Preguntas de pacientes (252)
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Llevo con un cuadro de ansiedad -estres por un problema de trabajo, la médica me recetó sertralina d
Llevo con un cuadro de ansiedad -estres por un problema de trabajo, la médica me recetó sertralina de 50mg y al no hacer efecto subió a 100mg, ahora llevo 2 meses y medio me noto algo mejor pero siguen las molestias estomacales, insomnio y ansiedad cuando pienso cosas relacionadas con el trabajo. Es normal?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Sí, puede ocurrir, pero conviene distinguir dos cuestiones.
Después de dos meses y medio con sertralina y habiendo aumentado hasta 100 mg, el hecho de que notes cierta mejoría es un dato positivo. Sin embargo, si continúan el insomnio, las molestias gastrointestinales y una ansiedad significativa, merece la pena comentarlo de nuevo con la médica que te la prescribió. Las molestias digestivas y las alteraciones del sueño pueden aparecer con la sertralina, pero después de este tiempo conviene valorar su persistencia y no asumir automáticamente que todo procede del medicamento o de la ansiedad. No modifiques ni suspendas la dosis por tu cuenta.
Hay además algo muy significativo en lo que explicas: la ansiedad aparece especialmente cuando piensas en cuestiones relacionadas con el trabajo. La medicación puede disminuir la intensidad de la activación, pero no necesariamente modifica por sí sola el mecanismo mediante el cual determinadas situaciones, recuerdos o anticipaciones laborales siguen disparando la respuesta de alarma.
Por eso, si el problema comenzó alrededor de una situación laboral concreta y todavía reaccionas intensamente cuando la recuerdas o anticipas, combinaría el seguimiento médico con tratamiento psicológico. Habría que estudiar qué ocurre exactamente cuando aparece el pensamiento sobre el trabajo: qué temes que suceda, qué intentas evitar, cuánto anticipas mentalmente las situaciones y qué haces para intentar controlar la ansiedad. Es frecuente que precisamente algunos de esos intentos de protección terminen manteniendo el problema.
No buscaría como objetivo inmediato «no volver a sentir ansiedad cuando piense en el trabajo», sino conseguir progresivamente que puedas pensar y enfrentarte a esas situaciones sin que la ansiedad determine lo que puedes y no puedes hacer.
Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente la ansiedad vinculada al problema laboral mientras mantienes el seguimiento de la medicación con tu médica, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
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Siento muchos mareos, corazón acelerado, se me duerme los brazos, dolor en el pecho, cabeza, musculo
Siento muchos mareos, corazón acelerado, se me duerme los brazos, dolor en el pecho, cabeza, musculos super tensos, me duele el cuello la mandibula y el brazo, a veces siento que pierdo el control de mi cuerpo y que me voy a desmayar. Incluso he llegado a sentir como que me undo en la cama, es muy raro. Todo el tiempo pienso que tengo algo grave fisicamente me han hecho pruebas medicas y no dan con nada. Dicen que es ansiedad catrostrifica pero a veces estoy tranquila y me pasa igual. Estoy desesperada no se que hacer para sentirme mejor. Cuando me dan las crisis me da un golpe de calor horrible y siento que voy a morir.
He llegado a pensar lo peor, que tengo un derrame cerebral, que me va a dar un infarto, que voy a convulsionar, etc… todo esto me vino de golpe de un dia para otro y no se va.
Realmente estoy desesperada… empecé terapia pero de momento no noto cambios, ya no se si algo mental o fisico realmente. Quiero estar normal y disfrutar la vida 😭RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes puede resultar aterrador porque las sensaciones son completamente físicas y muy intensas. Mareo, taquicardia, hormigueo o adormecimiento, tensión muscular, sensación de desmayo, calor intenso, opresión y la percepción de perder el control pueden aparecer durante estados intensos de ansiedad o pánico. Que tengan un origen ansioso no significa que las estés imaginando: las sensaciones corporales son reales.
Ahora bien, dolor en el pecho, brazo, mandíbula o síntomas neurológicos no deberían atribuirse automáticamente a ansiedad sin valoración médica. Si aparece un dolor torácico nuevo o especialmente intenso, dificultad importante para respirar, pérdida de conocimiento, debilidad o adormecimiento claramente de un solo lado, alteraciones del habla u otros síntomas diferentes de los que ya han sido estudiados, debes solicitar atención médica urgente.
Dicho esto, cuentas algo fundamental: te han realizado pruebas y no encuentran una causa física que explique estas crisis, pero tú continúas comprobando mentalmente si podría tratarse de un infarto, un derrame, una convulsión, etc. Ahí puede haberse creado un círculo muy potente: aparece una sensación, la interpretas como señal de una catástrofe, aumenta el miedo, el organismo se activa todavía más y esa activación genera nuevas sensaciones que parecen confirmar que realmente está ocurriendo algo grave. El miedo termina alimentando aquello que utiliza como prueba.
Y sí, puede ocurrirte estando aparentemente tranquila. La ansiedad no necesita que estés conscientemente preocupada justo antes de cada episodio. Además, cuando llevamos tiempo vigilando nuestro cuerpo, podemos desarrollar una enorme sensibilidad hacia cualquier cambio fisiológico.
Intentar comprobar continuamente el pulso, analizar cada sensación, buscar síntomas en internet, pedir repetidamente garantías de que no tienes nada o evitar actividades por miedo a que aparezca una crisis puede proporcionar alivio momentáneo, pero también enseñar progresivamente a tu cerebro que esas sensaciones son peligrosas y necesitan vigilancia. Es precisamente ese mecanismo el que conviene trabajar en terapia.
No abandones la terapia porque todavía no notes cambios. Explícale a tu terapeuta exactamente qué haces cuando aparece una sensación y qué haces también para prevenirla. En los problemas de pánico e hipervigilancia corporal, identificar y modificar esas respuestas es especialmente importante.
Tu objetivo no debería ser conseguir inmediatamente no volver a sentir ninguna sensación extraña. Primero necesitamos conseguir que cada sensación deje de convertirse automáticamente en la señal de que estás a punto de morir. Cuando cambia esa relación con las sensaciones, suele empezar a romperse el círculo del miedo.
Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente estas crisis de pánico, el miedo a padecer una enfermedad y la vigilancia constante de las sensaciones corporales, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
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Tuve 2 conductas de niña que me averguenzan
Tuve 2 conductas de niña que me averguenzan, muy graves, de pronto me llega ese recuerdo y me atormenta.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Comprendo que recordar estas situaciones ahora, con la mirada y los criterios de una mujer adulta de 32 años, pueda generarte una culpa enorme. Pero hay un aspecto fundamental: no puedes juzgar a la niña que eras utilizando la conciencia, la sexualidad y la capacidad de comprensión que tienes actualmente como adulta.
Lo que ocurrió con tu hermana cuando ambas teníais aproximadamente entre 5 y 7 años debe situarse en el contexto de dos niñas de edades similares. En la infancia pueden aparecer conductas de exploración, imitación o curiosidad corporal. El hecho de que hoy las consideres inapropiadas no significa que aquella niña tuviera la comprensión o las intenciones sexuales que tendría un adulto realizando esas mismas conductas.
El episodio con tu prima merece una consideración diferente porque existía una diferencia importante de edad, aproximadamente 11 y 4 años. No sería adecuado que yo determinase a distancia, únicamente a partir de este relato y de un recuerdo de hace más de veinte años, exactamente cómo debe clasificarse aquel episodio. Pero tampoco te ayudaría convertir automáticamente a la niña de 11 años que eras en la persona adulta que hoy imaginas cuando utilizas la palabra «abuso». A los 11 años seguías siendo una menor y tu capacidad para comprender plenamente la sexualidad, los límites y las consecuencias no era la que tienes ahora.
Además, cuentas algo muy relevante: ocurrió una vez, no volvió a repetirse y ahora, más de veinte años después, el recuerdo aparece y te atormenta. Por eso me interesaría mucho saber qué haces actualmente cuando aparece. Si reconstruyes una y otra vez la escena intentando recordar exactamente qué pensabas, buscas determinar si sentiste curiosidad o deseo, necesitas decidir definitivamente si aquello te convierte en una mala persona o buscas constantemente una respuesta que te absuelva, puedes quedar atrapada en un mecanismo obsesivo de culpa.
La memoria tampoco funciona como una grabación perfecta. Intentar recuperar una certeza absoluta sobre cuál fue tu intención a los 11 años probablemente no te proporcionará la paz que buscas. Cada respuesta puede generar inmediatamente otra pregunta.
No se trata de decir que «no pasó nada» ni de justificar cualquier conducta infantil. Se trata de colocar lo sucedido en su contexto y, sobre todo, evitar que un comportamiento aislado realizado siendo menor se convierta, veinte años después, en una sentencia sobre quién eres actualmente.
Si estos recuerdos aparecen repetidamente, necesitas repasarlos, confesarlos, comprobar qué significan o buscar constantemente tranquilidad, te recomendaría trabajar específicamente la culpa y el posible mecanismo obsesivo que se ha construido alrededor de ellos. El objetivo no sería borrar tu pasado, sino conseguir que puedas mirarlo con responsabilidad sin condenar indefinidamente a la adulta por aquello que hizo una niña.
Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar estos recuerdos, la culpa y la necesidad de encontrar una certeza sobre lo sucedido, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
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Hola, estoy diagnosticada con tept complejo, mi infancia fue algo complicada, mi hermano tuvo muchos
Hola, estoy diagnosticada con tept complejo, mi infancia fue algo complicada, mi hermano tuvo muchos problemas con drogas y crecí en un entorno un tanto complicado. Había muchos gritos, golpes, momentos de mucha tensión y miedo por parte de mi familia que me afectaban a mí. Durante mi adolescencia, sí que tuve algún síntoma de ansiedad. Después se fue complicando con ataques de pánico, agorafobia, fobia de impulsion etc. Se que el cuerpo no puede hablar y de alguna forma u otra tiene la necesidad de decirte que necesita ayuda y a veces es de este modo. Estoy en terapia EMDR, está siendo toda una aventura y a veces también una aventura complicada. Desde la
Última visita me está pasando estar más nerviosa de lo normal, siento mi cabeza como una batidora con miles de pensamientos. He de decir que no son malos, pero por ejemplo me levanto y me acuesto con música 24/7 en mi cabeza, si pienso en algo mi cabeza lo hace con música inconscientemente. Yo no hago nada, simplemente la dejo estar y sigo con mi vida pero si es cierto que a veces me agota y me encantaría estar tranquila. Siento como si tuviese una radio encendida todo el santo día, también algo de hiperactividad. Os leo gracias.RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes como una “radio encendida” durante todo el día puede resultar realmente agotador, especialmente cuando ya vienes de una historia de ansiedad, pánico e hipervigilancia.
Hay algo que estás haciendo que me parece importante: no estás luchando constantemente contra esa música. Dices que aparece, la dejas estar y continúas con tu vida. En este tipo de fenómenos, intentar expulsar a la fuerza un pensamiento, una melodía o una sensación mental puede producir el efecto paradójico de hacerla todavía más presente. Cuanto más comprobamos si por fin ha desaparecido, más tenemos que volver a buscarla mentalmente y, por tanto, más presente permanece.
Sin embargo, tampoco atribuiría automáticamente todo lo que te ocurre al TEPT complejo ni interpretaría necesariamente que “el cuerpo está intentando decirte algo”. Esa puede ser una forma útil de comprender tu experiencia, pero no es la única explicación posible. Lo importante es observar cómo está funcionando concretamente el problema ahora.
También señalas un dato relevante: este aumento del nerviosismo, la sensación de tener miles de pensamientos, la música prácticamente continua y cierta hiperactividad han aumentado después de la última sesión de EMDR. Coméntaselo exactamente así a tu terapeuta antes de continuar trabajando material traumático. No significa necesariamente que el EMDR te esté perjudicando, pero tu terapeuta necesita conocer el grado de activación que estás experimentando para valorar el ritmo del tratamiento y si conviene priorizar estabilización antes de seguir procesando.
Mientras tanto, intentaría evitar dos trampas. Una sería combatir la música durante todo el día; la otra, empezar a vigilarla constantemente preguntándote por qué aparece, cuánto lleva ahí, si está aumentando o cuándo desaparecerá. Ambas cosas pueden terminar convirtiendo la “radio” en el centro de tu atención.
Y conviene diferenciar algo: si reconoces perfectamente esas canciones o melodías como algo que ocurre dentro de tu mente, es diferente de escuchar música como si procediera realmente del exterior. Si llegases a percibirla como un sonido externo real, aparecieran otros fenómenos perceptivos, disminuyera mucho tu necesidad de dormir o esa hiperactividad aumentara claramente, sería importante comunicárselo cuanto antes a los profesionales que te atienden y solicitar una valoración médica.
No necesitas conseguir inmediatamente una cabeza completamente silenciosa. El primer objetivo puede ser mucho más modesto y paradójicamente más eficaz: conseguir que esa radio pueda sonar sin que tú tengas que convertirte en su oyente permanente.
Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente la ansiedad, el pánico, la hipervigilancia y la relación que estás estableciendo con estos pensamientos y sensaciones, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
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Tengo 19 años y vivo con mis padres y hermana. Mi relación familiar es super tóxica .He tenido vario
Tengo 19 años y vivo con mis padres y hermana. Mi relación familiar es super tóxica .He tenido varios problemas de salud mental durante toda mi adolescencia y juventud debido a ello y ahora tengo ansiedad y depresión ,vivir en casa de mis padres hace que todo empeore más, me hace mucho daño... Y aumenta mis pensamientos en lo peor pero no puedo irme de casa ( por economía y por miedo) y no sé que hacer, encima me siento egoísta por querer irme hasta en eso soy yo el problema y la egoísta.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Hay una frase de lo que dices que merece especial atención: «aumenta mis pensamientos en lo peor». Si con eso quieres decir que aparecen pensamientos de suicidio, de hacerte daño o de que preferirías no estar aquí, es importante que se lo cuentes claramente a un profesional y a alguna persona de confianza. Si temes poder hacerte daño, busca atención urgente. En España también puedes contactar con la Línea 024, disponible las 24 horas: 024.
Respecto a sentirte egoísta por querer marcharte, distinguiría dos cosas: querer a tu familia y necesitar distancia de una convivencia que te hace daño no son incompatibles. Tener 19 años y desear construir progresivamente tu propia vida tampoco convierte a nadie en egoísta.
Ahora mismo parece que estás atrapada entre dos soluciones extremas: «seguir aquí soportándolo» o «irme de casa ya», y la segunda te parece imposible por dinero y miedo. Pero existe un espacio intermedio. Puedes empezar a construir tu salida antes de poder marcharte: estudiar qué ingresos necesitarías, posibilidades de trabajo o formación, compartir vivienda, personas con las que podrías contar y qué pequeños pasos aumentarían tu autonomía. El objetivo inicial no tiene que ser abandonar mañana la casa, sino conseguir que cada mes dependas un poco menos de aquello de lo que hoy no puedes salir.
Mientras continúes viviendo allí, también habría que trabajar cómo relacionarte con tu familia. En ocasiones intentar explicar continuamente cómo nos sentimos, conseguir que determinadas personas nos comprendan o defendernos de cada provocación termina multiplicando los conflictos. Habrá situaciones en las que sea más protector reducir la confrontación, poner límites y reservar determinadas partes de tu vida para espacios y personas más seguros.
Y prestaría mucha atención a ese pensamiento de «hasta en esto soy yo el problema». Una cosa es revisar aquello que tú puedes cambiar y otra convertirte automáticamente en culpable de todo cuanto ocurre en la familia. Precisamente un trabajo psicológico puede ayudarte a diferenciar ambas cosas y, sobre todo, a pasar de sentirte atrapada a construir alternativas concretas.
Con ansiedad, depresión y esos «pensamientos en lo peor», no intentaría afrontar todo esto sola. Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar tanto lo que está ocurriendo en casa como un plan progresivo para recuperar autonomía y seguridad, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
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Mi pareja discute por cosas pequeñas y en todas las discusiones termina sacando a mi familia , compa
Mi pareja discute por cosas pequeñas y en todas las discusiones termina sacando a mi familia , comparando situaciones que han pasado con lo que a el le molesta, cabe recalcar que no son situaciones graves , el siempre agranda todo , ejemplo dejar un paquete abierto de galletas o algo y reacciona de manera agresiva en palabras , yo ya no reacciono solo me quedo escuchando hasta que se aburra , ya no se que hacer me tiene agotada , sin ganas de hablar , tambien tiene a su madre en un altar y vive comparandome con ella , ( soy criada solo por mi padre , mi madre fallecio cuando era pequeña) . A veces quiero desaparecer y dejar todo , siento que una pequeñez invalida todo lo bueno que hago por el y mis hijos , ya no aguanto esta situacion , no se como abordarlo.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Por lo que describes, el problema ya no parece ser el paquete de galletas ni ninguna de esas pequeñas situaciones. El problema es cómo se gestionan los desacuerdos entre vosotros: ante algo pequeño aparece una reacción verbal desproporcionada, se incorporan asuntos que nada tienen que ver con lo ocurrido, aparece tu familia, las comparaciones con su madre y tú has terminado optando por callarte hasta que él se canse.
Entiendo por qué lo haces: probablemente has descubierto que responder, justificarte o intentar hacerle entrar en razón prolonga todavía más la discusión. Pero el resultado es preocupante porque dices que ya estás agotada, que no tienes ganas de hablar y que sientes que todo lo bueno que haces queda anulado por cualquier pequeño error. La relación empieza así a organizarse alrededor de evitar la próxima discusión.
Tampoco aceptaría como normal que cada conflicto termine convirtiéndose en un juicio global sobre ti o sobre tu familia. Si el problema son unas galletas abiertas, se habla de las galletas. Introducir a tu padre, tu historia familiar o compararte con su madre no resuelve el problema original; amplifica el conflicto y te coloca permanentemente a la defensiva.
Necesitaríais cambiar las reglas de esas conversaciones. No se trata de ganar las discusiones, sino de establecer que un desacuerdo concreto se aborda sobre el asunto concreto y sin agresividad verbal, descalificaciones ni comparaciones. Y ese límite no consiste en convencerlo mientras está enfadado. Se plantea fuera de la discusión, cuando ambos están tranquilos. Después habrá que observar algo fundamental: qué hace él cuando tú empiezas a poner límites diferentes. Una relación puede tener problemas de comunicación y repararlos entre dos; otra cosa es que uno de los miembros considere que tiene derecho a tratar al otro agresivamente.
También me preocupa que digas «a veces quiero desaparecer» y «ya no aguanto». Si significa que deseas escapar de esta situación, es una señal muy clara del nivel de agotamiento al que has llegado. Si con desaparecer quieres decir que estás pensando en morir o hacerte daño, no te quedes sola con ello y busca ayuda inmediata. En España puedes contactar con la Línea 024, disponible las 24 horas, en el 024.
