Preguntas de pacientes (252)

  • Hola. Estoy gestionando mucha ansiedad por una situación con mi pareja (1 año y 4 meses de relación)

    Hola. Estoy gestionando mucha ansiedad por una situación con mi pareja (1 año y 4 meses de relación). Estamos en distancia y el manifesto estar "consumido por la depresión" y en "modo automático" debido a duelos acumulados recientes (gatos hace un mes y medio, papa hace dos años) y una profunda insatisfacción con su rutina monótona y solitaria. Dijo querer buscar terapia, pero no sé si la empezó porque me pidio un tiempo dias después de decirme que me quería y no quería perderme. En mi cumpleaños reapareció con un saludo sumamente efusivo y cariñoso, pero en cuanto le respondí con empatía, me dejó en visto y lleva días en silencio. Desde la psicología, quisiera saber:¿Este comportamiento de aparecer con afecto y luego huir responde a un mecanismo de evitación por sus duelos, donde él asume que la relación está solo en "pausa" hasta que se sienta mejor?¿Cómo puedo gestionar esta incertidumbre para proteger mi propia salud mental?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Es comprensible que intentes encontrar una explicación a ese contraste entre mostrarse muy afectuoso y desaparecer después, pero distinguiría dos cuestiones: qué le está ocurriendo a él y qué efecto está teniendo en ti intentar averiguarlo.

    Es posible que una persona que atraviesa una depresión, duelos o un fuerte malestar se acerque cuando necesita afecto y después se retire porque no puede sostener emocionalmente el contacto. Pero también existen otras explicaciones. Con la información que tienes no podemos saber si su silencio responde a evitación, depresión, ambivalencia respecto a la relación o una combinación de factores.

    Sobre todo, no podemos concluir que para él la relación esté simplemente “en pausa hasta que se encuentre mejor”. Que te dijera que te quiere y que no quiere perderte nos habla de sus sentimientos en ese momento; no constituye un acuerdo sobre qué ocurrirá con vuestra relación. Del mismo modo, un mensaje muy cariñoso por tu cumpleaños demuestra afecto, pero no necesariamente una decisión de retomar la relación.

    Aquí puede aparecer una trampa especialmente dolorosa para ti: intentar reducir la incertidumbre interpretando cada comportamiento. Si escribe efusivamente aparece esperanza; si después deja de responder aparece miedo; entonces analizas el mensaje, el silencio, sus duelos, la depresión y lo que puede significar cada gesto. Cuanto más intentas descubrir qué está ocurriendo dentro de él para tranquilizarte, más dependiente puede quedar tu tranquilidad de su siguiente movimiento.

    Para protegerte, intentaría tomar como referencia los hechos presentes y no las posibles explicaciones: actualmente ha pedido un tiempo y no existe una comunicación estable entre vosotros. Puedes respetar ese espacio sin convertirte en alguien que espera indefinidamente a que él decida cuándo comienza nuevamente vuestra relación.

    También tienes derecho, llegado el momento, a pedir claridad sobre qué significa ese “tiempo” y qué límites tiene para ambos. Respetar que alguien esté pasando por una depresión no significa que tus necesidades emocionales desaparezcan.

    Una posición psicológicamente más protectora sería no intentar responder cada día a “¿volverá cuando esté mejor?”, sino aprender a vivir desde “hoy no sé qué ocurrirá con nuestra relación y voy a cuidar mi vida mientras no lo sé”. Si posteriormente él quiere reconstruirla, será entonces cuando ambos podáis valorar si existen las condiciones para hacerlo.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si esta incertidumbre te está generando mucha ansiedad y quieres trabajar específicamente cómo salir del ciclo de espera, interpretación y necesidad de respuestas sin tener que tomar decisiones precipitadas sobre tu relación, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • No puedo ni describir el nivel de desesperación que vivo. Necesito ayuda porque no aguanto un día as

    No puedo ni describir el nivel de desesperación que vivo. Necesito ayuda porque no aguanto un día así más. Lo físico, lo mental es demasiado es demasiado y no me dan solución y yo no sé si la quiero o lo que quiero es irme.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Por lo que estás expresando, ahora mismo lo prioritario no es intentar entender qué te ocurre ni encontrar una explicación psicológica a todo lo que estás sintiendo. Cuando dices que no sabes si quieres una solución o “lo que quieres es irte”, hay que tomar ese sufrimiento muy en serio.

    Si con “irme” quieres decir que estás pensando en morir, desaparecer o hacerte daño, necesitas ayuda inmediata. No te quedes sola en este momento. Díselo claramente a alguien de confianza que pueda estar contigo y acude a urgencias o contacta con los servicios de emergencia de tu zona. Aunque una parte de ti dude sobre si pedir ayuda, con este nivel de desesperación es suficiente para hacerlo.

    Cuando el sufrimiento alcanza esta intensidad, la mente puede presentar la desaparición como la única forma de terminar con el dolor. En ese momento no es necesario resolver tu vida ni decidir nada sobre el futuro. El objetivo inmediato es atravesar este momento con seguridad y acompañamiento profesional.

    Después habrá tiempo para comprender qué está manteniendo tanto el sufrimiento físico como el psicológico y revisar por qué los tratamientos que has recibido hasta ahora no están consiguiendo ayudarte. Que hasta ahora no hayas encontrado una solución no significa que no pueda existir otra forma de abordar lo que te ocurre.

    Pero ahora mismo no intentaría afrontarlo sola ni esperaría a ver si mañana estás mejor. Explica literalmente a un profesional o en urgencias lo mismo que acabas de escribir aquí: “No aguanto un día más así y no sé si quiero una solución o quiero irme”. Es importante que conozcan exactamente la intensidad de lo que estás viviendo.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Cuando esta situación inmediata esté estabilizada, si quieres podemos valorar con calma qué está ocurriendo y cómo abordarlo. Puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es

    Tienes ayuda a tu disposición

    Si tienes pensamientos de autolesión o suicidio: llama 024 o inicia un chat en directo con Línea 024. Es gratuito y confidencial. Hablarás con alguien con la formación adecuada para escucharte y apoyarte.


  • Mi esposo con depresión tuvo crisis de ansiedad el año pasado, dos semanas antes de que me fuera de

    Mi esposo con depresión tuvo crisis de ansiedad el año pasado, dos semanas antes de que me fuera de vacaciones 3 días. En mi segundo día de vacaciones él tuvo ideas suicidas y estuvo mal varios meses.

    Este año iré de vacaciones 2 días, no muy lejos de aquí. A dos semanas de mi viaje él comenzó con crisis de ansiedad. ¿Será que debería dejar de viajar? Pensé que que un viaje corto no sería problemático, pero parece ser que le causa problemas

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Entiendo perfectamente que, después de lo ocurrido el año pasado, al repetirse las crisis justo antes de otro viaje puedas pensar que quizá lo mejor sea dejar de viajar. Sin embargo, antes de tomar esa decisión conviene observar una cuestión importante: qué efecto tendría a medio y largo plazo que tú dejaras de hacer cosas para evitar que él tenga ansiedad.

    Es posible que tu ausencia active en tu esposo miedo, inseguridad o sensación de pérdida de control. Pero si cada vez que aparece ese miedo tú cancelas o reduces tus planes, ambos podéis obtener un alivio inmediato y, sin querer, aprender algo peligroso: él, que necesita que tú estés presente para poder estar seguro; y tú, que alejarte puede provocar una crisis y que eres responsable de evitarla.

    Así puede construirse progresivamente una relación basada en el miedo. Cuanto más le proteges de aquello que teme, más difícil puede resultarle comprobar que también puede afrontarlo.

    Esto no significa que debas marcharte ignorando su situación. Existe una diferencia importante entre acompañar a una persona que está atravesando una depresión y convertirte en la responsable de impedir que experimente ansiedad. Si actualmente está en tratamiento, sería conveniente que comentara con su profesional que las crisis parecen intensificarse ante tus próximas ausencias para poder trabajar específicamente este patrón.

    Hay, además, un antecedente que cambia la prudencia necesaria: el año pasado tuvo ideas suicidas. Si actualmente reaparecen pensamientos de muerte, intención de hacerse daño o existe cualquier duda razonable sobre su seguridad, esto ya no debería manejarse únicamente modificando tus vacaciones. Necesita una valoración profesional urgente y un plan de seguridad adecuado.

