Tengo 25 años y siempre he sido una persona más bien reservada y poco sociable. De adolescente y lue

7 respuestas
Tengo 25 años y siempre he sido una persona más bien reservada y poco sociable. De adolescente y luego en la universidad fui al psicólogo por ansiedad social, aunque lo acabé dejando durante la pandemia.

Llevo muchos años recibiendo comentarios sobre mi físico, y lo que más me duele es que no han venido solo de compañeros inmaduros en el instituto, sino también de adultos mayores de edad, gente ya crecida, tanto en el entorno universitario como incluso dentro de mi propia familia.

Por ejemplo, en una fiesta de Halloween de la residencia universitaria donde vivía, un tipo me soltó que en mi caso no me hacía falta disfrazarme para dar miedo. Me quedé bloqueado y no supe reaccionar. No fue algo aislado: otras personas a quienes consideraba colegas también hacían bromas similares con tono irónico.

En mi familia tampoco me libro. Hay una familiar que cada vez que me ve suele lanzarme alguna pulla delante de los demás para ridiculizarme o sentirse por encima. Más de una vez he tenido ganas de responderle y soltarle alguna barbaridad, pero siempre me he contenido.

Todo esto me ha ido afectando con los años. Me comparo constantemente con los demás y siento que la gente me juzga con solo mirarme. Soy bien consciente de que no soy Brad Pitt, pero tampoco creo merecer este tipo de trato.

No sé si el problema es que soy demasiado sensible o que simplemente he acumulado demasiada frustración. Hay días en los que me hundo bastante y pienso en quitarme de en medio, y otros en los que me embarga la rabia y el rencor al recordar estas humillaciones pasadas y me entran ganas de cometer locuras. Me paso horas dándole vueltas a situaciones antiguas y pensando en lo que debería haber dicho o hecho.

¿Algún consejo sobre cómo gestionar esto o cómo dejar de darle tanta importancia?

Gracias de antemano.
Buenos días. Te iría bien trabajar tú autoestima, haciendo algunas sesiones de psicoterapia. Practicar la asertividad en situaciones más simples, poco a poco.

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.

Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Buenos días,

Creo que el camino pasa por darle más importancia a tu potencial. Nuestro potencial es muy grande pero a veces invertimos nuestra energía en otras cosas. Parece que hay mucha rumiación en tu casa, habría que hacer un trabajo para aprender a trabajar esos pensamientos obsesivos.
También te recomiendo que no te olvides de lo importante, de lo que valoras en esta vida, de lo que te impulsa, te motiva ( como quieras jeje) que muchas veces perdemos de vista y es una fuerza importante. " Quien tiene un para qué encuentra casi siempre el como". Te deseo un buen día!
Hola, gracias por contar todo esto con tanta sinceridad. Lo que describes no es menor, y tiene mucho sentido que te esté afectando después de años acumulando experiencias de humillación y comentarios dañinos, especialmente cuando han venido de personas del entorno cercano o de gente adulta que debería haber tenido más cuidado.

Cuando alguien vive repetidamente este tipo de situaciones, es muy común que el cerebro empiece a anticipar el juicio constante de los demás, a interpretarlo todo desde esa mirada crítica y a quedarse “enganchado” a recuerdos pasados intentando encontrar cómo defenderse o reparar lo que en su momento no pudo responder. Eso que comentas de repasar escenas una y otra vez es muy típico en cuadros de ansiedad social y experiencias prolongadas de invalidación.

También es importante señalar que la combinación que describes (tristeza profunda con ideas de desaparecer en algunos momentos, y rabia intensa en otros) indica que estás cargando con un nivel de malestar emocional significativo. No significa que haya “algo malo en ti”, sino que hay una sobrecarga emocional que necesita ser atendida de forma adecuada y no en soledad.

En relación con esas ideas de hacerte daño o de perder el control en momentos de rabia, es importante no dejarlas pasar sin apoyo. Aunque puedan aparecer como pensamientos pasajeros en momentos de saturación, cuando están presentes es recomendable buscar ayuda profesional para poder contener ese malestar y trabajar herramientas que te den más estabilidad emocional. Si en algún momento sientes que estas ideas aumentan o se vuelven difíciles de manejar, es importante pedir ayuda de inmediato a un servicio de urgencias (en España, el 112 o la línea 024 de atención a la conducta suicida).

Desde un punto de vista terapéutico, aquí habría que trabajar varias cosas: la huella que han dejado esas experiencias de humillación, la forma en la que estás interpretando la mirada de los demás, la autoestima, y también la regulación de la rabia y la rumiación. No es algo que tengas que seguir cargando solo.

