Estoy en una situationship con una chica (cabe recalcar que tiene trastorno Limite de la Personalida

9 respuestas
Estoy en una situationship con una chica (cabe recalcar que tiene trastorno Limite de la Personalidad y TDAH por si sirve la información) con la que llevo tiempo teniendo problemas relacionados con un amigo suyo que además es su ex. Ella dice que solo son amigos y que no siente nada por él, pero quedan muchísimo, hablan todos los días y muchas veces pasa más tiempo con él que conmigo.

La situación que me ha hecho explotar recientemente es esta: llevábamos bastante sin vernos porque entre trabajo y clases coincidimos poco. Yo tenía libre inesperadamente un día y le propuse quedar, sobre todo porque además teníamos cosas importantes que hablar de la relación. Ella me dijo que ya había quedado con este chico porque pensaba que yo tendría clase, y aunque dijo que le daba pena no verme y luego me ofreció llamada cuando él se fuera, decidió mantener el plan con él igualmente, pese a haber quedado también con él el día anterior.

A mí esto me hizo sentir en segundo plano y poco priorizado, especialmente porque siento que con él siempre encuentra tiempo o energía, mientras que conmigo muchas veces está cansada o no sabe qué hacer. Ella, en cambio, interpreta que el problema es que yo no confío en ella y que estoy siendo celoso o controlador.

Mi duda es: ¿es normal sentirme así en esta situación o estoy llevando mis inseguridades demasiado lejos? ¿Cómo se diferencia una necesidad legítima de sentirse priorizado en una relación de unos celos poco sanos? ¿Y qué sería una forma sana de hablar esto o gestionarlo sin convertir la relación en una dinámica tóxica para ambos?
 Jesús Seijas Queral
Psicólogo
Pozuelo de Alarcón
Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia.

Lo que estás sintiendo tiene bastante sentido dentro de la situación que describes. Y es importante decir esto porque muchas personas, cuando reciben la etiqueta de “celoso”, empiezan automáticamente a invalidar sus propias necesidades emocionales, aunque haya elementos objetivamente confusos o dolorosos en la dinámica.

Aquí hay una diferencia importante: sentir celos no convierte automáticamente a alguien en controlador. Los celos, en sí mismos, son una emoción humana. La cuestión relevante es qué haces con ellos y de dónde vienen.

En tu caso, no parece que el malestar nazca únicamente de una inseguridad interna sin base externa. Hay una combinación de factores que probablemente activan mucho la sensación de no ser prioritario: la intensidad del vínculo con el ex, la frecuencia de contacto, el tiempo compartido, la disponibilidad emocional hacia él, y sobre todo, la experiencia repetida de que contigo “no hay energía”, mientras que para él sí parece haberla.

Eso no significa necesariamente que ella quiera volver con él. Son cosas distintas. Pero aunque no exista intención romántica por su parte, el impacto emocional sobre ti sigue siendo real.

Y aquí conviene entender algo importante: en las relaciones no solo importa la fidelidad sexual o romántica. También importa cómo se distribuye la energía emocional, la prioridad y la disponibilidad afectiva.

Muchas personas pueden tolerar perfectamente que su pareja tenga amigos o incluso buena relación con un ex. El problema suele aparecer cuando la relación empieza a sentirse desequilibrada:
“Conmigo hay distancia, cansancio o dudas; con esa otra persona hay presencia constante.”

Eso duele. Y no hace falta ser controlador para que duela.

Ahora bien, también es importante no entrar en el otro extremo: convertir el malestar en vigilancia, exigencia o necesidad de control. Porque ahí sí puede empezar una dinámica tóxica donde uno pide más seguridad y el otro se siente más invadido, generándose un círculo muy desgastante.

Por lo que cuentas, el núcleo del problema no parece ser únicamente “el ex”. Parece más bien una sensación persistente de: “No siento que tenga un lugar claro ni prioritario en su vida.”

Y eso cambia mucho el enfoque.

Porque quizá la conversación importante no sea: “¿Te gusta todavía tu ex?” sino: “¿Qué lugar ocupa realmente este vínculo para ti y qué lugar ocupo yo?”

También hay otro elemento relevante: mencionas que es una “situationship”. Y muchas veces, este tipo de vínculos generan muchísimo desgaste precisamente porque las necesidades emocionales empiezan a parecerse a las de una relación, pero sin la claridad, seguridad o acuerdos de una relación definida.

