Preguntas de pacientes (252)

  • Siento un terror y una angustia indescriptible , no doy vivido , siempre he sido un hombre hetero ,f

    Siento un terror y una angustia indescriptible , no doy vivido , siempre he sido un hombre hetero ,férreo , jamás dudé , sino que siempre me transmitió rechazo ( no tengo ningún problema con la homosexualidad sino que no me veo bien siéndolo yo ) desde hace un par de años convivo con un supuesto TOC , últimamente muy severo , me aterra que no sea TOC , me aterra y me angustia la idea de sentir excitación hacia un hombre , o el sexo con el , siempre he sido muy activo en el sexo con mujeres , he perdido una relación muy importante en mi vida por la incapacidad que me supone esto y ahora estoy conociendo a otra persona y me aterra perderla , mi cabeza me dice que pierda el control , que pruebe , lucho cada día , hora y segundo con ello . A veces me relajo y puedo ver porno sin prejuicios otra es una odisea , siento que mi cabeza quiere humillarme de cara a la gente de mi entorno , por favor ayúdenme . Dejé el tratamiento de isrs cuando me sentí mejor ( un error por mi parte ) creí que yo me gestionaría mejor , estoy absolutamente desesperado , volveré a acudir al psiquiatra

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola, siento mucho que estés viviendo esto con tanta angustia. Por lo que describes, más que una “duda real” sobre tu orientación, parece que estás atrapado en un mecanismo obsesivo muy intenso: aparece una idea que te aterra, intentas comprobar si es cierta o no, analizas tus sensaciones, vigilas si hay excitación, buscas seguridad, luchas contra el pensamiento y, cuanto más intentas expulsarlo, más fuerza gana.

    En el TOC, el problema no suele ser el contenido del pensamiento, sino la relación que la persona establece con ese pensamiento. La mente lanza una posibilidad temida y la persona intenta demostrar al cien por cien que no es verdad. Pero cuanto más intenta asegurarse, más insegura se siente. Es como si la mente pidiera una certeza absoluta que nunca llega.

    En tu caso, el miedo parece estar centrado en la posibilidad de sentir excitación hacia un hombre, perder el control, tener que comprobarlo, perder tu identidad, perder a tu pareja o quedar humillado ante los demás. Todo eso genera un círculo muy duro: pensamiento, angustia, comprobación, alivio momentáneo y nueva duda. La comprobación puede ser mental, corporal, sexual, mirando porno, observando tus reacciones, comparando sensaciones o preguntándote constantemente “¿y si en realidad…?”. Aunque parezca que ayuda, normalmente mantiene el problema.

    Que aparezca una imagen, una sensación corporal, una duda o incluso una respuesta fisiológica no define automáticamente quién eres ni lo que deseas. En estados de ansiedad intensa, el cuerpo puede reaccionar de forma confusa precisamente porque estás hiperobservándote. Cuando una persona vigila obsesivamente si se excita o no, convierte el cuerpo en un detector de amenazas, y entonces cualquier mínima sensación se interpreta como una prueba terrible.

    Lo más importante ahora es no seguir entrando en el juicio infinito de “¿soy o no soy?”. Esa pregunta, en este momento, no te libera; te atrapa. Cuanto más necesitas resolverla con certeza absoluta, más se alimenta el TOC. La salida no pasa por discutir con la obsesión, ni por comprobar, ni por buscar garantías, sino por aprender a dejar que el pensamiento esté sin obedecerlo, sin analizarlo y sin convertirlo en una prueba.

    Me parece muy importante que vuelvas a acudir al psiquiatra, especialmente porque dejaste los ISRS al encontrarte mejor y ahora los síntomas han vuelto con mucha intensidad. No debes reiniciar, cambiar ni ajustar medicación por tu cuenta, pero sí conviene que lo valore cuanto antes un profesional médico. En cuadros obsesivos severos, la combinación de seguimiento psiquiátrico y trabajo psicológico específico suele ser muy importante.

    Mientras tanto, intenta aplicar una pauta sencilla: cuando aparezca la idea, no respondas a la obsesión. No intentes demostrar que eres heterosexual, no revises tu cuerpo, no busques porno para comprobar, no repases tu pasado, no te preguntes si te excita o no. Puedes decirte: “Ahora está hablando la obsesión. No voy a resolver esto en este momento”. Y después vuelve a una acción concreta, aunque la angustia siga ahí. No se trata de calmarte de inmediato, sino de dejar de alimentar el mecanismo.

    También sería recomendable que durante unos días reduzcas todo lo que funcione como comprobación: mirar porno para testarte, analizar tus reacciones, compararte con antes, pedir seguridad constantemente o examinar si una imagen te provoca algo. Cada comprobación parece darte control, pero en realidad refuerza la duda.

    Si en algún momento la desesperación se vuelve insoportable, aparecen ideas de hacerte daño o sientes que podrías perder el control de verdad, busca ayuda urgente de inmediato: urgencias, emergencias o una persona de confianza que pueda acompañarte. No lo vivas solo.

    Lo que describes tiene tratamiento. Ahora mismo estás dentro de un bucle de miedo, control y comprobación, y por eso todo parece tan real y amenazante. Pero que algo se sienta real no significa que sea una verdad. Significa que tu sistema de alarma está disparado.

    Desde PSYAMM podemos ayudarte a trabajar este patrón obsesivo de forma específica, no discutiendo con el contenido de la obsesión, sino desmontando el mecanismo que la mantiene. Si quieres, puedes consultarnos a través de Doctoralia.es.


  • hola. mi consulta es la siguiente.. hace aproximadamente 4 meses que tengo a un familiar cercano en

    hola. mi consulta es la siguiente.. hace aproximadamente 4 meses que tengo a un familiar cercano en estado delicado de salud, siempre los sufri pero pude acompañar en todo momento con claridad mental. solamente tenia algunas fasiculaciones en las pantorrillas
    cuando la cosa empezo a lentamente resolverse (no esta resulto al 100% todavia) y pudimos volver a la vida que conocíamos sufri una especie de ataque de panico, de esos que pensas que estas eloquenciendo o que estas a punto de perder la cordura.
    a partir de ese dia me agarra una sensacion de tristeza una o dos veces al dia pero sobre todo me tiene mas preocupado mis piernas que desde aquel dia las siento pesadas y las fasiculaciones van y vienen

    puede el estres o ansiedad dejarme las piernas cansadas o pesadas? si es asi, cuanto tiempo me puede llevar recuperarme aprox?. estoy chequeandome todo el tiempo las mismas
    ya inicie tratamiento psicologico a ver si me ayuda. pero me llama la atencion mis piernas pesadas.. aclaro: no perdi fuerza ni nada, es solamente fasiculaciones y pesadez.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola, por lo que explicas, sí, el estrés y la ansiedad pueden producir sensaciones corporales muy intensas, incluyendo piernas pesadas, cansancio muscular, fasciculaciones, temblores internos, tensión, sensación de debilidad subjetiva o hipervigilancia sobre una zona concreta del cuerpo.

    Cuando una persona atraviesa varios meses de tensión sostenida, como puede ocurrir al acompañar a un familiar en una situación delicada de salud, muchas veces el cuerpo aguanta mientras “hay que funcionar”. Es decir, durante la fase más crítica uno se mantiene activo, resolutivo, acompañando, tomando decisiones o sosteniendo emocionalmente la situación. Pero cuando el peligro empieza a disminuir, el sistema nervioso, que llevaba mucho tiempo en estado de alerta, puede descargar de golpe. Ahí pueden aparecer crisis de ansiedad, ataques de pánico, tristeza, cansancio físico, sensación de irrealidad o miedo a perder el control.

    Lo que describes del ataque de pánico también encaja con una reacción de alarma muy intensa: la sensación de “me estoy volviendo loco”, “voy a perder la cordura” o “algo grave me está pasando” es muy frecuente en los ataques de pánico, aunque sea tremendamente desagradable.

    Respecto a las piernas, si no has perdido fuerza, no hay dificultad real para caminar, no hay pérdida de sensibilidad, no hay caída del pie, no hay alteración importante de la coordinación ni otros síntomas neurológicos claros, la pesadez y las fasciculaciones pueden estar muy relacionadas con tensión muscular, ansiedad mantenida, cansancio del sistema nervioso, hipervigilancia corporal y chequeo constante.

    El chequeo es una parte importante del problema. Cuando uno empieza a observar una zona del cuerpo con miedo, esa zona se vuelve protagonista. Cuanto más revisas las piernas, más sensaciones detectas. Cuanto más sensaciones detectas, más miedo aparece. Y cuanto más miedo aparece, más tensión muscular y más síntomas físicos puedes notar. Se crea un círculo: sensación, miedo, comprobación, más sensación.

    Esto no significa que no debas hacer una valoración médica básica. Si las fasciculaciones y la pesadez te preocupan, es razonable comentarlo con tu médico para descartar causas físicas simples, como alteraciones de sueño, fatiga, déficit de magnesio u otros minerales, exceso de cafeína, tensión muscular, medicación, problemas circulatorios o neurológicos. Pero una vez hecha la revisión médica adecuada, si no aparece nada relevante, el trabajo principal será dejar de convertir las piernas en un objeto de vigilancia permanente.

    Sobre cuánto puede tardar en recuperarse, no hay una cifra exacta. Si el origen es estrés y ansiedad, puede mejorar en semanas, pero a veces tarda más si la persona sigue chequeándose constantemente, buscando señales o viviendo cada sensación como una amenaza. El cuerpo se recupera antes cuando dejamos de interrogarlo todo el día.

    Una pauta práctica sería esta: durante los próximos días intenta reducir las comprobaciones. No mires continuamente si las fasciculaciones están o no están. No pruebes la fuerza de las piernas repetidamente. No camines para comprobar si puedes caminar. No compares cada sensación con la de ayer. Si aparece la pesadez, puedes decirte: “Esto es una señal de activación y cansancio, no una emergencia”. Después vuelve a una actividad concreta.

    También puede ayudarte hacer movimiento suave, no como prueba de que estás bien, sino como rutina de descarga: caminar tranquilo, estirar, respirar de forma pausada, hidratarte bien y dormir lo mejor posible. La clave es no hacer del cuerpo un examen permanente.

    La tristeza que aparece una o dos veces al día también puede formar parte de la bajada emocional después de meses de tensión. Cuando el organismo deja de estar en modo supervivencia, a veces aparece todo lo que antes no podía sentirse: tristeza, agotamiento, miedo, vulnerabilidad. No necesariamente indica depresión, pero sí conviene observarlo y trabajarlo en terapia si se mantiene o aumenta.

    Has hecho bien en iniciar tratamiento psicológico. Sería importante trabajar no solo el estrés vivido, sino también el miedo al síntoma, el chequeo corporal y la interpretación catastrófica de las sensaciones. Muchas veces el problema no es solo la fasciculación, sino el significado que se le da: “esto debe ser algo grave”, “no es normal”, “no voy a recuperarme”, “mi cuerpo está fallando”.

    Consulta de forma médica si aparece pérdida real de fuerza, dificultad para caminar, pérdida de sensibilidad, dolor intenso, alteraciones del habla, visión, equilibrio, pérdida de control de esfínteres o empeoramiento claro y progresivo. Pero si lo que hay es pesadez, fasciculaciones fluctuantes, ansiedad, pánico reciente y chequeo constante, es muy probable que el sistema nervioso esté todavía en estado de alarma.