No intentaría decidir hoy toda tu relación desde el agotamiento, pero tampoco seguiría normalizando una dinámica que te está dejando sin voz. Hay que trabajar tanto tus límites como la interacción que se ha establecido entre vosotros y comprobar si él está dispuesto a modificar su manera de relacionarse contigo.
Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar cómo abordar esta dinámica y recuperar capacidad para posicionarte sin entrar continuamente en discusiones, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
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Hola, estoy agotada, de verdad. Desde siempre he tenido pensamientos intrusivos sobre que cosas mala
Hola, estoy agotada, de verdad. Desde siempre he tenido pensamientos intrusivos sobre que cosas malas podían pasarme a mi, a mis seres queridos y a veces a personas aleatorias. Siempre tenia que hacer cosas para evitarlo, como repetir acciones, y luego evolucionó a tener que repetir pensamientos hasta sentir que había viajado en el tiempo mentalmente y había arreglado algo. Posteriormente empecé a tener pensamientos intrusivos pero que no solo eran pensamientos, sino que se acompañaban de sensaciones muy extrañas a las que no sé darles palabras, y estas sensaciones son las que me preocupan. Se sienten mágicas, como si tuvieran algún tipo de poder. Y no conozco a nadie con TOC (mi diagnóstico) que las experimente, o que haya descrito tener esas sensaciones mágicas, la gente normalmente habla de pensamientos o imágenes mentalesy ya. Me preocupa mucho no entender qué significan, me angustia sentirme sola en esto. Además acompañan a obsesiones relacionadas con el sufrimiento eterno y eso es algo que me paraliza, porque no tiene solución. No sé qué hacer, jamás había estado tan mal y me había sentido tan sola.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Lo que describes es muy angustiante, pero hay algo importante que conviene separar: sentir una experiencia como “mágica”, poderosa o extraordinariamente real no demuestra que tenga realmente ese poder.
En el TOC no siempre aparecen únicamente frases o imágenes mentales perfectamente reconocibles. La obsesión puede quedar vinculada también a sensaciones internas difíciles de describir, a una impresión de que algo “no está bien”, de que falta completar algo o de que determinado pensamiento o acto tiene una trascendencia especial. Lo importante no es tanto encontrar la palabra perfecta para esa sensación, sino observar qué haces después de experimentarla.
Por lo que cuentas, desde hace tiempo has intentado neutralizar el miedo mediante repeticiones, acciones y rituales mentales hasta alcanzar determinada sensación de haber “arreglado” lo ocurrido. Ahí puede estar una parte esencial del problema: cada vez que consigues neutralizar momentáneamente la amenaza, tu mente aprende que había algo que neutralizar. El alivio inmediato termina fortaleciendo la necesidad del siguiente ritual.
Ahora la obsesión parece haber encontrado un adversario todavía más difícil: el sufrimiento eterno. Y precisamente porque es una cuestión que no admite una comprobación definitiva, intentar conseguir certeza absoluta puede convertirse en una trampa interminable. Cada respuesta permite inmediatamente otra pregunta: “¿pero y si…?”. No necesitas resolver filosóficamente la eternidad para poder tratar el mecanismo obsesivo que te está haciendo sufrir.
Tampoco te recomendaría buscar continuamente testimonios de otras personas con TOC para comprobar si alguien siente exactamente esas “sensaciones mágicas”. Entiendo perfectamente por qué lo haces: necesitas confirmar que esto pertenece al TOC y tranquilizarte. Pero esa búsqueda puede transformarse en otra comprobación. Aunque encontraras hoy diez personas con exactamente la misma experiencia, probablemente mañana aparecería la duda de si la tuya es realmente idéntica.
Dices además que jamás habías estado tan mal y que te sientes profundamente sola. Eso merece que contactes cuanto antes con el profesional que está tratando tu TOC y le describas exactamente estas experiencias, incluida esa cualidad de “poder” o “magia”, sin miedo a que resulte extraño. Es importante que pueda valorar directamente qué está ocurriendo y ajustar el tratamiento si es necesario.
No estás obligada a descifrar cada sensación para poder empezar a liberarte de ella. A veces el cambio comienza precisamente cuando dejamos de conceder a cada pensamiento y a cada sensación interna la obligación de explicarnos algo.
Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente este mecanismo obsesivo, las compulsiones mentales y la necesidad de encontrar certeza frente a estas sensaciones, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
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He sufrido maltrato por parte de mi ex pareja. Soy hombre, asi que no sé donde acudir. El caso es
He sufrido maltrato por parte de mi ex pareja.
Soy hombre, asi que no sé donde acudir.
El caso es que todos los dias tengo pesadillas, me ha aparecido un quiste junto a la carótida y me han diagnosticado un leve deterioro cognitivo.
Me llego a decir en una sola frase que fracaso en todos mis trabajos, que si me suicido no se sentirá culpable, que ninguna mujer estará conmigo porque tengo bronquitis crónica y que no tengo amigos por mi forma de ser.
Vino a mi casa gritandome, le dije que no siguiera porque iba a llamar a la policía, y ella me dijo que les llamara, que no me harían caso y se reiria "en mi puta cara", y asi fue.
Me llego a amenazar con denuncias falsas, la tuve que echar del padrón de mi casa porque no se iba, utilizo tarjetas mias de puntos meses después de terminar la relación y un largo etcétera que además involucran abusos financieros y de difamación en los bares de mi entorno.
Mi pregunta es quien atiende a los hombres cuando una mujer es la que ejerce el abuso, porque no tenemos un 016 y ninguna institución publica se hace cargo.
Todos los sitios donde he acudido reconocen el vacío legal, y sólo te medican.
No tenemos psicoterapia especializada en trauma relacional, nos avergüenza contarlo en nuestro entorno, las autoridades actuan con pasividad y en definitiva somos invisibles.
Cómo recomiendan recuperarse a un hombre cuando ha sido víctima de una mujer maltratadora, ya que nadie ofrece aparentemente recursos para esto?RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo primero que señalaría es algo importante: ser hombre no hace menos grave haber sufrido humillaciones, amenazas, control económico, intimidación o cualquier otra forma de violencia dentro de una relación. Y pedir ayuda por ello tampoco exige que previamente exista una determinada etiqueta para la persona que ejerció esas conductas.
Por lo que describes, además, el problema ya no termina con la ruptura. Las pesadillas diarias, la hipervigilancia, la vergüenza, la necesidad de reconstruir continuamente lo sucedido o el miedo a que continúe haciéndote daño pueden mantenerte psicológicamente vinculado a una relación que físicamente ya ha terminado. El tratamiento debería trabajar precisamente sobre ese funcionamiento actual y no limitarse exclusivamente a medicar los síntomas.
También separaría dos planos. El quiste próximo a la carótida y el deterioro cognitivo que mencionas requieren seguimiento médico y no sería adecuado atribuirlos directamente al maltrato o al estrés sin una valoración médica específica. Las pesadillas, la ansiedad y las consecuencias emocionales de lo vivido sí pueden abordarse psicológicamente.
Respecto a tu pregunta concreta, aunque es cierto que determinados recursos españoles están específicamente diseñados para mujeres víctimas de violencia de género, no es correcto que como hombre no tengas ningún recurso público como víctima. Las Oficinas de Asistencia a las Víctimas del Delito atienden gratuitamente a víctimas directas e indirectas de todo tipo de delitos, incluida la violencia doméstica, y la atención no está condicionada a haber presentado previamente una denuncia. Pueden proporcionar orientación, apoyo emocional, valoración de necesidades y asistencia psicológica o derivación a otros recursos.
Si estás en Cataluña, la Oficina d’Atenció a la Víctima del Delicte atiende a personas víctimas de delitos antes, durante y después del procedimiento penal y contempla orientación y atención psicológica para las secuelas. Existe además el Servei d’Informació i Orientació a Persones Víctimes d’un Delicte.
Más allá del recurso institucional, buscaría un profesional con experiencia en violencia dentro de la pareja, trauma psicológico o trauma relacional. No necesitas encontrar necesariamente un servicio que se denomine específicamente “para hombres maltratados” para que pueda realizarse un tratamiento adecuado.
Y terapéuticamente tendría mucho cuidado con convertir la recuperación en demostrar una y otra vez que fuiste víctima o en conseguir que todo tu entorno comprenda exactamente lo que ocurrió. Es perfectamente legítimo documentar los hechos cuando sea necesario, pero otra cosa es quedar atrapado psicológicamente en la necesidad de obtener reconocimiento de quien quizá nunca vaya a proporcionártelo. Recuperarse significa también conseguir que lo que esa persona hizo y dijo deje progresivamente de determinar cómo te ves a ti mismo. Frases como las que describes pueden continuar actuando mucho después de que quien las pronunció haya desaparecido de nuestra vida.
No necesitas avergonzarte por ser un hombre que ha sufrido dentro de una relación. Necesitas un espacio en el que lo sucedido pueda tratarse con seriedad, sin minimizarlo y sin convertirte únicamente en aquello que sufriste.
Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si quieres trabajar las consecuencias psicológicas que ha dejado esta relación y valorar cómo empezar a recuperar seguridad y autonomía, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
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Hola buen día, les cuento, tengo 2 hijos, mi hija de 28 y mi hijo de 15, siempre se han visto muy bi
Hola buen día, les cuento, tengo 2 hijos, mi hija de 28 y mi hijo de 15, siempre se han visto muy bien y se cuidan entre ellos, había mucha confianza y todo muy bien, cada quien tiene su cuarto, pero a veces se quedan a juntos, y un día mi hija nos dice que su hermano dormido la comenzó a tocar, no se que hacer o como actuar con mi hijo. Por que siempre se han llevado muy bien y cuando esta despierto no a pasado nada solo fue formido
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Hola. Entiendo que la situación os haya alarmado, pero intentaría evitar dos extremos: actuar como si no hubiese ocurrido nada porque estaba dormido, o concluir inmediatamente que vuestro hijo lo hizo conscientemente y con intención sexual.
