Preguntas de pacientes (381)

  • Puede un trastorno psicológico producir entumecimiento en piernas y pies?Me han hecho todo tipo de p

    Puede un trastorno psicológico producir entumecimiento en piernas y pies? Me han hecho todo tipo de pruebas, emg, rmn, lumbar, craneal, cervical y no sale nada de nada.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Agradezco que comparta con nosotros su preocupación sobre los síntomas que presenta y dé la oportunidad de ayudarla.

    He leído las 8 respuestas de mis compañeras/os de Madrid, Alcorcón, Bilbao, Tarragona y San Adrià del Besòs. Los términos psicosomático, somático, somatización están relacionados con la materia de estudios de la cuestión que plantea. Por otro lado, el trastorno de ansiedad es comorbido en un 24 por 100 con el trastorno que a continuación describiremos.

    Por nuestra parte, ahondaremos en su pregunta:

    ¿Puede un trastorno psicológico producir entumecimiento en piernas y pies?

    Respuesta:

    Sí. Se trata de un síntoma disociativo somatomorfo posiblemente relacionado con el trauma.

    Argumentación:

    En los pacientes con trastornos disociativos complejos aparece una amplia variedad de síntomas somáticos, entre ellos se encuentran el entumecimiento físico (anestesia).

    Si bien el DSM-5 no incluye ningún síntoma somatomorfo en los criterios diagnósticos para los trastorno disociativos, estos sí aparecen incluidos en otra parte bajo el nombre de “síntomas de conversión, que no se explican por la presencia de una enfermedad médica” y “trastornos con síntomas somáticos”.

    Por su lado, la CIE-11 incluye la categoría diagnóstica de Trastorno disociativo con síntomas neurológicos, otra alteración de la sensibilidad. En la descripción puede leerse: “El otro trastorno disociativo con síntomas neurológicos que se manifiestan como alteraciones sensoriales se caracteriza por síntomas sensoriales no identificados en otras categorías específicas en esta agrupación, como entumecimiento, opresión, hormigueo, ardor, dolor u otros síntomas relacionados con el tacto, el olfato, el gusto, el equilibrio, la propiocepción, cinestesia o termocepción. Los síntomas no son compatibles con una enfermedad reconocida del sistema nervioso, otro trastorno mental, del comportamiento durante, del neurodesarrollo u otra condición médica, y no ocurren exclusivamente otro trastorno disociativo”.

    Conclusión

    La revisión detenida para detectar una posible patología disociativa (aunque se manifieste con síntomas disociativos somatomorfos como es el entumecimiento) debería llegar a formar parte de la evaluación diagnóstica habitual. El diagnóstico correcto de los trastornos disociativos es esencial, dado que ello determinará el enfoque específico de tratamiento que tendrá más probabilidades de ayudar a mejorar a los pacientes que adolecen de problemas disociativos complejos.

    Los trastornos disociativos complejos, como es la pregunta que nos ocupa, requieren unos enfoques terapéuticos específicos. En razón de ello, la evaluación diagnóstica reviste la mayor importancia.

    Los síntomas salen a la luz como manifestaciones de las distintas partes disociativas. Los síntomas disociativos pueden ser positivos o negativos. Los síntomas positivos son intrusiones transitorias tales como voces, dolor físico, pensamientos y emociones. Los síntomas negativos son pérdidas de funciones que no se pueden explicar por otras razones, tales como entumecimiento emocional, analgesia o anestesia –como es el caso por el que consulta-, parálisis, y pérdidas repentina de habilidades tales como conducir o cocinar.

    Espero y deseo que los datos aportados hayan sido de utilidad.

    Un saludo.
    Juan José Regadera, Murcia


  • Si tengo un ataque de pánico, puedo criar dependencia hacia mi pareja si la presencia de esta me ayu

    Si tengo un ataque de pánico, puedo criar dependencia hacia mi pareja si la presencia de esta me ayuda a calmarme?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Agradezco que comparta con nosotros su preocupación sobre el trastorno de pánico y su posible relación con la conducta dependiente relacionada con su pareja.

    He leído las 9 respuestas de mis compañeras/os de Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Bilbao, Sant Adrià del Besòs y Valencia. Sus argumentos le habrán ayudado a conocer mejor la formación, desarrollo y mantenimiento del trastorno de pánico. Por nuestra parte, analizaremos el trastorno de pánico desde el punto de vista de la interferencia para responder a su pregunta:

    ¿Puedo crear dependencia hacia mi pareja si su presencia me ayuda a calmar que aparezca un ataque de pánico?

    Respuesta:

    Sí, especialmente cuando el trastorno de pánico viene emparentado con agorafobia.

    Argumentación

    En las últimas décadas de investigación y terapia, el trastorno de pánico y la agorafobia han seguido caminos paralelos o el mismo camino. Aunque actualmente el DSM-5 los clasifica como trastorno separados, históricamente han formado parte de un mismo trastorno.

    El trastorno de pánico se asocia a niveles elevados de discapacidad relacionada con el funcionamiento, físico, laboral y social, siendo mayor la discapacidad cuando también está presente la agorafobia.

    El trastorno de pánico se ha relacionado con múltiples problemas de tipo social. Por ejemplo, perturbaciones significativas en el funcionamiento social (salir a comer, actividades al aire libre, fiestas, etc.) y familiar (relaciones de pareja, con los hijos, etc.) especialmente en la personas que reúnen los criterios para el diagnósticos de ambos síndromes (trastorno de pánico y agorafobia).

    Aunque el trastorno de pánico sin agorafobia puede producir cierta perturbación al paciente, la mayor incapacitación se produce con el trastorno de pánico con agorafobia. Este trastorno es el que en general produce mayor malestar, desajuste e incapacitación entre todos los trastornos de ansiedad, siendo algunos pacientes incapaces de salir de su domicilio –de aquí la calma de ir acompañada de su pareja-.

    Los principales efectos de la agorafobia sobre la vida de los pacientes son la incapacitación laboral, las restricciones sociales, otros problemas psicológicos personales (depresión, obsesiones, alcoholismo, sentimientos de inutilidad, etc.), el deterioro marital, y las restricciones de viajes. Es notorio, no obstante, que muchos agorafóbicos (leves o moderados) desarrollan estrategias personales (señales de seguridad –en su caso, como indicábamos, ir acompañada de su pareja-) para afrontar las situaciones de amenaza. Así, algunos pacientes cuando salen de casa utilizan animales de compañía, portan algún objeto personal (paraguas, etc.), una botella de agua, o una caja de ansiolíticos. Otros se acomodan en lugares apartados, no lejos de la salida, o cerca de algún teléfono, cuando asisten a teatros, cines, iglesias, etc. de forma que podrían escapar fácilmente ante la inminencia de un posible ataque de pánico.

    Conclusión

    La sensibilidad a la ansiedad y las interpretaciones catastrofistas (por la creencia de que tales reacciones de ansiedad son peligrosas) favorecen la necesidad de ir acompañada de su marido para mantener la calma. Es importante que considere la autoeficacia para hacerle frente al pánico por sus propios medios. El incremento de la autoeficacia le protegería de desarrollo del trastorno de pánico y no el acompañamiento de su pareja.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


  • Buenos días,Quisiera preguntar que si es posible que una persona madura de 40 años , no salga de

    Buenos días,

    Quisiera preguntar que si es posible que una persona madura de 40 años, no salga de su entorno familiar , casa de sus padres, es posible por que insoncientemente o conscientemente tiene un afecto o una sentimiento protector y de ayuda hacia sus padres. Gracias saludos

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por contar con nosotros para mejorar su situación personal.

    He leído las respuestas de mis 6 compañeras/os. Sus argumentos y aclaraciones le habrán ayudado a conocer las motivaciones y creencias del problema por el que consulta.

    Por nuestro lado, profundizaremos en la creencias patógenas y planes inconsciente para dar sentido a su pregunta:

    ¿Es posible que una persona de 40 años no salga del entorno familiar porque inconscientemente tenga un sentimiento de ayuda hacia sus padres?

    Sí.

    Planteamiento del problema:

    En la infancia ya se está motivado para entender el mundo en orden a adaptarse, de modo que ello daría lugar a creencias acerca de sí mismo y de la vida. Los problemas de los pacientes surgirían de ciertas creencias dolorosas, generalmente inconscientes, en vez de por frustración de deseos ante el “principio de la realidad”. Esas creencias podrían llamarse patógenas puesto que dañan el funcionamiento del individuo, al impedirle seguir ciertas metas razonables. Estas creencias entorpecedoras toman las formas de miedo, ansiedad, culpa, o vergüenza al pretender ciertas metas que la vida propone a uno. Por ejemplo, -y centrándonos en su caso particular-, un chico puede creer inconscientemente que si se independiza de sus padres les dañaría haciéndoles sentirse innecesarios y excluidos, y de ahí él mismo sufrirá culpa intolerable si trata de ser independiente.

    Las creencias patógenas constituyen estructuras psíquicas inconscientes, cuales dispositivos persistentes que impiden llevar a cabo planes, proyectos y metas de la vida, y de esa manera constituyen el núcleo de la psicopatología.

    Tratamiento de las creencias patógenas:

    Nos centraremos en la noción de “plan”, consistente en que los pacientes en psicoterapia estarían motivados inconscientemente a desconfirmar sus ideas patógenas en un esfuerzo por sobreponerse a sus problemas. De esta manera, elaboran planes en la situación terapéutica para combatir estas creencias. Por ejemplo, -y centrándonos en su caso- el chico mencionado antes podría poner a prueba su creencia patógena comportándose independientemente y viendo si el terapeuta se siente herido por no ser necesario para él. Si el terapeuta no parece molestarse por eso, su creencia empezaría a desconfirmarse.

    Los planes en este sentido resultan de la reorientación a que da lugar la relación terapéutica (cara a superar las creencias patógenas). Es aquí donde se entiende que el paciente prueba sobre el analista (también inconscientemente) sus intentos de solución que desconfirmen tales creencias patógenas. Se trata de planes dirigidos a metas de la vida realistas y satisfactorios para el paciente (pero que se mantienen reprimidos). Las maneras en que el paciente pone a prueba al analista consisten en “volverse activo” reproduciendo en su relación actual (con el clínico) conductas generalmente dirigidas a los padres que entonces habrían experimentado como traumáticas, y, por tanto, en transferir una situación del pasado al presente que ahora trata de revivir sin la pasividad soportada desde entonces.

    Conclusión

    Usted como paciente de un posible proceso psicoterapéutico desconfirma progresivamente sus creencias patógenas y así gana control sobre sus motivaciones inconscientes, esto es, llega a ser menos temeroso de la transferencia reprimida. A menudo una eficaz resolución de la transferencia se puede dar precisamente como discusión o enfrentamiento con el terapeuta e, incluso, como decisión unilateral de terminar la terapia, lo que indicaría progreso en el cambio más que defensa regresiva.

    Espero y deseo que los argumentos presentados hayan sido de utilidad.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


  • Hola, deseo saber que factores intervienen el la personalidad. Gracias

    Hola, deseo saber que factores intervienen el la personalidad. Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su inquietud sobre la personalidad.

    Leídas las dos respuestas de mis compañeras de Tarragona y Alicante sobre ¿qué es la personalidad? y ¿qué factores intervienen en la formación de la personalidad?, tal vez sea de su interés conocer qué dificultades pueden presentarse en el funcionamiento de la personalidad según el modelo alternativo del DMS-5 para los trastornos de la personalidad.