    Desde PSYAMM podemos ayudarte a trabajar este círculo de ansiedad, hipervigilancia corporal y miedo al síntoma, para que el cuerpo deje de ser vivido como una amenaza constante. Si quieres profundizarlo terapéuticamente, puedes consultarnos a través de Doctoralia.es.


  • Estoy en una situationship con una chica (cabe recalcar que tiene trastorno Limite de la Personalida

    Estoy en una situationship con una chica (cabe recalcar que tiene trastorno Limite de la Personalidad y TDAH por si sirve la información) con la que llevo tiempo teniendo problemas relacionados con un amigo suyo que además es su ex. Ella dice que solo son amigos y que no siente nada por él, pero quedan muchísimo, hablan todos los días y muchas veces pasa más tiempo con él que conmigo.

    La situación que me ha hecho explotar recientemente es esta: llevábamos bastante sin vernos porque entre trabajo y clases coincidimos poco. Yo tenía libre inesperadamente un día y le propuse quedar, sobre todo porque además teníamos cosas importantes que hablar de la relación. Ella me dijo que ya había quedado con este chico porque pensaba que yo tendría clase, y aunque dijo que le daba pena no verme y luego me ofreció llamada cuando él se fuera, decidió mantener el plan con él igualmente, pese a haber quedado también con él el día anterior.

    A mí esto me hizo sentir en segundo plano y poco priorizado, especialmente porque siento que con él siempre encuentra tiempo o energía, mientras que conmigo muchas veces está cansada o no sabe qué hacer. Ella, en cambio, interpreta que el problema es que yo no confío en ella y que estoy siendo celoso o controlador.

    Mi duda es: ¿es normal sentirme así en esta situación o estoy llevando mis inseguridades demasiado lejos? ¿Cómo se diferencia una necesidad legítima de sentirse priorizado en una relación de unos celos poco sanos? ¿Y qué sería una forma sana de hablar esto o gestionarlo sin convertir la relación en una dinámica tóxica para ambos?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola, lo que planteas no parece reducirse simplemente a “soy celoso” o “ella está haciendo algo malo”. La situación tiene varios planos y conviene separarlos para no caer en una dinámica de acusación, defensa y desgaste.

    Primero, es comprensible que te sientas en segundo plano si estás en un vínculo afectivo con alguien, lleváis tiempo sin veros, surge una oportunidad para quedar, hay temas importantes que hablar, y ella decide mantener el plan con su ex, especialmente cuando ya había quedado con él el día anterior y además mantiene con él un contacto diario. No es extraño que eso active inseguridad, tristeza, rabia o sensación de poca prioridad.

    Ahora bien, que tu emoción sea comprensible no significa automáticamente que ella esté haciendo algo incorrecto o que haya una intención de hacerte daño. Y que ella diga que son solo amigos tampoco elimina automáticamente el impacto que tiene en ti la frecuencia, la intensidad y el lugar que esa relación ocupa en su vida.

    Aquí el punto central no es solo que sea su ex. El punto central es qué lugar ocupas tú en la relación y qué tipo de vínculo estáis construyendo. En una situationship, muchas veces el sufrimiento aparece porque hay expectativas de pareja, pero sin acuerdos de pareja. Uno espera prioridad, cuidado, exclusividad emocional o disponibilidad, mientras el otro quizá vive el vínculo con menos compromiso o con límites más ambiguos. Esa ambigüedad suele generar mucha ansiedad.

    La diferencia entre una necesidad legítima y unos celos poco sanos está en la forma y en el objetivo.

    Una necesidad legítima sería: “Necesito sentir que también hay espacio para mí, que cuando tenemos poco tiempo se intenta cuidar el vínculo, y que no quedo siempre por detrás de otra persona importante en tu vida”.

    Un celo poco sano sería: “No puedes ver a esa persona, tienes que elegir, necesito controlar con quién hablas, cuánto habláis, cuándo quedáis y qué hacéis”.

    La primera posición habla de tu lugar en la relación. La segunda intenta controlar la libertad del otro.

    También hay una diferencia importante entre pedir prioridad y pedir exclusividad absoluta. Pedir prioridad no significa que la otra persona no pueda tener amistades, incluso amistades con un ex. Significa que, si está construyendo algo contigo, sus actos deberían hacerte sentir que ese vínculo tiene un lugar real y cuidado. Si siempre hay tiempo, energía y disponibilidad para el otro, pero contigo aparece cansancio, duda o falta de espacio, es normal que te preguntes qué lugar ocupas.

    Dicho esto, hay que evitar una trampa: convertirte en vigilante. Si empiezas a medir cada mensaje, cada salida, cada hora que pasa con él, cada gesto o cada cambio de tono, acabarás atrapado en una dinámica de control y comprobación. Y cuanto más controles, más ella podrá sentirse invadida; cuanto más se defienda, más inseguro te sentirás tú. Así se construye un círculo tóxico aunque ninguno de los dos lo quiera.

    La conversación sana no debería centrarse en demostrar si ella siente algo o no por él, porque eso te mete en un terreno imposible de verificar. Debería centrarse en hechos y acuerdos.

    Podrías decirle algo así:

    “Yo no quiero prohibirte amistades ni decirte con quién puedes quedar. Pero necesito hablar del lugar que ocupo en tu vida. Cuando llevamos tiempo sin vernos, aparece una oportunidad para quedar y aun así decides mantener un plan con tu ex, con quien además quedas y hablas muy a menudo, yo me siento poco priorizado. No quiero convertir esto en una pelea sobre si confío o no confío. Quiero saber si estamos construyendo algo en lo que ambos nos cuidamos de una forma parecida. Para mí, si vamos a seguir, necesito que haya más claridad, más reciprocidad y acuerdos sobre cómo cuidamos este vínculo”.

    Esta forma de hablar evita tres errores: acusarla de engañarte sin pruebas, pedirle que corte vínculos por obligación y tragarte tu malestar para parecer “maduro”.

    También sería importante que le preguntes directamente qué sois y qué quiere construir contigo. No desde la exigencia, sino desde la claridad. Porque si tú estás funcionando emocionalmente como pareja y ella como vínculo ambiguo, el problema no es solo el ex: el problema es la falta de definición.

    Una pregunta útil sería: “¿Qué lugar quieres que tenga yo en tu vida y qué estás dispuesta a cuidar para que esto funcione?”. Después observa más los hechos que las palabras.

    Respecto al TLP y el TDAH, pueden influir en la intensidad emocional, la impulsividad, la búsqueda de apoyo, la dificultad para regular vínculos o la necesidad de mantener varias fuentes de seguridad afectiva. Pero no conviene usar esos diagnósticos para justificarlo todo ni para acusarla de todo. Una condición psicológica puede explicar ciertas dinámicas, pero no elimina la responsabilidad de construir acuerdos claros y cuidar el impacto que se genera en el otro.

    La decisión no debería ser “¿soy inseguro o tengo razón?”. Una pregunta más útil sería: “¿Esta relación, tal como está funcionando, me permite sentirme tranquilo, elegido y respetado, o me mantiene en una espera constante?”. Si para sentirte bien necesitas que ella cambie bajo presión, probablemente el vínculo se volverá tenso. Si ella puede entender tu necesidad sin vivirla como una cárcel, quizá haya margen. Si todo lo que expresas se traduce en “eres celoso y controlador”, sin revisar nada de su parte, entonces no hay diálogo real.

    También conviene que mires tu propio límite. No como amenaza, sino como cuidado personal. Algo así: “Yo no voy a controlar tus amistades, pero tampoco puedo estar en una relación donde me siento de forma repetida en segundo plano”. Ese límite no obliga al otro; te orienta a ti.

    Una forma sana de gestionarlo sería acordar tres cosas: qué tipo de relación tenéis, qué nivel de prioridad esperáis, y qué conductas con terceras personas cuidan o dañan el vínculo. Si no podéis hablar de eso sin que todo acabe en pelea, reproche o defensa, quizá necesitáis ayuda externa o quizá la relación no tiene la base suficiente para sostener lo que tú necesitas.

    En resumen: sí, es normal que te sientas así ante esta situación. No necesariamente significa que estés llevando tus inseguridades demasiado lejos. Pero la forma de resolverlo no es controlar su relación con él, sino aclarar qué relación tiene contigo. Si ella quiere un vínculo contigo, tendrá que mostrarlo con hechos. Y si tú quieres un vínculo sano, tendrás que expresar tus límites sin convertirte en vigilante.

    Desde PSYAMM podemos ayudarte a diferenciar inseguridad, celos, límites y necesidades legítimas, y a tomar una decisión sin quedar atrapado entre el control y la resignación. Si quieres trabajarlo terapéuticamente, puedes consultarnos a través de Doctoralia.es.


  • ¿Por qué una persona con TDAH y estrés crónico sabotea un vínculo sano cuando aumenta la intimidad?

    ¿Por qué una persona con TDAH y estrés crónico sabotea un vínculo sano cuando aumenta la intimidad?

    Quisiera comprender el mecanismo psicológico de una mujer (22 años, con TDAH y entorno familiar desestructurado) que, ante un pico de estrés académico y laboral, rompe una relación que ella misma describe como 'ideal'. Tras un episodio de impulsividad y posterior culpa, manifiesta que el cuidado y la madurez de su pareja 'le superan', solicitando contacto cero por saturación. ¿Es posible que la 'perfección' del vínculo se perciba como una presión insoportable para alguien con baja autoestima o apego evitativo? ¿Cómo se explica la tendencia a regresar a dinámicas pasadas más caóticas (como un ex-pareja) en lugar de sostener un vínculo seguro?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Sí, es posible que una persona con TDAH, estrés crónico, baja autoestima, historia familiar desestructurada o un estilo de apego evitativo o desorganizado viva un vínculo sano no solo como algo deseable, sino también como algo amenazante. Parece contradictorio, pero clínicamente ocurre con frecuencia: aquello que la persona desea puede ser lo mismo que, cuando se vuelve real, la desborda.

    Cuando aumenta la intimidad, aumenta también la exposición. En una relación más superficial, la persona puede sentirse relativamente segura porque no se juega tanto. Pero cuando aparece un vínculo estable, cuidado, maduro y emocionalmente disponible, ya no se trata solo de “estar con alguien”: aparece la posibilidad de ser vista, elegida, cuidada y también de fallar, decepcionar o no estar a la altura. Para alguien con baja autoestima, esto puede vivirse como una presión enorme.

    En estos casos, la mente no siempre interpreta el cuidado como seguridad. A veces lo interpreta como deuda, exigencia o amenaza. La persona puede sentir: “me quiere demasiado”, “me cuida demasiado”, “no merezco esto”, “voy a estropearlo”, “me va a ver de verdad”, “no voy a poder sostenerlo”, “si sigo aquí acabaré haciendo daño”. Entonces, en lugar de disfrutar del vínculo, empieza a sentirse atrapada por él.

    El TDAH puede añadir otro componente importante: dificultad para regular emociones, impulsividad, saturación mental, baja tolerancia a la frustración, necesidad de escapar cuando hay sobrecarga y tendencia a tomar decisiones rápidas para aliviar tensión inmediata. En un pico de estrés académico o laboral, el sistema nervioso puede entrar en modo supervivencia. En ese estado, la persona no decide desde la calma, sino desde la necesidad urgente de reducir estímulos. Si la relación, aunque sea buena, se percibe como una demanda emocional más, puede cortar el vínculo para sentir alivio inmediato.

