Soy psicóloga especializada en infancia y adolescencia, con casi diez años de experiencia acompañando a niños, adolescentes y familias en procesos relacionados con dificultades emocionales, conductuales, escolares, experiencias traumáticas y heridas en el vínculo. A la vez, también atiendo a personas adultas, especialmente en procesos de trauma, ansiedad, autoestima y dificultades relacionales, integrando todo lo aprendido durante años de trabajo con distintas etapas de la vida.
Mi recorrido profesional comenzó en 2015, tras terminar la carrera de Psicología, trabajando en un centro especializado en intervención infanto-juvenil. Aquella primera experiencia marcó profundamente mi forma de entender la psicoterapia: observé cómo, en la infancia y la adolescencia, pueden aparecer situaciones complejas o incluso traumáticas que, si no se atienden a tiempo, dejan huellas que se prolongan en la vida adulta. Desde entonces, acompañar a menores y a sus familias se convirtió en una de mis pasiones.
Poco después inicié mi colaboración con Cáritas Madrid, donde continúo trabajando en la actualidad. En este contexto he atendido una enorme diversidad de realidades: abuso sexual infantil, violencia familiar y de género, consumo de sustancias, conflictos graves en la relación entre padres y adolescentes, duelos, dificultades emocionales intensas y heridas profundas en el apego. Esta experiencia me permitió contemplar, de primera mano, cómo los sucesos dolorosos moldean la vida de una persona, independientemente de la edad, y cómo el proceso terapéutico puede aliviar, reparar y abrir nuevas posibilidades.
A lo largo de los años me he especializado en trauma y apego, tanto en población infantil como adulta, formándome en enfoques como EMDR, Integración del Ciclo Vital y Terapia Humanista-Gestalt. En el trabajo con menores integro la psicoterapia con el juego, el vínculo con las familias y una lectura cuidadosa de las necesidades evolutivas. En adolescentes, acompaño procesos de identidad, gestión emocional, conductas desreguladas, ansiedad, dificultades escolares y experiencias dolorosas que impactan en su vida diaria. Con adultos, mi intervención se centra en comprender la historia personal y reparar las experiencias que siguen generando malestar, síntomas o patrones relacionales que ya no resultan útiles.
Creo profundamente en la importancia de mirar cada etapa de la vida con respeto, sensibilidad y claridad clínica. Las huellas que aparecen en la infancia y la adolescencia pueden acompañarnos hasta la edad adulta, pero también es posible resignificarlas, trabajarlas y transformarlas con el acompañamiento adecuado. Para mí, tiene un enorme sentido ofrecer un espacio seguro tanto a menores como a adultos, entendiendo que cada persona trae consigo una historia, un ritmo y una forma única de sanar.
Trabajo desde una perspectiva cálida, respetuosa y centrada en la persona, creando un espacio donde niños, adolescentes, adultos y familias puedan comprender lo que les sucede, regular sus emociones, mejorar sus relaciones y afrontar experiencias difíciles con mayor seguridad y recursos internos.
Infancia:
Ansiedad, miedos, preocupaciones persistentes
Problemas de conducta, impulsividad, rabietas intensas o desregulación emocional
Dificultades escolares, bajo rendimiento, problemas de atención
Baja autoestima, inseguridad, retraimiento social
Conflictos familiares, tensión en el vínculo con figuras de referencia
Tristeza, irritabilidad, cambios bruscos de humor
Duelo por separaciones, pérdidas o cambios importantes
Experiencias traumáticas: abuso sexual infantil, violencia familiar, bullying...
Dificultad para expresar lo que sienten o para entender sus propias emociones.
Adolescencia:
Ansiedad social, bloqueo, evitación
Conductas de riesgo o consumo incipiente
Dificultades en la identidad, autoimagen o relación con el cuerpo
Conflictos con límites y normas
Crisis emocionales vinculadas a experiencias traumáticas o situaciones escolares adversas
Edad adulta:
Ansiedad, ataques de pánico, preocupaciones constantes
Episodios depresivos, agotamiento emocional, insomnio
Problemas de autoestima y autocrítica excesiva
Dificultades relacionales: dependencia emocional, patrones repetitivos de pareja, inseguridad en los vínculos
Secuelas de trauma infantil o experiencias dolorosas no elaboradas
Duelo, rupturas, cambios vitales significativos
Desbordamiento emocional o sensación de estar “atascado”
Mi intervención combina psicoterapia humanista y Gestalt, EMDR, Integración del Ciclo Vital y trabajo con el cuerpo y la emoción, adaptando el enfoque a cada etapa evolutiva y a las necesidades particulares de cada persona.
Si necesitas aclarar cualquier duda antes de comenzar, puedes escribirme con total confianza. Estaré encantada de orientarte y ayudarte a decidir qué es lo más adecuado para vuestra situación.
El precio de la primera sesión, tanto de adultos como de infantil, está a un 50% de descuento para facilitar una primera toma de contacto y valorar juntos las necesidades, el enfoque de trabajo y si este es el espacio adecuado para ti o para tu hijo/a.