Hola tengo 16 años y desde antes tengo el mismo problema, cuando doy los exámenes los veo tan fácil
10
respuestas
Hola tengo 16 años y desde antes tengo el mismo problema, cuando doy los exámenes los veo tan fácil q al resolverlos me equivoqué en lo fácil, en lo que se, en la primaria me equivocaba también en lo más fácil, ante de dar el examen los reviso y al parecer está bien lo que respondí pero cuando envían el solucionario veo que me equivoqué en lo más fác gracias.il, quisiera saber porque me pasa eso
Buenos días, sería interesante poder investigar, por qué se repite esta conducta en ti. Pareciera que hay algo de una exigencia interna que te juega mala pasada (pensar que es más difícil, es exigirte de más) y por lo que parece te condenas a fallar una y otra vez, como si no fuera suficiente lo que sabes o como si no pudieras permitirte tener éxito.
Esto hay que investigarlo en un tratamiento en relación a tu historia ya que parece que has hecho un síntoma (lo que se repite sin saber por qué y no se puede cambiar a pesar de esfuerzos conscientes) en los estudios.
Un saludo
Esto hay que investigarlo en un tratamiento en relación a tu historia ya que parece que has hecho un síntoma (lo que se repite sin saber por qué y no se puede cambiar a pesar de esfuerzos conscientes) en los estudios.
Un saludo
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola,
Gracias por contarlo, lo que te pasa es mucho más común de lo que parece, y no tiene que ver con falta de inteligencia ni de capacidad.
En muchos casos ocurre por ansiedad, exceso de confianza o prisa mental. Cuando algo lo ves “muy fácil”, el cerebro tiende a ir en automático, baja la atención y se cometen errores por leer rápido, asumir la respuesta o no verificar un detalle pequeño. A veces también influye la presión del examen: aunque creas que estás tranquilo, el cuerpo está en alerta y eso afecta la concentración fina.
La buena noticia es que se puede trabajar y mejorar. Ayuda mucho entrenar una forma distinta de revisar: no releer “por encima”, sino comprobar paso a paso como si estuvieras corrigiendo el examen de otra persona. También sirve hacer simulacros con tiempo, practicar ir más despacio en las preguntas fáciles y usar técnicas para reducir la ansiedad antes del examen (respiración, pausas breves).
Si te pasa desde hace años y te frustra mucho, hablarlo con un psicólogo o con el orientador del centro puede ayudarte a entender tu forma de procesar la información bajo presión y a entrenar estrategias concretas. No es un defecto tuyo, es un patrón que se puede aprender a manejar.
Un saludo,
David
Gracias por contarlo, lo que te pasa es mucho más común de lo que parece, y no tiene que ver con falta de inteligencia ni de capacidad.
En muchos casos ocurre por ansiedad, exceso de confianza o prisa mental. Cuando algo lo ves “muy fácil”, el cerebro tiende a ir en automático, baja la atención y se cometen errores por leer rápido, asumir la respuesta o no verificar un detalle pequeño. A veces también influye la presión del examen: aunque creas que estás tranquilo, el cuerpo está en alerta y eso afecta la concentración fina.
La buena noticia es que se puede trabajar y mejorar. Ayuda mucho entrenar una forma distinta de revisar: no releer “por encima”, sino comprobar paso a paso como si estuvieras corrigiendo el examen de otra persona. También sirve hacer simulacros con tiempo, practicar ir más despacio en las preguntas fáciles y usar técnicas para reducir la ansiedad antes del examen (respiración, pausas breves).
Si te pasa desde hace años y te frustra mucho, hablarlo con un psicólogo o con el orientador del centro puede ayudarte a entender tu forma de procesar la información bajo presión y a entrenar estrategias concretas. No es un defecto tuyo, es un patrón que se puede aprender a manejar.
Un saludo,
David
Lo primero que quiero decirte es algo importante: esto que te ocurre es mucho más común de lo que crees y no significa que seas menos capaz ni que “no sepas” la materia.