Si lo necesitas, puedo ayudarte a trabajar todo esto en consulta. Atiendo de forma presencial en Tres Cantos (Madrid), también en modalidad online, y en algunos casos a domicilio en la zona norte de Madrid, según lo que te resulte más cómodo.

Un saludo.
Dra. Iratxe López Fuentes
Psicólogo, Psicólogo infantil
Bilbao
Lo que cuentas no tiene nada que ver con ser “demasiado sensible”. Son comentarios lamentables, y más viniendo de gente adulta o incluso de tu propia familia. No es ninguna broma inocente, son faltas de respeto. Y claro que eso duele, sobre todo cuando se repite en el tiempo.

Además, no es solo lo que te dijeron, es todo lo que has ido acumulando y cómo eso se te ha quedado dentro.

Gestionar todo esto en soledad es muy complicado. Por eso, más que intentar “aguantar” o convencerte de que no te afecte, yo te animaría a retomar la terapia. Ya la conoces, sabes cómo funciona, y puede ser un espacio clave para trabajar todo ese dolor, la rabia y también la forma en la que te estás mirando a ti mismo.

Y sobre todo, acompañarte en esto. Un abrazo!
Buenos días. Por lo que cuentas no parece que seas “demasiado sensible”, sino que llevas mucho tiempo acumulando experiencias de humillación, crítica y dolor, y es comprensible que eso termine afectando a tu autoestima, a tu forma de relacionarte y a cómo te sientes contigo mismo. Siento que estés pasando por algo así.
Cuando una persona vive este tipo de situaciones continuamente es normal que aparezcan comparaciones, miedo al juicio, tristeza, rabia, impotencia... Que te esté afectando no significa debilidad, sino que hay un malestar importante que merece ser atendido.
Lo más recomendable sería que pudieras comenzar un proceso terapéutico, especialmente teniendo en cuenta que comentas pensamientos de hacerte daño o de “quitarte de en medio”. En esos momentos no conviene quedarse solo con ello. Buscar ayuda profesional cuanto antes puede ayudarte a entender mejor lo que te está pasando, aliviar el sufrimiento y aprender herramientas para manejarlo de una forma más segura… Y si en algún momento sientes que esos pensamientos aumentan o que podrías actuar impulsivamente, busca ayuda urgente en tu entorno o en los servicios de emergencia de tu zona.
Un abrazo, Cecilia
 Jesús Seijas Queral
Psicólogo
Pozuelo de Alarcón
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.

Lo que cuentas no es un tema de “ser demasiado sensible”.
Has estado expuesto durante años a comentarios despectivos repetidos, y eso tiene un impacto real en la autoestima y en la forma en que uno se percibe y percibe a los demás.

Voy a ordenarte lo importante.

Primero, el problema no es tu físico
El problema es el trato que has recibido. Que además haya venido de adultos o incluso de familia lo hace más dañino, porque rompe la idea de seguridad. Con el tiempo, ese tipo de experiencias se internalizan y aparece lo que describes: comparación constante, sensación de ser juzgado, anticipación negativa.

Segundo, lo que te pasa ahora tiene lógica:
Te bloqueas en el momento → porque no estabas preparado para ese tipo de ataque.
Luego rumias durante horas → intentando “reparar” mentalmente lo que no pudiste hacer.
Alternas tristeza con rabia → dos respuestas habituales ante humillación acumulada.

No estás fallando. Estás reaccionando a una historia de exposición repetida.

Tercero, hay dos cosas que conviene cortar cuanto antes.

La rumiación:
Darle vueltas a lo que deberías haber dicho no te protege, te mantiene enganchado. No se trata de eliminar pensamientos, sino de no seguir desarrollándolos cuando aparecen.
La idea de que “los demás tienen razón”:
Aunque racionalmente sepas que no, emocionalmente lo has ido comprando. Y desde ahí, cualquier comentario confirma esa narrativa.

Cuarto, algo clave que no puedes dejar pasar:
Dices que hay días en los que piensas en quitarte de en medio y otros en los que la rabia te desborda. Esto ya no es solo malestar, es un nivel de activación que necesita ser atendido.

Aquí voy a ser claro contigo:
no es recomendable que sigas intentando manejar esto solo.

Lo que arrastras no es superficial. Es una combinación de:

Ansiedad social previa.
Heridas de autoestima.
Experiencias de humillación.
Un patrón de pensamiento muy repetitivo.

Esto se trabaja bien en terapia, pero con enfoque. No con consejos generales.

Un proceso terapéutico te puede ayudar a:

Desmontar esa imagen negativa que has ido construyendo.
Trabajar respuestas en el momento (para no quedarte bloqueado).
Reducir la rumiación y canalizar esa rabia sin que te desborde.

Y algo importante:

No se trata de “dejar de darle importancia” sin más.
Se trata de que deje de definirte.

