Hola, mi madre es muy buena, pero es muy sobreprotectora. Siempre piensa que nos puede pasar algo ma
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Hola, mi madre es muy buena, pero es muy sobreprotectora. Siempre piensa que nos puede pasar algo malo (de pequeños más y ahora de más mayores, como mi hermano y yo se lo hemos dicho muchas veces, lo es menos).
De adolescente seguía siendo así de sobreprotectora, pero yo empecé a decirle mentiras o no le contaba algunas cosas (me siento culpable por ello porque yo misma destrozaba la confianza) porque me cuesta un poco hablar con ella por si se lo iba a tomar mal. De adolescente, cuando mi padre estaba malo, me junté con un grupo de amigos que muchos fumaban porros y cosas así. Mi novio de aquel entonces y yo no fumábamos, pero estábamos allí con ellos y a veces sí que lo hacíamos también. (Cualquier madre normal se habría preocupado por eso).
Un día mi madre quería que acompañara a mi hermano a casa (creo que él tenía 14 años y yo 17), y yo no quería acompañarlo porque había quedado. Mi hermano también se quería ir solo porque decía que ya era mayor, y mentimos diciendo que sí que lo acompañaba. Mi padre se dio cuenta y me castigó sin salir ese día, y yo, rebelde, le dije que iba a salir igualmente y me fui con una amiga que sí que era un poco mala influencia: fumaba porros y me decía que pasara de mi madre y no le contestara al teléfono.
Llevé a esa amiga a un piso que tenían los padres de mi novio, donde a veces íbamos los amigos, y se puso esa chica a fumar, y nosotros un poco. Mis padres estaban preocupados y mi madre llamó a la policía y todo, y le dijo a mi hermano que me habían secuestrado. Mi padre se imaginó que estábamos allí y vino a esperar a que bajáramos. Bajé a las 23:00 o 00:00. Estuve desde las 5 a lo mejor hasta las 00:00 sin contestar al teléfono, solo les contestaba a los WhatsApp diciéndoles que estaba con los amigos. Mi padre, enfadado, me llevo a casa.
Acá me fui a la habitación y mi madre, pues, gritándome y queriendo hacerme una prueba de drogas. Mi padre habló más razonadamente conmigo al día siguiente, o lo que sea, de que mi madre quería hacer eso, pero él la calmó y me dijo que él también lo había probado de joven y que iba con gente que fumaba, y aunque tú no lo hagas, lo acabas haciendo, y dejó de ir con esas personas. A mí eso sí que me hizo reflexionar, pero mi madre me prohibió ir con ellos.
Con mi novio/amigo seguía hablando, pero no quedaba con ellos. Después, un tiempo dejaba de hablarle porque me sentía mal por mi madre, pero con él y con otro amigo que son buenas personas (mi novio de ese entonces que era mi amigo nunca fumaba ni bebía aunque si que iba con gente que lo hacía y el otro chico si que fumaba porros y ahora fuma tabaco, pero es muy buen chico) seguí hablando y quedando a escondidas hasta ahora que tengo 26 años. Mi madre me sigue recordando cada vez que discutimos por algo esas cosas de que no conteste al teléfono y se lo hice pasar muy mal.
Se murió mi padre cuando yo tenía 18 me faltaban meses para los 19. Y a los 19-20 años conocí a unas chicas de clase, de las que me hice amiga. Entre ese grupo había una mujer de 45 años que iba con nosotras y nos quedábamos después de clase a tomar cervezas. Mi madre se quejaba de que llegaba más tarde de lo normal, que entre semana llegar a las 22:00 o a las 23:00 no era normal. Yo, pues, también me volvía un poco rebelde y demás empecé a vestir hippie como la mujer de 45 años porque me influenciaba y no tengo personalidad y mi madre me insultaba.
Volví a hacer algo parecido de irme una noche y contestarle pero decirle que me quedaba en casa de esa mujer o de amigas, porque le preguntaba si me podía quedar a dormir ese mismo día y me decía que fuera a casa, me reñía y no me dejaba nunca quedarme a dormir en casa de nadie. Mi madre lo pasó muy mal y me siento muy culpable, pero me perdonó y volví a estar normal. Volví a vestir más “pija” (como a ella le gusta, y a mí también más en verdad, era porque me influenciaba, pero también mi madre siempre nos dice cómo tenemos que vestir; a mi hermano le gusta llevar el pelo de una manera y mi madre siempre le riñe porque quiere que lo lleve de la manera que ella quiere).
Me lo perdonó, pero cuando nos enfadamos saca el tema.
Aunque nos perdonemos, yo nunca le decía la verdad de que seguía hablando con esos dos amigos de cuando tenía 17, aunque lo seguía haciendo. Siempre decía mentiras y me he acostumbrado o algo a mentir. Se estaba haciendo demasiado grande la mentira. Son de los mejores amigos que tengo, aparte de los amigos que conoce mi madre y aprueba.(Aún así por ejemplo para conducir a un pueblo le mentía porque no me dejaba ir porque decía que no sé conducir bien todavía)
Hace años también le dije a mis padres que quería aprender a cantar, pero se empezaron a reír de mí y ya no volví a sacar ese tema. Años más tarde me daba mucha vergüenza porque yo soy muy tímida, pero quise prepararme las pruebas para el conservatorio de canto, y mi amigo, el que era mi novio de ese grupo de los 17, me ayudó. Hice la prueba a los 21, iba a clases sin decírselo a mi madre y gastaba dinero de los ahorros que me había puesto mi madre o de cuando trabajaba, y me sentía mal, y es cuando empecé a tener ansiedad y bruxismo(no sé si por mi padre, por la situación esa o no lo sé pero todavía tengo)
Mi madre alguna vez me pilló que iba a clases de alguien a escondidas y se enfadó. Hice la prueba del conservatorio y entré, y se lo restregué y todo porque me decía que no iba a ser capaz de cantar y se reía de mí. Estuvo tiempo sin hablarme porque ella quería que estudiara algo “normal” y no música, porque dice que tienes que tener talento para cantar. Estuvo sin hablarme bastante tiempo, pero luego lo aceptó y ahora lo ve normal. Sí que cree que es un poco tontería o a veces se ríe, pero vino a verme a las últimas audiciones y dijo que le gustó (en las otras siempre me criticaba).
Uno de esos amigos de los 17, el que fue mi novio, no el otro, se murieron sus padres y estaba solo en su casa. Mi hermano, desde que empezó a trabajar, quiere independizarse (yo en verdad también, pero no puedo todavía) y siempre hablamos los dos de que mi madre nos agobia porque está siempre gritando por cualquier cosa, y nos sabe mal, pero los dos decíamos siempre que nos gustaría vivir solos por esas cosas de que tenemos que mentir si vamos con algunos amigos, por ejemplo, con el pelo largo o que no le gusten a mi madre.