    Por tanto, no concluiría automáticamente que debes dejar de viajar. Primero habría que comprender qué ocurre cuando anticipa tu ausencia y qué hacéis ambos para intentar controlar ese miedo. Renunciar sistemáticamente a tu autonomía puede tranquilizaros hoy y, paradójicamente, hacer que el próximo alejamiento resulte todavía más difícil.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar cómo acompañar a tu esposo sin que su ansiedad termine condicionando progresivamente tu propia vida, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Con 15-16 años me disgnosticaron un trastorno ansioso-depresivo del cual no he podido librarme, por

    Con 15-16 años me disgnosticaron un trastorno ansioso-depresivo del cual no he podido librarme, por así decirlo. Actualmente, tengo 22 años, he pasado por varios psicólogos tanto por la seguridad social como privados desde entonces. Hace un año, retomé las terapias después de estar más de un año sin acudir a un psicólogo, pero siento que no mejoro en nada a pesar de cooperar y hacer todo lo que está en mis manos. Las palabras de mi psicólogo ni siquiera mueven algo en mi interior ni me producen ningún alivio. Se que los psicólogos que me han atendido hasta ahora no son el problema, son muy buenos profesionales, pero ya no se qué más hacer, siento que hay algo en mi cabeza que no funciona bien, que no funciona como el resto, siempre me he sentido raro desde que soy pequeño, pero tras atravesar la adolescencia y ahora siendo adulto, esto se ha acentuado más. Estoy muy triste y sensible y no tengo esperanzas, me paso todo el día llorando y ni siquiera puedo concretar por qué estoy así. A la mínima que me ocurre algo, pienso en lo peor y los pensamientos de acabar con todo aparecen prácticamente a diario. Ya tuve varios intentos hace unos años y a menudo tengo conductas autoliticas.
    Qué puedo hacer? Parte de esto no se lo conté a mi psicólogo por miedo a que me ingresen, es lo último que quiero.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Hay una parte de lo que cuentas que cambia completamente la prioridad de la respuesta: tienes pensamientos de acabar con todo prácticamente a diario, antecedentes de intentos de suicidio y actualmente conductas autolesivas. Esto necesitas contárselo a tu psicólogo tal y como lo has contado aquí.

    Entiendo que no lo hayas hecho por miedo a que te ingresen, pero ocultar precisamente la información que indica cuánto estás sufriendo impide que tu psicólogo pueda valorar correctamente tu situación y adaptar el tratamiento. Explicar que tienes pensamientos suicidas o autolesiones no significa automáticamente que vayas a ser ingresado. El profesional tendrá que valorar su frecuencia, intensidad, si existe intención, planificación, acceso a medios y tu capacidad para mantenerte seguro, entre otros aspectos.

    También revisaría la idea de que, como llevas años haciendo terapia y no mejoras, necesariamente existe “algo en tu cabeza que no funciona”. Cuando un tratamiento no está produciendo cambios, no siempre significa que la persona sea resistente o que no tenga solución. Puede ser necesario revisar el diagnóstico, el enfoque terapéutico, los objetivos, la intervención psiquiátrica si la hubiera y, sobre todo, aspectos relevantes que hasta ahora el profesional desconoce.

    Además, la terapia no debería medirse únicamente por si las palabras del psicólogo consiguen producirte alivio. En determinados problemas necesitamos comprender qué ocurre en tu vida cotidiana, cómo reaccionas cuando aparece el sufrimiento, qué haces para intentar combatirlo y qué mecanismos pueden estar manteniendo el problema a pesar de todos tus esfuerzos.

    Pero esa revisión viene después. Ahora mismo la prioridad es tu seguridad. Contacta con tu psicólogo y cuéntale los pensamientos suicidas, las autolesiones y los intentos anteriores. Si en este momento crees que podrías hacerte daño, tienes intención o un plan, o no estás seguro de poder mantenerte a salvo, no permanezcas solo ni esperes a la siguiente sesión: comunícaselo inmediatamente a una persona de confianza y acude a urgencias o solicita asistencia de emergencia.

    No necesitas decidir ahora cómo solucionar los próximos años de tu vida. Primero hay que conseguir que puedas atravesar este momento con seguridad y, desde ahí, revisar seriamente por qué el tratamiento actual no está consiguiendo producir el cambio que necesitas.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Una vez atendida esta situación de riesgo, si quieres una segunda valoración sobre cómo se está abordando el problema, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • He empezado otro vez la rutina y los hábitos buenos. Y es muy jodido darte cuenta que por mucho que

    He empezado otro vez la rutina y los hábitos buenos. Y es muy jodido darte cuenta que por mucho que quieras seguir y mejorar n puedes dejar de lado que tienes un problema de salud mental( puedo que físicos). Por las mañanas existo, antes solo dormía, leía, comía y veía el móvil. Ahora me levanto me hago el skincare me hago los masajes, el método curly, me ducho, hago deporte, ayudo en casa lo que puedo,como, leo y veo las redes sociales. Pero por la noche me agobio , me duele todo el cuerpo, recuerdo que hace un mes tengo síntomas físicos ( fui dos veces al médico y no sirvió de nada) y me encuentro mal y me da la ansiedad por salud. Me derrumbo y empieza la desesperanza.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Hay una parte de lo que cuentas que me parece importante no perder de vista: ahora haces muchas más cosas que antes. Te levantas, te cuidas, haces deporte, colaboras en casa, lees… Esto no significa que el problema haya desaparecido, pero sí que estás recuperando terreno en tu vida.

    Sin embargo, parece que por la noche ocurre algo diferente. Durante el día estás ocupada y orientada hacia actividades; cuando disminuyen los estímulos externos, tu atención vuelve hacia el cuerpo. Aparece algún dolor o sensación física y comienza la vigilancia: “llevo un mes así”, “¿y si tengo algo?”, “ya he ido dos veces al médico y sigo encontrándome mal…”. A partir de ahí, probablemente ya no estás solamente sintiendo el cuerpo, sino intentando averiguar continuamente qué significa lo que sientes.

    Y ahí puede empezar el círculo de la ansiedad por la salud: sensación física, miedo, observación del cuerpo, aumento de las sensaciones, más miedo y finalmente desesperanza.

    Hay una diferencia importante entre cuidarse y vigilarse. Cuidarse es consultar médicamente cuando corresponde, seguir las indicaciones y atender cambios relevantes. Vigilarse es convertir cada noche el cuerpo en objeto de examen, intentando alcanzar la certeza de que no ocurre nada. Esa certeza absoluta rara vez llega y cuanto más la buscamos, más dudas encontramos.

    También tendría cuidado con un pensamiento: “por mucho que haga, sigo teniendo un problema”. Si cada noche utilizas cómo te encuentras como examen de tu recuperación, puedes invalidar todo lo conseguido durante el día. Recuperarse no significa necesariamente levantarse un día sin ansiedad, sin pensamientos negativos y sin ninguna sensación física. También es recuperación conseguir que esas sensaciones vayan dejando de decidir cómo vives.

    Por supuesto, que tengas ansiedad por la salud no significa que cualquier síntoma físico deba atribuirse automáticamente a la ansiedad. Si llevas un mes con síntomas que persisten, puedes volver a comentarlo con tu médico para decidir si requieren seguimiento. Pero una vez realizada la valoración correspondiente, psicológicamente habría que trabajar sobre qué haces tú con esas sensaciones cuando aparecen.

    Y prestaría especial atención a esa “desesperanza” que mencionas. Si significa pensamientos de que no quieres seguir viviendo, de hacerte daño o de que sería mejor no estar aquí, no lo afrontes sola y comunícalo inmediatamente a un profesional sanitario o acude a urgencias.

    No juzgues todo tu día desde tu peor momento de la noche. El hecho de que todavía sufras no significa que todo lo que estás haciendo no esté funcionando. Ahora habría que conseguir que el miedo deje progresivamente de apropiarse también de esas horas.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente esa ansiedad por la salud, la hipervigilancia corporal y lo que sucede por las noches, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Hola, somos 2 chicos en proceso de adopción desde hace 6 años, nos concedieron el certificado de ido

    Hola, somos 2 chicos en proceso de adopción desde hace 6 años, nos concedieron el certificado de idoneidad hace 2 meses y en los próximos meses se nos asignará un menor. Estos días nos han surgido muchas dudas, no sobre el proceso o lo que implica adoptar, sino sobre el deseo de ser padres y si en un futuro nos pudiéramos arrepentir de esta decisión. Intentamos alejarnos del ruido exterior, pero es complicado cuando recibimos bastante feedback negativo de otros padres sobre lo mucho que sufren y las cosas que han perdido.
    Necesitamos algo de ayuda para poder tomar una decisión más firme y adquirir herramientas que nos ayuden a ver qué es lo que realmente queremos nosotros.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Después de seis años de proceso, que las dudas aparezcan precisamente ahora que la posibilidad de ser padres empieza a convertirse en algo real no significa necesariamente que no queráis adoptar. Hasta hace poco estabais tomando una decisión sobre un futuro; ahora ese futuro se está acercando y la decisión empieza a tener consecuencias concretas.

    Hay una pregunta que puede convertirse fácilmente en una trampa: “¿Cómo podemos estar completamente seguros de que nunca nos arrepentiremos?”. Esa certeza no existe, ni en la paternidad adoptiva ni en la biológica. Si necesitáis eliminar cualquier duda antes de avanzar, probablemente cada argumento favorable encontrará inmediatamente otro contrario.

