Soy hombre y siempre he tenido atracción Sexual por hombres. Sentimentalmente me gustan y me atraen
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Soy hombre y siempre he tenido atracción
Sexual por hombres. Sentimentalmente me gustan y me atraen las mujeres aunque Nunca he tenido relación sexual con una mujer. Sin embargo no me veo para nada en una relación sentimental con un hombre, es solo atracción sexual. Estoy en una edad que ya quiero tener una relación con una mujer y casarme y tener hijos. Hasta ahora nunca he tenido alguna relación sentimental seria. Siempre he mantenido mis relaciones sexuales ocultas. Desde hace un mes siento una ansiedad que no me deja vivir tranquilo, es un miedo a vivir una vida solitaria y sin ningún propósito. Siento que debo contar mi preferencia sexual pero no entiendo porqué, si yo no quiero vivir ese tipo de vida a futuro, tampoco veo porqué debo contar mi preferencia sexual, quiero ser yo quien decida cómo llevar mi vida, pero de cierta forma mis pensamientos no me dejan. Quiero regresar a como llevaba mi vida antes, que tenía mi parte sexual privada, y podía llevar una vida normal, pero ahora solo pienso en esto 24/7. Ya voy yendo al psicólogo 2 veces pero no siento una mejoría palpable, estoy nervioso todo el tiempo, y no dejo de pensar en eso. Hay algún tipo de terapia más efectiva o rápido que podría intentar ?
Sexual por hombres. Sentimentalmente me gustan y me atraen las mujeres aunque Nunca he tenido relación sexual con una mujer. Sin embargo no me veo para nada en una relación sentimental con un hombre, es solo atracción sexual. Estoy en una edad que ya quiero tener una relación con una mujer y casarme y tener hijos. Hasta ahora nunca he tenido alguna relación sentimental seria. Siempre he mantenido mis relaciones sexuales ocultas. Desde hace un mes siento una ansiedad que no me deja vivir tranquilo, es un miedo a vivir una vida solitaria y sin ningún propósito. Siento que debo contar mi preferencia sexual pero no entiendo porqué, si yo no quiero vivir ese tipo de vida a futuro, tampoco veo porqué debo contar mi preferencia sexual, quiero ser yo quien decida cómo llevar mi vida, pero de cierta forma mis pensamientos no me dejan. Quiero regresar a como llevaba mi vida antes, que tenía mi parte sexual privada, y podía llevar una vida normal, pero ahora solo pienso en esto 24/7. Ya voy yendo al psicólogo 2 veces pero no siento una mejoría palpable, estoy nervioso todo el tiempo, y no dejo de pensar en eso. Hay algún tipo de terapia más efectiva o rápido que podría intentar ?
Lo que cuentas no es fácil de poner en palabras, y menos aún cuando se vive con tanta ansiedad. Quiero empezar diciendo algo importante: no hay nada “roto” en ti ni en lo que sientes. Lo que te está pasando tiene más que ver con un conflicto interno y con ansiedad intensa que con tu orientación o con el tipo de vida que deseas.
Voy por partes, porque hay varios niveles en lo que describes.
1. Atracción sexual, atracción afectiva y proyecto de vida no siempre coinciden, y eso es más común de lo que parece.
Hay personas que sienten atracción sexual hacia un sexo y atracción emocional hacia otro, o que desean construir su vida con un tipo de relación concreta independientemente de su sexualidad. Eso, en sí mismo, no te obliga a definirte, etiquetarte ni comunicar nada si tú no lo deseas. Tu vida íntima te pertenece.
2. El problema central ahora no es “qué eres”, sino la ansiedad.
Lo que describes —pensamientos constantes, urgencia por aclararlo todo, miedo a quedarte solo, sensación de no tener propósito, nerviosismo continuo— encaja mucho más con un estado de ansiedad mantenida con rumiación obsesiva que con una crisis de identidad sexual en sí. La mente ansiosa necesita certezas absolutas y respuestas inmediatas, y cuando no las obtiene, entra en un bucle 24/7.
Por eso:
- Antes podías llevar tu sexualidad como algo privado sin conflicto.
- Ahora sientes una especie de obligación interna de “confesar”, “decidir” o “resolverlo ya”, aunque racionalmente no quieras hacerlo.
Eso no es intuición: es ansiedad presionando.