Yo me siento mal por si he invitado a mi hermano a irse de casa, porque ahora lleva 3 años trabajando y dice que quería mirarse un piso, y yo le dije de irse con ese amigo que se han muerto los padres porque quería compañía y se lo dejaba más barato, y si yo tenía trabajo y nos íbamos los dos, lo mismo. Pero me sabía mal dejar a mi madre sola, entonces pensamos que me podía quedar yo y él irse porque mi hermano trabaja y le aprecian en su trabajo, pero es mal estudiante: no tiene ni la ESO, y a mi madre le duele y siempre le ataca con lo de estudiar. Él también quiere jugar a la Play y mi madre le riñe y quiere un poco hacer su vida como él quiera. Yo le he dicho que me gustaría que estudiara más, pero que le apoyo en lo que decida.
Mi hermano decidió irse con ese amigo de los dos que no conoce mi madre, pero no sabíamos cómo contárselo. Mi hermano quería contárselo cuando ya tuviera una fecha y todo bien pensado, porque le da cosa hablar con mi madre por si decía que no se fuera o le comía la cabeza para que no se fuera. También pensamos en mentir y decirle que era otro amigo, y no ese con el que yo iba hace años, pero al final le hemos soltado todo de golpe, que lo hemos hecho fatal.
Mi hermano le ha dicho que había pensado en independizarse porque ya es adulto y quiere probar a vivir solo, y que se iba la semana que viene (en mi opinión le ha avisado con muy poco tiempo). Mi madre no le dejó ni terminar y empezó a gritar. Bueno, mi hermano le dijo que es ese amigo de los dos que se murió la madre, que lo conocí yo en el instituto, y nos pusimos los tres a discutir.
Mi madre le dijo que cómo se va a ir si no está capacitado, y con quién, si a ese chico no lo conocemos casi, que quién es (lo conocemos desde los 15, pero claro, mi madre no sabe que lo conocemos tanto) y se lo hemos soltado de golpe. Ahora está más preocupada porque sabe que es con los que iba yo con 17. Le he dicho que le mentía porque no me dejaba ir con ellos, y claro dice que pensaba que yo había cambiado y que era más madura y que podía contar con mi apoyo, pero ha visto que se equivocaba, que somos unos sinvergüenzas y muchas cosas más malas.
Mi hermano, bueno, le ha dicho que está decidido a irse aunque no le guste, y llevamos varias semanas discutiendo. Mi madre quería ver dónde se iba y ver quién era. Yo le dije que sí, que podía conocerlo, pero mi hermano decía que para qué, si ya lo conoce él, no hace falta que mi madre lo conozca (yo creo que eso está mal también). Al final, como mi hermano ve que está así, le ha dicho que no quiere que vaya para ponerse así a gritar, porque mi madre dice que no le dejaba irse, que cómo tiene tan poca vergüenza, y yo soy peor porque le apoyo a que se vaya a malvivir, que si se va sin tener novia ni nada es porque es un desagradecido y no quiere a la familia.
Hoy se ha ido y yo le he acompañado a llevar cosas, pero mi madre gritando, llorando, diciéndonos que la vamos a matar como a mi padre y que se va a suicidar. Me ha pegado sin hacerme daño, tipo en el brazo o en la cabeza, diciendo esas cosas, que yo aún soy peor que él, dándole ánimos que si yo hubiera querido no sé, no se habría ido.
Cuando nos íbamos a ir, le he dicho que viniera a ver el piso y a conocer a nuestro amigo, pero estaba dolida con lo que le ha dicho mi hermano de que no fuera y ha dicho que no, que ya sabe quién es ese chico, que he tirado a mi hermano a los leones, que me arrepentiré y que no la queremos. Mi madre ha llamado a su hermano llorando, diciéndole que somos unos sinvergüenzas, que mi hermano con 22 años se quiere ir y yo le apoyo, y ha venido a insultarnos.
Ayer yo lo hablé con mis otros tíos de parte de mi padre y hemos podido tener una conversación razonable. Le han preguntado a mi hermano por qué se quería ir, y él ha dicho sus razones: que está un poco agobiado y quiere probar a ser más independiente. Mis tíos le han dicho que mi madre sufre porque es muy protectora, pero que tampoco ve que seamos malos ni sinvergüenzas, porque claro, yo le pregunté eso porque me siento muy mala persona y la verdad que me siento fatal por incitar a mi hermano a que se vaya porque mi madre me pedía todo el rato que le quitara esa idea de la cabeza y que encima sea con ese amigo mío.(Que se ha convertido en su amigo también, juegan juntos a la play o quedamos a veces)
Yo sé que va a estar bien, pero ahora tengo miedo porque también mi madre me decía que ya nada va a ser lo mismo, que nos hemos cargado la unidad familiar y que le doy mala influencia a mi hermano. Me siento muy mal. ¿Soy mala persona y hago que mi madre lo pase mal y ahora he mal influenciado a mi hermano? No sé cómo arreglar todo este tema o si ya no tiene arreglo y mi madre va a sufrir.
Aparte, nos tenemos que comprar un piso porque vivimos en una casa que es de la familia de mi abuela. Yo le estoy ayudando a buscar, y no le damos nada de dinero porque no quiere que le demos nada, pero ahora dice que mi hermano es un sinvergüenza porque se quiere gastar el dinero por ahí, cuando a lo mejor le hace falta a ella. Le hemos dicho que le damos dinero, pero dice que no quiere dinero, que es para que lo ahorremos, no para tirarlo por ahí.
Y que ahora que tenemos que mudarnos, se va él a hacer su vida y no se preocupa de la familia. Yo creo que puede venir a ayudar igual, pero mi madre le ha dicho que si se va, que ya no tiene familia. Mis tíos, en cambio, nos han dicho que sí tiene familia para lo que sea, decida lo que decida.
Nos estamos portando mal con mi madre, le estamos haciendo sufrir y ¿va a tener depresión por nuestra culpa? Desde que no está mi padre, no la veo bien. Siempre dice que ya se le ha acabado la vida y está todos los días como irritable o enfadada con la vida o con gente del trabajo o familiares a los que no les dice las cosas que le molestan, solo se desahoga en casa.
No quiero que me digáis lo que quiero escuchar, simplemente quiero la verdad porque quiero saber si soy mala persona, mala hija y mala hermana.
Si habéis llegado hasta aquí, muchas gracias por todo.
De adolescente seguía siendo así de sobreprotectora, pero yo empecé a decirle mentiras o no le contaba algunas cosas (me siento culpable por ello porque yo misma destrozaba la confianza) porque me cuesta un poco hablar con ella por si se lo iba a tomar mal. De adolescente, cuando mi padre estaba malo, me junté con un grupo de amigos que muchos fumaban porros y cosas así. Mi novio de aquel entonces y yo no fumábamos, pero estábamos allí con ellos y a veces sí que lo hacíamos también. (Cualquier madre normal se habría preocupado por eso).