Lo primero es proteger a ambos. De momento, no deberían volver a dormir juntos ni compartir cama, aunque hasta ahora lo hayan hecho con absoluta normalidad. Tu hija necesita sentir que habéis escuchado lo sucedido y que no tiene que exponerse nuevamente a una situación que le ha resultado invasiva.
Con vuestro hijo de 15 años conviene hablar con calma y sin acusaciones. Preguntadle qué recuerda de aquella noche y escuchad antes de interpretar. Existen conductas que pueden producirse durante el sueño sin plena consciencia, pero con un único episodio y esta información no podemos determinar desde aquí qué ocurrió ni atribuirle una causa concreta.
Evitaría interrogarlo repetidamente, avergonzarlo, llamarlo abusador o exigirle explicaciones que quizá no pueda dar. Las etiquetas pueden transformar rápidamente un episodio que todavía necesitamos comprender en una identidad problemática. Al mismo tiempo, que estuviera aparentemente dormido no significa que debamos minimizarizar lo vivido por vuestra hija. Ambas cosas pueden sostenerse simultáneamente: protegerla a ella y no condenarlo a él antes de saber qué está ocurriendo.
Si vuelve a producirse algún comportamiento sexual durante el sueño, aparecen otros episodios extraños mientras duerme o él refiere no recordar lo sucedido, sería recomendable consultar con pediatría o medicina del sueño para valorar posibles conductas asociadas al sueño. Y si existen indicios de que estaba despierto, aparecen otros comportamientos sexuales preocupantes o vuestra hija relata circunstancias diferentes de las que conocéis ahora, será necesaria una valoración profesional específica.
En este momento vuestro papel como padres es poner límites claros sin crear precipitadamente un culpable: habitaciones separadas para dormir, escuchar individualmente a ambos y buscar una valoración profesional si quedan dudas sobre lo sucedido.
Soy Amador Manero, psicólogo de PSYAMM. Si necesitáis orientación para abordar esta situación familiar sin deteriorar la relación entre los hermanos y, sobre todo, preservando la seguridad de ambos, podéis consultarme a través de Doctoralia.es.
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Sufro de ansiedad tengo 36 años y el domingo día 19 tome alprazolam por ultima vez porque el lunes e
Sufro de ansiedad tengo 36 años y el domingo día 19 tome alprazolam por ultima vez porque el lunes empece con el escitalopram que me receto mi psiquiatra. Tengo pensamientos de miedo y temor que me pase algo al corazon por eso me hice pruebas en enero como prueba de esfuerzo un electro un holter 24 horas combinando trabajo y descanso trabajo en movimiento y una ecografía salio todo perfecto. El día 12 de julio me dio una crisis de ansiedad con pánico y me tome el alprazolam también meses atrás de vez en cuando me daba alguna y me tomaba el medicamento o igual aveces me relajaba solo también ese día 12 de julio me hicieron después de pasar el mal rato un electro y salio todo perfecto
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Por lo que explica, lo primero que transmite tranquilidad es que ya ha sido estudiado desde el punto de vista cardiológico. Una prueba de esfuerzo, un electrocardiograma, un Holter de 24 horas y un ecocardiograma normales hacen poco probable que los síntomas se deban a una enfermedad cardíaca, especialmente si además, durante una crisis de ansiedad, le realizaron otro electrocardiograma que también fue normal.
Es muy frecuente que, después de una crisis de pánico intensa, la atención quede centrada en el corazón. Cada latido, cada pequeña molestia o cualquier cambio en la respiración puede interpretarse como una señal de peligro, generando un círculo en el que el miedo produce más ansiedad y la ansiedad, a su vez, más síntomas físicos.
Respecto al tratamiento, es habitual que al iniciar escitalopram los primeros días no se note mejoría e incluso algunas personas experimenten un aumento transitorio de la ansiedad. Por ese motivo, muchos psiquiatras mantienen durante un tiempo un ansiolítico como el alprazolam mientras el antidepresivo empieza a hacer efecto. Si su psiquiatra le indicó suspender el alprazolam y comenzar el escitalopram, siga siempre las pautas que le haya dado y, si nota que la ansiedad se ha intensificado, consulte con él antes de hacer cambios por su cuenta.
También le animaría a evitar una conducta muy frecuente en la ansiedad por la salud: comprobar constantemente el pulso, buscar síntomas en internet o interpretar cualquier sensación corporal como una señal de que el corazón está fallando. Aunque estas comprobaciones alivian durante unos minutos, suelen mantener el problema a largo plazo.
Si el miedo persiste a pesar de las pruebas normales y está condicionando su vida, además del seguimiento con su psiquiatra sería recomendable realizar tratamiento psicológico. La combinación de tratamiento farmacológico y terapia suele ofrecer muy buenos resultados en los trastornos de ansiedad y pánico.
Por último, si apareciera un dolor en el pecho intenso y diferente al habitual, dificultad importante para respirar, pérdida de conocimiento o cualquier síntoma que le haga pensar en una urgencia médica real, debe acudir a un servicio de urgencias para una nueva valoración.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si desea trabajar este miedo al corazón y las crisis de ansiedad desde un enfoque de Terapia Breve Estratégica, puede consultarme a través de Doctoralia.es.
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Hola hace tres años, me dijeron que tengo diagnóstico de ansiedad me recetaron fluxetina pero ya ten
Hola hace tres años, me dijeron que tengo diagnóstico de ansiedad me recetaron fluxetina pero ya tengoucjo que no tomo medicamentos ,lo que los síntomas siempre ando nerviosa buscando cada síntomas que te go en el Google más me tenso son dolor de brazo izquierdo reflujo sentir algo atorado en la garganta mareada mucha tensión en los músculos debilidad hormigueo eso síntomas son todo el día 24/7 pero ahora traigo una sensación de ardo o quazom en la cabeza
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Por lo que describe, es muy probable que se haya establecido un círculo de ansiedad e hipervigilancia corporal. Los síntomas que menciona —dolor en el brazo, sensación de nudo en la garganta, reflujo, mareo, tensión muscular, hormigueos y debilidad— son síntomas que pueden aparecer en los trastornos de ansiedad, aunque siempre es importante que cualquier síntoma nuevo o diferente sea valorado por un médico para descartar una causa física.
Hay un aspecto de su mensaje que me parece especialmente importante: dice que busca cada síntoma en Google. Esa conducta, aunque busca tranquilizarla, suele producir el efecto contrario. Durante unos minutos puede sentir alivio, pero enseguida aparecen nuevas dudas, nuevas enfermedades posibles y la necesidad de volver a buscar. Así, la ansiedad se mantiene activa las 24 horas.
La sensación de ardor o "quemazón" en la cabeza también puede aparecer en algunas personas con ansiedad, tensión muscular o migraña, pero como comenta que es un síntoma nuevo, le recomendaría que lo consulte con su médico de atención primaria para que pueda explorarlo y valorar si necesita alguna prueba o si forma parte del cuadro de ansiedad.
También comenta que dejó la fluoxetina hace tiempo. Si los síntomas llevan tiempo presentes y están afectando de forma importante a su calidad de vida, sería conveniente volver a consultar con el profesional que la trata. No significa necesariamente que tenga que volver a tomar la misma medicación, pero sí que merece una nueva valoración para decidir cuál es el tratamiento más adecuado en este momento.
Además del tratamiento médico, creo que sería muy beneficioso realizar terapia psicológica. El objetivo no sería únicamente reducir los síntomas físicos, sino romper el círculo formado por la hipervigilancia, el miedo a las sensaciones corporales y la búsqueda constante de información.
Si en algún momento aparecieran síntomas como una pérdida brusca de fuerza en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, alteraciones importantes de la visión, un dolor de cabeza muy intenso y repentino o cualquier otro síntoma neurológico llamativo, debería acudir a un servicio de urgencias para una valoración inmediata.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si desea trabajar la ansiedad y el miedo constante a los síntomas físicos desde un enfoque de Terapia Breve Estratégica, puede consultarme a través de Doctoralia.es
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Llevo unos 8 meses con mi novio y siempre hemos tenido modos de gestión muuy diferentes. Tras unos m
Llevo unos 8 meses con mi novio y siempre hemos tenido modos de gestión muuy diferentes. Tras unos meses de más discusiones, estamos contentos porque hemos podido llegar a encontrar o entender la forma en que reacciona el otro y moldearnos un poco. El problema es que donde yo pensaba que el problema radicaba en la actitud del otro, según voy mirando un poco con perspectiva creo que el problema es siempre que tras una respuesta corta, tardía o no ver que pone el mismo interés que yo en según que cosas, se me activa la alerta de: se estará cansando?, estará pensando en dejarme?,etc y ahí automaticamente me entra la ansiedad de tal manera que me siento tan mal que me planteo si debería dejarlo yo porque las cosas no salen como yo quería. Pese a que el se da cuenta de mi necesidad de validación y reafirmación y me dice que no estoy sola, si no reacciona como yo espero a las cosas actúa de manera desproporcionada donde la primera que sufre soy yo.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes no parece indicar que el problema principal sea la relación, sino la forma en que tu sistema emocional interpreta determinadas señales de la relación.
Hay un patrón muy claro:
Ocurre algo relativamente pequeño: una respuesta más corta, un mensaje que tarda en llegar, menos entusiasmo del que esperabas...