3. No tienes que contar nada si no quieres.
Quiero ser muy claro con esto: no existe ninguna obligación psicológica ni moral de revelar tu orientación o tus experiencias sexuales si no lo deseas y si no va acorde con tu proyecto de vida actual. El impulso de “tengo que decirlo” suele aparecer cuando hay culpa, miedo o ansiedad, no porque sea necesario para estar bien.
4. El miedo a una vida sin propósito suele aparecer cuando la ansiedad se cronifica.
Cuando el sistema nervioso está activado durante semanas, la mente empieza a generar pensamientos muy duros: “me quedaré solo”, “mi vida no tendrá sentido”, “esto me va a arruinar el futuro”. No son predicciones reales, son síntomas de ansiedad, aunque se sientan tremendamente reales.
5. Sobre la terapia y el “ir rápido”.
Dos sesiones son muy poco tiempo para notar cambios, especialmente en un problema de este tipo. Aun así, es legítimo preguntarte si el enfoque es el adecuado. En casos como el tuyo suelen ser especialmente útiles:
- Terapia cognitivo-conductual centrada en ansiedad y rumiación.
- Terapia basada en aceptación (ACT), que trabaja mucho el dejar de pelear con los pensamientos y recuperar la vida que quieres, aunque la mente haga ruido.
- Trabajo específico sobre culpa, autoexigencia y miedo al futuro, más que sobre etiquetas sexuales.
No se trata de “decidir quién eres” rápidamente, sino de aprender a que estos pensamientos dejen de gobernarte. Como psicólogo que ha trabajado con el colectivo LGTBIQ+ y con personas que suelen tener problemas para aceptar su orientación sexual, te puedo decir que trabajando sobre todo esto, al final, los pacientes empiezan a disfrutar de su vida sexual tal y como ellos van decidiendo y sienten que les apetece vivir.
6. Un mensaje clave para ti ahora mismo.
Tu objetivo no debería ser resolver tu identidad ni tomar decisiones vitales importantes en medio de esta ansiedad. El objetivo es volver a un estado interno más estable, donde puedas pensar con claridad y elegir libremente, como hacías antes.
Eso es trabajable. No estás condenado a vivir así, ni a estar atrapado en este bucle mental.
Si te sirve quedarte con una idea clara: No es tu sexualidad la que te está impidiendo vivir en paz, es la ansiedad la que está utilizando ese tema para atraparte.
Con el acompañamiento adecuado, ese ruido puede bajar mucho. Y desde ahí, tu vida —la que tú elijas— vuelve a sentirse tuya.
Voy por partes, porque hay varios niveles en lo que describes.
1. Atracción sexual, atracción afectiva y proyecto de vida no siempre coinciden, y eso es más común de lo que parece.
Hay personas que sienten atracción sexual hacia un sexo y atracción emocional hacia otro, o que desean construir su vida con un tipo de relación concreta independientemente de su sexualidad. Eso, en sí mismo, no te obliga a definirte, etiquetarte ni comunicar nada si tú no lo deseas. Tu vida íntima te pertenece.
2. El problema central ahora no es “qué eres”, sino la ansiedad.
Lo que describes —pensamientos constantes, urgencia por aclararlo todo, miedo a quedarte solo, sensación de no tener propósito, nerviosismo continuo— encaja mucho más con un estado de ansiedad mantenida con rumiación obsesiva que con una crisis de identidad sexual en sí. La mente ansiosa necesita certezas absolutas y respuestas inmediatas, y cuando no las obtiene, entra en un bucle 24/7.
Por eso:
- Antes podías llevar tu sexualidad como algo privado sin conflicto.
- Ahora sientes una especie de obligación interna de “confesar”, “decidir” o “resolverlo ya”, aunque racionalmente no quieras hacerlo.
Eso no es intuición: es ansiedad presionando.
3. No tienes que contar nada si no quieres.
Quiero ser muy claro con esto: no existe ninguna obligación psicológica ni moral de revelar tu orientación o tus experiencias sexuales si no lo deseas y si no va acorde con tu proyecto de vida actual. El impulso de “tengo que decirlo” suele aparecer cuando hay culpa, miedo o ansiedad, no porque sea necesario para estar bien.
4. El miedo a una vida sin propósito suele aparecer cuando la ansiedad se cronifica.
Cuando el sistema nervioso está activado durante semanas, la mente empieza a generar pensamientos muy duros: “me quedaré solo”, “mi vida no tendrá sentido”, “esto me va a arruinar el futuro”. No son predicciones reales, son síntomas de ansiedad, aunque se sientan tremendamente reales.
