Estoy harta y cansada de toda la presión que tengo encima, las crisis de mi hijo de 13 años autista

Estoy harta y cansada de toda la presión que tengo encima, las crisis de mi hijo de 13 años autista de grado 3 y un 75% de discapacidad en las que se pega, chilla todo el rato, golpea los cristales y ventanas, me agarra y tira del pelo tan fuerte que me arranca mechones, mi ex y padre de mi hijo que no solo se niega a adaptar las visitas a la discapacidad del niño si no que también se niega a autorizar cualquier cosa que pida para el niño como sus terapias, deja plantado a mi hijo constantemente en las visitas ni pregunta por él en ningún momento, cuestiona en todo momento los cuidados que le doy a mi hijo, el cambio de colegio a uno con más experiencia y mejor preparados para niños como mi hijo, el colegio quejándose constantemente de cada vez que el niño tiene una crisis en las que o se agrede a sí mismo o a otros o cuando tiene uno de sus episodios de trastornos del sueño crónico que no duerme en toda la noche y luego no puede ir al colegio porque necesita descansar, que por más que se lo explico al colegio no escuchan, me siento con una presión tremenda por todos lados, a veces tengo ganas de llorar por horas, de encerrarme en una habitación y llorar y gritar por la frustración y presión que siento sobre mí, no tengo paz ni tranquilidad, mi hijo necesita que yo esté bien, que yo esté tranquila para cuidarlo y me siento como si cada vez que diera un paso me encontrase con otra piedra más en el camino, ya no puedo más

11 respuestas


Lo que estás sosteniendo es muchísimo para una sola persona. No estás hablando solo del cansancio de criar, sino de una situación de presión constante, de alerta continua y de una carga emocional y física muy alta. Vivir día tras día con crisis tan intensas, agresiones, falta de descanso y además sentirte cuestionada o poco apoyada termina desgastando profundamente a cualquier madre. Es importante que entiendas que el hecho de sentirte desbordada, agotada o con ganas de encerrarte a llorar no significa que seas mala madre ni que estés fallando. Al contrario. Muchas veces aparece precisamente porque llevas demasiado tiempo intentando sostenerlo todo sin espacio para recuperarte tú. Y cuando una persona vive durante tanto tiempo en tensión, el cuerpo y la mente empiezan a pedir ayuda de alguna manera. Además, da la sensación de que no solo estás cuidando de tu hijo, sino también luchando constantemente para que otros comprendan sus necesidades: el colegio, el padre, las decisiones médicas, las terapias, las rutinas… y eso genera una sensación muy dura de soledad e incomprensión. Ahora mismo no necesitas exigirte más fortaleza. Necesitas apoyo, espacios donde puedas descargar emocionalmente sin sentirte juzgada y herramientas para poder sostener esta situación sin romperte tú. Porque tienes razón en algo importante: tu hijo te necesita, pero tú también necesitas cuidado. También sería importante valorar hasta qué punto estás entrando en un estado de agotamiento emocional severo o sobrecarga del cuidador, porque cuando una persona vive durante tanto tiempo sin descanso real, el riesgo de ansiedad intensa, bloqueo emocional o incluso depresión aumenta muchísimo. No tienes por qué seguir atravesando todo esto sola. Si lo necesitas, me puedes pedir cita online y trabajamos juntas cómo ayudarte a sostener esta situación de una forma más saludable y protegida para ti.