Un día mi madre quería que acompañara a mi hermano a casa (creo que él tenía 14 años y yo 17), y yo no quería acompañarlo porque había quedado. Mi hermano también se quería ir solo porque decía que ya era mayor, y mentimos diciendo que sí que lo acompañaba. Mi padre se dio cuenta y me castigó sin salir ese día, y yo, rebelde, le dije que iba a salir igualmente y me fui con una amiga que sí que era un poco mala influencia: fumaba porros y me decía que pasara de mi madre y no le contestara al teléfono.
Llevé a esa amiga a un piso que tenían los padres de mi novio, donde a veces íbamos los amigos, y se puso esa chica a fumar, y nosotros un poco. Mis padres estaban preocupados y mi madre llamó a la policía y todo, y le dijo a mi hermano que me habían secuestrado. Mi padre se imaginó que estábamos allí y vino a esperar a que bajáramos. Bajé a las 23:00 o 00:00. Estuve desde las 5 a lo mejor hasta las 00:00 sin contestar al teléfono, solo les contestaba a los WhatsApp diciéndoles que estaba con los amigos. Mi padre, enfadado, me llevo a casa.
Acá me fui a la habitación y mi madre, pues, gritándome y queriendo hacerme una prueba de drogas. Mi padre habló más razonadamente conmigo al día siguiente, o lo que sea, de que mi madre quería hacer eso, pero él la calmó y me dijo que él también lo había probado de joven y que iba con gente que fumaba, y aunque tú no lo hagas, lo acabas haciendo, y dejó de ir con esas personas. A mí eso sí que me hizo reflexionar, pero mi madre me prohibió ir con ellos.
Con mi novio/amigo seguía hablando, pero no quedaba con ellos. Después, un tiempo dejaba de hablarle porque me sentía mal por mi madre, pero con él y con otro amigo que son buenas personas (mi novio de ese entonces que era mi amigo nunca fumaba ni bebía aunque si que iba con gente que lo hacía y el otro chico si que fumaba porros y ahora fuma tabaco, pero es muy buen chico) seguí hablando y quedando a escondidas hasta ahora que tengo 26 años. Mi madre me sigue recordando cada vez que discutimos por algo esas cosas de que no conteste al teléfono y se lo hice pasar muy mal.
Se murió mi padre cuando yo tenía 18 me faltaban meses para los 19. Y a los 19-20 años conocí a unas chicas de clase, de las que me hice amiga. Entre ese grupo había una mujer de 45 años que iba con nosotras y nos quedábamos después de clase a tomar cervezas. Mi madre se quejaba de que llegaba más tarde de lo normal, que entre semana llegar a las 22:00 o a las 23:00 no era normal. Yo, pues, también me volvía un poco rebelde y demás empecé a vestir hippie como la mujer de 45 años porque me influenciaba y no tengo personalidad y mi madre me insultaba.
Volví a hacer algo parecido de irme una noche y contestarle pero decirle que me quedaba en casa de esa mujer o de amigas, porque le preguntaba si me podía quedar a dormir ese mismo día y me decía que fuera a casa, me reñía y no me dejaba nunca quedarme a dormir en casa de nadie. Mi madre lo pasó muy mal y me siento muy culpable, pero me perdonó y volví a estar normal. Volví a vestir más “pija” (como a ella le gusta, y a mí también más en verdad, era porque me influenciaba, pero también mi madre siempre nos dice cómo tenemos que vestir; a mi hermano le gusta llevar el pelo de una manera y mi madre siempre le riñe porque quiere que lo lleve de la manera que ella quiere).
Me lo perdonó, pero cuando nos enfadamos saca el tema.
Aunque nos perdonemos, yo nunca le decía la verdad de que seguía hablando con esos dos amigos de cuando tenía 17, aunque lo seguía haciendo. Siempre decía mentiras y me he acostumbrado o algo a mentir. Se estaba haciendo demasiado grande la mentira. Son de los mejores amigos que tengo, aparte de los amigos que conoce mi madre y aprueba.(Aún así por ejemplo para conducir a un pueblo le mentía porque no me dejaba ir porque decía que no sé conducir bien todavía)
Hace años también le dije a mis padres que quería aprender a cantar, pero se empezaron a reír de mí y ya no volví a sacar ese tema. Años más tarde me daba mucha vergüenza porque yo soy muy tímida, pero quise prepararme las pruebas para el conservatorio de canto, y mi amigo, el que era mi novio de ese grupo de los 17, me ayudó. Hice la prueba a los 21, iba a clases sin decírselo a mi madre y gastaba dinero de los ahorros que me había puesto mi madre o de cuando trabajaba, y me sentía mal, y es cuando empecé a tener ansiedad y bruxismo(no sé si por mi padre, por la situación esa o no lo sé pero todavía tengo)
Mi madre alguna vez me pilló que iba a clases de alguien a escondidas y se enfadó. Hice la prueba del conservatorio y entré, y se lo restregué y todo porque me decía que no iba a ser capaz de cantar y se reía de mí. Estuvo tiempo sin hablarme porque ella quería que estudiara algo “normal” y no música, porque dice que tienes que tener talento para cantar. Estuvo sin hablarme bastante tiempo, pero luego lo aceptó y ahora lo ve normal. Sí que cree que es un poco tontería o a veces se ríe, pero vino a verme a las últimas audiciones y dijo que le gustó (en las otras siempre me criticaba).
Uno de esos amigos de los 17, el que fue mi novio, no el otro, se murieron sus padres y estaba solo en su casa. Mi hermano, desde que empezó a trabajar, quiere independizarse (yo en verdad también, pero no puedo todavía) y siempre hablamos los dos de que mi madre nos agobia porque está siempre gritando por cualquier cosa, y nos sabe mal, pero los dos decíamos siempre que nos gustaría vivir solos por esas cosas de que tenemos que mentir si vamos con algunos amigos, por ejemplo, con el pelo largo o que no le gusten a mi madre.
Yo me siento mal por si he invitado a mi hermano a irse de casa, porque ahora lleva 3 años trabajando y dice que quería mirarse un piso, y yo le dije de irse con ese amigo que se han muerto los padres porque quería compañía y se lo dejaba más barato, y si yo tenía trabajo y nos íbamos los dos, lo mismo. Pero me sabía mal dejar a mi madre sola, entonces pensamos que me podía quedar yo y él irse porque mi hermano trabaja y le aprecian en su trabajo, pero es mal estudiante: no tiene ni la ESO, y a mi madre le duele y siempre le ataca con lo de estudiar. Él también quiere jugar a la Play y mi madre le riñe y quiere un poco hacer su vida como él quiera. Yo le he dicho que me gustaría que estudiara más, pero que le apoyo en lo que decida.
Mi hermano decidió irse con ese amigo de los dos que no conoce mi madre, pero no sabíamos cómo contárselo. Mi hermano quería contárselo cuando ya tuviera una fecha y todo bien pensado, porque le da cosa hablar con mi madre por si decía que no se fuera o le comía la cabeza para que no se fuera. También pensamos en mentir y decirle que era otro amigo, y no ese con el que yo iba hace años, pero al final le hemos soltado todo de golpe, que lo hemos hecho fatal.
