Buenas, Cuando tenía 18 años ahora tengo 24 tuve un encuentro con una prostituta y siento que eso
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Buenas,
Cuando tenía 18 años ahora tengo 24 tuve un encuentro con una prostituta y siento que eso me afecta a mí forma de ser, se con exactitud que es imposible pero le echo la culpa a eso a veces, se que no es así pero me gustaría que me explicaseis por qué me pasa.
Cuando tenía 18 años ahora tengo 24 tuve un encuentro con una prostituta y siento que eso me afecta a mí forma de ser, se con exactitud que es imposible pero le echo la culpa a eso a veces, se que no es así pero me gustaría que me explicaseis por qué me pasa.
Te estás generando un complejo de culpla por uns simple mala decisión. No es lo más sano ni recomendabe tener sexo casual sin conexión, y muco menos por una mera transacciónm Pero en ese momento, tu necesitabas sentir el calor de na mujer disponible y que consentiía a cabmio de una cuantía. La experiencia bien llevada, podría ser win-win ( ambos conseguir vuestra parte y os sentis algo mejor) o como describes loose-win, porque ella consigue el dinero y tú un complejo de culpabiliad o ansiedad por haber hecho algo censurable. Miralo por este lado: sin ser una conducta recomendable ni a generlaizar, tú atravesabas por una situación de carencia afectiva y ella consintitó hacerlo contigo a cambio de una ayuda económica. Así que los 2 sacasteis algo provechos del encuentro: tu la experiencia y ella la ayuda.
otra cosa es que no te sientas, por tu juventud o habilidad, aún con la capacidad de conseguir un encuentro sexual por medios naturales, por mera atracción, conversaciñon , seguirdad, y habiliades sociales que llea pueda admirar y tu de ella.
Para ello puedo ayudarte en sesión ayudandote con técnicas de comunicación que disminuyan tu timidez y aumenten tu seguirdad, y sentido del humor ante dichos encuentros casuales ante mujeres que te parezcan atractivas, acercándote y manteniendo conversación que te te hagan sentir bien, independienetemente del resultado a corto-medio plazo.
para más información, contáctame.
psico.carlos.tcc
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Cuando una relación nueva exige cortar el contacto con el padre/madre de tus hijos, no estamos ante “dependencia”, sino ante un conflicto de límites. Mantener comunicación funcional por los hijos es saludable y necesario.
Si tu pareja plantea ultimátums (“o cortas o te dejo”), eso suele indicar inseguridad, celos o dificultad para tolerar vínculos previos, no un problema tuyo.
En terapia trabajamos precisamente esto:
cómo poner límites sanos sin ceder a presiones,
cómo comunicar tus necesidades sin conflicto,
y cómo evaluar si la relación puede ser segura y respetuosa para ti.
La solución no pasa por cortar con tu ex, sino por revisar la dinámica de control en la relación actual y construir acuerdos más equilibrados.
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y cómo evaluar si la relación puede ser segura y respetuosa para ti.
La solución no pasa por cortar con tu ex, sino por revisar la dinámica de control en la relación actual y construir acuerdos más equilibrados.
Hola, gracias por compartir lo que sientes.
Lo que describes es bastante común: a veces, después de experiencias que consideramos “fuera de lo habitual” o que generan culpa, nuestra mente tiende a asociarlas con problemas posteriores, aunque racionalmente sepamos que no tienen relación directa. Esto se llama atribución errónea de causa: buscas un origen para ciertos sentimientos o dificultades, y el recuerdo de esa experiencia puede convertirse en un “chivo expiatorio” mental.
El hecho de pensar que algo del pasado te “marca” no significa que sea cierto. Más bien refleja que tu mente intenta encontrar sentido a tus emociones, conductas o inseguridades actuales. También puede estar relacionado con culpa o vergüenza internalizada, que hace que te culpes por algo que no define tu identidad ni tu forma de ser.
Trabajar estos pensamientos en terapia puede ayudarte a:
Separar la experiencia pasada de tu identidad actual.
Gestionar la culpa o la vergüenza de manera saludable.
Recuperar la sensación de control sobre quién eres hoy.
En resumen, no es que ese encuentro te haya cambiado, sino que tu mente intenta explicarse emociones y patrones actuales a través de ese recuerdo, algo muy humano y frecuente.