    La dificultad en el funcionamiento de la personalidad predice la presencia de un trastorno de la personalidad, y la gravedad del deterioro predice si un individuo tiene más de un trastorno de la personalidad o si sufre uno de los trastornos de personalidad típicamente más graves. Por ello, y en el deseo de ampliar su conocimiento sobre la personalidad, osamos a replantear su pregunta:

    Pregunta:

    ¿Cuáles son las dificultades en el funcionamiento de la personalidad?

    Respuesta:

    Dos: las dificultades en el funcionamiento personal e interpersonal constituyen el núcleo de la psicopatología de la personalidad, y en este modelo de diagnostico éstas se evalúan en un continuo. El funcionamiento con uno mismo implica la identidad y la autodirección, y el funcionamiento interpersonal incluye la empatía y la intimidad.

    Elementos del funcionamiento de la personalidad

    Personal:

    1. Identidad: La experiencia de uno mismo como único, con límites claros entre el yo y los demás, la estabilidad de la autoestima y la exactitud de al autoevaluación; capacidad y habilidad de regular una amplia gama de experiencias emocionales.
    2. Autodirección: Persecución de objetivos y metas coherentes y significativas a corto plazo y a lo largo de la vida; uso de normas intensas de comportamiento constructivas y prosociales; capacidad de autorreflexionar productivamente.

    Interpersonal:

    1. Empatía: Comprensión y valoración de experiencias y motivaciones de los demás; tolerancia de diferentes puntos de vista; discernir los efectos de la propia conducta en los demás.
    2. Intimidad: La profundidad y la duración de la relación con los demás; el deseo y la capacidad de cercanía; reciprocidad de la relación reflejada en el comportamiento interpersonal.

    Espero y deseo haber ampliado su conocimiento y complementado su pregunta original sobre la personalidad.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia


  • Buenos días Tengo 46 años soy divorciada desde hace 16, no tengo hijos ni pareja y en los últimos 4

    Buenos días
    Tengo 46 años soy divorciada desde hace 16, no tengo hijos ni pareja y en los últimos 4 años no consigo salir porque como es normal mis amistades ya tienen su familia.
    Me gusta salir sola pero me da vergüenza que me vean sola, es un problema mío pero no sé cómo abordarlo. Gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Hola,

    La naturaleza de la vergüenza es estar oculta –desde esta perspectiva es normal que diga “no consigo salir”-. La vergüenza es vivida como un tormento interior como una enfermedad del alma que inhibe el interés, el entusiasmo y la alegría –de aquí que la felicite por la decisión de “cómo abordarla”.

    Cuatro son los guiones defensivos o estratégicas básicas que ayudan a evitar la vergüenza:

    (a) atacándonos a nosotros mismos por malos, incompetentes o deficientes.

    (b) atacando a los demás por malos, incompetentes o deficientes.

    (c) Evitando las experiencias internas que suscitan la vergüenza, o evitando las sensaciones y emociones asociadas a la vergüenza misma.

    (d) Evitando el contacto con los demás para prevenir que acontezcan las experiencias vergonzosas.

    De las cuatro estrategias, los puntos (c) y (d) se aproximan a la situación que describe de evitación a la gente y huida de su propia experiencia interna para evitar su vergüenza. Aun así, es recomendable hacer un croquis (real o mental) de la forma en la que usted aborda la vergüenza respecto a los citados guiones.

    Planteamiento y pregunta:

    Me gusta salir sola pero me da vergüenza de que me vean sola ¿Cómo abordarlo?

    Respuesta:

    El primer paso consiste en comprender las funciones que desempeña la vergüenza.

    Entender la vergüenza:

    La vergüenza es una señal importante de que existe un desajuste o una amenaza más sería en nuestras relaciones, y por ello cumple importantes funciones. Antes de poder resolver la vergüenza crónica, será necesario que usted y su terapeuta –en el caso de que acuda a un profesional-, juntos, alcancen a comprender plenamente sus funciones, y a sentir compasivamente la profunda desconexión y ocultamiento asociado a la vergüenza –como se desprende de su duda planteada-.

    Si bien su deseo le lleva a intentar deshacerse de la vergüenza debido a que es una emoción tan disfórica, el hecho es que se trata de una de las emociones principales y que desempeña importantes funciones. En razón de ello, siempre formará parte de su experiencia humana. En lugar de erradicarla por completo, será preciso atenuar la vergüenza “innata”, ponerla en el lugar que le corresponde y comprenderla compasivamente. Usted debe aprender a aceptarla y a regularla como una parte ocasional de su condición humana.

    Principios generales para trabajar la vergüenza:

    Dado que la vergüenza es una emoción tan arrolladoramente poderosa y que favorece de tal modo el aislamiento social, es muy difícil adoptar una perspectiva realista al abordarla. En consecuencia, la persona que la trate –si este fuera el caso- deberá crear clínicamente el entorno relacional más seguro que le sea posible, antes de poder abordar la vergüenza dentro de la terapia. Desde el momento en que usted se sienta avergonzada, humillada, cohibida o vulnerable, puede desconectarse de sí misma y del terapeuta. En razón de ello, el terapeuta deberá estar muy sensibilizado y ser un experto en captar la aparición de cualquier signo implícito y explícito de vergüenza y demás emociones asociada a la timidez, la inhibición social y el acomplejamiento, y que podrían desembocar en la ruptura (transitoria o permanente) de las relaciones, incluida la relación terapéutica.

    Los principios generales para trabajar la vergüenza son:

    a. Reconocer la vergüenza –paso previo dado por usted-.

    b. Reducir a susceptibilidad aumentada.

    c. Vincular la vergüenza actual con las experiencias pasadas.

    d. Trabajar la vergüenza no como un todo sino adentrándose en las distintas partes avergonzantes ya que suelen ser partes hostiles.

    Currículum de habilidades para aplicarlos a su propia vergüenza:

    a. Acepte y tolere su propia vulnerabilidad, incluido el reconocer los desencadenantes de la vergüenza y sus reacciones a la misma. Es necesario que admita y acepte que todos sin excepción somos falibles e imperfectos.

    b. Contextualizar la vergüenza dentro de las expectativas sociales, culturales o religiosas. Usted puede ver la forma en que ciertas expectativas (por ejemplo, estar delgado, tener dinero, parecer que llevamos una vida perfecta sin tener ningún problema, o vivirnos a nosotros mismos como una personalidad individual completamente unificada –usted nos dice: “Me gusta salir sola”-) nos conducen a sentir vergüenza, y en sí mismas no son razonables ni realistas dato que no cabe esperar alcanzarlas o satisfacerlas todo el tiempo y sin interrupción. Puede ser útil salirse fuera de lo espantoso y terrible de la vergüenza, y darse cuenta de que existen toda una serie de presiones sociales que determinan nuestra sensación de vergüenza, y de que podemos cambiar nuestras actitudes hacia dichas expectativas.

    c. Debe tratar de llegar a los demás con su propia vulnerabilidad y aceptar compasivamente la vulnerabilidad de los demás –recuerde: “Me gusta salir sola”-. De esta manera, nos enteramos de que no estamos solos y de que la compasión de otra persona puede aliviar nuestra vergüenza.

    d. Es importante que hable con franqueza de la vergüenza –es decir, que sea capaz de hablar abiertamente acerca de ella con otras personas de confianza; distinguirla de la culpa, el desconcierto y la humillación; y diferenciarla de otras emociones, tales como el enfado o el miedo.

    Conclusión

    Si sigue nuestras recomendaciones para abordar la vergüenza favorecerá un contexto relacional que prevenga la activación de una vergüenza innecesaria. Sus miedos o enfados internamente pueden avanzar pero para ello debe “Ser” y “Estar” junto con la vergüenza conviviendo con los demás.

    Usted como un todo integral que es la esencia de su personalidad, puede probar a hacer pequeños experimentos con las sugerencias aportadas en sus relaciones con otras personas en la vida real cotidiana, cuando el decidirse a correr ese riesgo parezca lo bastante seguro y exento de peligro.

    Nuestras últimas recomendaciones van dirigidas a pedirle que sea para usted misma, más compasiva, que acepte sus condiciones y se comprometa a vivir, y, recordarle que puede haber en su interior competencias y recursos posibles que le aporten una mayor satisfacción de la que al día de hoy experimenta.

    Un saludo,

    Juan José Regadera, Murcia.


  • No puedo controlar el que cuando hagan algún comentario con respecto a mi me haga daño y me señalen

    No puedo controlar el que cuando hagan algún comentario con respecto a mi me haga daño y me señalen por eso,me acostaba con hombres mayores que yo algunas veces por dinero,no me arrepiento por ello la verdad lo hice porque así quería,creo que cada cual tiene derecho de hacer lo que quiera con su vida. Pero no soporto que me señalen y lo llevo mal,me da miedo hasta salir y conocer gente por lo mismo. Me "conocen" por eso gente que ni si quiera se de su existencia se inventan cosas y hablan cosas que realmente no saben.
    Como puedo tratar esto en terapia?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su "miedo a salir y conocer gente".

    He leído la respuesta de nuestra compañera de Bilbao. Compartimos las soluciones ofrecidas. Sus recomendaciones son acertadas y ayudan a vencer el foco principal de su problema: “Me da miedo a salir y conocer gente”.

    Sin embargo, nuestra aportación queremos extenderla, como complemento a los datos ofrecido por la compañera, al conocimiento de su Yo. El Yo que continua y operativamente da centro y origen a su vida real. Analizar ese Yo, el primer yo de “Yo soy yo y mi circunstancia”, es entonces analizar su vida, y, he aquí, el sentido del texto que a continuación desarrollaremos basándonos en la ideas de Ortega y Gasset.

    Cuando usted dice: “no me arrepiento por ello la verdad lo hice porque así quería, creo que cada cual tiene derecho de hacer lo que quiera con su vida”, el Yo que define en su texto no es un Yo abstracto, genérico, sino que es un Yo concreto, único, que no admite artículo determinado, es el emocionado sentido que el término Yo toma cuando quien llama a su puerta y usted pregunta ¿quien es?, le responda Yo. Pero claro, comprenderá con nuestro ejemplo, que no tendría sentido que la persona que llame a su puerta le respondiera: El Yo.

    De aquí, que cuando usted afirma:

    “Me *conocen* por eso gente que ni si quiera se de su existencia se inventan cosas y hablan cosas que realmente no saben”

    Estas personas que dice usted que la “conocen”, y, que “se inventan cosas”, están hablando del Yo que admite artículo determinado, pero no están hablando del Yo concreto y único que es usted. Y es, ese Yo, -como decíamos más arriba- el que pretendo analizar

    Por lo tanto, sus preguntas:

    1. ¿Cómo puedo controlar que cuando alguien haga un comentario dañino respeto a mi y me señale no me afecte?

    Respuesta:

    Descubriendo su Yo.

    2. ¿Cómo puedo tratar esto en terapia?

    Respuesta:

    Su Yo no es una realidad cuyo ser, cuya consistencia o contenido le ha sido dado ya hecho. El Yo es, por lo pronto, actividad, tarea, y es tarea personal, es decir, depende de usted.

    Es cierto, que las cosas que le están pasando a su Yo no están en su mano –usted nos dice: “Me señalan…se inventan cosas y hablan cosas que realmente no saben”-, pero sí está en su mano el sentido vital de lo que le pasa, porque eso depende de lo que usted decida ser.

    Según nos relata, usted ha elegido:

    “Me acostaba con hombres mayores que yo algunas veces por dinero”.

    Por un lado, es libre -no tiene por qué “arrepentirse”- ya que como se señala: “cada cual tiene derecho de hacer lo que quiera con su vida”, sin embargo, ante su libertad se alza siempre algo con un carácter de necesidad, como si algo le dijera: hacer puedes hacer lo que quieras, pero solo si quieres “salir” sin “miedo y conocer gente”, tendrás que ser autentica. He aquí la finalidad de la terapia que tiene que hacer.