Mi hermano le ha dicho que había pensado en independizarse porque ya es adulto y quiere probar a vivir solo, y que se iba la semana que viene (en mi opinión le ha avisado con muy poco tiempo). Mi madre no le dejó ni terminar y empezó a gritar. Bueno, mi hermano le dijo que es ese amigo de los dos que se murió la madre, que lo conocí yo en el instituto, y nos pusimos los tres a discutir.
Mi madre le dijo que cómo se va a ir si no está capacitado, y con quién, si a ese chico no lo conocemos casi, que quién es (lo conocemos desde los 15, pero claro, mi madre no sabe que lo conocemos tanto) y se lo hemos soltado de golpe. Ahora está más preocupada porque sabe que es con los que iba yo con 17. Le he dicho que le mentía porque no me dejaba ir con ellos, y claro dice que pensaba que yo había cambiado y que era más madura y que podía contar con mi apoyo, pero ha visto que se equivocaba, que somos unos sinvergüenzas y muchas cosas más malas.
Mi hermano, bueno, le ha dicho que está decidido a irse aunque no le guste, y llevamos varias semanas discutiendo. Mi madre quería ver dónde se iba y ver quién era. Yo le dije que sí, que podía conocerlo, pero mi hermano decía que para qué, si ya lo conoce él, no hace falta que mi madre lo conozca (yo creo que eso está mal también). Al final, como mi hermano ve que está así, le ha dicho que no quiere que vaya para ponerse así a gritar, porque mi madre dice que no le dejaba irse, que cómo tiene tan poca vergüenza, y yo soy peor porque le apoyo a que se vaya a malvivir, que si se va sin tener novia ni nada es porque es un desagradecido y no quiere a la familia.
Hoy se ha ido y yo le he acompañado a llevar cosas, pero mi madre gritando, llorando, diciéndonos que la vamos a matar como a mi padre y que se va a suicidar. Me ha pegado sin hacerme daño, tipo en el brazo o en la cabeza, diciendo esas cosas, que yo aún soy peor que él, dándole ánimos que si yo hubiera querido no sé, no se habría ido.
Cuando nos íbamos a ir, le he dicho que viniera a ver el piso y a conocer a nuestro amigo, pero estaba dolida con lo que le ha dicho mi hermano de que no fuera y ha dicho que no, que ya sabe quién es ese chico, que he tirado a mi hermano a los leones, que me arrepentiré y que no la queremos. Mi madre ha llamado a su hermano llorando, diciéndole que somos unos sinvergüenzas, que mi hermano con 22 años se quiere ir y yo le apoyo, y ha venido a insultarnos.
Ayer yo lo hablé con mis otros tíos de parte de mi padre y hemos podido tener una conversación razonable. Le han preguntado a mi hermano por qué se quería ir, y él ha dicho sus razones: que está un poco agobiado y quiere probar a ser más independiente. Mis tíos le han dicho que mi madre sufre porque es muy protectora, pero que tampoco ve que seamos malos ni sinvergüenzas, porque claro, yo le pregunté eso porque me siento muy mala persona y la verdad que me siento fatal por incitar a mi hermano a que se vaya porque mi madre me pedía todo el rato que le quitara esa idea de la cabeza y que encima sea con ese amigo mío.(Que se ha convertido en su amigo también, juegan juntos a la play o quedamos a veces)
Yo sé que va a estar bien, pero ahora tengo miedo porque también mi madre me decía que ya nada va a ser lo mismo, que nos hemos cargado la unidad familiar y que le doy mala influencia a mi hermano. Me siento muy mal. ¿Soy mala persona y hago que mi madre lo pase mal y ahora he mal influenciado a mi hermano? No sé cómo arreglar todo este tema o si ya no tiene arreglo y mi madre va a sufrir.
Aparte, nos tenemos que comprar un piso porque vivimos en una casa que es de la familia de mi abuela. Yo le estoy ayudando a buscar, y no le damos nada de dinero porque no quiere que le demos nada, pero ahora dice que mi hermano es un sinvergüenza porque se quiere gastar el dinero por ahí, cuando a lo mejor le hace falta a ella. Le hemos dicho que le damos dinero, pero dice que no quiere dinero, que es para que lo ahorremos, no para tirarlo por ahí.
Y que ahora que tenemos que mudarnos, se va él a hacer su vida y no se preocupa de la familia. Yo creo que puede venir a ayudar igual, pero mi madre le ha dicho que si se va, que ya no tiene familia. Mis tíos, en cambio, nos han dicho que sí tiene familia para lo que sea, decida lo que decida.
Nos estamos portando mal con mi madre, le estamos haciendo sufrir y ¿va a tener depresión por nuestra culpa? Desde que no está mi padre, no la veo bien. Siempre dice que ya se le ha acabado la vida y está todos los días como irritable o enfadada con la vida o con gente del trabajo o familiares a los que no les dice las cosas que le molestan, solo se desahoga en casa.
No quiero que me digáis lo que quiero escuchar, simplemente quiero la verdad porque quiero saber si soy mala persona, mala hija y mala hermana.
Si habéis llegado hasta aquí, muchas gracias por todo.
Gracias por compartir una situación tan compleja y con tanta carga emocional. Se nota que te importa tu familia y que estás intentando hacer las cosas bien, aunque ahora mismo te sientas muy culpable y confundida.
Es importante que tengas algo claro: sentir culpa no significa que seas mala persona, ni mala hija, ni mala hermana. Lo que se ve en todo lo que cuentas es alguien que ha intentado adaptarse durante años a una situación difícil.
Hay una dinámica de sobreprotección muy fuerte por parte de tu madre que ha hecho que tanto tú como tu hermano han tenido que ocultar cosas o mentir para poder tener su propio espacio. Eso no nace de la mala intención, sino de no encontrar otra forma de vivir con algo de libertad sin conflicto constante.
Tu hermano está en una etapa natural en la que quiere independizarse. Querer tomar decisiones propias, incluso equivocarse, forma parte del crecimiento. Apoyarlo en eso no es influirlo mal, es entender que necesita hacer su camino.
El dolor de tu madre es real, sobre todo por la pérdida de tu padre y por el miedo a quedarse sola. Pero ese dolor no puede recaer completamente en ti ni en tu hermano. Cuando aparecen gritos, insultos o frases como que la van a “matar” o que ya no son familia, eso refleja su sufrimiento, pero también son formas de presión que hacen daño.
No hay una solución rápida para que todo se arregle de inmediato. Lo que sí puede ayudar es empezar a diferenciar responsabilidades: tú puedes cuidar cómo actúas y cómo te comunicas, pero no puedes hacerte cargo de las emociones de tu madre ni dejar de vivir tu vida para evitar que sufra.
No estás rompiendo la familia por apoyar a tu hermano o por querer tener tu propio espacio. Lo que está pasando es un cambio importante en la dinámica familiar, y eso suele generar conflicto cuando hay miedo y control.
Si lo necesitas, se puede trabajar todo esto con más calma para ayudarte a manejar la culpa, poner límites sin sentirte mala persona y encontrar una forma más sana de relacionarte con tu madre. Puedes hacerlo de manera presencial en Tres Cantos (Madrid), en línea o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo.