Eso suele aumentar: la incertidumbre, la hipervigilancia emocional, la comparación y la sensación de estar constantemente intentando interpretar señales.

Respecto al TLP y el TDAH, pueden influir, pero conviene tener cuidado con convertirlos en explicación absoluta de todo lo que ocurre. Algunas personas con TLP pueden tener dificultades con la estabilidad relacional, los límites o la regulación emocional. Y el TDAH puede afectar a la impulsividad, la gestión del tiempo o la consistencia afectiva. Pero eso no invalida cómo te sientes ni significa que debas aceptar dinámicas que te generan sufrimiento constante.

La pregunta importante no es únicamente: “¿Estoy siendo celoso?” La pregunta importante es: “¿Esta relación me está permitiendo sentirme querido, tranquilo y emocionalmente seguro?”

Porque a veces las personas pasan meses intentando demostrar que “no son tóxicas”, mientras permanecen en dinámicas que les generan ansiedad continua.

La forma más sana de hablarlo suele ser evitando acusaciones globales y centrándote en la experiencia emocional concreta: “No quiero controlarte ni decidir con quién quedas. Pero necesito ser sincero contigo: esta dinámica me está haciendo sentir desplazado y poco importante en tu vida.” Eso abre más diálogo que: “Siempre eliges a tu ex antes que a mí.” Y también es importante observar algo después de hablarlo: ¿Hay escucha real? ¿Hay intención de comprender tu malestar? ¿Hay algún ajuste? ¿O todo queda reducido a que “el problema es tu inseguridad”?

Porque una relación sana no implica que nunca aparezcan inseguridades. Implica que ambos puedan hablar de ellas sin invalidarse mutuamente.

La terapia psicológica puede ayudarte a:
• Diferenciar intuición emocional de celos desproporcionados.
• Comprender mejor tus necesidades afectivas y límites.
• Detectar dinámicas relacionales ambiguas o desgastantes.
• Aprender a comunicar malestar sin entrar en control o dependencia.
• Trabajar inseguridad, apego y miedo al abandono.
• Entender cuándo una relación genera más ansiedad que bienestar.

Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo.
Un saludo.
Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Consigue respuesta gracias a la consulta online

¿Necesitas el consejo de un especialista? Reserva una consulta online: recibirás todas las respuestas sin salir de casa.

Mostrar especialistas ¿Cómo funciona?
 Joan Herrera Reyné
Psicólogo
Lloret de Mar
Lo que sientes no es necesariamente patológico ni implica automáticamente ser “controlador”. En una relación es legítimo necesitar cierta sensación de prioridad, reciprocidad y coherencia entre lo que la otra persona dice y cómo actúa. Cuando alguien percibe que existe mucha disponibilidad emocional y temporal hacia un tercero, especialmente siendo una ex-pareja, es comprensible que aparezcan inseguridad, frustración o sensación de desplazamiento.

La diferencia suele estar en cómo se gestiona eso. Los celos poco sanos tienden a intentar controlar, prohibir o vigilar al otro para reducir la propia ansiedad. En cambio, una necesidad afectiva legítima suele expresarse más desde el “cómo me siento” que desde el “qué tienes que hacer”. Por ejemplo, no es lo mismo exigir que deje de ver a alguien que expresar que determinadas dinámicas te hacen sentir poco prioritario o generan confusión dentro del vínculo.

