Mi hija tiene 30 años y tiene anorexia desde hace uno. Tiene las transaminasas altísimas, esta muy d
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Mi hija tiene 30 años y tiene anorexia desde hace uno. Tiene las transaminasas altísimas, esta muy delgada pero no se deja ayudar. Su padre tiene cáncer y se está muriendo. Y yo no sé qué hacer
Hola. Ambas situaciones que describes resultan ser problemáticas ya que pertenecen a personas ya adultas. Puedes consultar con médicos especializados para comprender cada caso e informarte si puedes intervenir de alguna manera.
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La situación que describes es muy dura y entiendo la sensación de impotencia que puedes estar viviendo. Cuando una persona con anorexia está muy delgada y además aparecen alteraciones médicas importantes, como transaminasas muy elevadas, es importante que exista valoración y seguimiento médico especializado, porque el cuerpo puede empezar a resentirse seriamente aunque ella minimice lo que le ocurre o rechace ayuda.
A veces, cuanto más insistimos desde el miedo o la desesperación, más se encierra la persona en el problema. Por eso suele ser más útil intentar mantener una presencia estable, afectuosa y no confrontativa, transmitiendo preocupación real sin entrar constantemente en discusiones sobre comida o peso. Frases como “me preocupa verte sufrir” o “no quiero obligarte, pero sí acompañarte y buscar ayuda contigo” suelen generar menos resistencia que la presión directa.
También es importante que no sostengas esto sola, especialmente en un momento tan delicado por la enfermedad de su padre. Aunque ella sea adulta y tenga capacidad de decisión, vosotros también necesitáis orientación y apoyo. Buscar ayuda en una unidad especializada en trastornos de la conducta alimentaria o pedir asesoramiento profesional para la familia puede ayudaros a entender mejor cómo actuar y cuándo una situación requiere intervención más urgente.
A veces, cuanto más insistimos desde el miedo o la desesperación, más se encierra la persona en el problema. Por eso suele ser más útil intentar mantener una presencia estable, afectuosa y no confrontativa, transmitiendo preocupación real sin entrar constantemente en discusiones sobre comida o peso. Frases como “me preocupa verte sufrir” o “no quiero obligarte, pero sí acompañarte y buscar ayuda contigo” suelen generar menos resistencia que la presión directa.
También es importante que no sostengas esto sola, especialmente en un momento tan delicado por la enfermedad de su padre. Aunque ella sea adulta y tenga capacidad de decisión, vosotros también necesitáis orientación y apoyo. Buscar ayuda en una unidad especializada en trastornos de la conducta alimentaria o pedir asesoramiento profesional para la familia puede ayudaros a entender mejor cómo actuar y cuándo una situación requiere intervención más urgente.
Hola: Siento mucho la situación que estás viviendo, es muy difícil para ti y para toda la familia.
Con lo que describes, es importante tener en cuenta que, aunque tu hija sea adulta y pueda rechazar ayuda, sí existen señales de riesgo físico que requieren valoración médica.
En estos casos, lo más recomendable es:
Buscar orientación profesional para ti (psicología o unidad de TCA) para saber cómo actuar.
Mantener el vínculo con ella desde la calma, sin confrontación directa sobre comida o peso.
Evitar la presión, pero expresar preocupación de forma constante y afectuosa.
Consultar con su médico si hay empeoramiento físico.
Aunque ella no quiera ayuda ahora, la familia puede ser clave para facilitar el acceso al tratamiento en el momento adecuado.
Espero haberte ayudado un poco. Un saludo, Dra. Yolanda Vellisca
ABCpsicología
Con lo que describes, es importante tener en cuenta que, aunque tu hija sea adulta y pueda rechazar ayuda, sí existen señales de riesgo físico que requieren valoración médica.
En estos casos, lo más recomendable es:
Buscar orientación profesional para ti (psicología o unidad de TCA) para saber cómo actuar.