Es importante que tengas algo claro: sentir culpa no significa que seas mala persona, ni mala hija, ni mala hermana. Lo que se ve en todo lo que cuentas es alguien que ha intentado adaptarse durante años a una situación difícil.
Hay una dinámica de sobreprotección muy fuerte por parte de tu madre que ha hecho que tanto tú como tu hermano han tenido que ocultar cosas o mentir para poder tener su propio espacio. Eso no nace de la mala intención, sino de no encontrar otra forma de vivir con algo de libertad sin conflicto constante.
Tu hermano está en una etapa natural en la que quiere independizarse. Querer tomar decisiones propias, incluso equivocarse, forma parte del crecimiento. Apoyarlo en eso no es influirlo mal, es entender que necesita hacer su camino.
El dolor de tu madre es real, sobre todo por la pérdida de tu padre y por el miedo a quedarse sola. Pero ese dolor no puede recaer completamente en ti ni en tu hermano. Cuando aparecen gritos, insultos o frases como que la van a “matar” o que ya no son familia, eso refleja su sufrimiento, pero también son formas de presión que hacen daño.
No hay una solución rápida para que todo se arregle de inmediato. Lo que sí puede ayudar es empezar a diferenciar responsabilidades: tú puedes cuidar cómo actúas y cómo te comunicas, pero no puedes hacerte cargo de las emociones de tu madre ni dejar de vivir tu vida para evitar que sufra.
No estás rompiendo la familia por apoyar a tu hermano o por querer tener tu propio espacio. Lo que está pasando es un cambio importante en la dinámica familiar, y eso suele generar conflicto cuando hay miedo y control.
Si lo necesitas, se puede trabajar todo esto con más calma para ayudarte a manejar la culpa, poner límites sin sentirte mala persona y encontrar una forma más sana de relacionarte con tu madre. Puedes hacerlo de manera presencial en Tres Cantos (Madrid), en línea o a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo.
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Lo primero que quiero decirte es que lo que estás viviendo es muy complejo emocionalmente, y que el hecho de que te estés cuestionando todo esto con tanta profundidad habla más de tu responsabilidad y sensibilidad que de que seas “mala persona”.
No, no eres mala hija, ni mala hermana, ni estás haciendo daño por maldad.
Lo que sí hay es una dinámica familiar muy cargada, donde se mezclan varios factores importantes:
Por un lado, tu madre presenta un estilo claramente sobreprotector, con mucho miedo, necesidad de control y dificultad para tolerar la autonomía de sus hijos. Esto no nace de la nada: probablemente está muy influido por la pérdida de tu padre, por su propio sufrimiento y por una sensación de soledad y desbordamiento que no está sabiendo gestionar de forma saludable.
Por otro lado, tú has crecido en un entorno donde expresar tu autonomía tenía un coste emocional alto (culpa, enfado, castigo, reproches), y eso ha favorecido que hayas aprendido a mentir como forma de protegerte. Esto es importante entenderlo bien: mentir no ha sido tanto un rasgo tuyo como una estrategia adaptativa ante un contexto donde decir la verdad generaba conflicto o restricción.
Eso no significa que la mentira no tenga consecuencias, pero sí ayuda a entender por qué se ha consolidado.
En cuanto a tu hermano, lo que está haciendo es un paso evolutivo completamente esperable: querer independizarse, probar, equivocarse si hace falta, y construir su vida. A los 22 años, esto entra dentro de lo normativo. Que tu madre lo viva como un abandono no significa que lo sea, sino que lo está interpretando desde su miedo.
Aquí es importante que puedas diferenciar algo clave:
el sufrimiento de tu madre no es lo mismo que vuestra responsabilidad.
Tu madre sufre, sí. Pero no todo su sufrimiento está causado por vosotros. Hay una parte que tiene que ver con su historia, su forma de gestionar las emociones, su duelo no resuelto y su necesidad de control.
Frases como “me vais a matar”, “me voy a suicidar”, “si te vas no tienes familia” o los golpes, aunque no sean graves físicamente, son formas de presión emocional muy intensas y no son adecuadas. Entiendo que te impacten y te generen muchísima culpa, pero es importante que puedas ver que eso no es una reacción sana, ni es algo que debáis sostener vosotros.
Respecto a si has influido mal en tu hermano: más que influirle mal, parece que has validado algo que él ya sentía. Él no se va porque tú le manipules, se va porque quiere espacio y autonomía. Y eso es legítimo.
También es comprensible que sientas culpa por “dejar sola” a tu madre, pero aquí hay otro punto importante: los hijos no están para cubrir la soledad emocional de los padres. Esa es una carga muy grande que no os corresponde.
Ahora mismo el conflicto está muy activado, y es probable que tu madre esté reaccionando desde el miedo y la pérdida, no desde la calma. Por eso, intentar “arreglarlo todo ya” puede no ser realista.
¿Qué sí puede ayudar?
– Bajar la intensidad del conflicto: no entrar en discusiones constantes ni intentar convencerla en caliente.
– Mantener una postura firme pero tranquila: podéis quererla y a la vez tomar decisiones propias.
– Validar su emoción sin ceder en todo: “entiendo que te duela, pero esto es importante para nosotros”.
– Evitar seguir alimentando la dinámica de mentira, aunque cueste.
– Poner límites si aparecen insultos, amenazas o agresividad.
Y algo muy importante: tu madre probablemente necesita ayuda profesional. Lo que describes (irritabilidad constante, sensación de que la vida ha terminado, desbordamiento emocional, amenazas) sugiere que no está bien y que está sosteniendo mucho dolor.
Por último, respecto a tu pregunta central: no, no estás destrozando a tu familia. Lo que está ocurriendo es que el sistema familiar está cambiando, y eso genera resistencia, miedo y conflicto. Pero cambiar no es destruir.
Si quieres, podemos trabajar todo esto contigo de forma más personalizada: cómo manejar la culpa, cómo comunicarte con tu madre sin escalar conflictos, cómo poner límites sin sentirte mala hija y cómo reorganizar tu papel dentro de la familia.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y lo vemos con calma.
No, no eres mala hija, ni mala hermana, ni estás haciendo daño por maldad.
Lo que sí hay es una dinámica familiar muy cargada, donde se mezclan varios factores importantes:
Por un lado, tu madre presenta un estilo claramente sobreprotector, con mucho miedo, necesidad de control y dificultad para tolerar la autonomía de sus hijos. Esto no nace de la nada: probablemente está muy influido por la pérdida de tu padre, por su propio sufrimiento y por una sensación de soledad y desbordamiento que no está sabiendo gestionar de forma saludable.
Por otro lado, tú has crecido en un entorno donde expresar tu autonomía tenía un coste emocional alto (culpa, enfado, castigo, reproches), y eso ha favorecido que hayas aprendido a mentir como forma de protegerte. Esto es importante entenderlo bien: mentir no ha sido tanto un rasgo tuyo como una estrategia adaptativa ante un contexto donde decir la verdad generaba conflicto o restricción.
