilancia en el que cualquier sensación corporal se interpreta como una posible señal de peligro. Cuanto más pendientes estamos de esas sensaciones y más buscamos comprobar que "todo está bien" (por ejemplo, consultando síntomas en internet), más se mantiene el círculo de la ansiedad. Los pensamientos que comentas, como el miedo a desmayarte, a que te ocurra algo mientras duermes o incluso a hacerte daño cuando en realidad no deseas hacerlo y esos pensamientos te generan rechazo, suelen formar parte de la propia ansiedad. El hecho de que te asusten y vayan en contra de lo que realmente quieres es un dato tranquilizador. En lugar de intentar expulsarlos o demostrarte continuamente que no van a ocurrir, suele ser más útil reconocerlos como pensamientos generados por la ansiedad y dejar que estén ahí sin darles credibilidad ni responder a ellos con comprobaciones o búsqueda de información. Además de trabajar técnicas de regulación fisiológica, como una respiración lenta y diafragmática o ejercicios de relajación, sería recomendable limitar progresivamente las búsquedas sobre síntomas en internet, ya que, aunque proporcionen un alivio momentáneo, suelen reforzar el problema a medio plazo. Si esta situación lleva varias semanas, está afectando al sueño y está interfiriendo en tu bienestar, también sería aconsejable retomar o iniciar un tratamiento psicológico. La terapia cognitivo-conductual suele ofrecer muy buenos resultados en los problemas de ansiedad, pánico e hipocondría, ayudando a romper el círculo de miedo, hipervigilancia y evitación que mantiene el malestar.
Lo que describes puede resultar realmente agotador, especialmente cuando la ansiedad empieza a centrarse en las sensaciones corporales y en el miedo a que ocurra algo durante la noche. Se puede entrar fácilmente en un círculo de miedo → vigilancia del cuerpo → aumento de sensaciones → interpretación de peligro → más miedo. En estos casos, intentar comprobar constantemente si estás bien, buscar síntomas en internet o intentar controlar lo que ocurre durante el sueño suele mantener el problema, aunque en el momento dé una sensación de seguridad. El objetivo no sería conseguir que desaparezca cada sensación o pensamiento, sino aprender a relacionarte con ellos de otra manera y recuperar progresivamente la sensación de seguridad. La terapia cognitivo-conductual puede ser especialmente útil para trabajar el pánico, la ansiedad por la salud, la hipervigilancia y las conductas de comprobación. Respecto a los pensamientos de hacerte daño, aunque explicas que no quieres hacerlo y que te generan rechazo, conviene comentarlos con un profesional de salud mental, especialmente si aumentan, cambian de naturaleza o dejan de sentirse como pensamientos no deseados. Si en algún momento apareciera intención o riesgo de hacerte daño, sería importante buscar ayuda urgente. Por lo que cuentas, no tienes por qué afrontar todo esto sola. La ansiedad puede tratarse y se puede salir de este círculo. Si quieres, puedes escribirme y hablamos de tu caso con más calma para valorar cómo podría ayudarte.
Hola, gracias por lo detallado de tu descripción, acorde a la misma lo que te recomiendo es que busques ayuda psicológica. El tratar de solucionarlo por ti misma básicamente alargará tu recuperación y es improbable que la logres, no es por desanimarte es por realismo. Al respecto te puedo ayudar tanto en forma presencial como por videollamada. Saludos.
Por lo que contás, parece que llevás varias semanas con el cuerpo y la mente en un estado de alerta constante, y eso puede ser realmente agotador. Cuando aparece una sensación física, es fácil empezar a observarla más, preocuparse y entrar en un círculo donde la propia ansiedad termina intensificando esas sensaciones. Una herramienta concreta que puede ayudarte a bajar un poco esa activación es la **relajación muscular progresiva de Jacobson**, practicándola unos minutos al día, especialmente antes de dormir. La idea no es intentar eliminar la ansiedad de golpe, sino ayudar poco a poco al cuerpo a salir de ese estado de tensión constante. También intentaría reducir de forma gradual las búsquedas de síntomas en internet y el chequeo del cuerpo, porque aunque puedan tranquilizar en el momento, muchas veces terminan manteniendo la preocupación. Como esto ya está interfiriendo en tu descanso y en tu día a día, te recomendaría iniciar un proceso terapéutico. La ansiedad por la salud, los pensamientos intrusivos y el miedo a las propias sensaciones corporales se pueden trabajar y suelen mejorar mucho con el acompañamiento adecuado.
