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11 respuestas
Si tengo un hijo con 35 años que hace 12 años q acabo de estudiar una carrera y ahora se dedica a "estudiar oposiciones" y le han llamado de la bolsa para 1 2 meses como gestionar esta situacion esta todo el dia en casa "estudiando"¿como afrontarlo? Me recomendais algun psicologo o esperar q llegue su oportunidad pero segun el va por buen camino " estudiando",nostors vemos q no va al ritmo de sus amigos pero segun el si
 Paqui García Pacheco
Psicólogo, Terapeuta complementario
Sevilla
Buenos días, lo que comentas puede generar preocupación e incertidumbre en la familia, especialmente cuando percibís ritmos o expectativas diferentes a las vuestras. Es comprensible que queráis ayudarle y entender qué está ocurriendo.

Cada persona tiene tiempos y procesos distintos, pero más allá de compararlo con otros, puede ser útil observar aspectos como su nivel real de implicación, autonomía, bienestar emocional y grado de funcionamiento en su vida diaria. En algunos casos, mantenerse durante mucho tiempo en una situación de bloqueo o dependencia puede estar relacionado con inseguridad, miedo al fracaso, desmotivación o dificultades emocionales.

Antes que presionarle o esperar pasivamente, suele ser recomendable:

Hablar con él desde la preocupación y no desde la crítica, intentando comprender cómo se siente y cuáles son sus objetivos reales.
Establecer acuerdos claros sobre responsabilidades, rutinas o plazos si convive en casa.
Valorar orientación psicológica si la situación genera conflicto familiar, malestar o estancamiento prolongado.

La intervención psicológica puede ayudar tanto a la persona como a la familia a gestionar expectativas, mejorar la comunicación y favorecer la toma de decisiones.

Un saludo.

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Entiendo perfectamente vuestra preocupación. Ver a un hijo de 35 años en casa, durante años, preparando oposiciones sin un resultado claro genera dudas, comparación con otros y miedo a que “se esté quedando atrás”. Es humano que os pase.

Ahora bien, también es importante entender algo: las oposiciones son una carrera de fondo muy exigente, no solo académicamente, sino psicológicamente.

No es como estudiar una carrera o hacer un máster, donde hay exámenes frecuentes y resultados visibles. Aquí puedes estar años esforzándote sin una recompensa inmediata. Desde fuera parece que “no pasa nada”, que no hay avances. Pero por dentro sí los hay: temario acumulado, simulacros, experiencia en convocatorias, mejora en técnica de examen. El problema es que el refuerzo es tardío e incierto, y eso desgasta mucho.

He trabajado con muchos opositores y hay varios puntos clave:

1. El desgaste psicológico es normal

Estudiar durante años apostando a algo que no depende solo de uno mismo genera:
- Ansiedad.
- Desmotivación intermitente.
- Dudas constantes.
- Comparación con amigos que ya tienen estabilidad.

Eso no significa que vaya mal. Significa que está en un proceso exigente.

2. El riesgo real no es opositar, es descuidar la vida

Cuando todo gira en torno a estudiar, pueden aparecer aislamiento, rutina muy pobre, poca actividad física, escasa vida social… y eso sí afecta al rendimiento y al estado de ánimo.

Un opositor que solo estudia suele rendir peor que uno que:

- Hace ejercicio.
- Tiene horarios estructurados.
- Mantiene algo de vida social.
- Descansa bien.
- Tiene supervisión académica adecuada (academia o preparador).

3. Sobre el ritmo comparado con sus amigos

Cada camino profesional tiene tiempos distintos. Comparar procesos diferentes suele generar presión innecesaria. Ahora bien, también es legítimo preguntarse si hay un plan claro: ¿Tiene estrategia? ¿Se presenta regularmente? ¿Tiene seguimiento académico? ¿Ha mejorado en las convocatorias?

No es lo mismo estar “estudiando indefinidamente” que estar en un plan estructurado.

4. ¿Qué podéis hacer como familia?

- Evitar la crítica constante o la ironía (eso suele bloquear más).
- Pedirle que os explique su planificación real.
- Hablar desde la preocupación, no desde la comparación.
- Marcar límites claros si convivís (normas de casa, responsabilidades).

La comunicación es más eficaz cuando se habla desde: “Nos preocupa tu bienestar y tu futuro”. Y no tanto desde: “Mira cómo van los demás”.

5. ¿Es buena idea apoyo psicológico?

Sí, y no porque “esté mal”, sino como complemento. Igual que tiene academia o preparador, el apoyo psicológico ayuda a:

- Gestionar ansiedad y presión.
- Mantener disciplina sostenida.
- Evitar bloqueo y procrastinación.
- Trabajar la tolerancia a la incertidumbre.
- Equilibrar vida personal y estudio.

Muchos opositores mejoran su rendimiento cuando trabajan la parte mental, porque esta oposición no solo se gana con horas de estudio, sino con estabilidad emocional.