Mantener el vínculo con ella desde la calma, sin confrontación directa sobre comida o peso.
Evitar la presión, pero expresar preocupación de forma constante y afectuosa.
Consultar con su médico si hay empeoramiento físico.
Aunque ella no quiera ayuda ahora, la familia puede ser clave para facilitar el acceso al tratamiento en el momento adecuado.
Espero haberte ayudado un poco. Un saludo, Dra. Yolanda Vellisca
ABCpsicología
Siento mucho la situación tan dolorosa que estáis viviendo. Entiendo tu angustia: ver a una hija con anorexia, muy delgada, con analíticas alteradas y además atravesar la enfermedad grave de su padre puede generar una sensación enorme de impotencia y miedo.
En un trastorno de la conducta alimentaria, especialmente cuando hay bajo peso y alteraciones médicas como transaminasas altas, es muy importante que haya seguimiento médico y psicológico especializado. No es una cuestión de “querer” o “no querer dejarse ayudar”; muchas veces la enfermedad atrapa tanto que la persona no puede ver el riesgo con claridad.
Mi recomendación sería no esperar a que ella “quiera del todo” para pedir orientación. Hablad cuanto antes con su médico, salud mental o una unidad especializada en TCA para valorar el estado físico y emocional, y saber qué pasos dar como familia. Si la veis muy deteriorada, con riesgo físico, ideas de muerte, desmayos, confusión o empeoramiento importante, acudid a urgencias.
También sería importante que tú tengas apoyo. Acompañar a alguien con anorexia desde el amor, el miedo y el agotamiento es muy difícil, y necesitas un espacio donde poder sostenerte sin sentir que todo depende solo de ti.
Te animo a consultar cuanto antes con un equipo especializado en TCA para valorar la gravedad y organizar un plan de intervención. Un abrazo.
En un trastorno de la conducta alimentaria, especialmente cuando hay bajo peso y alteraciones médicas como transaminasas altas, es muy importante que haya seguimiento médico y psicológico especializado. No es una cuestión de “querer” o “no querer dejarse ayudar”; muchas veces la enfermedad atrapa tanto que la persona no puede ver el riesgo con claridad.
Mi recomendación sería no esperar a que ella “quiera del todo” para pedir orientación. Hablad cuanto antes con su médico, salud mental o una unidad especializada en TCA para valorar el estado físico y emocional, y saber qué pasos dar como familia. Si la veis muy deteriorada, con riesgo físico, ideas de muerte, desmayos, confusión o empeoramiento importante, acudid a urgencias.
También sería importante que tú tengas apoyo. Acompañar a alguien con anorexia desde el amor, el miedo y el agotamiento es muy difícil, y necesitas un espacio donde poder sostenerte sin sentir que todo depende solo de ti.
Te animo a consultar cuanto antes con un equipo especializado en TCA para valorar la gravedad y organizar un plan de intervención. Un abrazo.
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
La situación que estás viviendo es extremadamente dura. Estás intentando sostener al mismo tiempo la enfermedad grave de tu marido y el deterioro físico y psicológico de tu hija, y eso puede llevar a una sensación de impotencia y desesperación enorme.
Y hay algo especialmente doloroso en los trastornos de la conducta alimentaria: muchas veces la familia ve claramente el riesgo, el deterioro y el sufrimiento… mientras la persona enferma no logra reconocer plenamente la gravedad o rechaza la ayuda.
Eso genera muchísimo miedo y agotamiento en quienes están alrededor.
Por lo que cuentas, la situación de tu hija ya parece clínicamente seria. Una anorexia con pérdida importante de peso y transaminasas muy elevadas no debería minimizarse, porque el cuerpo puede empezar a entrar en un estado de afectación médica relevante.
Y entiendo perfectamente la angustia de sentir: “la veo mal y no puedo hacer que se deje ayudar.”