    Planteado el problema de este modo, podría usted preguntarse:

    ¿Qué debo hacer?

    Respuesta:

    No tener miedo a la soledad derivada de sentirse usted misma y trabajar el descubrimiento de su Yo para crecer como persona desarrollando unos valores que le permitan continuar con su existencia social y personal.


    Discusión

    Si usted desarrolla mediante terapia un suficiente sentido de su identidad (su Yo), de la pertenencia a la vida y de una mismidad integral (recuerde, nos dice: “no me arrepiento por ello la verdad, lo hice porque así quería”), entonces se encontrará segura y será capaz de conducir su vida, de lo contrario experimentará lo que llamamos en contextos clínicos “inseguridad ontológica”. En esta situación es donde surgen las eternas preguntas en relación a las cosas que llevamos a cabo y hacemos: ¿para qué?, ¿por qué?, ¿quién soy? ¿qué tengo que hacer ahora?, y la pregunta más importante formulada por usted de modo encubierto –sin ser consciente de ello-:

    “¿Por qué si lo que hice lo hice porque así quería; entonces, por qué llevo tan mal que me señalen, por qué me da miedo salir y conocer gente?”.

    Conclusión

    Al no hallar modo de sostenerse sobre la pregunta que inconscientemente se formula, surge entonces un rechazo indominable al Mundo y a vivir en Sociedad ya que la vida se presenta con carácter puramente negativo.

    Pero esta apatía, las razones de esta apatía es porque ha dejado usted de ser auténtica. Ha olvidado que “lo que hizo lo hizo porque así lo quería”. Es decir, siendo responsable de lo que hacia.

    No debe temer la Responsabilidad, ya que enfrentarse con su Yo auténtico, ser consciente de ello, puede no ser fácil, pero es el único camino para que continúe con su vida social y personal sin miedo a que la “señalen”.

    Su situación puede ser vivida por usted como un drama, con tensiones y fuerzas contradictorias, por lo que puede que no encuentre el “sentido”. Ayudarla a encontrar el “sentido” de lo que tiene que hacer con su vida, he ahí la finalidad de la psicoterapia.

    Espero que estas reflexiones, basadas en las ideas de Ortega y Gasset, le hayan ayudado.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia


  • Llevo 12 años con mi esposo y siempre hemos estados muy conectados hace año y medio su hermano murió

    Llevo 12 años con mi esposo y siempre hemos estados muy conectados hace año y medio su hermano murió y el entro en depresión, comenzó a cambiar a excluirme a estar enojado todo el tiempo a alejarse, yo al principio lo deje pasar y me animé a mi misma diciendo es normal estaba muy unido a el ya se le pasará pero la verdad es que no se le ha pasado cada vez siento que nuestra relación se deteriora más e intentado decirle pero el no me deja dice no quiero hablar de esto y no me escucha. Es muy frustrante no sé que más puedo hacer solo se que ya no puedo pretender que se le pasará.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su preocupación acerca de la relación con su marido con motivo del fallecimiento de un familiar.

    He leído las 8 respuestas de mis compañeros/as de Cádiz, Sevilla, Madrid, Bilbao, Cornellà de Llobregat, Palma de Mallorca y Barcelona. Estamos de acuerdo en el diagnostico de Trastorno de duelo complejo persistente. Aún así, y siendo esta la afección que sufre tu marido, nos gustaría matizar algunos aspectos que puedan dar respuesta a su pregunta:

    ¿Qué mas puedo hacer frente al duelo complejo persistente que afecta a mi marido desde hace un año y medio?

    Respuesta:

    Realizar un diagnostico diferencial

    Discusión

    El trastorno de duelo complejo persistente se diagnostica sólo si han transcurrido al menos 12 meses –según nos dice: “hace un año y medio”.

    En cuanto al desarrollo y curso, los síntomas habitualmente comienzan en los primeros meses tras la muerte, aunque puede haber una demora de meses o incluso años hasta que aparece el síndrome completo –usted señala: “Es muy frustrante…no puedo pretender que se le pasará”- (puede que el síndrome completo no haya finalizado).

    No informa si el duelo ha sido traumático: Duelo debido a un homicidio o suicidio con preocupaciones angustiantes persistentes acerca de la naturaleza traumática de la muerte (que a menudo aparecen en respuesta a recordatorios de la pérdida), incluyendo los últimos momentos del fallecido, el grado de sufrimiento y de lesiones mutilantes, o la naturaleza maliciosa o intencionada del fallecimiento. Es más frecuente que el Trastorno de estrés postraumático aparezca coincidiendo con el trastorno del duelo complejo persistente cuando la muerte tuvo lugar en circunstancias traumáticas o violentas.

    Comorbilidad

    Los trastornos que con más frecuencia aparecen de manera simultánea con el trastorno del duelo complejo persistente son el trastorno depresivo mayor –usted indica: “entró en depresión”-, el Trastorno de estrés postraumáticos y los trastornos por consumo de sustancias.

    Tanto el trastorno de duelo complejo persistente como el trastorno por estrés postraumático pueden conllevar una evitación de los recordatorios de los acontecimientos angustiantes (–usted nos dice: “He intentado decirle pero el no me deja dice no quiero hablar de esto y no me escucha”-). Mientras que la evitación en el Trastorno de estrés postraumático se caracteriza por una evitación de los recordatorios internos y externos de la experiencia traumática, en el trastorno de duelo complejo persistente también hay preocupaciones por la pérdida y añoranza del fallecido, que están ausentes en el Trastorno por estrés postraumático.

    Por otro lado, es recomendable plantear como hipótesis de trabajo la relación derivada entre el trastorno por estrés postraumático y los trastornos disociativos que son comorbidos entre un quince y treinta por cien. El fallecimiento del hermano de su marido ha podido activar un proceso disociativo entendido como una no-percepción. Es decir, distorsión que desemboca en una suerte de tabicación, bruma, velo o vidrio que separa a su marido de la percepción real del mundo exterior y de sí mismo como un todo coherente e integrado, dejando fuera de la conciencia segmentos enteros de experiencia. De aquí que usted indique: “comenzó a cambiar a excluirme a estar enojado todo el tiempo a alejarse”.

    Conclusión

    Cuando nos vemos enfrentados a las crisis y la confusión, resulta especialmente difícil “no hacer nada; quedarse ahí sentado”. Las palabras pueden fallar o ser malinterpretadas; las intervenciones pueden ser ineficaces o ser rechazadas sin pensárselo dos veces (señalábamos más arriba: “He intentado decirle pero el no me deja dice no quiero hablar de esto y no me escucha”); las buenas intenciones se quedarán cortas; y aparecerán problemas que ninguna acción “directiva” puede cambiar o arreglar (nos dice: “Yo al principio lo deje pasar y me animé a mi misma diciendo es normal estaba muy unido a el ya se le pasará pero la verdad es que no se le ha pasado cada vez siento que nuestra relación se deteriora más… solo sé que ya no puedo pretender que se le pasará”). En razón de ello, proponemos modificar ligeramente inicial menciona más arriba por: “No haga nada; limitase a estar presente”.

    En definitiva, para ayudar a su marido es necesario realizar un diagnostico diferencial para entender la esencia del trauma que padece o sufre. Para ayudarla a usted, debe limitarse a estar presente. Esto es esencial para los pacientes muy traumatizados, quienes la mayor parte del tiempo viven en un mundo interior opresivo en el que las palabras han perdido su significado y el lenguaje no tiene cabida –recuerde: “Él no me deja, dice no quiero hablar de esto y no me escucha”-.

    Espero haber sido de utilidad para el problema que ha planteado.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


  • He pillado a mi marido inscrito en páginas como amigos con derecho, esto fue en junio del 2021 un me

    He pillado a mi marido inscrito en páginas como amigos con derecho, esto fue en junio del 2021 un mes antes de casarnos y aún así dadas sus explicaciones seguimos adelante, hace dos meses con el icluod de su iPhone lo busque y estaba en una casa de prostituta y ahora anoche igual ya hasta me apagó el móvil y el teléfono para que lo dejará hacer sus cosas tranquilamente, lo peor de todo es que se lo he dicho no estás obligado a vivir conmigo, tenemos 2 niñas, de 17 y 7, y se lo digo siempre serás su padre, pero el empieza que me ama que soy una celosa que lo tengo cansado, claro obviamente el no sabe qué yo tengo argumentos cuando hablo, por que si se da cuenta cambia las claves y ya no podré seguir dándome cuenta donde está, no se que hacer yo lo quiero pero me está destruyendo fisica y psicologicamente

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su preocupación.

    He leído las tres respuestas de mis compañer@ de Bilbao, Alicante y Zaragoza. Sus reflexiones, sugerencias y recomendaciones las comparto y ayudan, sobradamente, como punto de partida para una primera toma de decisión en cuanto ¿Qué camino debo seguir?, en respuesta a su pregunta final:

    “Lo quiero y me está destruyendo física y psicológicamente: ¿qué puedo hacer?

    Por nuestra parte, nos gustaría elaborar una hipótesis de diagnostico que aclarare el contexto familiar y personal en el que se encuentra. Tras la discusión de la hipótesis plantearemos pautas terapéuticas a seguir de tipo psicológico y farmacológico.

    Su pregunta, y la introducción a su pregunta, podríamos –perdone por la osadía-, formularla del siguiente modo de cara a nuestra hipótesis:

    Pille a mi marido un mes antes de casarnos inscrito en páginas de amigos con derecho a roce, ahora después de 18 años de matrimonio y con dos hijos de 17 y 7 años, lo he vuelto a pillar en una casa de prostitución. Pregunta:

    ¿a qué puede deberse esta conducta?

    Respuesta:

    Su marido puede presentar un trastorno debido a comportamiento adictivo al sexo.

    Discusión de la hipótesis

    La compulsión sexual o la “adicción sexual” es un síndrome presente a lo largo de la historia humana. Los casos literarios, tanto los ficticios como el de Don Juan como los verídicos como el de Casanova, reflejan la propensión del ser humano a padecer de un excesivo afán sexual.

    Últimamente, el compulsivo sexual llega a la consulta con mayor frecuencia, debido a que las consecuencias perjudiciales de su conducta son cada vez más patentes e incluyen el despido rápido de trabajo –en el caso del aficionado al acoso sexual o a la pornografía por Internet- el arresto y procesamiento del consumidor de pornografía de menores, el esposo que gasta dinero en la adicción al consumo de pornografía pagada, la adicción al cibersexo, y el contagio de enfermedades potencialmente mortales por parte del individuo promiscuo.

    Cuando se examinan con atención las compulsiones sexuales, se pueden distinguir tres categorías: la adicción al consumo de la pornografía; la adicción al sexo pagado, es decir, al sexo por teléfono o con prostitutas y la promiscuidad con múltiples personas relativamente desconocidas.

    Tal vez, su esposo se encuentre entre alguna de estas tres categorías. En el caso de que haya habido un uso abusivo de una de ellas puede llevar a convertir la conducta en adicción.

    ¿Qué factores pueden haber predispuesto la posibilidad de que mi marido tenga una adicción comportamental al sexo?

    La vulnerabilidad biológica, el fracaso en la socialización, la adquisición deficiente de habilidades relacionales y desarrollo de actitudes y conductas competitivas en lugar de colaboradoras, el contacto con situaciones o eventos estresantes durante las primeras etapas de la vida, y ciertos rasgos de personalidad y posibles trastornos de la misma.

    La Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud en su 11ª edición del 2019, establece que los trastornos debidos a comportamientos adictivos son aquellos que se desarrollan como resultados de conductas específicas y repetitivas de búsqueda de recompensa y de refuerzo.

