Me genera mucho malestar hacer favores o aceptar peticiones de personas con las que he tenido experi
3
respuestas
Me genera mucho malestar hacer favores o aceptar peticiones de personas con las que he tenido experiencias negativas o que siento que no me han tratado bien.
En dos situaciones recientes me he encontrado en esa posición: cambiar una cita a una psicóloga que previamente me había faltado al respeto, y dejar pasar al presidente y al administrador de mi edificio a mi casa tras insistencias reiteradas. En ambos casos acepté en el momento, aunque internamente no me sentía cómodo y después lo viví con frustración y enfado conmigo mismo.
Siento que me cuesta poner límites en el momento, especialmente cuando percibo presión o incomodidad, y luego me queda la sensación de haberme traicionado a mí mismo.
Mi duda es cómo trabajar esta dificultad para decir “no” sin culpa y cómo gestionar mejor estas situaciones cuando ocurren.
En dos situaciones recientes me he encontrado en esa posición: cambiar una cita a una psicóloga que previamente me había faltado al respeto, y dejar pasar al presidente y al administrador de mi edificio a mi casa tras insistencias reiteradas. En ambos casos acepté en el momento, aunque internamente no me sentía cómodo y después lo viví con frustración y enfado conmigo mismo.
Siento que me cuesta poner límites en el momento, especialmente cuando percibo presión o incomodidad, y luego me queda la sensación de haberme traicionado a mí mismo.
Mi duda es cómo trabajar esta dificultad para decir “no” sin culpa y cómo gestionar mejor estas situaciones cuando ocurren.
Hola, gracias por compartirlo con tanta claridad.
Lo que describís suele pasar cuando una parte tuya registra que algo no se siente bien, pero en el momento aparece presión, incomodidad o miedo al conflicto, y terminás accediendo. Después llega el enfado, no tanto por el favor en sí, sino por la sensación de haberte pasado por encima.
Me parece importante esto: poner límites no es ser agresivo ni desconsiderado. A veces simplemente es darte unos segundos antes de responder. Podés entrenar frases puente como: “lo tengo que pensar”, “ahora no puedo darte una respuesta”, “prefiero mantener la cita como estaba” o “no me viene bien que entren en este momento”.
Me preguntaría: ¿qué sentís en el cuerpo cuando alguien insiste?, ¿miedo a quedar mal, culpa, tensión, bloqueo?, ¿te pasa especialmente con figuras que percibís como autoridad o con personas con las que ya hubo malestar previo?
En terapia se puede trabajar mucho esta dificultad: aprender a registrar tus señales internas, sostener el “no” sin justificarte de más y diferenciar empatía de complacencia. En mi consulta acompaño procesos donde la persona necesita recuperar confianza para poner límites sin quedarse atrapada en la culpa o el autocastigo.
Si sentís que esta sensación de traicionarte se repite, podés solicitar un turno y lo trabajamos con calma.
Un saludo cálido. Decir “no” también puede ser una forma de cuidarte.
Lo que describís suele pasar cuando una parte tuya registra que algo no se siente bien, pero en el momento aparece presión, incomodidad o miedo al conflicto, y terminás accediendo. Después llega el enfado, no tanto por el favor en sí, sino por la sensación de haberte pasado por encima.
Me parece importante esto: poner límites no es ser agresivo ni desconsiderado. A veces simplemente es darte unos segundos antes de responder. Podés entrenar frases puente como: “lo tengo que pensar”, “ahora no puedo darte una respuesta”, “prefiero mantener la cita como estaba” o “no me viene bien que entren en este momento”.
Me preguntaría: ¿qué sentís en el cuerpo cuando alguien insiste?, ¿miedo a quedar mal, culpa, tensión, bloqueo?, ¿te pasa especialmente con figuras que percibís como autoridad o con personas con las que ya hubo malestar previo?
En terapia se puede trabajar mucho esta dificultad: aprender a registrar tus señales internas, sostener el “no” sin justificarte de más y diferenciar empatía de complacencia. En mi consulta acompaño procesos donde la persona necesita recuperar confianza para poner límites sin quedarse atrapada en la culpa o el autocastigo.
Si sentís que esta sensación de traicionarte se repite, podés solicitar un turno y lo trabajamos con calma.
Un saludo cálido. Decir “no” también puede ser una forma de cuidarte.
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Lo que describes tiene mucho que ver con los límites, la presión interpersonal y la sensación posterior de haberte dejado pasar por encima. No es solo que hayas hecho un favor. Es que lo hiciste a personas con las que no te sentías cómodo, en un contexto donde internamente querías decir “no” y acabaste diciendo “sí”.