    Ese alivio, sin embargo, no siempre significa que la decisión sea madura o coherente con lo que desea a largo plazo. A veces significa simplemente: “no puedo con nada más”. Por eso puede decir que la relación era ideal y, al mismo tiempo, pedir contacto cero. No necesariamente porque no valore el vínculo, sino porque lo vive como demasiado intenso para su capacidad actual de sostenerlo.

    El episodio de impulsividad seguido de culpa también encaja con este tipo de funcionamiento. Primero aparece una conducta impulsiva o una decisión brusca. Después, cuando baja la activación, aparece culpa, vergüenza o sensación de haber dañado algo valioso. Pero esa misma culpa puede aumentar aún más la necesidad de huir: “si me quedo, tendré que enfrentar lo que hice, reparar, hablar, sostener la incomodidad”. Y si la persona no tiene recursos para reparar, puede elegir desaparecer o pedir contacto cero.

    La frase “tu cuidado y tu madurez me superan” es muy significativa. Puede indicar que el vínculo sano no se vive como descanso, sino como espejo. Una pareja madura puede mostrarle a la persona, sin querer, su propio caos interno, sus dificultades para regularse, su miedo a fallar o su sensación de no merecer algo bueno. No es que el cuidado sea malo; es que puede activar una comparación dolorosa: “tú estás disponible, yo no; tú sabes cuidar, yo no; tú sostienes, yo me desbordo”.

    Respecto a regresar a dinámicas pasadas más caóticas, también tiene explicación. Lo familiar no siempre es sano, pero suele sentirse conocido. Una relación caótica puede ser dolorosa, pero previsible para quien ha crecido o vivido en entornos inestables. En cambio, una relación segura puede sentirse extraña, exigente o incluso sospechosa. El sistema emocional no busca siempre lo mejor; muchas veces busca lo conocido.

    Además, las dinámicas caóticas suelen exigir menos intimidad real. Puede haber intensidad, drama, reconciliaciones, distancia, deseo, conflicto, dependencia o impulsividad, pero no necesariamente una construcción profunda y estable. Para alguien que teme la intimidad, el caos puede funcionar como una forma de evitar el verdadero encuentro. Hay mucho movimiento emocional, pero poca exposición vulnerable sostenida.

    En otras palabras: una relación segura pide presencia, coherencia, reparación y continuidad. Una relación caótica permite escapar, volver, pelear, reconciliarse, culpar, idealizar o desconectarse. Para una persona saturada, inmadura emocionalmente o con apego inseguro, lo segundo puede sentirse más manejable aunque sea más dañino.

    También puede aparecer una lógica de autosabotaje: “si esto es tan bueno, tarde o temprano lo perderé; mejor romperlo yo antes de que me abandonen”. Así la persona recupera una sensación de control. No evita el dolor, pero evita sentirse pasiva ante una posible pérdida. Es una forma paradójica de protección: destruir antes de ser destruida.

    Ahora bien, comprender el mecanismo no significa justificarlo todo ni quedarse esperando indefinidamente. Que una persona tenga TDAH, estrés, baja autoestima o heridas familiares puede explicar parte de su reacción, pero no elimina la responsabilidad afectiva. Una relación sana no puede sostenerse solo desde la comprensión de uno y la huida del otro.

    También conviene evitar una trampa: convertirte en terapeuta de la persona que se va. Si ella pide contacto cero por saturación, insistir, explicar, convencer, rescatar o demostrarle que el vínculo es bueno puede aumentar su sensación de presión. A veces, cuanto más intenta uno cuidar, más se activa en el otro la necesidad de escapar.

    La posición más sana sería respetar el contacto cero, no como castigo ni como estrategia para que vuelva, sino como límite de realidad. Si ella está desbordada y no puede sostener el vínculo, tu tarea no es perseguirla para que entienda, sino observar si realmente tiene capacidad de construir algo contigo.

    Una posible formulación sería: “Entiendo que estés saturada y respeto tu necesidad de distancia. También necesito cuidar de mí. Si en algún momento quieres hablar desde la calma y con responsabilidad sobre lo ocurrido, podremos ver si hay algo que reconstruir. Pero no puedo quedarme en una espera indefinida ni sostener yo solo una relación que ahora tú no puedes cuidar”.

    Esto permite mantener dignidad, claridad y apertura sin entrar en persecución.

    La pregunta de fondo no es solo por qué ella sabotea un vínculo sano. La pregunta también es qué haces tú ante alguien que se desregula, se aleja y quizá vuelve a vínculos caóticos. Si tú intentas compensar su inestabilidad con más cuidado, más paciencia y más disponibilidad, puedes acabar entrando en una dinámica donde cuanto más se aleja ella, más te esfuerzas tú. Y eso puede volverse muy doloroso.

    Por tanto, sí: la “perfección” del vínculo puede vivirse como presión insoportable cuando la persona no se siente capaz de estar a la altura de algo estable. Sí: puede regresar a lo caótico porque lo caótico le resulta familiar, menos íntimo o menos exigente. Sí: el TDAH y el estrés pueden aumentar impulsividad, saturación y decisiones de escape. Pero nada de eso garantiza que vuelva, ni que pueda sostener una relación sana ahora, ni que tú debas quedarte esperando.

    Lo más importante es diferenciar comprensión de disponibilidad ilimitada. Puedes comprender su mecanismo sin sacrificar tu estabilidad. Puedes no culparla y, al mismo tiempo, reconocer que una relación necesita reciprocidad, presencia y capacidad de reparación.

    Desde PSYAMM podemos ayudarte a ordenar esta situación, diferenciar amor de rescate, apego de cuidado y comprensión de autoabandono. Si quieres trabajarlo terapéuticamente, puedes consultarnos a través de Doctoralia.es.


  • no puedo sacarme de la cabeza a un ex novio de mi esposa, fue la relación anterior a la nuestra, el

    no puedo sacarme de la cabeza a un ex novio de mi esposa, fue la relación anterior a la nuestra, el era casado y tuvieron una relación de más de dos años, ella termino prestandole dinero que el no devolvió, hoy en día, la presencia de ese tipo ha reaparecido en nuestra vida por el reclamo que ella le hizo por el dinero, y esto me ha producido muchas dudas sobre esta relación, que pensé había sido algo muy superfluo, pero aparentemente, despues de haberla confrontado con esta situación, me he enterado que fué algo más profundo y a mi no me entra en la cabeza como, la mujer que yo amo, pueda haber hecho eso y vivir en engaño por tanto tiempo, y ademas con un tipo, que aparentemente, es un fracasado, me siento desvalorizado ya que ese "hombre", es muy simple, no atractivo, si exito laboral, bajo, inculto....yo soy comandante de aviación. muy atractivo, tengo mucho exito en la vida, mido casi 190, soy muy atlético, soy culto, pero que vale todo esto si mi mujer se contenta con un pazguato como ese incluso habiendose hecho ilusiones de algo más? sabe valorar lo que soy y lo que significo en su vida realmente? este hombre se ha convertido en una obsesión en mi vida que me produce mucha ansiedad, me quita el sueño y la tranquilidad y a pesar de estar haciendo una terapia, no consigo tranquilidad
    no se que hacer.....gracias por leer

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Lo que le está ocurriendo no tiene realmente que ver con ese hombre. Tiene que ver con algo mucho más profundo y doloroso: la herida narcisista que produce descubrir que la persona que amamos no eligió en el pasado según la lógica con la que nosotros valoramos el amor, el deseo o el valor personal.

    Usted intenta resolver esta angustia mediante un razonamiento aparentemente impecable:
    “Si yo soy objetivamente superior en tantos aspectos, ¿cómo pudo ella enamorarse o implicarse con alguien así?”

    Y ahí nace la trampa.

    Porque está intentando aplicar una lógica racional, jerárquica y comparativa a algo que los seres humanos rara vez viven de manera racional.

    Las relaciones afectivas no funcionan como una clasificación objetiva de valor. Si funcionaran así, nadie brillante, atractivo o exitoso sería abandonado jamás, y todos sabemos que la realidad humana no funciona de ese modo.

    El problema es que usted ha convertido a este hombre en una especie de símbolo psicológico. Ya no representa solamente a un exnovio. Representa:
    la duda,
    la traición a su lógica,
    la amenaza a su autoestima,
    la posibilidad de no ser “tan especial” para ella como necesita sentir,
    y sobre todo una pregunta insoportable:
    “¿Qué vio ella en él que no encaja con mi visión del mundo?”

    Y cuanto más intenta resolver esa pregunta, más atrapado queda.

    Porque la mente empieza a buscar compulsivamente:
    comparaciones,
    detalles,
    explicaciones,
    confirmaciones,
    reconstrucciones del pasado,
    interpretaciones de lo que ella sintió,
    pruebas de cuánto le quiso,
    si sufrió por él,
    si fantaseó con una vida juntos,
    si con usted siente algo “superior” o simplemente “distinto”.

    Pero ninguna respuesta le calma de verdad, porque el problema ya no está en los hechos. Está en la necesidad de eliminar completamente la duda y recuperar una sensación absoluta de seguridad emocional.

    Y eso es imposible.

    Además, hay algo muy importante: usted no está compitiendo contra ese hombre real. Está compitiendo contra la imagen mental obsesiva que ha construido sobre él.

    Por eso da igual que lo considere “inferior”. De hecho, precisamente eso empeora la obsesión. Porque entonces el cerebro concluye:
    “si ella pudo amar a alguien así, entonces quizá el valor que yo doy a mis cualidades no significa nada”.

    Ahí aparece el derrumbe interno.

    Sin embargo, el error está en asumir que las elecciones afectivas de una persona son un reflejo matemático de mérito, estatus o nivel.

    A veces las personas se vinculan desde carencias, heridas, momentos vitales, necesidad de validación, dependencia emocional, idealización o simplemente inmadurez. Y eso no invalida lo que sienten después ni lo que construyen más adelante.

    Usted mismo lo dice: lo que le destruye no es solo lo que pasó, sino imaginar que ella “se hizo ilusiones”. Es decir, le duele pensar que emocionalmente estuvo implicada con alguien que usted desprecia profundamente. Ahí aparece una especie de ofensa a su identidad masculina y a su autoconcepto.

    Pero cuidado: cuanto más desprecia usted a ese hombre, más poder psicológico le entrega.

    Porque lo convierte en alguien capaz de cuestionar incluso su propio valor.

    Desde una perspectiva estratégica, el problema suele mantenerse por cuatro intentos de solución que empeoran todo:
    compararse constantemente,
    interrogar o buscar más detalles,
    reconstruir mentalmente la relación,
    e intentar llegar a una explicación definitiva que calme la ansiedad.

    Cada intento produce alivio momentáneo… y luego más obsesión.

    La mente entra así en un bucle parecido al obsesivo:
    “necesito entender para tranquilizarme”.
    Pero cuanto más intenta entender, menos tranquilidad obtiene.

    Y hay algo más importante aún: usted está intentando protegerse del dolor intentando invalidar aquella relación. Necesita que haya sido superficial, absurda o insignificante para sentirse seguro. Pero quizá el verdadero paso no sea demostrar que aquella relación no valía nada, sino aceptar que existió, que pudo tener significado para ella en otro momento de su vida… y que eso no define necesariamente lo que siente por usted hoy.

    Porque el amor adulto no funciona por eliminación del pasado.

    El pasado afectivo de una persona no siempre es coherente, brillante ni lógico. Tampoco el nuestro si lo analizáramos bajo una lupa emocional extrema.

    Usted parece un hombre muy estructurado, competente y acostumbrado a resolver problemas complejos mediante análisis y control. Pero el terreno emocional no responde igual que la aviación: aquí el exceso de análisis suele aumentar la turbulencia.