    Tratamiento

    Las terapias cognitivo-conductuales utilizadas para el tratamiento de los trastornos adictivos debido a sustancias se han utilizado con éxito para tratar el comportamiento sexual compulsivo, entre otras adicciones. Las intervenciones psicosociales para las adicciones conductuales, se basan en un modelo de prevención de recaídas que fomenta la abstinencia al identificar patrones de abuso, evitar o hacer frente a situaciones de alto riesgo y realizar cambios en el estilo de vida que refuercen comportamientos más saludables.

    Aunque actualmente no existen fármacos aprobados para el tratamiento de las adicciones conductuales, algunos que se han mostrado eficaces para el tratamiento de las adicciones a sustancias también lo han hecho para el tratamiento de la adicción conductual. Existen estudios realizados con algunos fármacos como la naltrexona, un antagonista de los receptores opioides. Este ha demostrado su eficacia en ensayos clínicos controlados para el tratamiento del juego patológico y la cleptomanía, estudios de compra compulsiva, comportamiento sexual compulsivo y adicción a Internet.

    A pesar del auge que han tenido en los últimos años los tratamientos farmacológicos, el papel de los tratamientos psicológicos en las conductas adictivas es de especial relevancia, ateniéndonos a los informes y guías de tratamiento promovidos por la Asociación de Psicología y Psiquiatría Americana o el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA, 2009), que destacan que las terapias psicológicas son componentes críticos para el tratamiento efectivo de la adicción.

    El tratamiento requerirá no solo abordar la adicción, sino intervenir para un cambio de patrones, facilitando que el sujeto adquiera habilidades y aportando una red de apoyo social adecuada. La intervención se centra fundamentalmente en que la persona controle los estímulos que le producen la adicción, exponiéndole directamente a ellos para comprobar si ha adquirido las habilidades de afrontamiento en situaciones de riesgo. Además, se trata también de crear un nuevo estilo de vida para la persona. La invención, por tanto, no debe centrarse en inculcar los beneficios de la abstinencia, sino en fomentar el aprendizaje del control de la conducta, de la razonabilidad de usos en los diferentes contextos.

    Conclusión

    Las adicciones comportamentales son trastornos de dependencia a actividades que se realizan en la vida diaria (en el caso que nos ocupa, mantener relaciones intimas con extraños). Un uso abusivo puede llevar a convertir cualquier conducta excesiva en adicción –existen indicios claros de que una conducta mantenida hace 18 años sigue aún dándose-.

    La evidencia creciente indica que los comportamientos adictivos se parecen a las adicciones debidas a sustancias en muchos dominios, incluido el curso crónico, la tolerancia, la comorbilidad, la contribución genética, los mecanismos neurobiológicos y la respuesta al tratamiento.

    Por desgracia, apenas existen datos que apoyen las terapias psicológicas eficaces para la adicción sexual. No obstante, esto no debe ser un obstáculo para que usted se comunique con su marido o con la familia de su marido para sacar a la luz un problema que de ser cierta nuestra hipótesis tendría a largo plazo serias consecuencias tanto para usted como para sus hijos, y por supuesto, para el conjunto de la familia.

    Espero y deseo, haber sido de ayuda, siempre y cuando, nuestra hipótesis sea correcta.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


  • buenos dias se puede no saber que se queire con 50 años e ir perdido pro al vida no haber encont

    buenos dias

    se puede no saber que se queire con 50 años e ir perdido pro al vida no haber encontraod tu lugar

    gracias

    saludos

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su preocupación.

    He leído las tres respuestas de mis compañeras de Bilbao, Barcelona y Madrid. Sus reflexiones le habrán ayudado a conocer mejor qué se puede hacer para encontrar su lugar en la vida.

    Por nuestra parte, trataremos de identificar cuál sería la finalidad de la vida de la persona en el sentido de las ideas de Ortega y Gasset desarrolladas por Barcia Salorio.

    Su pregunta:

    ¿Puede una persona de 50 años no saber qué hacer con su vida?

    Respuesta:

    Sí.

    Discusión:

    Descartes había escrito: “Quod vitae sectabor iter?, ¿qué camino debo seguir?.

    La persona debe elegir una vida concreta. Cada uno de nosotros tiene la ineludible impresión de que su vida, por tanto su ser, es algo que no puede, sino que tiene que ser elegido, y esto que la persona se ve obligado a elegir es la carrera de su existencia.

    Pero esta elección no es fácil. Al temor a la decisión que debemos tomar, hay que añadir dos dificultades más: el temor a la soledad y la posible ceguera para la realización de valores personales o quizás, mejor sería decir, la ceguera para el descubrimiento de los valores que están ahí delante de nosotros, pero que no sabemos o no podemos ver.

    La vida humana hay que plantearla como un desarrollo personal, es decir, lo que podemos definir como “vocación” –la vocación de ser auténtico de ser quien se debe ser-. Esta elección de ser uno mismo puede provocar temor a la responsabilidad y crisis de identidad.

    Si una persona tiene un suficiente sentido de su identidad, de la pertenencia a las cosas y de una mismidad integral, entonces se encuentra segura y es capaz de conducir su vida, de lo contrario experimentará una “inseguridad del ser”.

    En esta situación surgen las eternas preguntas en relación con la existencia: ¿para qué?, ¿por qué?, ¿quién soy?, ¿qué tengo que hacer en la vida? y ello a pesar del posible éxito social o profesional. En este sentido, la persona puede llegar a encontrarse en una situación tal que al tener que hacer algo para vivir –ya sabemos que vivir en tener que hacer algo- no se le ocurre ningún quehacer que le parezca satisfactorio, a nada que le parezca suficiente le incitan las cosas de su horizonte material y social ni las ideas de su horizonte intelectual. Seguirá haciendo esto o lo otro, pero lo hará como un autómata, sin solidarizarse con sus actos que considera nulos, inválidos, sin sentido. Surge entonces un asco indominable al Mundo y al vivir que se presenta con carácter puramente negativo.

    Pero esta apatía, las razones de esta apatía, pueden pasar inadvertidas a quienes lo padecen, puede estar profundamente enmascarada, por lo que puede creer que la actividad que desarrollan llena completamente su vida, cuando en realidad sucede lo contrario y carecen de ilusión y todo les asquea porque han renunciado a aquello que verdaderamente les llenaría. Lo que sucede es que no han sabido o no han podido realizar su auténtica vocación –no han sabido desarrollar su autenticidad-. La vocación estricta de la persona, es vocación para una vida concretísima, individualísima e integral, no para el esquema social que son las carreras.

    En toda persona hay un aspecto positivo y otro negativo. El positivo consiste en el esfuerzo de indagar en el mundo de los demás e integrarlo; el negativo en, meramente, adaptarse al mundo de los demás. En lugar de convertirse en una persona autónoma o ser original, la persona se empobrece en una existencia vacía, de fachada y se agota en la máscara adquirida. Idénticamente la persona recurre a fantasear otras vidas, las de los demás, lo cual no es una fantasía creadora, sino que es puramente reproductiva. Ve el quehacer y las carreras de los otros, no ve la vida individual sino que ve la arquitectura genérica y esquemática de esas vidas.

    De esta manera puede la persona, en todo caso, reproducir una vida, pero no realizar la suya, se refugia entonces en lo que los demás hacen con su existencia. Hace, en el mejor de los casos, lo que hacen los demás, los otros, lo que se hace.

    Conclusión:

    Hay que inventar las carreras –la de mi vida-, hay que darle forma a nuestra vida a través de la autenticidad.

    Pero descubrir eso, esto es reflexionar y ser consciente del fracaso de una vida, oír y entender la voz de la vocación –de lo que debe ser mi vida-, ese desarrollo personal dentro de una vida socialmente estructurada, no es tarea fácil. Para ello, hay que saber quedarse solo consigo mismo y ensimismarse, pero ello es una de las cosas más difíciles. Las pasiones, los apetitos, los intereses gritan de ordinario con más fuerza que la autenticidad y oscurecen su voz. Por ello quizás, cuando la no realización de la autenticidad personal sea dolorosa, se debe acudir a la psicoterapia y a través del encuentro con el psicólogo, ir analizando lo que ha sido la vida y lo que ha debido ser. Ir en definitiva, analizando los instantes de la vida para encontrar la unidad en el instante vivido y encontrar el sentido.

    Ayudar a encontrar el sentido de la vida, he ahí la finalidad de la psicoterapia.

    Espero y deseo que las reflexión de las ideas de Ortega y Gasset hayan respondido a su pregunta y encontrado alguna respuesta.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


  • Hola, mis hermanas me aconsejan que vaya a un psicólogo puesto que desde siempre he tenido la necesi

    Hola, mis hermanas me aconsejan que vaya a un psicólogo puesto que desde siempre he tenido la necesidad de comprobar las cosas varias veces y tengo diversos "rituales" por así decirlo, en el día a día. Por ejemplo, compruebo varias veces:
    - Si cerré el coche dandole a la manilla varias veces.
    - Si quedó la puerta cerrada del piso.
    - Si desenchufe algun aparato eléctrico, como las planchas del pelo, después de usarlas.
    - Si queda la cocina apagada.
    - Si los gatos tienes comida, agua y no se quedaron encerrados en ningún sitio antes de irme a trabajar.
    - Etc.

    Y si no lo hago me crea mucha ansiedad y malestar, creandome así como una sensación de tener que hacerlo.

    Tanto es así, que un día de fiesta me arreglé en el piso de una amiga y por el apuro no comprobé si desenchufara las planchas del pelo, y cuando llegué a mi casa 2 horas más tarde y estaba por meterme en la cama (porque se cancelara el plan que tenía) no recordaba si lo hiciera o no y me abordó mucha andiedad, tuve que llamar a mi amiga para que lo comprobase pero al no cogerme el teléfono, me vestí de nuevo y fui a su casa solo para poder asegurarme de que las había desenchufado.

    ¿Es normal lo que me pasa? ¿Es sólo ansiedad o es algo más? ¿Debería acudir a un especialista como dicem mis hermanas? Yo es que no recuerdo ser de otra manera, y para mi es lo normal pero mis hermanas opinan que no.

    Muchas gracias

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros tu preocupación.

    He leído las respuestas de mis dos compañer@ de Bilbao. Comparto sus argumentos y recomendaciones, y te animo a que lleves a cabo sus sugerencias. Por mi parte, especificaré el tipo de Trastorno obsesivo-compulsivo que presentas, pero antes reformularemos tu pregunta:

    Pregunta:

    ¿es normal que sienta un alto nivel de ansiedad y la necesidad de verificar hechos de la vida cotidiana si dudo sobre cómo los he realizado?

    Respuesta:

    No.

    Discusión:

    Presentas un Trastorno obsesivo-compulsivo con presencia de compulsiones. Las compulsiones se definen:

    1. Comportamientos como los que describes en tu relato de naturaleza repetitiva que realizas como respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que has de aplicar de manera rígida (es decir, impuestas por ti).

    2. El objetivo de los comportamientos es prevenir o disminuir la ansiedad o el malestar, o evitar algún suceso o situación temida.

    La obsesión que presentas se caracteriza por la existencia en tu conciencia de una duda obsesiva. La obsesión se impone y te coacciona a comprobar y verificar aquello de lo que dudas.

    Es una forma grave y muy extendida de obsesión, especialmente cargada de ansiedad. Se trata de una interrogación sobre los hechos de la vida cotidiana, con una impulsión a verificarlos.

    Ejemplos de dudas obsesivas en la línea de las que tu planteas:

    ¿Estará cerrada la llave del gas?, ¿Habré echado la carta en correos?, ¿Llevaría sello?, ¿Estarían correctas las señas?