También es importante tener en cuenta que en personas con TLP y TDAH puede existir mayor impulsividad relacional, dificultad para establecer límites claros o vínculos emocionalmente ambivalentes, aunque eso no invalida cómo te afecta a ti la situación. El objetivo no debería ser decidir quién tiene “la culpa”, sino valorar si ambos podéis hablar de estas diferencias sin invalidar constantemente las emociones del otro y si el tipo de relación que se está construyendo resulta realmente sostenible y sano para ambos.
Hola, los sentimientos que aparecen ante una determinada situación siempre son validos, por lo que sentirte en segundo plano y poco priorizado, es totalmente valido. Otra cuestión es lo que hacemos con los sentimientos que tenemos, aquí es donde determinadas acciones son o no admisibles.Es en las acciones que tomamos ante los sentimientos que tenemos, donde se va construyendo un tipo de relación u otra. En cuanto a elaborar esta observación, un aspecto relevante es la definición de la relación, en tu respuesta etiquetabas la relación con ella, como una situacionship, por lo que se entiende que no hay una definición de la relación, compromisos establecidos etc. Es posible que ella, no quiera establecer según que prioridades de relación contigo, o es posible que sí, sin embargo, si no esta hablando y consensuado es más complicado tratar este tipo de situaciones. La definición de un marco, facilita saber a que ateneros en este tipo de situaciones, pero se pueden dar excepciones, que puede ser importante ir hablando. Si no hay acuerdo en cuanto a la prioridad del vinculo u otras formas de ver las relaciones etc, es complicado sentirse bien en una relación. Una forma sana de hablarlo, es expresar lo que sientes y que te gustaría al respecto e intentar consensuar que hacer en estos casos con ella.
 Gema Mascaraque Ruiz
Psicólogo
Alcalá de Henares
Hola!

La situación en la que te encuentras parece bastante complicada y desgastante, es normal que surjan inseguridades. Quizá una parte importante sería explorar primero esta inseguridad que sientes a nivel personal: ¿ya te ha ocurrido antes? ¿cuándo fue la primera vez que te sentiste de esta forma? ¿qué suele dispararlo? En los vínculos se ponen a prueba muchos aspectos relacionados con nuestro mundo interno, como nuestras heridas emocionales, y quizá sería interesante entender de dónde viene esa "necesidad de sentirse priorizado" que mencionas en una relación, ¿hubo alguna relación anterior (sentimental, social o familiar) en la que no te sentiste priorizado? ¿Qué pasó, y qué te hubiera gustado que ocurriera para sentirte priorizado? ¿qué dice de ti que alguien no te priorice?

Por otra parte, plantear una conversación con ella sobre este tema ya es una aproximación sana. En una relación es importante compartir las necesidades de cada uno y no asumir que la otra persona las conoce, o exigirle que debería hacerlo, para poder encontrar la forma de que estas necesidades se cubran de la mejor manera posible (a nivel individual y de pareja). Los conflictos no tienen por qué significar algo negativo en la relación, sino que ayudan a recolocar ciertos aspectos y pueden ayudar a que esta evolucione hacia una dinámica que os satisfaga más a los dos. En cualquier caso, si necesitas ayuda puedes solicitar apoyo psicológico (individual o en pareja) para poder explorar más sobre las inseguridades que mencionas o abordarlo con ella de la mejor manera posible.
Hola, es totalmente normal sentirse así. La emoción que estás sintiendo tiene una función: te está avisando de que tus necesidades básicas en pareja no están siendo cubiertas.

A la segunda pregunta que haces, mira a ver si tu conducta está orientada a controlar (eso sí que podrían ser unos celos problemáticos) o más bien es una necesidad de que te priorice.

En cuanto a lo último: describe lo que ha ocurrido sin juzgar, explícaselo desde lo que tú sientes (en primera persona) y haz una petición concreta y que se pueda ver (puedes por ejemplo quedar con ella en reservar un día a la semana para poder estar vosotros juntos exclusivamente).

Quizás en este caso el abordaje desde la terapia sea el método más eficaz.

Gracias y un saludo.

Un saludo
Hola, lo que describes no suena a celos irracionales. Sentirte en segundo plano cuando propones hablar de algo importante y la respuesta es mantener un plan con otra persona, con quien además quedó el día anterior, es una reacción comprensible.

La diferencia clave entre una necesidad legítima y unos celos poco sanos está en el objetivo: los celos poco sanos buscan controlar o limitar al otro. Lo que tú describes es distinto: no le pides que elimine ese vínculo, sino que lo que ocurre entre vosotros tenga un peso real.

Vale la pena tener en cuenta que el TLP puede hacer que ciertos vínculos del pasado se mantengan con una intensidad difícil de entender desde fuera, no necesariamente por indiferencia hacia ti, sino por cómo funciona ese patrón emocionalmente.

Para hablar esto sin que se convierta en un conflicto, elige un momento de calma y habla desde lo que sientes, no desde lo que ella hace. "Sentí que ese día no tenía peso para ti" abre conversación. "Siempre lo priorizas a él" activa defensas.