Un saludo.
Lo que describes es bastante común: a veces, después de experiencias que consideramos “fuera de lo habitual” o que generan culpa, nuestra mente tiende a asociarlas con problemas posteriores, aunque racionalmente sepamos que no tienen relación directa. Esto se llama atribución errónea de causa: buscas un origen para ciertos sentimientos o dificultades, y el recuerdo de esa experiencia puede convertirse en un “chivo expiatorio” mental.
El hecho de pensar que algo del pasado te “marca” no significa que sea cierto. Más bien refleja que tu mente intenta encontrar sentido a tus emociones, conductas o inseguridades actuales. También puede estar relacionado con culpa o vergüenza internalizada, que hace que te culpes por algo que no define tu identidad ni tu forma de ser.
Trabajar estos pensamientos en terapia puede ayudarte a:
Separar la experiencia pasada de tu identidad actual.
Gestionar la culpa o la vergüenza de manera saludable.
Recuperar la sensación de control sobre quién eres hoy.
En resumen, no es que ese encuentro te haya cambiado, sino que tu mente intenta explicarse emociones y patrones actuales a través de ese recuerdo, algo muy humano y frecuente.
Un saludo.
Hola, gracias por compartir lo que te preocupa. Por lo que comentas, parece que ese recuerdo ha quedado asociado a una sensación de malestar o culpa que, aunque racionalmente sabes que no tiene una base real, sigue apareciendo en determinados momentos.
Esto es algo más frecuente de lo que parece. A veces, ciertas experiencias del pasado quedan “enganchadas” a pensamientos o emociones que se repiten, generando dudas o la necesidad de encontrar una explicación. No tiene que ver tanto con lo que ocurrió en sí, sino con cómo lo has interpretado o cómo te hace sentir ahora.
El hecho de que reconozcas que no tiene sentido pero aun así te afecte puede indicar un patrón de pensamiento repetitivo o intrusivo, algo que se puede trabajar perfectamente en consulta.
Si ves que esto te genera malestar o interfiere en tu día a día, hablarlo con un profesional puede ayudarte a entender mejor qué hay detrás y a reducir ese impacto.
Si necesitas mi ayuda estaré encantada de acompañarte en este proceso.
Un saludo
Esto es algo más frecuente de lo que parece. A veces, ciertas experiencias del pasado quedan “enganchadas” a pensamientos o emociones que se repiten, generando dudas o la necesidad de encontrar una explicación. No tiene que ver tanto con lo que ocurrió en sí, sino con cómo lo has interpretado o cómo te hace sentir ahora.
El hecho de que reconozcas que no tiene sentido pero aun así te afecte puede indicar un patrón de pensamiento repetitivo o intrusivo, algo que se puede trabajar perfectamente en consulta.
Si ves que esto te genera malestar o interfiere en tu día a día, hablarlo con un profesional puede ayudarte a entender mejor qué hay detrás y a reducir ese impacto.
Si necesitas mi ayuda estaré encantada de acompañarte en este proceso.
Un saludo
Lo que te ocurre es más frecuente de lo que parece. A veces vivimos una experiencia que, por el motivo que sea, nos genera conflicto interno (por valores, culpa, miedo o interpretación de lo ocurrido), y aunque racionalmente sepamos que “no tiene sentido”, nuestra mente sigue volviendo ahí como si hubiese algo pendiente de resolver.
En estos casos, el problema no suele ser el hecho en sí, sino el significado que le has ido dando con el tiempo y la relación que has construido con ese recuerdo. Es decir, no es tanto lo que pasó a los 18, sino cómo lo interpretas ahora y cómo eso encaja (o choca) con cómo te ves a ti mismo.
Por eso aparece esa sensación de “sé que no tiene sentido, pero no puedo dejar de pensarlo o de darle vueltas”. Tu mente está intentando encontrar una explicación o cerrar algo que siente como incongruente.
Más que intentar convencerte de que “no es por eso”, lo útil sería explorar qué representa realmente ese episodio para ti y qué estás poniendo en juego cuando vuelves a él. Trabajarlo en terapia puede ayudarte a entenderlo mejor, quitarle ese peso y relacionarte con ese recuerdo de una forma mucho más tranquila.