5. Sobre la terapia y el “ir rápido”.
Dos sesiones son muy poco tiempo para notar cambios, especialmente en un problema de este tipo. Aun así, es legítimo preguntarte si el enfoque es el adecuado. En casos como el tuyo suelen ser especialmente útiles:
- Terapia cognitivo-conductual centrada en ansiedad y rumiación.
- Terapia basada en aceptación (ACT), que trabaja mucho el dejar de pelear con los pensamientos y recuperar la vida que quieres, aunque la mente haga ruido.
- Trabajo específico sobre culpa, autoexigencia y miedo al futuro, más que sobre etiquetas sexuales.
No se trata de “decidir quién eres” rápidamente, sino de aprender a que estos pensamientos dejen de gobernarte. Como psicólogo que ha trabajado con el colectivo LGTBIQ+ y con personas que suelen tener problemas para aceptar su orientación sexual, te puedo decir que trabajando sobre todo esto, al final, los pacientes empiezan a disfrutar de su vida sexual tal y como ellos van decidiendo y sienten que les apetece vivir.
6. Un mensaje clave para ti ahora mismo.
Tu objetivo no debería ser resolver tu identidad ni tomar decisiones vitales importantes en medio de esta ansiedad. El objetivo es volver a un estado interno más estable, donde puedas pensar con claridad y elegir libremente, como hacías antes.
Eso es trabajable. No estás condenado a vivir así, ni a estar atrapado en este bucle mental.
Si te sirve quedarte con una idea clara: No es tu sexualidad la que te está impidiendo vivir en paz, es la ansiedad la que está utilizando ese tema para atraparte.
Con el acompañamiento adecuado, ese ruido puede bajar mucho. Y desde ahí, tu vida —la que tú elijas— vuelve a sentirse tuya.
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Hola,
Gracias por expresarlo con tanta claridad. Lo que describes genera mucha ansiedad porque estás intentando forzarte a resolverlo todo a la vez: identidad, futuro, decisiones vitales y además bajo la presión de “tener que aclararlo ya”. Es importante señalar algo clave: tener atracción sexual hacia hombres no te obliga a construir tu vida sentimental de una forma concreta, ni te obliga a contarlo si no lo deseas. La orientación, la conducta y el proyecto de vida no siempre coinciden al 100%, y eso no te hace incoherente ni “mal”. El problema ahora no es tu sexualidad, sino el estado de rumiación y ansiedad constante en el que has entrado.
Cuando los pensamientos se vuelven 24/7, aparecen dudas del tipo “¿y si estoy viviendo mal?”, “¿y si me equivoco?”, “¿y si me quedo solo?”, que no buscan respuestas reales, sino aliviar la ansiedad… y nunca lo consiguen. Esto es muy frecuente en cuadros de ansiedad con pensamientos obsesivos, donde la mente se engancha a un tema (en este caso la sexualidad y el sentido vital) y no lo suelta. Intentar decidir “qué soy” o “qué tengo que contar” desde ese estado suele empeorar el malestar.
En estos casos, más que una terapia “rápida”, lo más efectivo suele ser un enfoque que trabaje la ansiedad y la rumiación (por ejemplo, terapia cognitivo-conductual enfocada en pensamientos obsesivos, o enfoques de aceptación), sin empujarte a tomar decisiones vitales precipitadas. No necesitas definir ahora tu futuro ni hacer declaraciones que no sientes. Primero toca recuperar calma, estabilidad y sentido de control sobre tu mente. Desde ahí, las decisiones se aclaran mucho más. Si en terapia no te estás sintiendo comprendido en este punto, es válido replantear el enfoque o el profesional.
Un saludo,
David
Gracias por expresarlo con tanta claridad. Lo que describes genera mucha ansiedad porque estás intentando forzarte a resolverlo todo a la vez: identidad, futuro, decisiones vitales y además bajo la presión de “tener que aclararlo ya”. Es importante señalar algo clave: tener atracción sexual hacia hombres no te obliga a construir tu vida sentimental de una forma concreta, ni te obliga a contarlo si no lo deseas. La orientación, la conducta y el proyecto de vida no siempre coinciden al 100%, y eso no te hace incoherente ni “mal”. El problema ahora no es tu sexualidad, sino el estado de rumiación y ansiedad constante en el que has entrado.