    Soy Amador Manero, PSYAMM. Este tipo de obsesión afectiva y comparativa suele requerir un trabajo muy específico sobre la necesidad de certeza emocional, la comparación obsesiva y la gestión de las imágenes mentales intrusivas. Puede trabajarse de forma muy eficaz. Si lo desea, puede consultarme a través de Doctoralia.es


  • Tengo 30 años, hasta ahora me dediqué a ayudarle a materializar los sueños a mi madre, cosa que me s

    Tengo 30 años, hasta ahora me dediqué a ayudarle a materializar los sueños a mi madre, cosa que me satisface, en lo personal solo he podido lograr hacer mi pregrado, ahora que ya veo que todo lo de ella está hecho quiero cumplir los mío.

    Ella y yo vivimos solas, mi padre murió y pues no rehizo su vida sentimental por estar al cuidado mío, me da miedo dejarla sola, y que sienta que la estoy a abandonado cosa que no es así, pero yo quiero hacer mi vida, en la relación de pareja se que debo hacerme in dependiente pero vuelve y juega como hago para dejar a mi madre sola, cuando tiene algunas cosas de salud, y su vida se enfocó en mi ni le quiero pagar mal.

    Algún consejo.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Lo que describes ocurre con mucha frecuencia en relaciones madre-hija muy unidas después de una pérdida importante, especialmente cuando una de las dos —o las dos— han construido su identidad alrededor del cuidado mutuo. Y precisamente por eso lo que sientes no es egoísmo: es culpa anticipada.

    Tu mente está asociando:
    “hacer mi vida” = “abandonarla”.

    Y ahí nace el bloqueo.

    Porque entonces cualquier deseo legítimo de independencia emocional, laboral, afectiva o de pareja aparece inmediatamente acompañado de ansiedad y sensación de traición.

    Sin darte cuenta, has quedado atrapada en una lealtad invisible:
    “ella renunció a muchas cosas por mí, entonces yo no puedo alejarme sin sentir que le pago mal”.

    El problema es que, cuando esta lógica se mantiene demasiado tiempo, la vida de la hija queda suspendida. Y cuanto más tiempo pasa, más difícil parece separarse, porque la relación se vuelve todavía más fusionada y dependiente en ambos sentidos.

    Hay algo muy importante que quizá necesites escuchar:
    independizarte no significa dejar de amar.
    Ni dejar sola a tu madre.
    Ni ser desagradecida.

    De hecho, muchas veces ocurre lo contrario: cuando un hijo permanece excesivamente ligado por culpa, termina sintiéndose atrapado, y eso poco a poco puede transformar el amor en peso, agotamiento o resentimiento silencioso.

    Y probablemente eso es precisamente lo que tú quieres evitar.

    Además, hay algo que suele olvidarse:
    tu madre tomó decisiones como adulta. Que haya decidido centrarse en ti tras la muerte de tu padre no convierte automáticamente tu vida en una deuda infinita.

    Agradecer no significa sacrificar toda tu existencia.

    Porque si no, la relación queda organizada alrededor de una idea peligrosa:
    “para demostrar amor debo renunciar a mí”.

    Y eso acaba impidiendo que ambas evolucionen.

    Desde una perspectiva estratégica, el gran riesgo ahora es seguir esperando “el momento perfecto” para empezar tu vida:
    cuando ella esté mejor,
    cuando tenga menos problemas de salud,
    cuando se acostumbre,
    cuando tú tengas menos culpa,
    cuando sientas seguridad absoluta…

    Pero ese momento normalmente no llega solo. Porque cuanto más se pospone la separación sana, más miedo produce.

    Lo importante no es hacer una ruptura brusca, sino empezar una transición progresiva y clara.

    Por ejemplo:
    tener más espacios propios,
    hacer planes personales,
    permitirte vínculos afectivos,
    salir sin sentir obligación constante de justificarte,
    empezar a pensar en proyectos independientes,
    dejar de ocupar automáticamente el rol de sostén emocional total.

    Y algo esencial:
    tu madre también necesita reconstruir partes de su vida que quedaron detenidas.

    A veces, sin querer, los hijos intentan proteger tanto a los padres del vacío que terminan ocupando un lugar que ninguna pareja, amistad o proyecto puede sustituir completamente. Eso crea una dependencia afectiva mutua muy difícil de romper sin culpa.

    Pero una madre sana emocionalmente, aunque sufra el cambio, normalmente desea que su hija viva plenamente. Otra cosa es que ambas tengan miedo al proceso.

    No necesitas desaparecer para independizarte.
    Necesitas dejar de vivir como si tu vida tuviera que pedir permiso constantemente.

    Y sí: probablemente al principio sentirás culpa. Pero la culpa no siempre significa que estés haciendo algo malo. Muchas veces simplemente indica que estás rompiendo una dinámica antigua.

    Soy Amador Manero, PSYAMM. Este tipo de vínculo de lealtad, culpa y dificultad para separarse puede trabajarse de forma muy eficaz sin romper el vínculo con la madre, sino transformándolo en una relación más sana y menos basada en el sacrificio. Si lo deseas, puedes consultarme a través de Doctoralia.es


  • Hola, llevo con mi pareja 2 años y estamos ahora mismo en una crisis grande. Yo la quiero como a nad

    Hola, llevo con mi pareja 2 años y estamos ahora mismo en una crisis grande. Yo la quiero como a nada en este mundo, pero he cometido torpezas como la de no contarle algunas cosas que sabía que le iban a poder molestar pero por evitar conflicto no las dije y otras no las dije porque no pensaba que fueran a ser relevantes.
    En conclusión he perdido su confianza e incluso casi la relación. Que puedo hacer para recuperar a mi mujer.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Lo primero que debes entender es que, probablemente, para ella el problema ya no son solamente “las cosas que no contaste”. El verdadero daño suele aparecer cuando la otra persona siente:
    “si no me dijo esto… ¿qué más no sé?”
    Ahí es donde se rompe la sensación de seguridad emocional.
    Y aquí suele ocurrir algo muy humano pero contraproducente: cuanto más miedo tiene uno de perder a la pareja, más intenta convencer, justificar, explicar o prometer. Pero cuando alguien ha perdido confianza, el exceso de explicaciones suele sonar defensivo o desesperado, aunque haya amor real detrás.
    Tú mismo lo has dicho: muchas veces ocultaste cosas para evitar conflicto. Eso normalmente nace de una buena intención mal gestionada:
    “si lo digo habrá problemas”.
    El problema es que el alivio inmediato de callar termina creando un problema mucho mayor después.
    Ahora bien, recuperar la confianza no se consigue insistiendo en que te crea. Se consigue creando una experiencia distinta y coherente en el tiempo.
    Hay varios errores que conviene evitar ahora:
    No entrar en interrogatorios infinitos sobre el pasado.
    Muchas parejas quedan atrapadas intentando reconstruir absolutamente todo. Eso genera una falsa sensación de control, pero suele alimentar más inseguridad, más ansiedad y más obsesión.
    No intentar “forzar” el perdón.
    Cuando uno está asustado puede empezar a pedir constantemente:
    “¿me perdonas?”,
    “¿vamos a estar bien?”,
    “¿me quieres?”.
    Eso pone presión emocional sobre la otra persona.
    No defenderte excesivamente.
    Si cada conversación termina en:
    “pero no era para tanto”,
    “yo no quería hacer daño”,
    “no pensé que fuese importante”,
    ella sentirá que todavía no comprendes el impacto emocional que tuvo.
    Lo que suele ayudar más es algo diferente:
    reconocer el daño sin dramatizar,
    dejar de intentar controlar la reacción de la otra persona,
    y demostrar con conducta estable lo que ahora quieres construir.
    Porque la confianza rara vez vuelve por una conversación brillante. Vuelve por acumulación de experiencias coherentes.
    Y hay algo importante:
    no conviertas la relación en un tribunal permanente.
    Muchas personas, por culpa, empiezan a aceptar dinámicas donde todo gira alrededor del error cometido:
    explicaciones constantes,
    revisiones,
    tranquilizar continuamente,
    perder dignidad por miedo al abandono.
    Eso tampoco reconstruye una pareja sana.
    Necesitas transmitir algo muy concreto:
    “entiendo por qué te dolió,
    entiendo que ahora dudes,
    y estoy dispuesto a reconstruir esto contigo,
    pero desde la honestidad y la paciencia, no desde el miedo”.
    Además, una cosa clave: deja de obsesionarte con “recuperarla” y empieza a centrarte en convertirte en alguien emocionalmente más transparente y más valiente frente al conflicto.
    Porque muchas veces el verdadero problema no es mentir, sino evitar conversaciones incómodas por miedo a decepcionar o generar tensión. Y eso, si no cambia, termina repitiéndose.
    A veces la paradoja es esta:
    para no perder la relación, uno empieza a ocultar pequeñas cosas;
    y precisamente eso acaba poniendo la relación en peligro.
    Desde una perspectiva estratégica, la confianza se reconstruye menos hablando del cambio… y más haciendo que el otro pueda experimentarlo.
    Soy Amador Manero, PSYAMM. Las crisis de confianza en pareja pueden reconducirse cuando se trabaja correctamente la dinámica que mantiene el daño y no solo el contenido de lo ocurrido. Si lo deseas, puedes consultarme a través de Doctoralia.es


  • tengo la duda de a que se debe que me atraigan los hombres mayores a mi, esto ha sido así desde mi a

    tengo la duda de a que se debe que me atraigan los hombres mayores a mi, esto ha sido así desde mi adolescencia. he visto que se le atribuye relaciones no concretas o rocosas con los padres. si, a principios de la pubertad no me llevaba del todo bien con el, pero eso cambio radicalmente a mis quince, me llevaba espectacular con mi padre. me han gustado muchachos de mi edad pero no es con la misma intensidad con la que siento con un hombre mayor, aunque al momento de relacionarme con alguien mayor es como si me diera asco, como la sensación de que es incorrecto, como si fuese la idea del hombre mayor lo que me atrae mas que la relación con uno. aunque de igual manera al intentar alguna relación con alguien de mi edad no me siento cómoda y suelo huir de ellas también, tal vez mas que un psicoanálisis quisiera saber algún porque, por mera curiosidad. cual es su punto de vista según la psicología o lo que ustedes estudiaron?, saludos