Por lo que cuentas, parece que sabes los contenidos, pero en el momento del examen algo interfiere y te lleva a cometer errores en lo más sencillo. Esto suele estar muy relacionado con la ansiedad de evaluación. Cuando estamos nerviosos, el cerebro entra en un modo más acelerado: queremos terminar rápido, confiamos demasiado en que “eso ya lo sé” y dejamos de prestar atención a detalles básicos. No es falta de inteligencia ni de estudio, es una cuestión de cómo funciona la atención bajo presión.
Muchas veces ocurre algo así:
lees la pregunta, tu mente va muy rápido, das por obvia la respuesta y respondes casi en automático. Luego, aunque revises, revisas desde la misma prisa o desde la confianza de que “eso seguro está bien”, y el error se escapa. Por eso duele tanto: porque te equivocas justo en lo que sí sabes.
También puede influir el miedo a equivocarte o a no hacerlo bien, incluso aunque no seas muy consciente de ello. Ese miedo puede hacer que tu concentración no esté del todo presente, aunque el examen te parezca fácil.
La buena noticia es que esto tiene solución. En terapia o con orientación psicológica se trabajan estrategias muy concretas: aprender a bajar la activación antes del examen, entrenar una forma distinta de leer las preguntas, responder más despacio, y revisar de manera más consciente y eficaz. No se trata de estudiar más, sino de gestionar mejor los nervios y la atención.
Si te pasa desde hace años, puede ser buena idea comentarlo con un orientador del centro o con un psicólogo. No porque tengas “algo mal”, sino porque con algunas herramientas adecuadas podrías rendir mucho más y dejar de frustrarte por errores que no reflejan lo que realmente sabes. Desde luego lo que sí es fundamental es que lo comentes con tus padres para que ellos puedan ayudarte a sentirte mejor y a que juntos penséis formas en las que podéis ayudarte.
En resumen: Que te equivoques en lo fácil no dice nada malo de ti. Dice que tu mente se acelera cuando importa, y eso se puede aprender a regular.
Por lo que cuentas, parece que sabes los contenidos, pero en el momento del examen algo interfiere y te lleva a cometer errores en lo más sencillo. Esto suele estar muy relacionado con la ansiedad de evaluación. Cuando estamos nerviosos, el cerebro entra en un modo más acelerado: queremos terminar rápido, confiamos demasiado en que “eso ya lo sé” y dejamos de prestar atención a detalles básicos. No es falta de inteligencia ni de estudio, es una cuestión de cómo funciona la atención bajo presión.
Muchas veces ocurre algo así:
lees la pregunta, tu mente va muy rápido, das por obvia la respuesta y respondes casi en automático. Luego, aunque revises, revisas desde la misma prisa o desde la confianza de que “eso seguro está bien”, y el error se escapa. Por eso duele tanto: porque te equivocas justo en lo que sí sabes.
También puede influir el miedo a equivocarte o a no hacerlo bien, incluso aunque no seas muy consciente de ello. Ese miedo puede hacer que tu concentración no esté del todo presente, aunque el examen te parezca fácil.
La buena noticia es que esto tiene solución. En terapia o con orientación psicológica se trabajan estrategias muy concretas: aprender a bajar la activación antes del examen, entrenar una forma distinta de leer las preguntas, responder más despacio, y revisar de manera más consciente y eficaz. No se trata de estudiar más, sino de gestionar mejor los nervios y la atención.
Si te pasa desde hace años, puede ser buena idea comentarlo con un orientador del centro o con un psicólogo. No porque tengas “algo mal”, sino porque con algunas herramientas adecuadas podrías rendir mucho más y dejar de frustrarte por errores que no reflejan lo que realmente sabes. Desde luego lo que sí es fundamental es que lo comentes con tus padres para que ellos puedan ayudarte a sentirte mejor y a que juntos penséis formas en las que podéis ayudarte.
En resumen: Que te equivoques en lo fácil no dice nada malo de ti. Dice que tu mente se acelera cuando importa, y eso se puede aprender a regular.
