Una psicóloga me comentó que vivimos en una sociedad con mucha frustración y agresividad acumulada,
3
respuestas
Una psicóloga me comentó que vivimos en una sociedad con mucha frustración y agresividad acumulada, que a veces las personas reaccionan mal incluso cuando no hay mala intención, y que en muchos conflictos no siempre gana quien tiene la razón. También me dijo que mi dificultad para defenderme podía estar relacionada con mi “buen fondo” y que, en algunos casos, es mejor no desgastarse intentando cambiar a personas que se creen con autoridad sobre uno.
Aunque entiendo parte de lo que me dijo, esa visión me dejó bastante desesperanzado. Mi duda es: ¿es una visión realista de los conflictos humanos o existen formas más equilibradas y constructivas de entender estas situaciones? ¿Cómo puedo protegerme y poner límites sin acabar viendo a la sociedad de una forma tan negativa?
Aunque entiendo parte de lo que me dijo, esa visión me dejó bastante desesperanzado. Mi duda es: ¿es una visión realista de los conflictos humanos o existen formas más equilibradas y constructivas de entender estas situaciones? ¿Cómo puedo protegerme y poner límites sin acabar viendo a la sociedad de una forma tan negativa?
Hola. En este caso lo que tienes que tener en cuenta es lo que puedes hacer contigo mismo para que las cosas cambien ya que el control que tenemos sobre los demás es ninguno. Intenta construir tu vida para ti en base a lo que quieres o necesitas. Un saludo
Consigue respuesta gracias a la consulta online
¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.
Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.
Lo que te dijo la psicóloga tiene una parte realista, pero entiendo que te dejara una sensación amarga. Es cierto que hay personas que reaccionan desde la frustración, la agresividad, la prisa, la mala educación o la necesidad de imponer su criterio. También es cierto que en muchos conflictos no “gana” quien tiene más razón, sino quien tiene más poder, más seguridad, más frialdad o menos reparos en presionar.
Esa es una parte de la realidad humana.
Pero si uno se queda solo con esa mirada, puede acabar viendo el mundo como un lugar hostil, injusto y casi imposible de habitar con calma. Ahí la visión deja de ser realista y empieza a volverse desesperanzadora.
Una perspectiva más equilibrada sería esta: hay personas que no saben gestionar bien el conflicto, hay contextos donde la autoridad se usa mal, hay situaciones injustas y hay gente que no va a cambiar aunque le expliques las cosas con educación. Pero también hay personas razonables, vínculos seguros, espacios donde se puede hablar, profesionales cuidadosos y relaciones donde los límites sí son respetados.
La clave no es pensar que la sociedad es buena o mala en bloque. La clave es aprender a distinguir mejor con quién merece la pena dialogar, con quién conviene poner límites y de quién es mejor tomar distancia.
Tener buen fondo puede hacer que una persona intente comprender demasiado, dé muchas oportunidades, evite hacer daño o tarde en defenderse. Eso puede ser una cualidad valiosa, pero si no va acompañada de límites, puede dejarte expuesto. Ser buena persona no debería significar estar disponible para aguantar cualquier trato.
Protegerte no exige volverte cínico ni desconfiar de todo el mundo. Exige aprender a responder de forma más selectiva.
Por ejemplo, si alguien puede escuchar, dialogas; si alguien se pone a la defensiva, reduces explicación; si alguien insiste o invade, marcas límite; si alguien humilla o avasalla, cortas la interacción; si alguien tiene autoridad sobre ti, usas canales formales, escritos o apoyo externo; si una situación se repite, dejas de tratarla como algo puntual.
Eso no es rendirse. Es usar mejor tu energía.
A veces el deseo de “llevar razón” aparece porque ha habido muchas experiencias de invalidación. Cuando alguien se ha sentido tratado injustamente, puede quedarse intentando demostrar que no estaba equivocado, que no exageraba, que tenía derecho a sentirse mal. Esa necesidad es comprensible. El problema es que puede dejarte atrapado en batallas donde la otra persona quizá nunca va a reconocer nada.
En esos casos, protegerte puede ser más sano que convencer.
Una frase interna útil podría ser “Puedo tener razón y aun así elegir no desgastarme aquí.” Eso no significa aceptar la injusticia. Significa no entregar tu paz mental a personas que no están disponibles para una conversación honesta.