Además, el contexto emocional que está viviendo la familia probablemente añade todavía más carga: la enfermedad terminal de su padre, el miedo, la tristeza, la sensación de pérdida, la impotencia y posiblemente emociones que cada uno está gestionando de forma distinta.
A veces, los trastornos alimentarios se intensifican precisamente en contextos donde la persona siente que emocionalmente todo se descontrola. El control sobre el cuerpo o la comida puede convertirse en una forma desesperada de manejar ansiedad, dolor o sensación interna de caos.
Aunque puedas comprender parte de lo que le ocurre, tú sola no puedes sacarla de esto.
Y muchas madres terminan completamente destruidas psicológicamente porque viven intentando salvar a su hija mientras también sostienen culpa, miedo y responsabilidad constante.
También quiero decirte algo importante: no estás fallando como madre por no conseguir que ella reaccione.
La anorexia puede volverse muy rígida, muy negadora y muy resistente al tratamiento, incluso en personas adultas inteligentes y conscientes en otros aspectos de su vida.
Ahora mismo parece fundamental que la situación siga supervisada médicamente y psicológicamente de forma especializada. Con esos síntomas físicos, no conviene quedarse únicamente esperando a que ella “quiera” encontrarse mejor.
Y tú también necesitas apoyo emocional urgentemente. Porque el nivel de carga que llevas encima puede terminar rompiéndote psicológicamente si intentas sostenerlo sola.
Además, muchas familias terminan atrapadas entre: insistir demasiado, controlar, discutir, suplicar o callar por miedo a empeorar la situación.
Y encontrar un equilibrio ahí es muy difícil sin acompañamiento profesional.
No puedo decirte desde aquí exactamente qué debe hacerse clínicamente porque dependerá del estado médico y psicológico concreto de tu hija. Pero sí puedo decirte que, por lo que describes, merece una valoración especializada seria y cercana.
Y algo importante: aunque ahora sientas que no sabes qué hacer, el hecho de estar preocupada, buscando ayuda y sosteniendo emocionalmente todo esto habla de una madre profundamente implicada y angustiada, no de alguien indiferente.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Manejar la angustia extrema ante la enfermedad de un hijo o pareja.
• Comprender mejor cómo funciona la anorexia y sus dinámicas familiares.
• Aprender formas más útiles de acompañar sin destruirte emocionalmente.
• Reducir culpa, impotencia y sensación de fracaso.
• Sostener emocionalmente procesos de enfermedad y pérdida.
• Recuperar algo de apoyo y contención en medio de tanto desgaste.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
La situación que estás viviendo es extremadamente dura. Estás intentando sostener al mismo tiempo la enfermedad grave de tu marido y el deterioro físico y psicológico de tu hija, y eso puede llevar a una sensación de impotencia y desesperación enorme.
Y hay algo especialmente doloroso en los trastornos de la conducta alimentaria: muchas veces la familia ve claramente el riesgo, el deterioro y el sufrimiento… mientras la persona enferma no logra reconocer plenamente la gravedad o rechaza la ayuda.
Eso genera muchísimo miedo y agotamiento en quienes están alrededor.
Por lo que cuentas, la situación de tu hija ya parece clínicamente seria. Una anorexia con pérdida importante de peso y transaminasas muy elevadas no debería minimizarse, porque el cuerpo puede empezar a entrar en un estado de afectación médica relevante.
Y entiendo perfectamente la angustia de sentir: “la veo mal y no puedo hacer que se deje ayudar.”
Además, el contexto emocional que está viviendo la familia probablemente añade todavía más carga: la enfermedad terminal de su padre, el miedo, la tristeza, la sensación de pérdida, la impotencia y posiblemente emociones que cada uno está gestionando de forma distinta.
A veces, los trastornos alimentarios se intensifican precisamente en contextos donde la persona siente que emocionalmente todo se descontrola. El control sobre el cuerpo o la comida puede convertirse en una forma desesperada de manejar ansiedad, dolor o sensación interna de caos.
