Estoy cansada, mental, física y emocionalmente agotada de aguantar durante casi todo el día los chil

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Estoy cansada, mental, física y emocionalmente agotada de aguantar durante casi todo el día los chillidos, los golpes a los cristales, a los muebles de mi hijo autista de grado 3, estoy harta de tener que estar alerta todo el tiempo para evitar sus tirones de pelo o sus manotazos, estoy harta de no poder ir al wc tranquila ni fregar los platos ni ducharme sin que el niño la lie parda pegando a cristales, espejos, televisión y muebles o que aproveche cuando estoy sentada en el wc o cuando estoy de espaldas fregando los platos y con los guantes puestos para pegarme un manotazo en la espalda o tirarme fuerte del pelo con las dos manos, no tengo a nadie a quien decírselo, si se lo digo a mis padres me echan la bronca por decir eso y más aún por sentirlo haciéndome sentir mala madre por sentirlo y diciéndome que no se lo diga a nadie porque mi ex marido me quitará la custodia de mi hijo y me echará a la calle, me dicen que tenga paciencia con el niño, siempre están en plan "pobrecito el nene" pero nunca lo dicen de mí, por otro lado cada vez que mi ex marido se entera de que el niño le hace lo mismo en el colegio me manda mensajes diciendo que estoy mal educando al niño, que soy una madre irresponsable, si el niño se pone enfermo y él se entera me lo recrimina insinuando que no estoy cuidando bien al niño, cuando estuvo haciendo reposo domiciliario después de estar ingresado en el hospital y solamente salía para ir a hacerse la analítica para controlar sus niveles de litio en sangre dijo que no estaría tan mal el niño cuando lo habían visto gente del corte ingles paseando por la Albufera, cuando estaba casada con él me prohibió ir al gimnasio y ahora me da miedo incluso pasar por la misma calle donde haya un gimnasio por si él se entera y más aún después de lo que dijo durante la convalecencia del niño, me tenía prohibido estudiar, si no trabajaba me llamaba esposa vampira, si trabajaba me llamaba madre irresponsable y egoísta, en una ocasión llegó a decirme que había visto a una madre pasear a su hijo en silla de ruedas y que le daba vergüenza que yo no lo hiciera, cuando él nunca ha llevado al niño al parque o a la playa y yo sí
Gracias por compartir algo tan duro. Lo que describes no es una queja caprichosa ni una falta de amor, es el relato de una sobrecarga extrema y sostenida en el tiempo.

Cuidar a un hijo con TEA grado 3, con conductas disruptivas y agresivas, sin apoyos reales, bajo amenaza constante, culpabilización y miedo, agota a cualquier persona. El cansancio físico, mental y emocional que expresas es comprensible, legítimo y humano.

Quiero dejar claras varias cosas importantes:

1. No eres mala madre por sentirte así.
El agotamiento no habla de falta de amor, habla de exceso de exigencia y ausencia de sostén. Amar a un hijo no implica poder con todo sin romperse.

2. Lo que estás viviendo no es solo una situación de cuidados, también hay maltrato psicológico.
Los mensajes de tu ex pareja —culpabilización constante, descalificaciones, miedo a que te quiten la custodia, control de tu vida, prohibiciones pasadas y actuales— encajan con un patrón de violencia psicológica y control, que se suma a una situación ya de por sí muy exigente.

3. Estás completamente sola en el cuidado, pero además silenciada.
Que tu entorno te diga “no lo cuentes”, “aguántate”, “ten paciencia” mientras nadie te cuida a ti, aumenta la carga y el aislamiento. No escuchar tu dolor también es una forma de abandono.

4. El comportamiento de tu hijo no define tu valía como madre.
Las conductas que describes son compatibles con su diagnóstico y su nivel de afectación. No son prueba de mala educación ni de negligencia. Y que él también las presente en otros contextos lo confirma.

5. Vivir con miedo constante no es normal ni sostenible.
Miedo a ir al baño, a ducharte, a darte la espalda, a salir a la calle, a que tu ex interprete cualquier cosa… Eso no es vida, es supervivencia. Y nadie puede sostener eso indefinidamente sin consecuencias.