Porque ahora mismo, esas experiencias están ocupando demasiado espacio en tu identidad.

Te diría que busques un psicólogo con experiencia en ansiedad social y autoestima. Si en algún momento esos pensamientos de hacerte daño aumentan, no lo dejes pasar: habla con alguien de confianza o busca ayuda inmediata en tu entorno sanitario.

No estás roto.
Estás cargando con algo que no has podido procesar bien.

Y eso, bien trabajado, cambia mucho más de lo que parece.

Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo.
Hola, gracias por compartir algo tan personal.

Lo que estás describiendo no es “ser demasiado sensible”. Es la consecuencia de haber estado expuesto durante años a comentarios humillantes y descalificadores, además en contextos donde uno espera respeto (familia, universidad). Ese tipo de experiencias, repetidas en el tiempo, suelen dejar huella: afectan a la autoestima, aumentan la autovigilancia (“me están mirando”, “me están juzgando”) y favorecen la rumiación constante sobre lo ocurrido.

Hay varios puntos importantes a tener en cuenta:

Primero, el problema no es tu físico ni tu valor personal, sino el comportamiento de quienes han hecho esos comentarios. Ridiculizar a alguien, especialmente de forma repetida, habla más de la otra persona (necesidad de sentirse por encima, falta de empatía, dinámica de grupo) que de ti. Entender esto no es solo algo “racional”, es algo que hay que trabajar para que realmente lo sientas así.

Segundo, lo que te pasa a nivel mental tiene bastante lógica: cuando alguien no puede defenderse en el momento (te quedas bloqueado), el cerebro intenta “resolverlo después”, repitiendo la escena una y otra vez, buscando la respuesta que no salió. Esa rumiación no es debilidad, es un intento fallido de cerrar una herida abierta. El problema es que, en lugar de aliviar, mantiene el malestar activo.

Tercero, la mezcla que describes (tristeza profunda, comparación constante, sensación de ser juzgado y momentos de rabia intensa) indica que esto ya no es solo algo puntual, sino un patrón que está afectando a tu bienestar de forma importante. Y aquí conviene no minimizarlo.

Hay algunas líneas de trabajo que pueden ayudarte:

– Aprender a poner límites, aunque sea de forma sencilla. No hace falta responder con agresividad. Frases como “no me hace gracia ese comentario” o “prefiero que no hables así de mí” son más potentes de lo que parecen. No es tanto lo que dices, sino que dejas de quedarte en el silencio que te deja expuesto.

– Trabajar la autopercepción. Ahora mismo estás mirándote a través del filtro de años de comentarios negativos. Eso distorsiona mucho cómo te ves y cómo interpretas la mirada de los demás.

– Reducir la rumiación. No se trata de “dejar de pensar” (eso no funciona), sino de aprender a cortar ese bucle cuando empieza, porque cuanto más entras en él, más se intensifica la emoción.

– Dar espacio a la rabia de forma segura. La rabia que sientes tiene sentido, pero si no se canaliza bien, se vuelve contra ti o se acumula.

Hay algo que no quiero pasar por alto: mencionas pensamientos de “quitarte de en medio” y también impulsos de “cometer locuras”. Esto es importante. Aunque no los hayas llevado a cabo, indica que el nivel de malestar es alto y merece atención directa. No es algo que debas gestionar solo.

Si en algún momento esos pensamientos se intensifican o sientes que puedes perder el control, es importante que contactes con alguien de tu entorno o con servicios de ayuda inmediata en tu país. No lo dejes pasar.

Dicho esto, este es un caso claro para trabajarlo en profundidad, porque hay varios niveles implicados: autoestima, ansiedad social, gestión de la rabia, límites y procesamiento de experiencias pasadas. Se puede mejorar, pero no suele resolverse solo con consejos generales.

Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y vemos tu caso con calma para ayudarte a salir de este bucle y que esto deje de tener tanto peso en tu día a día.

¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!

  • Tu pregunta se publicará de forma anónima.
  • Intenta que tu consulta médica sea clara y breve.
  • La pregunta irá dirigida a todos los especialistas de Doctoralia, no a uno específico.
  • Este servicio no sustituye a una consulta con un profesional de la salud. Si tienes un problema o una urgencia, acude a tu médico o a los servicios de urgencia.
  • No se permiten preguntas sobre casos específicos o segundas opiniones.
  • Por cuestiones de salud, no se publicarán cantidades ni dosis de medicamentos.

Este valor es demasiado corto. Debe contener __LIMIT__ o más caracteres.


Elige la especialidad de los médicos a los que quieres preguntar
Lo utilizaremos para notificarte la respuesta (en ningún momento aparecerá en Doctoralia)

¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.