Esa diferencia entre lo que sientes y lo que haces suele dejar una sensación muy amarga: frustración, rabia contigo mismo, vergüenza o la idea de “me he traicionado”.
Cuando una persona tiene dificultad para poner límites en el momento, a veces no es por falta de criterio. De hecho, tú pareces tener bastante claro después lo que habría sido más coherente contigo. El problema aparece en caliente, cuando hay presión, insistencia, incomodidad o miedo a parecer maleducado, conflictivo o exagerado.
Ahí puede activarse una respuesta automática de complacencia, ceder para que la situación termine, para evitar tensión o para no sostener la incomodidad del “no”. A corto plazo alivia, porque el conflicto se evita. A medio plazo duele, porque sientes que no te has protegido.
También influye algo importante, cuando la petición viene de alguien con quien ya hubo una experiencia negativa, el favor no se vive como un gesto neutro. Puede sentirse como una nueva invasión, como si esa persona volviera a ocupar espacio en tu vida sin haber reparado antes lo que hizo. Por eso el malestar posterior es mayor.
La clave sería aprender a darte permiso para pausar antes de responder. No tienes que contestar en el momento a todo. Una frase muy útil puede ser “Ahora no puedo decidirlo. Lo reviso y te digo.”, o “Prefiero pensarlo antes de confirmarte.” Esa pausa te saca del automatismo de ceder.
También puedes preparar respuestas breves para situaciones de presión... “No me viene bien.”
“Prefiero no hacerlo.” “Ahora no puedo atender esto.” “No voy a dejar pasar a nadie en este momento.” “Si es necesario, lo hablamos por escrito.” “Entiendo que insistas, pero mi respuesta es no.”
No hace falta justificar demasiado. Cuantas más explicaciones das, más oportunidades tiene la otra persona de discutir, insistir o buscar una grieta.
En el caso de personas con las que te has sentido maltratado o poco respetado, puedes añadir un límite más claro “Después de lo ocurrido, no me siento cómodo haciendo esto.” “Prefiero mantener una distancia.” “No quiero seguir teniendo este tipo de intercambio.” Eso no es venganza, es autocuidado.
También sería importante trabajar la culpa. Decir “no” puede hacer que otra persona se moleste, se decepcione o insista. Pero el malestar del otro no significa que tu límite sea incorrecto. A veces estás tan pendiente de no incomodar que terminas cargando tú con toda la incomodidad.
Una frase interna útil sería “Puedo ser educado sin estar disponible para todo.”
Después de estas situaciones, intenta no usar la revisión para machacarte. En vez de “otra vez he fallado”, prueba con algo más práctico “¿qué señal corporal me avisó de que no quería aceptar?”, “¿qué frase puedo usar la próxima vez?”, “¿en qué momento cedí?”, “¿qué necesito ensayar para responder mejor?”.
Los límites no se aprenden solo entendiendo. Se entrenan. Primero salen torpes, luego más claros, y con el tiempo empiezan a sentirse menos culpables.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Aprender a decir “no” sin culpa ni explicación excesiva.
• Trabajar bloqueo, complacencia y miedo al conflicto.
• Detectar antes cuándo estás cediendo por presión.
• Poner límites con personas que te han tratado mal.
• Reducir la sensación de traicionarte después de aceptar algo que no querías.
• Construir una forma más firme, tranquila y respetuosa de protegerte.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Lo que describes tiene mucho que ver con los límites, la presión interpersonal y la sensación posterior de haberte dejado pasar por encima. No es solo que hayas hecho un favor. Es que lo hiciste a personas con las que no te sentías cómodo, en un contexto donde internamente querías decir “no” y acabaste diciendo “sí”.
Esa diferencia entre lo que sientes y lo que haces suele dejar una sensación muy amarga: frustración, rabia contigo mismo, vergüenza o la idea de “me he traicionado”.
Cuando una persona tiene dificultad para poner límites en el momento, a veces no es por falta de criterio. De hecho, tú pareces tener bastante claro después lo que habría sido más coherente contigo. El problema aparece en caliente, cuando hay presión, insistencia, incomodidad o miedo a parecer maleducado, conflictivo o exagerado.
Ahí puede activarse una respuesta automática de complacencia, ceder para que la situación termine, para evitar tensión o para no sostener la incomodidad del “no”. A corto plazo alivia, porque el conflicto se evita. A medio plazo duele, porque sientes que no te has protegido.