Eso no significa que la mentira no tenga consecuencias, pero sí ayuda a entender por qué se ha consolidado.
En cuanto a tu hermano, lo que está haciendo es un paso evolutivo completamente esperable: querer independizarse, probar, equivocarse si hace falta, y construir su vida. A los 22 años, esto entra dentro de lo normativo. Que tu madre lo viva como un abandono no significa que lo sea, sino que lo está interpretando desde su miedo.
Aquí es importante que puedas diferenciar algo clave:
el sufrimiento de tu madre no es lo mismo que vuestra responsabilidad.
Tu madre sufre, sí. Pero no todo su sufrimiento está causado por vosotros. Hay una parte que tiene que ver con su historia, su forma de gestionar las emociones, su duelo no resuelto y su necesidad de control.
Frases como “me vais a matar”, “me voy a suicidar”, “si te vas no tienes familia” o los golpes, aunque no sean graves físicamente, son formas de presión emocional muy intensas y no son adecuadas. Entiendo que te impacten y te generen muchísima culpa, pero es importante que puedas ver que eso no es una reacción sana, ni es algo que debáis sostener vosotros.
Respecto a si has influido mal en tu hermano: más que influirle mal, parece que has validado algo que él ya sentía. Él no se va porque tú le manipules, se va porque quiere espacio y autonomía. Y eso es legítimo.
También es comprensible que sientas culpa por “dejar sola” a tu madre, pero aquí hay otro punto importante: los hijos no están para cubrir la soledad emocional de los padres. Esa es una carga muy grande que no os corresponde.
Ahora mismo el conflicto está muy activado, y es probable que tu madre esté reaccionando desde el miedo y la pérdida, no desde la calma. Por eso, intentar “arreglarlo todo ya” puede no ser realista.
¿Qué sí puede ayudar?
– Bajar la intensidad del conflicto: no entrar en discusiones constantes ni intentar convencerla en caliente.
– Mantener una postura firme pero tranquila: podéis quererla y a la vez tomar decisiones propias.
– Validar su emoción sin ceder en todo: “entiendo que te duela, pero esto es importante para nosotros”.
– Evitar seguir alimentando la dinámica de mentira, aunque cueste.
– Poner límites si aparecen insultos, amenazas o agresividad.
Y algo muy importante: tu madre probablemente necesita ayuda profesional. Lo que describes (irritabilidad constante, sensación de que la vida ha terminado, desbordamiento emocional, amenazas) sugiere que no está bien y que está sosteniendo mucho dolor.
Por último, respecto a tu pregunta central: no, no estás destrozando a tu familia. Lo que está ocurriendo es que el sistema familiar está cambiando, y eso genera resistencia, miedo y conflicto. Pero cambiar no es destruir.
Si quieres, podemos trabajar todo esto contigo de forma más personalizada: cómo manejar la culpa, cómo comunicarte con tu madre sin escalar conflictos, cómo poner límites sin sentirte mala hija y cómo reorganizar tu papel dentro de la familia.
Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y lo vemos con calma.
Buenas tardes. No eres mala persona ni mala hija; todo lo que has hecho ha sido intentar adaptarte a una madre muy sobreprotectora y difícil de manejar. Mentir o proteger tu libertad no te convierte en alguien malo, sino en alguien que buscaba sobrevivir emocionalmente en un entorno donde expresarte era complicado. Apoyar a tu hermano y tomar decisiones sobre tu vida adulta tampoco es dañino, sino natural y saludable.
Tu madre seguramente está haciendo lo que puede con sus emociones y su dolor, especialmente tras la pérdida de tu padre. Su sufrimiento no es tu responsabilidad ni significa que hayas hecho algo mal; refleja sus propias dificultades para aceptar cambios y pérdidas. Puedes quererla y cuidarla sin dejar de vivir tu vida y poner límites saludables, porque eso también es un acto de amor. Espero haberte ayudado. Un abrazo
Tu madre seguramente está haciendo lo que puede con sus emociones y su dolor, especialmente tras la pérdida de tu padre. Su sufrimiento no es tu responsabilidad ni significa que hayas hecho algo mal; refleja sus propias dificultades para aceptar cambios y pérdidas. Puedes quererla y cuidarla sin dejar de vivir tu vida y poner límites saludables, porque eso también es un acto de amor. Espero haberte ayudado. Un abrazo
No eres una mala persona; lo que aparece es un patrón familiar de sobreprotección y miedo que ha llevado a que tú y tu hermano aprendáis a evitar el conflicto (a veces mintiendo). Eso es comprensible, aunque tenga costes.
Tu madre parece tener dificultades para gestionar la pérdida, el control y la autonomía de sus hijos, y expresa su malestar con culpa y desbordamiento. Entenderlo ayuda, pero no justifica que te haga sentir responsable de todo.
Apoyar que tu hermano se independice no es traicionar a tu madre, es un paso evolutivo normal.
La clave ahora es diferenciar responsabilidades y empezar a poner límites sin entrar en dinámicas de culpa.
Dado el nivel emocional de la situación, sería muy recomendable que lo trabajes con un profesional para salir de ese patrón con más claridad y seguridad.
Tu madre parece tener dificultades para gestionar la pérdida, el control y la autonomía de sus hijos, y expresa su malestar con culpa y desbordamiento. Entenderlo ayuda, pero no justifica que te haga sentir responsable de todo.
Apoyar que tu hermano se independice no es traicionar a tu madre, es un paso evolutivo normal.
La clave ahora es diferenciar responsabilidades y empezar a poner límites sin entrar en dinámicas de culpa.
Dado el nivel emocional de la situación, sería muy recomendable que lo trabajes con un profesional para salir de ese patrón con más claridad y seguridad.
Hola, gracias por compartir algo tan importante.
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que no eres mala persona ni mala hija. Lo que estás viviendo es una dinámica familiar muy cargada emocionalmente, donde hay:
• Sobreprotección intensa
• Culpa y miedo (amenazas, “me vais a matar”, “ya no sois mi familia”)
Dificultad para respetar la autonomía.
Que tu hermano quiera independizarse con 22 años es normal y sano. Apoyarle no es influenciarle mal, es acompañar su crecimiento.
Tu madre sufre, sí, pero su dolor no es tu responsabilidad ni la causa directa de vuestras decisiones. Hay un duelo no resuelto y mucho miedo a quedarse sola, y eso lo expresa de forma desbordada.
Claves para ti:
• No cargues con la culpa que no te corresponde
• Poner límites no es dejar de querer.
• La independencia no rompe la familia, cambia la forma de relacionarse
• Intentar ayudarla no implica renunciar a vuestra vida
Si algo es importante aquí: no estáis haciendo daño, estáis creciendo.
Un saludo,
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que no eres mala persona ni mala hija. Lo que estás viviendo es una dinámica familiar muy cargada emocionalmente, donde hay:
• Sobreprotección intensa
• Culpa y miedo (amenazas, “me vais a matar”, “ya no sois mi familia”)
Dificultad para respetar la autonomía.