    Además, escuchar continuamente experiencias negativas de otros padres puede distorsionar vuestra percepción. Que otras personas hayan perdido libertad, estén agotadas o hayan vivido dificultades importantes habla de su experiencia, pero no determina cuál será la vuestra. Al mismo tiempo, tampoco sería útil idealizar la adopción para contrarrestar esas opiniones. Adoptar implica cambios, renuncias y dificultades, y un menor adoptado puede llegar además con una historia previa que necesite una especial capacidad de acogida y adaptación.

    Yo intentaría cambiar la pregunta. En lugar de “¿estamos completamente seguros de querer ser padres?”, exploraría individualmente y después como pareja: “Si aceptamos que habrá cansancio, incertidumbre, cambios en nuestra relación y momentos en los que incluso podamos echar de menos nuestra vida anterior, ¿seguimos queriendo construir una familia y asumir la responsabilidad de cuidar a ese menor?”.

    También sería importante distinguir entre dos cosas que pueden parecer iguales: no querer ser padres y tener miedo de convertirse en padres. Si imagináis que mañana os comunican que el proceso se cancela definitivamente y nunca vais a poder adoptar, observad qué aparece. No lo utilicéis como una prueba definitiva, sino como otra manera de explorar vuestro deseo sin intentar convenceros mutuamente.

    Y hablaría de estas dudas entre vosotros permitiendo incluso que cada uno pueda expresar pensamientos incómodos sin que el otro tenga que tranquilizarlo inmediatamente. “Tengo miedo de perder nuestra vida actual”, “me preocupa no sentirme padre”, “tengo miedo de equivocarme” o “no sé cómo cambiará nuestra pareja” son conversaciones mucho más útiles que intentar llegar cada noche a la conclusión de que todo saldrá bien.

    De hecho, yo consideraría muy razonable que antes de la asignación realizarais algunas sesiones de orientación psicológica centradas específicamente en esta decisión. No para que un psicólogo os diga si debéis adoptar o no, sino para ayudaros a separar deseo, miedo, expectativas y presión externa hasta que podáis tomar una decisión que sintáis verdaderamente vuestra.

    Una decisión firme no es necesariamente aquella en la que desaparecen todas las dudas. A veces es aquella que podemos tomar aun sabiendo que no existe ninguna garantía sobre cómo será el futuro.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si queréis trabajar juntos esta decisión antes de la asignación, podéis consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Hola, desde hace unas semanas tengo episodios de ansiedad con mareo (contractura), sensación de ines

    Hola, desde hace unas semanas tengo episodios de ansiedad con mareo (contractura), sensación de inestabilidad y opresión en el pecho. Todo ello empezó tras empezar mis vacaciones, después de un periodo de mucho estrés y un desmayo en público (cosa que sé que fue por pasar muchas horas sin comer y tener una contractura la cual forcé al estar muchas horas de pie). Mi doctora me asustó un poco diciéndome una cosa, la cual posteriormente me dijo que ese diagnóstico era erróneo y había sido un error, pero mi cerebro se quedó parado en ese pensamiento.

    Me hicieron unas pruebas por mis síntomas y estaba todo bien. A pesar de los síntomas, sigo saliendo y haciendo vida normal y recientemente he vuelto a trabajar, aunque a veces aparecen los síntomas y siento que estoy retrocediendo.

    Quería consultar cómo puedo manejar este miedo y la ansiedad mientras espero mi cita con una psicóloga. Gracias.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Hay algo de lo que cuentas que considero positivo: a pesar de las sensaciones, continúas saliendo, has mantenido tu vida cotidiana y has vuelto a trabajar. Es importante porque estás evitando que el miedo empiece a decidir por ti qué puedes y qué no puedes hacer.

    Después de un desmayo y, especialmente, después de recibir inicialmente una información médica que te asustó, es comprensible que tu atención haya quedado mucho más pendiente del cuerpo. Aunque posteriormente te explicaran que aquel diagnóstico había sido un error y las pruebas hayan resultado normales, emocionalmente no siempre basta con saberlo racionalmente. El miedo puede haber aprendido: “¿y si vuelve a pasar?, ¿y si esta sensación significa algo?”.

    Entonces puede comenzar un círculo bastante típico. Aparece un pequeño mareo, una sensación de inestabilidad o presión en el pecho; inmediatamente prestas más atención; cuanto más observas el cuerpo, más intensamente percibes sus sensaciones; eso aumenta el miedo y la activación, y esas nuevas sensaciones parecen confirmar que realmente está sucediendo algo.

    Intentaría evitar especialmente dos cosas mientras esperas tu cita: comprobar continuamente cómo te encuentras y buscar constantemente garantías de que no te ocurrirá nada. Ambas estrategias tranquilizan momentáneamente, pero pueden enseñar a tu mente que necesita vigilarse para estar segura.

    También procuraría no interpretar la aparición de un síntoma como un retroceso. Recuperarse de un problema de ansiedad no significa necesariamente “no volveré a sentir ansiedad”. Puedes tener un episodio de mareo o miedo y, sin embargo, continuar haciendo aquello que estabas haciendo. En cierto sentido, eso ya es avanzar: sentir miedo sin organizar tu vida alrededor de él.

    Cuando tengas la cita con tu psicóloga, sería interesante analizar no solamente los síntomas, sino qué haces exactamente cuando aparecen: qué piensas, qué compruebas, qué intentas controlar, qué evitas y qué necesitas que otros te confirmen. Ahí puede encontrarse buena parte del mecanismo que actualmente mantiene el miedo.

    Naturalmente, que unas pruebas hayan resultado normales no significa que cualquier síntoma futuro deba atribuirse automáticamente a ansiedad. Si aparece un nuevo desmayo, dolor u opresión torácica intensa o diferente de la habitual, dificultad respiratoria importante u otro síntoma nuevo o preocupante, vuelve a consultar médicamente.

    Mientras tanto, seguir viviendo como estás haciendo, en lugar de esperar a encontrarte completamente segura para hacerlo, me parece una dirección adecuada.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si necesitas trabajar específicamente este miedo a las sensaciones corporales y el círculo de hipervigilancia y ansiedad, también puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Hola, llevo un mes con ansiedad la cual me ha dado mareos provocado por contracturas musculares, y o

    Hola, llevo un mes con ansiedad la cual me ha dado mareos provocado por contracturas musculares, y opresión en el pecho. La doctora me ha hecho pruebas y está todo bien, me ha dicho que es ansiedad. De solo pensar que es ansiedad me da más fuerte, yo antes estaba bien pero fue empezar las vacaciones y me vinieron todos estos sintomas, ¿alguna pauta para poder recuperar mi vida sin miedo? (Aclarar que sigo haciendo mi vida a pesar de lo mucho que me cuesta) (Llevo un mes justo con ello y a pesar de todo he viajado e ido a los sitios que me generan ansiedad)

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Lo primero que destacaría de lo que cuentas es precisamente lo último: aunque tienes miedo, sigues haciendo tu vida, has viajado y has acudido a lugares que te generan ansiedad. Esto es muy importante, porque estás evitando que la ansiedad empiece a reducir progresivamente tu libertad.

    Si médicamente ya han valorado los síntomas y las pruebas son normales, puede haberse creado un círculo bastante habitual. Notas un mareo o presión en el pecho, aparece el pensamiento “otra vez la ansiedad”, empiezas a observar qué está ocurriendo en tu cuerpo y esa vigilancia aumenta todavía más la activación. Entonces las sensaciones se intensifican y parecen confirmar que algo va mal.

    Por eso intentaría no convertir tu cuerpo en un instrumento que tengas que comprobar constantemente. Preguntarte repetidamente si estás mareado, controlar la respiración, comprobar la presión del pecho o analizar si la ansiedad está subiendo o bajando puede proporcionar cierta sensación de control, pero también mantiene tu atención permanentemente orientada hacia aquello que temes.

    También cambiaría la manera de medir tu recuperación. No la midas preguntándote cada mañana “¿hoy tengo ansiedad?”. Si utilizas como criterio estar completamente libre de sensaciones, cualquier episodio parecerá un retroceso. Mídela mejor por lo que consigues hacer a pesar de ellas. Si aparece ansiedad y aun así continúas con tu actividad, eso no es retroceder.

    Hay además algo aparentemente paradójico: cuanto más intentamos eliminar inmediatamente una sensación de ansiedad, más importante y amenazante puede volverse. El objetivo no sería luchar para que desaparezca cuanto antes, sino conseguir que su presencia deje de determinar tu comportamiento. Cuando deja de recibir tanta vigilancia, lucha y evitación, suele empezar a perder fuerza.

    Llevas solamente un mes y ya estás haciendo algo especialmente útil: no estás dejando que el miedo organice tu vida. Mantendría esa dirección y, si ves que las sensaciones persisten, aumentan las evitaciones o empiezas a necesitar continuamente comprobaciones y tranquilidad externa, sería buen momento para trabajarlo psicológicamente.