Si quieres explorar esto con más calma, puedo acompañarte, en consulta presencial en Tres Cantos (Madrid), a domicilio en Madrid Norte, o en formato online.
 Amador Manero Moreno
Psicólogo
Sant Andreu de la Barca
Hola, lo que planteas no parece reducirse simplemente a “soy celoso” o “ella está haciendo algo malo”. La situación tiene varios planos y conviene separarlos para no caer en una dinámica de acusación, defensa y desgaste.

Primero, es comprensible que te sientas en segundo plano si estás en un vínculo afectivo con alguien, lleváis tiempo sin veros, surge una oportunidad para quedar, hay temas importantes que hablar, y ella decide mantener el plan con su ex, especialmente cuando ya había quedado con él el día anterior y además mantiene con él un contacto diario. No es extraño que eso active inseguridad, tristeza, rabia o sensación de poca prioridad.

Ahora bien, que tu emoción sea comprensible no significa automáticamente que ella esté haciendo algo incorrecto o que haya una intención de hacerte daño. Y que ella diga que son solo amigos tampoco elimina automáticamente el impacto que tiene en ti la frecuencia, la intensidad y el lugar que esa relación ocupa en su vida.

Aquí el punto central no es solo que sea su ex. El punto central es qué lugar ocupas tú en la relación y qué tipo de vínculo estáis construyendo. En una situationship, muchas veces el sufrimiento aparece porque hay expectativas de pareja, pero sin acuerdos de pareja. Uno espera prioridad, cuidado, exclusividad emocional o disponibilidad, mientras el otro quizá vive el vínculo con menos compromiso o con límites más ambiguos. Esa ambigüedad suele generar mucha ansiedad.

La diferencia entre una necesidad legítima y unos celos poco sanos está en la forma y en el objetivo.

Una necesidad legítima sería: “Necesito sentir que también hay espacio para mí, que cuando tenemos poco tiempo se intenta cuidar el vínculo, y que no quedo siempre por detrás de otra persona importante en tu vida”.

Un celo poco sano sería: “No puedes ver a esa persona, tienes que elegir, necesito controlar con quién hablas, cuánto habláis, cuándo quedáis y qué hacéis”.

La primera posición habla de tu lugar en la relación. La segunda intenta controlar la libertad del otro.

También hay una diferencia importante entre pedir prioridad y pedir exclusividad absoluta. Pedir prioridad no significa que la otra persona no pueda tener amistades, incluso amistades con un ex. Significa que, si está construyendo algo contigo, sus actos deberían hacerte sentir que ese vínculo tiene un lugar real y cuidado. Si siempre hay tiempo, energía y disponibilidad para el otro, pero contigo aparece cansancio, duda o falta de espacio, es normal que te preguntes qué lugar ocupas.

Dicho esto, hay que evitar una trampa: convertirte en vigilante. Si empiezas a medir cada mensaje, cada salida, cada hora que pasa con él, cada gesto o cada cambio de tono, acabarás atrapado en una dinámica de control y comprobación. Y cuanto más controles, más ella podrá sentirse invadida; cuanto más se defienda, más inseguro te sentirás tú. Así se construye un círculo tóxico aunque ninguno de los dos lo quiera.

La conversación sana no debería centrarse en demostrar si ella siente algo o no por él, porque eso te mete en un terreno imposible de verificar. Debería centrarse en hechos y acuerdos.

Podrías decirle algo así:

“Yo no quiero prohibirte amistades ni decirte con quién puedes quedar. Pero necesito hablar del lugar que ocupo en tu vida. Cuando llevamos tiempo sin vernos, aparece una oportunidad para quedar y aun así decides mantener un plan con tu ex, con quien además quedas y hablas muy a menudo, yo me siento poco priorizado. No quiero convertir esto en una pelea sobre si confío o no confío. Quiero saber si estamos construyendo algo en lo que ambos nos cuidamos de una forma parecida. Para mí, si vamos a seguir, necesito que haya más claridad, más reciprocidad y acuerdos sobre cómo cuidamos este vínculo”.

Esta forma de hablar evita tres errores: acusarla de engañarte sin pruebas, pedirle que corte vínculos por obligación y tragarte tu malestar para parecer “maduro”.

También sería importante que le preguntes directamente qué sois y qué quiere construir contigo. No desde la exigencia, sino desde la claridad. Porque si tú estás funcionando emocionalmente como pareja y ella como vínculo ambiguo, el problema no es solo el ex: el problema es la falta de definición.