Hola, gracias por escribir. Lo que te pasa es mucho más común de lo que crees, y no significa que seas despistado ni que “no sepas”, aunque ahora lo vivas con mucha frustración.
Te explico las causas más habituales y luego qué puedes hacer.
Por qué te equivocas en lo fácil
1. Exceso de confianza en lo que ya sabes
Cuando algo te parece muy fácil, el cerebro tiende a hacerlo en “piloto automático”. Lees más rápido, no compruebas bien y das por hecho que ya está correcto. En cambio, en lo difícil te concentras más.
2. Ansiedad de examen (aunque no lo notes como nervios)
No siempre se manifiesta como temblor o bloqueo. A veces aparece como:
• Prisa por terminar
• Mente acelerada
• Dificultad para fijarse en detalles
Esto hace que falles justo en lo básico.
3. Problema de atención sostenida
No es falta de inteligencia ni de estudio, sino dificultad para mantener la atención constante en tareas largas o repetitivas, como un examen completo.
4. Lectura rápida o incompleta del enunciado
Muchos errores “tontos” vienen de no leer una palabra clave: no, excepto, solo, cuál es falsa, etc.
5. Revisión poco efectiva
Aunque revises, si lo haces rápido o con la idea de “esto ya está bien”, el error pasa desapercibido.
Qué puedes empezar a hacer (muy práctico)
• Oblígate a bajar el ritmo en lo fácil
Hazte la norma mental: “lo fácil se revisa dos veces”.
• Subraya palabras clave del enunciado
Incluso si te parece absurdo, ayuda muchísimo a no cometer errores.
• Cambia el orden al revisar
No releas seguido. Por ejemplo:
• Primera pasada normal
• Segunda pasada empezando por la última pregunta hacia atrás
• Lee cada respuesta como si fuera de otra persona
Pregúntate: ¿esto responde exactamente a lo que piden?
• Controla el impulso de acabar rápido
Terminar antes no significa hacerlo mejor.
Algo importante para que estés tranquilo
Esto no define tu capacidad, ni tu futuro académico. De hecho, suele pasarle a alumnos que sí saben la materia. Es un tema de atención y gestión del ritmo, no de inteligencia.
Si esto te ocurre en muchas áreas de tu vida (no solo en exámenes) o desde hace muchos años, podría ser útil comentarlo con un orientador escolar o un profesional para valorar atención y ansiedad. Pero solo por lo que cuentas, tiene solución con estrategia y práctica.
Si quieres, dime:
• qué tipo de exámenes son (test, desarrollo, matemáticas…)
• o si te pasa más cuando vas sobrado o cuando vas justo de tiempo
y lo ajustamos todavía más a tu caso.
Te explico las causas más habituales y luego qué puedes hacer.
Por qué te equivocas en lo fácil
1. Exceso de confianza en lo que ya sabes
Cuando algo te parece muy fácil, el cerebro tiende a hacerlo en “piloto automático”. Lees más rápido, no compruebas bien y das por hecho que ya está correcto. En cambio, en lo difícil te concentras más.
2. Ansiedad de examen (aunque no lo notes como nervios)
No siempre se manifiesta como temblor o bloqueo. A veces aparece como:
• Prisa por terminar
• Mente acelerada
• Dificultad para fijarse en detalles
Esto hace que falles justo en lo básico.
3. Problema de atención sostenida
No es falta de inteligencia ni de estudio, sino dificultad para mantener la atención constante en tareas largas o repetitivas, como un examen completo.
4. Lectura rápida o incompleta del enunciado
Muchos errores “tontos” vienen de no leer una palabra clave: no, excepto, solo, cuál es falsa, etc.
5. Revisión poco efectiva
Aunque revises, si lo haces rápido o con la idea de “esto ya está bien”, el error pasa desapercibido.
Qué puedes empezar a hacer (muy práctico)
• Oblígate a bajar el ritmo en lo fácil
Hazte la norma mental: “lo fácil se revisa dos veces”.
• Subraya palabras clave del enunciado
Incluso si te parece absurdo, ayuda muchísimo a no cometer errores.