También influye algo importante, cuando la petición viene de alguien con quien ya hubo una experiencia negativa, el favor no se vive como un gesto neutro. Puede sentirse como una nueva invasión, como si esa persona volviera a ocupar espacio en tu vida sin haber reparado antes lo que hizo. Por eso el malestar posterior es mayor.
La clave sería aprender a darte permiso para pausar antes de responder. No tienes que contestar en el momento a todo. Una frase muy útil puede ser “Ahora no puedo decidirlo. Lo reviso y te digo.”, o “Prefiero pensarlo antes de confirmarte.” Esa pausa te saca del automatismo de ceder.
También puedes preparar respuestas breves para situaciones de presión... “No me viene bien.”
“Prefiero no hacerlo.” “Ahora no puedo atender esto.” “No voy a dejar pasar a nadie en este momento.” “Si es necesario, lo hablamos por escrito.” “Entiendo que insistas, pero mi respuesta es no.”
No hace falta justificar demasiado. Cuantas más explicaciones das, más oportunidades tiene la otra persona de discutir, insistir o buscar una grieta.
En el caso de personas con las que te has sentido maltratado o poco respetado, puedes añadir un límite más claro “Después de lo ocurrido, no me siento cómodo haciendo esto.” “Prefiero mantener una distancia.” “No quiero seguir teniendo este tipo de intercambio.” Eso no es venganza, es autocuidado.
También sería importante trabajar la culpa. Decir “no” puede hacer que otra persona se moleste, se decepcione o insista. Pero el malestar del otro no significa que tu límite sea incorrecto. A veces estás tan pendiente de no incomodar que terminas cargando tú con toda la incomodidad.
Una frase interna útil sería “Puedo ser educado sin estar disponible para todo.”
Después de estas situaciones, intenta no usar la revisión para machacarte. En vez de “otra vez he fallado”, prueba con algo más práctico “¿qué señal corporal me avisó de que no quería aceptar?”, “¿qué frase puedo usar la próxima vez?”, “¿en qué momento cedí?”, “¿qué necesito ensayar para responder mejor?”.
Los límites no se aprenden solo entendiendo. Se entrenan. Primero salen torpes, luego más claros, y con el tiempo empiezan a sentirse menos culpables.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Aprender a decir “no” sin culpa ni explicación excesiva.
• Trabajar bloqueo, complacencia y miedo al conflicto.
• Detectar antes cuándo estás cediendo por presión.
• Poner límites con personas que te han tratado mal.
• Reducir la sensación de traicionarte después de aceptar algo que no querías.
• Construir una forma más firme, tranquila y respetuosa de protegerte.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Gracias por una pregunta tan bien mirada: ya has hecho una parte importante del trabajo al identificar el patrón con esa claridad.
Lo que describes tiene una lógica que conviene entender antes de querer cambiarla. En el momento en que aparece la presión, tu sistema elige la salida que reduce la tensión inmediata: decir que sí. No es debilidad ni falta de carácter; muchas veces es una estrategia aprendida hace tiempo, cuando ceder era la forma más segura de evitar un conflicto. El problema es que esa paz es prestada: la incomodidad no desaparece, solo se pospone, y reaparece después convertida en frustración contigo mismo. Ese enfado posterior, en el fondo, es la parte tuya que sí tenía claro lo que quería.
Sobre el "no sin culpa", una matización que suele ayudar: probablemente la culpa no se irá del todo, al menos al principio, y perseguir un "no" completamente limpio puede paralizarte más. El objetivo realista no es no sentir culpa, sino aprender a decir que no aunque la culpa aparezca, y comprobar que sobrevives a ella y que la relación —si era sana— también. La culpa pierde fuerza cuando deja de tener poder de veto.
En lo práctico, para esos momentos de presión, ayuda no responder en caliente. Ganar tiempo es una herramienta legítima: "déjame pensarlo y te digo", "ahora no puedo confirmártelo". Eso rompe la trampa de tener que decidir bajo la incomodidad, que es justo cuando peor decides. No necesitas justificarte largamente; cuanto más explicas, más superficie das para que te insistan.
Y un matiz de fondo: que sea alguien que no te ha tratado bien no te obliga a la frialdad, pero tampoco a la complacencia. Tienes derecho a regular cuánto acceso tiene esa persona a tu tiempo, tu casa y tu energía. Eso no es rencor: es coherencia contigo.
Este tipo de patrón se trabaja muy bien en terapia, porque suele tener raíces que merece la pena mirar, y porque practicar los límites con acompañamiento hace que el coste emocional baje mucho más rápido que intentándolo en solitario. Si te apetece trabajarlo con acompañamiento, mi agenda está abierta.