    Naturalmente, si aparecieran síntomas nuevos, claramente diferentes o especialmente intensos, deberías volver a consultarlos médicamente y no atribuir automáticamente cualquier síntoma a la ansiedad.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente el miedo a las sensaciones corporales y evitar que este episodio termine convirtiéndose en un problema más limitante, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Hola buenas, levantarse para ir al baño es bastante frecuente en edades avanzadas y la abstinencia a

    Hola buenas, levantarse para ir al baño es bastante frecuente en edades avanzadas y la abstinencia al tabaco también genera inquietud y ansiedad, pero podemos indagar un poco más sobre su finalidad de quedarse despierta a jugar al solitario, que has comentado que este comportamiento lo hace también cuando fumaba, si fuera una obsesión, tiene que ser un pensamiento, imagen o impulso intrusivo, repetitivo y no deseado que genera ansiedad o malestar y compulsión es para aliviar ese malestar.
    Gracias por compartir su pregunta. Saludos.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Levantarse durante la noche para ir al baño puede ser relativamente frecuente a determinadas edades y, además, dejar de fumar puede producir durante un tiempo inquietud, ansiedad y alteraciones del sueño.

    Sin embargo, me parece interesante lo que comentas de que se queda despierta jugando al solitario, especialmente porque dices que esta conducta ya aparecía cuando todavía fumaba. Antes de considerarlo una obsesión o una compulsión habría que comprender qué función cumple para ella quedarse despierta y qué ocurriría si intentara no hacerlo.

    En una obsesión normalmente encontramos pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos y repetitivos que generan ansiedad o malestar. La compulsión aparece entonces como una conducta que la persona siente que necesita realizar para reducir ese malestar, evitar algo temido o conseguir cierta sensación de seguridad.

    Por eso, jugar al solitario repetidamente durante la noche no sería por sí mismo suficiente para hablar de una compulsión. Habría que indagar qué piensa o siente antes de empezar, qué consigue mientras juega y qué sucedería si dejara el juego e intentara volver a dormir. Comprender cómo funciona actualmente el comportamiento será más útil que ponerle una etiqueta demasiado pronto.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres que valoremos con más detalle qué puede estar manteniendo este comportamiento, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es.


  • ¿cuanto suele durar la psiicoterapia con un psicólogo para tratar un episodio de depresión mayor? Ha

    ¿cuanto suele durar la psiicoterapia con un psicólogo para tratar un episodio de depresión mayor? Hace 4 meses que tuve un nuevo episodio de depresión mayor (ya he tenido 3 anteriormente) y actualmente estoy en tratamiento con fármacos. Llevo 4 meses de baja y no sé cuánto tiempo más se llegará a prolongar

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    No existe una duración estándar de psicoterapia para un episodio de depresión mayor. Depende de la intensidad de los síntomas, de cómo esté respondiendo al tratamiento y, especialmente en su caso, de que se trata de un cuadro recurrente: comenta que ya ha tenido tres episodios anteriores.

    Cuatro meses de tratamiento y de baja no significan necesariamente que la recuperación esté tardando demasiado. En una depresión mayor la mejoría suele ser progresiva y no siempre coincide con sentirse completamente recuperado. Además, cuando existen episodios repetidos, es especialmente importante no confundir una primera mejoría con una recuperación consolidada.

    Respecto a la psicoterapia, yo no establecería de antemano algo como “necesitará seis meses” o “diez sesiones”. Prefiero valorar qué está manteniendo actualmente el problema y establecer objetivos concretos. La terapia debería ir comprobando cambios observables: recuperar progresivamente actividades, reducir aislamiento o rumiación, mejorar sueño y funcionamiento cotidiano, recuperar capacidad para afrontar dificultades y prevenir las dinámicas que puedan favorecer una recaída. Desde un enfoque breve, el tratamiento se orienta precisamente a producir cambios y evaluar su evolución, no a prolongarlo automáticamente por haber recibido un determinado diagnóstico.

    Con respecto a la baja laboral, tampoco es posible calcular cuánto durará únicamente por llevar cuatro meses. La decisión corresponde al médico que realiza el seguimiento y debería depender fundamentalmente de su estado funcional. Una persona puede encontrarse algo mejor y, sin embargo, no estar todavía preparada para soportar las exigencias de su puesto de trabajo.

    En su caso, más que preguntarse continuamente “¿cuánto me queda?”, intentaría observar una cuestión más útil: “¿qué puedo hacer ahora que hace un mes todavía no podía hacer?”. La recuperación de una depresión suele comprenderse mejor mediante esos pequeños indicadores que mirando constantemente el calendario.

    Y dado que está tomando medicación, mantendría coordinados ambos tratamientos. No reduciría ni suspendería los fármacos por encontrarse mejor sin hablar previamente con el profesional que se los prescribe, especialmente teniendo antecedentes de episodios depresivos recurrentes.

    Si después de cuatro meses prácticamente no observa ninguna mejoría, o continúa con una afectación muy intensa, sí sería conveniente revisar con psiquiatría y psicología la estrategia terapéutica actual. Y si apareciesen pensamientos de hacerse daño o de no querer seguir viviendo, habría que comunicarlo inmediatamente a sus profesionales o acudir a urgencias.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quiere valorar su situación concreta y trabajar en equipo sobre qué está manteniendo actualmente el episodio y cómo avanzar en la recuperación, puede consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Buenas tardes, sufro desde los 18, y tengo casi 50, problemas de ansiedad, principalmente relacionad

    Buenas tardes, sufro desde los 18, y tengo casi 50, problemas de ansiedad, principalmente relacionados con la obsesión por dormir que causa el efecto contrario, y me produce noches en vela, taquicardias, ansiedad durante todo el día... He ido ya a varios psicólogos, y un psiquiatra, y no he tenido mucho éxito, también diversos tratamientos en épocas de crisis (lexatin, alprazolam, rexer flash, lorazepam). Hay temporadas que estoy bien (sin tomar nada) y otras que fatal, y ahora me encuentro en una de las muy malas, que dado que no tengo energía para nada al pasarme noches enteras en vela, me causa también problemas de relaciones personales. Estoy con media pastilla de lorazepam desde hace 1 mes aprox, según médico cabecera, antes estuve 1 mes sin nada, y el mes anterior como ahora, pero muchos días la ansiedad es superior al medicamento. Ya no sé qué hacer, tampoco quiero habituarme a pastillas y más si no me hacen nada

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Buenas tardes. Después de tantos años alternando temporadas buenas con otras muy difíciles, entiendo que pueda aparecer la sensación de “ya no sé qué hacer”. Pero hay un elemento de lo que explica que me parece especialmente importante: su problema no es solamente que no duerma, sino la obsesión por conseguir dormir.

    Cuando dormir se convierte en una obligación, empieza una paradoja. Cuanto más intenta controlar el sueño, más pendiente está de si llegará, de las horas que quedan, de cómo estará mañana o de las señales de su cuerpo. Entonces aumenta la activación, aparecen las taquicardias y la ansiedad y, precisamente, se aleja aquello que está intentando conseguir. Dormir es una de esas funciones que realizamos mejor cuando no intentamos dirigirla voluntariamente.

    Después de una noche mala suele comenzar además el miedo a la siguiente: “Como esta noche tampoco duerma...”. Y puede acabar pasando buena parte del día intentando prevenir algo que todavía no ha sucedido. De esta manera, el problema deja de ocupar solamente la noche y empieza a apropiarse también del día.

    Por eso, después de haber probado distintos tratamientos, yo estudiaría muy concretamente qué hace usted para intentar dormir y qué hace cuando teme no conseguirlo. Mirar la hora, calcular cuánto podrá dormir, intentar obligarse a conciliar el sueño, anticipar las consecuencias del día siguiente, permanecer en la cama luchando contra el insomnio, comprobar continuamente cómo se encuentra... Algunas de estas conductas parecen lógicas, pero pueden alimentar involuntariamente el mecanismo que mantiene el problema.

    El hecho de que haya temporadas en las que está bien y sin medicación también es una información importante. Significa que su organismo conserva la capacidad de dormir. El objetivo terapéutico sería conseguir que deje de interferir precisamente aquello que se activa cuando vuelve el miedo a no hacerlo.

    Respecto al lorazepam, entiendo perfectamente que le preocupe acostumbrarse, pero después de aproximadamente un mes tomándolo no le aconsejaría que aumente, reduzca o retire la dosis por su cuenta. Coméntele al médico que se lo ha prescrito que, pese al tratamiento, continúa teniendo noches enteras en vela y una ansiedad muy elevada durante el día. Las benzodiacepinas pueden producir tolerancia y dependencia, por lo que cualquier modificación debe hacerse de manera supervisada.