También necesitas diferenciar límites de lucha. Poner un límite no siempre es discutir, reclamar o demostrar. A veces es decir “no”, retirarte, pedir que te hablen de otra forma, dejar constancia por escrito, no volver a exponerte a esa persona o buscar apoyo profesional/legal/institucional si corresponde.
La esperanza no debería estar puesta en que todo el mundo sea justo. Debería estar puesta en que tú puedas desarrollar recursos para no quedar destruido cada vez que alguien no lo es.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Construir una visión más realista y menos desesperanzada de los conflictos.
• Aprender a protegerte sin caer en odio, cinismo o desconfianza generalizada.
• Diferenciar cuándo dialogar, cuándo limitar y cuándo retirarte.
• Trabajar rabia, impotencia y necesidad de que los demás reconozcan tu razón.
• Fortalecer asertividad, seguridad interna y tolerancia al conflicto.
• Mantener tu buen fondo sin convertirlo en indefensión ante personas invasivas o autoritarias.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Lo que te dijo la psicóloga tiene una parte realista, pero entiendo que te dejara una sensación amarga. Es cierto que hay personas que reaccionan desde la frustración, la agresividad, la prisa, la mala educación o la necesidad de imponer su criterio. También es cierto que en muchos conflictos no “gana” quien tiene más razón, sino quien tiene más poder, más seguridad, más frialdad o menos reparos en presionar.
Esa es una parte de la realidad humana.
Pero si uno se queda solo con esa mirada, puede acabar viendo el mundo como un lugar hostil, injusto y casi imposible de habitar con calma. Ahí la visión deja de ser realista y empieza a volverse desesperanzadora.
Una perspectiva más equilibrada sería esta: hay personas que no saben gestionar bien el conflicto, hay contextos donde la autoridad se usa mal, hay situaciones injustas y hay gente que no va a cambiar aunque le expliques las cosas con educación. Pero también hay personas razonables, vínculos seguros, espacios donde se puede hablar, profesionales cuidadosos y relaciones donde los límites sí son respetados.
La clave no es pensar que la sociedad es buena o mala en bloque. La clave es aprender a distinguir mejor con quién merece la pena dialogar, con quién conviene poner límites y de quién es mejor tomar distancia.
Tener buen fondo puede hacer que una persona intente comprender demasiado, dé muchas oportunidades, evite hacer daño o tarde en defenderse. Eso puede ser una cualidad valiosa, pero si no va acompañada de límites, puede dejarte expuesto. Ser buena persona no debería significar estar disponible para aguantar cualquier trato.
Protegerte no exige volverte cínico ni desconfiar de todo el mundo. Exige aprender a responder de forma más selectiva.
Por ejemplo, si alguien puede escuchar, dialogas; si alguien se pone a la defensiva, reduces explicación; si alguien insiste o invade, marcas límite; si alguien humilla o avasalla, cortas la interacción; si alguien tiene autoridad sobre ti, usas canales formales, escritos o apoyo externo; si una situación se repite, dejas de tratarla como algo puntual.
Eso no es rendirse. Es usar mejor tu energía.
A veces el deseo de “llevar razón” aparece porque ha habido muchas experiencias de invalidación. Cuando alguien se ha sentido tratado injustamente, puede quedarse intentando demostrar que no estaba equivocado, que no exageraba, que tenía derecho a sentirse mal. Esa necesidad es comprensible. El problema es que puede dejarte atrapado en batallas donde la otra persona quizá nunca va a reconocer nada.
En esos casos, protegerte puede ser más sano que convencer.
Una frase interna útil podría ser “Puedo tener razón y aun así elegir no desgastarme aquí.” Eso no significa aceptar la injusticia. Significa no entregar tu paz mental a personas que no están disponibles para una conversación honesta.
También necesitas diferenciar límites de lucha. Poner un límite no siempre es discutir, reclamar o demostrar. A veces es decir “no”, retirarte, pedir que te hablen de otra forma, dejar constancia por escrito, no volver a exponerte a esa persona o buscar apoyo profesional/legal/institucional si corresponde.
La esperanza no debería estar puesta en que todo el mundo sea justo. Debería estar puesta en que tú puedas desarrollar recursos para no quedar destruido cada vez que alguien no lo es.
La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Construir una visión más realista y menos desesperanzada de los conflictos.
• Aprender a protegerte sin caer en odio, cinismo o desconfianza generalizada.
• Diferenciar cuándo dialogar, cuándo limitar y cuándo retirarte.
• Trabajar rabia, impotencia y necesidad de que los demás reconozcan tu razón.