Una pregunta útil sería: “¿Qué lugar quieres que tenga yo en tu vida y qué estás dispuesta a cuidar para que esto funcione?”. Después observa más los hechos que las palabras.

Respecto al TLP y el TDAH, pueden influir en la intensidad emocional, la impulsividad, la búsqueda de apoyo, la dificultad para regular vínculos o la necesidad de mantener varias fuentes de seguridad afectiva. Pero no conviene usar esos diagnósticos para justificarlo todo ni para acusarla de todo. Una condición psicológica puede explicar ciertas dinámicas, pero no elimina la responsabilidad de construir acuerdos claros y cuidar el impacto que se genera en el otro.

La decisión no debería ser “¿soy inseguro o tengo razón?”. Una pregunta más útil sería: “¿Esta relación, tal como está funcionando, me permite sentirme tranquilo, elegido y respetado, o me mantiene en una espera constante?”. Si para sentirte bien necesitas que ella cambie bajo presión, probablemente el vínculo se volverá tenso. Si ella puede entender tu necesidad sin vivirla como una cárcel, quizá haya margen. Si todo lo que expresas se traduce en “eres celoso y controlador”, sin revisar nada de su parte, entonces no hay diálogo real.

También conviene que mires tu propio límite. No como amenaza, sino como cuidado personal. Algo así: “Yo no voy a controlar tus amistades, pero tampoco puedo estar en una relación donde me siento de forma repetida en segundo plano”. Ese límite no obliga al otro; te orienta a ti.

Una forma sana de gestionarlo sería acordar tres cosas: qué tipo de relación tenéis, qué nivel de prioridad esperáis, y qué conductas con terceras personas cuidan o dañan el vínculo. Si no podéis hablar de eso sin que todo acabe en pelea, reproche o defensa, quizá necesitáis ayuda externa o quizá la relación no tiene la base suficiente para sostener lo que tú necesitas.

En resumen: sí, es normal que te sientas así ante esta situación. No necesariamente significa que estés llevando tus inseguridades demasiado lejos. Pero la forma de resolverlo no es controlar su relación con él, sino aclarar qué relación tiene contigo. Si ella quiere un vínculo contigo, tendrá que mostrarlo con hechos. Y si tú quieres un vínculo sano, tendrás que expresar tus límites sin convertirte en vigilante.

Desde PSYAMM podemos ayudarte a diferenciar inseguridad, celos, límites y necesidades legítimas, y a tomar una decisión sin quedar atrapado entre el control y la resignación. Si quieres trabajarlo terapéuticamente, puedes consultarnos a través de Doctoralia.es.
 Maite Vilchez
Psicólogo
Fuengirola
Lo que sientes no parece, en sí mismo, una reacción desproporcionada. En muchas relaciones, cuando una persona percibe que queda constantemente en segundo plano frente a otra figura importante, es normal que aparezcan inseguridad o sensación de no ser priorizado.

La diferencia entre una necesidad legítima y unos celos poco sanos suele estar menos en la emoción en sí y más en cómo se interpreta y se gestiona. Necesitar sentir reciprocidad, interés y cierta prioridad emocional dentro de una relación es algo completamente humano. El problema aparece cuando, desde ese malestar, se intenta controlar con quién puede quedar la otra persona, cómo debe relacionarse o se invade su espacio.

También es importante no centrar toda la explicación en sus diagnósticos. El TLP o el TDAH pueden influir en la forma de vincularse o gestionar relaciones, pero eso no invalida automáticamente cómo te estás sintiendo.

Probablemente la conversación más útil no sea discutir si “tienes derecho” o no a sentir celos, sino poder expresar cómo te afecta esta dinámica concreta: sentir que cuando tú necesitas conexión o tiempo compartido, percibes menos disponibilidad que la que sí aparece con otras personas. Hablar desde la experiencia emocional (“me siento desplazado”, “me cuesta entender mi lugar en la relación”) suele ser más constructivo que hacerlo desde la acusación o la vigilancia.

Y también conviene preguntarse algo importante: más allá de si ella está haciendo algo incorrecto o no, ¿esta relación te está proporcionando el tipo de vínculo y seguridad emocional que necesitas?
Lo que sientes no parece surgir únicamente de una inseguridad “irracional”, sino también de una dinámica concreta que, objetivamente, puede generar confusión y sensación de despriorización en muchas personas. Hay una diferencia importante entre querer controlar con quién puede relacionarse tu pareja y necesitar sentir que tu vínculo ocupa un lugar claro y coherente dentro de la relación.