    Después de más de treinta años con este problema y varios tratamientos previos, yo no me limitaría a decirle que vuelva a “hacer terapia” sin más. Habría que reconstruir con mucha precisión cómo funciona actualmente su insomnio y su ansiedad, identificar todo lo que está haciendo para combatirlos y comprobar cuáles de esas soluciones están paradójicamente manteniéndolos. Que otros tratamientos no hayan funcionado suficientemente no significa que tenga que resignarse a vivir así.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quiere que valoremos específicamente este círculo entre miedo a no dormir, intento de control, insomnio y ansiedad, puede consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es.


  • hola, tengo 45 años , desde hace 5 o 6 años que tengo miedo a conducir por pendientes, carreteras de

    hola, tengo 45 años , desde hace 5 o 6 años que tengo miedo a conducir por pendientes, carreteras de montaña , puentes etc. No hay nada traumatico. Es mas miedo al miedo. Mi mente me autosabotea diciendo "ahi lo pasaras horrible" lugares muy faciles y pasa. A mi me encantan las alturas y antes disfrutaba conduciendo. Ahora cada vez mas modifica mas mi conducta.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Lo que describes encaja bastante con un mecanismo frecuente en los problemas de miedo: llega un momento en que ya no se teme tanto a la carretera, al puente o a la pendiente, sino a lo que uno teme que le sucederá cuando esté allí.

    De hecho, dices algo muy significativo: te gustan las alturas y anteriormente disfrutabas conduciendo. Esto sugiere que el problema no está necesariamente en esos lugares, sino en la anticipación: “ahí lo pasarás horrible”. Antes incluso de llegar, tu mente empieza a proyectar la sensación que tendrás y tu organismo responde como si el peligro ya estuviera presente.

    Entonces puede comenzar una trampa. Si evitas determinadas carreteras, buscas recorridos alternativos, conduces solamente cuando sabes que no habrá pendientes o necesitas asegurarte de que una ruta será “fácil”, consigues alivio inmediatamente. Pero cada vez que evitas algo, también puedes estar confirmándote involuntariamente: “menos mal que no he pasado por allí porque quizá no habría podido”. El miedo disminuye en ese momento, pero aumenta para la próxima ocasión.

    Y esto explica perfectamente lo que comentas de que cada vez modifica más tu conducta. Los miedos de este tipo pueden ir conquistando territorio poco a poco. Primero es una carretera de montaña, después determinado puente, posteriormente una pendiente y finalmente situaciones que antes parecían completamente normales.

    La buena noticia es que precisamente este tipo de funcionamiento puede trabajarse en terapia. No se trata simplemente de decirte “no pasa nada” o de intentar convencerte racionalmente de que la carretera es segura, porque probablemente tú ya sabes perfectamente que lo es. Tampoco necesitamos encontrar obligatoriamente un trauma que explique por qué empezó. Lo importante sería estudiar qué haces actualmente cuando anticipas el miedo, qué evitas, qué estrategias utilizas para sentirte seguro mientras conduces y cómo esas soluciones pueden estar manteniendo el problema.

    Hay una frase tuya que prácticamente define el núcleo de la dificultad: “es más miedo al miedo”. Ahí es precisamente donde habría que intervenir, antes de que ese miedo siga reduciendo tu libertad para conducir.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Trabajo este tipo de problemas relacionados con ansiedad, miedo, pánico y evitación. Si quieres que valoremos tu caso concreto, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Hola 👋🏽 buenas ...llevo unos 3 meses desde que me dio mi primer ataque de ansiedad he mejorado muc

    Hola 👋🏽 buenas ...llevo unos 3 meses desde que me dio mi primer ataque de ansiedad he mejorado muchísimo gracias a Dios... todos mis síntomas fueron conigtivos no tenía síntomas físicos excepto falta de apetito en su momento ...pero ahora tengo un miedo horrible a perder la razón osea aló mejor estoy viendo tv,leyendo o en una conversación y de repente me entra ese miedo esa certeza de que voy a dejar de entender lo que leo o lo que me dicen osea ( que se me olvide el significado de las palabras.. el idioma)y hay me entra el pánico y normalmente me pasa cuando estoy tranquila relajada ,feliz....he podido con todos los demás síntomas pero este me supera ...

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Lo que describes puede resultar tremendamente angustiante, pero hay un detalle muy importante: tener miedo a perder la razón no significa que la estés perdiendo.

    Parece que después de aquel primer ataque de ansiedad tu mente aprendió a vigilarse. Has conseguido superar otros síntomas, pero el miedo se ha desplazado hacia algo especialmente inquietante para ti: perder el control de tu propia mente. Entonces aparece una pregunta implícita: “¿Y si dejo de entender las palabras?, ¿y si de repente no sé lo que significan?, ¿y si pierdo la razón?”.

    A partir de ahí puedes empezar, casi sin darte cuenta, a comprobar precisamente aquello que temes perder. Mientras lees observas si estás comprendiendo; durante una conversación compruebas si entiendes las palabras; viendo la televisión analizas si estás siguiendo correctamente lo que dicen. Y cuanto más vigilas un proceso que normalmente funciona automáticamente, más extraño puede empezar a parecerte.

    Por eso también tiene sentido que te ocurra cuando estás tranquila o feliz. Al disminuir los demás síntomas, tu atención puede buscar: “¿Está todo realmente bien?”. Basta entonces una sensación extraña o un pensamiento para disparar nuevamente la alarma.

    Intentar demostrarte continuamente “sé perfectamente lo que significa esta palabra, estoy entendiendo, no me estoy volviendo loca” puede tranquilizarte unos segundos, pero después aparece otra comprobación. La tranquilidad termina dependiendo de pasar constantemente un examen que tú misma te estás poniendo.

    El objetivo terapéutico no sería convencerte cien veces de que no vas a perder la razón, porque probablemente necesitarías la confirmación número 101. Habría que trabajar para que dejes progresivamente de necesitar comprobar que tu mente funciona correctamente. Cuando desaparece la vigilancia obsesiva, muchas de esas sensaciones extrañas también empiezan a perder fuerza.

    Además, el hecho de que hayas mejorado muchísimo en tres meses es relevante. Este síntoma que queda no invalida todo lo que has avanzado.

    Si, en cambio, aparecieran síntomas diferentes a este miedo, como una desorientación real y persistente, alteraciones importantes del lenguaje observadas también por otras personas, confusión mantenida o cualquier otro cambio neurológico significativo, entonces sí sería necesario consultarlo médicamente. Pero eso sería distinto de tener repetidamente el pensamiento angustiante de “¿y si dejo de entender?”.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente este miedo a perder el control mental y las comprobaciones que pueden estar alimentándolo, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Hola, llevo 6 meses sin sentir mis emociones ni sentimientos y tampoxo hambre ni sed, estoy haciendo

    Hola, llevo 6 meses sin sentir mis emociones ni sentimientos y tampoxo hambre ni sed, estoy haciendo terapia emdr, mi pregunta es si me mejoraré con el tiempo y volveré a sentir y todo, ya que me han dicho que es un mecanismo de defensa, además, en psqiitria sólo me han dado antidepresivos y ansiolíticos para bajar mi angustia y sobrellevar mi estado, d decir el piloto automático.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Entiendo que después de seis meses viviendo en ese “piloto automático” aparezca una de las preguntas que más angustia generan en estas situaciones: “¿Y si me quedo así y no vuelvo a sentir?”.

    Lo primero que tendría cuidado de no hacer es darte una garantía absoluta de que en determinado tiempo todo volverá a ser exactamente como antes. Sin conocer tu historia clínica y tu situación actual sería poco riguroso. Pero tampoco interpretaría automáticamente estos seis meses como que hayas perdido definitivamente tu capacidad para sentir.

    Cuando una persona lleva mucho tiempo sometida a una elevada activación emocional, puede aparecer una sensación de desconexión, embotamiento o extrañeza respecto a sí misma. Y entonces puede producirse una paradoja: cuanto más preocupa no sentir, más se intenta comprobar si las emociones han vuelto.

    “¿Siento algo viendo esto?”, “¿quiero a esta persona como antes?”, “¿esto debería hacerme ilusión?”, “¿tengo hambre?”, “¿tengo sed?”. Cada comprobación convierte algo que debería surgir espontáneamente en una especie de examen. Y cuando la respuesta no aparece como esperamos, aumenta la angustia: “sigo sin sentir”. Así, la vigilancia constante puede terminar manteniendo parte del problema.

    Por eso no centraría todo el trabajo terapéutico en intentar obligarte a sentir nuevamente. Trabajaría también sobre qué haces ante esa ausencia de sensaciones, cuánto te observas, cuánto compruebas y cómo reaccionas cuando descubres que todavía no aparece la emoción que esperabas. Las emociones no suelen regresar porque las persigamos.

    Hay, sin embargo, algo de tu mensaje que sí considero importante valorar médicamente: dices que tampoco percibes hambre ni sed desde hace seis meses. Esto no conviene atribuirlo sin más a un mecanismo psicológico de defensa. Coméntalo expresamente tanto con psiquiatría como con tu médico para descartar otras causas y revisar también si la medicación pudiera estar influyendo en lo que experimentas. No modifiques los antidepresivos o ansiolíticos por tu cuenta.