Aunque puedas comprender parte de lo que le ocurre, tú sola no puedes sacarla de esto.
Y muchas madres terminan completamente destruidas psicológicamente porque viven intentando salvar a su hija mientras también sostienen culpa, miedo y responsabilidad constante.
También quiero decirte algo importante: no estás fallando como madre por no conseguir que ella reaccione.
La anorexia puede volverse muy rígida, muy negadora y muy resistente al tratamiento, incluso en personas adultas inteligentes y conscientes en otros aspectos de su vida.
Ahora mismo parece fundamental que la situación siga supervisada médicamente y psicológicamente de forma especializada. Con esos síntomas físicos, no conviene quedarse únicamente esperando a que ella “quiera” encontrarse mejor.
Y tú también necesitas apoyo emocional urgentemente. Porque el nivel de carga que llevas encima puede terminar rompiéndote psicológicamente si intentas sostenerlo sola.
Además, muchas familias terminan atrapadas entre: insistir demasiado, controlar, discutir, suplicar o callar por miedo a empeorar la situación.
Y encontrar un equilibrio ahí es muy difícil sin acompañamiento profesional.
No puedo decirte desde aquí exactamente qué debe hacerse clínicamente porque dependerá del estado médico y psicológico concreto de tu hija. Pero sí puedo decirte que, por lo que describes, merece una valoración especializada seria y cercana.
Y algo importante: aunque ahora sientas que no sabes qué hacer, el hecho de estar preocupada, buscando ayuda y sosteniendo emocionalmente todo esto habla de una madre profundamente implicada y angustiada, no de alguien indiferente.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Manejar la angustia extrema ante la enfermedad de un hijo o pareja.
• Comprender mejor cómo funciona la anorexia y sus dinámicas familiares.
• Aprender formas más útiles de acompañar sin destruirte emocionalmente.
• Reducir culpa, impotencia y sensación de fracaso.
• Sostener emocionalmente procesos de enfermedad y pérdida.
• Recuperar algo de apoyo y contención en medio de tanto desgaste.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Entiendo la preocupación y el desgaste que puede sentir una madre en una situación así. Cuando una persona adulta con anorexia no se deja ayudar, especialmente en un momento familiar tan duro como la enfermedad grave de su padre, es habitual que la familia sienta impotencia, miedo y mucha confusión.
La anorexia nerviosa no es únicamente “no querer comer”. Muchas veces detrás hay un gran sufrimiento emocional, necesidad de control, miedo, bloqueo emocional o dificultad para gestionar determinadas situaciones vitales. En momentos de estrés intenso o pérdidas importantes, los síntomas pueden agravarse considerablemente.
Las transaminasas muy elevadas y la pérdida importante de peso pueden indicar que el cuerpo está empezando a sufrir consecuencias médicas serias, por lo que sería importante intentar una valoración médica y psicológica especializada lo antes posible. Aun así, cuando la persona rechaza ayuda, presionar constantemente o entrar en discusiones suele aumentar todavía más el bloqueo y la sensación de incomprensión.
En estos casos suele ser importante:
intentar mantener una actitud cercana y no únicamente centrada en la comida,
expresar preocupación desde el afecto y no desde la confrontación,
evitar culpabilizar o entrar en luchas constantes,
y buscar también apoyo profesional para la familia, porque el desgaste emocional puede ser enorme.
Aunque ahora parezca que no quiere ayuda, muchas personas con TCA atraviesan momentos de gran ambivalencia: una parte rechaza el tratamiento, pero otra muchas veces sí necesita sentirse comprendida y acompañada.
Dada la gravedad que comentas (peso muy bajo, alteración médica y rechazo de ayuda), os recomendaría consultar con un equipo especializado en trastornos de la conducta alimentaria para valorar la situación cuanto antes y orientaros también a vosotros como familia sobre cómo actuar.