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Hola, lo que describes refleja un nivel de presión y desgaste emocional extremadamente alto, y es importante entender que no estás hablando solo de “cansancio”, sino de una situación mantenida de sobrecarga física, emocional y mental durante mucho tiempo. Estás intentando sostener las necesidades de un hijo con un nivel de dependencia muy elevado mientras, al mismo tiempo, tienes que lidiar con crisis intensas, problemas de sueño, conflictos con el entorno escolar y además una sensación constante de falta de apoyo y cuestionamiento por parte del padre de tu hijo. Es comprensible que en un contexto así aparezcan ganas de llorar, de encerrarte o incluso la sensación de no poder más. Muchas veces las madres cuidadoras de niños con necesidades complejas terminan funcionando en modo supervivencia durante tanto tiempo que dejan completamente de atender su propio agotamiento emocional. Y el problema es que el cuerpo y la mente terminan pasando factura. También es importante entender que las conductas agresivas o las crisis de tu hijo no significan que estés haciendo las cosas mal. En muchos casos, detrás de estas conductas hay dificultades severas de regulación, comunicación y manejo del malestar, especialmente en perfiles de TEA con alta afectación. El problema es que cuando todo el peso recae casi exclusivamente sobre una sola persona, el nivel de desgaste puede llegar a ser enorme. Además, por lo que cuentas, parece que llevas mucho tiempo sintiéndote obligada a justificar constantemente decisiones que tomas buscando el bienestar de tu hijo, como el cambio de colegio o las terapias. Vivir continuamente bajo cuestionamiento y conflicto también genera un desgaste psicológico muy importante, especialmente cuando ya existe una carga emocional tan alta en casa. En terapia solemos trabajar mucho no solo la gestión emocional y el agotamiento del cuidador, sino también la culpa, la sensación de soledad, la hiperresponsabilidad y la necesidad de recuperar pequeños espacios de regulación y sostén emocional para que la persona no termine completamente desbordada. Y algo importante: cuidar de ti no es dejar de cuidar de tu hijo. De hecho, en situaciones como esta suele ser una parte fundamental del cuidado. Si quieres trabajarlo de forma más profunda y estructurada, puedes hacerlo conmigo en consulta, en un espacio orientado precisamente a dificultades relacionadas con sobrecarga emocional, ansiedad, regulación emocional y desgaste del cuidador. La atención está disponible de forma presencial en Madrid - Tres Cantos, en el Centro Sinerkia, también en modalidad online y con opción de atención a domicilio en Madrid Norte según disponibilidad. Estoy a la orden.


Hola, soy Jesús Seijas, psicólogo con 22 años de experiencia. Leyéndote, da la sensación de que llevas muchísimo tiempo sosteniendo una carga emocional enorme prácticamente sola. Y sinceramente, cualquier persona sometida a ese nivel de presión continuada acabaría desbordándose. No solo estás cuidando a un hijo con necesidades muy intensas. También estás: gestionando agresiones y crisis diarias, durmiendo mal o viviendo pendiente del sueño de él, peleando con un sistema escolar que no parece comprender del todo la situación, lidiando con un padre que, por lo que cuentas, más que apoyar añade conflicto y desgaste. Y mientras tanto, tú casi no tienes espacio para existir emocionalmente. Quiero decirte algo importante: tener ganas de llorar, encerrarte o sentir que no puedes más no significa que seas mala madre. Muchas veces significa que llevas demasiado tiempo sobreviviendo sin sostén suficiente. También es importante entender algo clínicamente: cuando un cuidador principal entra en agotamiento extremo, aparece irritabilidad, desesperanza, sensación de atrapamiento e incluso desconexión emocional. Eso no es egoísmo; es saturación del sistema nervioso. Qué hacer ahora: -Deja de exigirte estar “fuerte” todo el tiempo. -Busca aunque sea un pequeño espacio semanal solo para descargar tú. -Documenta bien las dificultades del niño para protegerte ante colegio o visitas. -Intenta apoyarte en profesionales especializados en TEA severo y familias cuidadoras. -No minimices el impacto físico y psicológico que esto está teniendo en ti. Otra cosa importante: tu hijo necesita cuidados, sí. Pero también necesita una madre que no termine completamente destruida por el camino. La terapia psicológica puede ayudarte a: -Manejar el agotamiento extremo y la sobrecarga emocional. -Sostener mejor las crisis sin romperte por dentro. -Trabajar culpa, soledad y sensación de abandono institucional/familiar. -Recuperar algo de estabilidad y espacio emocional propio. No estás fallando. Estás intentando sostener una situación extremadamente difícil con muy poco apoyo. Si necesitas ayuda, no dudes en decírmelo. Un saludo. Jesús Seijas, Psicoterapia Online y Presencial.