    Respecto al EMDR, si estás trabajando con un profesional que conoce bien tu caso, plantéale exactamente este temor: no solamente “no siento”, sino “tengo miedo de no volver a sentir”. Son dos problemas relacionados, pero no necesariamente idénticos.

    Tu objetivo ahora no debería ser despertarte cada mañana examinando si “ya has vuelto a ser tú”. Se trataría de recuperar progresivamente tu vida mientras se trabaja aquello que ha llevado a esa desconexión y aquello que actualmente puede estar manteniéndola.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres una segunda valoración psicológica sobre cómo está funcionando este “piloto automático” y qué está manteniendo actualmente tu angustia, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Mi relación con la comida a veces es complicada. Y todo empezó hace 8 años después de la muerte de u

    Mi relación con la comida a veces es complicada. Y todo empezó hace 8 años después de la muerte de un familiar empecé a tener atracones, muchísimos, sobretodo por la noche. Yo ahí le rogué a mi madre que necesitaba ayuda pero me ignoró. Después de eso disminuyeron al tiempo y en una época comencé a dejar de comer comía nada y si me daba un "capricho" en mi mente compensaba y decía pues no meriendo ni ceno y ya. Adelgacé 14 kg y aún así me veía gorda. Perdí el apetito no sentía hambre y pues no paraba quieta, me ponía a subir y bajar escalones, saltos de tijera, cuando iba a por algo iba corriendo con las rodillas al pecho. Empecé hacer 3 veces ejercicio al día. Y pues al tiempo no sé cómo segui con el deporte pero decidí comer saludable y funcionó. Hace 1 año y medio tuve un ataque de pánico ( fue porque pensaba que me ahogaba) y comencé a tener muchas crisis y ansiedad en general ( estuve semanas comiendo puré por miedo y tosia muchísimo después de cada comida para comprobar) también cada vez estaba más deprimida y agotada. Comencé a tener atracones otra vez y llegó el punto donde comer era lo único que me hacía feliz. Y pues en el atracon igual me entraba el pánico de que se me fuera la comida para el otro lado pero seguía y me hacía daño así, pero decía ya da igual todo.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Por lo que describes, no parece que estemos ante una simple “mala relación con la comida”. Durante estos años la comida, el control del peso, el ejercicio y posteriormente el miedo a atragantarte han ido formando distintos círculos que se alimentan entre sí.

    Hay algo especialmente importante en tu relato: has pasado de los atracones a intentar solucionarlos mediante un control muy rígido. Dejabas de comer, compensabas si te permitías algo, hacías ejercicio varias veces al día y, aun perdiendo 14 kilos, seguías percibiéndote gorda. Este mecanismo de alternancia entre restricción, ejercicio compensatorio y atracón está bien descrito: paradójicamente, cuanto más rígida se vuelve la restricción, mayor puede hacerse posteriormente la necesidad de perder el control con la comida.

    Después aparece otro problema que complica todavía más el anterior: el miedo. Tras aquel ataque de pánico comenzaste a temer que la comida pudiera ir “por el otro lado”. Comer purés durante semanas y toser después de comer para comprobar que habías tragado correctamente probablemente te tranquilizaba momentáneamente, pero también podía confirmar cada vez a tu mente que comer era algo que debía ser vigilado. Así, una conducta que nace para protegerte puede terminar manteniendo el miedo.

    Y finalmente aparece el atracón como refugio emocional. Dices algo muy significativo: “comer era lo único que me hacía feliz”. Entonces se produce una auténtica trampa: tienes miedo de comer, necesitas controlar la comida y, al mismo tiempo, recurres a ella para aliviar durante unos minutos la ansiedad, el agotamiento o la tristeza. Después probablemente llegan nuevamente el miedo, la culpa o la necesidad de recuperar el control.

    Por eso yo no intentaría resolver esto simplemente diciéndote que tengas fuerza de voluntad, que hagas dieta o que “comas sano”. Precisamente has demostrado durante años que capacidad de control tienes de sobra. El problema parece estar en que ese control puede convertirse en parte del mecanismo que posteriormente te hace perderlo. En este tipo de funcionamiento es importante trabajar sobre la relación entre restricción y atracón, y no únicamente sobre el atracón.

    Además, por los antecedentes que cuentas, considero importante que esto sea valorado profesionalmente. Haber restringido intensamente la alimentación, realizar ejercicio de manera compulsiva, mantener una percepción corporal negativa pese a adelgazar considerablemente y presentar episodios recurrentes de atracón son motivos suficientes para no reducirlo a ansiedad o falta de disciplina. Los problemas alimentarios que llegan a ser invalidantes requieren intervención específica.

    La buena noticia es que no necesitas descubrir primero por qué empezó todo hace ocho años para comenzar a cambiarlo. Es importante conocer tu historia, incluida aquella pérdida y lo sola que te encontraste cuando pediste ayuda, pero terapéuticamente también necesitamos descubrir qué haces hoy cuando aparece el miedo, qué haces antes y después de un atracón, cuándo restringes, qué compruebas al tragar y qué ocurre cuando intentas controlar todo esto. Ahí suele encontrarse la puerta de entrada para romper el círculo.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente esta problemática, puedes consultarme también a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Hola, mi pareja con la que he estado 2 años y 8 meses me ha dejado de la noche a la mañana. No había

    Hola, mi pareja con la que he estado 2 años y 8 meses me ha dejado de la noche a la mañana. No había problemas, estábamos bien, nos lo pasábamos muy bien juntos..me ha pillado totalmente desprevenida y descolocada, no entiendo nada. Me dijo que no podía seguir con lo nuestro porque creía que no sentía lo que tenía que sentir, que no sentía un amor que le "ardía" en el pecho, que estaba muy bien conmigo y le encantaba estar conmigo, pero que cuando no estaba conmigo no me echaba de menos, y que no sentía que fuera la persona más importante en su vida ni que fuera capaz de hacer cualquier cosa por mi. No entendí la explicación, porque tiene 45 años, yo 43 y me estaba describiendo un amor de disney como si tuviera 20 años..me dijo que necesitaba tiempo para estar solo y centrarse. Él empezó conmigo 9 meses después de que su ex mujer le dejara tras 20 años de matrimonio (sin hijos), y me dio la sensación de que estaba comparando ambos amores, pero no concibo que no me haya querido..no se puede fingir tanto tiempo y tan bien..Su mejor amigo me ha dicho que está pasando ahora el duelo que no pasó en su momento. No se qué pensar, estoy intentando hacerme a la idea de la ruptura, pero al mismo tiempo creo que ha colapsado y ha cortado por lo sano, pero que se arrepentirá cuando se de cuenta de lo que teníamos y lo valore..al mismo tiempo, me da miedo estarme engañando a mi misma porque a lo mejor es cierto que no me quiere. Estuvimos bien hasta el día anterior, haciendo planes de vacaciones y de todo..justo esa noche de antes hablé con él porque me dejó tirada por un plan de última hora y se lo dije, que no me parecía normal..y a la mañana siguiente vino por la mañana a dejarme. Se que la relación pudo empezar como relación puente, pero hemos tenido una relación preciosa..no entiendo ese colapso repentino y me mata no saber si realmente no me quiere, o si es lo que el piensa porque ahora mismo no puede pensar con claridad

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Lo que estás viviendo resulta especialmente doloroso porque no has tenido una transición que te permitiera prepararte para la ruptura. Hasta el día anterior estabais haciendo planes y, de repente, recibes una explicación que no encaja con la relación que tú has experimentado durante casi tres años. Es comprensible que tu mente esté intentando encontrar una explicación que haga coherentes ambas realidades.

    Hay una distinción que creo que puede ayudarte: una cosa es saber qué le está ocurriendo a él y otra muy distinta saber qué debes hacer tú ahora. Sobre lo primero, solo podemos formular hipótesis. Puede estar atravesando ahora un duelo que dejó pendiente, puede estar comparando lo que siente contigo con lo que sintió durante veinte años con su anterior pareja, puede tener una expectativa idealizada de lo que debería sentirse cuando se ama o, sencillamente, puede haber cambiado lo que siente por ti. Desde fuera no podemos saber cuál de esas explicaciones es la verdadera.

    Tampoco concluiría que estos casi tres años hayan sido una mentira. Que hoy alguien dude de sus sentimientos no convierte retrospectivamente en falsos todos los momentos anteriores. Una relación puede haber sido auténtica y valiosa y, sin embargo, terminar.