    Con el tiempo, de no ponerte en tratamiento, todo será motivo de duda y verificación, el acto más insignificante de la vida cotidiana tendrás que realizarlo lentamente para asegurarte. Algunos de los actos cotidianos de tu vida, tendrás que rehacerlos varias veces y efectuar verificaciones y verificar las verificaciones, sin llegar a quedar nunca satisfactoriamente segura.

    También es aconsejable que acudas al especialista (psicólogo/psiquiatra) porque existe una forma pseudoobsesiva de depresión enmascarada, algunas veces cíclica, y que cura con tratamiento antidepresivo o psicoterapia. La realización de un diagnóstico diferencial ayudará a concretar el síndrome o síndromes clínicos que presentas.

    Por otro lado, la obsesión es el síntoma característico de lo que antes se definía como neurosis obsesiva, con sus diversos grados de gravedad, desde el temperamento obsesivo (la personalidad) hasta la síntomatología compulsiva y obsesiva descrita más arriba (neurosis obsesiva-compulsiva ).

    Conclusión

    Presentas un Trastorno obsesivo-compulsivo, con presencia de compulsiones y naturaleza de duda obsesiva.

    Recomendamos, junto con mis compañeros de Bilbao, acudir al especialista para elaborar diagnostico diferencial a fin de delimitar la presencia sólo de compulsiones, o bien, depresión y compulsión, además de la posibilidad de presentar un Trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo o neurosis anancástica.

    Espero y deseo, haber aclarado y apoyado las indicaciones de tus hermanas y decidas pedir ayuda.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


  • Hola, la depresión mal curada se puede convertir en esquizofrenia?

    Hola, la depresión mal curada se puede convertir en esquizofrenia?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su preocupación.

    Su pregunta es más apropiada para un especialista en psiquiatría. Aun así, trataré de contestarla aunque bien sé, que no soy profesional de la psiquiatría y que por lo tanto carezco de conocimientos y metodología adecuada, sin embargo, la actividad como psicólogo clínico obliga a una actividad psiquiátrica.

    He leído las respuestas de mis dos compañeros de Bilbao. Sus posturas son complementarias a las ofrecidas por mi e inciden en aspectos que no se deben descartar.

    Su pregunta:

    ¿La depresión mal curada se puede convertir en esquizofrenia?

    Respuesta:

    No.

    Discusión

    En el curso de la evolución y sobre todo al comienzo, la melancolía o la depresión pueden enmascarar el diagnóstico de esquizofrenia. En particular, esquizofrenias afectivas. Trataremos de argumentarlo:

    Existen psicosis atípicas que se distinguen por la tonalidad sombría, disfórica del humor, por la introversión de la relación, por las oscilaciones de la vinculación al delirio, por la agresividad ambigua y por la vaguedad y las variaciones del delirio. El conjunto recuerda a las formas atípicas de la esquizofrenia, a la manía fría, a la depresión. Se sitúan en estos casos en el grupo de las Esquizofrenias Afectivas lo cual se confirma con la evolución periódica y el buen resultado del tratamiento eutímico.

    Como indicábamos, en la esquizofrenia, además de manía “fría”, podemos encontrar hipocondría, aburrimiento taciturno y spleen (el mal humor); pero también melancolía dolorosa cuando el enfermo experimenta con lucidez el sentido trágico de su disgregación mental y vivencias de fragmentación y de extrañeza – es decir, el transito de la depresión a la esquizofrenia-. Pero el más importante a tener en cuenta es el aburrimiento frío, taciturno y disfórico del comienzo de la esquizofrenia. En las personas mayores el aburrimiento es profundo y tenaz, puede conducir al suicidio llamado racional, o al síndrome de desvitalización progresiva, conocido con el nombre de “deslizamiento” y que puede resultar mortal si no se interviene a tiempo.

    Diagnóstico diferencial

    Existen síndromes clínicos que pueden confundirse con un diagnóstico de depresión. Entre ellos, se encuentran los Trastornos esquizofrénicos (en especial, esquizoafectivos de tipo depresivo). En este caso la información a tener en cuenta para el diagnóstico diferencial es:

    - En las depresiones psicóticas, la presencia de síntomas delirantes y alucinatorios suelen ser tipo congruente con el estado de ánimo (típicamente alrededor de temas de culpa, ruina o enfermedad).

    - Trastornos formales del pensamiento (neologismo, habla incoherente o desorganizada, etc.) son menos frecuentes en las depresiones.

    Conclusión

    En relación a su pregunta ¿la depresión mal curada se puede convertir en esquizofrenia?, concluimos que puesto que la proporción relativa de síntomas del estado de ánimo y psicóticos pueden cambiar a lo largo del tiempo, el diagnóstico apropiado puede cambiar y dejar de ser o volver a ser el de trastorno esquizoafectivo.

    Pongamos un ejemplo, un diagnostico de trastorno esquizoafectivo por un cuadro depresivo mayor grave y prominente, que dura 3 meses durante los primeros 6 meses de un trastorno psicótico persistente, se cambiaría a esquizofrenia si persisten los síntomas psicóticos activos o los síntomas residuales prominentes durante varios años, sin la recurrencia de otro episodio del estado de ánimo.

    Espero y deseo haber sido de ayuda.
    Un saludo

    Juan José Regadera, Murcia.


  • Llevo 2 meses con terapia psiquiatrica y 1 mes con psicologo ( 2 meses con licencia medica) este ult

    Llevo 2 meses con terapia psiquiatrica y 1 mes con psicologo ( 2 meses con licencia medica) este ultimo mes siento mas ganas de llorar, dolor en el pecho, un nudo en la garganta, no puedo salir de mi casa, todo me da lo mismo, tengo crisis de panico y algunos eventos de paralisis del sueño, ademas torpe ( antes de ayer tuve un accidente con agua hirviendo y tengo una quemadura grado 2)pero mi psiquiatra me suspendio los medicamentos que me habia indicado y menciono que debo volver a trabajar a fin de mes "porque el ipc subira y todo esta muy caro" teniendo en conocimiento todo lo mencionado anteriormente. No me agendo otra consulta tampoco, por lo que deduzco me dio de alta. Que hago? Me siento perdida, busco ayuda con otro profesional? Ayuda! ( sigo en terapia con psicologo 1 vez a la semana)

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su preocupación.

    He leído la respuesta de mi compañero de Bilbao y estoy de acuerdo en su valoración.

    Por nuestra parte, orientaremos algo más la sugerencia dada por el compañero.

    Sus preguntas:

    1. ¿Busco ayuda con un nuevo profesional de la psiquiatría ya que no estoy de acuerdo con el alta que me dio?

    2. ¿Continuo en terapia con mi psicólogos?

    Respuesta:

    Acuda a su Servicio Médico de Zona y solicite un cambio de psiquiatra.

    Realizado el cambio, concierte una cita con su Médico de Familia para que la derive al psiquiatra y al neurólogo por los motivos que a continuación le indico:

    1. Visita al neurólogo, para tratar la “parálisis del sueño aislada y recurrente” que presenta con el fin de diferencial si se trata de un síntoma de la narcolepsia o es un síntoma que también puede ocurrir en personas sanas. Para el diagnóstico es necesario que estos episodios produzcan una fuerte ansiedad y un notable malestar en la persona.

    2. Visita al psiquiatra, para que diagnostique y prescriba pauta farmacológica para el “Trastorno de pánico y la Agorafobia” que presenta (según los síntomas que relata).

    Por ultimo, continué con el tratamiento psicológico iniciado con su actual psicólogo.

    La medicación puede ser una ayuda en la etapa inicial del proceso terapéutico.

    En la espera de haberle ayudado, reciba un saludo.

    Juan José Regadera, Murcia


  • Tengo un problema que no puedo controlar. Cuando conozco a alguien y me gusta, me empiezo a obsesion

    Tengo un problema que no puedo controlar. Cuando conozco a alguien y me gusta, me empiezo a obsesionar y tengo muchos pensamientos obsesivos. Empiezo a querer controlarlo todo, a pensar es que no merece la pena porque no se va a llegar a nada, a mirar a quien sigue, a estar mal por pensar si hiciese algo con alguna (aunque hayamos quedado muy poco). Todo eso me pasa al principio y pero a la otra persona no le digo nada de nada, directamente me alejo un tiempo. Y me repito a mi misma que esa ansiedad no la causa X persona, si no que soy yo. Esto me impide disfrutar de la vida, y me doy cuenta que son pensamientos irracionales pero no los puedo frenar. Esto me causa ansiedad, insomnio, y me tomo unas pastillas que supuestamente me ayudan a dejar de sobrepensar. Es una situacion que me sobrepasa, me genera rabia e impotencia porque no entiendo porque por el simple hecho de que me pueda llamar alguien la atencion me pase todo eso y se cree todo eso en mi cabeza, cosa que me hace tener que alejarme para frenarlo.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su preocupación.

    He leído las siete respuestas de mis compañeros de Santiago de Compostela, Badalona, Valencia, Bilbao, Barcelona, Sevilla y Badajoz. Sus reflexiones le habrán ayudado a conocer mejor qué es la obsesión y cuál es su significado. Describen –con gran acierto- que la obsesión es un estado de hiperreflexividad, o bucle ante una situación determinada, esto le habrá ayudado a conocer mejor qué es la obsesión y cuál es su significado. De aquí que nos diga:

    “Es una situación que me sobrepasa, me genera rabia e impotencia porque no entiendo porque por el simple hecho de que me pueda llamar alguien la atención me pase todo eso y se cree todo eso en mi cabeza, cosa que me hace tener que alejarme para frenarlo.”

    Por nuestra parte, partiendo del concepto de síntoma como estrategia de supervivencia. Trataremos de explicarle cómo se producen las obsesiones.

    Comenzaremos nuestra reflexión formulando una pregunta:

    ¿Qué convierte un problema de la vida –por ejemplo, “conocer a alguien que me gusta”- en un problema psicológico o psiquiátrico?:

    Respuesta: la hiperreflexividad.

    Cuando la lógica reflexividad (atención, preocupación) requerida por un problema de la vida –por ejemplo, decidirme a salir o no con alguien que me gusta- deja de ser clarificadora de los que nos pasa y de servir para alguna solución y, en lugar, nos mete en un bucle o situación que nos envuelve, empezamos a tener un problema clínico.

    ¿Por qué puedo crear un problema clínico por el hecho de que “alguien me guste”?

    Porque “conocer a un chico que le guste” y mostrarse autentica –ser uno mismo-implica asumir un riesgo.

    Cada nuevo encuentro con un chico que le guste es una posibilidad que puede aceptar o rechazar. La vida hay que hacerla con riesgo y puede equivocarse al tomar la decisión de aceptarlo o rechazarlo.

    Si la situación en la que la vida le coloca, forzándola a elegir no fuese permanente, la vida le parecería espeluznante. Porque conoce siempre el riesgo de preferir no ser usted misma, la más autentica, y en tal caso la decisión de acercarse al chico equivale –a largo plazo- a un suicidio, a una suplantación.

    Entendemos entonces bien, que la decisión de comprometerme con el chico puede hacerse con zozobra y angustia, temerosamente –con obsesión-. Puede dudar sobre cual debe ser su decisión –si avanzar o no en la nueva relación-, puede que no quiera arriesgarse, pero la vida le empuja, le obliga a decidirse –porque prefiere la compañía a la soledad-.

    Si decide no tomar ninguna decisión, puede no hallar modo de sostenerse sobre e mar de dudas en que ha caído –la hiperreflexión- y, en efecto, caer hasta el fondo. El fondo es la desesperación, y para defenderse de esa desesperación y angustia recurre a distintas técnicas como son los psicofármacos -usted dice: “Esto me causa ansiedad, insomnio, y me tomo unas pastillas que supuestamente me ayudan a dejar de sobrepensar”-.