Que tu hermano quiera independizarse con 22 años es normal y sano. Apoyarle no es influenciarle mal, es acompañar su crecimiento.
Tu madre sufre, sí, pero su dolor no es tu responsabilidad ni la causa directa de vuestras decisiones. Hay un duelo no resuelto y mucho miedo a quedarse sola, y eso lo expresa de forma desbordada.
Claves para ti:
• No cargues con la culpa que no te corresponde
• Poner límites no es dejar de querer.
• La independencia no rompe la familia, cambia la forma de relacionarse
• Intentar ayudarla no implica renunciar a vuestra vida
Si algo es importante aquí: no estáis haciendo daño, estáis creciendo.
Un saludo,
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Hola, gracias por explicar con tanto detalle tu situación actual.
Por lo que relatas, yo no hablaría de ser mala hija o mala hermana, sino la de alguien que lleva años intentando equilibrar afecto, culpa, necesidad de autonomía y miedo a hacer daño. Ese conflicto suele ser muy frecuente cuando una madre presenta un estilo muy protector, con dificultad para tolerar que los hijos tomen decisiones propias, especialmente si además arrastra un duelo no resuelto o un malestar emocional mantenido.
Es comprensible que hayas mentido en ocasiones si sentías que decir ciertas cosas generaba conflicto, aunque eso también haya ido complicando la relación con el tiempo. Pero una cosa es reconocer errores concretos y otra asumir que eres responsable del sufrimiento emocional de tu madre o de sus reacciones extremas. Que tu hermano quiera independizarse a los 22 años entra dentro de un proceso normal de crecimiento, y apoyarle en ello no te convierte en mala hermana ni en mala hija.
Lo importante ahora es entender que querer a un familiar no implica renunciar permanentemente a la propia autonomía. Si tu madre responde con culpa, amenazas o mensajes muy intensos, conviene no entrar en esa lógica de responsabilizaros de todo su estado emocional. Su malestar merece atención, pero no puede recaer enteramente sobre vosotros.
Seguramente este vínculo necesita nuevos límites, más claros y más serenos, aunque al principio genere resistencia. Un saludo cordial.
Por lo que relatas, yo no hablaría de ser mala hija o mala hermana, sino la de alguien que lleva años intentando equilibrar afecto, culpa, necesidad de autonomía y miedo a hacer daño. Ese conflicto suele ser muy frecuente cuando una madre presenta un estilo muy protector, con dificultad para tolerar que los hijos tomen decisiones propias, especialmente si además arrastra un duelo no resuelto o un malestar emocional mantenido.
Es comprensible que hayas mentido en ocasiones si sentías que decir ciertas cosas generaba conflicto, aunque eso también haya ido complicando la relación con el tiempo. Pero una cosa es reconocer errores concretos y otra asumir que eres responsable del sufrimiento emocional de tu madre o de sus reacciones extremas. Que tu hermano quiera independizarse a los 22 años entra dentro de un proceso normal de crecimiento, y apoyarle en ello no te convierte en mala hermana ni en mala hija.
Lo importante ahora es entender que querer a un familiar no implica renunciar permanentemente a la propia autonomía. Si tu madre responde con culpa, amenazas o mensajes muy intensos, conviene no entrar en esa lógica de responsabilizaros de todo su estado emocional. Su malestar merece atención, pero no puede recaer enteramente sobre vosotros.
Seguramente este vínculo necesita nuevos límites, más claros y más serenos, aunque al principio genere resistencia. Un saludo cordial.
Gracias por compartir una situación tan compleja y cargada emocionalmente. Por lo que relatas, llevas muchos años intentando equilibrar el cariño hacia tu madre, el sentimiento de culpa y la necesidad legítima de tener tu propia vida, tomar decisiones y relacionarte con quien elijas. Este tipo de dinámicas familiares, donde hay sobreprotección, miedo a la pérdida, culpa y dificultad para respetar la autonomía, suelen generar precisamente lo que describes: mentiras para evitar conflictos, sensación de estar haciendo algo malo al independizarse y mucha responsabilidad emocional hacia el bienestar del progenitor.
Es importante señalar que desear independencia, apoyar a tu hermano para que dé ese paso o mantener amistades propias no te convierte en mala hija ni mala persona. Son procesos evolutivos normales en la adultez. Cuando un familiar responde con amenazas, culpabilización (“nos vais a matar”, “ya no tenéis familia”), insultos o intentos de impedir la autonomía, suele reflejar un miedo intenso a quedarse sola, duelo no resuelto y gran dependencia emocional. Sin embargo, ese sufrimiento no puede recaer únicamente en vosotros ni resolverse renunciando a vuestra vida personal.
Tu hermano, con 22 años, está dando un paso esperable hacia la autonomía. Que tú le apoyes no es una mala influencia, sino acompañar una decisión adulta. Eso no significa abandonar a tu madre, sino reorganizar el vínculo desde otro lugar. La relación familiar puede seguir existiendo aunque haya cambios, aunque ahora mismo ella lo viva como una pérdida.
Un acompañamiento psicológico puede ayudarte a trabajar la culpa, poner límites sin sentir que estás haciendo daño, entender la dinámica familiar y encontrar una forma más sana de relacionarte con tu madre sin renunciar a tu autonomía. Si lo consideras oportuno, puedo ayudarte a revisar esta situación con más detalle y trabajar contigo estrategias para manejar la culpa, mejorar la comunicación y afrontar este proceso de cambio familiar de una manera más segura y equilibrada.
Es importante señalar que desear independencia, apoyar a tu hermano para que dé ese paso o mantener amistades propias no te convierte en mala hija ni mala persona. Son procesos evolutivos normales en la adultez. Cuando un familiar responde con amenazas, culpabilización (“nos vais a matar”, “ya no tenéis familia”), insultos o intentos de impedir la autonomía, suele reflejar un miedo intenso a quedarse sola, duelo no resuelto y gran dependencia emocional. Sin embargo, ese sufrimiento no puede recaer únicamente en vosotros ni resolverse renunciando a vuestra vida personal.
Tu hermano, con 22 años, está dando un paso esperable hacia la autonomía. Que tú le apoyes no es una mala influencia, sino acompañar una decisión adulta. Eso no significa abandonar a tu madre, sino reorganizar el vínculo desde otro lugar. La relación familiar puede seguir existiendo aunque haya cambios, aunque ahora mismo ella lo viva como una pérdida.
Un acompañamiento psicológico puede ayudarte a trabajar la culpa, poner límites sin sentir que estás haciendo daño, entender la dinámica familiar y encontrar una forma más sana de relacionarte con tu madre sin renunciar a tu autonomía. Si lo consideras oportuno, puedo ayudarte a revisar esta situación con más detalle y trabajar contigo estrategias para manejar la culpa, mejorar la comunicación y afrontar este proceso de cambio familiar de una manera más segura y equilibrada.