    Pero hay una trampa que sí veo peligrosa para ti: intentar resolver constantemente la pregunta “¿me quiere o no me quiere?”. Porque no existe ahora mismo una respuesta que pueda tranquilizarte definitivamente. Si repasas recuerdos para demostrarte que te quiere, encontrarás cientos. Si repasas la ruptura para demostrarte que no te quiere, encontrarás también argumentos. Cuanto más investigues, preguntes a su amigo, reconstruyas conversaciones o interpretes lo que hizo hasta el día anterior, más material tendrá tu cabeza para continuar investigando.

    Y aparece una segunda trampa todavía más dolorosa: vivir esta ruptura como una especie de sala de espera. “Ahora está bloqueado, cuando haga su duelo se dará cuenta, me echará de menos y volverá”. Es posible que vuelva y es posible que no. Nadie puede decírtelo con rigor. El problema es que convertir esa posibilidad en esperanza puede impedirte atravesar la pérdida real que tienes delante.

    Por eso, aunque resulte paradójico, yo trabajaría como si la ruptura fuera definitiva. No porque sepamos que lo será, sino porque es la posición que más te protege. Si finalmente él reconsidera su decisión, ya valorarás entonces qué quiere, qué ha cambiado y, sobre todo, si tú sigues queriendo esa relación. Pero no necesitas mantenerte emocionalmente disponible mientras esperas a que él descubra lo que siente.

    También tendría mucho cuidado con intentar convencerle de que su concepto del amor es infantil o de que está confundido. Puede que tú tengas razón, pero intentar demostrarle que debería sentir de otra manera suele producir el efecto contrario: cuanto más intentamos convencer a alguien de que nos quiere, más necesita esa persona justificar por qué se ha marchado.

    Ahora mismo tu objetivo no debería ser comprenderlo completamente a él, sino evitar que la necesidad de comprenderlo se convierta en tu nueva prisión.

    Hay una frase de tu mensaje que me parece especialmente importante: “me da miedo estarme engañando a mí misma”. Puedes salir de ese dilema sin decidir hoy cuál de las dos versiones es cierta. Puedes decirte: “No sé si volverá. No sé si está confundido. No sé si ha dejado de quererme. Lo único que sé es que hoy ha decidido no continuar conmigo y voy a actuar de acuerdo con esa realidad”.

    Eso duele, pero te devuelve una posición activa. Y si algún día vuelve, que no encuentre a una mujer que ha permanecido esperando, sino a una mujer que ha continuado caminando y que entonces podrá decidir libremente si todavía quiere abrir esa puerta.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si ves que esta ruptura está convirtiéndose en una búsqueda continua de respuestas, necesitas ayuda para atravesar el duelo o te resulta imposible dejar de esperar su regreso, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Tengo 68 años,y una hija que toma antipsicoticos desde hace algunos añostiene33 años y es madre solt

    Tengo 68 años,y una hija que toma antipsicoticos desde hace algunos añostiene33 años y es madre soltera con un niño de 5 años,pero aunque vivimos juntos los tres cada vez que la niego algo solo recibo insultos trato de que me respete sobre todo cuando está el niño delante,pero nose corrige no se que hacer,tengo que vivir con ella para ayudarla económicamente y con el niño,podéis darme alguna ayuda

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Sí, y creo que en su situación hay que separar dos cuestiones: ayudar a su hija y conseguir que esa ayuda no implique aceptar insultos.

    Su hija tiene un problema de salud mental y necesita tratamiento, pero eso no significa que usted tenga que tolerar cualquier comportamiento. Además, hay un niño de cinco años presente, y es importante evitar que se normalice una dinámica en la que los conflictos familiares se resuelven mediante gritos, insultos o descalificaciones.

    Por lo que cuenta, parece haberse creado un círculo bastante frecuente: usted ayuda económicamente, ayuda con su nieto y probablemente intenta evitar que la situación empeore; cuando tiene que decirle que no a algo, su hija reacciona insultándola; usted intenta explicarle que debe respetarla, discutirlo o hacerla entrar en razón, pero esto no modifica su comportamiento. Entonces se repite exactamente la misma escena.

    En estos casos, continuar pidiendo respeto una y otra vez puede acabar teniendo muy poco efecto. Desde una perspectiva estratégica interesa observar precisamente qué respuestas se repiten y no funcionan, porque insistir en una solución ineficaz puede terminar formando parte del propio problema.

    Yo empezaría cambiando una cosa muy concreta: no discutir sobre el respeto mientras está siendo insultada. Una conversación necesita dos interlocutores; una pelea también. Cuando empiecen los insultos, puede decir tranquilamente algo semejante a: “Cuando podamos hablar sin insultarnos, hablamos de lo que quieras”. Y terminar ahí la conversación. Sin sermones, sin intentar convencerla y sin entrar en un intercambio de reproches.

    Esto no significa retirarle el cariño ni abandonarla. Significa diferenciar ayuda de sometimiento. Usted puede ayudar a su hija y a su nieto sin resolver automáticamente todas las dificultades de ella ni ceder ante una reacción agresiva. La ayuda excesiva, aunque nazca de las mejores intenciones, puede terminar manteniendo determinadas dinámicas familiares en lugar de modificarlas.

    También me parece importante que no intente gestionar usted sola la situación psiquiátrica de su hija. Como toma antipsicóticos desde hace años, sería conveniente comunicar al profesional que la trata estos episodios, especialmente si los insultos o la irritabilidad han aumentado recientemente o existen otros cambios importantes de comportamiento. No debe modificar ni suspender la medicación por su cuenta.

    Y hay un límite especialmente importante: si además de insultos aparecen amenazas, agresiones, destrucción de objetos, situaciones en las que usted tenga miedo o comportamientos que puedan poner en peligro al niño, ya no estaríamos hablando únicamente de mejorar la comunicación familiar y habría que pedir ayuda presencial de forma prioritaria.

    Usted tiene 68 años y está sosteniendo mucho: a su hija, parte de la economía familiar y también el cuidado de su nieto. Ayudarla no debería significar desaparecer usted dentro de sus necesidades.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quiere trabajar cómo poner estos límites sin abandonar a su hija y evitando que cada “no” termine en el mismo conflicto, puede consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • El proceso que estoy viviendo se resume en los siguientes puntos: El detonante: Todo comenzó tras un

    El proceso que estoy viviendo se resume en los siguientes puntos:
    El detonante: Todo comenzó tras una exposición accidental en redes sociales a un contenido desagradable sobre menores. Aunque mi reacción inmediata fue de asco y procedí a denunciarlo, a partir de ese momento se activó un estado de pánico intenso.
    La intrusión y la duda: Empecé a experimentar pensamientos intrusivos y dudas obsesivas sobre mi moralidad, mi conducta y hipotéticas consecuencias legales, lo que me llevó a entrar en un bucle constante de comprobación.
    Mecanismos de comprobación: He estado analizando continuamente mis recuerdos, midiendo mis reacciones emocionales o físicas ante imágenes cotidianas, buscando información en internet de forma compulsiva y pidiendo reaseguro externo constantemente para intentar calmar la angustia.
    Impacto físico y emocional: Esta hipervigilancia me ha generado picos de taquicardia y tensión muscular ante cualquier detonante (noticias, conversaciones sobre el tema), así como momentos de embotamiento emocional o fatiga extrema por el agotamiento acumulado. Quiero y deseo que esto que tengo sea toc de temática de pedofilia y no yo ser real, la verdad busqué información sobre esto porque en los primeros días de ataques de ansiedad el sentimiento era el mismo de cuando me dio un toc de enfermedad por que pensaba que yo podía estar contagiado de vih. Y la verdad, llevo meses así y desearía volver a mi vida de hace meses.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Lo que describes tiene un elemento central que merece mucha atención: no solamente tienes pensamientos que te angustian, sino que has construido alrededor de ellos todo un sistema para intentar obtener la certeza absoluta de que esos pensamientos no dicen nada sobre quién eres.

    No puedo diagnosticarte un TOC únicamente por este mensaje, pero el funcionamiento que describes sí es compatible con un mecanismo obsesivo: aparece una duda intolerable, intentas resolverla y, cuanto más intentas conseguir certeza, más dudas aparecen.

    Observa el circuito. Aparece “¿y si esto significa que soy realmente así?”. Entonces revisas recuerdos, analizas qué sentiste, observas las reacciones de tu cuerpo, buscas información en internet, comparas lo que te sucede con descripciones del TOC y preguntas a otras personas para asegurarte. Finalmente consigues algo de tranquilidad. Pero dura poco, porque aparece una nueva pregunta: “¿Y si esta vez es diferente?”, “¿y si aquella reacción significa algo?”, “¿y si simplemente estoy utilizando el TOC como excusa?”. Y comienza otra vez la investigación.

    Ahí está precisamente la trampa. Tu frase “quiero y deseo que esto sea TOC y no ser yo realmente” muestra cuánto necesitas alcanzar una certeza definitiva. Pero si yo ahora intentara demostrártelo diciendo “tranquilo, tienes TOC y jamás podrías ser eso que temes”, probablemente sentirías alivio. Después tu mente encontraría una excepción y necesitarías volver a preguntar. Sin quererlo, estaría participando en tu compulsión de reaseguro.