    Pero existe un modo positivo de enfrentarse a la angustia, la calma. Debe de calmarse en medio de la congoja y el apuro cuando al sentirse perdida –por las dudas- se grite a sí misma ¡calma¡. No es la “angustia”, sino es “calma” que la supera y pone en ella orden, donde verdaderamente toma posesión de su vida y, en efecto, sentir que controla su vida.

    Decidirse –acercarse o alejarse del chico-, no significa, por lo tanto tomar una decisión cualquiera, simplemente actuar. Quiere decir, que debe realizar una acción concreta y personal –comprometerse con el paso que se dé y asumir la responsabilidad del éxito o fracaso-.

    Desde esta perspectiva antropológica y existencial, es fácil comprender por qué un problema de la vida termina convirtiéndose en un problema clínico –en este caso obsesivo-.

    ¿Qué camino debo seguir?

    Debe pues elegir una postura concreta –aceptarlo o rechazarlo-. Hay en la persona la ineludible impresión de que su vida es algo que tiene que ser elegido, y esto que nos vemos obligados a elegir, no es otra cosa que la carrera de nuestra existencia.

    Pero no siempre es fácil esta elección porque al temor de la decisión se une el temor a la soledad. Por lo tanto, el planteamiento de nuestra vida debemos contemplarlo como un desarrollo personal que va forjándose mediante elecciones, elegir no hacer nada, aferrarnos a la hiperreflexividad, es lo opuesto a la salud mental.

    Espero y deseo que mi reflexión haya podido ayudarla.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


  • Necesito ir a terapia psicológica pero me da mucha vergüenza explicar mis problemas porque soy consc

    Necesito ir a terapia psicológica pero me da mucha vergüenza explicar mis problemas porque soy consciente de que quizá, se vean como tonterías. Hay cosas graves de verdad, y yo siento que me van a juzgar. Necesito ir, pero no me atrevo, porque los psicólogos escucháis desde la profesionalidad, por supuesto, pero también sois personas y también juzgaréis aunque no queráis, digo yo, no? Siento la pregunta, va desde el respeto, pero esto es lo que me hace no ir, y lo necesito.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su inquietud.

    He repasado las numerosas respuestas de mis diecisiete compañeros de Madrid, Rivas-Vaciamadrid, Arroyo de la Miel, Vilanova i La Geltrú, Valencia, Marbella, Bilbao, Almería, Valdetorres del Jarama, Castro-Urdiales, Puerto Real, Murcia y Sevilla. Tras su lectura poco más se puede añadir que pueda ser de su interés para atenuar la preocupación que experimenta.

    Creo que la pregunta que formula, puede interesar a todos porque es una preocupación básica de todos los que deciden acudir a una consulta psicológica o psiquiátrica.

    Lo que yo pretendo en este momento es aportar algunos datos del Código Deontológico del Psicólogo/a para que pueda afirmarse que la persona que decida explicar sus problemas ante un profesional de la Salud Mental no yerra en su elección porque está ante alguien que tiene como vocación fundamental ayudar a la persona que lo necesitan.

    Si bien su pregunta importa más directamente a los profesionales de la Salud Mental, el interés de la misma afecta a todos, en un doble sentido: porque todos real o potencialmente, somos clientes de la Salud Mental, y porque en gran manera las actitudes de los profesionales de la Salud Mental dependen de las actitudes de la Sociedad y por lo tanto de las actitudes de todos nosotros.

    Finalmente quisiera señalar que las respuestas de mis diecisiete compañeros no tienen otra pretensión que la de una reflexión sobre los aspectos humanos que deben regir la vocación en Salud Mental, sin que pretenda ser una teoría acabada de la misma.

    Dos actitudes presiden mi consideración acerca de su pregunta: Señalar algunos puntos del Código Deontológico de Psicólogos, una; otra, de diálogo.

    En lo que hace a la primera, la actividad profesional que ejerzo obliga a un conocimiento del Código Deontológico. Y en lo que hace a la segunda, pretendo que tanto mi respuesta como la de mis diecisiete compañeros tenga una intención abierta en diálogo con los lectores de “Dudas solucionadas”.

    Esta última actitud es la que yo pretendo ahora, sobre las respuestas de mis compañeros de profesión reflexionar sobre los aspectos básicos que deben regir la labor y profesión de psicólogo, en muda solidaridad y diálogo con todos aquellos que formulan preguntas a través de Doctoralia.

    Pero podemos ahora, preguntarnos sobre el por qué de esta reflexión que pretendo hacer; algo así, como su oportunidad o su necesidad.

    Yo pienso que los temas fundamentales, como son los de la Salud Mental, que de un modo básico afectan a la existencia de las personas, deben ser revisados sistemáticamente, bien, porque su transcendencia nos afecta a todos en cada momento, bien porque ayudan a contestar problemas personales relativos a la particular situación histórico-biográfica en un momento dado.

    En este sentido, la psicología y la psiquiatría aborda temas básicos, tales como la enfermedad, el dolor, el sufrimiento, la soledad, el vacío, la libertad, la muerte, el sentido de vida, y por tanto, su transcendencia e importancia justifica que un Psicólogo, con ya muchos años de ejercicio, se detenga a reflexionar sobre la pregunta planteada en estos momentos por usted.

    Pero es que, además, la Psicología en el momento actual, quizá de un modo más acuciante que en ningún otro momento de su historia por el advenimiento de Internet y las redes sociales, necesita de esta reflexión.

    Centrándonos en su texto, planteamos su interrogante:

    ¿Me pregunto: Los psicólogos escucháis desde la profesionalidad, por supuesto, pero también sois personas y juzgaréis aunque no queráis?

    Respuesta:

    El Código Deontológico de Psicólogos en su Artículo 9º dice:

    “El/la Psicólogo/a respetará los criterios morales y religiosos de sus clientes, sin que ello impida su cuestionamiento cuando sea necesario en el curso de la intervención”.

    Artículo 5º:

    “El ejercicio de la Psicología se ordena a una finalidad humana y social, que puede expresarse en objetivos tales como : el bienestar, la salud, la calidad de vida, la plenitud del desarrollo de las personas y de los grupos, en los distintos ámbitos de la vida individual y social…”.

    Artículo 6º:

    “La profesión de Psicólogo/a se rige por principios comunes a toda deontología profesional: respeto a la persona, protección de los derechos humanos, sentido de responsabilidad, honestidad, sinceridad para con los clientes, prudencia en la aplicación de instrumentos y técnicas, competencia profesional, solidez de la fundamentación objetiva y científica de sus intervenciones profesionales”.

    Artículo 10º:

    “En la prestación de sus servicios, el/la Psicólogo/a no hará ninguna discriminación de personas por razón de nacimiento, edad, sexo, credo, ideología, nacionalidad, clase social, o cualquier otra diferencia”.

    Espero y deseo que las reflexiones aquí suscitadas hayan servido para mejorar la confianza en el profesional de la psicología.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


  • No sé si esto que me pasa es normal ni qué puedo hacer con ello. (He intentado resumir pero cuesta)

    No sé si esto que me pasa es normal ni qué puedo hacer con ello. (He intentado resumir pero cuesta)

    Hola, entre otras cosas tengo ansiedad general, postraumático, depresión y TLP. Suelo estar con mucha ansiedad pero no hago nada "desafiante" excepto salir a la calle. Estoy yendo a un centro de día pero están tratando más otro aspecto (autonomía). Desde que estoy más enfocada en eso, he vuelto a tener ataques que ahora sí sé por fin que se llaman ataques de pánico. Ahora, con y sin por qué, me aparecen más y me quedo como un muñeco: ni mover, ni hablar o mover mis ojos. Por dentro pienso cosas aleatorias que van muy rápido y el mundo va a mil por hora pero soy consciente de que pasará aún inmovil.
    Luego normalmente me quedo tan exhausta (me dura media o una hora el ataque y recuperación) que no sé si es normal que me afecte tanto tiempo. Instantáneamente acabo dormida y el día siguiente sigo con un letargo fuerte. Me preguntaba si, aparte de meditación (que no me funciona) puedo hacer algo. Solo me siento segura en mi habitación aislada.
    La gente lo toma como irresponsabilidad y he tenido problemas con madres por al final tener que quedarme a dormir en casa de un amigo o ex.
    Los psicólogos me dicen teoría que ya sé, pero que no es normal que dure tanto. No me dicen nada ¿Entonces qué pasa? No estoy fingiendo.

    La última vez acabé riendo y llorando y eso me ha pasado como 3 veces en mi vida. No me dieron explicación. Me gustaría saber qué hacer, sobre todo, cuando es en la calle o un trabajo/clase... Quizás aquí alguien puede darme un consejo, observación o algo...
    Sé que esto no es palabra de misa pero podría guiarme.

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros tu preocupación.

    He leído las respuestas de mis cinco compañero/as de Bilbao, Alicante, Madrid, Palma de Mallorca y Sevilla. Las reflexiones de mis colegas son acertadas e inciden en tu relato.

    Por nuestra parte, planteamos una hipótesis de trabajo para contextualizar los datos clínicos que aportas (la hipótesis debes contrastarla en tu Centro de día). Formularemos, además, preguntas que te ayuden a entender y clarificar mejor tu petición final: “¿Alguien puede darme un consejo, observación o algo…?”

    Pregunta inicial:

    No estoy fingiendo y no me dicen nada, entonces ¿Qué me pasa?

    Respuesta:

    A juzgar por la clínica que relatas, los síntomas podrían ajustarse a un trastorno disociativo.

    ¿Qué son los trastornos disociativos?

    Según la Asociación Americana de Psiquiatría, definiremos el proceso disociativo como “una interrupción o discontinuidad en la integración normal de la consciencia, la memoria, la identidad, la emoción, la percepción, la representación del cuerpo, el control motor y la conducta”.

    ¿Cómo se desarrolla la clínica de los trastornos disociativos?

    La clínica ha sido asociada a diferentes variables explicativas, estando la mayoría de ellas relacionadas con impactos emocionales o experiencias traumáticas tempranas.

    “¿Por qué entre otras cosas tengo ansiedad general, postraumático, depresión y Trastorno límite de la personalidad… , ataques de pánico, y me quedo como un muñeco: ni mover, ni hablar o mover mis ojos…inmóvil”?

    Los trastornos basados en el trauma presentan una alta comorbilidad (presencia de uno o más trastornos además del trastorno primario) con otros trastornos mentales. Según recientes estudios, las personas con trastornos disociativos presentan de media cinco diagnosticos comorbidos (criterios DSM-IV), mientras que las personas con estrés postraumático simple, ansiedad o depresión, presentaban dos. Algunos autores señalan que los trastornos de ansiedad y los depresivos son los que presentan mayor comorbilidad asociada a los trastornos disociativos.

    En particular, en población española, el 58,3 por cien de las personas con trastorno disociativo presentaba más de uno de estos diagnósticos asociados (criterios DSM-IV):

    - Cuarenta por cien con trastornos de ansiedad.
    - Treinta y nueve por cien con trastornos de la personalidad.
    - Cincuenta y tres por cien con trastorno de conversión.
    - De quince a treinta por cien con trastorno de estrés postraumático
    - Veinticuatro por cien con trastorno de pánico

    La identificación de la comorbilidad es importante debido a sus repercusiones en los resultados del tratamiento.