Lo que describes tiene una lógica que conviene entender antes de querer cambiarla. En el momento en que aparece la presión, tu sistema elige la salida que reduce la tensión inmediata: decir que sí. No es debilidad ni falta de carácter; muchas veces es una estrategia aprendida hace tiempo, cuando ceder era la forma más segura de evitar un conflicto. El problema es que esa paz es prestada: la incomodidad no desaparece, solo se pospone, y reaparece después convertida en frustración contigo mismo. Ese enfado posterior, en el fondo, es la parte tuya que sí tenía claro lo que quería.
Sobre el "no sin culpa", una matización que suele ayudar: probablemente la culpa no se irá del todo, al menos al principio, y perseguir un "no" completamente limpio puede paralizarte más. El objetivo realista no es no sentir culpa, sino aprender a decir que no aunque la culpa aparezca, y comprobar que sobrevives a ella y que la relación —si era sana— también. La culpa pierde fuerza cuando deja de tener poder de veto.
En lo práctico, para esos momentos de presión, ayuda no responder en caliente. Ganar tiempo es una herramienta legítima: "déjame pensarlo y te digo", "ahora no puedo confirmártelo". Eso rompe la trampa de tener que decidir bajo la incomodidad, que es justo cuando peor decides. No necesitas justificarte largamente; cuanto más explicas, más superficie das para que te insistan.
Y un matiz de fondo: que sea alguien que no te ha tratado bien no te obliga a la frialdad, pero tampoco a la complacencia. Tienes derecho a regular cuánto acceso tiene esa persona a tu tiempo, tu casa y tu energía. Eso no es rencor: es coherencia contigo.
Este tipo de patrón se trabaja muy bien en terapia, porque suele tener raíces que merece la pena mirar, y porque practicar los límites con acompañamiento hace que el coste emocional baje mucho más rápido que intentándolo en solitario. Si te apetece trabajarlo con acompañamiento, mi agenda está abierta.
Preguntas relacionadas
- Hla tomo aplazolan de 1mg y quiero dejarlo lo tome xq fallecio m papa y n podia drmir ahora ya no quiero tomarlo siento q sin esa pastilla no puedo dormir y lo tomo y duermo bien... que ago xq yo lo tome sin indicacion medica xq pase por ese duelo.
- Se dice que la asertividad consiste en expresar las propias necesidades de forma clara y respetuosa, sin agredir al otro. Sin embargo, en algunas situaciones con mi médico de cabecera he intentado hacerlo y no he sentido una respuesta acorde. Por ejemplo, le comenté que necesitaba más recetas de un…
- En un supermercado, una persona me tocó sin mi consentimiento mientras yo hablaba con una empleada. Cuando le dije que no me tocara, me respondió: “pues no te pongas en medio”. Yo no creo que estuviera bloqueando el paso de forma intencionada, y la situación me generó mucha incomodidad. Puse el límite…
- Buenos días. Llevo 6 meses con mi novio y siempre nos hemos llevado muy bien. Hubo un punto hace dos meses en que yo empecé con una racha de apego ansioso que ya había sufrido en otras relaciones. Desde entonces poco ha cambiado pero si es cierto que cuanto más detrás suyo voy más se agobia porque necesita…
- Llevo 6 años tomando silbilla y la regla me sale marrón y únicamente durante un día o dos, recientemente tuve un episodio de diarrea y temi con que la pastilla dejará de hacer efecto, porque tengo una pareja estable y la regla me dura un día. Ya me bajo la regla ( un día y de color marrón), nose si…
- Hola llevo aproximadamente 3 años con sífilis y mi pareja igual pero nunca hemos recibido tratamiento q debo hacer o como empezamos con q lo curamos
- Tuve una conizacion de cuello (leep )hace 2 años , después de eso ha empezado incontinencia de orina al estornudar o reírme , está relacionado ?
- Porque mi abuelo de 94 años aun sigue dormido después de 24 horas de tomar quetiapina de 25 mg. No intenta despertar pero está muy sedado
- Hola llevo 19 años con mi pareja actualmente llevamos dos años y medio que no nos vemos personalmente pero hablamos todos los días. Pero ha pasado un tiempo que ya no hablamos de sexo ni nada por el estilo, lo único que dice es que el tiempo tiene la razón, lo puedo tomar como malo?
- Mi marido en circunstancias muy especiales saco a bailar a una desconocida cuando a mí hacia un me había dado un infarto en un ojo. Le quería muchísimo y el a mi . Me dolió tanto al recibir un whtsapp con las imágenes que perdonándolo lo lo podía olvidar. A los dos años tuvo un ictus y murió .Tengo que…
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.