Jesús Seijas Queral

Jesús Seijas Queral

Psicólogo

Pozuelo de Alarcón

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Buenas tardes, Lo primero que me gustaría decirte es que lo que estás sintiendo es completamente comprensible. La carga emocional, física y mental que estás sosteniendo es enorme, y cualquier persona en una situación de tanta exigencia continuada terminaría sintiéndose desbordada, agotada y sin espacio para respirar. Estás cuidando de un hijo con necesidades muy intensas mientras, además, tienes que lidiar con conflictos constantes, sensación de falta de apoyo, incomprensión del entorno y una presión continua para sostenerlo todo. Y en medio de eso… prácticamente no queda lugar para ti. Por eso aparecen esas ganas de llorar, de encerrarte, de gritar o de sentir que ya no puedes más. No habla de debilidad, habla de saturación emocional. Y hay algo importante: para poder seguir cuidando, también necesitas empezar a cuidarte tú. El autocuidado en tu caso no es un lujo ni egoísmo, es una necesidad. Tu sistema emocional lleva demasiado tiempo funcionando en alerta y sobrecarga. Buscar apoyo psicológico puede ser una muy buena opción para ayudarte a descargar parte de ese peso, aprender herramientas de regulación y encontrar un espacio seguro donde tú también puedas ser sostenida, escuchada y acompañada, porque ahora mismo parece que llevas demasiado tiempo sosteniendo sola. No tienes por qué poder con todo continuamente.Un abrazo.

Yolanda López Barea

Yolanda López Barea

Psicólogo

Roda de Bara

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Lo que estás viviendo rompería a muchísima gente. Estás intentando sostener sola una situación durísima, cuidando de un hijo con necesidades enormes mientras recibes presión constante, incomprensión y muy poco apoyo real. No estás fallando. Estás agotada. Y hay una diferencia enorme. Tu hijo necesita una madre tranquila, sí, pero para eso alguien también tiene que cuidar de ti. Porque nadie puede vivir eternamente entre gritos, crisis, miedo, culpa y tensión sin acabar derrumbándose un poco por dentro. Y aun así, incluso sintiéndote al límite, sigues luchando por él. Eso dice muchísimo del amor y la fuerza que tienes, aunque ahora mismo no seas capaz ni de verla.


Hola, gracias por compartir y siento que estés atravaesando este momento tan complicado...lo que estás viviendo es una situación de una enorme sobrecarga emocional, física y mental. Estás sosteniendo prácticamente sola el cuidado de un hijo con necesidades muy complejas, enfrentándote a crisis intensas, agresiones, privación de sueño, incomprensión institucional y además a la falta de apoyo y validación por parte del padre de tu hijo. Es completamente humano que te sientas agotada, desbordada y al límite. Quiero que sepas algo importante: lo que expresas habla de una madre extremadamente cansada y sometida a una presión constante durante demasiado tiempo. Nadie puede sostener ese nivel de exigencia sin acabar emocionalmente exhausta. Tus ganas de llorar, de encerrarte o de gritar no son debilidad; son señales de que llevas mucho tiempo funcionando en modo supervivencia. Además, cuidar a un adolescente con autismo grado 3 y conductas agresivas supone un desgaste muy alto, especialmente cuando no existe una red de apoyo estable y cuando sientes que continuamente tienes que justificar cada decisión médica, terapéutica o educativa que tomas para proteger y ayudar a tu hijo. También percibo mucha soledad en lo que cuentas. La sensación de tener que pelear con todo: con las crisis, con el colegio, con las decisiones legales, con la falta de colaboración del padre, y al mismo tiempo intentar mantener la calma para que tu hijo esté regulado. Eso genera un nivel de hipervigilancia y tensión permanente que termina agotando profundamente el sistema nervioso. Tu hijo necesita una madre acompañada, sostenida y cuidada también. Y tú necesitas espacios donde poder descargar, sentirte escuchada y no juzgada. Pedir ayuda no es fallar; es una necesidad legítima cuando una persona lleva tanto tiempo soportando sola una carga tan grande. Además del apoyo psicológico, hay pequeñas herramientas que pueden ayudarte a empezar a bajar un poco ese nivel de tensión acumulada. No van a solucionar todo lo que estás viviendo, pero sí pueden darte pequeños momentos de regulación y alivio para que tu cuerpo y tu mente no estén constantemente en alerta. Intenta reservar aunque sean 10 o 15 minutos al día para ti, sin culpa. Ejercicios de respiración profunda, meditación guiada, mindfulness o relajación pueden ayudarte a reducir la activación física y emocional. También el movimiento es importante: caminar, hacer algo de actividad física suave o simplemente salir un rato al aire libre ayuda mucho al sistema nervioso a descargar tensión acumulada. Es importante también que puedas mantener algún espacio de ocio o identidad más allá del rol de madre, aunque ahora te parezca difícil. Escuchar música, hablar con alguien de confianza, leer, escribir lo que sientes o hacer algo pequeño que te conecte contigo puede ayudarte a no perderte completamente dentro de la sobrecarga diaria. Y, sobre todo, intenta recordarte algo fundamental: no puedes exigirte estar fuerte todo el tiempo. Las personas que cuidan también necesitan ser cuidadas. Has hecho mucho más de lo que probablemente eres capaz de reconocer ahora mismo. Y aunque ahora te sientas sin fuerzas, el hecho de poder expresar todo esto ya es un paso importante. No deberías tener que cargar con todo esto sola. Un abrazo Elbire Arana Psicóloga General Sanitaria Colegiada M-42807