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Lo primero que te diría es que la explicación simplista de “te gustan mayores porque tienes problemas con tu padre” suele ser bastante reduccionista. La psicología seria actual intenta evitar esas interpretaciones automáticas y lineales, porque la atracción humana es muchísimo más compleja.
    Además, en lo que cuentas hay un detalle muy importante: no parece que solamente te atraigan hombres mayores. Parece que te atrae especialmente la idea psicológica que representan.
    Y eso cambia bastante las cosas.
    Muchas veces, cuando alguien siente una atracción intensa hacia personas mayores, no necesariamente busca “un padre” simbólico, sino determinadas sensaciones asociadas:
    seguridad,
    autoridad,
    calma,
    experiencia,
    protección,
    intensidad emocional,
    admiración,
    diferencia,
    o incluso una dinámica menos inmadura que la que percibe en personas de su edad.
    En otras palabras: a veces no atrae tanto la edad en sí, sino lo que la mente asocia con ella.
    Pero en tu caso aparece además algo muy interesante:
    la fantasía atrae…
    pero la posibilidad real parece producir rechazo o incomodidad.
    Eso suele indicar un conflicto interno entre deseo y alarma.
    Por un lado, tu imaginación idealiza algo:
    el hombre mayor como símbolo,
    como imagen,
    como energía psicológica.
    Pero cuando la situación se vuelve real, aparece otra parte de ti que dice:
    “esto no encaja”,
    “esto es raro”,
    “esto me incomoda”,
    “esto no me gusta tanto en la práctica”.
    Y ahí es donde probablemente está la clave más importante: quizá el centro del asunto no sea tanto “por qué me gustan mayores”, sino por qué las relaciones reales —con mayores o con personas de tu edad— parecen activar incomodidad o evitación.
    Porque tú misma dices algo fundamental:
    con los de tu edad también huyes.
    Eso sugiere que tal vez no estamos solo ante una preferencia de edad, sino ante una dinámica más amplia relacionada con la intimidad afectiva real.
    A veces la fantasía funciona muy bien precisamente porque mantiene distancia emocional y control. La fantasía no exige vulnerabilidad auténtica, convivencia emocional ni exposición real.
    En cambio, las relaciones reales sí.
    Y ahí muchas personas empiezan a sentir:
    incomodidad,
    pérdida de libertad,
    ansiedad,
    desencanto,
    rechazo,
    o necesidad de escapar.
    Desde una perspectiva psicológica moderna, las preferencias afectivas y eróticas raramente tienen una sola causa. Se construyen mezclando:
    experiencias,
    temperamento,
    aprendizajes,
    fantasías,
    modelos culturales,
    rasgos de personalidad,
    emociones asociadas,
    y significados inconscientes o semiconscientes.
    Además, cuanto más intentamos encontrar “la causa exacta”, más tendemos a fabricar explicaciones que suenan convincentes pero que no necesariamente reflejan toda la realidad.
    Tu relación con tu padre pudo influir en algunas asociaciones emocionales, como cualquier vínculo importante influye en cómo construimos el deseo y el apego. Pero eso no significa automáticamente que exista un “trauma oculto” o un conflicto edípico clásico detrás.
    A veces la mente simplemente erotiza aquello que psicológicamente percibe como fuerte, distinto o emocionalmente significativo.
    Y otra cosa importante: no todo deseo tiene que convertirse en conducta ni toda fantasía define exactamente lo que una persona quiere vivir en la realidad.
    Hay personas que fantasean con dinámicas que luego no desean realmente experimentar. Y eso también es completamente humano.
    Tu curiosidad, de hecho, parece bastante sana: estás observándote con interés, no patologizándote.
    Soy Amador Manero, PSYAMM. Cuando este tipo de dinámicas generan confusión, evitación afectiva o malestar en las relaciones reales, puede ser muy útil explorarlas desde una perspectiva menos culpabilizante y más estratégica. Si lo deseas, puedes consultarme a través de Doctoralia.es


  • Mis abuelos fallecieron en agosto y septiembre del año pasado. Mi madre tenía un vínculo muy fuert

    Mis abuelos fallecieron en agosto y septiembre del año pasado.
    Mi madre tenía un vínculo muy fuerte con ellos y desde entonces se encuentra muy sola. No encuentra el apoyo que necesita en la familia.
    No está viendo nada de lo que le gustaría ver en estos momentos.
    No tiene ánimo para apuntarse a actividades y no encuentra incentivos.
    ¿Cómo tendría que planteárselo internamente para poder quedarse tranquila?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Lo que probablemente le está ocurriendo a tu madre no es solamente tristeza por la pérdida. Es también una desestructuración profunda de su identidad emocional y de su lugar en el mundo.

    Cuando alguien pierde a personas con las que mantenía un vínculo tan central —sobre todo padres, figuras de sostén o referentes afectivos cotidianos— no desaparecen solo las personas: desaparece también una forma de sentirse acompañado, reconocido y sostenido emocionalmente.

    Muchas personas describen algo parecido a:
    “ya no tengo dónde volver emocionalmente”.

    Y eso produce una sensación de vacío muy particular.

    Además, hay algo que suele agravar mucho el duelo: esperar de la familia o del entorno una respuesta emocional concreta que no llega.

    Entonces aparece una segunda herida:
    “No solo los he perdido a ellos, sino que además me siento sola en el dolor”.

    Y ahí el sufrimiento se intensifica.

    Muchas personas, intentando ayudar, le dirán cosas como:
    “tienes que distraerte”,
    “apúntate a actividades”,
    “sal más”,
    “anímate”.

    Pero cuando alguien está en un duelo profundo, esas propuestas pueden sentirse artificiales o incluso incomprensibles. Porque el problema no es falta de actividades. El problema es falta de sentido emocional.

    Desde una perspectiva estratégica, uno de los riesgos más grandes en esta fase es esperar a “tener ganas” para empezar a vivir de nuevo. Porque las ganas muchas veces no aparecen antes del movimiento; aparecen después.

    Ahora bien, tampoco se trata de forzarla brutalmente a estar bien.

    Lo importante sería ayudarla a cambiar internamente algunas ideas que probablemente la están bloqueando:

    Primero:
    dejar de interpretar el dolor como señal de que no puede seguir adelante.

    Muchas personas sienten culpa inconsciente cuando empiezan a reír, disfrutar o interesarse otra vez por algo, como si eso significara olvidar a quienes perdieron.

    Pero elaborar un duelo no significa dejar de querer. Significa aprender a seguir viviendo llevando el vínculo de otra manera.

    Segundo:
    aceptar que nadie va a sustituir el lugar emocional de sus padres.

    A veces uno queda atrapado esperando que otros llenen exactamente el vacío dejado por quienes murieron. Pero ningún familiar, amigo o actividad puede reproducir ese vínculo concreto. Y cuanto más se busca eso, más sensación de decepción aparece.

    Tercero:
    entender que la soledad emocional del duelo no siempre desaparece hablando mucho del dolor.

    A veces el exceso de rumiación mantiene a la persona viviendo únicamente alrededor de la ausencia. El cerebro empieza a organizar toda la realidad alrededor de “lo que ya no está”.

    Por eso suele ayudar más introducir pequeños movimientos vitales sin exigir entusiasmo inmediato:
    salir aunque no apetezca,
    hacer algo breve aunque no genere ilusión,
    retomar rutinas mínimas,
    tener contacto humano sencillo,
    volver poco a poco a experiencias compatibles con la vida.

    No para “olvidar”, sino para evitar que el duelo se convierta en la única identidad posible.

    Y hay otra idea importante:
    cuando alguien pierde a sus padres, muchas veces aparece por primera vez la sensación brutal de vulnerabilidad y finitud:
    “ahora me toca sostenerme sola”.

    Eso da mucho miedo, aunque no siempre se verbalice.

    Por eso quizá más que intentar convencerla de que esté mejor, habría que transmitirle algo distinto:
    que no necesita dejar de echarlos de menos para volver a construir momentos de calma,
    y que el dolor no desaparecerá del todo, pero sí puede dejar de ocuparlo todo.

    A veces la tranquilidad no llega porque el duelo desaparezca, sino porque deja de sentirse como una lucha constante contra la realidad.

    Soy Amador Manero, PSYAMM. El duelo profundo y la sensación de vacío tras la pérdida de figuras tan importantes pueden trabajarse para evitar que la persona quede atrapada en una vida organizada únicamente alrededor de la ausencia. Si lo deseas, podéis consultarme a través de Doctoralia.es


  • Solo tome sertralina por 4 dias la suspende por que de verdad me sentí muy mal , pero quiero saber e

    Solo tome sertralina por 4 dias la suspende por que de verdad me sentí muy mal , pero quiero saber en cuanto tiempo se me va a quitar los síntomas
    Llevo 5 dias sin tomarla y aun me siento mal

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Lo que describes puede ocurrir en algunas personas al iniciar y suspender rápidamente la Sertralina. Aunque solo la hayas tomado 4 días, el cuerpo y sobre todo el sistema nervioso pueden tardar un poco en volver a estabilizarse, especialmente si reaccionaste de forma intensa desde el principio.

    Normalmente, los síntomas más frecuentes tras dejarla —mareo, ansiedad aumentada, sensación rara en la cabeza o el cuerpo, náuseas, insomnio, sensación de irrealidad, temblores o malestar general— suelen disminuir progresivamente entre una y tres semanas. En muchas personas mejora claramente a partir de los 7-14 días desde la suspensión. Como llevas 5 días sin tomarla, todavía puedes estar dentro de ese período de reajuste.

    También es importante entender algo: a veces no solo es el efecto físico del medicamento, sino el miedo que genera sentirse “extraño”, lo que mantiene el círculo de alarma. El cuerpo empieza a vigilar cada sensación y eso amplifica el malestar. Cuanto más se controla uno para comprobar si ya está bien, más presente se vuelve la sensación desagradable. Ese intento de control, aunque lógico, suele alimentar el problema.

    Por eso, en estos días suele ayudar más:
    seguir con rutinas normales aunque haya molestias,
    evitar buscar constantemente síntomas,
    no medir cada sensación corporal,
    descansar bien,
    hidratarte,
    y no entrar en la lucha continua contra el malestar.

    El sistema nervioso necesita percibir que no hay peligro para volver a regularse.

    Ahora bien, si aparecen síntomas intensos como fiebre, rigidez muscular, confusión importante, ideas de hacerte daño, vómitos persistentes, taquicardia muy fuerte o empeoras claramente en vez de mejorar, entonces sí deberías consultar cuanto antes con tu médico o urgencias.

    Lo más probable, por lo que explicas, es que estés en una fase transitoria de adaptación y que poco a poco vaya bajando. Muchas personas sensibles a los ISRS necesitan más tiempo para recuperarse de lo esperado, incluso con pocos días de toma.

    Soy Amador Manero, PSYAMM. Si ves que la ansiedad alrededor de las sensaciones físicas continúa aunque el medicamento ya haya salido del cuerpo, también puede trabajarse psicológicamente para evitar que el miedo al síntoma mantenga el problema. Puedes consultarme a través de Doctoralia.es


  • Tengo 17 años y empecé a ver pornografia desde los 12, pase mucho tiempo aislado consumiendo este ti

    Tengo 17 años y empecé a ver pornografia desde los 12, pase mucho tiempo aislado consumiendo este tipo de contenido porque en mi entorno amigos, o familiares de mi misma edad me lo normalizaron, hace más de un año me di cuenta que realmente era un problema y estaba afectando mi vida en todos los aspectos cotidianos, ya he visto mucho contenido acerca del tema, hablado abiertamente con personas y ido a diferentes profesionales, pero todavía no logro salir, no logro estar más de una semana, ¿Qué puedo hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Lo primero importante es que entiendas algo: el hecho de que no consigas “dejarlo para siempre” no significa que no tengas control, ni que estés roto, ni que hayas fracasado. Significa que probablemente estás utilizando estrategias que, aunque parecen lógicas, mantienen el problema activo.

    En muchos casos, cuanto más una persona intenta controlar, vigilar o prohibirse completamente algo, más central se vuelve en su mente. El cerebro empieza a funcionar en modo “alarma”: “no debo hacerlo”, “no debo pensar en ello”, “esta vez sí aguanto”. Y precisamente esa lucha constante mantiene la atención fija en el impulso. Es un mecanismo muy conocido en los problemas obsesivos y compulsivos: la solución intentada acaba alimentando el problema.

    Además, empezaste muy joven, en una etapa en la que el cerebro aprende asociando:
    aburrimiento → porno,
    soledad → porno,
    ansiedad → porno,
    frustración → porno,
    dopamina rápida → alivio inmediato.