En estos casos, el problema no suele ser el hecho en sí, sino el significado que le has ido dando con el tiempo y la relación que has construido con ese recuerdo. Es decir, no es tanto lo que pasó a los 18, sino cómo lo interpretas ahora y cómo eso encaja (o choca) con cómo te ves a ti mismo.
Por eso aparece esa sensación de “sé que no tiene sentido, pero no puedo dejar de pensarlo o de darle vueltas”. Tu mente está intentando encontrar una explicación o cerrar algo que siente como incongruente.
Más que intentar convencerte de que “no es por eso”, lo útil sería explorar qué representa realmente ese episodio para ti y qué estás poniendo en juego cuando vuelves a él. Trabajarlo en terapia puede ayudarte a entenderlo mejor, quitarle ese peso y relacionarte con ese recuerdo de una forma mucho más tranquila.
Hola, gracias por tu consulta. Ciertamente, las primeras experiencias sexuales pueden tener un fuerte impacto en la persona, a veces por la situación en la que tienen lugar y otras veces por cómo nos encontrábamos en ese momento. Parece bastante probable, que algo de cómo experimentaste esa situación ha podido no ser entendido del todo para ti, y aunque no sepas claramente por qué, esto puede afectar tu bienestar actual. Es muy recomendable que consultes con un especialista en Terapia EMDR para que pueda ayudarte y puedas volver a vivir tranquilo y sin culpa hacia ti o hacia el pasado.
Hola. Habría que indagar en aquellos aspectos de tu vida en que te ves afectado, por qué asocias todo a aquel encuentro y que temores asociados aparecen para determinar que esa situación es la que te afecta realmente
Gracias por confiar en contarnos lo que estás sintiendo. Lo que describes es más común de lo que parece, y no indica culpa alguna de tu parte.
A veces, experiencias que tienen una carga emocional intensa pueden dejar un “eco” en nuestra mente, que nos hace cuestionarnos o sentir que nos han marcado de alguna manera, aunque racionalmente sepamos que no es así. Esta sensación de culpa o de que algo cambió en ti no refleja un cambio real en tu forma de ser, sino la manera en que tu mente procesa recuerdos significativos.
Hablar de estos sentimientos en un espacio seguro puede ayudarte a liberar la culpa y a reconectar con tu autoestima y tu identidad sin juicios. Podemos acompañarte en este proceso de manera presencial en Tres Cantos (Madrid), en línea o incluso a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo. Con el apoyo adecuado es posible entender y soltar estas sensaciones, y recuperar la tranquilidad con respecto a lo vivido.
A veces, experiencias que tienen una carga emocional intensa pueden dejar un “eco” en nuestra mente, que nos hace cuestionarnos o sentir que nos han marcado de alguna manera, aunque racionalmente sepamos que no es así. Esta sensación de culpa o de que algo cambió en ti no refleja un cambio real en tu forma de ser, sino la manera en que tu mente procesa recuerdos significativos.
Hablar de estos sentimientos en un espacio seguro puede ayudarte a liberar la culpa y a reconectar con tu autoestima y tu identidad sin juicios. Podemos acompañarte en este proceso de manera presencial en Tres Cantos (Madrid), en línea o incluso a domicilio en Madrid Norte, según lo que te resulte más cómodo. Con el apoyo adecuado es posible entender y soltar estas sensaciones, y recuperar la tranquilidad con respecto a lo vivido.
Hola,
Lo que describes suele tener más que ver con cómo interpretaste y viviste esa experiencia que con el hecho en sí. A veces, situaciones que chocan con nuestros valores, creencias o expectativas generan una sensación de culpa o conflicto interno que puede quedarse “enganchada” en el tiempo. Aunque racionalmente sepas que no debería afectarte ahora, a nivel emocional puede seguir activándose ese malestar, y por eso tu mente vuelve a ese momento como si fuera la causa.
También es frecuente que, cuando uno se siente mal sin tener una causa clara en el presente, el cerebro busque una explicación en el pasado para darle sentido a lo que ocurre. Trabajar en comprender qué significado tiene para ti esa experiencia, más que el hecho en sí, puede ayudarte a soltar esa asociación. Si te está afectando, hablarlo en terapia puede ser especialmente útil para procesarlo sin juicio.