Ahora bien, aunque aquí pueda validarte, esto no se puede ni se debe afrontar en soledad. Es importante que tengas apoyo profesional, no solo para tu hijo, sino para ti:
• Un espacio terapéutico donde puedas hablar sin culpa ni amenazas.
• Orientación sobre límites, protección y autocuidado, sin juicios.
• Acompañamiento para reconstruir tu seguridad emocional, que ha sido muy dañada.

Buscar ayuda no te quita la custodia, al contrario: cuidarte te protege. Y hablar no te hace débil, te hace responsable.

Si lo deseas, puedes pedirme cita online para que podamos trabajar esto con calma, en un espacio seguro, y pensar juntas cómo sostenerte mejor en una situación tan compleja como la que estás viviendo.

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Te escucho y lo primero que quiero es que intentes soltar, aunque sea solo un momento, esa mochila de culpa que te han puesto encima. Lo que me estás contando es una situación de una dureza extrema que quebraría a cualquiera. No estás simplemente "cansada"; estás viviendo en un estado de alerta de guerra constante dentro de tu propia casa, y eso es físicamente insoportable a largo plazo.

Sentir que no puedes más, estar harta de los gritos y de los golpes, no te hace una mala madre. Te hace un ser humano que ha llegado a su límite de resistencia. Nadie puede vivir con miedo a que le tiren del pelo o le peguen un manotazo mientras intenta fregar los platos y mantener la cordura. Eso no es "falta de paciencia", es que tu cuerpo te está gritando que necesita protección y un respiro que no te están dando.

Es profundamente injusto que tus padres te exijan un sacrificio absoluto mientras te juzgan. Es muy fácil decir "pobrecito el niño" desde la barrera, sin recibir los impactos físicos ni el desgaste mental de la hipervigilancia. Tu bienestar no es secundario; tú no eres una máquina de cuidar, eres una persona con necesidades que están siendo ignoradas por todos.

No estás maleducando a tu hijo; estás sobreviviendo a una discapacidad severa sin apoyos, mientras recibes ataques de quien debería estar colaborando.

Es importante que tengas en cuenta de que no eres solo "la madre de", eres una persona que está sola en una batalla muy difícil y que tiene todo el derecho del mundo a sentir rabia, agotamiento y ganas de que todo pare. No dejes que las voces de fuera, que no tienen ni idea de lo que es vivir tu realidad ni un solo día, te digan quién eres o qué debes sentir. Estás haciendo lo imposible con recursos cero, y eso es una carga que nadie debería llevar en soledad.
Lo que estás sintiendo no te hace mala madre, te hace una madre exhausta que lleva demasiado tiempo sola sosteniendo una carga extrema sin apoyo real. Lo que vives es sobrecarga crónica y maltrato institucional y relacional, y es normal que tu cuerpo y tu mente estén al límite cuando no hay descanso ni protección. Tus padres y tu ex no están viendo tu realidad: invalidar tu dolor y asustarte con amenazas es violencia emocional, no ayuda ni al niño ni a ti. Necesitas apoyo profesional y una red que te cuide también a ti, porque una madre cuidada no es un lujo: es una necesidad clínica y humana.
Gracias por escribir y poner en palabras algo tan duro. Lo que describes no te convierte en mala madre: habla de un agotamiento extremo, físico y emocional, tras años sosteniendo una situación muy exigente prácticamente en soledad. Cuidar a un hijo con TEA grado 3, con conductas agresivas y sin apoyos reales, desgasta profundamente a cualquier persona.

Es importante diferenciar dos cosas: amar a tu hijo y estar desbordada por la situación. Ambas pueden coexistir, y sentir hartazgo, miedo o cansancio no significa falta de amor ni de cuidado. Además, lo que relatas sobre tu ex-marido encaja con un patrón de control, desvalorización y culpa, que aumenta aún más tu carga emocional y tu sensación de inseguridad. Nada de eso invalida tu esfuerzo ni tu dedicación.

Aquí hay varias necesidades claras: apoyo psicológico para ti, revisión de estrategias de manejo conductual y protección, y también trabajar el impacto del maltrato psicológico que has vivido y sigues viviendo. Guardarte todo esto por miedo o vergüenza solo incrementa el desgaste.