Cuando los pensamientos se vuelven 24/7, aparecen dudas del tipo “¿y si estoy viviendo mal?”, “¿y si me equivoco?”, “¿y si me quedo solo?”, que no buscan respuestas reales, sino aliviar la ansiedad… y nunca lo consiguen. Esto es muy frecuente en cuadros de ansiedad con pensamientos obsesivos, donde la mente se engancha a un tema (en este caso la sexualidad y el sentido vital) y no lo suelta. Intentar decidir “qué soy” o “qué tengo que contar” desde ese estado suele empeorar el malestar.
En estos casos, más que una terapia “rápida”, lo más efectivo suele ser un enfoque que trabaje la ansiedad y la rumiación (por ejemplo, terapia cognitivo-conductual enfocada en pensamientos obsesivos, o enfoques de aceptación), sin empujarte a tomar decisiones vitales precipitadas. No necesitas definir ahora tu futuro ni hacer declaraciones que no sientes. Primero toca recuperar calma, estabilidad y sentido de control sobre tu mente. Desde ahí, las decisiones se aclaran mucho más. Si en terapia no te estás sintiendo comprendido en este punto, es válido replantear el enfoque o el profesional.
Un saludo,
David
Hola, siento que estés atravesando esta situación que te genera tanto malestar. Siento decirte que no existen terapias milagro, ninguna solución efectiva a largo plazo se consigue en una o dos visitas al psicólogo.
Te invito a que continúes yendo a tu terapia, te impliques activamente en la misma y si no te sientes cómodo con cualquier cosa, se lo hagas saber al o la profesional con quien estés trabajando. Sé que esto no es lo que quieres escuchar, porque sentirse mal es muy desagradable, pero hay que darle un poco de tiempo a la terapia para que vaya teniendo sus efectos.
Espero que poco a poco, puedas irlos percibiendo.
Te invito a que continúes yendo a tu terapia, te impliques activamente en la misma y si no te sientes cómodo con cualquier cosa, se lo hagas saber al o la profesional con quien estés trabajando. Sé que esto no es lo que quieres escuchar, porque sentirse mal es muy desagradable, pero hay que darle un poco de tiempo a la terapia para que vaya teniendo sus efectos.
Espero que poco a poco, puedas irlos percibiendo.
Gracias por explicarlo con tanta claridad. Lo que describes no es raro ni contradictorio, pero sí muy angustiante cuando se convierte en un bucle constante de pensamiento y ansiedad.
Voy por partes, de forma directa y clínica:
1. Sobre tu orientación y tus deseos
No hay una única forma “correcta” de vivir la sexualidad ni la afectividad.
Es posible —y ocurre más de lo que se dice— que una persona:
• Tenga atracción sexual hacia hombres,
• Vínculo afectivo y proyecto de vida con mujeres,
• Y desee construir una relación heterosexual estable, matrimonio e hijos.
Eso no invalida tu proyecto vital, ni te obliga a etiquetarte, ni a “salir del armario”, ni a contar nada que no quieras contar.
La orientación no impone una biografía. Tú decides cómo vivir.
2. El problema central ahora no es tu sexualidad
Lo que te está haciendo sufrir no es a quién te atrae, sino:
• La rumiación constante (pensar en esto 24/7),
• El miedo a “equivocarte de vida”,
• La idea obsesiva de que “tienes que aclararlo o decirlo ya”,
• Y la ansiedad existencial (soledad, propósito, futuro).
Esto tiene mucho más que ver con ansiedad de tipo obsesivo que con identidad sexual.
3. “Siento que debo contarlo, pero no quiero”
Esta frase es muy importante.
Ese impulso a confesar, aclarar, definir o decirlo todo no suele venir del deseo, sino de la ansiedad.
La ansiedad genera una sensación falsa de urgencia:
• “Si no lo digo, estoy viviendo una mentira”
• “Si no lo aclaro, nunca estaré en paz”
• “Si no resuelvo esto ahora, mi vida se arruina”
Y la realidad clínica es esta:
No tienes que contar nada para estar bien.
No tienes que decidir hoy toda tu vida afectiva.
No tienes que renunciar a la privacidad sexual para ser honesto.
Antes estabas mejor porque no estabas enganchado al pensamiento, no porque estuvieras reprimiendo algo “mal”.
