Tengo una preocupación. Me gusta ponerme tangas. Me gusta también chatear con otros hombres para que
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Tengo una preocupación. Me gusta ponerme tangas. Me gusta también chatear con otros hombres para que me hagan sentir femenino y coquetear. Y la mayor es que desearía tener mis genitales muy pequeños incluso he consultado como hacerlo con hormonas etc porque me pasa esto
Lo que describes puede generar mucha confusión y preocupación, pero no significa necesariamente que haya algo malo en ti.
Por una parte, disfrutar usando tangas, sentirte femenino o coquetear con otros hombres puede formar parte de tu manera de expresarte, de tu identidad o de tu sexualidad. Eso no es un problema.
La cuestión de desear tener los genitales más pequeños o haber pensado en modificar tu cuerpo mediante hormonas merece una reflexión más profunda. A veces estos deseos aparecen porque la persona siente que determinadas características físicas no encajan con cómo se percibe a sí misma. Otras veces están relacionados con fantasías, preferencias estéticas o necesidades emocionales concretas. Sin conocer más detalles sería precipitado sacar conclusiones.
Quizá podrías preguntarte algunas cosas:
* ¿Desde cuándo te ocurre?
* ¿Te genera sufrimiento o malestar importante?
* ¿Sientes que eres hombre, mujer, ambas cosas o ninguna de las dos?
* ¿El deseo de cambiar tus genitales aparece de forma ocasional o es algo persistente desde hace años?
* ¿Buscas sentirte más femenino o sientes que tu identidad es diferente al sexo con el que naciste?
Son preguntas que pueden ayudar a entender mejor qué hay detrás de lo que estás sintiendo.
Si esta situación te preocupa o te genera angustia, hablarlo con un psicólogo puede ayudarte a explorarlo sin juicios y con tranquilidad, antes de tomar cualquier decisión relacionada con tratamientos hormonales o cambios corporales.
Si lo deseas, puedes pedirme una cita online y trabajarlo conmigo de forma más personalizada.
Por una parte, disfrutar usando tangas, sentirte femenino o coquetear con otros hombres puede formar parte de tu manera de expresarte, de tu identidad o de tu sexualidad. Eso no es un problema.
La cuestión de desear tener los genitales más pequeños o haber pensado en modificar tu cuerpo mediante hormonas merece una reflexión más profunda. A veces estos deseos aparecen porque la persona siente que determinadas características físicas no encajan con cómo se percibe a sí misma. Otras veces están relacionados con fantasías, preferencias estéticas o necesidades emocionales concretas. Sin conocer más detalles sería precipitado sacar conclusiones.
Quizá podrías preguntarte algunas cosas:
* ¿Desde cuándo te ocurre?
* ¿Te genera sufrimiento o malestar importante?
* ¿Sientes que eres hombre, mujer, ambas cosas o ninguna de las dos?
* ¿El deseo de cambiar tus genitales aparece de forma ocasional o es algo persistente desde hace años?
* ¿Buscas sentirte más femenino o sientes que tu identidad es diferente al sexo con el que naciste?
Son preguntas que pueden ayudar a entender mejor qué hay detrás de lo que estás sintiendo.
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Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Lo que describes no debería abordarse desde la vergüenza ni desde el juicio. Que te guste ponerte tangas, sentirte más femenino, coquetear con hombres o explorar una parte de tu expresión de género no significa automáticamente que haya algo malo en ti. Puede formar parte de la fantasía, del deseo, de la identidad, de la expresión femenina, de la orientación sexual, de la curiosidad o de una búsqueda personal más profunda.
La parte que sí conviene tomar con más cuidado es el deseo de modificar tus genitales o buscar formas de reducirlos mediante hormonas u otros métodos. Eso no debería hacerse nunca por cuenta propia ni desde la angustia, la impulsividad o la presión de una fantasía sexual. Cualquier intervención hormonal o corporal requiere valoración médica especializada y también una exploración psicológica seria, porque puede tener efectos físicos, sexuales, emocionales y hormonales importantes.
La pregunta no sería “¿por qué me pasa esto?” como si necesariamente fuera un problema, sino “¿qué significa esto para mí?”. Puede tener distintos significados... deseo de explorar una parte femenina de ti; excitación asociada a sentirte deseado o validado como femenino; fantasías sexuales concretas; posible cuestionamiento de identidad de género; necesidad de sentirte más libre en tu expresión corporal; conflicto interno entre lo que deseas y lo que crees que deberías ser; vergüenza, culpa o miedo a no entenderte.
No es lo mismo disfrutar de una fantasía o de una expresión femenina en determinados momentos que sentir un malestar profundo y persistente con tu cuerpo o con tus genitales. Esa diferencia es importante. En terapia se puede explorar con calma si hablamos de una preferencia sexual, una fantasía, una forma de expresión de género, una necesidad emocional o una disforia corporal o de género.
También conviene revisar si este deseo aparece desde la calma o desde una urgencia. Si piensas en modificar tu cuerpo porque lo sientes de forma estable, reflexiva y coherente con tu identidad, merece una valoración profesional. Si aparece sobre todo en momentos de excitación, soledad, ansiedad o búsqueda de validación, habría que entender primero qué función cumple antes de tomar ninguna decisión.