Gracias
Lo que describes suele tener más que ver con cómo interpretaste y viviste esa experiencia que con el hecho en sí. A veces, situaciones que chocan con nuestros valores, creencias o expectativas generan una sensación de culpa o conflicto interno que puede quedarse “enganchada” en el tiempo. Aunque racionalmente sepas que no debería afectarte ahora, a nivel emocional puede seguir activándose ese malestar, y por eso tu mente vuelve a ese momento como si fuera la causa.
También es frecuente que, cuando uno se siente mal sin tener una causa clara en el presente, el cerebro busque una explicación en el pasado para darle sentido a lo que ocurre. Trabajar en comprender qué significado tiene para ti esa experiencia, más que el hecho en sí, puede ayudarte a soltar esa asociación. Si te está afectando, hablarlo en terapia puede ser especialmente útil para procesarlo sin juicio.
Gracias
Buenas, lo que te ocurre es más común de lo que parece y no tiene que ver con que ese hecho haya cambiado tu forma de ser de manera directa, sino con cómo lo has interpretado y lo has integrado emocionalmente con el paso del tiempo.
Hay experiencias que, por el contexto en el que ocurren (edad, valores personales, expectativas, culpa, vergüenza), se quedan “enganchadas” en la mente. No porque tengan un poder real sobre ti, sino porque generan una especie de conflicto interno. Por ejemplo, si en algún nivel sentiste que aquello no encajaba con quién quieres ser, es fácil que tu mente lo utilice como explicación cuando algo no va bien: “quizá soy así por aquello”.
Esto funciona como un intento de tu mente de encontrar una causa concreta a sensaciones más difusas como inseguridad, culpa o malestar. Es más fácil atribuirlo a un momento puntual que enfrentarse a algo más amplio o menos definido.
También es importante entender que el hecho de que racionalmente sepas que “no tiene sentido” no elimina el impacto emocional. Muchas veces hay una desconexión entre lo que pensamos y lo que sentimos, y ahí es donde aparece esa duda recurrente.
En el fondo, no estás lidiando con ese encuentro en sí, sino con lo que representa para ti, con cómo lo juzgas hoy y con el significado que le has dado con el tiempo.
Trabajar esto pasa por entender qué emoción hay realmente debajo (culpa, vergüenza, inseguridad, necesidad de control…) y desmontar esa asociación que has creado entre ese hecho y tu identidad.
Si quieres, puedes pedirme cita online y lo trabajamos con más profundidad para que dejes de sentir que eso te define o te condiciona.
Hay experiencias que, por el contexto en el que ocurren (edad, valores personales, expectativas, culpa, vergüenza), se quedan “enganchadas” en la mente. No porque tengan un poder real sobre ti, sino porque generan una especie de conflicto interno. Por ejemplo, si en algún nivel sentiste que aquello no encajaba con quién quieres ser, es fácil que tu mente lo utilice como explicación cuando algo no va bien: “quizá soy así por aquello”.
Esto funciona como un intento de tu mente de encontrar una causa concreta a sensaciones más difusas como inseguridad, culpa o malestar. Es más fácil atribuirlo a un momento puntual que enfrentarse a algo más amplio o menos definido.
También es importante entender que el hecho de que racionalmente sepas que “no tiene sentido” no elimina el impacto emocional. Muchas veces hay una desconexión entre lo que pensamos y lo que sentimos, y ahí es donde aparece esa duda recurrente.
En el fondo, no estás lidiando con ese encuentro en sí, sino con lo que representa para ti, con cómo lo juzgas hoy y con el significado que le has dado con el tiempo.
Trabajar esto pasa por entender qué emoción hay realmente debajo (culpa, vergüenza, inseguridad, necesidad de control…) y desmontar esa asociación que has creado entre ese hecho y tu identidad.
Si quieres, puedes pedirme cita online y lo trabajamos con más profundidad para que dejes de sentir que eso te define o te condiciona.
Hola, gracias por compartir.
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que lo que te ocurre es más común de lo que parece. No es el hecho en sí lo que te está afectando ahora, sino la interpretación y el significado que tu mente le ha dado con el tiempo (culpa, dudas, necesidad de entenderlo o encajarlo con tu identidad).