4. Por qué ahora no paras de pensar en esto
Cuando la ansiedad se activa, la mente busca un tema “importante” al que agarrarse.
La sexualidad, la identidad y el sentido de la vida son terrenos perfectos para eso.
El problema no es el contenido (“me atraen los hombres”), sino el proceso:
• Hipervigilancia mental
• Análisis constante
• Búsqueda de certeza absoluta
• Miedo a tomar la “decisión incorrecta”
Eso no se resuelve pensando más, sino cortando el bucle.
5. Sobre la terapia
Dos sesiones no son suficientes para notar un cambio cuando hay ansiedad rumiativa intensa.
Pero sí es importante qué tipo de abordaje se está usando.
Lo que suele ser más eficaz en casos como el tuyo:
• Terapia centrada en ansiedad obsesiva / rumiación
• Trabajo en tolerancia a la incertidumbre
• Aprender a no responder al pensamiento, no a discutirlo
• Reducir la compulsión mental de aclarar, confesar o decidir
No necesitas una terapia para “definir tu orientación”, sino una que te ayude a dejar de vivir atrapado en tu cabeza.
En algunos casos, si la ansiedad es muy intensa y persistente, también se valora apoyo farmacológico, pero eso lo decide un psiquiatra tras valoración.
6. Algo muy importante para cerrar
Querer volver a tu vida anterior no es negarte, es querer recuperar la calma.
La privacidad sexual no es deshonestidad, es un derecho.
Y construir una vida con una mujer no te convierte en falso si es lo que deseas afectivamente.
Ahora mismo no necesitas tomar decisiones vitales.
Necesitas bajar la ansiedad.
Las decisiones importantes se toman cuando la mente está tranquila, no cuando está en pánico.
Si quieres, puedo ayudarte a:
• Formular esto para hablarlo mejor con tu terapeuta,
• Identificar si lo que tienes encaja con ansiedad obsesiva,
• O aclarar qué señales indican que necesitas un ajuste de enfoque terapéutico.
No estás roto, ni tarde, ni condenado a una vida vacía.
Estás atravesando un momento de ansiedad intensa con un tema muy sensible, y eso tiene abordaje.
Voy por partes, de forma directa y clínica:
1. Sobre tu orientación y tus deseos
No hay una única forma “correcta” de vivir la sexualidad ni la afectividad.
Es posible —y ocurre más de lo que se dice— que una persona:
• Tenga atracción sexual hacia hombres,
• Vínculo afectivo y proyecto de vida con mujeres,
• Y desee construir una relación heterosexual estable, matrimonio e hijos.
Eso no invalida tu proyecto vital, ni te obliga a etiquetarte, ni a “salir del armario”, ni a contar nada que no quieras contar.
La orientación no impone una biografía. Tú decides cómo vivir.
2. El problema central ahora no es tu sexualidad
Lo que te está haciendo sufrir no es a quién te atrae, sino:
• La rumiación constante (pensar en esto 24/7),
• El miedo a “equivocarte de vida”,
• La idea obsesiva de que “tienes que aclararlo o decirlo ya”,
• Y la ansiedad existencial (soledad, propósito, futuro).
Esto tiene mucho más que ver con ansiedad de tipo obsesivo que con identidad sexual.
3. “Siento que debo contarlo, pero no quiero”
Esta frase es muy importante.
Ese impulso a confesar, aclarar, definir o decirlo todo no suele venir del deseo, sino de la ansiedad.
La ansiedad genera una sensación falsa de urgencia:
• “Si no lo digo, estoy viviendo una mentira”
• “Si no lo aclaro, nunca estaré en paz”
• “Si no resuelvo esto ahora, mi vida se arruina”
Y la realidad clínica es esta:
No tienes que contar nada para estar bien.
No tienes que decidir hoy toda tu vida afectiva.
No tienes que renunciar a la privacidad sexual para ser honesto.
Antes estabas mejor porque no estabas enganchado al pensamiento, no porque estuvieras reprimiendo algo “mal”.
4. Por qué ahora no paras de pensar en esto
Cuando la ansiedad se activa, la mente busca un tema “importante” al que agarrarse.
La sexualidad, la identidad y el sentido de la vida son terrenos perfectos para eso.
El problema no es el contenido (“me atraen los hombres”), sino el proceso:
• Hipervigilancia mental
• Análisis constante
• Búsqueda de certeza absoluta
• Miedo a tomar la “decisión incorrecta”
Eso no se resuelve pensando más, sino cortando el bucle.