Tu mente no se queda en ese hecho. Da un salto inmediato hacia una conclusión mucho más grande:
"Se está cansando de mí."
"Va a dejarme."
"Ya no siente lo mismo."
Y a partir de ahí, tu cuerpo reacciona como si esa posibilidad ya fuera una realidad. La ansiedad aumenta y aparece una paradoja muy frecuente: para escapar de ese sufrimiento, incluso llegas a pensar que sería mejor dejar la relación tú antes de que te dejen.
Es decir, no quieres terminar la relación porque no quieras a tu pareja. Quieres terminar con la ansiedad que aparece cuando sientes incertidumbre.
Además, hay un dato muy importante en tu mensaje: dices que él detecta tu necesidad de validación, intenta tranquilizarte y te dice que no estás sola. Eso sugiere que tu pareja no está ignorando el problema. Sin embargo, el alivio que obtienes dura poco, porque la siguiente respuesta diferente vuelve a activar el mismo circuito.
Ese es el motivo por el que la validación externa, aunque es agradable y necesaria en una relación, no suele resolver este tipo de ansiedad. Si hoy te tranquiliza un mensaje cariñoso, mañana una respuesta más breve puede hacer que vuelvas a dudar.
Desde un punto de vista psicológico, esto suele parecerse más a una hipervigilancia hacia las señales de abandono que a un problema real de desamor.
Y cuanto más analizas:
cuánto tarda en responder,
cómo escribe,
si pone el mismo interés,
si utiliza los mismos emojis,
si está igual de cariñoso...
más sensible se vuelve tu cerebro a cualquier mínima variación.
Hay otra cosa que me parece importante. Dices que habéis aprendido a entenderos y a adaptaros el uno al otro. Eso habla de una relación que está intentando construirse. Sin embargo, tu ansiedad parece impedirte disfrutar de esos avances, porque siempre está buscando la siguiente señal de peligro.
Mi recomendación sería empezar a trabajar sobre una pregunta distinta. En lugar de preguntarte:
"¿Qué significa que hoy haya respondido diferente?"
pregúntate:
"¿Estoy reaccionando al comportamiento de mi pareja o al miedo que ese comportamiento despierta en mí?"
Porque esas dos cosas no siempre coinciden.
Y otra reflexión que suele ser muy útil: las relaciones sanas no consisten en que el otro elimine toda nuestra incertidumbre. Consisten en aprender a tolerar que el otro puede tener días distintos, responder de maneras distintas o necesitar espacios diferentes sin que eso signifique automáticamente que el vínculo esté en peligro.
Si este patrón se repite también en otras relaciones importantes de tu vida o notas que condiciona mucho tu bienestar, creo que sería muy beneficioso trabajarlo en terapia. No porque estés haciendo algo mal, sino porque aprender a regular ese miedo al abandono puede cambiar profundamente la forma en que disfrutas de tus relaciones.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si quieres trabajar esta necesidad constante de validación y el miedo a que la relación termine desde un enfoque de Terapia Breve Estratégica, puedes consultarme también a través de Doctoralia.es
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Verán, hace dos meses me independicé con mi pareja. No es la mejor casa que eligió, pero soy muy fel
Verán, hace dos meses me independicé con mi pareja. No es la mejor casa que eligió, pero soy muy feliz con él y viceversa. Por otro lado, mi madre parece no estar de acuerdo, aunque ella finja que sí. Hubo un tiempo en que ella pretendía hablar conmigo todos los días por llamada, pero yo no soy esa clase de persona. Cuando le dije que no era necesario, comenzó a victimizarse (lo usual). Luego, en épocas de lluvia, me llamó para preguntarme qué que iba a hacer porque en esa semana yo iba a estar sola. Le dije que iba a estarlo, lógico. Comparó una situación de una mujer que falleció por rachas de viento muy fuertes en otra ciudad y habló mal de mi cachorro, solo porque no pude ir a su casa, ya que tengo que cuidarlo y me cortó la llamada cuando quise ponerle un límite. Recientemente me llamó para meterse en un tema de pagos que no le incumbe. Criticó mi casa solo porque no la limpié un día y tampoco tenía intenciones porque estoy sola por el momento. Ella tiene un especie de TOC con la limpieza. Me dijo que se enferma por la manera en que estoy viviendo. No sé cuál manera si yo estoy muy feliz, no tengo trabajo por el momento, pero estoy feliz. Le dije que eso no me correspondía porque irme es algo que siempre quise. En la misma llamada, me dice que si yo la quisiera (siempre dice que no la quiero), tomaría en cuenta sus consejos. Ella siempre repite los mismos consejos desde que yo era más joven, pero yo pretendo construir mi vida a mi modo. Le dije que si siempre me iba a llamar para hacerme sentir culpable, que no lo hiciera. Me dijo que me bloquearía, entonces le mencioné que ella hiciese lo que quiera y por primera vez le corté la llamada. Lo peor de todo es que después de las veces anteriores a esos problemas, yo iba a la casa a buscar algunas cosas mías y ella me saludaba y pretendía que nada pasaba. También destaco que suele criticar a mi hermana, aunque ella tenga una mayor estabilidad económica que la mía. No sé qué pensar de ella.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Por lo que cuentas, no da la sensación de que el problema principal sea la casa, el perro, la limpieza o las llamadas. Todo eso parece ser el escenario donde se representa un conflicto mucho más profundo: la dificultad de tu madre para aceptar que eres una persona adulta con derecho a tomar tus propias decisiones.
Hay varios patrones que aparecen repetidamente en tu relato: cuando no haces lo que ella espera, responde con culpa ("si me quisieras..."), con victimización, con críticas o con intentos de hacerte responsable de su malestar. Después, cuando pasa el conflicto, actúa como si no hubiera ocurrido. Este tipo de dinámica suele generar mucha confusión porque nunca permite resolver realmente los problemas; simplemente se pasa al siguiente.
También es significativo que critiques una conducta y ella la transforme en una cuestión de amor. No es lo mismo decir "no quiero hablar todos los días" que "no te quiero". Sin embargo, ella parece establecer esa equivalencia. Eso hace que cualquier límite pueda convertirse en una discusión sobre si eres una buena hija.
Respecto a la limpieza, a partir de lo que explicas no es posible concluir que tenga un TOC. Que una persona sea muy exigente con el orden o la limpieza no significa necesariamente que padezca un trastorno obsesivo-compulsivo. Lo importante aquí no es el diagnóstico, sino que está utilizando sus propios criterios para juzgar cómo debes vivir tú.
Creo que has dado un paso importante cuando le dijiste que, si las llamadas eran para hacerte sentir culpable, preferías que no te llamara. Poner un límite no es faltar al respeto; es proteger la relación para que pueda existir de una forma más sana.
Ahora bien, poner un límite una sola vez no suele cambiar una dinámica que lleva años funcionando. Es habitual que la otra persona aumente inicialmente la presión para que todo vuelva a ser como antes. Por eso el verdadero cambio no consiste solo en decir "hasta aquí", sino en mantener ese límite con calma y de forma coherente, sin entrar cada vez a justificarte o convencerla de que lo entienda.
Hay una pregunta que puede ayudarte cuando hables con ella: ¿estoy intentando que comprenda mis decisiones o estoy intentando conseguir por fin su aprobación? Si la respuesta es la segunda, es probable que termines frustrándote una y otra vez, porque la conversación deja de girar sobre cómo vives y pasa a girar sobre si ella valida o no tu manera de vivir.
Por lo que describes, da la impresión de que has empezado una etapa importante de autonomía. Es normal que aparezcan sentimientos de culpa cuando durante muchos años una relación ha funcionado alrededor de las expectativas de uno de los dos. La culpa no siempre indica que estés haciendo algo incorrecto; a veces simplemente aparece cuando empiezas a hacer las cosas de una manera diferente.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si quieres trabajar esta relación desde un enfoque que te ayude a poner límites sin sentirte atrapada por la culpa, puedes consultarme a través de Doctoralia.es
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Hola buenas tardes, quería hacerles una pregunta. Resulta que desde hace muchos años, creo que desde
Hola buenas tardes, quería hacerles una pregunta. Resulta que desde hace muchos años, creo que desde siempre, me he imaginado y he creado historias en mi cabeza. Algunas fantasiosas y otras reales, pero siempre conmigo como protagonista. Pero lo que me preocupa no son las fantasiosas si no las realistas, porque siempre tratan sobre cosas malas para mi. Me imagino en situaciones dolorosas, peligrosas o mortales. Como enfermedades, perdidas y mas cosas mucho mas fuertes. He imagino toda clase de sucesos malos que le puede pasar en la vida a alguien, a veces todos juntos. Y nunca he podido entender porque hago esto. Muchas gracias.
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes es más frecuente de lo que suele pensarse y, por sí solo, no significa que exista un problema grave. Muchas personas generan escenarios imaginarios de forma espontánea. La diferencia está en que, en tu caso, esos escenarios parecen centrarse casi siempre en posibles desgracias que te ocurren a ti.
Desde la psicología entendemos que la mente, cuando intenta protegernos, a veces utiliza una estrategia paradójica: anticipar todos los peligros posibles para estar preparada si algún día suceden. El problema es que esa preparación nunca se completa. Cada historia termina dando paso a otra, y la sensación de amenaza se mantiene.
Es importante diferenciar estos pensamientos de un deseo real. Por lo que explicas, no parece que quieras que esas situaciones ocurran, sino que aparecen de manera involuntaria y te generan inquietud.
También me llama la atención que digas que "siempre" ha sido así. Si realmente este patrón te acompaña desde la infancia, es posible que se haya convertido en una forma habitual de funcionamiento de tu mente. Eso no significa que no pueda modificarse, pero sí que probablemente se haya automatizado con el paso de los años.