    Por eso tampoco utilizaría como prueba definitiva el asco, la ansiedad o cualquier reacción corporal. Si empiezas a examinar continuamente qué sientes delante de determinadas imágenes o personas, cualquier sensación puede convertirse en sospechosa. Cuando vigilamos obsesivamente el cuerpo, acabamos percibiendo respuestas que después intentamos interpretar. El cuerpo termina convertido en una especie de detector de la verdad que nunca proporciona suficiente certeza.

    Hay además un dato muy interesante en tu historia: anteriormente sufriste un mecanismo parecido alrededor del VIH. Cambia el contenido de la amenaza, pero podría estar repitiéndose una estructura semejante: aparece una posibilidad temida, necesitas descartarla completamente y empiezas a investigar para conseguir seguridad. Cuando el problema funciona así, discutir interminablemente sobre el contenido de cada miedo suele alimentar el mecanismo.

    Por eso, si estuvieras en consulta conmigo, no dedicaríamos las sesiones a demostrar una y otra vez que eres o no eres aquello que temes. Trabajaríamos sobre cómo respondes a la duda, cómo funcionan las comprobaciones, las búsquedas y las peticiones de tranquilidad y cómo conseguir que dejen progresivamente de gobernar tu vida.

    Después de meses intentando resolver esta pregunta, quizá el objetivo terapéutico no sea finalmente encontrar la respuesta perfecta, sino conseguir que ya no necesites responderla constantemente.

    Te recomendaría una valoración por un psicólogo con experiencia específica en TOC. Si ya estás recibiendo tratamiento, es importante contarle exactamente estas conductas de comprobación y reaseguro, incluidas las búsquedas en internet, porque pueden ser una parte fundamental del problema.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres que valoremos cómo funciona concretamente este círculo obsesión, duda, comprobación y búsqueda de certeza, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Padezco agorafobia grave: no tengo trabajo ni estudios porque soy incapaz de salir de casa por mí mi

    Padezco agorafobia grave: no tengo trabajo ni estudios porque soy incapaz de salir de casa por mí mismo. Las escasas veces que salgo, como para hacer la compra, tengo que ir siempre acompañado y lo paso realmente mal con síntomas físicos intensos. Además, tengo hipotiroidismo y apnea del sueño leve, y la combinación de fatiga con la constante hipervigilancia de mis sensaciones corporales me genera pensamientos negativos obsesivos por las noches que no logro controlar. ¿ Qué puedo hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Por lo que describes, la agorafobia ha ido ocupando cada vez más espacio hasta condicionar aspectos esenciales de tu vida. Cuando ya impide estudiar, trabajar o salir solo de casa, considero importante tratarla específicamente y no limitarse a intentar soportar la ansiedad.

    Hay un mecanismo muy frecuente en este tipo de problemas. Aparece el miedo a encontrarte mal fuera de casa, empiezas a observar tus sensaciones corporales para anticiparte a cualquier problema y, cuanto más las vigilas, más intensamente las percibes. Una aceleración del corazón, una sensación de mareo, cansancio o falta de aire puede convertirse inmediatamente en señal de peligro.

    Entonces aparece una solución perfectamente comprensible: evitar salir o hacerlo solamente acompañado. A corto plazo funciona, porque acompañado consigues hacer cosas que solo no harías. El problema es el mensaje que puede ir consolidándose involuntariamente: “Si estoy acompañado puedo; si estoy solo, no”. De esta manera, tanto la evitación como la necesidad permanente de acompañamiento pueden terminar confirmando el miedo que pretendían solucionar.

    Esto no significa que debas obligarte mañana a salir solo y enfrentarte de golpe a aquello que más temes. Cuando la agorafobia ha alcanzado el grado que describes, decir simplemente “enfréntate a tus miedos” puede resultar contraproducente. Hay que construir una intervención gradual y muy concreta, trabajando sobre las evitaciones, la búsqueda de seguridad, el miedo a las propias sensaciones y todo aquello que haces cuando notas que empieza la ansiedad.

    También distinguiría dos planos. Tienes hipotiroidismo y apnea del sueño, que requieren su correspondiente seguimiento médico y pueden contribuir al cansancio. Pero después está la interpretación psicológica de cada sensación. Sentirse fatigado es una cosa; pasar la noche vigilando esa fatiga, preguntándose qué significa y anticipando constantemente qué podría suceder es otra. Ahí puede establecerse un segundo círculo entre sensación, vigilancia, miedo y aumento de la propia sensación.

    Por eso creo que tu situación necesita un tratamiento psicológico estructurado. Y precisamente porque actualmente salir de casa constituye una dificultad importante, la terapia online puede ser una buena forma de comenzar. El objetivo no sería adaptarte a vivir encerrado haciendo terapia desde casa indefinidamente, sino utilizar inicialmente ese formato para trabajar en equipo hasta recuperar progresivamente autonomía fuera de ella.

    No tienes que esperar primero a que desaparezca el miedo para comenzar a recuperar tu vida. En muchos problemas fóbicos ocurre justamente al contrario: es recuperando progresivamente experiencias de capacidad como empieza a cambiar la percepción de aquello que parecía imposible.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres que valoremos específicamente cómo se ha construido y se mantiene actualmente tu agorafobia, puedes consultarme a través de mi perfil profesional en Doctoralia.es


  • Llevo meses encontrandome muy mal y eso afecta muchísimo más a mis problemas de salud mental pero no

    Llevo meses encontrandome muy mal y eso afecta muchísimo más a mis problemas de salud mental pero no puedo ir al médico. He cancelado la cita 3 veces porque me da miedo ,estoy saturada y es que ya en el camino me agobio muchísimo y me pongo a llorar automáticamente. Y me da muchísima impotencia porque ya cualquier cosa que me pase ya se achaca a lo emocional ( más si no puedo aguantar las ganas de llorar de verdad es imposible). Yo voy desesperada, muchísimo porque estoy tan agotada de encontrarme mal físicamente . Estoy harta que me invaliden aunque me duela de verdad y me digan que todo es ansiedad y ni me miren casi. Siento como si estuviera loca, por eso hasta cuando me encuentro muy mal ya ni quiero pisar un médico. A veces quiero coger y gritar ey estoy aquí y me duele de verdad y necesito ayuda porfavor porque NO PUEDO MÁS.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

     Amador Manero Moreno

    Hola. Hay una parte de lo que cuentas que me parece especialmente importante: que tengas ansiedad o problemas psicológicos no significa que cualquier síntoma físico que presentes deba atribuirse automáticamente a la ansiedad. Ambas cosas pueden coexistir. Si llevas meses encontrándote físicamente mal, mereces una valoración médica adecuada.

    Ahora se ha creado además una trampa muy difícil: necesitas acudir al médico porque te encuentras mal, pero las experiencias anteriores de sentirte invalidada han hecho que la propia consulta se haya convertido en una amenaza. Cancelas la cita para escapar de esa angustia y, en ese momento, probablemente sientes cierto alivio; después continúas encontrándote mal, aumenta la preocupación y la siguiente cita resulta todavía más difícil. Es así como la evitación puede hacer crecer progresivamente el miedo.

    Por eso no esperaría a conseguir estar tranquila para acudir. Quizá esa tranquilidad no llegue antes de hacerlo. El objetivo puede ser mucho más concreto: ir teniendo miedo, incluso ir llorando si aparece el llanto. Llorar delante del médico no invalida tus síntomas físicos ni demuestra que estos sean psicológicos.

    Puedes incluso llevar por escrito algo muy sencillo: desde cuándo tienes los síntomas, cuáles son, con qué frecuencia aparecen, qué los empeora o mejora y qué necesitas consultar. Y explicar al comienzo: “Tengo mucha ansiedad al venir al médico porque anteriormente he sentido que mis síntomas se atribuían rápidamente a ella. Sé que tengo problemas emocionales, pero necesito que valoremos también estos síntomas físicamente”. No necesitas defender durante media hora que tu dolor es real.

    Si puedes, las primeras veces ve acompañada por alguien de confianza. No para que haga las cosas por ti, sino para ayudarte a atravesar ese momento sin volver a cancelar. El objetivo es romper gradualmente la asociación entre “ir al médico” y “no voy a poder soportarlo”.

    Y una cosa más: cuando dices «NO PUEDO MÁS», si significa agotamiento y desesperación por encontrarte así, ya es motivo suficiente para pedir ayuda. Si además significa que estás pensando en hacerte daño, en morir o temes perder el control, busca atención urgente y díselo inmediatamente a alguien cercano.

    No tienes que elegir entre que te atiendan psicológicamente o que estudien tus síntomas físicos. Necesitas que ambas dimensiones sean atendidas sin que una anule automáticamente a la otra.

    Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente este miedo que ya te impide acudir al médico y el círculo de ansiedad y evitación que se ha creado alrededor de las consultas, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.


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