La anorexia nerviosa no es únicamente “no querer comer”. Muchas veces detrás hay un gran sufrimiento emocional, necesidad de control, miedo, bloqueo emocional o dificultad para gestionar determinadas situaciones vitales. En momentos de estrés intenso o pérdidas importantes, los síntomas pueden agravarse considerablemente.
Las transaminasas muy elevadas y la pérdida importante de peso pueden indicar que el cuerpo está empezando a sufrir consecuencias médicas serias, por lo que sería importante intentar una valoración médica y psicológica especializada lo antes posible. Aun así, cuando la persona rechaza ayuda, presionar constantemente o entrar en discusiones suele aumentar todavía más el bloqueo y la sensación de incomprensión.
En estos casos suele ser importante:
intentar mantener una actitud cercana y no únicamente centrada en la comida,
expresar preocupación desde el afecto y no desde la confrontación,
evitar culpabilizar o entrar en luchas constantes,
y buscar también apoyo profesional para la familia, porque el desgaste emocional puede ser enorme.
Aunque ahora parezca que no quiere ayuda, muchas personas con TCA atraviesan momentos de gran ambivalencia: una parte rechaza el tratamiento, pero otra muchas veces sí necesita sentirse comprendida y acompañada.
Dada la gravedad que comentas (peso muy bajo, alteración médica y rechazo de ayuda), os recomendaría consultar con un equipo especializado en trastornos de la conducta alimentaria para valorar la situación cuanto antes y orientaros también a vosotros como familia sobre cómo actuar.
Hola, que tal?
Lamento profundamente la situación de desamparo y dolor por la que está transitando. Sostener la enfermedad terminal de su pareja y, al mismo tiempo, el cuerpo sufriente de una hija con anorexia es una carga desbordante.
Desde la clínica, la anorexia no es solo un problema con la comida; a veces, el rechazo al alimento es la única vía que el sujeto encuentra para manifestar un dolor que no puede ponerse en palabras, especialmente ante la inminencia de una pérdida tan grande como la de un padre. El cuerpo de su hija, al límite, está hablando por ella.
Ante su desesperación sobre qué hacer, podria decirte que para poder sostener a otro, primero es subjetivamente necesario tener un lugar donde sostenerse uno mismo. Intentar salvar a su hija desde la impotencia y el desgaste absoluto solo aumentará la angustia de ambas.
La mejor forma de ayudarla hoy es buscar un espacio de análisis y escucha para usted. Necesita un lugar donde alojar su propio dolor y tramitar este duelo. Solo cuando usted logre ponerse a salvo y aliviarse de la exigencia de cuidar al otro, podrá ofrecerle a su hija una presencia diferente, permitiendo quizás que ella empiece a interrogar su propio síntoma. No sostenga este peso sola, busque ayuda en primer lugar para usted misma.
Espero que esto la oriente un poco, un abrazo!
Lamento profundamente la situación de desamparo y dolor por la que está transitando. Sostener la enfermedad terminal de su pareja y, al mismo tiempo, el cuerpo sufriente de una hija con anorexia es una carga desbordante.
Desde la clínica, la anorexia no es solo un problema con la comida; a veces, el rechazo al alimento es la única vía que el sujeto encuentra para manifestar un dolor que no puede ponerse en palabras, especialmente ante la inminencia de una pérdida tan grande como la de un padre. El cuerpo de su hija, al límite, está hablando por ella.
Ante su desesperación sobre qué hacer, podria decirte que para poder sostener a otro, primero es subjetivamente necesario tener un lugar donde sostenerse uno mismo. Intentar salvar a su hija desde la impotencia y el desgaste absoluto solo aumentará la angustia de ambas.