Te haría una pregunta que suele ser muy útil: cuando imaginas esas situaciones, ¿después te sientes más tranquilo porque piensas que estarás preparado, o terminas sintiéndote todavía más angustiado? En la mayoría de los casos ocurre lo segundo. La mente intenta protegerse, pero acaba alimentando precisamente el miedo que quería evitar.
Si estas historias aparecen con mucha frecuencia, te generan ansiedad, interfieren en tu bienestar o sientes que no puedes dejar de hacerlas, sería recomendable realizar una valoración psicológica. En ocasiones forman parte de problemas de ansiedad, preocupación excesiva o pensamientos obsesivos, y existen tratamientos eficaces para romper ese círculo.
La buena noticia es que no se trabaja intentando "pensar en positivo" o luchando contra cada pensamiento, sino modificando la relación que mantienes con ellos para que dejen de tener tanto poder sobre ti.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si quieres aprender a romper este patrón de anticipar continuamente desgracias y recuperar tranquilidad, puedes consultarme a través de Doctoralia.es
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Hola. Quería hacer una consulta porque siento que esto ya está afectando mucho mi vida. Tengo una no
Hola. Quería hacer una consulta porque siento que esto ya está afectando mucho mi vida.
Tengo una novia a distancia y la amo, pero siento unos celos muy intensos hacia una persona en particular: un amigo mío que también es amigo de ella. No tengo pruebas de que pase nada entre ellos ni creo que me sea infiel. El problema es que mi cabeza no puede dejar de pensar en eso.
Llego al punto de revisar si están conectados al mismo tiempo, notar cuándo mi amigo abre el traductor para escribirle en inglés y sacar conclusiones de cualquier detalle. Soy consciente de que estos comportamientos alimentan mi ansiedad, pero no puedo evitar hacerlo.
Cuando hablan, siento una ansiedad muy fuerte, como si fuera una amenaza para mi relación. Incluso llegué a desear que dejaran de hablar para poder sentir paz, aunque sé que ese pensamiento es egoísta y no es la clase de persona que quiero ser.
Mi pregunta es: ¿esto puede ser un problema de ansiedad, celos obsesivos o dependencia emocional? ¿Cómo puedo empezar a trabajar esto para que deje de controlar mis pensamientos y mi relación?RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Por lo que describes, más que intentar ponerle inmediatamente una etiqueta de “dependencia emocional” o “celos obsesivos”, me fijaría en cómo está funcionando el problema. Y ahí aparece un mecanismo bastante claro.
Sientes miedo de que pueda ocurrir algo entre ellos. Para reducir esa incertidumbre compruebas si están conectados, observas qué hace tu amigo, buscas coincidencias y analizas pequeños detalles. Cada comprobación puede tranquilizarte durante unos minutos, pero también enseña a tu mente que existe un peligro que debe seguir vigilando.
Así se construye un círculo muy potente: cuanto más controlas para sentirte seguro, más cosas encuentras que controlar; y cuanto más controlas, menos seguro te sientes.
El problema, por tanto, no parece ser lo que hacen ellos, al menos con la información que aportas, sino que has empezado a buscar una certeza que ninguna relación puede proporcionar: la garantía absoluta de que nunca ocurrirá aquello que temes.
También es importante que distingas pensamiento de intención. Que hayas pensado “ojalá dejaran de hablar” no te convierte en una persona egoísta. Es la solución que tu ansiedad propone para eliminar la amenaza. Probablemente sentirías alivio si dejaran de hablar, pero el riesgo es que después tu miedo encontrara otra persona, otra conexión o alguna nueva señal que comprobar.
Por eso intentaría empezar precisamente por reducir las comprobaciones. No todas de golpe si resulta imposible, pero sí progresivamente. Cuando aparezca la necesidad de comprobar quién está conectado, retrasarla deliberadamente. Después ampliar ese tiempo. El objetivo es aprender a soportar la incertidumbre sin neutralizarla inmediatamente mediante el control.
Y evitaría también interrogar repetidamente a tu pareja buscando tranquilidad. Las preguntas del tipo “¿seguro que no te gusta?”, “¿de qué habéis hablado?” o “¿por qué estabais conectados a la vez?” pueden aliviar momentáneamente, pero terminan alimentando exactamente el mismo mecanismo.
Hay una paradoja importante en los celos: intentar controlar todo para no perder una relación puede terminar deteriorando precisamente la relación que queremos proteger.
Si esto ocupa muchas horas, condiciona tu estado de ánimo o empieza a determinar con quién puede relacionarse tu pareja, sería recomendable trabajarlo profesionalmente. No tanto para convencerte de que “no pasa nada”, sino para ayudarte a recuperar libertad frente a la necesidad de comprobar y controlar.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si quieres trabajar este problema desde Terapia Breve Estratégica, puedes consultarme también a través de Doctoralia.es
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Al inicio de nuestra relación acordamos mutuamente que el consumo de pornografía no tendría cabida e
Al inicio de nuestra relación acordamos mutuamente que el consumo de pornografía no tendría cabida en nuestra pareja. Sin embargo, al cabo de un mes, tras una discusión en la que él pensó que la relación podía terminar, rompió ese acuerdo. Cuando se lo pregunté, me lo negó y solo lo admitió después. Aquello me causó un trauma importante que recientemente he tratado con terapia EMDR.
Dos años después, cuando aún seguía recuperándome, descubrí una nueva traición. Mantuvo conversaciones con chicas de OnlyFans que intentaban venderle contenido. Aunque no inició esas conversaciones, no compró nada y les dijo que tenía pareja y quería ser fiel, habló con ellas durante horas, abrió sus fotografías y les hizo cumplidos sexualizados y, lo que más me dolió, volvió a ocultármelo y a mentirme cuando le pregunté. Solo reconoció la verdad cuando le mostré las pruebas. Al principio reaccionó con enfado y a la defensiva, justificándose y minimizando lo ocurrido, pero al día siguiente asumió su responsabilidad y dice estar comprometido a cambiar.
Mi duda es si una relación puede recuperarse después de dos traiciones acompañadas de mentiras, especialmente cuando la segunda ocurre antes de haber sanado la primera. ¿Es posible reconstruir la confianza en estas circunstancias? En caso afirmativo, ¿Qué tipo de terapia y terapeuta podría ayudarnos? ¿Sería más recomendable la terapia de pareja o la terapia individual para ambos?RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Sí, una relación puede recuperarse después de dos rupturas de confianza, pero no porque pase el tiempo ni porque él prometa que no volverá a ocurrir. Se recupera si cambia el funcionamiento que permitió que ocurrieran.
En vuestro caso, yo distinguiría dos problemas. Uno es la conducta sexual o relacional que vulneró los acuerdos que habíais establecido. El otro, probablemente más dañino para la confianza, es el patrón repetido: ocurrió algo, preguntaste, lo negó y solo apareció la verdad cuando presentaste pruebas. La literatura clínica sobre recuperación tras una infidelidad o traición destaca precisamente la mentira y la pérdida de confianza como elementos centrales de la herida relacional.
Por eso, que al día siguiente asumiera su responsabilidad es positivo, pero todavía no demuestra un cambio. El cambio tendrá que verse en el tiempo mediante coherencia entre palabras y comportamiento, capacidad para hablar de lo sucedido sin minimizarlo, transparencia y comprensión del impacto que ha tenido en ti. La confianza no se exige: se vuelve a experimentar.
También evitaría que tú te conviertas en investigadora permanente de teléfonos, historiales, conexiones y pruebas. Es comprensible después de haber descubierto dos mentiras, pero si la única manera de sentir seguridad termina siendo comprobar continuamente, podéis construir una relación aparentemente segura a costa de que tú vivas permanentemente vigilando.
Respecto a la terapia, en vuestra situación priorizaría terapia de pareja con un profesional que tenga experiencia específica en rupturas de confianza, infidelidad o traición relacional, no simplemente terapia de pareja general. Hay modelos específicos que trabajan primero la estabilización y restauración de la confianza y posteriormente los patrones relacionales que necesitan modificarse.
La terapia individual puede complementar perfectamente ese trabajo. Para ti, si continúan síntomas traumáticos importantes, tiene sentido seguir trabajando individualmente. EMDR cuenta con respaldo como intervención para PTSD y síntomas postraumáticos cuando está clínicamente indicada, aunque que una traición haya sido vivida como traumática no significa automáticamente que exista un diagnóstico de PTSD. Para él, una terapia individual podría ser especialmente útil si necesita comprender por qué, ante situaciones comprometedoras, termina ocultando, negando o justificándose en lugar de afrontar las consecuencias.
Pero no creo que necesariamente tengáis que elegir entre individual o pareja. Si ambos queréis continuar, yo plantearía terapia de pareja como eje central y tratamiento individual cuando exista una necesidad específica en cualquiera de los dos.
Y hay una cuestión decisiva: no necesitas decidir ahora mismo si volverás a confiar plenamente. Esa pregunta puede ser demasiado grande. Una pregunta más útil sería: ¿está comportándose actualmente de una manera que, mantenida durante meses, podría hacer posible que yo volviera a confiar?