    Discusión de la hipótesis

    Tras el análisis de comorbilidad relacionado con el trastorno disociativo, otros síntomas comunes a otras categorías diagnósticas extraídas de tu relato son los siguientes:

    - Síntomas disociativos somatomorfos

    Incapacidad de moverse o parálisis parcial sin que exista una causa médica. Por ejemplo:

    . Nos informas de que: “Me quedo como un muñeco: ni mover, ni hablar o mover mis ojos. Por dentro pienso cosas aleatorias que van muy rápido y el mundo va a mil por hora pero soy consciente de que pasará aún inmóvil.”)

    - Síntomas afectivos

    Los pacientes informan de que tienen fluctuaciones inexplicables y muy rápidas en el estado de ánimo y sus emociones. Los pacientes tienen la sensación de que no controlan sus emociones como si las emocines “cayeran del cielo”. Por ejemplo:

    . Nos informas de que: “La última vez acabé riendo y llorando y eso me ha pasado como 3 veces en mi vida”.

    Recomendaciones para el tratamiento

    1. Hacer un plan individualizado de tratamiento y abordar directamente los síntomas.

    2. Al establecer un plan de tratamiento individualizado, es recomendable que sea un tratamiento en fases, siendo la primera la estabilización, la segunda el abordaje de los recuerdos traumáticos, y la tercera la integración.

    3. Al escoger un protocolo para los trastornos disociativos, los que han presentado mayor nivel de evidencia son la terapia de esquemas y la terapia cognitivo-analítica.

    Conclusión

    Si los pacientes en los que existe comorbilidad no son, además, bien detectados en su parcela disociativa (por ejemplo, en su diagnóstico de trastorno disociativo), no serán tratados adecuadamente, pudiendo ser estos sujetos incorrecta y “sencillamente” etiquetados “con diagnósticos resistentes al tratamiento”.

    Por ultimo, el trastorno disociativo en sí mismo podría definirse como un elemento transdiagnóstico (enfoque centrado en buscar e identificar aquellos factores esenciales que son comunes a muchos trastornos psicológicos). Esta perspectiva transdiagnostica pone el foco en los elementos comunes del sufrimiento humano y el impacto que tienen sobre su capacidad de funcionamiento, dando lugar a las etiquetas diagnósticas, y no tanto en la diferenciación entre los distintos trastornos.

    Espero y deseo, haber podido guiarte, aunque sabemos, como bien dices tu: “Que esto no es palabra de misa”.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


  • hola se puede tener miedo a vivir ? gracias saludos

    hola
    se puede tener miedo a vivir ?
    gracias
    saludos

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su preocupación.

    He leído las respuestas de mis nueve compañeros de Bilbao, Zaragoza, Alcalá de Henares, Valencia, Cádiz, Barcelona, Puerto Real y Sevilla a su pregunta:

    ¿Se puede tener miedo a vivir?

    Las reflexiones de mis colegas son afirmativas e inciden en la materia de su pregunta. Sin embargo, dada la inquietud que muestra y el interés que suscita con su interrogante, hemos querido ampliar el contenido ofrecido por mis compañeros ya que con su pregunta sugiere la cuestión de cómo se genera la neurosis.

    Para ello, analizaremos el “miedo a vivir” desde dos posturas: Por un lado, desde la teoría de la evolución en el sentido de Sanjuán; y, por otro, desde la Antropología orteguiana.

    Trataremos de argumentar que el encuentro con el “Otro”, el “Tu”(es decir, las personas) es uno de los orígenes del “miedo a vivir”.

    A. Desde el punto de vista de la teoría de la evolución, los miedos más comunes son los mismos independientemente de la cultura (una lista de los miedos más frecuentes del Homo sapiens y de su significado adaptativo aparece a continuación):

    - Miedo a las serpientes: Evitar picadura venenosa

    - Miedo a las arañas: Evitar picaduras venenosa

    - Miedo a las alturas: Evitar caídas

    - Pánico: Respuesta de alarma ante peligro general

    - Agorafobia: Evitar lugares donde no hay refugio o escape

    - Miedo de separación: Evitar daño de desconocidos

    - Miedo a la sangre: Evitar depredadores

    Si nos fijamos en dicha lista veremos cómo las fobias más frecuentes del Homo sapiens en la actualidad siguen siendo peligros potenciales de la Naturaleza, de los animales o de otros seres humanos. Peligros que, a excepción del miedo a otros seres humanos, prácticamente no existen en la sociedad actual, pero que eran peligros muy frecuente en el momento del origen de nuestra especie.

    B. Siendo fieles a la Antropología ortogeuiana, no hay que entender las interrelaciones con los Otros –con los demás- como algo que sucede externamente a mi persona, sino como algo que pertenece a la circunstancia de mi vida.

    “Sumergido en mi circunstancia –nos dice Ortega- desde el nacimiento veo el mundo, las cosas, lo otros hombres y a mi mismo a través de los otros. Habitualmente mis ideas, mis decires, mis decisiones me van siendo insufladas sin que plena y responsablemente mis ideas las haya pensado por mi cuenta, los decires los haya elaborado y las decisiones las haya tomado; lo pienso, lo digo, lo hago, porque se piensa así, se dice así y se comporta uno así. Pero nótese, ese sujeto impersonal –los Otros- no queda fuera de “nosotros”, sino que se instala en nuestro interior; ese sujeto impersonal, lo somos –todos “nosotros”-. Así, sigue diciendo Ortega, vemos el mundo como a través de las rejas de una prisión.”

    Y depende de las características de las personas que nos rodea, su rigidez, agresividad, frialdad; o calor, afecto o cuidado, la imagen que el Yo se forma de sí mismo y de las capacidades para establecer contacto con los tus.

    El otro es una realidad peligrosa, cuya peligrosidad decrece al convertirlo en Tu, pero nunca desaparece por completo y ese Tu, amenazador y distante, puede dificultar y perturbar mi idea de mi y mi capacidad posterior de encuentro. Puede, entonces, formarse una imagen defectuosa de mi mismo y perpetuarse mi vida en una actitud egocéntrica, es decir, la persistencia de una situación infantil con dificultades para el encuentro con el otro y, por lo tanto, con dificultades para el desarrollo pleno de la vida. En definitiva, se genera la neurosis, porque tal y como ha señalado Ortega, “la vida humana en sentido estricto, es esencialmente soledad, radical soledad…pero desde este fondo de soledad radical que es sin remedio nuestra vida, emergemos en un ansia no menos radical, de compañía; por eso ha señalado Ortega que vivir es “convivir”, “vivir una cosa de otra, apoyarse mutuamente, conllevarse, tolerarse, alimentarse, fecundarse y potenciarse”.

    En definitiva, vivir en relación, vivir con el otro.

    Espero y deseo, que tanto los argumentos de Julio Sanjuán como los de Ortega hayan cumplido la misión de responder, desde una perspectiva evolucionista y antropológica: ¿Se puede tener miedo a vivir?

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


  • Buenas a todos, quería preguntar cuándo se sabe si se necesita ir a un psicólogo, creo que me vendrí

    Buenas a todos, quería preguntar cuándo se sabe si se necesita ir a un psicólogo, creo que me vendría bien ir pero igual lo que me pasa es normal y no quiero preocupar a mis padres. Qué debería hacer?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su preocupación. Su pregunta es interesante porque sugiere la cuestión de cómo los problemas de la vida devienen en problemas psicológicos (clínicos).

    Igual de interesante son las respuestas dadas por mis siete compañeros de Valmojado, Alcázar de San Juan, Madrid, Valencia y Sevilla, aportan información útil a su preocupación.

    Por nuestra parte, centraremos la respuesta en qué es un trastorno psicológico/psiquiátrico en el sentido de Pérez Álvarez.

    Su pregunta:

    ¿Cuándo se sabe si se necesita ir a un psicólogo?

    Respuesta:

    Cuando la atención, preocupación y reflexión se centran en uno mismo (aspectos corporales o psicológicos, experiencias, autoestima, etc.), algo no va bien. No se refiere a la lógica atención, preocupación y reflexión acerca de un problema que uno tiene. La reflexión en este caso formaría parte de la propia demanda del problema con el fin de afrontarlo y darle solución.

    Por lo tanto, ¿cuándo se sabe si se necesita ir a un psicólogo? Cuando la reflexividad comienza a ser patógena. En este caso hablamos de hiperreflexividad. La idea de la hiperreflexividad hace referencia a la autopresencia de uno para sí mismo al extremo de que se antepone entre uno y el mundo interfiriendo en el curso de la vida.

    Formularemos una nueva pregunta:

    ¿cómo se produce el tránsito de un problema de la vida a un problema psicológico?

    La hiperreflexividad tiene una gran variedad de formas (rumia, preocupación, hipervigilancia, pensamientos intrusivos, deseos imperiosos como suceden en las adicciones, etc.). Sin embargo, todas consisten en un cierto bucle o situación vital en la que uno ha entrado y de la que ya no es fácil salir.

    Pongamos un ejemplo en forma de pregunta:

    ¿Cuál es la diferencia entre ansiedad realista y ansiedad neurótica?

    La ansiedad neurótica implica una función defensiva tendente a evitar un peligro (interno o externo) mediante la formación de síntomas (inhibición, fobias específicas, rituales obsesivos, evitación, inflexibilidad, rigidez), mientras que la ansiedad realista la respuesta es adaptativa, proporcionada a la amenaza o peligro en ciernes. Todo el mundo se defiende de ideas y experiencias desagradables o insoportables, pero lo que distingue a los “neuróticos” es que sus defensas producen síntomas (inhibiciones, miedos, evitaciones, patrones rígidos, síntomas y angustia), que tanto alivian como entrampan metiendo a uno en un bucle y en una situación patógena.

    La idea de la hiperreflexividad como factor patógeno implica, según lo expuesto, la existencia de un problema de la vida (agobios, conflictos, crisis, decepciones, pérdidas, etc.). Ahora bien, un problema de la vida no por ser un problema es ya un problema psicológico o psiquiátrico. Lo que convertiría un problema de la vida en un problema clínico sería el bucle o situación en la que uno ha entrado.

    Plantearemos una metáfora para formular una nueva pregunta:

    ¿Qué convierte un problema de la vida en un problema psicológico o psiquiátrico?

    Si la vida se supone como un río (que va a dar a la mar, etc.), con su curso a veces rápido y otras lento, más o menos claro o turbio, crecido o tranquilo según las épocas, con sus recodos, la hiperreflexividad serían los remolinos y estancamientos en lo que el agua, en vez de fluir, da vueltas sobre sí misma. Por lo tanto, ¿Qué convierte, pues, un problema de la vida en un problema psicológico o psiquiátrico?: la hiperreflexividad.

    Cuando la lógica reflexividad (atención, reflexión, preocupación) requerida por un problema de la vida deja de ser clarificadora de lo que nos pasa y de servir para alguna solución y, en su lugar, nos mete en un bucle o situación que nos envuelve, empezamos a tener un problema clínico.

    Esta hiperreflexividad potencialmente patógena no tiene por qué derivar de una avería de nuestra mente. Por el contrario, tiene un origen sociocultural, institucional y biográfico.

    Conclusión

    La vulnerabilidad de la persona dadas las circunstancias conlleva la posibilidad de sus alteraciones como algo humano, muy humano. El origen de los problemas psicológicos, la causa material de la que están hechos, estaría en los problemas de la vida (adversidades, agobios, conflictos, crisis, etc.). La cuestión se convierte en cómo los problemas de la vida devienen en problemas psicológicos (clínicos). La respuesta estaría en el bucle consistente en alguna forma de enredamiento reflexivo y en la consiguiente entrada en una situación envolvente.

    Recibe un cordial saludo, y espero que la reflexión haya sito de utilidad.

    Juan José Regadera, Murcia.