5. Sobre la terapia
Dos sesiones no son suficientes para notar un cambio cuando hay ansiedad rumiativa intensa.
Pero sí es importante qué tipo de abordaje se está usando.
Lo que suele ser más eficaz en casos como el tuyo:
• Terapia centrada en ansiedad obsesiva / rumiación
• Trabajo en tolerancia a la incertidumbre
• Aprender a no responder al pensamiento, no a discutirlo
• Reducir la compulsión mental de aclarar, confesar o decidir
No necesitas una terapia para “definir tu orientación”, sino una que te ayude a dejar de vivir atrapado en tu cabeza.
En algunos casos, si la ansiedad es muy intensa y persistente, también se valora apoyo farmacológico, pero eso lo decide un psiquiatra tras valoración.
6. Algo muy importante para cerrar
Querer volver a tu vida anterior no es negarte, es querer recuperar la calma.
La privacidad sexual no es deshonestidad, es un derecho.
Y construir una vida con una mujer no te convierte en falso si es lo que deseas afectivamente.
Ahora mismo no necesitas tomar decisiones vitales.
Necesitas bajar la ansiedad.
Las decisiones importantes se toman cuando la mente está tranquila, no cuando está en pánico.
Si quieres, puedo ayudarte a:
• Formular esto para hablarlo mejor con tu terapeuta,
• Identificar si lo que tienes encaja con ansiedad obsesiva,
• O aclarar qué señales indican que necesitas un ajuste de enfoque terapéutico.
No estás roto, ni tarde, ni condenado a una vida vacía.
Estás atravesando un momento de ansiedad intensa con un tema muy sensible, y eso tiene abordaje.
Lo que te ocurre no es raro ni patológico. La atracción sexual, el deseo afectivo y el proyecto de vida no siempre coinciden, y no estás obligado a definirte ni a revelar nada si no lo deseas. Tu ansiedad no viene de tu orientación en sí, sino del conflicto interno, del miedo al futuro y de la exigencia de tener que resolver o decidir algo ya, lo cual alimenta el pensamiento constante. En mi opinión, no existe una terapia rápida que apague esto de golpe, pero un abordaje focalizado en ansiedad y rumiación, con trabajo sobre aceptación de la incertidumbre y presión interna, suele ser más efectivo que intentar forzarte a decidir o etiquetarte. El objetivo sería recuperar la calma para que puedas elegir desde la serenidad y no desde el miedo. Dos sesiones quizás son todavía pocas para que notes una mejoría palpable, coméntalo con tu terapeuta.
Buenos días. Entiendo tu preocupación y que tu objetivo sea encontrarte bien lo antes posible, pero es importante saber que la terapia es un proceso y no basta con una o dos sesiones.
Gracias por expresarlo con tanta honestidad. Lo que describes genera mucha ansiedad y conflicto interno, pero es importante ser claros: no hay una forma “correcta” de vivir la orientación o la sexualidad, ni una obligación psicológica de comunicarla si no forma parte del proyecto vital que deseas.
Desde fuera no se puede hacer un diagnóstico, pero el foco principal aquí no parece ser la orientación sexual, sino la ansiedad intensa, la rumiación constante y la presión interna por “tener que decidir o confesar algo”, que suele aparecer cuando hay miedo al futuro, a la soledad o a no encajar con la vida que uno quiere construir.
En estos casos, lo más eficaz suele ser una terapia psicológica centrada en la ansiedad y los pensamientos obsesivos, donde se trabaja la rumiación, la necesidad de certeza y el malestar que genera el conflicto, más que forzar decisiones identitarias. Dos sesiones son muy poco tiempo para notar cambios, especialmente con este nivel de activación.
No se trata de ir rápido, sino de ir bien enfocado. Con un abordaje adecuado, este tipo de malestar no suele ser permanente y puede reducirse de forma significativa. Te animaría a continuar con ayuda profesional y, si lo necesitas, a valorar el enfoque terapéutico para que se adapte mejor a lo que realmente te está bloqueando ahora.
Desde fuera no se puede hacer un diagnóstico, pero el foco principal aquí no parece ser la orientación sexual, sino la ansiedad intensa, la rumiación constante y la presión interna por “tener que decidir o confesar algo”, que suele aparecer cuando hay miedo al futuro, a la soledad o a no encajar con la vida que uno quiere construir.