Ahí las acciones proporcionarán una respuesta mucho más fiable que las promesas.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si queréis abordar esta ruptura de confianza mediante terapia de pareja, podéis consultarme a través de Doctoralia.es
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Hace unos meses mi pareja empezó con una crisis existencial muy aguda que, bajo mi opinión no expert
Hace unos meses mi pareja empezó con una crisis existencial muy aguda que, bajo mi opinión no experta, estaba cerca de transitar a una depresión. Seguía haciendo las tareas "básicas" de ir a trabajar, a sus clases de deporte, etc, pero se sentía sin energía y apático de cara a organizar, por ejemplo, planes o salidas. Le costaba hablar de ello con sus amigos o familia; solo compartía este "malestar" conmigo. Tambien empezó con ayuda profesional pero no iba de manera regular. Hace 15 días me dijo que me quería muchísimo, que no dudaba de su amor hacia mí, pero que me quería dejar porque no era capaz de mantener la relación; no se veía con fuerzas, se sentía una carga para mi, e incluso las muestras de afecto a veces le hacían sentirse muy mal y tenía ganas de "huir". Fue una ruptura muy dolorosa; se fue de casa diciendo que me quería, y con mucho dolor. Dice que le gustaría "recuperarse y volver en un futuro", pero que ahora no puede. Desde ese día, seguimos manteniendo el contacto. Para mi esta situación está siendo dolorosa por varios motivos: la ruptura en sí; el no querer enfrentarme a un duelo que siento como "innecesario"; y por ver cómo la persona a la que quiero no es capaz de aceptar mi acompañamiento en este proceso. Mi pregunta es, se puede "salvar" esta relación con un proceso de acompañamiento? Puede una persona en esta situación mejorar y al mismo tiempo ser capaz de reconstruir su vida? A qué se supone que tengo que enfrentarme yo en esta situación? A una ruptura? A saber gestionar esta incertidumbre? A "insistir" en acompañarle?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Sí, una persona que atraviesa una crisis emocional importante puede mejorar y posteriormente reconstruir una relación. Pero hay una diferencia fundamental entre que sea posible y que tú puedas conseguirlo acompañándole.
Por lo que describes, su decisión no parece formulada como “ya no te quiero”, sino como “no puedo sostener esto ahora”. La apatía, la falta de energía, el aislamiento y la sensación de ser una carga pueden aparecer en estados depresivos, pero sería imprudente diagnosticarle únicamente por estos datos. Lo importante es que existe un sufrimiento significativo que debería abordar de manera regular con el profesional que ya ha consultado.
Hay además una frase especialmente significativa: que incluso tus muestras de afecto le produzcan malestar y ganas de huir. En estas situaciones puede aparecer una paradoja dolorosa: cuanto más intenta la pareja ayudar, cuidar, comprender y acercarse, más puede sentir la persona que tiene algo que responder, corresponder o sostener cuando precisamente siente que no puede hacerlo. Entonces incluso el amor se convierte involuntariamente en una demanda.
Por eso no recomendaría “insistir” en acompañarle. Puedes ofrecer disponibilidad, pero acompañar a alguien también significa respetar que en determinado momento no quiera ser acompañado de la manera que nosotros desearíamos.
Y aquí aparece probablemente la parte más difícil para ti: él tiene derecho a pedir distancia aunque te quiera, y tú tienes derecho a no permanecer indefinidamente esperando a que decida si algún día puede volver.
Creo que ahora te perjudicaría vivir esta situación como una especie de relación suspendida: formalmente separados, emocionalmente unidos y pendientes de una futura reconciliación. Eso puede impedirte iniciar el duelo porque cada conversación mantiene abierta la expectativa de “quizá mañana vuelva”.
Su frase “me gustaría recuperarme y volver en un futuro” expresa un deseo actual, no una garantía.
Por eso, de las tres posibilidades que planteas, yo trabajaría fundamentalmente dos: aceptar que actualmente existe una ruptura y aprender a gestionar la incertidumbre respecto al futuro.
No necesitas decidir que la relación ha terminado para siempre. Necesitas aceptar la realidad de hoy: él ha decidido salir de ella porque siente que no puede sostenerla.
Paradójicamente, respetar esa separación puede ofrecer más posibilidades de reconstrucción futura que intentar mantener artificialmente la relación mediante un acompañamiento que él ahora vive como demasiado exigente emocionalmente.
También revisaría el contacto que mantenéis. Pregúntate después de hablar con él: “¿Este contacto me ayuda a adaptarme a la situación o me deja esperando una señal de que volveremos?”. Si ocurre sistemáticamente lo segundo, quizá necesitéis establecer cierta distancia durante un tiempo.
Y si algún día quiere regresar, la cuestión no debería ser simplemente “¿todavía nos queremos?”. Tendríais que comprobar qué ha cambiado realmente, cómo está gestionando su problema y si ambos podéis construir una relación diferente sin que tú ocupes el papel de cuidadora y él el de persona que debe ser rescatada.
Ahora mismo su recuperación le corresponde a él. Tu tarea es mucho más difícil de aceptar: cuidarte sin intentar resolver por él aquello que solo él puede afrontar.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si necesitas ayuda para atravesar esta ruptura ambigua y gestionar la incertidumbre sin quedar atrapada esperando, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
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Hola. Hace unas tres semanas que mi ansiedad se me ha ido de las manos, desde que tuve angustia y ca
Hola. Hace unas tres semanas que mi ansiedad se me ha ido de las manos, desde que tuve angustia y casi un ataque de pánico un día en en trabajo. Me cuesta dormir bien porque me acuesto nerviosa y, al coger el sueño, me despierta la taquicardia, y al dormir tengo sueños muy vívidos, así que siempre estoy muy cansada y estresada. He tenido episodios de pánico y miedo a no respirar porque he tenido tensión en el pecho por la ansiedad y el miedo incluso hizo que me castañetearan los dientes. Ahora en el trabajo suelo estar bien, y animada, pero se me cuelan pensamientos intrusivos de que me dará algo durmiendo por la noche, o me desmayaré de día, o que querré hacerme daño por desesperación (cuando en realidad no quiero, el mero pensamiento me causa rechazo) y no consigo relajarme. El detonante ha sido la hipocondría por unos meses que de médicos que he tenido y que me han angustiado, aunque al final no tuviera nada grave (mi salud física está bien ahora), no soy capaz de no buscar información en internet ante cualquier mínimo síntoma y estoy hiperfocalizada en mi cuerpo y sus síntomas y cambios. ¿Qué me recomiendan para afrontar esta situación?
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Por lo que describes, parece que se ha creado un circuito muy característico de ansiedad por la salud y miedo al propio miedo, aunque naturalmente un diagnóstico requiere una valoración profesional.
Después de varios meses preocupada por cuestiones médicas, empezaste a observar cada vez más tu cuerpo. Después apareció un episodio intenso de angustia en el trabajo y, desde entonces, tu atención parece haberse quedado permanentemente dirigida hacia cualquier señal corporal.
Taquicardia, tensión en el pecho, sensación de falta de aire, temblor, miedo a desmayarse y miedo a morir son síntomas frecuentes durante los episodios de pánico.
El mecanismo que parece estar manteniéndolo es especialmente importante:
Sientes algo en el cuerpo. Lo observas. Piensas “¿y si me ocurre algo?”. Buscas información, compruebas cómo respiras o cómo late el corazón. Encuentras momentáneamente una explicación tranquilizadora, pero poco después aparece otra sensación y necesitas volver a comprobar.
Paradójicamente, cuanto más vigilas tu cuerpo para sentirte segura, más sensaciones encuentras y más insegura terminas sintiéndote.
Lo mismo ocurre con internet. Buscar síntomas proporciona alivio durante unos minutos, pero después aumenta la necesidad de nuevas comprobaciones. La comprobación compulsiva y la evitación son conductas reconocidas dentro de los problemas de ansiedad.
Por eso empezaría trabajando precisamente ahí. Cuando aparezca una sensación que ya ha sido médicamente valorada, intenta retrasar progresivamente la búsqueda en internet en lugar de realizarla inmediatamente. Lo mismo con tomarte el pulso, comprobar la respiración o explorar repetidamente el cuerpo si haces alguna de estas cosas. No necesitas conseguir dejar de sentir ansiedad para empezar; necesitas empezar a comportarte de manera diferente frente a ella.
Respecto al pensamiento “podría hacerme daño por desesperación”, hay una diferencia importante entre tener un pensamiento intrusivo que te asusta y querer hacerlo. Tú misma señalas que no quieres hacerlo y que el pensamiento te produce rechazo. La ansiedad puede incluir pensamientos obsesivos o intrusivos. No obstante, si alguna vez ese pensamiento cambia y aparece deseo, intención o temor de no poder mantenerte a salvo, entonces sí debes solicitar ayuda urgente.
También evitaría convertir la cama en un lugar donde intentar controlar si vas a dormir, respirar correctamente o tener taquicardia. Cuanto más intentamos controlar voluntariamente determinadas funciones automáticas, más conscientes nos volvemos de ellas y más extrañas pueden parecernos.
Como llevas unas tres semanas con un nivel de ansiedad que está afectando significativamente al sueño y ya has tenido episodios de pánico, te recomendaría consultar con un psicólogo con experiencia específica en ansiedad, pánico e hipocondría. La terapia cognitivo-conductual dispone de evidencia sólida para el trastorno de pánico y las guías clínicas recomiendan tratamiento psicológico estructurado cuando el problema tiene una intensidad relevante.
Desde Terapia Breve Estratégica trabajamos especialmente sobre esas soluciones que aparentemente deberían tranquilizarnos pero terminan alimentando el problema: comprobar, buscar certezas, evitar determinadas situaciones y escuchar continuamente el cuerpo.