    Con el tiempo, ya no se consume solo por deseo sexual. Muchas veces se convierte en una regulación emocional automática. Ahí está el verdadero núcleo del problema.

    Lo que suele bloquear a muchas personas es intentar resolverlo así:
    “nunca más”,
    “voy a resistir”,
    “voy a eliminar cualquier pensamiento”,
    “voy a contar días”,
    “si recaigo significa que vuelvo a cero”.

    Eso crea una relación de guerra mental permanente.

    Desde una perspectiva estratégica, suele funcionar mejor dejar de luchar frontalmente contra el impulso y empezar a romper el automatismo. No se trata solamente de “aguantar”, sino de cambiar la dinámica.

    Te propongo algunas pautas muy concretas:

    Primero: deja de medir tu valor por los días “limpio”.
    Tu cerebro acaba convirtiendo cada recaída en una derrota total, y eso genera culpa, ansiedad y necesidad de alivio… que vuelve a llevar al consumo.

    Segundo: no luches contra el impulso en el momento máximo.
    Cuando llega el pico de deseo, intentar “no pensar” suele empeorarlo. En vez de eso, retrasa la conducta. No digas “no”. Di:
    “si dentro de 30 minutos todavía quiero hacerlo, decidiré”.

    Muchas veces el impulso baja solo si no entras inmediatamente en la batalla.

    Tercero: identifica el verdadero disparador.
    En la mayoría de personas no es excitación sexual pura. Suele ser:
    vacío,
    soledad,
    rutina,
    aburrimiento,
    ansiedad,
    frustración,
    autoexigencia,
    aislamiento,
    cansancio.

    Si no se trabaja eso, el cerebro seguirá buscando anestesia rápida.

    Cuarto: rompe el ritual, no solo el consumo.
    El problema normalmente empieza mucho antes:
    estar solo,
    móvil en cama,
    redes sociales,
    cierto horario,
    fantasear,
    buscar estímulo progresivo.

    El cerebro funciona por secuencias. Si rompes pasos intermedios, reduces muchísimo la probabilidad de acabar consumiendo.

    Quinto: deja de verte como “adicto sin control”.
    Cuanto más construyes esa identidad, más impotente te sientes. Tú no eres el problema. Has aprendido una forma disfuncional de regularte y tu cerebro la repite automáticamente.

    Y algo importante: a los 17 años el cerebro todavía tiene muchísima plasticidad. Eso juega a tu favor. El hecho de que lleves un año cuestionándolo y buscando ayuda ya indica algo muy positivo: tienes conciencia del problema y motivación real de cambio.

    Muchas personas mejoran cuando dejan de centrarse exclusivamente en “eliminar el porno” y empiezan a construir una vida incompatible con él:
    más contacto real,
    menos aislamiento,
    actividad física intensa,
    objetivos concretos,
    rutinas estructuradas,
    menos tiempo muerto,
    más experiencias emocionales auténticas.

    Porque el vacío rara vez se elimina solamente quitando algo; normalmente se supera construyendo otra cosa.

    Soy Amador Manero, PSYAMM. Este tipo de problema puede trabajarse de forma muy específica y estratégica, especialmente cuando hay sensación de pérdida de control o recaídas repetidas. Si lo deseas, puedes consultarme a través de Doctoralia.es


  • Buenos días, soy un adolescente y escribo aqui solo para ver si alguien me puede dar una respuesta a

    Buenos días, soy un adolescente y escribo aqui solo para ver si alguien me puede dar una respuesta a mis sentimientos. No creo tener depresión ni nada, la verdad no lo sé pero la verdad que ultimamente he tenido temporadas tristes, no soy muy bien tratado en mi clase y en mi casa vivo con mi madre y aunque se que me quiere me siento poco escuchado. Con mi padre no me hablo hace casi un año por problemas que prefiero no mencionar, cabe la posibilidad de que me haya dejado traumas no lo se. Creía que este año estaba yendo a mejor desde que dejé tantas redes sociales que me estresaban y tenía una mejor clase pero he empezado a experimentar algo que nunca me había pasado, tengo pensamientos suicidas.

    Es extraño de explicar, son idealizaciones y situaciones imaginarias, me lo imagino como una liberación de este mundo, el cual siento la verdad vacio y caótico, siento que la vida en si mismo no tiene sentido, que hay demasiado por aprender y yo soy alguien que al que le gusta saber de todo, me siento incapaz de poder lidiar con todo, tanto por aprender, me veo sobrecargado de tantas cosas. Y en si mismo no creo que haya motivo racional por el que vivir, mi muerte o vida no influye en nada.

    Antes sentía que tenía una moral asentada, unas creencias fijas, que habia una verdad y una mentira, ahora ya no es así, mi moral cambia la siento libre como que no está fija (quiero decir, dependiendo del día me parece bien o mal algo), cosas que creía asentadas en mi ahora dudo de ellas, dudo cosas como si aprovecharme de los demás vale o no vale la pena (tengo empatía dudo ser psicopata). Lo que quiero decir es que siento que todo es un caos, antes creía que tenía todo asentado y un camino establecido y ahora son todo dudas, esto está bien o mal? está bien el egoismo? está bien aprovecharse de los demás? se que por estar bien o mal están mal moralmente pero que más da el bien o el mal si aunque me sienta al principio mal luego me veré beneficiado?

    Como decía antes, me imagino la situación de mi suicidio, como lo haría, lo veo como una liberación del conflicto constante de mi vida, la inestabilidad y como una forma de obtener una paz y serenidad, pero como digo, lo veo como una imaginación, un "sueño", no como algo realista. Aunque lo vea como una liberación y quizás me lo replantearía, racionalmente no lo veo como algo que deba a hacer y no lo haría, tampoco creo ser lo suficientemente valiente para hacerlo.

    Aquí mi pregunta sobre este tema es... ¿Es normal lo que me está pasando? ¿Por qué? ¿Puedo tener algún trastorno o problema psicologico (depresión, TLP o algo asi) o es solo algo tipo una crisis de identidad y cuando crezca y consolide mi identidad dejaré de estar en conflicto? Muchas gracias por leer y por vuestra ayuda.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Lo que te está pasando no significa automáticamente que seas un psicópata, ni que tengas necesariamente un TLP, ni que estés “mal de la cabeza”. De hecho, muchas de las cosas que describes aparecen en adolescentes inteligentes, introspectivos y muy sensibles cuando empiezan a cuestionarse profundamente el mundo, la identidad, la moral y el sentido de la vida.

    Ahora bien, eso no significa que debas ignorarlo.

    Hay varias cosas importantes en lo que cuentas.

    La primera: estás atravesando una mezcla de soledad emocional, crisis de identidad y sobrecarga mental.

    Y eso puede producir exactamente la sensación que describes:
    “antes todo parecía claro y ahora todo parece relativo, caótico y vacío”.

    Durante la adolescencia el cerebro empieza a desarrollar una capacidad mucho más abstracta y filosófica. De repente uno deja de vivir simplemente “dentro” de las normas y empieza a cuestionarlas:
    ¿qué sentido tiene?,
    ¿qué está bien o mal realmente?,
    ¿por qué existe la moral?,
    ¿qué importa la vida?,
    ¿qué diferencia hago yo?,
    ¿por qué esforzarse?,
    ¿por qué no ser egoísta si otros lo son?

    Muchísimas personas tienen pensamientos parecidos en algún momento del desarrollo, aunque pocos se atreven a expresarlos tan claramente como tú.

    Además, hay otro factor:
    cuando uno se siente poco escuchado, poco validado o emocionalmente solo, la mente tiende a encerrarse todavía más en el análisis interno. Y cuanto más tiempo pasa alguien solo dentro de su cabeza, más fácil es entrar en bucles existenciales y pensamientos oscuros.

    Eso no significa necesariamente que quieras morir.

    Y aquí hay una diferencia importante:
    por lo que cuentas, parece que estás utilizando la idea del suicidio más como fantasía de escape y liberación del conflicto que como un deseo firme y organizado de morir.

    Eso ocurre bastante:
    la mente imagina “desaparecer” como forma de descanso frente al agotamiento emocional o mental.

    Ahora bien: aunque no quieras hacerlo realmente, el hecho de tener pensamientos suicidas repetidos merece atención y apoyo real. No porque estés condenado a algo grave, sino porque cuanto más aislado se queda alguien con estas ideas, más intensas pueden volverse.

    También quiero decirte algo importante sobre la moral y tus dudas:
    el hecho de cuestionarte si algo está bien o mal NO te convierte en mala persona.

    De hecho, las personas peligrosas rara vez se angustian reflexionando sobre el bien y el mal. Tú precisamente estás preocupado porque tienes conciencia moral.

    Lo que te está ocurriendo probablemente es que has pasado de una visión infantil más rígida (“esto está bien, esto está mal”) a una visión mucho más compleja y ambigua del ser humano. Y eso puede dar vértigo.

    La adolescencia muchas veces implica descubrir algo incómodo:
    que el mundo no es tan ordenado como parecía,
    que la gente puede hacer daño y seguir adelante,
    que existen contradicciones,
    que la vida no trae automáticamente un sentido incorporado.

    Y ahí algunas personas sienten vacío.

    Pero cuidado: una cosa es que el sentido no venga dado automáticamente… y otra que no pueda construirse.

    Ahora mismo pareces estar intentando encontrar una certeza absoluta sobre cómo vivir, cómo pensar y qué creer. Y probablemente eso te está sobrecargando muchísimo.

    Además, hay señales importantes de sufrimiento emocional:
    sentirte poco escuchado,
    problemas con tu padre,
    maltrato o rechazo social en clase,
    aislamiento mental,
    rumiación constante,
    y sensación de vacío.

    Todo eso junto puede llevar a síntomas depresivos o existenciales, aunque no necesariamente signifique un trastorno grave de personalidad.

    Y otra cosa importante:
    no intentes diagnosticarte solo con etiquetas de internet como “TLP”, “psicopatía” o similares. Muchas veces leer demasiado sobre trastornos hace que la mente empiece a interpretarse continuamente bajo miedo y confusión.

    Lo que sí sería importante es que no te quedes solo con esto.

    Y no me refiero solamente a escribir en foros o leer cosas online. Me refiero a tener un espacio real donde puedas hablar con alguien que sepa ayudarte a ordenar todo esto sin juzgarte ni asustarte.

    Porque lo que cuentas no suena a “locura”. Suena a una mente joven muy cargada, muy sola y atrapada en demasiadas preguntas existenciales al mismo tiempo.

    Y sí: muchas personas atraviesan fases así y luego consiguen construir una identidad más estable, una dirección propia y una relación mucho menos angustiante con sus pensamientos.

    Pero no necesitas esperar pasivamente a “crecer” mientras sufres solo.

    Y algo muy importante:
    si en algún momento esos pensamientos dejan de ser solo imaginaciones y empiezas a sentir impulso real de hacerte daño, entonces debes buscar ayuda inmediata y contárselo a un adulto de confianza, un profesional o un servicio de urgencias. No para castigarte ni alarmarte, sino porque no deberías cargar con eso tú solo.