Si lo deseas, puedo acompañarte profesionalmente para ayudarte a recuperar un mínimo de seguridad, sostén emocional y herramientas prácticas, con atención online, presencial en Tres Cantos (Madrid) o a domicilio en Madrid Norte. No tienes por qué poder con todo sola.
Hola,

Antes de nada me gustaría decirte que la situación que estás viviendo no es nada fácil de gestionar. Es natural que te sientas agotada, desbordada y atrapada. Por lo que escribes, parece que recibes presión de muchos frentes y poca ayuda o soluciones. Un niño con las conductas y con espectro autista requiere de mucha atención, energía...es muy demandante. Es importante que su entorno y familia estén informados y tengan el apoyo de profesionales de como sostener y ayudar al niño a tener mayor calma y estabilidad. También es importante sentirte con una red de apoyo y cuidarte ya que para poder cuidar es necesario estar bien.

Quiero decirte que no estás sola, pero si necesitas ayuda y apoyo para sostener la situación que describes. Ayuda personal a través de terapia y con la situación familiar; asociaciones, orientador del cole...hay muchas opciones válidas.

Siento mucho lo que estás viviendo.

Te mando un sincero y fuerte abrazo.
Buenos días, encantado de saludarte,

Gracias por poner en palabras todo esto. Lo que estás viviendo es extremadamente duro, y quiero decírtelo con claridad: tu agotamiento es comprensible y legítimo. No habla de que seas una mala madre, habla de que estás sobrecargada, sola y sosteniendo una situación límite sin apoyo real.

Cuidar a un niño con autismo grado 3, con conductas agresivas y necesidad de supervisión constante, es una tarea de altísima exigencia física, mental y emocional. No poder ir al baño tranquila, no poder ducharte, comer o realizar tareas básicas sin estar en alerta permanente genera un nivel de estrés que cualquier persona acabaría viviendo como desbordante. Sentirte cansada, harta o superada no te hace mala madre; te hace humana.

Además de la sobrecarga del cuidado, estás soportando algo muy importante: maltrato psicológico continuado. Los mensajes de reproche, las acusaciones constantes, el control, el miedo a que te quiten a tu hijo, las prohibiciones que viviste durante la relación y el temor que aún te acompaña no son normales ni aceptables. Nada de eso es “educación” ni “preocupación por el niño”: es violencia psicológica, y deja una huella profunda.

Es especialmente doloroso que no tengas un espacio seguro donde poder expresarte. Que tus padres te invaliden, te culpen por sentir y te pidan silencio, y que siempre se coloque al niño en el centro sin mirarte a ti, te deja completamente sola. Y una madre sola, agotada y sin apoyo no debería cargar con esto en silencio.

Quiero que sepas algo muy importante:
- Decir que estás cansada no significa que no quieras a tu hijo.
- Pedir ayuda no significa que seas incapaz.
- Hablar no te convierte en mala madre.

Nada de lo que describes justifica que te juzguen, te amenacen o te hagan sentir miedo. Tu miedo no es exagerado: es el resultado de años de control, desvalorización y falta de apoyo.

Ahora mismo, más que “tener paciencia”, necesitas sostén real: apoyo profesional, recursos adecuados y un espacio donde tú también seas cuidada. No es posible seguir así indefinidamente sin que tu salud se resienta gravemente.

Tal vez puedas acceder a alguna Asociación especializada en TEA Grado 3 en tu localidad en la que puedan darte ese apoyo que tanto necesitas.

Espero que mi respuesta te haya sido de ayuda.