Hola. He leído tu mensaje y quiero que lo primero que sientas sea una validación absoluta: lo que estás sintiendo no es debilidad, es una respuesta humana lógica ante una situación sobrehumana. Estás lidiando con lo que en psicología llamamos un "Burnout del Cuidador" llevado al extremo. Gestionar un autismo de Grado 3 con un 75% de discapacidad ya es una tarea titánica que requiere un equipo entero; hacerlo, además, bajo el fuego cruzado de un ex-pareja que no colabora y un sistema escolar que no empatiza, es una carga que nadie debería llevar a solas. Te animo a que busquemos un momento para hablar. En terapia no solo vamos a desahogar esa presión, sino a diseñar estrategias de supervivencia emocional y pautas específicas para que ese sentimiento de "no poder más" empiece a transformarse en un "paso a paso" manejable. Mucho ánimo y mucha fuerza. El primer paso para que las cosas cambien ya lo has dado: reconocer que necesitas ayuda…


Lo primero que me gustaría decirte es que siento mucho la situación tan dura y desgastante que estás viviendo. Por todo lo que describes, estás sosteniendo una carga emocional, física y mental enorme durante mucho tiempo, por lo que es completamente comprensible que te sientas desbordada, agotada y sin fuerzas en muchos momentos. Cuidar de un hijo con necesidades tan complejas mientras además tienes que lidiar con conflictos familiares, falta de apoyo, presión externa y preocupación constante puede generar un nivel de estrés muy alto. Y aunque ahora mismo quizá sientas que tienes que poder con todo, es muy importante que no te olvides de ti. Tu bienestar emocional no es algo secundario: necesitas espacios donde poder sentirte acompañada, escuchada y sostenida también tú. Muchas veces, las personas cuidadoras terminan funcionando en “modo supervivencia” durante tanto tiempo que dejan de atender su propio desgaste emocional, hasta que el cuerpo y la mente empiezan a decir “no puedo más”, como te está ocurriendo ahora. Pedir ayuda no es egoísmo ni debilidad, es una necesidad y también una forma de protección para ti y para tu hijo. Creo que sería muy importante que pudieras contar con apoyo psicológico profesional donde puedas expresar todo lo que estás viviendo, trabajar esa sobrecarga emocional y encontrar herramientas para afrontar una situación tan exigente sin sentir que tienes que sostenerla sola. Si en algún momento sientes que puedo ayudarte, estaré encantada de acompañarte profesionalmente en este proceso y ofrecerte un espacio seguro donde poder apoyarte y cuidarte también a ti. Las cuidadoras también necesitan ser cuidadas y, dar el primer paso ya es algo muy importante para empezar a mimarte y sostenerte como necesitas. Te envío mucho ánimo desde aquí y un abrazo enorme.

Lorena Parrondo Mesa

Lorena Parrondo Mesa

Psicólogo

Cangas de Onis

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Lo que describís tiene nombre: síndrome del cuidador. Y lo que sentís no es debilidad ni es exageración. Es la respuesta natural de alguien que lleva demasiado sola durante demasiado tiempo. Cuidar a un hijo con autismo de grado 3, sin red de apoyo real, con un entorno que suma presión en lugar de aliviarla, es una de las situaciones más demandantes que existen. El hecho de que sigas de pie ya dice mucho de vos. Algo importante: para poder cuidar a tu hijo, primero tenés que cuidarte vos. No es un lujo es una condición necesaria. Algunas orientaciones concretas: Buscá grupos de familias de niños con TEA en tu zona. El acompañamiento de pares que viven lo mismo es uno de los recursos más poderosos que existen, y muchos son gratuitos. Si estás en España, podés solicitar respiro familiar a través de los servicios sociales de tu municipio son períodos en los que un profesional se hace cargo del cuidado para que vos puedas descansar. El agotamiento que describís merece atención psicológica propia, no solo para tu hijo. Trabajar esto con un profesional puede darte herramientas reales para sostener la situación sin quebrarte.