• Cambia el orden al revisar
No releas seguido. Por ejemplo:
• Primera pasada normal
• Segunda pasada empezando por la última pregunta hacia atrás
• Lee cada respuesta como si fuera de otra persona
Pregúntate: ¿esto responde exactamente a lo que piden?
• Controla el impulso de acabar rápido
Terminar antes no significa hacerlo mejor.
Algo importante para que estés tranquilo
Esto no define tu capacidad, ni tu futuro académico. De hecho, suele pasarle a alumnos que sí saben la materia. Es un tema de atención y gestión del ritmo, no de inteligencia.
Si esto te ocurre en muchas áreas de tu vida (no solo en exámenes) o desde hace muchos años, podría ser útil comentarlo con un orientador escolar o un profesional para valorar atención y ansiedad. Pero solo por lo que cuentas, tiene solución con estrategia y práctica.
Si quieres, dime:
• qué tipo de exámenes son (test, desarrollo, matemáticas…)
• o si te pasa más cuando vas sobrado o cuando vas justo de tiempo
y lo ajustamos todavía más a tu caso.
Hola, gracias por compartir tu duda. Lo que describes es algo bastante frecuente, especialmente en la etapa escolar y adolescente, y tiene varias posibles explicaciones.
En muchos casos no se trata de que “no sepas” la materia, sino de errores por falta de atención, impulsividad o exceso de confianza. Cuando un examen se percibe como muy fácil, el cerebro puede entrar en una especie de “piloto automático”: lees rápido, das por obvia la respuesta y no analizas con calma lo que realmente pregunta el ejercicio. Esto hace que aparezcan fallos justamente en lo más sencillo.
Otra causa habitual es la ansiedad ante los exámenes, incluso cuando no se vive como nervios intensos. La ansiedad puede afectar a la concentración, a la memoria de trabajo y a la capacidad de revisar con detalle. Por eso, aunque antes de entregar el examen te parezca que todo está bien, después aparecen errores que en otro contexto no cometerías.
También puede influir el estilo cognitivo: hay personas que procesan la información muy rápido, pero con menor precisión si no se entrenan estrategias de autocontrol y verificación. En algunos casos, cuando estos errores ocurren de forma constante desde la infancia, conviene valorar si hay dificultades atencionales (como problemas de atención sostenida), aunque esto solo puede determinarlo un profesional tras una evaluación adecuada.
¿Qué puedes hacer? Leer cada pregunta despacio, subrayando palabras clave. Obligarte a justificar mentalmente cada respuesta, incluso las “fáciles”. Dejar unos minutos al final del examen solo para revisar errores típicos (signos, datos, preguntas mal leídas). Practicar exámenes cronometrados para entrenar atención y autocontrol.
Si este problema te genera frustración, baja autoestima o afecta mucho a tus notas, sería recomendable comentarlo con tus padres y valorar una consulta con un/a psicólogo/a, que pueda ayudarte a entender qué está ocurriendo y enseñarte estrategias adaptadas a ti.
Lo importante es que esto tiene solución y no define tu capacidad ni tu inteligencia. Con el apoyo adecuado, suele mejorar notablemente.
En muchos casos no se trata de que “no sepas” la materia, sino de errores por falta de atención, impulsividad o exceso de confianza. Cuando un examen se percibe como muy fácil, el cerebro puede entrar en una especie de “piloto automático”: lees rápido, das por obvia la respuesta y no analizas con calma lo que realmente pregunta el ejercicio. Esto hace que aparezcan fallos justamente en lo más sencillo.
Otra causa habitual es la ansiedad ante los exámenes, incluso cuando no se vive como nervios intensos. La ansiedad puede afectar a la concentración, a la memoria de trabajo y a la capacidad de revisar con detalle. Por eso, aunque antes de entregar el examen te parezca que todo está bien, después aparecen errores que en otro contexto no cometerías.