• Fortalecer asertividad, seguridad interna y tolerancia al conflicto.
• Mantener tu buen fondo sin convertirlo en indefensión ante personas invasivas o autoritarias.
Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.
Creo que la respuesta a tu pregunta está en un punto intermedio.
Por un lado, la psicóloga probablemente estaba intentando transmitir una idea real: las personas no siempre actúan de forma racional, justa o proporcionada. Todos acumulamos estrés, frustraciones, miedos, inseguridades y problemas propios, y a veces reaccionamos de formas poco adecuadas. También es cierto que tener razón no garantiza que los demás la reconozcan ni que un conflicto se resuelva a nuestro favor.
Sin embargo, si nos quedamos únicamente con esa parte, es fácil acabar desarrollando una visión muy pesimista del mundo y de las relaciones humanas.
La realidad suele ser más compleja. Sí, existen personas autoritarias, injustas o poco respetuosas. Pero también existen personas capaces de escuchar, rectificar, dialogar y respetar los límites ajenos. Si solo prestamos atención a las primeras, acabamos construyendo una imagen incompleta de la sociedad.
También me parece interesante lo que comentas sobre el “buen fondo”. Tener empatía, intentar comprender a los demás o evitar hacer daño no son debilidades. El problema aparece cuando esas cualidades hacen que una persona tolere situaciones que le perjudican o renuncie sistemáticamente a defender sus propios intereses.
De hecho, una de las confusiones más frecuentes es pensar que existen solo dos opciones:
* Ser una persona amable y comprensiva.
* O ser una persona dura y confrontativa.
Pero hay una tercera posibilidad:
Ser una persona amable que también sabe poner límites.
La asertividad suele consistir precisamente en eso. No implica desconfiar de todo el mundo ni asumir que los demás van a actuar mal. Tampoco implica aguantar cualquier comportamiento. Consiste en poder decir “no”, expresar desacuerdo o retirarse de determinadas situaciones sin necesidad de convertirlas en una batalla.
Quizá la pregunta no sea:
“¿La sociedad es buena o mala?”
sino:
“¿Cómo puedo relacionarme con personas muy diferentes sin que su comportamiento determine mi autoestima o mi tranquilidad?”
Porque, en última instancia, siempre encontrarás personas razonables y personas difíciles. Lo que suele marcar más la diferencia es la confianza que tengas en tu capacidad para gestionar esas situaciones.
Por otro lado, cuando una persona ha vivido experiencias repetidas de crítica, invalidación o sensación de no ser respetada, es normal que empiece a desarrollar una visión más negativa de las relaciones. A veces esa visión no surge porque sea objetivamente cierta en todos los casos, sino porque el cerebro intenta protegerse anticipando posibles amenazas.
Por eso, protegerse no significa asumir que el mundo es hostil. Significa reconocer que algunas personas actuarán de formas que no te gusten y, aun así, confiar en que puedes responder, poner límites y seguir adelante sin que eso defina tu valor personal.
Si observas que estas cuestiones te generan mucho malestar o que tiendes a sentirte indefenso frente a determinadas personas, puede ser útil trabajarlo en terapia. A menudo el objetivo no es cambiar la sociedad ni evitar todos los conflictos, sino fortalecer la seguridad interna para que los conflictos tengan menos poder sobre ti.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online y exploraremos juntos estas cuestiones con más profundidad.
Un saludo.
Por un lado, la psicóloga probablemente estaba intentando transmitir una idea real: las personas no siempre actúan de forma racional, justa o proporcionada. Todos acumulamos estrés, frustraciones, miedos, inseguridades y problemas propios, y a veces reaccionamos de formas poco adecuadas. También es cierto que tener razón no garantiza que los demás la reconozcan ni que un conflicto se resuelva a nuestro favor.
Sin embargo, si nos quedamos únicamente con esa parte, es fácil acabar desarrollando una visión muy pesimista del mundo y de las relaciones humanas.
La realidad suele ser más compleja. Sí, existen personas autoritarias, injustas o poco respetuosas. Pero también existen personas capaces de escuchar, rectificar, dialogar y respetar los límites ajenos. Si solo prestamos atención a las primeras, acabamos construyendo una imagen incompleta de la sociedad.
También me parece interesante lo que comentas sobre el “buen fondo”. Tener empatía, intentar comprender a los demás o evitar hacer daño no son debilidades. El problema aparece cuando esas cualidades hacen que una persona tolere situaciones que le perjudican o renuncie sistemáticamente a defender sus propios intereses.