Lo que estás viviendo encaja de forma muy clara con un **episodio de ansiedad aguda con hipervigilancia corporal**, y tu relato tiene una coherencia clínica completa: un detonante médico que te generó miedo, un ataque de pánico que dejó tu sistema nervioso en alerta, y desde entonces una combinación de insomnio, taquicardia nocturna, sueños vívidos, pensamientos intrusivos y una necesidad compulsiva de comprobar síntomas. Nada de esto significa que estés en peligro ni que “te vaya a pasar algo durmiendo”; significa que tu cuerpo sigue funcionando como si el ataque de pánico fuera a repetirse en cualquier momento. Cuando la ansiedad se desregula, ocurre exactamente lo que describes: el cuerpo se activa por la noche, el sueño se fragmenta, aparecen despertares con taquicardia, los sueños se vuelven intensos porque el cerebro está hiperexcitado, y durante el día la mente se llena de pensamientos intrusivos que no deseas y que te generan rechazo. Es muy importante que sepas que **los pensamientos intrusivos no son deseos**, son síntomas de ansiedad. El hecho de que te incomoden y te asusten es precisamente la prueba de que no representan ninguna intención real. La hipocondría que mencionas —buscar síntomas, revisar internet, interpretar cualquier sensación como señal de peligro— es un mecanismo de seguridad que tu cerebro ha activado para intentar “prevenir” otro episodio. Pero ese mecanismo, lejos de protegerte, mantiene la ansiedad viva. La hiperfocalización en el cuerpo es una consecuencia directa del ataque de pánico: tu sistema nervioso aprendió a vigilar cada sensación, y ahora cualquier cambio mínimo se interpreta como amenaza. Lo que necesitas ahora no es luchar contra los síntomas, sino **regular el sistema nervioso** y romper el ciclo de comprobación. Esto implica tres líneas de trabajo. La primera es clínica: hablar con un profesional de salud mental para que evalúe tu estado y te acompañe en un proceso de regulación. No porque estés en peligro, sino porque la ansiedad ha tomado suficiente fuerza como para necesitar intervención. La segunda es conductual: reducir la búsqueda de información médica en internet, porque cada consulta refuerza la idea de que hay algo grave que vigilar. La tercera es fisiológica: incorporar técnicas de respiración diafragmática, relajación muscular progresiva y rutinas de higiene del sueño que ayuden a bajar la activación nocturna. También es importante que puedas hablar con alguien de confianza sobre lo que te ocurre. La ansiedad se vuelve más intensa cuando se vive en silencio, y compartir lo que sientes ayuda a que la mente deje de interpretar los síntomas como peligrosos. No tienes que atravesar esto sola, y tampoco tienes que enfrentarte a los pensamientos intrusivos sin apoyo. Un profesional puede ayudarte a entender por qué aparecen, cómo funcionan y cómo desactivarlos sin miedo. Tu salud física está bien, y eso es una base sólida. Lo que está desregulado ahora es el sistema de alarma, no el cuerpo. Con acompañamiento adecuado, descanso, regulación y un trabajo específico sobre la hipervigilancia, este estado puede mejorar de forma significativa. Te animo a buscar apoyo profesional y a apoyarte en personas cercanas mientras atraviesas este proceso. No estás sola en esto.
Hola, siento leer que te encuentres en esta situación. Siento que debe de ser muy incomoda y frustrante a la vez que no puedas dejar de hacer esas búsquedas que te crean mas ansiedad. Por lo que describes parece que haya alguna situación traumática con medicos también. Quizá mi recomendación seria empezar con terapia para poder entender bien la situación desde donde viene y empezar a trabajar nuestros pensamientos ansiogenos y con ellos nuestro comportamiento, a la vez que procesar los recuerdos traumáticos para integrarlos bien en nuestra memoria y que no disparen esa necesidad de seguir buscando cosas que nos crean mas ansiedad, es decir, romper el circulo con pensamientos que nos den paz y calma y aprender herramientas que nos permitan manejar la ansiedad. Un saludo.
Hola. Lo que describe encaja con un círculo de ansiedad por la salud: vigila su cuerpo, interpreta las sensaciones como peligrosas, aumenta la activación física y esta genera nuevas sensaciones que parecen confirmar el peligro. Buscar síntomas en internet o comprobar constantemente la respiración proporciona alivio momentáneo, pero suele mantener el problema. Los pensamientos intrusivos sobre hacerse daño, cuando son involuntarios, producen rechazo y no existe deseo de llevarlos a cabo, no significan que quiera hacerlo. Aun así, conviene comentarlos claramente con un profesional para evaluar su evolución y sentirse acompañada. Le recomendaría iniciar psicoterapia, preferiblemente cognitivo-conductual, para trabajar el pánico y la ansiedad por la salud. Mientras tanto, puede reducir progresivamente las búsquedas y comprobaciones, evitar medir continuamente sus sensaciones, mantener horarios regulares de sueño y practicar una respiración lenta sin intentar eliminar inmediatamente la ansiedad. Cuando aparezca un pensamiento, pruebe a identificarlo como “una posibilidad generada por mi ansiedad” y continúe con la actividad sin buscar certeza absoluta. Consulte también con su médico para valorar el insomnio y la taquicardia, especialmente si son síntomas nuevos. Si los pensamientos de hacerse daño dejaran de producir rechazo, apareciera intención o temiera no poder mantenerse segura, solicite ayuda urgente y no permanezca sola. Un saludo.