Las oposiciones pueden salir bien. Pero deben afrontarse como un proyecto serio y sostenible, no como una espera indefinida.
 Victor de Paz Centeno
Psicólogo, Terapeuta complementario
Málaga
Es un tema complicado porque las oposiciones enseñan a las personas a demorar la gratificación, a veces volviéndose demasiado rígido. Con esto me refiero a que cuando se estudia una oposición se enseña a que es algo a largo plazo, que hay que esperar, que hay que seguir a pesar de no conseguir los resultados.

A menudo, esto se vuelve rigidez y hace que se pasen muchos años sin conseguir lo que se desea. Muchas personas no pasan oposiciones. También aparece la comodidad en la que puede vivir. Si está en una situación en la que le proveen de casa, comida y seguridad, entonces se puede permitir demorar resultados en los trabajos porque no tiene incomodidad que le mueva a hacer algo más rápido.

De cualquier manera, no existe una respuesta correcta porque cabe la posibilidad de que esté en el camino adecuado para él. Quizá sea más interesante hablar con él y ver qué opina él al respecto.

Si queréis revisarlo, podéis entrar en mi perfil y reservar una reunión de valoración de 15/20 minutos. Es gratuita y sin compromiso.
Entiendo vuestra preocupación. Cuando un hijo adulto lleva años preparando oposiciones y la situación laboral no termina de consolidarse, es normal que los padres se sientan confundidos entre apoyar y preocuparse.

Hay varios aspectos importantes que conviene diferenciar:

1. Edad y autonomía

Con 35 años ya estamos hablando de un adulto plenamente responsable de su trayectoria. La pregunta clave no es solo si “va más lento que sus amigos”, sino:
• ¿Es económicamente independiente?
• ¿Tiene un plan estructurado y realista?
• ¿Asume consecuencias de sus decisiones?

Compararlo con sus amigos no suele ayudar; lo relevante es si su proyecto es viable y sostenible.

2. Opositar durante años: ¿normal o señal de estancamiento?

Preparar oposiciones puede requerir años, y que lo hayan llamado de la bolsa es un dato objetivo positivo. Sin embargo, doce años es un periodo largo. Conviene preguntarse:
• ¿Ha aprobado exámenes o mejorado notas progresivamente?
• ¿Tiene un preparador o academia?
• ¿Hay estrategia clara o es una rutina indefinida?
• ¿Tiene alternativas si no sale?

La diferencia entre esfuerzo sostenido y bloqueo es la estructura y los resultados intermedios.

3. Riesgo de dependencia cómoda

Si vive en casa con cobertura económica total, puede generarse sin querer una “zona de confort”. No necesariamente por falta de capacidad, sino por ausencia de presión externa real.

Aquí es importante revisar:
• ¿Aporta económicamente?
• ¿Colabora en casa?
• ¿Tiene responsabilidades claras?

4. Cómo afrontarlo como padres

No desde el reproche, sino desde la claridad. Podéis plantearle una conversación estructurada:
• Pedirle que os explique su plan concreto (fechas, convocatorias, objetivos medibles).
• Establecer límites en casa si sigue viviendo con vosotros (aportación económica, tareas, plazos).
• Acordar una revisión en X meses para valorar avances.

No se trata de echarlo ni de presionarlo sin sentido, sino de evitar la indefinición crónica.

5. ¿Psicólogo o esperar?

Si él realmente está estudiando de forma disciplinada, tiene resultados parciales y la bolsa empieza a moverse, podría tener sentido esperar un tiempo razonable.

Pero si hay:
• Aislamiento excesivo.
• Falta de objetivos medibles.
• Sensación de estancamiento.
• Ansiedad, evitación o baja motivación.

Entonces sí puede ser útil una evaluación psicológica para ver si hay miedo al fracaso, perfeccionismo paralizante o dificultades en la planificación.

A veces no es falta de capacidad, sino bloqueo.

Lo importante ahora no es decidir por él, sino redefinir vuestro papel: pasar de sostener indefinidamente a acompañar con límites claros.

Si queréis, podemos trabajar en consulta online cómo plantear esa conversación y establecer límites sin que se convierta en conflicto familiar.
Hola, gracias por compartir tu preocupación. Es completamente comprensible que te sientas inquieto por la situación de tu hijo y cómo organiza su tiempo, especialmente al compararlo con sus amigos. Cada persona tiene su propio ritmo y sus propios objetivos, y aunque él perciba que va por buen camino estudiando oposiciones, puede ser útil encontrar un equilibrio que le permita avanzar sin generar tensión familiar ni afectar la convivencia diaria.

En estos casos, es importante mantener una comunicación abierta y comprensiva, validando su esfuerzo y motivación, pero también expresando tus preocupaciones de manera clara y respetuosa. Esto ayuda a fortalecer la relación, mantener la confianza y acompañarlo de manera positiva en su proceso.