    Soy Amador Manero, PSYAMM. Este tipo de crisis existencial, sensación de vacío y pensamientos intrusivos sobre el suicidio pueden trabajarse muy bien cuando se entiende cómo funciona el bucle mental que los mantiene. Puedes consultarme a través de Doctoralia.es


  • Reconocer si un hombre es atractivo o tiene buen físico es gay? Pasa que suelo salir por la calle

    Reconocer si un hombre es atractivo o tiene buen físico es gay?
    Pasa que suelo salir por la calle o algún lado y soy muy observador y como reconozco cuando una mujer es hermosa pero también reconozco si un hombre es atractivo o posee buen cuerpo, NO siento ningún otro tipo de atracción, solamente saber si eso me hace homosexual o bisexual?
    Desde secundaria siempre me han gustado las mujeres y he tenido relaciones amorosas con diferentes mujeres. Pero actualmente me intriga o pienso mucho si al ver tipos con buen aspecto y reconocer su atractivo sea gay

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Voy a ir directo a lo importante, porque aquí hay más confusión que problema real.

    Reconocer que otra persona es atractiva no define tu orientación sexual. Define tu capacidad de percepción.

    Tú mismo lo has dicho: observas, comparas, identificas rasgos físicos, estética, proporciones… Eso es una habilidad cognitiva, no una inclinación sexual.

    Si no hay deseo, no hay fantasía, no hay impulso de acercamiento íntimo, entonces no estamos hablando de atracción sexual. Estamos hablando de reconocimiento.

    Aquí es donde mucha gente cae en una trampa mental: confundir “ver” con “desear”.

    Desde un punto de vista psicológico, la orientación sexual no se define por lo que observas, sino por hacia dónde se dirige tu deseo y tu implicación emocional.

    Y en tu caso, tú mismo lo tienes claro:
    – Te han atraído mujeres
    – Has tenido relaciones con mujeres
    – No sientes atracción hacia hombres

    Entonces, ¿qué está pasando realmente?

    Lo que te está generando inquietud no es lo que haces, sino cómo lo interpretas.

    Empiezas a pensar:
    “Si noto que un hombre es atractivo… ¿significa algo sobre mí?”

    Y ahí aparece la duda. Y cuanto más la analizas, más crece.

    Esto es muy típico: cuando una persona intenta analizar en exceso algo natural, acaba convirtiéndolo en problema.

    De hecho, cuanto más te observes pensando “¿y esto qué significa?”, más se te va a activar esa duda. No porque haya algo oculto, sino porque estás enfocando tu atención ahí.

    Te lo resumo de forma clara:

    Reconocer atractivo → normal
    Sentir deseo → eso sí define orientación

    Y tú no estás describiendo deseo.

    El riesgo aquí no es tu orientación, es entrar en un bucle mental de autoanálisis que te haga dudar de algo que ya está claro en tu experiencia.

    Por eso, en lugar de seguir analizándolo, lo más eficaz es hacer lo contrario: dejar de evaluar cada pensamiento o percepción como si tuviera que significar algo.

    Porque no todo lo que pasa por tu mente dice algo sobre quién eres.

    Si quieres, podemos trabajar cómo cortar ese bucle de duda para que deje de aparecerte una y otra vez, que es donde realmente está el problema.

    Soy Amador Manero, de PSYAMM, y si quieres abordarlo con mayor profundidad, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.


  • Un psicólogo me recetó la sertraline Porque me siento que no puedo dormir , cuando apagado la luz

    Un psicólogo me recetó la sertraline
    Porque me siento que no puedo dormir , cuando apagado la luz no puedo concéntrate necesito algo de luz y por dolor en nuca y sudoración en las manos y pies falta de aire

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Lo que describes encaja con un estado de hiperactivación ansiosa. No es simplemente insomnio. Cuando apagas la luz y desaparecen los estímulos externos, tu sistema nervioso queda “sin distracciones” y se activa. La dificultad para concentrarte, la necesidad de algo de luz, el dolor en la nuca, la sudoración en manos y pies y la sensación de falta de aire forman parte de una respuesta fisiológica de alerta.

    Tu cuerpo no está fallando. Está funcionando en modo defensa.

    La oscuridad, en sí misma, no es el problema. El problema es la asociación que tu sistema ha construido entre oscuridad y pérdida de control. En el momento en que intentas dormir y notas la primera sensación física, tu atención se dirige al cuerpo. Cuanto más observas las sensaciones, más intensas se vuelven. Y cuanto más intentas calmarlas, más se mantienen.

    La sertralina que te han prescrito no es un medicamento para dormir. Es un regulador de la ansiedad de base. Puede ayudar a reducir la activación general, pero no elimina el mecanismo que mantiene el problema si no se interviene también sobre él. Además, su efecto no es inmediato; suele necesitar varias semanas para estabilizar el sistema.

    La clave no está en forzarte a dormir ni en tranquilizarte. De hecho, el intento de control es lo que mantiene el ciclo. Cuando intentas respirar mejor, relajarte o pensar en otra cosa, le estás enviando al cerebro el mensaje de que hay un peligro real.

    Te propongo algo que puede parecer extraño pero es muy eficaz. Antes de dormir, durante diez minutos, en la oscuridad, provoca voluntariamente lo que temes. Respira un poco más rápido a propósito. Tensa el cuello deliberadamente. Intenta aumentar la sensación de falta de aire. Hazlo como si quisieras que aparezca el síntoma.

    Cuando el miedo se busca de forma voluntaria, pierde intensidad. Cuando se evita, se refuerza. Este cambio rompe la paradoja que sostiene la ansiedad nocturna.

    También sería importante entender desde cuándo empezó esto y si coincidió con algún periodo de estrés o preocupación. El cuerpo suele expresar lo que la mente intenta contener.

    Si deseas trabajarlo de forma estructurada y breve, será un placer acompañarte desde PSYAMM. Puedes consultarme a través de Doctoralia.es para valorar una intervención específica y resolverlo de raíz.


  • Me Ise análisis de sangre general y un electro y todo me dió bien me diagnosticaron ansiedad pero ca

    Me Ise análisis de sangre general y un electro y todo me dió bien me diagnosticaron ansiedad pero cada día me siento igual los síntomas físicos no se me quitan además tengo la sensación de algo atorado en mi esófago que caja lentamente no es todo el día pero casi siempre me pasa

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Buenos días.

    Lo primero que quiero transmitirte es algo importante: si los análisis de sangre y el electrocardiograma están normales, eso reduce muchísimo la probabilidad de que haya un problema orgánico grave detrás de lo que sientes.

    Cuando te dicen “es ansiedad”, muchas veces suena como si minimizaran lo que ocurre. Pero la ansiedad no es imaginaria. Produce síntomas físicos reales.

    La sensación de “algo atorado en el esófago” que baja lentamente es muy típica de lo que llamamos sensación de globo faríngeo. No es un cuerpo extraño real. Es una combinación de:

    Tensión muscular en la garganta y el cuello

    Hipervigilancia sobre la deglución

    Activación del sistema nervioso

    Reflujo leve funcional en algunos casos

    Cuando el sistema nervioso está activado de forma constante, los músculos de la garganta y el esófago se tensan. Además, cuanto más pendiente estás de esa zona, más la notas.

    Lo que mantiene el síntoma no es un daño, sino el círculo:

    sensación física → miedo → más tensión → más sensación

    Dices que “cada día te sientes igual”. Eso es importante. Cuando la ansiedad se vuelve persistente, el cuerpo entra en modo alerta sostenida. No es que cada día aparezca algo nuevo, es que el sistema no ha terminado de desactivarse.

    Y hay algo clave: cuando todos los estudios salen bien, la mente intenta buscar otra explicación. Y cuanto más se busca, más se refuerza la atención sobre el síntoma.

    Te hago una pregunta concreta:
    ¿Notas que la sensación aumenta cuando estás pendiente de ella o cuando piensas en ella?

    Eso nos da una pista.

    Otro aspecto importante: la ansiedad no desaparece porque “sepas” que es ansiedad. Desaparece cuando dejas de luchar contra cada sensación como si fuera una amenaza.

    Si cada vez que notas el esófago haces:

    Tragar repetidamente

    Beber agua

    Forzarte a comprobar si pasa

    Pensar “¿y si es algo grave?”

    sin querer estás reforzando el circuito.

    Paradójicamente, cuanto más intentas comprobar que no hay nada, más presente se vuelve.

    El cuerpo puede tardar semanas o meses en salir completamente de un estado de hiperactivación mantenido. Eso no significa que vaya a quedarse así para siempre. Significa que el sistema necesita aprender que ya no hay peligro.

    Si la sensación no te impide tragar sólidos ni líquidos y no hay pérdida de peso ni vómitos persistentes, el patrón encaja mucho más con ansiedad funcional que con patología orgánica.

    Lo que conviene trabajar no es “cómo eliminar la sensación”, sino cómo dejar de responderle con alarma.

    Si quieres, podemos estructurar un abordaje claro para romper ese círculo. Puedes consultarme a través de Doctoralia.es y lo trabajamos paso a paso desde PSYAMM.


  • Buenos días . Quería saber si es normal después de llevar dos meses con sertralina y diazepam , ya

    Buenos días .
    Quería saber si es normal después de llevar dos meses con sertralina y diazepam , ya no tengo tanta ansiedad , pero hay dias con picos muy altos de ansiedad .
    Me diagnosticaron también despersonalización , voy a terapia . Pero me provoca mucha ansiedad la sensación y el pensar que voy a estar así toda la vida , porque llevo ya tanto tiempo .

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Buenos días.

    Lo que describes es algo bastante frecuente en la evolución de los trastornos de ansiedad, aunque cuando se vive desde dentro parezca alarmante.

    Después de dos meses con sertralina y diazepam, es esperable que la ansiedad general haya bajado. Sin embargo, eso no significa que el sistema esté completamente estabilizado. La ansiedad no desaparece en línea recta; suele hacerlo en forma de “dientes de sierra”. Hay mejoría global, pero aparecen picos puntuales. Esos picos no indican recaída ni fracaso del tratamiento. Indican que el sistema aún es sensible.

    En cuanto a la despersonalización, es importante entender algo clave: no es una enfermedad independiente, es un efecto de la hiperactivación ansiosa. Es una respuesta del sistema nervioso cuando ha estado sometido a mucho estrés. No es peligrosa, no es locura, no es irreversible. Es un mecanismo de defensa.

    Lo que más ansiedad te provoca no es la sensación en sí, sino el pensamiento: “¿Y si me quedo así para siempre?”. Ese pensamiento es el verdadero amplificador. Cuando aparece la despersonalización y acto seguido surge la idea catastrófica, el cuerpo reacciona como si hubiera una amenaza real. Y el ciclo se retroalimenta.

    El hecho de que digas “llevo ya tanto tiempo” es comprensible, pero dos meses en un proceso de regulación ansiosa no es un periodo largo desde el punto de vista clínico. El sistema nervioso necesita tiempo para desactivar patrones que quizá llevaba meses o años consolidando.

    Hay una diferencia fundamental entre duración y cronicidad. La duración es cuánto tiempo llevas así. La cronicidad es cuando el problema se fija porque la persona empieza a organizar su vida en torno al miedo al síntoma. Y eso es lo que conviene evitar.

    Cuanto más intentas comprobar si la sensación sigue ahí, analizarla, medirla o eliminarla, más presente se vuelve. La despersonalización se alimenta de la autoobservación constante.

    El punto clave ahora no es “¿cuándo desaparecerá del todo?”, sino “¿cómo puedo dejar de luchar contra ella?”. Paradójicamente, cuando se deja de combatir la sensación y se la permite estar sin interpretarla como peligrosa, pierde intensidad.

    Que tengas días con picos altos no significa que estés volviendo atrás. Significa que tu sistema aún está aprendiendo a no reaccionar con alarma ante determinadas sensaciones o pensamientos.