En estos casos, lo más eficaz suele ser una terapia psicológica centrada en la ansiedad y los pensamientos obsesivos, donde se trabaja la rumiación, la necesidad de certeza y el malestar que genera el conflicto, más que forzar decisiones identitarias. Dos sesiones son muy poco tiempo para notar cambios, especialmente con este nivel de activación.
No se trata de ir rápido, sino de ir bien enfocado. Con un abordaje adecuado, este tipo de malestar no suele ser permanente y puede reducirse de forma significativa. Te animaría a continuar con ayuda profesional y, si lo necesitas, a valorar el enfoque terapéutico para que se adapte mejor a lo que realmente te está bloqueando ahora.
Gracias por tu consulta. Lo que describes (ansiedad intensa, pensamientos repetitivos y miedo al futuro) es muy angustiante y no implica que haya nada “mal” en ti. La orientación y la conducta sexual no determinan tu valor ni te obligan a vivir una vida que no deseas. El malestar que estás experimentando suele estar más relacionado con ansiedad, rumiación y conflicto interno, no con la atracción en sí.
Cuando los pensamientos aparecen de forma constante (24/7), generan mucha ansiedad y sensación de urgencia por “resolverlos”, pero ese intento de control suele mantener el problema. En estos casos, enfoques como la terapia cognitivo‑conductual (TCC) orientada a rumiación y ansiedad, y especialmente la terapia de aceptación y compromiso (ACT), suelen ser muy eficaces para reducir la obsesión mental, el miedo a “quedarse atrapado” y recuperar tranquilidad, sin obligarte a tomar decisiones que no deseas ahora.
Dos sesiones son todavía muy pocas para notar cambios claros. Con el abordaje adecuado, es posible reducir significativamente la ansiedad y volver a sentirte como antes, con tu vida personal y sexual en el ámbito privado, si eso es lo que eliges.
Ofrezco atención presencial en Madrid capital y Tres Cantos, así como en línea y a domicilio en Madrid Norte, para valorar tu caso y trabajar de forma específica este tipo de ansiedad y pensamientos persistentes.
Cuando los pensamientos aparecen de forma constante (24/7), generan mucha ansiedad y sensación de urgencia por “resolverlos”, pero ese intento de control suele mantener el problema. En estos casos, enfoques como la terapia cognitivo‑conductual (TCC) orientada a rumiación y ansiedad, y especialmente la terapia de aceptación y compromiso (ACT), suelen ser muy eficaces para reducir la obsesión mental, el miedo a “quedarse atrapado” y recuperar tranquilidad, sin obligarte a tomar decisiones que no deseas ahora.
Dos sesiones son todavía muy pocas para notar cambios claros. Con el abordaje adecuado, es posible reducir significativamente la ansiedad y volver a sentirte como antes, con tu vida personal y sexual en el ámbito privado, si eso es lo que eliges.
Ofrezco atención presencial en Madrid capital y Tres Cantos, así como en línea y a domicilio en Madrid Norte, para valorar tu caso y trabajar de forma específica este tipo de ansiedad y pensamientos persistentes.
Hola, muchas gracias por compartirlo.
Me gustaría decirte: la atracción sexual, el vínculo afectivo y el proyecto de vida no tienen por qué coincidir, y eso no implica ningún problema psicológico.
El malestar que describes, tal vez no proviene de tu sexualidad en sí, sino del manejo de los síntomas de ansiedad y rumiación constante, que se refuerzan cuanto más intentas resolverlo mentalmente o eliminar los pensamientos.
El trabajo eficaz suele centrarse en reducir la activación, romper el bucle de pensamientos y recuperar conductas valiosas, más que en buscar una respuesta definitiva inmediata. Además, de reflexionar sobre cuáles pueden estar siendo los desencadenantes de esta respuesta emocional que llamamos ansiedad.
En nuestro centro de psicología abordamos este tipo de situaciones desde un enfoque integrador, contamos con especialistas que pueden ayudarte a reducir tu malestar y recuperar estabilidad emocional sin imponer etiquetas ni decisiones.
Si lo deseas, estaremos encantados de ayudarte.
Un saludo y mucho ánimo.
Me gustaría decirte: la atracción sexual, el vínculo afectivo y el proyecto de vida no tienen por qué coincidir, y eso no implica ningún problema psicológico.