También puede influir el estilo cognitivo: hay personas que procesan la información muy rápido, pero con menor precisión si no se entrenan estrategias de autocontrol y verificación. En algunos casos, cuando estos errores ocurren de forma constante desde la infancia, conviene valorar si hay dificultades atencionales (como problemas de atención sostenida), aunque esto solo puede determinarlo un profesional tras una evaluación adecuada.
¿Qué puedes hacer? Leer cada pregunta despacio, subrayando palabras clave. Obligarte a justificar mentalmente cada respuesta, incluso las “fáciles”. Dejar unos minutos al final del examen solo para revisar errores típicos (signos, datos, preguntas mal leídas). Practicar exámenes cronometrados para entrenar atención y autocontrol.
Si este problema te genera frustración, baja autoestima o afecta mucho a tus notas, sería recomendable comentarlo con tus padres y valorar una consulta con un/a psicólogo/a, que pueda ayudarte a entender qué está ocurriendo y enseñarte estrategias adaptadas a ti.
Lo importante es que esto tiene solución y no define tu capacidad ni tu inteligencia. Con el apoyo adecuado, suele mejorar notablemente.
Lo que te pasa es muy normal y tiene una explicación sencilla: tu cerebro se aburre con lo fácil.
Aquí tienes el resumen de por qué te ocurre y cómo arreglarlo:
¿Por qué te pasa?
Te confías: Como la pregunta es fácil, tu cerebro se "relaja" y deja de prestar atención. Es como cuando caminas por un sitio que conoces tanto que dejas de mirar el suelo y te tropiezas con un escalón.
Vas muy rápido: Tu mente va más rápido que tu mano. Quieres terminar pronto y te saltas palabras o signos sin darte cuenta.
Tu revisión te engaña: Al revisar, tu cerebro no lee lo que hay escrito, sino lo que él cree que puso. Por eso no ves el fallo hasta que te dan la nota.
¿Cómo solucionarlo?
Lee con el dedo o el lápiz: Ve señalando palabra por palabra mientras lees. Eso obliga a tu ojo a ir más despacio y no saltarse nada.
Subraya qué te piden: Aunque sea fácil, subraya la palabra clave (como "no", "falso" o "total").
Revisa al revés: Cuando acabes el examen, empieza a revisar desde la última pregunta hasta la primera. Al cambiar el orden, tu cerebro presta más atención porque le parece algo "nuevo".
No solo leas, repite: En vez de solo mirar el ejercicio para ver si está bien, intenta hacerlo de nuevo rápido en un trozo de papel sucio.
En resumen: No es que no sepas, es que tu cerebro "se desconecta" en lo sencillo. Si logras que vaya más despacio en esas preguntas, psiblemente bajaras el numero de esos fallos.
Aquí tienes el resumen de por qué te ocurre y cómo arreglarlo:
¿Por qué te pasa?
Te confías: Como la pregunta es fácil, tu cerebro se "relaja" y deja de prestar atención. Es como cuando caminas por un sitio que conoces tanto que dejas de mirar el suelo y te tropiezas con un escalón.
Vas muy rápido: Tu mente va más rápido que tu mano. Quieres terminar pronto y te saltas palabras o signos sin darte cuenta.
Tu revisión te engaña: Al revisar, tu cerebro no lee lo que hay escrito, sino lo que él cree que puso. Por eso no ves el fallo hasta que te dan la nota.
¿Cómo solucionarlo?
Lee con el dedo o el lápiz: Ve señalando palabra por palabra mientras lees. Eso obliga a tu ojo a ir más despacio y no saltarse nada.
Subraya qué te piden: Aunque sea fácil, subraya la palabra clave (como "no", "falso" o "total").
Revisa al revés: Cuando acabes el examen, empieza a revisar desde la última pregunta hasta la primera. Al cambiar el orden, tu cerebro presta más atención porque le parece algo "nuevo".
No solo leas, repite: En vez de solo mirar el ejercicio para ver si está bien, intenta hacerlo de nuevo rápido en un trozo de papel sucio.