Un fuerte abrazo,
Hola. Debe de ser agotador estar siempre sometida a estas dificultades. Comprendo que te sientas sola cuando nadie te apoya con lo que está ocurriendo. Veo que se te han juntado varias cosas que provocan esta sensación de desbordamiento: el autismo de tu hijo, las limitaciones que te impuso tu ex-marido y la falta de apoyo de tus padres. Cada uno de estos puntos, y los demás que pueda haber, necesita un abordaje propio. Por ejemplo, que tu hijo pueda recibir la ayuda que necesita en un centro especializado, recuperar tu autoestima, etc. Si quieres podemos hacer algunas sesiones para empezar a trabajar en ello: sólo tienes que reservar una visita. Gracias por tu confianza!
Siento mucho el nivel de agotamiento y soledad que estás viviendo. Lo que describes no te convierte en mala madre, te convierte en una madre desbordada, y eso es humano cuando se cuida sola, durante años, a un niño con grandes necesidades y además se recibe crítica, miedo y descalificación constante.

Es importante decirlo claro: estar cansada, harta o al límite no significa que no quieras a tu hijo. Significa que necesitas apoyo real. La violencia que sufres (tirones, golpes) y el control y desvalorización por parte de tu ex pareja son factores que desgastan profundamente la salud mental.

Necesitas un espacio seguro donde poder hablar sin ser juzgada y ayuda profesional y social (salud mental, servicios sociales, asociaciones de familias con TEA). Pedir ayuda no pone en riesgo tu maternidad; al contrario, la protege. No estás fallando: estás sobreviviendo en condiciones muy duras y no tendrías que hacerlo sola.
Lamento profundamente que estés pasando por esto sola. Lo que describes es una situación de agotamiento extremo (burnout del cuidador) sumada a un historial de maltrato psicológico y control por parte de tu exmarido que continúa afectándote hoy.

Es importante que sepas algo: no eres una mala madre por sentirte harta. Sentir agotamiento, frustración o incluso rechazo ante la violencia física diaria (golpes, tirones de pelo) no te hace mala persona; te hace humana. Estás operando en un estado de alerta constante (hipervigilancia), lo cual es físicamente insoportable a largo plazo.

Aquí te comparto algunas reflexiones para intentar proteger tu salud mental:

Valida tu cansancio: Cuidar a un niño con autismo grado 3 y conductas disruptivas es uno de los retos más grandes que existen. Tus padres dicen "pobrecito el nene", pero tú también eres una persona que necesita cuidado. Si tú te rompes, no habrá nadie para él. Tu agotamiento es una señal de que tus límites han sido sobrepasados hace mucho tiempo.

El miedo a tu exmarido: Lo que relatas (prohibiciones de estudiar, ir al gimnasio, insultos) son signos claros de violencia de género y control coercitivo. El hecho de que hoy sientas miedo de pasar frente a un gimnasio indica que las secuelas de ese abuso siguen presentes. Sus mensajes sobre "mala educación" son una forma de seguir manipulándote y hacerte sentir culpable de una condición neurobiológica (el autismo) que tú no puedes controlar con "educación" tradicional.

Sobre el Clonazepam y tu estabilidad: Estás pasando por una crisis de agotamiento y estrés postraumático. No te presiones por dejar la medicación ahora; el tratamiento farmacológico está ahí para ayudarte a sostenerte mientras no tengas otras redes de apoyo. Lo ideal es que este proceso sea supervisado por un psiquiatra que comprenda tu contexto de cuidadora.

Busca redes fuera de la familia: Si tus padres te juzgan y te amenazan con la pérdida de la custodia, no son un lugar seguro para desahogarte. Te sugiero buscar asociaciones de padres de niños con autismo. Allí encontrarás a personas que viven exactamente lo mismo que tú, que no te juzgarán por decir "estoy harta" y que pueden orientarte sobre recursos de "respiro familiar" (asistentes que cuidan al niño unas horas para que tú puedas, simplemente, ducharte o dormir).

¿Qué puedes hacer hoy mismo? Si sientes que el miedo a tu exmarido o la presión de tus padres te está asfixiando, podrías contactar con servicios de atención a la mujer (en muchos países existen números de ayuda gratuita y anónima). Ellos pueden asesorarte legalmente para que sepas que sentirse agotada no es motivo legal para perder una custodia, y para protegerte de las coacciones de tu ex.