Si lo deseas, puedo acompañarte profesionalmente para orientarte sobre cómo manejar esta situación, mejorar la comunicación con tu hijo y apoyar su motivación mientras cuidas tu bienestar emocional. Atiendo de manera presencial en Tres Cantos (Madrid), online y también a domicilio en Madrid Norte.
Hola. Creo que un psicólogo podría ayudarte a gestionar esta situación que estás viviendo con tu hijo, así como las emociones que te generan. Si quieres, puedes reservar una primera cita en mi perfil, tanto presencial como online. Un saludo.
la situación que describe es un motivo de consulta muy frecuente en la actualidad: la dificultad de un hijo para realizar el pasaje de la formación académica a la vida productiva autónoma.
Desde el psicoanálisis, más que evaluar el 'ritmo' de su hijo en comparación con sus amigos, nos preguntamos por la función que cumple ese 'estudio' en su vida. A veces, el estudio de oposiciones de manera indefinida puede convertirse en una pantalla que permite al sujeto no enfrentarse a la castración que implica el mundo laboral real (con sus fracasos, jefes y responsabilidades). Es, en cierto modo, una forma de quedarse detenido en el tiempo de la infancia, donde se es 'hijo' y no 'adulto'...
Es normal que como madre te preocupes por el ritmo y las decisiones de tu hijo, sobre todo cuando lo comparas con sus amigos. Tu hijo acaba de terminar la carrera y ahora ha decidido dedicarse a estudiar oposiciones. Está en casa todo el día concentrado en su preparación, y aunque eso te genere inquietud, según él va por buen camino y tiene un plan claro. Esa motivación y constancia son señales de que sabe lo que quiere, aunque sea distinto al ritmo de otros jóvenes.
En situaciones así, lo más importante es encontrar un equilibrio entre preocupación y apoyo. Reconocer su autonomía y respetar su ritmo le da seguridad y confianza para avanzar. Mantener el diálogo abierto, preguntando por su estudio y sus avances sin presionarlo, ayuda a que se sienta acompañado sin sentir controlado. Puedes también animarlo a mantener rutinas saludables fuera del estudio, como ejercicio o salidas, para equilibrar su vida y reducir aislamiento. Evitar comparaciones con sus amigos es clave: cada persona tiene su camino y su tiempo. Si ves que su aislamiento, ansiedad o frustración aumentan, buscar un psicólogo especializado en adultos jóvenes puede ofrecerle herramientas para gestionar estrés, motivación y planificación. Mientras tanto, la paciencia y el acompañamiento comprensivo son fundamentales: confiar en que él tiene un plan y que está trabajando para lograrlo.
 Laura Monaco
Psicólogo
Premià de Mar
Hola. A él no parece afectarle su situación. Sería interesante que puedas pensar qué es lo que a tí te molesta y cómo comunicarlo.
 Lara Fornes Ribes
Psicólogo
Valencia
Lo que describes es una situación muy delicada porque no solo habla de trabajo, sino de autonomía, identidad y dinámica familiar. Y cuando un hijo tiene 35 años, la conversación ya no es sobre “qué debería hacer”, sino sobre qué lugar está ocupando cada uno dentro del sistema familiar. Muchas veces, cuando un adulto permanece años preparando oposiciones sin resultados claros, pueden estar pasando varias cosas a la vez: miedo al fracaso, dificultad para tolerar la frustración, comodidad inconsciente en la dependencia o incluso inseguridad que se disfraza de “estoy en ello”. Pero también es cierto que opositar puede ser un proceso largo y desigual.

La pregunta importante no es si va más lento que sus amigos.
La pregunta sería: ¿Está avanzando realmente o está evitando dar el siguiente paso?

Y otra aún más relevante para vosotros como padres:
¿Qué estáis sosteniendo vosotros que le permite mantenerse exactamente igual?

A veces, sin querer, la familia amortigua tanto el riesgo que también amortigua el crecimiento. Más que presionarle o esperar pasivamente “a que llegue su oportunidad”, suele ser más útil:

1. Tener una conversación adulta, no acusatoria, centrada en hechos concretos (plazos, resultados, alternativas).

2. Establecer límites claros y realistas en casa (económicos, de convivencia).

3. Devolverle la responsabilidad sin humillación ni rescate.

4. No se trata de comparar ritmos, sino de evaluar compromiso real y autonomía progresiva.

Si sentís que la conversación siempre acaba en conflicto o bloqueo, un acompañamiento psicológico familiar puede ayudaros a redefinir roles y a no quedar atrapados entre la sobreprotección y la confrontación. A veces el cambio no empieza cuando él encuentra trabajo, sino cuando cambia la posición que ocupa dentro de casa.
Hola, gracias por compartir tu situación.
Es normal que te preocupe cómo gestiona su tiempo y compararlo con otros jóvenes de su edad, pero cada persona tiene su propio ritmo y proceso. Si tu hijo se siente motivado y cree que está avanzando, lo importante es apoyar su autonomía y mantener la comunicación abierta sobre sus metas y expectativas.
Puedes acompañarlo preguntando cómo van sus estudios y planes, ofreciendo guía si lo pide, y asegurándote de que mantiene un equilibrio entre estudio, descanso y vida social. Si notas ansiedad familiar o dificultad para manejar tus emociones al respecto, consultar a un psicólogo puede ser útil para aprender estrategias de acompañamiento y límites saludables sin interferir en su proceso.
Si necesitas mi ayuda, puedes contactar conmigo.
Un saludo

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