En resumen: No es que no sepas, es que tu cerebro "se desconecta" en lo sencillo. Si logras que vaya más despacio en esas preguntas, psiblemente bajaras el numero de esos fallos.
Buenos días, puede que al ver las preguntas que te parezcan más fáciles des por hecho lo que te están preguntando y no leas al completo lo que se te pide, por lo que respondes con falta de información.
Hola, gracias por compartir lo que te pasa. Lo que describes es más común de lo que parece y no significa que no sepas o que no seas capaz. Muchas veces estos errores en lo “más fácil” están relacionados con factores como la ansiedad ante los exámenes, el exceso de confianza, la prisa, la dificultad para concentrarse o el cansancio mental. Cuando estamos bajo presión, el cerebro puede fallar justo en tareas que normalmente hacemos bien.
Revisar el examen y aun así equivocarse también puede ocurrir cuando la atención no está totalmente enfocada o cuando hay nervios que interfieren, incluso sin que uno se dé cuenta.
Desde nuestro servicio de psicología podemos ayudarte a entender mejor por qué te ocurre, trabajar la ansiedad académica, mejorar la concentración y aprender estrategias para rendir mejor en los exámenes. Si lo deseas, estaremos encantados de ayudarte.
Un saludo.
Revisar el examen y aun así equivocarse también puede ocurrir cuando la atención no está totalmente enfocada o cuando hay nervios que interfieren, incluso sin que uno se dé cuenta.
Desde nuestro servicio de psicología podemos ayudarte a entender mejor por qué te ocurre, trabajar la ansiedad académica, mejorar la concentración y aprender estrategias para rendir mejor en los exámenes. Si lo deseas, estaremos encantados de ayudarte.
Un saludo.
Gracias por tu consulta. Lo que describes (equivocarte en lo que sabes o en lo más fácil durante los exámenes) es bastante común y suele estar relacionado con ansiedad ante la prueba, presión por el rendimiento o problemas de atención y concentración, más que con falta de conocimiento.
Algunas razones frecuentes incluyen:
* Ansiedad o nerviosismo que afectan la concentración al momento de escribir la respuesta.
* Revisión apresurada o descuido debido a la presión de terminar rápido.
* Dificultades leves de atención o memoria de trabajo, que hacen que se olviden detalles aunque los conozcas.
Un psicólogo puede ayudarte a entrenar técnicas de concentración, estrategias de estudio y manejo de la ansiedad, para que puedas rendir mejor y cometer menos errores en lo que ya sabes.
Ofrezco atención presencial en Madrid capital y Tres Cantos, así como en línea y a domicilio en Madrid Norte, con sesiones adaptadas a adolescentes y jóvenes que buscan mejorar su rendimiento y seguridad en los exámenes.
Algunas razones frecuentes incluyen:
* Ansiedad o nerviosismo que afectan la concentración al momento de escribir la respuesta.
* Revisión apresurada o descuido debido a la presión de terminar rápido.
* Dificultades leves de atención o memoria de trabajo, que hacen que se olviden detalles aunque los conozcas.
Un psicólogo puede ayudarte a entrenar técnicas de concentración, estrategias de estudio y manejo de la ansiedad, para que puedas rendir mejor y cometer menos errores en lo que ya sabes.
Ofrezco atención presencial en Madrid capital y Tres Cantos, así como en línea y a domicilio en Madrid Norte, con sesiones adaptadas a adolescentes y jóvenes que buscan mejorar su rendimiento y seguridad en los exámenes.
Buenas tardes. Tendríamos que ver tu método de estudio ya que hay veces que pensamos que hemos memorizado ciertos temas de una forma y cuando los reflejamos en el examen pensamos que esta bien y luego no era lo que queremos decir. Los nervios también nos influyen. Otras veces nosotros tenemos alguna dificultad para el aprendizaje que no sabemos que tenemos y hace que nos equivoquemos, que seguramente no será tu caso, es un ejemplo. Te recomiendo que hables con tus padres y busques un psicólogo/a que te pueda dar técnicas de estudio. Pero veras que te ira bien. Saludos
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.