De hecho, una de las confusiones más frecuentes es pensar que existen solo dos opciones:
* Ser una persona amable y comprensiva.
* O ser una persona dura y confrontativa.
Pero hay una tercera posibilidad:
Ser una persona amable que también sabe poner límites.
La asertividad suele consistir precisamente en eso. No implica desconfiar de todo el mundo ni asumir que los demás van a actuar mal. Tampoco implica aguantar cualquier comportamiento. Consiste en poder decir “no”, expresar desacuerdo o retirarse de determinadas situaciones sin necesidad de convertirlas en una batalla.
Quizá la pregunta no sea:
“¿La sociedad es buena o mala?”
sino:
“¿Cómo puedo relacionarme con personas muy diferentes sin que su comportamiento determine mi autoestima o mi tranquilidad?”
Porque, en última instancia, siempre encontrarás personas razonables y personas difíciles. Lo que suele marcar más la diferencia es la confianza que tengas en tu capacidad para gestionar esas situaciones.
Por otro lado, cuando una persona ha vivido experiencias repetidas de crítica, invalidación o sensación de no ser respetada, es normal que empiece a desarrollar una visión más negativa de las relaciones. A veces esa visión no surge porque sea objetivamente cierta en todos los casos, sino porque el cerebro intenta protegerse anticipando posibles amenazas.
Por eso, protegerse no significa asumir que el mundo es hostil. Significa reconocer que algunas personas actuarán de formas que no te gusten y, aun así, confiar en que puedes responder, poner límites y seguir adelante sin que eso defina tu valor personal.
Si observas que estas cuestiones te generan mucho malestar o que tiendes a sentirte indefenso frente a determinadas personas, puede ser útil trabajarlo en terapia. A menudo el objetivo no es cambiar la sociedad ni evitar todos los conflictos, sino fortalecer la seguridad interna para que los conflictos tengan menos poder sobre ti.
Si lo deseas, puedes pedirme cita online y exploraremos juntos estas cuestiones con más profundidad.
Un saludo.
Preguntas relacionadas
- He observado que, cuando me siento incómodo, presionado o molestado por alguien, a veces utilizo estrategias que yo mismo considero poco saludables, como intentar agradar en exceso, hacer la pelota o hablar de mis problemas buscando comprensión para que la otra persona cambie su actitud o me deje en…
- Una cosa que me extraña de mí es que no haya llegado un punto en el que diga "se acabó". Me han pasado un montón de cosas malas, he sufrido un abuso de un vigilante, vino la poli a mi casa una vez que me alteré mucho, he estado atado a una cama, me han maltratado en urgencias de psiquiatría, y me han…
- BUENOS DIAS TOME NAPROXENO DE 550 Y AHORA SIENTO UN ARDOR FUERTE CON DOLOR EN EL ESTOMAGO
- Porque cuando hay erección y penetras de rato se desvanece y no termina y cuando se masturba si logra terminar es persona adulta de 50 años
- Me genera mucho malestar hacer favores o aceptar peticiones de personas con las que he tenido experiencias negativas o que siento que no me han tratado bien. En dos situaciones recientes me he encontrado en esa posición: cambiar una cita a una psicóloga que previamente me había faltado al respeto,…
- Hla tomo aplazolan de 1mg y quiero dejarlo lo tome xq fallecio m papa y n podia drmir ahora ya no quiero tomarlo siento q sin esa pastilla no puedo dormir y lo tomo y duermo bien... que ago xq yo lo tome sin indicacion medica xq pase por ese duelo.
- He cambiado de insulina lantus a toujeo, de lantus me colocaba 40 y mí endocrino me dijo que de toujeo me ponga 32 es correcto?
- Sí estoy tomando naproxeno y amoxicilina, en qué momento es conveniente tomar el Omeprazol?
- Buen día llevo 4 semana de una nefrectomia abierta al principio no sentía dolor solo me incomodaba al caminar como q presionado solo una parte del abdomen donde terminan los puntos ahora ya no lo siento precionado pero me duele al caminar
- Siempre he sufrido de estreñimiento, però llevo 2 años y medio tonando IdeosUnidia por prescripción de mi doctora de família, tengo 78 años y ahora tengo estreñimiento severo, tengo que tomar laxantes a diario. Que puedo hacer ???
¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!
¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:
Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.