Por lo que cuentas, el dolor no parece venir solo de que exista ese amigo/ex, sino del contraste que percibes:
con él hay tiempo, constancia, energía y disponibilidad;
contigo aparecen más dudas, cansancio o dificultad para encontrar espacio.

Eso suele tocar una necesidad emocional muy básica: sentir que uno importa, que es elegido y que el vínculo tiene cierta prioridad afectiva.

Ahora bien, también es importante diferenciar dos planos:
una cosa es que una situación te genere malestar legítimo;
y otra distinta es concluir automáticamente que ella te está engañando, manipulando o que necesariamente sigue enamorada de él.

A veces las relaciones ambiguas o “situationships” generan precisamente este tipo de conflictos porque los límites, expectativas y prioridades no están del todo definidos. Cuando no existe un marco claro, cada persona interpreta lo esperable de forma distinta. Tú probablemente estás funcionando desde una lógica más cercana a una relación prioritaria de pareja, mientras que ella quizá vive los vínculos de forma más flexible o menos jerárquica.

Respecto al TLP o el TDAH, pueden influir en ciertas dinámicas emocionales, impulsividad, intensidad vincular o dificultad organizativa, pero no deberían utilizarse para invalidar lo que tú sientes ni tampoco para etiquetar automáticamente toda conducta como “propia del trastorno”. A veces ocurre que, cuando una relación tiene mucha intensidad emocional, ambos terminan atrapados en un bucle donde uno pide más seguridad y el otro vive esa necesidad como presión o control.

La diferencia entre una necesidad legítima y unos celos poco sanos suele estar más en cómo se gestiona que en sentirla. Por ejemplo:
“Me duele sentir que siempre quedo en segundo plano y necesito entender qué lugar tengo en tu vida”
es muy distinto a
“tienes que dejar de ver a esa persona”.

La primera expresión habla de necesidades emocionales propias.
La segunda intenta controlar directamente la conducta ajena.

También conviene observar algo importante:
¿cuando expresas malestar, ella intenta comprenderlo aunque no comparta tu visión, o rápidamente todo queda reducido a “eres celoso”?
Porque en una relación sana no hace falta estar de acuerdo en todo para validar el impacto emocional del otro.

Y al mismo tiempo, también sería bueno que tú te preguntaras:
¿podría sentirme tranquilo en una relación donde esta amistad siguiera existiendo tal y como está?
Porque a veces el problema no es quién tiene razón, sino que las necesidades relacionales de ambos son incompatibles.

Una conversación sana probablemente no pasaría por discutir si ella “puede” o “no puede” ver a ese chico, sino por hablar honestamente de cómo os hace sentir la dinámica actual y qué necesita cada uno para vivir la relación con tranquilidad y reciprocidad.

Si lo necesitas, puedes pedirme cita online y trabajar tanto la gestión emocional de esta situación como la diferencia entre límites sanos, necesidad afectiva y dinámicas de inseguridad dentro de las relaciones.

Preguntas relacionadas

¿No has encontrado la respuesta que necesitabas? ¡Envía tu pregunta!

  • Tu pregunta se publicará de forma anónima.
  • Intenta que tu consulta médica sea clara y breve.
  • La pregunta irá dirigida a todos los especialistas de Doctoralia, no a uno específico.
  • Este servicio no sustituye a una consulta con un profesional de la salud. Si tienes un problema o una urgencia, acude a tu médico o a los servicios de urgencia.
  • No se permiten preguntas sobre casos específicos o segundas opiniones.
  • Por cuestiones de salud, no se publicarán cantidades ni dosis de medicamentos.

Este valor es demasiado corto. Debe contener __LIMIT__ o más caracteres.


Elige la especialidad de los médicos a los que quieres preguntar
Lo utilizaremos para notificarte la respuesta (en ningún momento aparecerá en Doctoralia)

¿Tu caso es similar? Estos profesionales pueden ayudarte:

Todos los contenidos publicados en Doctoralia, especialmente preguntas y respuestas, son de carácter informativo y en ningún caso deben considerarse un sustituto de un asesoramiento médico.