El malestar que describes, tal vez no proviene de tu sexualidad en sí, sino del manejo de los síntomas de ansiedad y rumiación constante, que se refuerzan cuanto más intentas resolverlo mentalmente o eliminar los pensamientos.
El trabajo eficaz suele centrarse en reducir la activación, romper el bucle de pensamientos y recuperar conductas valiosas, más que en buscar una respuesta definitiva inmediata. Además, de reflexionar sobre cuáles pueden estar siendo los desencadenantes de esta respuesta emocional que llamamos ansiedad.
En nuestro centro de psicología abordamos este tipo de situaciones desde un enfoque integrador, contamos con especialistas que pueden ayudarte a reducir tu malestar y recuperar estabilidad emocional sin imponer etiquetas ni decisiones.
Si lo deseas, estaremos encantados de ayudarte.
Un saludo y mucho ánimo.
Lo que describes refleja una dificultad profundamente humana: la lucha por integrar distintas dimensiones de tu identidad, en un marco de valores y deseos que tú mismo defines. La ansiedad que sientes surge, en gran parte, del conflicto entre tu vida privada, tus atracciones y el futuro que anhelas construir, unido a la presión (autoimpuesta o social) de tener que "definirte" o "contar" algo que consideras íntimo. Es comprensible que esto se haya convertido en un pensamiento obsesivo que ocupa todo tu espacio mental.
Existen terapias más focalizadas y activas, como las terapias de tercera generación (ACT o Terapia de Aceptación y Compromiso), que están diseñadas precisamente para estos casos. No se centran en analizar indefinidamente el "porqué" de tus pensamientos, sino en enseñarte a relacionarte con ellos de forma diferente: a observarlos sin luchar contra ellos, aclarar tus valores (qué tipo de vida, pareja y familia quieres construir) y tomar acciones alineadas con ello, aun cuando la ansiedad esté presente. Esto puede generar alivio más rápidamente, ya que rompe el ciclo de la rumiación.
Si tu terapia actual no te está proveyendo de herramientas concretas para manejar esta ansiedad aguda, valora buscar un psicólogo especializado en estos enfoques. Para una valoración más específica y un plan terapéutico centrado en la aceptación, la clarificación de valores y la reducción de la ansiedad de forma práctica, puedes contactar conmigo para una primera valoración gratuita en jose.gonzalez.m@cop.es. Podemos trabajar para que recuperes el timón de tu vida, sin que los pensamientos determinen tu dirección. Un saludo y cuídate.
Existen terapias más focalizadas y activas, como las terapias de tercera generación (ACT o Terapia de Aceptación y Compromiso), que están diseñadas precisamente para estos casos. No se centran en analizar indefinidamente el "porqué" de tus pensamientos, sino en enseñarte a relacionarte con ellos de forma diferente: a observarlos sin luchar contra ellos, aclarar tus valores (qué tipo de vida, pareja y familia quieres construir) y tomar acciones alineadas con ello, aun cuando la ansiedad esté presente. Esto puede generar alivio más rápidamente, ya que rompe el ciclo de la rumiación.
Si tu terapia actual no te está proveyendo de herramientas concretas para manejar esta ansiedad aguda, valora buscar un psicólogo especializado en estos enfoques. Para una valoración más específica y un plan terapéutico centrado en la aceptación, la clarificación de valores y la reducción de la ansiedad de forma práctica, puedes contactar conmigo para una primera valoración gratuita en jose.gonzalez.m@cop.es. Podemos trabajar para que recuperes el timón de tu vida, sin que los pensamientos determinen tu dirección. Un saludo y cuídate.
Desde la Terapia Breve Estratégica, mi modelo de trabajo, el problema no es tu orientación ni tu proyecto de vida, sino el intento constante de controlar, entender o eliminar estos pensamientos, lo que paradójicamente los vuelve más intensos y genera ansiedad. Cuanto más luchas por “volver a ser como antes” o por definir si debes contar algo, más atrapado quedas en la rumiación. No existe una obligación terapéutica de confesar ni de aclarar tu identidad para estar en paz; el sufrimiento surge de convertir estas ideas en una amenaza interna. Este modelo busca romper el círculo del control y la ansiedad con intervenciones concretas y directivas, no con análisis interminables, y suele ser especialmente efectivo y rápido para la ansiedad obsesiva y el pensamiento repetitivo que describes.
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