Lo más recomendable sería hablar con un psicólogo con experiencia en sexualidad e identidad de género, y si persiste el deseo de tratamiento hormonal, acudir a un médico endocrino o unidad especializada. No tomes hormonas por tu cuenta ni sigas consejos de internet. Tu cuerpo necesita cuidado, no decisiones precipitadas.
Puedes permitirte explorar quién eres sin castigarte, pero también sin correr hacia cambios corporales antes de entender bien qué necesitas.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Explorar tu identidad, deseo y expresión de género sin juicio.
• Diferenciar fantasía sexual, necesidad emocional e identidad profunda.
• Trabajar vergüenza, culpa o miedo a lo que sientes.
• Entender el deseo de modificar tus genitales con calma y seguridad.
• Tomar decisiones corporales desde reflexión, no desde angustia o impulsividad.
• Vivir tu sexualidad y tu forma de expresarte con más claridad y respeto hacia ti mismo.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Lo que describes no debería abordarse desde la vergüenza ni desde el juicio. Que te guste ponerte tangas, sentirte más femenino, coquetear con hombres o explorar una parte de tu expresión de género no significa automáticamente que haya algo malo en ti. Puede formar parte de la fantasía, del deseo, de la identidad, de la expresión femenina, de la orientación sexual, de la curiosidad o de una búsqueda personal más profunda.
La parte que sí conviene tomar con más cuidado es el deseo de modificar tus genitales o buscar formas de reducirlos mediante hormonas u otros métodos. Eso no debería hacerse nunca por cuenta propia ni desde la angustia, la impulsividad o la presión de una fantasía sexual. Cualquier intervención hormonal o corporal requiere valoración médica especializada y también una exploración psicológica seria, porque puede tener efectos físicos, sexuales, emocionales y hormonales importantes.
La pregunta no sería “¿por qué me pasa esto?” como si necesariamente fuera un problema, sino “¿qué significa esto para mí?”. Puede tener distintos significados... deseo de explorar una parte femenina de ti; excitación asociada a sentirte deseado o validado como femenino; fantasías sexuales concretas; posible cuestionamiento de identidad de género; necesidad de sentirte más libre en tu expresión corporal; conflicto interno entre lo que deseas y lo que crees que deberías ser; vergüenza, culpa o miedo a no entenderte.
No es lo mismo disfrutar de una fantasía o de una expresión femenina en determinados momentos que sentir un malestar profundo y persistente con tu cuerpo o con tus genitales. Esa diferencia es importante. En terapia se puede explorar con calma si hablamos de una preferencia sexual, una fantasía, una forma de expresión de género, una necesidad emocional o una disforia corporal o de género.
También conviene revisar si este deseo aparece desde la calma o desde una urgencia. Si piensas en modificar tu cuerpo porque lo sientes de forma estable, reflexiva y coherente con tu identidad, merece una valoración profesional. Si aparece sobre todo en momentos de excitación, soledad, ansiedad o búsqueda de validación, habría que entender primero qué función cumple antes de tomar ninguna decisión.
Lo más recomendable sería hablar con un psicólogo con experiencia en sexualidad e identidad de género, y si persiste el deseo de tratamiento hormonal, acudir a un médico endocrino o unidad especializada. No tomes hormonas por tu cuenta ni sigas consejos de internet. Tu cuerpo necesita cuidado, no decisiones precipitadas.
Puedes permitirte explorar quién eres sin castigarte, pero también sin correr hacia cambios corporales antes de entender bien qué necesitas.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Explorar tu identidad, deseo y expresión de género sin juicio.
• Diferenciar fantasía sexual, necesidad emocional e identidad profunda.
• Trabajar vergüenza, culpa o miedo a lo que sientes.
• Entender el deseo de modificar tus genitales con calma y seguridad.
• Tomar decisiones corporales desde reflexión, no desde angustia o impulsividad.
• Vivir tu sexualidad y tu forma de expresarte con más claridad y respeto hacia ti mismo.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Lo que cuentas no significa que haya “algo malo” en ti, sino que estás intentando entender tu forma de vivir el deseo, tu cuerpo y tu parte más femenina. El gusto por usar tangas o coquetear con otros hombres entra dentro de la diversidad íntima de cada persona; el problema no es lo que te excita, sino el malestar, la culpa o la confusión que pueda generarte.
La parte de desear genitales muy pequeños o plantearte hormonas ya toca algo más delicado: cómo te sientes en tu cuerpo, qué fantasías tienes sobre hacerlo “menos masculino” y qué esperas que cambie con eso. Antes de tomar ninguna decisión médica, es importante entender bien qué hay detrás de ese deseo y qué necesitas en realidad.
En terapia podemos explorar todo esto sin juicios, con calma, para que puedas vivir tu sexualidad y tu identidad con más claridad y menos angustia. Si quieres, podemos trabajarlo juntos en consulta.
La parte de desear genitales muy pequeños o plantearte hormonas ya toca algo más delicado: cómo te sientes en tu cuerpo, qué fantasías tienes sobre hacerlo “menos masculino” y qué esperas que cambie con eso. Antes de tomar ninguna decisión médica, es importante entender bien qué hay detrás de ese deseo y qué necesitas en realidad.
En terapia podemos explorar todo esto sin juicios, con calma, para que puedas vivir tu sexualidad y tu identidad con más claridad y menos angustia. Si quieres, podemos trabajarlo juntos en consulta.
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