Mereces poder ducharte sin miedo. Mereces no ser golpeada en tu propia casa. Mereces ayuda. ¿Tienes algún momento del día, aunque sean 10 minutos, donde el niño esté en el colegio o con algún apoyo profesional para que puedas respirar?
 Judit León
Psicólogo
Barcelona
Hola!
Siento muchísimo que estés viviendo esto. Lo que describes es agotamiento extremo, no falta de amor ni de capacidad como madre. Cuidar sola a un niño con autismo grado 3, en un contexto de violencia, control y desvalorización constante, desgasta a cualquiera.
Los sentimientos ambivalentes son normales en la maternidad: quieres mucho a tu hijo pero estás agotada de sus conductas. Es completamente normal.
Tienes derecho a estar cansada, harta y a decirlo. Tus sentimientos no te hacen mala madre sino que hablan de una madre desbordada y sin apoyo.

Te invito que puedas acudir a un profesional, te ayudará a entender y a dar espacio a las emociones que tienes.

Mucho ánimo!
Hola,

Lo que describes refleja un agotamiento físico, emocional y mental muy intenso, y es completamente comprensible sentirse así ante la presión constante de cuidar a un niño con necesidades especiales y, al mismo tiempo, enfrentar juicios y control por parte de tu entorno. Sentir frustración o cansancio no te hace mala madre, sino humana; cuidar de un hijo con autismo de grado 3 exige mucha energía y estar alerta casi todo el tiempo puede ser extremadamente desgastante.
Es importante buscar espacios de apoyo seguros, ya sea con grupos de familias con hijos con autismo, profesionales especializados en trastornos del espectro autista o un psicólogo que pueda ayudarte a manejar el estrés, establecer límites saludables y desarrollar estrategias de autocuidado sin sentir culpa. Contar con alguien que te escuche y valide tu experiencia es fundamental para tu bienestar y para poder seguir cuidando a tu hijo desde un lugar más sereno y equilibrado.
Además, trabajar en recursos para manejar la presión externa —como los comentarios de tu ex pareja o de tu familia— puede ayudarte a poner límites y reforzar tu seguridad en la crianza. No estás sola en esto, y pedir ayuda es un acto de cuidado tanto para ti como para tu hijo.

Un saludo,
David
Por lo que describes, estás en una situación de urgencia psicosocial. No es algo que debas ni puedas sostener sola. La prioridad ahora es armar un sistema de apoyo que te proteja a ti y haga el cuidado de tu hijo más sostenible.

Plan de acción recomendado

1. Acude a Servicios Sociales con la situación POR ESCRITO
Solicita cita urgente en Servicios Sociales de tu municipio.
Lleva por escrito, tal como lo has contado aquí:

cómo es tu día a día,

qué conductas presenta tu hijo,

qué apoyos reales tienes,

y qué hace cada miembro de la familia (quién ayuda, quién no, quién juzga, quién amenaza, quién se ausenta).

Esto no es para exponerte, es para que el equipo pueda dimensionar correctamente la situación y valorar apoyos (respiro familiar, ayuda domiciliaria, dependencia, orientación).

2. Médico/a de cabecera: deja constancia clínica
Pide cita en Atención Primaria y explica también por escrito:

tu agotamiento físico, mental y emocional,

la falta de descanso,

el miedo y la hipervigilancia constantes.

Pide que quede registrado y solicita derivación a salud mental. Dejar constancia te protege, no te perjudica.

3. Apoyos especializados en TEA
Contacta con:

Autismo España

Autismo "nombre de la comunidad en la que vivas" (o la entidad de tu comunidad)

Lleva el mismo escrito. Pregunta específicamente por:

programas de respiro familiar,

apoyo conductual,

acompañamiento a cuidadores principales.

4. Centro educativo y coordinación
Solicita reunión con el centro escolar y el equipo de orientación. Describe igual que aquí lo que ocurre en casa y en el colegio. La coherencia entre contextos ayuda a dejar de personalizar la culpa.

5. Apoyo psicológico para ti
Es prioritario que tengas un espacio propio. Buscar ayuda profesional no pone en riesgo la custodia; suele interpretarse como una conducta responsable ante una situación límite.

6. Si te sientes desbordada o en peligro
Ante riesgo inmediato, llama al 112.
Para apoyo emocional urgente, está la Línea 024 (24 h). También atienden crisis de sobrecarga extrema.

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