Hola, gracias por tu mensaje y el enorme esfuerzo por explicarte
No eres una mala persona ni una mala hija; estás en una situación difícil donde el amor hacia tu madre se mezcla con miedo, culpa y necesidad de independencia. Has aprendido a evitar conflictos, incluso mintiendo, porque te cuesta expresarte con libertad sin temor a su reacción. Al mismo tiempo, hay una parte de ti que quiere crecer, decidir por sí misma y vivir de forma más auténtica. Pensar “soy mala hija” no significa que lo seas, sino que te sientes muy culpable. Tu hermano está tomando una decisión normal para su edad, y apoyarlo no es hacerle daño. El sufrimiento de tu madre es real, pero no depende solo de lo que tú hagas. Puedes quererla y aun así empezar a poner límites. Es normal que esto genere malestar, pero no significa que estés actuando mal. Estás intentando hacerlo lo mejor posible con lo que sabes. Y eso habla más de esfuerzo que de egoísmo.
Quizá necesitas un espacio para soltar todo esto que te está generando malestar acumulado, si necesitas ayuda, no dudes en contactar conmigo. Ánimo!
No eres una mala persona ni una mala hija; estás en una situación difícil donde el amor hacia tu madre se mezcla con miedo, culpa y necesidad de independencia. Has aprendido a evitar conflictos, incluso mintiendo, porque te cuesta expresarte con libertad sin temor a su reacción. Al mismo tiempo, hay una parte de ti que quiere crecer, decidir por sí misma y vivir de forma más auténtica. Pensar “soy mala hija” no significa que lo seas, sino que te sientes muy culpable. Tu hermano está tomando una decisión normal para su edad, y apoyarlo no es hacerle daño. El sufrimiento de tu madre es real, pero no depende solo de lo que tú hagas. Puedes quererla y aun así empezar a poner límites. Es normal que esto genere malestar, pero no significa que estés actuando mal. Estás intentando hacerlo lo mejor posible con lo que sabes. Y eso habla más de esfuerzo que de egoísmo.
Quizá necesitas un espacio para soltar todo esto que te está generando malestar acumulado, si necesitas ayuda, no dudes en contactar conmigo. Ánimo!
Gracias por confiar en contar todo esto con tanta sinceridad. Por lo que relatas, estás viviendo una situación muy compleja emocionalmente, con muchos conflictos familiares, dinámicas de control y sobreprotección, y heridas que vienen desde hace años. Vamos por partes:
No eres mala persona. Apoyar a tu hermano en su independencia y buscar tu propio camino no te hace mala hija ni mala hermana. Lo que describes es un conflicto entre la necesidad de tu madre de proteger y controlar, y el derecho de ustedes como adultos jóvenes a tomar decisiones y aprender a vivir de manera independiente. Tus acciones están motivadas por cuidado y apoyo, no por maldad.
La culpa que sientes es comprensible, pero exagerada. Es normal sentirse mal cuando vemos a alguien sufrir, sobre todo si es nuestra madre. Sin embargo, la responsabilidad del malestar de tu madre no recae solo en ti o tu hermano, sino en cómo ella maneja sus emociones y expectativas. Que ella sufra o se enoje no significa que ustedes sean malos; refleja su dificultad para soltar el control y procesar la pérdida de tu padre.
Las mentiras y secretos pasados no te definen. Todos cometemos errores o escondemos cosas cuando hay miedo a la reacción de los padres. Lo importante es cómo actúas ahora: con honestidad, respeto y límites saludables. Tu madre ha visto cambios positivos en ti, aunque siga recordando errores del pasado. Eso no borra tu crecimiento ni tu madurez.
Tu hermano tiene derecho a independizarse. Él está tomando decisiones de adulto, y tú como hermana estás acompañando y apoyando su proceso. No es tu culpa que tu madre se angustie; su reacción refleja su miedo, no la moralidad de ustedes.
Límites y comunicación son clave. Para manejar esta dinámica, lo más importante es hablar con tu madre con calma sobre lo que pueden controlar y lo que no. Establecer límites claros sobre su injerencia en decisiones adultas. Aceptar que no pueden hacerla “feliz” todo el tiempo; su bienestar emocional depende de ella.
Ahora bien, buscar apoyo externo es saludable. Terapia individual para ti y tu hermano puede ayudar a procesar culpa, ansiedad y miedo, y aprender a manejar las reacciones de tu madre sin sentirte responsable de su sufrimiento.
Aquí va mi resumen realista: No eres mala persona ni mala hija. Estás intentando equilibrar cuidado por tu madre, apoyo a tu hermano y tu propio desarrollo. Lo que tu madre siente es resultado de años de miedo y control, no solo de tus decisiones. Tu papel ahora es acompañar, poner límites y no cargar con una culpa que no te corresponde.
No eres mala persona. Apoyar a tu hermano en su independencia y buscar tu propio camino no te hace mala hija ni mala hermana. Lo que describes es un conflicto entre la necesidad de tu madre de proteger y controlar, y el derecho de ustedes como adultos jóvenes a tomar decisiones y aprender a vivir de manera independiente. Tus acciones están motivadas por cuidado y apoyo, no por maldad.
La culpa que sientes es comprensible, pero exagerada. Es normal sentirse mal cuando vemos a alguien sufrir, sobre todo si es nuestra madre. Sin embargo, la responsabilidad del malestar de tu madre no recae solo en ti o tu hermano, sino en cómo ella maneja sus emociones y expectativas. Que ella sufra o se enoje no significa que ustedes sean malos; refleja su dificultad para soltar el control y procesar la pérdida de tu padre.
Las mentiras y secretos pasados no te definen. Todos cometemos errores o escondemos cosas cuando hay miedo a la reacción de los padres. Lo importante es cómo actúas ahora: con honestidad, respeto y límites saludables. Tu madre ha visto cambios positivos en ti, aunque siga recordando errores del pasado. Eso no borra tu crecimiento ni tu madurez.
Tu hermano tiene derecho a independizarse. Él está tomando decisiones de adulto, y tú como hermana estás acompañando y apoyando su proceso. No es tu culpa que tu madre se angustie; su reacción refleja su miedo, no la moralidad de ustedes.
Límites y comunicación son clave. Para manejar esta dinámica, lo más importante es hablar con tu madre con calma sobre lo que pueden controlar y lo que no. Establecer límites claros sobre su injerencia en decisiones adultas. Aceptar que no pueden hacerla “feliz” todo el tiempo; su bienestar emocional depende de ella.
Ahora bien, buscar apoyo externo es saludable. Terapia individual para ti y tu hermano puede ayudar a procesar culpa, ansiedad y miedo, y aprender a manejar las reacciones de tu madre sin sentirte responsable de su sufrimiento.
Aquí va mi resumen realista: No eres mala persona ni mala hija. Estás intentando equilibrar cuidado por tu madre, apoyo a tu hermano y tu propio desarrollo. Lo que tu madre siente es resultado de años de miedo y control, no solo de tus decisiones. Tu papel ahora es acompañar, poner límites y no cargar con una culpa que no te corresponde.
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