Cuando algo nos genera conflicto interno, la mente tiende a volver a ello una y otra vez, buscando una explicación o responsabilizándolo de cómo nos sentimos hoy. Es una forma de rumiación, no una causa real de cambio en tu forma de ser.
La terapia cognitivo-conductual puede ayudarte a trabajar esos pensamientos repetitivos, reducir la culpa y recolocar esa experiencia en tu historia sin que tenga tanto peso.
No te define ni te ha cambiado como persona.
Un saludo,
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Como psicóloga clínica sanitaria te puedo decir que lo que te ocurre es más común de lo que parece. No es el hecho en sí lo que te está afectando ahora, sino la interpretación y el significado que tu mente le ha dado con el tiempo (culpa, dudas, necesidad de entenderlo o encajarlo con tu identidad).
Cuando algo nos genera conflicto interno, la mente tiende a volver a ello una y otra vez, buscando una explicación o responsabilizándolo de cómo nos sentimos hoy. Es una forma de rumiación, no una causa real de cambio en tu forma de ser.
La terapia cognitivo-conductual puede ayudarte a trabajar esos pensamientos repetitivos, reducir la culpa y recolocar esa experiencia en tu historia sin que tenga tanto peso.
No te define ni te ha cambiado como persona.
Un saludo,
Pilar Rapela
"Tu psicóloga amiga"
Gracias por compartir lo que te ocurre. Por lo que describes, parece que ese recuerdo ha quedado asociado a una sensación de malestar o culpa, y con el tiempo tu mente lo ha convertido en una especie de “explicación” para cómo te sientes ahora.
Aunque racionalmente sabes que no tiene sentido, a nivel emocional sí puede seguir influyendo. Esto es bastante común: a veces nos enganchamos a un hecho del pasado y lo usamos para intentar entender lo que nos pasa en el presente.
Más que el hecho en sí, sería importante explorar qué significado tiene para ti y qué emociones quedaron asociadas (culpa, vergüenza, inseguridad…).
Trabajarlo en terapia puede ayudarte a recolocar esa experiencia y dejar de darle ese peso en tu vida actual.
Un saludo.
Aunque racionalmente sabes que no tiene sentido, a nivel emocional sí puede seguir influyendo. Esto es bastante común: a veces nos enganchamos a un hecho del pasado y lo usamos para intentar entender lo que nos pasa en el presente.
Más que el hecho en sí, sería importante explorar qué significado tiene para ti y qué emociones quedaron asociadas (culpa, vergüenza, inseguridad…).
Trabajarlo en terapia puede ayudarte a recolocar esa experiencia y dejar de darle ese peso en tu vida actual.
Un saludo.
Lo que te ocurre es más común de lo que parece, y tiene una explicación psicológica.
No es ese encuentro en sí lo que está influyendo en tu forma de ser ahora, sino el significado que le has ido dando con el tiempo.
A veces vivimos una experiencia que, por el contexto, la educación o nuestros valores, nos genera culpa, vergüenza o incomodidad. Y aunque racionalmente sepamos que “no debería afectarnos”, emocionalmente se queda como algo pendiente de integrar.
Con los años, la mente intenta encontrar explicaciones a cómo nos sentimos, y puede “engancharse” a ese recuerdo como si fuera la causa, aunque en realidad no lo sea. Es una forma de darle sentido a algo interno que no terminamos de entender.
No es que eso te haya cambiado, sino que probablemente hay emociones (como culpa o juicio hacia ti mismo) que siguen activas y tu mente las asocia a ese momento.
No es ese encuentro en sí lo que está influyendo en tu forma de ser ahora, sino el significado que le has ido dando con el tiempo.
A veces vivimos una experiencia que, por el contexto, la educación o nuestros valores, nos genera culpa, vergüenza o incomodidad. Y aunque racionalmente sepamos que “no debería afectarnos”, emocionalmente se queda como algo pendiente de integrar.
Con los años, la mente intenta encontrar explicaciones a cómo nos sentimos, y puede “engancharse” a ese recuerdo como si fuera la causa, aunque en realidad no lo sea. Es una forma de darle sentido a algo interno que no terminamos de entender.
No es que eso te haya cambiado, sino que probablemente hay emociones (como culpa o juicio hacia ti mismo) que siguen activas y tu mente las asocia a ese momento.
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