  • ¿es bueno ver pornografia 1 vez cada 3 4 meses?¿o aun siendo de vez en cuando tambien es malo?

    ¿es bueno ver pornografia 1 vez cada 3 4 meses?¿o aun siendo de vez en cuando tambien es malo?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su preocupación.

    He leído las nueve respuestas de mis compañeros de Valencia, Madrid, Bilbao, Barcelona y Jerez de la Frontera. Sus reflexiones y comentarios le habrán ayudado a situar mejor su pregunta.

    Sus preguntas:

    ¿Es bueno ver pornografía 1 vez cada 3 meses? ¿ver pornografía de vez en cuando es malo?

    Respuesta:

    No disponemos de datos existentes para la adicción al consumo de pornografía.

    ¿Qué definimos como adicción al consumo de pornografía?

    Al consumo de materiales pornográficos como vídeos, revistas, novelas o de páginas de internet. Dentro de esta categoría se diferencian dos subtipos: compulsión primaria hacia la pornografía y compulsión secundaria hacia la pornografía.

    1. La compulsión primaria hacia el consumo de la pornografía se desarrolla al inicio de la vida sexual y se mantiene en potencia a lo largo de la vida. La persona que padece esta tendencia ha experimentado un alto índice de masturbación (casi diaria) acompañada de material pornográfico desde una edad muy temprana y ha llegado a preferir la excitación lograda con la ayuda de la pornografía a la resultante de tener relaciones sexuales con otra persona. Según nuestra experiencia, en los trastornos de personalidad, la tendencia esquizoide está relacionada con esta condición.

    2. La compulsión secundaria hacia el consumo de pornografía se desarrolla situacionalmente y suele resolverse cuando el contexto que la genera se resuelve. Los que experimentan esta condición desarrollan un patrón moderado de masturbación durante la etapa de pubertad y mostraron durante la adolescencia un interés sexual tanto hacia la masturbación como hacia el contacto sexual con otra persona. De hecho, la persona mantiene la preferencia para el sexo en pareja durante la edad adulta, pero ocasionalmente se masturba, y a veces lo hace con la ayuda de pornografía. Esta condición no se diagnostica como trastorno si no incomoda a la persona o si no se convierte en un hábito disfuncional. A menudo, el tratamiento indicado es una terapia de pareja para explorar la diferencia de deseo sexual entre los dos compañeros.


    Tratamiento:

    Al no disponer de datos de evidencia demostrada para responder a su pregunta, en el caso de considerar que presenta una compulsión secundaria hacia el consumo de pornografía, están indicados los esfuerzos para reducir la frustración sexual que aparece a raíz de una falta de acceso al sexo en pareja. La terapia de pareja, o la terapia sexual propiamente dicha, está indicada en los casos en los que existe una pareja y en entrenamiento en habilidades sociales, en los caso donde existe la necesidad de lograr tener una.

    Conclusión:

    Una investigación a fondo de la motivación que tiene la persona para acceder al consumo pornográfico tiene la potencia de sacar a la luz las consecuencias negativas de la compulsión y así ayudar a sostener la motivación necesaria para triunfar con una condición de pronóstico tan reservado.

    Espero haber sido de ayuda para la pregunta solicitada.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


  • hola , noto que con 45 años ocn carrera y master etc... no se donde enfocar mi vida, apenas salgo ni

    hola , noto que con 45 años ocn carrera y master etc... no se donde enfocar mi vida, apenas salgo ni viajo y veo que el tiempo pasa y pasa muy rapido y sigo en el mismo sitio como podria encauzar mi vida y saber hacia donde diriguirme . Gracias . Saludos

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su preocupación.

    He leído las respuestas de mis ocho compañer@ de Murcia, Arroyo de la Miel y Santiago de Compostela, Cádiz, Bilbao, El Ejido, Alzira y Puerto Real. Estoy de acuerdo en sus valoraciones y apreciaciones.

    Por nuestra parte, y como complemento a los datos ofrecidos por mis compañer@s, ampliaré la información desde un punto de vista antropológico centrándome en los conceptos de vocación y autenticidad por si fuese de tu interés:

    Su pregunta:

    ¿Cómo podría encauzar mi vida y saber hacia dónde dirigirme?

    Respuesta:

    Hay que encauzarla y dirigirla hacia el desarrollo de la vocación.

    Discusión

    La vida humana no es una realidad cuyo ser, cuya consistencia o contenido le es dado hecho a la persona. La vida es, por lo pronto, actividad tarea, y es tarea personal, es decir, depende de nosotros.

    Es cierto, de que en esto que “nos pasa”, la periferia de nuestra vida, la circunstancia –recordemos a Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia”- no está en nuestra mano. Pero si está en nuestra mano, el sentido vital de cuanto nos pasa, porque eso depende de lo que decidamos ser. En cada instante se abordan ante la persona múltiples posibilidades de ser –puede hacer esto o lo otro lo de más allá-. De aquí que no tenga más remedio que elegir una. El vivir, pues, es no poder dar un paso sin anticipar la dirección o sentido general de cuantos va a dar en su existencia.

    En definitiva, por lo tanto, tener que vivir es realizar una tarea. Pero esta tarea que es la vida de cada uno de nosotros, tiene dos rasgos esenciales:

    1. La vida hay que hacerla con riesgo

    2. La tarea no es una tarea cualquiera, sino que se trata de una tarea concreta y personal: la realización de la vocación.

    Decíamos antes, que en cada instante se abren ante nosotros múltiples posibilidades, por lo que no nos queda más remedio que decidirse por una. Lo que esto quiere decir es que la vida debe hacerse con riesgo, ya que puede uno equivocarse al tomar la decisión. Y esto es vivido con temor debido al miedo a asumir la responsabilidad.

    Decidirse, no significa tomar una decisión cualquiera, simplemente actuar. Cada persona debe realizar una acción concreta y personal, pues cada persona posee un proyecto vital único e insustituible, es decir, una concreta vocación. Esto es, el ingrediente más extraño y misterioso de la persona. Por un lado es libre –no tiene que ser por fuerza nada-, sin embargo, ante su libertad se alza siempre algo con un carácter de necesidad, como diciéndonos, “poder puedes ser lo que quieras, pero solo si quieres ser de tal determinado modo serás lo que tienes que ser”.

    Por tanto, ser auténtico, he ahí la finalidad de la vida de la persona, y, por extensión, el desarrollo de la vocación.

    Debe pues la persona elegir una vida concreta. Entonces, ¿qué camino debo seguir?.

    La persona tiene la ineludible impresión de que su vida, por tanto, su ser, es algo que no puede, sino que tiene que ser elegido, y esto que la persona se ve obligado a elegir es la carrera de su existencia –lo que hemos denominado el desarrollo de la vocación, es decir, la autenticidad-.

    Pero no siempre es fácil esta elección. De aquí, que el planteamiento de la existencia humana como un desarrollo personal, es decir, lo que hemos llamado “vocación” (no para el esquema social que son las carreras) necesita de una ayuda terapéutica.

    Ayudar a encontrar el camino que hay que seguir es la finalidad de la psicoterapia antropológica de orientación fenomenológica-existencial (Modelo contextual de psicoterapia).

    Pero descubrir eso, esto es reflexionar y ser consciente del fracaso de una vida. Usted dice:

    “Con 45 años, carrera y master…apenas salgo, ni viajo, veo que el tiempo pasa, y pasa muy rápido, y sigo en el mismo sitio”

    Cuando llegamos a esta situación surgen las eternas preguntas en relación con la existencia: ¿para qué?, ¿por qué?, ¿quién soy?, ¿qué tengo que hacer en la vida? y ello a pesar del posible éxito social o profesional.

    Conclusión

    Oír y entender la voz de la vocación, ese desarrollo personal dentro de una vida socialmente estructurada, no es tarea fácil. Por ello quizás, cuando la no realización de la vocación personal sea dolorosa, se debe acudir a la psicoterapia y a través del encuentro con el psicólogo, ir analizando la que ha sido la vida y lo que ha debido ser. Ir en definitiva, analizando los “instantes” de la vida en las tres dimensiones del tiempo (pasado, presente y futuro). La vida humana debe encontrar esa unidad en el instante vivido.

    Usted es siempre un venir de algo y un ir a otro algo. Pero en la época de crisis esta dualidad se convierte en especial conflicto, porque aquello de donde se viene y aquello donde se va son perfectas antítesis.

    Su situación puede ser considerada como un drama, pero un drama con tensiones y fuerzas contradictorias, por lo que puede no encontrar sentido. Ayudarle a encontrar el sentido de su vida, he ahí la finalidad de la Psicoterapia.

    Espero y deseo, que tanto los datos aportados por mis compañer@s como los míos propios, le animen a la realización de la vida auténtica, hacer lo que uno debe hacer, llegar a ser lo que uno debe ser, es no solo saludable, sino que lleva a la perfección humana.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia


  • El hipnotismo es una sugestión? El himnotizador puede hacer que una persona se caiga al suelo o es u

    El hipnotismo es una sugestión? El himnotizador puede hacer que una persona se caiga al suelo o es un truco?

    RESPUESTA DEL PROFESIONAL:

    Dr. Juan José Regadera

    Gracias por compartir con nosotros su inquietud.

    Recientemente otra persona planteaba una pregunta muy similar a la formulada por usted. Transcribimos la pregunta:

    “El poder de la Sugestión. Me gustaría saber ¿qué es?”

    Sus preguntas:

    1. ¿El hipnotismo es una sugestión?

    Respuesta:

    Sí. El hipnotismo es una sugestión (sugestionabilidad).

    2. ¿El hipnotizador puede hacer que una persona se caiga al suelo o es un truco?

    Respuesta:

    No es un truco, puede hacer que se caiga al suelo.

    Comenzaremos nuestra argumentación formulando una pregunta que parta de la “cosa misma” con una definición conceptualmente neutra antes de una “elaboración secundaria” por una u otra teoría psicológica.

    ¿Qué es la hipnosis?

    La hipnosis es una situación o procedimiento en el que una persona designada como hipnotizador o hipnoterapeuta sugiere a otra persona (o a un grupo) designado como paciente, cliente, o sujeto, que experimente ciertos cambios que pueden afectar a alguna sensación, percepción, cognición, o control de la conducta motora.

    ¿El hipnotizador realiza un truco?

    Pondremos unos ejemplos de valoración o entrenamiento en las habilidades hipnóticas:

    El clínico puede sondear la facilidad del cliente para responder a las sugestiones hipnóticas. Lo más común a este propósito es aplicar una “prueba clásica” de sugestionabilidad como puede ser, por ejemplo, el “balanceo postural”, la “levitación del brazo”, “Rigidez del brazo –Catalepsia- Pesadez del brazo”, o el “péndulo de Chevreul”. Lo cierto es que esta evaluación (rápida) de la susceptibilidad del cliente para las sugestiones, se utiliza también como una oportunidad que el clínico aprovecha para ganar prestigio dado, por lo demás, que se trata de “pruebas” que tienen alta probabilidad de éxito (de “puntuar” y de ser impresionado por ellas).

    Una última pregunta:

    ¿Qué tiene la situación hipnótica que lleva a plantear alguna suerte de trance y reconocer la involuntariedad de la conducta?

    La explicación más cabal, en la línea establecida por Sarbin y Coe (1972), provendría de la consideración de la “hipnosis como teatro o teoría dramatúrgica”. La formulación conectaría con Calderón “la vida es teatro” y Shakespeare “el mundo sería su escenario”. De esta estirpe barroca, es la noción de “rol” o papel social (la persona como actor).

    Espero y deseo que lo argumentos expuesto hayan ayudado a conocer algo más sobre la hipnosis.

    Un saludo,
    Juan José Regadera, Murcia.


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