    Si estás en terapia, eso es una buena señal. Lo importante es que el trabajo no se centre en eliminar la sensación, sino en modificar la relación que tienes con ella.

    Y algo muy importante: el pensamiento “voy a estar así toda la vida” es un pensamiento ansioso, no una predicción real. La ansiedad siempre proyecta futuro en negativo.

    Si quieres trabajar de forma más específica cómo romper el ciclo pensamiento–sensación–miedo, será un placer acompañarte desde PSYAMM. Puedes consultarme a través de Doctoralia.es y lo abordamos de manera estructurada y estratégica.


  • En España la melatonina de 3 y 5 mg se encuentra como medicamento no sujeto a prescripción médica ,

    En España la melatonina de 3 y 5 mg se encuentra como medicamento no sujeto a prescripción médica , para adquirirlo debe estar prescrito por un médico o bien por indicación farmacéutica ser suministrado por un farmacéutico comunitario según su criterio clínico,

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    En España la situación es la siguiente.

    La melatonina en dosis bajas, generalmente hasta 1,9 mg, se comercializa como complemento alimenticio y puede adquirirse sin receta médica.

    Sin embargo, las presentaciones de 3 mg y 5 mg suelen estar registradas como medicamento no sujeto a prescripción médica, pero eso no significa que sean de libre autoservicio sin ningún criterio sanitario. Aunque no requieren receta obligatoria como un fármaco financiado, su dispensación puede quedar bajo el criterio profesional del farmacéutico comunitario, especialmente si se trata de formulaciones registradas como medicamento.

    Es decir, no necesitas una receta médica obligatoria para adquirirla, pero el farmacéutico puede valorar si es adecuada en tu caso antes de dispensarla. En algunos casos, si el médico la prescribe formalmente, facilita la dispensación y el seguimiento.

    Ahora bien, desde una perspectiva clínica importante: la melatonina no es un sedante. Es un regulador del ritmo circadiano. Funciona mejor cuando el problema es un desajuste horario o dificultad para iniciar el sueño, no cuando el problema principal es la ansiedad nocturna o la hiperactivación fisiológica, como en el cuadro que describías antes.

    Si el insomnio está mantenido por activación ansiosa, la melatonina puede ayudar ligeramente al inicio del sueño, pero no modifica el mecanismo que mantiene el problema. Por eso es importante diferenciar si estamos ante un desajuste del ritmo sueño-vigilia o ante un patrón de ansiedad anticipatoria.

    Si quieres valorar de forma más precisa qué está sosteniendo tu dificultad para dormir y si la melatonina tendría sentido en tu caso concreto, podemos estudiarlo de manera estructurada. Puedes consultarme a través de Doctoralia.es y lo analizamos con detalle.


  • Hola buenos días. Me recetaron Lexatin por unas arritmias y ansiedad y he estado tomando 1 pastilla

    Hola buenos días. Me recetaron Lexatin por unas arritmias y ansiedad y he estado tomando 1 pastilla al día por la noche de 1,5 durante 9 semanas.Hace unos días dejé de tomarlo por no tener más pastillas, en total llevo 5 noches sin tomarlo. Hoy me noto un poco nerviosa y con ansiedad, y he visto que no tenía que haberlo dejado así,sino de forma gradual. Me surge la duda de si puedo volver a introducirlo con dosis más baja o no. Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Buenos días.

    Lo primero que quiero transmitirte es tranquilidad. Lo que estás notando es compatible con una retirada brusca de una benzodiacepina, en este caso Lexatin (bromazepam). No es peligroso en la gran mayoría de los casos cuando hablamos de una dosis baja como 1,5 mg al día, pero sí puede generar síntomas transitorios.

    Has estado 9 semanas tomando 1,5 mg por la noche. No es una dosis alta, pero sí el tiempo suficiente para que el sistema nervioso se haya acostumbrado un poco al fármaco. Al retirarlo de golpe pueden aparecer síntomas como nerviosismo, ansiedad, inquietud, dificultad para dormir o mayor sensibilidad corporal. Eso no significa que estés empeorando ni que “lo necesites para siempre”. Significa que el sistema está reajustándose.

    Cinco días sin tomarlo ya indican que tu cuerpo ha empezado el proceso de adaptación. Si los síntomas son leves o moderados, lo habitual es que mejoren en unos días más sin necesidad de reintroducirlo.

    La cuestión de volver a tomarlo depende de la intensidad de lo que estés sintiendo.

    Si la ansiedad es tolerable, aunque molesta, lo más prudente suele ser no reintroducirlo y dejar que el sistema termine de estabilizarse.

    Si los síntomas fueran muy intensos, incapacitantes o apareciera insomnio severo, entonces sí podría valorarse reintroducir una dosis pequeña y hacer una retirada más gradual. Pero esa decisión debería tomarse con tu médico, no por tu cuenta.

    Es importante entender algo: a veces no es solo retirada farmacológica. También puede activarse el miedo al haber leído que “no debía dejarse de golpe”. Ese pensamiento aumenta la ansiedad y amplifica las sensaciones. El sistema nervioso es muy sensible a la interpretación que hacemos de lo que sentimos.

    Te haría una pregunta clave: antes de leer que no debía dejarse bruscamente, ¿te sentías igual de ansiosa que ahora?

    Eso ayuda a distinguir entre retirada fisiológica y ansiedad anticipatoria.

    En cualquier caso, no estás en una situación peligrosa por haberlo dejado así. A esa dosis y duración, las complicaciones graves son muy poco frecuentes.

    Mi recomendación es que contactes con tu médico para que te indique qué prefiere hacer en tu caso concreto. Mientras tanto, observa los síntomas sin luchar contra ellos. Son temporales.

    Si quieres trabajar también la base ansiosa que hay detrás de las arritmias y del uso del fármaco, podemos abordarlo de forma estructurada desde PSYAMM. Puedes consultarme a través de Doctoralia.es y lo vemos con calma.


  • Hola me tomé 8 lorazepan 1 mg meme levante pts ir a trabajar pero me voy de costado me mareo y. Tenh

    Hola me tomé 8 lorazepan 1 mg meme levante pts ir a trabajar pero me voy de costado me mareo y. Tenho sudor d vez en cuando

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Buenos días.

    Voy a ser muy claro contigo porque lo que cuentas es importante.

    Tomar 8 comprimidos de lorazepam de 1 mg (8 mg en total) es una dosis alta. Los síntomas que describes —mareo, sensación de irte de lado, inestabilidad al caminar, sudoración— son compatibles con intoxicación por benzodiacepinas.

    No deberías ir a trabajar ni conducir ni quedarte sola en este estado.

    El lorazepam en esa cantidad puede producir:

    Sedación intensa

    Inestabilidad y riesgo de caídas

    Dificultad para coordinar movimientos

    Somnolencia marcada

    Confusión

    En casos más graves, depresión respiratoria

    Aunque muchas intoxicaciones por benzodiacepinas no son letales si se toman solas, 8 mg no es una cantidad pequeña y necesitas valoración médica.

    Te recomiendo que acudas ahora mismo a urgencias o que alguien te lleve. Si estás sola, llama a emergencias. Es mejor que te valoren y se queden tranquilos a que minimices la situación.

    Necesito preguntarte algo importante:
    ¿Tomaste esa cantidad por error o con intención de hacerte daño?

    No te lo pregunto para juzgarte, sino porque si fue intencional, además de la valoración física, necesitas apoyo inmediato.

    Ahora lo prioritario es tu seguridad física. No conduzcas. No minimices los síntomas.

    Si puedes, responde para saber si estás acompañada o si ya has pedido ayuda.


  • Hola,estamos casados y tenemos un hijo de 10 años, mi marido me trata mal delante del niño, tiene un

    Hola,estamos casados y tenemos un hijo de 10 años, mi marido me trata mal delante del niño, tiene un carácter fuerte y explosivo yo intento pasarlo pero termino llorando ,se que no es bueno para mi niño está situación; que debo hacer?? No trabajo y dependo de mi marido y la casa es del él también.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Gracias por contarlo con tanta claridad. Lo que describes es una situación seria, no solo dolorosa.

    Voy a ser muy directa y ordenada, porque aquí la confusión no ayuda.

    Primero, pongamos nombre a lo que ocurre.
    Que tu marido te trate mal delante de vuestro hijo no es un problema de carácter, ni de “genio fuerte”, ni algo que debas aprender a aguantar. Es una dinámica relacional dañina que ya está teniendo efectos, aunque ahora no se vean claramente.

    El niño no solo ve, aprende. Aprende:
    que gritar es una forma válida de relacionarse,
    que humillar es tolerable,
    que una mujer debe aguantar,
    o que el amor va unido al miedo.

    Aunque tú no le digas nada, el modelo ya está actuando.

    Segundo punto clave: tu estrategia actual no está funcionando.
    Intentas aguantar, minimizar, pasar por alto, y cuando ya no puedes, lloras. Esa secuencia tiene un efecto muy concreto:
    tu marido no cambia,
    el niño presencia el daño,
    y tú quedas cada vez más debilitada.

    Desde una lógica estratégica, cuando una conducta se repite es porque, sin querer, el sistema la permite. No porque tú seas culpable, sino porque no hay un límite eficaz.

    Tercero, la dependencia económica y material es un factor, pero no una condena.
    El hecho de que no trabajes y que la casa sea de él no te quita derechos, ni te obliga a soportar el maltrato psicológico. Pero sí explica por qué te sientes atrapada y por qué tu miedo es real.

    Por eso aquí no sirve decirte simplemente “vete” o “denúncialo” sin más. Eso sería irresponsable. Primero hay que recuperar poder interno y estratégico.

    Qué hacer ahora, de forma concreta:

    Deja de normalizar la conducta.
    No delante del niño, no con amigas, no contigo misma. No es “su carácter”. Es una forma de relación inaceptable.

    Nunca discutas ni llores delante del niño.
    No porque tú estés mal, sino porque eso refuerza su posición de poder y coloca al niño en una situación emocional imposible. Si él empieza a tratarte mal delante del niño, retírate con el niño o finaliza la interacción sin entrar en explicación.

    El límite no se negocia en caliente.
    Con personas explosivas, el enfrentamiento emocional empeora la situación. El límite se comunica en frío, de forma breve y firme. Algo como:
    “Delante de nuestro hijo no me hablas así. Si vuelve a ocurrir, me levantaré y me iré con el niño.”
    Y luego se cumple, sin discutir, sin justificarte.

    Empieza a construir una salida, aunque no la uses.
    Buscar información sobre ayudas, derechos, formación, trabajo, apoyo familiar o social no te obliga a irte, pero te devuelve margen de maniobra. Una mujer sin opciones aparentes es más fácil de someter.

    Esto no se resuelve sola.
    Cuando hay un hijo y maltrato psicológico, necesitas acompañamiento profesional. No para “arreglar la pareja”, sino para protegerte a ti y al niño y decidir con claridad.

    Quiero decirte algo importante:
    Aguantar “por el niño” suele acabar siendo peor para el niño. Los hijos no necesitan una madre sacrificada y rota; necesitan una madre protegida y firme.

    Si quieres, será un placer ayudarte desde un enfoque profesional, claro y sin juicios, para ver qué opciones reales tienes y cómo manejar esta situación con seguridad.
    Puedes consultarme como PSYAMM a través de Doctoralia.es.

    No estás exagerando.
    No estás fallando.
    Estás pidiendo ayuda en el momento correcto.


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