La mejor forma de ayudarla hoy es buscar un espacio de análisis y escucha para usted. Necesita un lugar donde alojar su propio dolor y tramitar este duelo. Solo cuando usted logre ponerse a salvo y aliviarse de la exigencia de cuidar al otro, podrá ofrecerle a su hija una presencia diferente, permitiendo quizás que ella empiece a interrogar su propio síntoma. No sostenga este peso sola, busque ayuda en primer lugar para usted misma.
Espero que esto la oriente un poco, un abrazo!
Hola, siento mucho todo lo que estás sosteniendo ahora mismo.
Tener a una hija con una anorexia avanzada y además estar atravesando la enfermedad tan grave de su padre es una situación emocionalmente muy dura y extremadamente desgastante para cualquier persona.
Por lo que describes, la situación de tu hija parece importante no solo a nivel psicológico, sino también médico. Cuando hay una pérdida de peso marcada y alteraciones como transaminasas muy elevadas, es fundamental que exista seguimiento médico y psiquiátrico especializado, aunque muchas veces las personas con anorexia tengan enormes dificultades para reconocer la gravedad o aceptar ayuda.
Y ahí aparece una de las partes más dolorosas para las familias: querer ayudar desesperadamente y sentir que la otra persona rechaza esa ayuda. Eso genera muchísima impotencia, miedo y sensación de no saber qué hacer.
También es importante que recuerdes algo: tú no has causado la anorexia de tu hija y tampoco puedes controlar tú sola que ella salga de ella. Puedes acompañar, insistir en buscar apoyo profesional y estar presente, pero hay límites en lo que una madre puede sostener sin destruirse emocionalmente en el proceso.
En este momento probablemente necesites apoyo tú también, porque estás intentando sostener dos situaciones extremadamente difíciles al mismo tiempo: una enfermedad grave en tu pareja y una hija que está enferma y no se deja cuidar.
Si notas que la situación física de tu hija empeora mucho, hay desnutrición severa, riesgo médico o deterioro importante, sería importante consultar con profesionales especializados en trastornos de la conducta alimentaria y valorar atención urgente.
Y tú tampoco deberías atravesar esto sola. Si necesitas acompañamiento psicológico para manejar toda esta carga emocional, puedes consultarlo conmigo. Atiendo en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte y online.
Te mando mucho ánimo en un momento tan difícil.
Tener a una hija con una anorexia avanzada y además estar atravesando la enfermedad tan grave de su padre es una situación emocionalmente muy dura y extremadamente desgastante para cualquier persona.
Por lo que describes, la situación de tu hija parece importante no solo a nivel psicológico, sino también médico. Cuando hay una pérdida de peso marcada y alteraciones como transaminasas muy elevadas, es fundamental que exista seguimiento médico y psiquiátrico especializado, aunque muchas veces las personas con anorexia tengan enormes dificultades para reconocer la gravedad o aceptar ayuda.
Y ahí aparece una de las partes más dolorosas para las familias: querer ayudar desesperadamente y sentir que la otra persona rechaza esa ayuda. Eso genera muchísima impotencia, miedo y sensación de no saber qué hacer.
También es importante que recuerdes algo: tú no has causado la anorexia de tu hija y tampoco puedes controlar tú sola que ella salga de ella. Puedes acompañar, insistir en buscar apoyo profesional y estar presente, pero hay límites en lo que una madre puede sostener sin destruirse emocionalmente en el proceso.
En este momento probablemente necesites apoyo tú también, porque estás intentando sostener dos situaciones extremadamente difíciles al mismo tiempo: una enfermedad grave en tu pareja y una hija que está enferma y no se deja cuidar.
Si notas que la situación física de tu hija empeora mucho, hay desnutrición severa, riesgo médico o deterioro importante, sería importante consultar con profesionales especializados en trastornos de la conducta alimentaria y valorar atención urgente.
Y tú tampoco deberías atravesar esto sola. Si necesitas acompañamiento psicológico para manejar toda esta carga emocional, puedes consultarlo conmigo. Atiendo en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte y online.
Te mando mucho ánimo en un momento tan difícil.
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