La meta no sería convencerte todos los días de que “no te va a pasar nada”. Eso probablemente te tranquilizaría hoy y mañana necesitarías volver a comprobarlo. El objetivo es que dejes de necesitar comprobar continuamente que estás a salvo para poder sentirte a salvo.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si quieres trabajar específicamente este circuito de hipocondría, pánico e hipervigilancia corporal, puedes consultarme también a través de Doctoralia.es
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Desde pequeña he vivido el machismo verbal por mi padre y manipulación por mi madre, aunque mi madre
Desde pequeña he vivido el machismo verbal por mi padre y manipulación por mi madre, aunque mi madre me tapaba cuando llegaba tarde a casa nunca a sido una madre cariñosa he crecido entre el tu no puedes, tú no vales y me he sentido como que jamás se me ha tenido en cuenta mientras que mis hermanos parecía que la cosa no iba con ellos, cuando murió mi padre cuando yo tenía 22 mi tío ya llevaba tiempo en casa con nosotros, mi madre al poco tiempo se fue a vivir con una pareja y ahora era mi tio quien llegaba dia si y día también borracho y con su vocabulario machista, mis hermanos ya uno casado fuera y el otro no vio o no quería ver, un día mi hermano lo echó , y me quedé sola en casa con mi madre...hasta el día de hoy que tengo 47, el caso que sigo sintiendo rechazo, mis hermanos uno ni aparece y el otro algunos ratitos al mes pero yo soy la que está siempre, las peleas como con mi madre son casi diarias, siempre el tú no sabes, tú hermano mediano está cansado de trabajar, etc hasta un día me reconoció que es su ojito derecho, por mucho que me cueste ahí la odie, todo mi esfuerzos años perdidos pendiente de ella para seguir no valiendo nada, de tener que pedirle un beso o un abrazo de tener ansiedad generalizada y nadie darle importancia ni preguntarme cómo estoy, cada día puedo controlar más mi rabia cuando veo que mi madre no escucha, no piensa que estoy al límite aunque lo he hablado varias veces con ella es como hablar con la pared, no sé si puede ser principios de alzheimer, si es porque no atiende pero yo pongo límites y después no puedo mantenerlos porque me siento culpable y también porque creo que necesito tenerla porque es mi zona segura no lo sé el caso que soy sociosanitaria y después en mi casa cuidadora, he estado en algunos profesionales pero no ha funcionado del todo y ahora todo esto me causó problemas digestivos , más ansiedad y ya no sé cómo abordarlo o dejar de tener tanta dependencia por no estar sola quizás es eso lo que me pasa, gracias
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que cuentas no parece simplemente un problema de “dependencia de tu madre”. Parece el resultado de muchos años intentando conseguir precisamente aquello que más necesitabas y que recibiste de manera insuficiente: reconocimiento, afecto y la sensación de ser importante para alguien.
Hay una frase especialmente significativa: “tener que pedirle un beso o un abrazo”. Cuando durante muchos años una persona intenta conseguir afecto de alguien emocionalmente poco disponible, puede quedar atrapada en una paradoja dolorosa: cuanto menos recibe, más intenta obtenerlo; cuanto más intenta obtenerlo y vuelve a sentirse rechazada, mayor es su rabia y también mayor su necesidad.
Por eso puedes sentir simultáneamente amor, necesidad, resentimiento e incluso odio hacia tu madre. No son sentimientos incompatibles.
También parece haberse establecido una posición familiar muy desigual. Tú has permanecido disponible, has cuidado, has acompañado y has asumido responsabilidades, mientras percibes que tus hermanos han podido continuar con sus vidas. Y probablemente esperabas, aunque nunca lo formularas así, que tantos años de entrega terminaran produciendo reconocimiento. Cuando tu madre te dice abiertamente que tu hermano es “su ojito derecho”, no duele solamente esa frase: puede sentirse como la confirmación de una historia que llevas viviendo desde pequeña.
Pero aquí aparece el problema actual: sigues intentando obtener de tu madre una respuesta emocional que quizá ella no sabe, no puede o no quiere darte.
Y cuanto más intentas explicarle cómo te sientes para conseguir que finalmente comprenda, más frustrada terminas cuando “es como hablar con una pared”.
Respecto al posible Alzheimer, no se puede deducir por lo que cuentas. No escuchar, invalidar o mantener determinados patrones familiares no significa necesariamente deterioro cognitivo. Si existen cambios recientes de memoria, orientación, lenguaje, conducta o capacidad para desenvolverse, entonces sí sería conveniente que su médico realizara una valoración específica.
Creo que el trabajo importante para ti está en otro lugar: aprender a poner límites que no dependan de que desaparezca la culpa.
Muchas personas esperan:
“Cuando deje de sentirme culpable, pondré límites”.
Con frecuencia hay que hacer exactamente lo contrario:
poner pequeños límites y aprender progresivamente a soportar la culpa que aparece después.
Porque sentir culpa no demuestra que estés haciendo algo malo. En ocasiones simplemente demuestra que estás haciendo algo diferente de lo que llevas haciendo durante décadas.
Y empezaría por límites pequeños y sostenibles, no por una ruptura radical. Recuperar algunas horas exclusivamente tuyas. No responder inmediatamente a todas las demandas. No continuar determinadas discusiones cuando empiezan los mismos reproches. Dejar alguna responsabilidad que realmente pueda asumir otra persona. Empezar a construir espacios fuera de casa que no tengan ninguna relación con cuidar a alguien.
Hay además una pregunta difícil que podría ser importante trabajar en terapia: si dejaras de intentar conseguir finalmente de tu madre el reconocimiento que llevas buscando toda la vida, ¿qué tendrías que aceptar?
A veces detrás de la dependencia no está solamente el miedo a quedarse sola. Está también la esperanza de que algún día la relación cambie y podamos recibir finalmente aquello que necesitábamos desde pequeños. Renunciar a esa expectativa puede doler enormemente, pero también puede liberar.
Después de haber probado con distintos profesionales, buscaría alguien que no se limite únicamente a analizar tu infancia, porque esa historia ya la conoces bastante bien. Necesitas transformar el funcionamiento actual: culpa, sobrecarga como cuidadora, dificultad para mantener límites, necesidad de aprobación y miedo a quedarte sola.
No se trata necesariamente de alejarte de tu madre. Se trata de conseguir algo mucho más importante: poder estar cerca de ella sin desaparecer tú dentro de esa relación.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si quieres trabajar esta dependencia familiar, la culpa y el establecimiento de límites desde un enfoque estratégico y práctico, puedes consultarme a través de Doctoralia.es.
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Un suceso traumático de la infancia puede olvidarse y recordarse de la nada años después? Tengo 16 a
Un suceso traumático de la infancia puede olvidarse y recordarse de la nada años después? Tengo 16 años y a partir de mis 10 he recordado cosas que me hacen sentir asco, cosas que me pasaron de pequeño, por alguna razón siento que es mi imaginación pero puedo recordar bien el ambiente o lo que sentí ese momento, incluso el olor. Es lo único que me hace creer que no fue mi imaginación. Pudo haber afectado mi manera de crecer? Ya que desde una edad temprana tengo problemas emocionales y de autoestima fuertes, pero ni siquiera recordaba que me había pasado aquello. Otra cosa que me hace creer que si sucedió es que mi cuerpo actúa con rechazo hacia la persona que me hizo pasar aquello, es como, siempre me sentí muy incómodo al estar cerca de esa persona
RESPUESTA DEL PROFESIONAL:
Lo que describes puede ocurrir. Algunas personas recuerdan experiencias difíciles muchos años después o empiezan a darles un significado diferente al crecer. Sin embargo, también es importante ser prudentes: el hecho de que aparezca un recuerdo tiempo después no permite confirmar por sí solo que ocurrió exactamente como se recuerda.
Hay personas que, tras una experiencia traumática, recuerdan fragmentos sensoriales (como un olor, una sensación corporal o el ambiente) antes que una historia completa. También es posible que determinados recuerdos permanezcan poco accesibles durante un tiempo y reaparezcan más adelante, especialmente cuando la persona va madurando emocionalmente. Pero la memoria humana no funciona como una grabación de vídeo, por lo que conviene evitar sacar conclusiones precipitadas sin una exploración clínica adecuada.
Sí es cierto que, si viviste una experiencia muy dolorosa en la infancia, podría haber influido en tu autoestima, en tu forma de relacionarte con los demás o en tu bienestar emocional. Pero esos problemas también pueden deberse a otros factores, por lo que es importante valorar el conjunto de tu historia y no solo ese recuerdo.
Hay otro aspecto que me parece relevante: comentas que tu cuerpo reacciona con rechazo hacia esa persona desde hace años. Las respuestas emocionales y corporales pueden aportar información valiosa, pero tampoco constituyen por sí mismas una prueba de que un recuerdo sea exacto. Son un elemento más que merece ser explorado con cuidado y sin presiones.
Con 16 años, no creo que debas intentar resolver esto tú solo. Lo más recomendable sería hablar con un psicólogo que tenga experiencia en trauma infantojuvenil para que pueda ayudarte a explorar lo que estás recordando de una forma segura, sin forzar recuerdos ni descartarlos automáticamente.
Mientras tanto, intenta no exigirte responder ahora mismo a la pregunta de si ocurrió exactamente así o no. La prioridad no es demostrar el recuerdo, sino comprender cómo te está afectando en el presente y ayudarte a recuperar tranquilidad.
Si en algún momento esos recuerdos se vuelven muy intensos, aparecen pesadillas, mucha ansiedad, conductas de evitación o te sientes desbordado, es importante que lo comuniques a un adulto de confianza para que pueda ayudarte a acceder a atención psicológica cuanto antes.
Soy Amador Manero, de PSYAMM. Si necesitas orientación sobre cómo abordar este tipo de recuerdos desde un enfoque especializado en trauma, puedes consultarme también a través de Doctoralia.es
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