Rocio Cerra

Rocio Cerra

Psicólogo

Barcelona

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Hola. Lo que estás sosteniendo es muchísimo para una sola persona. Y sinceramente, por lo que describes, no parece que estés “fallando” ni que seas débil: parece que llevas demasiado tiempo funcionando en un nivel extremo de sobrecarga física, emocional y mental. Cuidar a un hijo con necesidades tan intensas, crisis severas, agresiones físicas, alteraciones del sueño y dependencia alta ya supone un desgaste enorme por sí solo. Pero además estás sosteniendo: • conflictos constantes con el padre, • sensación de invalidez y cuestionamiento, • presión del colegio, • miedo constante a nuevas crisis, • falta de descanso, • y la sensación de tener que estar fuerte todo el tiempo porque tu hijo depende de ti. Y claro que llega un punto donde el cuerpo y la mente dicen: “ya no puedo más”. El hecho de que tengas ganas de llorar, encerrarte o gritar no significa que no quieras a tu hijo ni que no puedas cuidarlo. Muchas veces significa simplemente que tú también estás completamente desbordada y sin suficiente sostén. Además, vivir durante tanto tiempo en alerta constante puede hacer que el sistema nervioso termine agotado: • hipervigilancia, • tensión continua, • irritabilidad, • tristeza, • sensación de ahogo, • desesperanza, • o incluso culpa por no poder con todo. Y algo importante: necesitar apoyo no significa abandonar a tu hijo. De hecho, sostener sola una situación tan compleja durante demasiado tiempo puede acabar rompiéndote emocionalmente. También parece que estás cargando con muchísima sensación de injusticia y soledad: tener que luchar continuamente para conseguir apoyos, explicarte una y otra vez y sentir que quienes deberían ayudar no comprenden realmente la gravedad de la situación. Creo que ahora mismo sería muy importante que tú también pudieras tener un espacio terapéutico o de apoyo donde no tengas que ser únicamente “la madre que sostiene”, sino una persona que también necesita ser cuidada, escuchada y acompañada emocionalmente. Y algo importante: el hecho de que estés agotada no borra todo lo que ya estás haciendo por tu hijo. De hecho, se nota muchísimo cuánto te preocupas por él y cuánto estás intentando protegerle incluso estando tú tan sobrepasada. No deberías tener que sostener tanto sola. Mucho ánimo

Teresa Torregrosa

Teresa Torregrosa

Psicólogo

San Vicente del Raspeig

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Hola. Leyéndote, hay una frase que me parece especialmente importante: “mi hijo necesita que yo esté bien”. Es cierto, pero eso no significa que tengas que poder soportarlo todo. Estás intentando responder simultáneamente a las crisis de un hijo que necesita unos cuidados muy intensos, a episodios en los que incluso recibes agresiones físicas, a sus dificultades de sueño, a los problemas con el colegio y a un conflicto permanente con su padre. Cuando una persona permanece demasiado tiempo sosteniendo situaciones de enorme exigencia sin posibilidad real de recuperarse, llega un momento en que el problema deja de ser cuánto puede resistir y pasa a ser cuánto tiempo puede seguir resistiendo de esa manera. Tener ganas de encerrarte, llorar o gritar no significa que quieras menos a tu hijo ni que estés fallando como madre. Es importante escuchar esas señales porque indican hasta qué punto estás llegando al límite de tus recursos. Creo que ahora habría que trabajar en dos direcciones. Por una parte, ayudarte a recuperar espacios de estabilidad emocional y recursos para manejar la enorme presión que estás soportando. Por otra, revisar de manera muy concreta qué situaciones dependen de ti, cuáles requieren ayuda externa y cuáles estás intentando resolver una y otra vez aunque no estén bajo tu control. No puedes convertirte tú sola en la solución de todos los problemas que rodean a tu hijo. Además, por la intensidad de las crisis que describes, sería importante que los profesionales que atienden a tu hijo conozcan con precisión las autolesiones, las agresiones hacia ti y los episodios de sueño, para que puedan valorar las medidas y apoyos necesarios para protegeros a ambos. Pedir ayuda psicológica para ti en estas circunstancias no sería abandonar las necesidades de tu hijo. Al contrario, sería empezar a cuidar también a la persona que lleva demasiado tiempo intentando sostenerlas. Amador Manero PSYAMM Psicólogo online y presencial en Sant Andreu de la Barca COPC 30410 Puedes consultarme también a través de Doctoralia.

Amador Manero Moreno

Amador Manero Moreno

Psicólogo

Sant Andreu de la Barca

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