Hola. Por lo que describes, parece que se ha formado un círculo de ansiedad bastante intenso después de varios meses de preocupación por la salud. Primero aparece una sensación corporal —taquicardia, tensión en el pecho, cansancio, mareo— y tu mente intenta interpretarla: “¿y si me pasa algo?”, “¿y si dejo de respirar?”, “¿y si me desmayo?”. Esa interpretación aumenta la activación del cuerpo, aparecen todavía más sensaciones y entonces aumenta la necesidad de comprobar qué está ocurriendo. Las búsquedas en internet suelen formar parte del mismo circuito. Proporcionan alivio durante unos minutos, pero enseñan al cerebro que cada sensación necesita ser investigada. Después aparece otro síntoma y vuelve a empezar la comprobación. También puede ocurrir algo parecido con los pensamientos intrusivos. Que aparezca “¿y si por desesperación quisiera hacerme daño?” no significa necesariamente que quieras hacerlo. En tu caso señalas precisamente que el pensamiento te produce rechazo y miedo. Cuanto más intentamos demostrar que jamás tendremos determinado pensamiento o impulso, más pendiente queda la mente de comprobar si vuelve a aparecer. Respecto al sueño, acostarte pensando “¿y si esta noche me ocurre algo?” puede hacer que el sistema de alarma permanezca activo incluso cuando empiezas a dormir. Los despertares con taquicardia y los sueños muy vívidos pueden aumentar todavía más la sensación de no haber descansado y alimentar la ansiedad del día siguiente. Intentaría empezar por algunas cosas muy concretas: reducir progresivamente las búsquedas de síntomas en internet, evitar comprobar continuamente pulso, respiración o sensaciones corporales, mantener horarios regulares y continuar con tu actividad diaria aunque exista cierto nivel de ansiedad. Cuando aparezca una sensación conocida, intenta responder algo parecido a: “mi sistema de alarma se ha activado otra vez; no necesito resolver inmediatamente qué significa”. También te recomendaría trabajar esto con un/a psicólogo/a, especialmente desde un enfoque cognitivo-conductual orientado a pánico y ansiedad por la salud. Se pueden trabajar tanto las interpretaciones catastróficas como la hipervigilancia, las comprobaciones y el miedo a las propias sensaciones físicas. Un objetivo importante no sería conseguir que desaparezca cualquier sensación corporal o pensamiento extraño, sino recuperar progresivamente la capacidad de sentirlos sin interpretarlos automáticamente como una emergencia. Y una precisión importante: si esos pensamientos sobre hacerte daño dejaran de ser únicamente pensamientos que te asustan y apareciera deseo real, intención, planificación o sensación de que podrías perder el control, entonces sí habría que pedir ayuda profesional urgente. Por lo demás, que actualmente puedas estar trabajando, animada y funcionando en determinados momentos es un dato importante: tu sistema nervioso está muy activado, pero no significa que hayas perdido la capacidad de volver a encontrarte bien.
Hola Gracias por compartir cómo te estás sintiendo. Por lo que cuentas, llevas varias semanas viviendo con mucha angustia, y entiendo lo agotador que debe de ser sentir que tu cuerpo está constantemente en alerta, especialmente cuando llega la noche y lo único que necesitas es descansar. A veces, después de vivir un episodio de mucha ansiedad o pánico, podemos entrar en un círculo vicioso en el que empezamos a estar muy pendientes de nuestro cuerpo, interpretamos cualquier sensación con miedo y buscamos respuestas para intentar sentirnos tranquilos. Pero esa necesidad constante de comprobar que todo está bien puede acabar alimentando todavía más la ansiedad. Y cuanto más intentamos controlar lo que sentimos o evitar ciertos pensamientos, más presentes pueden hacerse. Que aparezcan pensamientos que te asustan no significa que quieras que sucedan ni que vayan a hacerse realidad. Aun así, como estás teniendo dificultades para dormir, síntomas físicos y pensamientos que te generan tanto miedo, sería importante que pudieras recibir apoyo profesional y que consultaras también con un médico para valorar los síntomas físicos, especialmente si son nuevos o intensos. Mientras tanto, intenta reducir poco a poco las búsquedas de síntomas en internet y no te exijas estar tranquila todo el tiempo. No tienes que resolverlo todo de golpe ni luchar contra cada pensamiento que aparezca. Creo que sería importante trabajar en lo que hay detrás de esta ansiedad, en el miedo a que te ocurra algo y en cómo recuperar la confianza en tu cuerpo, para que puedas volver a sentirte tranquila y descansar mejor. Y si en algún momento te apetece, podemos hablarlo con más calma y valorar cómo acompañarte en este proceso. No tienes por qué seguir viviendo todo esto sola.
Todo el contenido, en particular las preguntas y respuestas, es de carácter informativo y en ningún caso puede sustituir un diagnóstico médico.











